lunes, 30 de septiembre de 2019

TRIDUO en Honor de Santa Teresita del Niño Jesús DÍA 1 "Entregar a Dios todo el corazón"




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

               Santa Teresita: Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de Cielo y una mirada de tus hermosos ojos... Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra.

              ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dame fuerza para cumplir exactamente con mi deber, y concededme la gracia que en este Triduo le pido. Amén.


ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO

              Florecita de Jesús: Por aquel volcán de amores que inflamó tu corazón, cuyos divinos ardimientos fueron el dulce martirio que consumió tu vida "con ansias de amores inflamada", haz que también yo, Santa Teresita, a solo Dios entregue totalmente mi corazón con todas sus esperanzas y con todos sus ensueños, para que le transforme y le resucite y le salve. Amén.



INVOCACIONES
(Se reza la invocación y a continuación decimos "ruega por nosotros
y agregamos un Gloria; en total son 24, por los mismos años 
que vivió entre nosotros Santa Teresita de Liseux)

1- Santa Teresita del Niño Jesús. Ruega por nosotros... (Gloria)

2- Florecita de Jesús. 

3- Hija predilecta de María. 

4- Esposa fiel de Jesús. 

5- Madre de innumerables almas. 

6- Ejemplo de Santidad. 

7- Milagro de virtudes. 

8- Prodigio de milagros. 

9- Virgen prudente. 

10- Hermana de la Fe. 

11- Ángel de caridad. 

12- Violeta de humildad. 

13- Mística apasionada. 

14- Lirio purísimo del Carmelo. 

15- Flor selecta de la Iglesia. 

16- Rosa deshojada de amor. 

17- Mártir de amor. 

18- Encanto de Cielos y tierra. 

19- Mensajera de paz. 

20- Patrona de las Misiones. 

21- Sembradora de rosas. 

22- Maestra de Infancia Espiritual. 

23- Abogada de los Sacerdotes. 

24- Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la tierra. 


JACULATORIA


Santa Teresita, escucha nuestras humildes súplicas



CALENDARIO CATÓLICO: OCTUBRE DE 2019


               Este Mes de Octubre ha sido tradicionalmente llamado "el Mes del Rosario", porque el día 7 es el Aniversario de la Victoria de Lepanto sobre los infieles, batalla decisiva para conservar la Fe Cristiana en Europa.

               Dentro del Calendario Católico de Octubre, empezaremos con la Festividad de los Santos Ángeles Custodios, los espíritus celestiales que nos acompañan desde el momento mismo de nuestra concepción hasta la hora segura de presentarnos ante el Divino Tribunal de Dios. Al día siguiente, día 3, invocaremos la intercesión de Santa Teresita de Liseux, Maestra de la Infancia Espiritual y una de las Santas predilectas de nuestros amigos y lectores.

               El día 4 la familia franciscana celebrará a su Fundador, San Francisco de Asís, el Santo de los Estigmas y Padre de innumerables almas que se acogen a su ejemplo. Por su parte, los Carmelitas Descalzos, a mediados de mes, a Santa Teresa, Mística, Reformadora e insigne escritora, la española más universal.

               El 24 de Octubre, San Rafael Arcángel, "Medicina de Dios", que coincide con la memoria de San Antonio María Claret, Apóstol del Corazón de María; el último Domingo del Mes, tal y como dispusiera el Papa Pío XI, los católicos levantaremos la Bandera de Cristo Rey a quienes nos consagraremos junto con todo el Orbe.

               Que en este Mes de Octubre, María Nuestra Santa Madre sea la Luz que ilumine tus pasos; acude a Ella cada día lleno de confianza, usando Su oración predilecta, la cadena de amor que forma el Santo Rosario. 

