viernes, 30 de noviembre de 2018

Novena a la Inmaculada Concepción de María Nuestra Señora, Patrona de España. Día 2


MODO DE HACER LA NOVENA

                Puestos de rodillas, delante de una imagen de la Inmaculada Concepción, se santiguará y luego dirá todos los días el siguiente

ACTO DE CONTRICIÓN

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracias para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.





ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

                 Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

                A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. 

                Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.

                No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma. 


ORACIÓN DÍA SEGUNDO

                ¡Oh Santísimo Hijo de María Imnaculada y Benignísimo Redentor nuestro! Así como preservaste a María de todo pecado mortal en toda Su vida y a nosotros nos das gracia para evitarlo y el sacramento de la confesión para remediarlo, así Te rogamos humildemente, por intercesión de Tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de no cometer nunca pecado mortal, y si incurrimos en tan terrible desgracia, la de salir de él cuanto antes, por medio de una buena confesión.

               Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias a la Santísima Trinidad, y luego pide lo que por intercesión de la Inmaculada Concepción deseas conseguir de esta Novena. A continuación se dirá la Oración final para todos los días y la Letanía a la Virgen.



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS





LETANÍAS A LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial. Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros

Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros
Madre de Cristo, ruega por nosotros
Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros
Madre Purísima,  ruega por nosotros
Madre Castísima, ruega por nosotros
Madre inviolada, ruega por nosotros
Madre Virgen,  ruega por nosotros
Madre Inmaculada,  ruega por nosotros
Madre amable, ruega por nosotros
Madre admirable,  ruega por nosotros
Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros
Madre del Creador, ruega por nosotros
Madre del Salvador, ruega por nosotros
Madre y Decoro del Carmelo, ruega por nosotros
Virgen prudentísima, ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros
Virgen digna de exaltación, ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente, ruega por nosotros
Virgen fiel, ruega por nosotros
Virgen Flor del Carmelo, ruega por nosotros
Espejo de Justicia, ruega por nosotros
Trono de la Sabiduría, ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros
Vaso espiritual, ruega por nosotros
Vaso digno de honor, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros
Rosa Mística, ruega por nosotros
Torre de David,  ruega por nosotros
Torre de marfil,  ruega por nosotros
Casa de Oro,  ruega por nosotros
Arca de la Alianza,  ruega por nosotros
Puerta del Cielo, ruega por nosotros
Estrella de la mañana, ruega por nosotros
Salud de los enfermos, ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros
Patrona de los Carmelitas, ruega por nosotros
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros
Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
Reina de los Mártires, ruega por nosotros
Reina de los Confesores, ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros
Reina, concebida sin pecado original, ruega por nosotros
Reina, asunta a los Cielos, ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros
Reina de la Paz, ruega por nosotros
Esperanza de todos los Carmelitas, ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Perdonadnos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Escuchadnos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Tened piedad de nosotros

        V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
        R. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

ORACIÓN

                Te rogamos, Señor Dios, que nos concedas a Tus siervos gozar de continua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la siempre Virgen Santa María, seamos libres de las tristezas de esta vida y gocemos de las eternas alegrías del Cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.





jueves, 29 de noviembre de 2018

Novena a la Inmaculada Concepción de María Nuestra Señora, Patrona de España. Día 1


MODO DE HACER LA NOVENA

                Puestos de rodillas, delante de una imagen de la Inmaculada Concepción, se santiguará y luego dirá todos los días el siguiente

ACTO DE CONTRICIÓN

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracias para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.





ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

                 Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

                A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. 

                Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.

                No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma. 


ORACIÓN DÍA PRIMERO

                ¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y Benignísimo Redentor nuestro! Así como preservaste a María del pecado original en Su Inmaculada Concepción y a nosotros nos hiciste el gran beneficio de librarnos de él por medio de Tu Santo Bautismo, así Te rogamos humildemente nos concedas la gracia de portarnos siempre como buenos cristianos, regenerados en Ti. 

               Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias a la Santísima Trinidad, y luego pide lo que por intercesión de la Inmaculada Concepción deseas conseguir de esta Novena. A continuación se dirá la Oración final para todos los días y la Letanía a la Virgen.



