viernes, 30 de junio de 2017

"SU CORAZÓN SE TRUECA EN IMPETUOSO TORRENTE..."



     
     En este mes, que la piedad católica ha dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, regalemos un poco de tiempo a la lectura y reflexión de la Encíclica "Haurietis aquas", del inmortal Pontífice Pío XII, para conocer y propagar la Devoción más necesaria de un católico.




     Con amor aun mayor latía el Corazón de Jesucristo cuando de su boca salían palabras inspiradas en amor ardentísimo. Así, para poner algún ejemplo, cuando viendo a las turbas cansadas y hambrientas, dijo: «Me da compasión esta multitud de gentes» (San Marcos, 8, 2); y cuando, a la vista de Jerusalén, su predilecta ciudad, destinada a una fatal ruina por su obstinación en el pecado, exclamó: «Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que a ti son enviados; ¡cuantas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus polluelos bajo las alas, y tú no lo has querido!» (San Mateo,23, 37). Su Corazón palpitó también de amor hacia su Padre y de santa indignación cuando vio el comercio sacrílego que en el templo se hacía, e increpó a los violadores con estas palabras: «Escrito está: "Mi casa será llamada casa de oración"; mas vosotros hacéis de ella una cueva de ladrones» (San Mateo, 21, 13)

     Pero particularmente se conmovió de amor y de temor su Corazón, cuando ante la hora ya tan inminente de los crudelísimos padecimientos y ante la natural repugnancia a los dolores y a la muerte, exclamó: «Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz» (San Mateo, 26, 39); vibró luego con invicto amor y con amargura suma, cuando, aceptando el beso del traidor, le dirigió aquellas palabras que suenan a última invitación de su Corazón misericordiosísimo al amigo que, con ánimo impío, infiel y obstinado, se disponía a entregarlo en manos de sus verdugos: «Amigo, ¿a qué has venido aquí? ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?» (San Mateo, 26, 50); en cambio, se desbordó con regalado amor y profunda compasión, cuando a las piadosas mujeres, que compasivas lloraban su inmerecida condena al tremendo suplicio de la cruz, las dijo así: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos..., pues si así tratan al árbol verde, ¿en el seco qué se hará?» (San Lucas, 23, 28).

     Finalmente, colgado ya en la cruz el Divino Redentor, es cuando siente cómo su Corazón se trueca en impetuoso torrente, desbordado en los más variados y vehementes sentimientos, esto es, de amor ardentísimo, de angustia, de misericordia, de encendido deseo, de serena tranquilidad, como se nos manifiestan claramente en aquellas palabras tan inolvidables como significativas: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (San Lucas, 23, 34); «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (San Mateo 27, 46); «En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso» (San Lucas, 23, 43); «Tengo sed» (San Juan, 19, 28); «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (San Lucas, 23, 46).






jueves, 29 de junio de 2017

SAN PEDRO Y SAN PABLO




Unidos ambos Apóstoles, representa San Pedro la autoridad de la Iglesia y San Pablo a la Doctrina. Hoy, tradicionalmente se honra de un modo especial al primero. Pescador de Betsaida, es célebre su confesión de la Divinidad de Jesucristo, por la que fue constituido su Vicario inviolable.

   Jesús Resucitado, en reparación de la triple negación de San Pedro en el inicio de la Pasión, recabó de él una triple confesión y de amor y le confirmó en la primacía.

   Primero en Jerusalén, después en Antioquía, finalmente en Roma, convertida en centro de la Fe Católica, ejerció San Pedro las funciones de Supremo Pastor.

   Hecho prisionero con San Pablo por Nerón, sufrió muerte en cruz, con la cabeza hacia abajo, en el Vaticano.



martes, 27 de junio de 2017

NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


     Una tradición del siglo XVI que ha llegado hasta nuestros días pretende que un mercader de la isla de Creta robó una imagen milagrosa de una de las iglesias de la isla. La escondió entre sus cosas y zarpó hacia occidente. Gracias a la divina Providencia se salvó de una terrible tempestad llegando a tierra firme. Después de un año, más o menos, llegó a Roma con la imagen robada.

     En Roma cayó gravemente enfermo y fue en busca de un amigo que pudiera ayudarle. Cuando estaba a punto de morir, reveló al amigo su secreto sobre la imagen sagrada y le suplicó que la colocara en una iglesia. El amigo prometió hacerlo atendiendo sus deseos, pero también él murió sin haber cumplido la promesa.