               "...la Santísima Virgen, estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias sean familias del mundo o Comunidades Religiosas; o la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas.” ( De la entrevista de Sor Lucía de Fátima al Padre Agustín Fuentes, el 26 de Diciembre de 1957)



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domingo, 29 de septiembre de 2019

ARCÁNGEL SAN MIGUEL, Príncipe de las Milicias Celestiales, Protector de la Iglesia y Glorioso Vencedor del demonio


               Príncipe de los Ángeles fieles al Señor. Su nombre significa: «¿Quién como Dios?». En la Sagrada Escritura, aparece en el Libro del Profeta Daniel, en la Epístola del Apóstol Judas y en el Libro del Apocalipsis. Como a San Gabriel y a San Rafael, se le llama "Arcángel".

               San Miguel es figura principal entre los que sirven inmediatamente al Trono del Señor y bajan a la tierra para anunciar o hacer cumplir Sus designios. Protector del Pueblo de Dios, de Israel, en la Antigua Ley; de la Iglesia de Cristo en el Nuevo Testamento. En la Sagrada Escritura ha hallado su fundamento la piedad popular de todos los tiempos para erigir a San Miguel en Príncipe de los Ejércitos Celestiales, Guerrero Victorioso en las luchas cósmicas contra el espíritu rebelde, el Dragón de las tinieblas.

               Daniel, el Profeta de las revelaciones angélicas, nos da a conocer el nombre de nuestro Arcángel. Miguel, llamado Gran Jefe de los israelitas, que luchan por la liberación del Pueblo de Dios, desterrado y sometido al dominio persa. Allí mismo se habla de los príncipes de Persia y de Grecia, refiriéndose, según el común sentir, a los Ángeles Guardianes de estas naciones.





               El Apocalipsis, nos presenta a San Miguel en su misión definitiva, culminante. Ante la Aparición de la Mujer, símbolo de María y de la Iglesia, con Su Hijo, en el Cielo se traba una batalla. Miguel y el Dragón frente a frente, el Arcángel fiel contra el soberbio ángel de la luz. Cada uno manda un ejército de ángeles. Vence Miguel y el Dragón es sepultado en los infiernos. (1)

               De esta visión de San Juan, Profeta de Patmos, se derivan las imágenes medievales del guerrero de alas brillantes con labrada armadura, al que no le falta la lanza que destruye al dragón, vencido a sus pies. La Iglesia misma le reconoce el título de defensor de sus huestes, por eso le llama "Ángel del Paraíso", "Príncipe de las Milicias Celestiales", y en las Letanías de los Santos le asigna el primer lugar detrás de la Santísima Virgen. Su protección no nos abandona hasta después de la muerte.

               En el momento solemne de ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa por sus difuntos, la Iglesia le invoca para que presente las almas a la Luz Santa del Juicio Divino. La devoción popular, que ha influido notablemente en estos textos litúrgicos, le considera como "pesador de las almas", y así le vemos en curiosas miniaturas de la Edad Media, con la balanza de la Justicia Divina en las manos, felizmente inclinado un platillo hacia la Gloria del Cielo.

               Sus apariciones más famosas son las del Monte Gárgano en Italia, alrededor del año 500, y la del Monte Adriano, donde el año 611 el Papa Adriano IV le construye un oratorio, sobre el que sería más tarde Castillo de Sant' Angelo.

              En España alcanzó renombre su aparición en la serranía navarra de Aralar para ayudar al Noble Caballero Don Teodosio de Goñi en lucha contra el dragón infernal.

               Hoy día el Arcángel se mantiene fiel a su misión de Custodio de la Iglesia, como lo proclama la oración a él dirigida al fin de la Misa, preceptuada por el Papa León XIII.



ORACIÓN PRIMITIVA DEL PAPA LEÓN XIII A 
SAN MIGUEL ARCÁNGEL

(Lo ideal es rezarla de rodillas y asperger el lugar 
con agua bendita, exorcizada con sal)


          ¡Oh Glorioso Príncipe de las Milicias Celestiales, San Miguel Arcángel, defendednos en el combate y terrible lucha que tenemos que sostener contra los poderes y potestades, contra los príncipes de este mundo de tinieblas y contra los malignos espíritus (Ef. 6, 12)! Venid en auxilio de los hombres que Dios hizo inmortales, formó a Su imagen y semejanza, y redimió a gran precio de la tiranía del demonio (Sab. 2, 23; I Cor. 6, 20).