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS





LETANÍAS A LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial. Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros

Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros
Madre de Cristo, ruega por nosotros
Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros
Madre Purísima,  ruega por nosotros
Madre Castísima, ruega por nosotros
Madre inviolada, ruega por nosotros
Madre Virgen,  ruega por nosotros
Madre Inmaculada,  ruega por nosotros
Madre amable, ruega por nosotros
Madre admirable,  ruega por nosotros
Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros
Madre del Creador, ruega por nosotros
Madre del Salvador, ruega por nosotros
Madre y Decoro del Carmelo, ruega por nosotros
Virgen prudentísima, ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros
Virgen digna de exaltación, ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente, ruega por nosotros
Virgen fiel, ruega por nosotros
Virgen Flor del Carmelo, ruega por nosotros
Espejo de Justicia, ruega por nosotros
Trono de la Sabiduría, ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros
Vaso espiritual, ruega por nosotros
Vaso digno de honor, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros
Rosa Mística, ruega por nosotros
Torre de David,  ruega por nosotros
Torre de marfil,  ruega por nosotros
Casa de Oro,  ruega por nosotros
Arca de la Alianza,  ruega por nosotros
Puerta del Cielo, ruega por nosotros
Estrella de la mañana, ruega por nosotros
Salud de los enfermos, ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros
Patrona de los Carmelitas, ruega por nosotros
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros
Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
Reina de los Mártires, ruega por nosotros
Reina de los Confesores, ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros
Reina, concebida sin pecado original, ruega por nosotros
Reina, asunta a los Cielos, ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros
Reina de la Paz, ruega por nosotros
Esperanza de todos los Carmelitas, ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Perdonadnos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Escuchadnos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Tened piedad de nosotros

        V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
        R. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

ORACIÓN

                Te rogamos, Señor Dios, que nos concedas a Tus siervos gozar de continua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la siempre Virgen Santa María, seamos libres de las tristezas de esta vida y gocemos de las eternas alegrías del Cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.






miércoles, 28 de noviembre de 2018

SANTA CATALINA LABOURÉ, la confidente de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa


SEMBLANZA DE SANTA CATALINA LABOURÉ


               Nació el 2 de Mayo de 1806, en la granja de Fain, situada en Fains les Moutiers, Francia; será inscrita en el registro con el nombre de Catalina, pero la llamarán familiarmente Zoé. Cuando apenas alcanza la edad de poder ayudar, la mandarán a cocinar, coser, ordeñar y a realizar todas las tareas domésticas. Quedó huérfana a los nueve años y así es enviada, junto a su hermana Marie Antoniette, a casa de un tío donde permanecen alrededor de dos años, abandonadas a su suerte.

               De regreso a casa, ocupa el puesto de la madre en la dirección de la granja, teniendo sólo once años. Se levanta al amanecer y se acuesta tarde: además de ordeñar, se encarga de la lechería, donde se prepara la mantequilla y los quesos. También se encarga del gallinero, de la fruta y de la verdura, el alimento para los animales y para los hombres. 





               Catalina será desde siempre un alma muy piadosa, por eso va con frecuencia a la Iglesia para rezar arrodillada por mucho tiempo, que le ocasionó una artrosis que padecerá de por vida. Ayunaba los viernes y los sábados.

               A los dieciocho años tuvo un sueño profético, donde un viejo sacerdote le informa de que Dios tiene proyectos para su vida. Más tarde descubrirá que este sacerdote es San Vicente de Paúl. Con diecinueve años Catalina es aun analfabeta y su padre la inscribe en un instituto de Châtillon, donde es obligada a seguir cursos elementales con pequeñas de diez años, que la juzgaban estúpida. Ella, sintiéndose incómoda no comprende y abandona el curso.

               De vuelta a casa reemprende la vida acostumbrada, pero anida en su corazón el deseo de hacerse monja. A los veintiún años, anuncia a su padre su intención de entrar en las Hijas de la Caridad: el padre se niega. La envía a París para que encuentre distracciones, luego a Châtillon para labrarse un futuro, pero todo es inútil.

              A los veinticuatro años, 22 de Enero de 1830, Catalina Labouré inicia su Postulantado de tres meses junto a las Hijas de la Caridad, donde aprende a leer, a escribir y a servir a los pobres.