     Finalmente, la Bienaventurada Virgen se apareció a la pequeña hija de seis años de una familia romana diciéndole que indicara a su mamá y a su abuela que la imagen de la Virgen María del Perpetuo Socorro debía colocarse en la iglesia de San Mateo Apóstol, situada entre las Basílicas de Santa María Mayor y San Juan de Letrán.

     La tradición cuenta cómo después de muchas dudas y diversas dificultades, "la madre obedeció y, tras consultar con el clero responsable de dicha iglesia, la imagen de la Virgen fue colocada en San Mateo el 27 de marzo de 1499". Allí fue venerada durante 300 años. Enseguida comenzó la segunda etapa vinculada a la historia del icono. La devoción a la Virgen del Perpetuo Socorro se extendió por toda Roma.

     En 1798, Roma fue devastada por la guerra, y el monasterio y la iglesia fueron casi totalmente destruidos. Varios Agustinos permanecieron aún allí por algún tiempo pero, al final, también debieron marcharse. Algunos regresaron a Irlanda, otros se dirigieron hacia nuevas fundaciones en América, mientras que la mayor parte se trasladó a algún monasterio cercano. Fue este último grupo el que llevó consigo la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Comienza así la etapa de su historia, el tiempo de los "Años ocultos".

     En enero de 1855, los Misioneros Redentoristas compraron "Villa Caserta", en Roma, convirtiéndola en casa generalicia de la Congregación Misionera que ya se había extendido por toda Europa occidental y por América del Norte. En esta misma propiedad, en Via Merulana, se encontraron las ruinas de la iglesia y del monasterio de San Mateo. Sin saberlo en aquel momento, compraron el terreno que, muchos años antes, había elegido la Virgen como santuario suyo, entre Santa María Mayor y San Juan de Letrán.

"Dadla a conocer al mundo entero" (Papa Pío IX)


     Cuatro meses después se comenzó la construcción de una iglesia en honor del Santísimo Redentor, dedicada a San Alfonso de Ligorio, Fundador de la Congregación. El 24 de Diciembre de 1855, un grupo de jóvenes comenzaba el Noviciado en esta nueva casa. Uno de ellos era Michele Marchi.

     Los Redentoristas demostraron tener un enorme interés por la historia de la propiedad adquirida; mucho más cuando, el 7 de Febrero de 1863, un famoso predicador jesuita, el Padre Francesco Blosi, hizo referencia en su sermón al tema del icono de María que "estuvo en la iglesia de San Mateo en Via Merulana y que era conocido como "La Virgen de San Mateo" o, más exactamente, como la "Virgen del Perpetuo Socorro".

     En otra ocasión, el cronista de la comunidad redentorista, "examinando algunos autores que escribieron sobre la antigüedad romana, se encontró con referencias a la iglesia de San Mateo. Entre éstas, había una cita en que se hablaba de la iglesia (que había estado situada dentro del perímetro del jardín de la comunidad) y en la que había habido un antiguo icono de la Madre de Dios que gozó de gran veneración y fama debido a sus milagros". Luego, "tras contar todas estas cosas a la comunidad, se abrió un debate sobre cómo encontrar la imagen. El Padre Marchi se acordó de todo lo que le había contado Fray Agustín Orsetti y dijo a sus cohermanos que había visto aquel icono con mucha frecuencia y que sabía dónde se hallaba".

     Con este nuevo conjunto de informaciones, el interés de los Redentoristas creció y quisieron saber aún más del icono y de cómo conseguirlo para su iglesia. El Superior General, Padre Nicolás Mauron, escribió una carta al Papa Pío IX pidiéndole a la Santa Sede que le concediera el icono del Perpetuo Socorro a fin de colocarlo en la nueva iglesia del Santísimo Redentor y San Alfonso que se había construido cerca del lugar en que se encontraba la antigua iglesia de San Mateo. El Papa accedió a esta petición y en el reverso de la misma solicitud escribió de su puño y letra justamente lo siguiente:

     "El 11 de Diciembre de 1865: El Cardenal Prefecto de Propaganda debe llamar al Superior de la Comunidad de Santa María en Posterula diciéndole que es Nuestro deseo que la imagen de la Santísima Virgen, de la que se habla en esta petición, sea nuevamente colocada entre San Juan y Santa María Mayor. Los Redentoristas se encargarán de reemplazarla con otra imagen adecuada".

     Según la tradición, fue entonces cuando el Papa Pío IX dijo al Superior General de los Redentoristas: "Dadla a conocer al mundo entero". En el mes de enero de 1866, los Padres Michele Marchi y Ernesto Bresciani fueron a Santa María en Posterula para recibir la imagen de manos de los Agustinos.

