lunes, 15 de septiembre de 2014

LOS SIETE DOLORES DE MARÍA NUESTRA SEÑORA

      
        En el transcurso de una de las múltiples revelaciones con las que fue bendecida Santa Bríggida de Suecia, la Santísima Virgen le comunicó, con respecto a Sus Dolores, lo siguiente:

Miro ahora a todos los que viven en el mundo por ver si hay quien
 se compadezca de mí y medite en mi dolor; mas hallo poquísimos 
que piensen en mi tribulación y padecimientos. 
Y así tú, hija, no me olvides, aunque soy olvidada y menospreciada
 por muchos, mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. 
Considera mis angustias y lágrimas,
 y duélete de que sean pocos los amigos de Dios



¿CÓMO PODEMOS CONSOLAR A NUESTRA SEÑORA?

       Muy fácil: basta con tomar apenas diez minutos cada día. Leer y meditar de en uno en uno los Siete Dolores de la Virgen Santa, desde la Profecía del anciano Simeón hasta aquél momento de dolor inenarrable como fue el de Nuestra Señora cuando vio a s Hijo muerto, colocado en el sepulcro. Creo que por mucho que meditemos, jamás lograremos adentrarnos por completo en el drama de la María Santísima.

       Si a la meditación de los Siete Dolores, le añadimos la recitación lenta de un Avemaría después del enunciado de cada uno de Sus Dolores, tengamos por serguro que estamos ofreciendo una óptima reparación a la que es Medianera de todas las gracias entre Dios y los hombres.

       Para los más piadosos y amantes de Nuestra Señora, les recomiendo conseguir el Rosario de los Siete Dolores; se compone de siete grupos, con siete cuentas por grupo, para así mejor honrar los Dolores padecidos por la Siempre Virgen María.


PROMESAS DE NUESTRA SEÑORA A LOS DEVOTOS 
Y PROPAGADORES DE LA DEVOCIÓN 
A SUS SIETE DOLORES 

       Nuestra Madre, es tan Bondadosa que no sólo nos pide que nos entreguemos a Ella mediante la meditación de Sus Dolores, sino que además, nos regala singulares gracias a los que le seamos fieles Esclavos y Apóstoles; Nuestra Señora apenas nos pide un poco de nuestro tiempo para consolarla y admitir así, que este mundo, sin Dios, sin Ella, es semejante a un barco sin timón...y a cambio, Ella, la Gran Madre, promete Siete Gracias a los que con devoción practiquen Y DIVULGUEN  esta necesaria devoción. De especial mención me parece que es la número seis, donde Nuestra Señora promete SU ASISTENCIA VISIBLE en nuestra agonía; acaso, ¿habrá mayór consuelo en esta vida que abandonarla acompañado de la que siempre vela por nosotros?.


SIETE GRACIAS QUE PUEDEN ADQUIRIR 
LOS DEVOTOS DE LOS SIETE DOLORES 

  
-   Les concederé paz a sus familias.
 
-   Serán iluminados sobre los Divinos Misterios.
 
3ª-   Los consolaré en sus dolores y los acompañaré en su trabajo.
 
4ª-   Les concederé todo lo que me pidan siempre y cuando esto no se oponga a la adorable voluntad de Mi Divino Hijo o a la santificación de sus almas.
 
5ª-   Los defenderé en sus batallas espirituales con el enemigo infernal y los protegeré en cada instante de su vida.
 
6ª-   Los ayudaré visiblemente en la hora de su muerte; verán la cara de Su Madre.
 
7ª-   He obtenido de mi Divino Hijo, que todos aquellos que propagan esta devoción a mis lágrimas y dolores, serán llevados directamente de esta vida terrenal a la eterna felicidad ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo y Yo seremos su eterno consuelo y alegría.



INDULGENCIAS QUE PODEMOS OBTENER EN BENEFICIO
 DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO

       El Papa Clemente XII, concedió en 1734, una Indulgencia Plenaria y remisión de todos los pecados a quienes recen la Corona diariamente por un mes continuo y luego confesado y comulgado, rogase por la Santa Iglesia; al que verdaderamente arrepentido y confesado, o al menos con firme propósito de confesarse, rezare esta Corona, por cada vez 100 años de indulgencia.

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