               El 21 de Abril entra en la Casa Madre de la Congregación en Rue-du-Bac, donde vestirá el hábito de novicia, y de inmediato se le destina a desarrollar trabajos pesados, se despierta a las cuatro de la mañana las privaciones le cuestan poco, acostumbrada como estaba al rigor de su granja.

                El 25 de Abril es el día del traslado de las reliquias de San Vicente de Paúl y el féretro permanece expuesto a la veneración de los fieles durante una semana. Catalina percibe la presencia del Santo Fundador y dialoga con él. En esta ocasión, y durante tres días consecutivos, se le aparece, sobre un pequeño relicario, en la capilla de las hermanas en Rue- du-Bac, el corazón de San Vicente.

                Pasan algunos das y Catalina, durante la Santa Misa ve que la Hostia recién Consagrada por el sacerdote, se transforma en el Rostro de Cristo; este fenómeno que durará hasta el final de su noviciado.

                En la noche del 18 de Julio de 1830, Catalina es despertada por un Ángel en las facciones de un niño, vestido de blanco: la conduce a la Capilla, donde aparece la Santa Virgen en una aparición corporal; el diálogo entre ambas duraría más de dos horas. Nuestra Señora habla a Santa Catalina sobre el futuro y anuncia tiempos dolorosos para Francia y vaticina la muerte del Arzobispo de París para cuarenta años después. Catalina confía al Padre Aladel, su confesor, lo que ha visto pero el sacerdote no cree estas profecías catastróficas. Las palabras de la Virgen se confirmarán con la insurrección de París.

                Pasan cuatro meses y el 27 de Noviembre, la Virgen reaparece mientras Catalina está en oración en la Capilla. Mientras transcurre la visión una voz interior le dice: "Haz grabar una medalla según este modelo". Informado de la visión el Padre Aladel, califica a Catalina como una chica exaltada.

                Algunos días después, ya en el mes de Diciembre, Santa Catalina, como de costumbre, está rezando en la Capilla cuando la Virgen María se le vuelve a aparecer para confirmar a la vidente lo que le había manifestado en la anterior aparición: por último le informa que ya no se hará ver más, pero oirá su voz durante las oraciones.

                En Otoño, Catalina comienza a sentir, otra vez, durante las oraciones las misteriosas elocuciones interiores. La Virgen insiste a Catalina para que hable al Padre Aladel, para que realice la medalla. Sólo tras la intervención del Arzobispo de París, Monseñor Quélen, se concede el consentimiento para acuñar la medalla y difundirla. Padre Aladel procede a ello. Los primeros ejemplares estarán disponibles para principios de Marzo de 1832: dos años han transcurrido en vano.

               Estalla el cólera en París y mueren muchas víctimas, la medalla se distribuye y se revela como una ayuda entra el cólera y todos los males físicos, hasta tal punto de calificarla como "Medalla Milagrosa". En dos años se reparten veinte millones de copias y el éxito continua aumentando: es un triunfo popular. Santa Catalina continúa con una vida escondida y silenciosa: cura a los ancianos y les convierte.

               En las Iglesias se multiplican las estatuas y las representaciones de las Apariciones de 1830; el Arzobispo de París hace venerar a la "Señora de la Medalla Milagrosa" y obtiene del Papa Gregorio XVI el solemnizar el 18 de Diciembre como la fiesta de la Inmaculada Concepción.




              En 1870, Napoleón III abdica en Sedan y se proclama la República. Francia asaltada por los prusianos se transforma en un campo de batalla: el asedio a París durará todo un año. La Casa Madre se convierte en ayuda urgente y Catalina deberá, con gran esfuerzo, garantizar 1200 menús diarios. Se va hacia la guerra civil con violencia, ejecuciones sumarias fomentadas por el odio hacia las clases acomodadas.

               El 30 de Abril la situación se hace insostenible y las hermanas deben dejar la Casa Madre a pesar de que Catalina profetiza el fin de la sublevación, que tuvo lugar el 31 de Mayo. Antes del fin, el 30 de Abril el Arzobispo de París, Monseñor Darboy, será ejecutado por los revolucionarios, como había sido vaticinado. Hubo muchas víctimas entre los religiosos.