     Hubo que proceder a la limpieza y restauración del icono. La tarea se le confió al artista polaco Leopold Nowotny. Finalmente, el 26 de abril de 1866, la imagen fue expuesta nuevamente a la pública veneración en la iglesia de San Alfonso en Via Merulana.

     Con este hecho dio comienzo la más esplendorosa etapa de su historia: la difusión del icono por el mundo entero.





lunes, 26 de junio de 2017

ISABEL CANORI MORA Y EL PURGATORIO




     Isabel Canori Mora nació en Roma el 21 de noviembre de 1774, en el seno de una familia de posición acomodada, profundamente cristiana y diligente en la educación de sus hijos.
     Estudió con las Hermanas Agustinas de Cascia (1785-88), donde destacó por su inteligencia, una profunda vida interior y su espíritu de penitencia. De regreso a Roma, tuvo una vida tranquila hasta que en 1796 -cuando tenía 21 años- se casó con el joven abogado romano Cristóforo Mora.
     En 1801 sufrió una misteriosa enfermedad que la puso al borde de la muerte. Se curó de forma inexplicable y tuvo su primera experiencia mística.

     El Señor le hizo alcanzar la madurez para recibir las visiones y las ilustraciones sobre el destino de la Iglesia. Recibió en forma clara los estigmas de la Pasión de Cristo, y en sus visiones vio las tremendas batallas que tendrá que sostener la Iglesia en los Últimos Tiempos bajo el poder de las tinieblas.


EXPERIENCIA CON EL PURGATORIO
     "El 2 de Noviembre de 1822 recordé que comenzaba el octavario por los Fieles Difuntos y oré al Señor con fervor por ellos. Le dije: Dame la llave de esta horrible cárcel, como otras veces te has dignado darme, porque siento un gran deseo de sacar del Purgatorio a aquellas Almas Santas. Os suplico esta gracia por los méritos infinitos de vuestra Pasión y Muerte...

     El Señor me dijo: Preséntate a aquella cárcel y dales la consoladora noticia de que pronto estarán conmigo en el Paraíso. En aquel momento, aparecieron tres ángeles, que me acompañaron a la cárcel del Purgatorio... 

     No me es posible decir la alegría y consolación de aquellas Almas y cuánto fue su agradecimiento y alabanza a la infinita Misericordia de Dios. Al día siguiente, fui a la iglesia y estuve más de tres horas orando por las Almas del Purgatorio y el Señor se dignó mostrarme el triunfo de Su Misericordia y vi a aquellas Almas que en filas, acompañadas de sus Ángeles Custodios, entraban gloriosas y triunfantes en el Cielo.

     Todos los días del octavario ocurrió lo mismo y así por nueve días... Se puede decir que en nueve enormes hileras (una cada día) se despobló el Purgatorio. No puede haber vista más bella que ésta y que demuestra la infinita Misericordia de Dios y el gran triunfo de los infinitos méritos de la Preciosísima Sangre de Jesucristo“.




sábado, 24 de junio de 2017

LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA


   Este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento. San Juan Bautista nació seis meses antes de Jesucristo (de hoy en seis meses - el 24 de diciembre - estaremos celebrando el nacimiento de Nuestro Redentor).

   El capítulo primero del Evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar.

   Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: "No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios".
Pero Zacarías respondió al ángel: "¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?".

   El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla".




   Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.
Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen.

   También Santa Isabel se sintió llena del Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor". Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan.

   De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración.

   Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios.

   Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un bautismo de penitencia.

   Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo reconociera: "Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es".

   Habiendo llegado al Jordán, se puso a predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y arrojado al fuego".

   Y las gentes le preguntaron: "¿Qué es lo que debemos hacer?". Y contestaba: "El que tenga dos túnicas que reparta con quien no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo"…

   "Yo a la verdad os bautizo con agua para moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…"

   Los judíos empezaron a sospechar si el era el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle "¿Tu quién eres?" El confesó claramente: "Yo no soy el Cristo" Insistieron: "¿Pues cómo bautizas?" Respondió Juan, diciendo: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después de mí…"

   Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo: "¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús, diciendo: "Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia". Entonces Juan condescendió con El.

   Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias".

  Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que estaban con él: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo".

   Entonces Juan atestiguó, diciendo: "He visto al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios".

   Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces Juan fue con él y le recriminó diciendo: "No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano"; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho.

   Entonces Herodes, instigado por la adúltera, mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy perplejo y preocupado por lo que le decía.

   Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de Juan.

   Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio.

   Estando Juan en la cárcel y viendo que algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que El mismo los fortaleciera en la fe.

