domingo, 21 de abril de 2019

LA TRAICIÓN A LA MISIÓN DIVINA DE LA IGLESIA




¿SON CISMÁTICOS quienes no se someten a un falso Papa?

            Dios, que permitió la Pasión y la Muerte de Su Divino Hijo, permite también, para castigo nuestro, esas herejías, esos cismas, esas tragedias en Su Iglesia, que, a la postre, hacen brillar el poder y la infinita sabiduría, con que el Señor saca bienes de los mismos males y lleva adelante Sus inescrutables designios a pesar de las mismas perversiones de los hombres.

            El cisma, según el Derecho Canónico y la Historia de la Iglesia, consiste en la separación de la Iglesia Católica de alguno o algunos de sus miembros, por el hecho de negar la "debida" obediencia al Romano Pontífice, cabeza visible de la Iglesia y romper, de esta suerte, el vínculo de unión de la misma, que es la sobredicha sujeción al Vicario de Cristo. Dos cosas presupone un verdadero cisma: la primera que el Romano Pontífice sea un verdadero y legítimo Papa, pues es evidente que a un Papa espurio, que no representa la persona y autoridad de Cristo, no se le puede deber la obediencia y sujeción. La segunda es que el mandato de ese Papa legítimo no sea contrario a la Doctrina recibida, ni se oponga a la Voluntad Santísima de Dios, que nos consta ciertamente por otros caminos.


LA PAPOLATRÍA o culto desmesurado al Papa

               Ni faltan tampoco, por desgracia, los que, con una absurda papolatría, con una obediencia mal entendida, que, en realidad, es traición y es entreguismo, están contribuyendo a la obra satánica de la perdición de innumerables almas, que, sin conocimiento de causa, se han sumado incondicionalmente a la destrucción acelerada de la Iglesia.


               Recuerden, sin embargo, estos demoledores, que tanto se escandalizan de nuestra lucha, que ni Papas, ni Concilios, ni Obispos o sacerdotes pueden exigir nuestra obediencia cuando ellos, en sus mandatos, se apartan de la Verdad Revelada, contrariando las Enseñanzas Dogmáticas ya definidas por el Magisterio vivo, auténtico e infalible de la Iglesia, institucionalizada por el mismo Hijo de Dios o de la Doctrina, que, sin haber sido dogmáticamente definida por el Magisterio, semper et ubique tenuit Ecclesia, siempre y en todas partes ha sido profesada por la Iglesia de Occidente y de Oriente como Verdad revelada por Dios, como Doctrina Católica.




En la imagen, el Obispo Daniel Dolan, del Linaje Episcopal de Monseñor Thuc,
Obispos antimodernistas que han declarado la Sede Vacante en la Roma Apóstata


LA IGLESIA ESTÁ CON PEDRO, con los legítimos Pastores Católicos

              Pero, dirá alguno: LA IGLESIA ESTÁ DONDE ESTÁ PEDRO, DONDE ESTÁN LOS LEGÍTIMOS PASTORES. Así es, verdad; pero, hagamos énfasis en el epíteto: donde están los legítimos pastores, no los intrusos, no los traidores. La Iglesia está donde está PEDRO afirmando: "Tú eres el Cristo, Tú eres el Hijo de Dios vivo"; no donde está Pedro negando con imprecaciones conocer a su Maestro, ni donde está Pedro tratando de disuadir a Jesucristo a cumplir el mandato de Su Eterno Padre de morir por nosotros en la Cruz. En esta ocasión el mismo Cristo dijo a Pedro: "Retírate, Satanás".


              ¿Acaso puede estar la Iglesia con los que han traicionado su misión divina, haciendo el juego a los enemigos del nombre cristiano y conduciendo gradualmente al rebaño a la Apostasía, renegando de una manera más o menos clara, más o menos disimulada, del catolicismo tradicional, para "aggiornar" la obra de Cristo al mundo moderno impío y materialista; para entablar el "diálogo ecuménico" con los mayores enemigos de la Iglesia y del mismo Jesucristo?"




Padre Joaquín Sáenz y Arriaga



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