               En Septiembre de 1876  comienza a tener problemas cardíacos, las crisis que la mantienen en cama persisten, pero íntimamente siente que vivirá hasta final de año. En Diciembre se disloca una muñeca y la percepción de ser inútil la desmoraliza, robándole las últimas fuerzas. Debe guardar cama, pero la Hermana encargada de llevarle los alimentos y las medicinas, se olvida de encender el fuego casi siempre: así es privada de todo, hasta de lo necesario. La dejan sola todo el día.

                El 30 de Diciembre Catalina pide la extremaunción. Aunque todos piensan que es demasiado pronto, ella insiste. El 31 a las 6.30 se dan cuenta de que Catalina está muriendo. La Comunidad se arrodilla en el cabezal de la moribunda y reza las invocaciones de la Medalla Milagrosa, Catalina se abandona, sin sufrimientos, entre los brazos de la Madre Celestial.

                Fue beatificada por el Papa Pío XI el 28 de Mayo de 1933 y canonizada por Pío XII el 27 de Julio de 1947: sus reliquias están expuestas en la Capilla en que tuvieron lugar las Apariciones. 



DEL DISCURSO DEL PAPA PÍO XII a los peregrinos llegados a Roma 
por la Canonización de Santa Catalina Labouré




                ¡Qué lección para el orgullo del mundo y para su hambre de ostentación! El amor propio hace como que se disimula y se viste de las apariencias del celo, pero es siempre el mismo, quien, como en otros tiempos junto a Jesucristo, susurra al oído el ” Manifesta teipsum mundo” (“Date a conocer al mundo”). Catalina Labouré ha llevado a cabo maravillosa y fructuosamente esta misión en la obscuridad, donde ha vívido cuarenta y seis años. Ahora ha llegado para ella la hora anunciada por el Apóstol: “Porque muertos estáis ya y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando aparezca Cristo, que es vuestra vida, entonces apareceréis también vosotros, con El, gloriosos”. (Col. 3, 3-4).

                 En la Gloria, donde resplandece con plena luz allá arriba. junto a Jesucristo y a su Madre; en la Gloria, con la que brilla también acá abajo, por donde pasó ignorada, ella sigue siendo la mensajera de la Inmaculada. Está a vuestro lado, sacerdotes de la Misión e Hijas de la Caridad, infundiéndoos el fervor de vuestra santa vocación; está junto a vosotras, Hijas de María, que ella tanto amó y de la que es constante protectora, exhortándonos a la fidelidad, a la pureza, a la piedad y al apostolado; está junto a vosotros todos, pecadores, enfermos, débiles y afligidos, que levantáis los ojos repitiendo con confianza la invocación: “i Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!”.

                Por su intercesión las más abundantes gracias lloverán sobre vosotros a quinos de todo corazón damos, como prenda de las gracias divinas, Nuestra Bendición Apostólica”.






martes, 27 de noviembre de 2018

LA MEDALLA MILAGROSA, o la bendición continua de la Virgen María a Sus devotos


                Después del Crucifijo y el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen, la Medalla Milagrosa es probablemente el sacramental más popular que usamos los católicos. Junto con el Rosario y el Escapulario marrón, comparte la especial distinción de haber sido diseñada en el mismo Cielo y entregada por amor a los hombres mediante un sencillo instrumento como fue la humilde religiosa Santa Catalina Labouré; en 1830, la Santísima Virgen María se le apareció hasta en ocasiones, cuando la joven de 24 años, era novicia de la Congregación de las Hijas de la Caridad en París (Francia).




APARICIÓN DEL 27 DE NOVIEMBRE DE 1830

                La tarde del Sábado 27 de Noviembre de 1830, Sor Catalina se encontraba haciendo su meditación diaria, cuando le pareció oír el roce de un traje de seda que le hizo recordar la aparición anterior.

                Entonces aparece la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que sin ocultar su figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando después Santa Catalina quiso describir su rostro, solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza.

               Sus pies se posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos, elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una crucecita.

                La Santísima Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al cielo y a veces a la tierra. De pronto sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad, que no era posible verla.

               Tenía tres anillos en cada dedo; el mas grueso junto a la mano; uno de tamaño mediano en el medio, y uno mas pequeño, en la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia abajo; llenaban toda la parte baja.

               Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen, ella la miró y dijo a su corazón:

                “Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden.”

                Con estas palabras La Virgen se da a conocer como la mediadora de las gracias que nos vienen de Jesucristo. El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de la Virgen. Sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.




LA MEDALLA MILAGROSA

                En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: "María sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a Vos"

                Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda .

                Oyó de nuevo la voz en su interior: "Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza".

                La Aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la medalla. En el aparecía una M, sobre la cual había una Cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.

                La misma aparición se repitió, con las mismas circunstancias, hacia el fin de Diciembre de 1830 y a principios de Enero de 1831. Nuestra Señora dijo a Santa Catalina: "En adelante, ya no me verás, hija mía; pero oirás Mi voz en la oración".

                Un día que la Santa estaba inquieta por no saber que inscripción poner en el reverso de la medalla, durante la oración, la Virgen le dijo: "La "M" y los dos Corazones son bastante elocuentes".


SÍMBOLOGÍA Y MENSAJE 
DE LA MEDALLA MILAGROSA


               En el Anverso:

        -María Nuestra Señora aparece aplastando la cabeza de la serpiente que esta sobre el mundo. Ella, la Inmaculada, tiene todo poder en virtud de Su gracia para triunfar sobre Satanás.

        -El color de Su vestuario y las doce estrellas sobre Su cabeza: la mujer del Apocalipsis, vestida del sol.

        -Sus manos extendidas, transmitiendo rayos de gracia, señal de Su misión de Madre y Mediadora de las gracias que derrama sobre el mundo y a quienes pidan.

        -Jaculatoria: "Oh María sin pecado concebida..." Dogma de la Inmaculada Concepción (antes de la definición dogmática de 1854). Misión de intercesión, confiar y recurrir a la Madre.

        -El globo bajo Sus pies: Reina del Cielos y Tierra.

        -El globo en Sus manos: el mundo ofrecido a Jesús por Sus purísimas manos.

              En el reverso:

        -La Cruz: el Misterio de Redención- precio que pagó Cristo...obediencia, sacrificio, entrega

        -La M: símbolo de María y de Su Maternidad espiritual.

       -La barra: es una letra del alfabeto griego, "yota" o I, que es monograma del nombre, Jesús.

        Agrupados ellos: La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador.

        -Las doce estrellas: signo de la Iglesia que Cristo Nuestro Señor funda sobre los Apóstoles y que nace en el Calvario de Su Corazón traspasado.

       -Los dos Corazones: la Corredención. Unidad indisoluble. Futura Devoción a los Dos Corazones y Su Reinado.

                Aunque la Medalla se llamaba originalmente "de la Inmaculada Concepción", al expandirse la devoción y haber tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente "La Medalla Milagrosa".




LOS ÚLTIMOS PAPAS Y LA MEDALLA MILAGROSA;
Indulgencias por invocar a Nuestra Señora


                SAN PIO X facilitó el que todos los fieles puedan pertenecer a la Asociación de la Medalla Milagrosa con sólo recibir la imposición canónica de la medalla y llevarla colgada del cuello, sin necesidad de inscribir sus nombres en registro especial.

               Concedió 100 días de Indulgencia cada vez que se repita la Invocación: "¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos"

               BENEDICTO XV enriqueció también con privilegios especiales la Medalla Milagrosa, entre otros, 100 días de indulgencia cada día "sólo" por llevar puesta la Medalla Milagrosa.

               PÍO XI concedió "in perpetuum" 300 días de indulgencia a todos los fieles cuantas veces reciten la jaculatoria: ¡Oh María, sin pecado concebida, etc."


               PÍO XII no dudó en canonizar a Sor Catalina Labouré. la Vidente de Nuestra Señora e instrumento inmediato para la acuñación de la Medalla Milagrosa. Su canonización es la aprobación indirecta, pero irrebatible, de la veracidad y autenticidad de la Medalla Milagrosa.




lunes, 26 de noviembre de 2018

OFRECER LAS SANTAS LLAGAS por las Almas del Purgatorio


                Para conseguir muchos favores, según Santa Catalina de Bolonia, suele ser más poderosa la intercesión de un Alma del Purgatorio que la de los Bienaventurados del Cielo.