   Llegando donde El estaba, le preguntaron diciendo: "Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que tenía que venir, o esperamos a otro".

   En aquel momento curó Jesús a muchos enfermos. Y, respondiendo, les dijo: "Id y contad a Juan las cosas que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…"

   Así que fueron los discípulos de Juan, empezó Jesús a decir: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente, Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito: Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido mayor que Juan el Bautista…"

   Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes.
Entonces el rey juró a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino".

   Ella salió fuera y preguntó a su madre: "¿Qué le pediré?" La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que tanto ansiaba, le contestó: "Pídele la cabeza de Juan el Bautista". La muchacha entró de nuevo y en seguida dijo al rey: "Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".

   Entonces se dio cuenta el rey de su error, y se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento, no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado.




viernes, 23 de junio de 2017

FESTIVIDAD DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS



     "Yo enseñaré a los pecadores que la Misericordia de mi Corazón es inagotable, a las almas frías e indiferentes, que mi Corazón es fuego y fuego que desea abrasarlas porque las ama; a las almas piadosas y buenas que mi Corazón es el camino para avanzar en la perfección y por él llegarán con seguridad, al término de la bienaventuranza. Por último, a las almas que me están consagradas, a los sacerdotes, a los religiosos, a mis almas escogidas y preferidas, les pediré una vez más, que me den su amor y no duden nunca del mío; pero sobre todo, que me den su confianza y no duden de mi misericordia. ¡Es tan fácil esperarlo todo de mi Corazón!


     Yo daré a conocer que mi obra se funda sobre la nada y la miseria; éste es el primer eslabón de la cadena de amor que preparo a las almas desde toda la eternidad. Haré que las almas conozcan hasta qué punto las ama y perdona mi Corazón. Penetro el fondo de las almas, sus deseos de darme gusto, de consolarme y de glorifícarme: y el acto de humildad que sus faltas les obligan a hacer, viéndose tan débiles, es precisamente lo que consuela y glorifica mi Corazón. No importa que las almas sean débiles. Yo suplo lo que les falta.



     Les daré a conocer cómo su misma debilidad puede servirme para dar vida a muchas almas que la han perdido. Daré a conocer que la medida de mi amor y de mi Misericordia para con las almas caídas, no tiene límites…Deseo perdonar... Descanso perdonando….Siempre estoy esperándolas con amor …. ¡Qué no se desanimen! ... ¡Qué vengan! ... ¡Qué se echen sin temor en mis brazos!... ¡Soy su Padre! 

     Muchas almas no comprenden cuánto pueden hacer para atraer a mi Corazón a otras almas que están sumidas en un abismo de ignorancia y no saben cómo deseo que se acerquen a Mí para darles vida... La verdadera vida.



     Yo te enseñaré mis secretos de amor y tú serás ejemplo vivo de mi Misericordia, pues sí por ti, que eres miseria y nada, tengo tanta predilección y te amo tanto, ¿qué haré con otras almas mucho más generosas que tú? Como no eres nada, ven... entra en mi Corazón... a la nada le es fácil entrar y perderse en este abismo de Amor... Así iré consumiendo tu pequeñez y tu miseria... Yo obraré en ti... Hablaré por ti... Me haré conocer por ti...


     Cuántas almas encontrarán la vida en mis palabras! ¡Cuántas cobrarán ánimo al ver el fruto de sus trabajos! Un actito de generosidad, de paciencia, de pobreza, puede ser un tesoro que gane para mi Corazón gran número de almas."


UN LLAMAMIENTO AL AMOR
Revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús
a Sor Josefa Menéndez


HOY TERMINA LA
NOVENA AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


La presente Oración fue compuesta por Santa Margarita María de Alacoque, 
vidente y Apóstol de la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Muchas almas santas la han recitado desde entonces, pero merece la pena
destacar al Padre Pío de Pietrelcina, que la rezaba diariamente 
por todas aquellos fieles que se encomendaban a sus oraciones.





¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, 
llamad y se os abrirá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina llamo, 
busco y te pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, todo lo que pediéreis a mi Padre 
en mi Nombre, El os lo concederá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina, 
pido al Eterno Padre en Tu Nombre la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío



      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, los cielos y la tierra pasarán,
 mas mis palabras no pasarán." He aquí que, confiado en la infalibilidad 
de Tu Palabra divina, te pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      Oh, Sagrado Corazón de Jesús, infinitamente compasivo con los desgraciados,
ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos
 por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.