          Pelead en este día con el Ejército de los Santos Ángeles las batallas del Señor, como en peleasteis en otra ocasión contra Lucifer, jefe de los soberbios, y contra los ángeles apóstatas, que fueron impotentes a resistiros, y para los cuales no hubo ya lugar en el Cielo.

          Sí, ese monstruo, esa antigua serpiente que se llama Demonio y Satanás, que seduce al mundo entero, fue precipitado con sus ángeles al fondo del abismo (Apoc. 12, 8-9). Pero he aquí que este antiguo enemigo, este primer homicida ha levantado fieramente la cabeza. Transfigurado en ángel de luz y seguido de toda la turba de espíritus malditos, recorre la tierra entera para apoderarse de ella y desterrar el nombre de Dios y de su Cristo, para robar, matar y entregar a la eterna perdición las almas destinadas a la Eterna Corona de Gloria. Además de los hombres de alma ya pervertida y corrompido corazón, este dragón perverso lanza encima, como un torrente de fango impuro, el veneno de su malicia, es decir, el espíritu de mentira, de impiedad y blasfemia, y el soplo emponzoñado de la impureza, de los vicios y de todas las abominaciones.

          Enemigos llenos de astucia han llenado de injurias y saturado de amargura a la Iglesia, Esposa del Cordero Inmaculado; y sobre sus más sagrados bienes han puesto sus manos criminales. En el mismo Lugar Santo, donde ha sido establecida la Silla de Pedro y la Cátedra de la Verdad, que debe iluminar el mundo, han alzado el abominable trono de su impiedad, con la intención perversa de herir al Pastor y dispersar el rebaño. (2)

          Os suplicamos, pues, oh Príncipe invencible, socorráis al Pueblo de Dios contra los ataques de esos espíritus malditos, y le concedáis la victoria. Este pueblo os venera como su Protector y Patrono, y la Iglesia se gloría de teneros por Defensor contra las malignas potestades del infierno. Dios os ha confiado el cuidado de conducir las almas a la Celeste Bienaventuranza. ¡Rogad, pues, al Dios de Paz, ponga bajo nuestros pies a Satanás y de tal modo aplastado, que no pueda retener más a los hombres en la esclavitud, ni causar perjuicio a la Iglesia! Presentad nuestras súplicas ante el Todopoderoso, para que seamos prevenidos cuanto antes de las Misericordias del Señor. Apoderaos del dragón, la serpiente antigua que es el Diablo y Satanás, encadenadlo y precipitadlo en el Abismo, para que no pueda seducir más a las naciones (Apoc. 20, 2-3). Amén.

          V/ He aquí la Cruz del Señor, huid, potestades enemigas;

R/ Venció el León de la tribu de Judá, el vástago de David.

           V/ Cúmplanse en nosotros, Señor, Vuestras Misericordias;

R/ Como hemos esperado de Vos.

          V/ Escuchad, Señor, mi oración:

R/ Y llegue mi clamor hasta Vos.


Oremos

            Oh Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos Vuestro Santo Nombre, e imploramos con instancia Vuestra clemencia, para que, por la intercesión de María Inmaculada siempre Virgen, Madre nuestra, y del Glorioso Arcángel San Miguel, os dignéis socorrernos contra Satanás y contra todos los otros espíritus inmundos que recorren la tierra para dañar al género humano y perder las almas. Amén.




Se recomienda su copia y difusión, siempre que se conserve en su edición original


NOTAS ACLARATORIAS

   (1)   En la historia de las Apariciones Marianas, vemos que el Arcángel San Miguel -u otro Ángel o Espíritu Celestial- a veces puede jugar un papel importante antes de las manifestaciones de Nuestra Señora, como en Fátima, Portugal, o en San Sebastián de Garabandal, España.