                Cuando se ruega a un alma del Purgatorio suplicándole una gracia, son dos los beneficiados: el mortal que consigue lo que ha pedido y el alma que purgaba pasa a ser un ciudadano más del Cielo.




               En el Purgatorio hay almas tan Santas como en el Cielo. La santidad se basa en el aumento de gracia y de ésta nacen las virtudes; muchas de esas almas acaudalaron más gracia y virtud que muchos Bienaventurados, por los que son más gratos a los ojos de Dios.

                Dios desea con vehemencia la libertad de las Almas del Purgatorio, ya que son redimidas con el precio de la Sangre de Su Hijo. Seamos corredentores con Jesús, cooperando con Él en la salvación de esas Almas que esperan nuestras oraciones y sacrificios para gozar eternamente de Dios.

                Te voy a mostrar un método seguro para ayudar a las Almas que padecen en el Purgatorio... 


LAS SANTAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR
Alivio y Liberación del Bendito Purgatorio


               María Marta Chambón era hermana lega en el Monasterio de la Orden de la Visitación de Santa María, en Chambéry (Francia). Entre otras tareas, atendía el comedor de las niñas, la limpieza de algunas clases, y cuidaba de la huerta. También asistía a los actos propios de la comunidad.

               Nació en 1841 y entró en el convento a los 18 años. Desde 1866 se le manifestó el Señor en numerosas ocasiones. En Septiembre de 1867 le dijo el Señor: 

"Yo te he escogido para hacer revivir en los actuales tiempos, tan difíciles,
 la Devoción a Mis Santas Llagas".

                En otra ocasión, Nuestro Divino Redentor le manifestó:

“Voy a darte una ocupación: tú ofrecerás tus sufrimientos, 
en unión con los Míos divinos, por las Almas del Purgatorio.”

                La Hermana empezó a hacer este ofrecimiento, y cada vez que le renovaba, veía subir un alma al Cielo. Llevaba ya veinte, cuando el Eterno Padre se le apareció y le dijo:

“Te doy el mismo poder que a Mi Hijo, con tal que tú 
me ofrezcas tu corazón unido al Suyo.” 

                María Marta se esforzó en hacerlo, y a cada acto de ofrecimiento y de unión iba al Cielo -según su expresión- una bandada de almas, “como una bandada de pájaros”.

                Las Almas libradas por ella venían algunas veces a darle gracias y le decían: “Que la fiesta que las había salvado, la fiesta de las Santas Llagas, no pasa jamás. ¡No hemos conocido el valor de esta devoción sino en el momento en que hemos gozado de Dios! Ofreciendo las Santas Llagas de Nuestro Señor, obráis como una segunda Redención.”



(Las Jaculatorias de esta Corona fueron indulgenciadas con 300 días
por el Papa San Pío X, que aprobó dicha Devoción)





domingo, 25 de noviembre de 2018

V ANIVERSARIO DE DON MANUEL RIVERO, el cura de mi infancia


Tal día como hoy, el 25 de Noviembre de 2013, a las 8 de la mañana, nuestro querido Don Manuel Rivero empezaba a vivir para siempre en el Cielo. Tras 78 años de vida terrenal, dejaba una estela de 51 años de sacerdocio pleno.

       Nacido en Los Caideros de Gáldar, en una familia modesta pero muy cristiana, compuesta por los padres y doce hermanos, donde Don Manuel era el primogénito; desde muy niño conoció los rigores de la escasez económica y tuvo que trabajar, lo que le impidió acudir a la escuela. Según palabras del mismo Don Manuel, "eramos tan pobres que no teníamos ni un surco donde plantar una col".




      En la iglesia de su barrio, dedicada al Patriarca San José, había recibido los primeros sacramentos, pero fue allí también donde descubrió la vocación sacerdotal cuando, con apenas trece años escuchó a un familiar suyo, Nicasio -en aquél entonces seminarista- tocar el armonio mientras entonaba un canto a Nuestra Señora. Ella fue pues, de alguna manera, la que le llevó y sostuvo en el sacerdocio por más de cincuenta años y la que, atendiendo a las Promesas del Rosario, le consoló y ayudó en su últimos momentos, porque Don Manuel, no se separaba jamás del Rosario, que rezaba completo cada día, convencido que sin el auxilio de Nuestra Señora no podría haber perseverado.