San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, 
ruega por nosotros.







jueves, 22 de junio de 2017

NOVENA AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS, DÍA OCTAVO

La presente Oración fue compuesta por Santa Margarita María de Alacoque, 
vidente y Apóstol de la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Muchas almas santas la han recitado desde entonces, pero merece la pena
destacar al Padre Pío de Pietrelcina, que la rezaba diariamente 
por todas aquellos fieles que se encomendaban a sus oraciones.





¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, 
llamad y se os abrirá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina llamo, 
busco y te pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, todo lo que pediéreis a mi Padre 
en mi Nombre, El os lo concederá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina, 
pido al Eterno Padre en Tu Nombre la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, los cielos y la tierra pasarán,
 mas mis palabras no pasarán." He aquí que, confiado en la infalibilidad 
de Tu Palabra divina, te pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      Oh, Sagrado Corazón de Jesús, infinitamente compasivo con los desgraciados,
ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos
 por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, 
ruega por nosotros.





SEDEVACANTE: El Papado Material, por S.E.R. Mons. Donald J. Sanbor


     La gran dificultad que se presenta para los católicos que se oponen al Concilio Vaticano II y a sus reformas es la de la autoridad papal, es decir, de qué manera se puede justificar el rechazo de la «nueva religión» cuando ésta es proclamada, al menos aparentemente, por la suprema autoridad.



     La solución propuesta por la Fraternidad San Pío X es la siguiente: los Papas del Vaticano II son Papas verdaderos, pero no se les debe obedecer cuando nos ordenan creer algo falso o hacer algo malo. Sin embargo, esta solución puede aplicarse sin problema a las órdenes del Papa que obra en cuanto persona privada, pero cuando se trata del magisterio ordinario universal o de las leyes generales, que son verdades infalibles, implica la defección de la Iglesia. En otros términos: un Papa verdadero, en virtud de la asistencia del Espíritu Santo, no puede enseñarnos cosas falsas u ordenarnos hacer el mal en nombre de la Iglesia.
     Entonces, la única solución que mantiene la indefectibilidad de la Iglesia consiste en afirmar que estos «Papas» que promulgan y difunden la defección de la Fe del Vaticano II y de la «nueva religión» no gozan en general de la autoridad Papal. Pero algunos de los que sostienen esta tesis afirman que dichos Papas están totalmente privados de la dignidad pontificia y otros, que sólo están privados parcialmente; es decir, formaliter (formalmente) y no, materialiter (materialmente).
     Esta segunda tesis fue expuesta por primera vez por Mons. Guérard des Lauriers en 1973; sin embargo, es ignorada por muchos y mal comprendida por casi todos....(Continuará)

miércoles, 21 de junio de 2017

NOVENA AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS, DÍA SÉPTIMO

La presente Oración fue compuesta por Santa Margarita María de Alacoque, 
vidente y Apóstol de la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Muchas almas santas la han recitado desde entonces, pero merece la pena
destacar al Padre Pío de Pietrelcina, que la rezaba diariamente 
por todas aquellos fieles que se encomendaban a sus oraciones.





¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, 
llamad y se os abrirá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina llamo, 
busco y te pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, todo lo que pediéreis a mi Padre 
en mi Nombre, El os lo concederá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina, 
pido al Eterno Padre en Tu Nombre la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, los cielos y la tierra pasarán,
 mas mis palabras no pasarán." He aquí que, confiado en la infalibilidad 
de Tu Palabra divina, te pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      Oh, Sagrado Corazón de Jesús, infinitamente compasivo con los desgraciados,
ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos
 por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, 
ruega por nosotros.





martes, 20 de junio de 2017

NOVENA AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS, DÍA SEXTO

La presente Oración fue compuesta por Santa Margarita María de Alacoque, 
vidente y Apóstol de la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
Muchas almas santas la han recitado desde entonces, pero merece la pena
destacar al Padre Pío de Pietrelcina, que la rezaba diariamente 
por todas aquellos fieles que se encomendaban a sus oraciones.





¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, 
llamad y se os abrirá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina llamo, 
busco y te pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, todo lo que pediéreis a mi Padre 
en mi Nombre, El os lo concederá" He aquí que, confiado en Tu Palabra divina, 
pido al Eterno Padre en Tu Nombre la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      ¡Oh, Jesús mío! que dijiste: "en verdad os digo, los cielos y la tierra pasarán,
 mas mis palabras no pasarán." He aquí que, confiado en la infalibilidad 
de Tu Palabra divina, te pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío


      Oh, Sagrado Corazón de Jesús, infinitamente compasivo con los desgraciados,
ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos
 por medio del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, 
ruega por nosotros.