      Fue ordenado sacerdote por Mons. Antonio Pildain el 22 de Septiembre de 1962, en la Capilla del Seminario Mayor de Canarias, ; aquél inolvidable día recibió el Orden Sacerdotal junto a su gran amigo Don Nicolás Godoy Herrera, con el que siempre, desde la época del Seminario y luego como sacerdotes, mantuvo un estrecho lazo de amistad y ayuda mutua sin reservas; Don Manuel siempre consideró a Don Nicolás "un regalo de Dios para mi vida".

      Nunca olvidaré aquellas visitas a la Casa Parroquial de Fontanales, donde me recibía sin su sempiterna sotana; vestido con pantalón negro y camisa blanca si palas, lucía con orgullo encima de sus hombros el Escapulario del Carmen. Y es que Don Manuel era hombre recio, que no dudaba en subirse a un andamio para arreglar la vieja ermita de San Bartolomé, no ocultaba su piedad sencilla -infantil si se antoja- pero profunda y sincera. 

      En aquella casita, Don Manuel se afanaba por moler los granos de café en un viejo molinillo para luego, de mil amores, preparar la merienda y amenizar así la charla. Vivía en la perfecta austeridad y recogimiento, sin televisión ni ordenador, sólo estaba pendiente de las noticias más generales, si bien tenía una amplia visión de la situación mundial.

      Un retrato del Caudillo Franco, al que profesaba sincero afecto y gratitud, ocupaba lugar preferente en su salón; Don Manuel no ocultaba sus simpatías políticas, si bien nunca tuvo otra bandera más que la de la genuina Catolicidad. Por eso, no era de extrañar su admiración por el pensamiento contra-revolucionario del Prof. Plinio Correa de Oliveira, Fundador de TFP, organización católica integrista de la que el buen sacerdote siempre fue colaborador y divulgador, puesto que compartía muchos de sus postulados.


Don Manuel Rivero siempre tenía los últimos boletines de la TFP-Covadonga;
luego los compartía con fieles y amigos concienciados de la necesidad de la Contra-Revolución


      Devotísimo de Jesús Sacramentado, promovía de palabra y obra el culto y la dignidad para con el Santísimo Sacramento, en especial, a la hora de celebrar la Santa Misa, que rezaba como si fuera la primera y última. Cómo olvidar su eterno consejo: "Juanillo, querido, tú nunca dejes de amar mucho la Santa Misa..."

      Quizás, una de las notas que marcaron su existencia, fue la confianza ciega en la Providencia de Dios; confianza que rubricaba con el sello de la obediencia, aunque muchas de las cosas que le mandasen no fuesen de su agrado, como cuando con casi la edad de jubilación, fue removido de su amada Parroquia de San Bartolomé de Fontanales. Los motivos nunca quedaron claros, no pocos criticaron la actuación del obispo Cases y muchos entendieron que Don Manuel era removido injustamente. Él nunca protestó ni se quejó por semejante atropello, pero era evidente que no se tuvo en cuenta ni su edad, ni su delicada salud, ni el gran servicio que prestó a la Diócesis en el Tribunal Eclesiástico. Aquél capítulo causó una grave brecha en Don Manuel. A partir de ahí, su estado anímico y físico sólo empeorarían día a día. Curiosamente, el joven que le sustituyó al frente de la Parroquia, abandonó al poco tiempo el ministerio sacerdotal... Dios escribe derecho en renglones torcidos.


      Desde su cama, que fue el último Altar donde celebró su particular sacrificio, seguro tuvo lucidez para entonar con la voz del alma, aquél canto con el que tantas veces comenzara la Santa Misa:

"Vayamos jubilosos al Altar de Dios.

Al sagrado altar nos guíen su Verdad y su Justicia,
a ofrecer el Sacrificio que le da gloria infinita.

Al Dios Santo celebremos que nos llena de alegría,
y subamos hasta el Monte donde Dios se sacrifica.

Ofrezcamos todos juntos esta Víctima Divina,
que se inmola por nosotros para darnos luz y vida."


Descanse en paz, Don Manuel. Su amigo, su hijo, su "Juanito, querido", no lo olvidará. 
No deje de interceder por mí, se lo ruego. Hasta el Cielo, Don Manuel.