   (2)  Como si fuese una verdadera profecía, el Papa León XIII intuyó y plasmó en esta oración la terrible realidad de nuestros días, la usurpación de la Cátedra de San Pedro, en consonancia al Secreto de La Salette



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sábado, 28 de septiembre de 2019

LA VIRGEN NUESTRA MADRE LLEVABA EN SÍ MISMA LA ALEGRÍA INFINITA


               Sabemos que la Virgen no se quejaba de la pobreza y escasez que encuentra en Belén. A Su Niño y a Su Dios, tiene que ponerle en pesebre y no limpio, por no haber otra cosa más digna. La Virgen no se queja ni impacienta cuando inesperadamente tiene que ir a Egipto o volver de allí, encontrando quizá ya ocupada Su casita de Nazaret. 





               No se impacienta en los contratiempos de Su vida ordinaria ni aun al ver a Su Hijo en la Cruz, aunque traspasada de dolor. Todo lo recibe venido de la mano de Dios, pues en todo ve la Providencia de Dios y al mismo Dios y todo lo ofrece a Él. Su amor era Su sabiduría y Su maestro; la enseñaba a convertirlo todo en gozo y en cántico de alabanza a Dios sin sentimientos de envidia hacia nadie ni por su posición, ni por el desahogo de su vida en sus bienes terrenos, ni por cosa alguna de tierra que pueda codiciar el corazón. Era la Esclava de Dios y de los hombres por amor a Dios. 

               Sabemos que Su Corazón estaba radiante de gozo. Nos lo dijo Ella misma en las pocas palabras con que saludó a Su prima Isabel "Mi espíritu salta de gozo en Dios mi Salvador". Llevaba en Sí misma, en Sus benditas entrañas al que es la Alegría infinita. El gozo sobrenatural de María era el cántico que continuamente resonaba en Su Corazón, porque todo era de Dios. 

               La Virgen María, Nuestra Santa Madre, era pobre y sin nada y no se quejaba; pero era rica porque tenía a Dios en Sus brazos y en Su Corazón; en todo miraba a Dios y en todo encontraba a Dios, que vive en Ella en Amor altísimo en Su Corazón y esto le basta mientras permanezca en el destierro de este mundo.

Padre Valentín de San José, carmelita descalzo, eremita
 en el Santo Desierto de San José de las Batuecas




viernes, 27 de septiembre de 2019

LA COMUNIÓN ESPIRITUAL, amoroso abrazo a Jesús Sacramentado


La Comunión Espiritual
consiste en el deseo 
de recibir a Jesús Sacramentado
y en darle un amoroso abrazo,
como si ya lo hubiéramos recibido

(San Alfonso María de Ligorio)


               La Comunión Espiritual se puede hacer en cualquier momento del día y en cualquier lugar, aunque lo más apropiado es realizarla en la Visita a Jesús Sacramentado

               La Comunión Espiritual NO sustituye la Comunión Sacramental que recibimos en la Santa Misa, sino que es como un anticipo de la misma, un deseo sincero de comulgar, de recibir a Jesús Sacramentado en nuestro corazón, por eso, y al igual que ocurre con la Comunión Eucarística, debemos tener preparación previa:

               Estar en gracia de Dios -no tener conciencia de pecado mortal- , hacer un acto de Fe en la Presencia Real de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento -donde Jesús se encuentra con Su Cuerpo, Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad. A continuación, formulamos el deseo de comulgar espiritualmente, mediante un deseo sencillo o bien usando de alguna de las oraciones que los Santos nos han legado para tal caso, como por ejemplo la de la imagen que acompaña estas líneas. 





               Después de un momento de intimidad con Jesús, al que albergamos en nuestro pecho después de comulgar, concluiremos haciendo una sincera acción de gracias, por cuantos beneficios va a causar recibir a Nuestro Señor por este medio de la Comunión Espiritual.

               Si alguna vez asistimos a la Santa Misa y por desgracia estuviésemos en estado de pecado mortal o tal vez por otra causa grave no pudiésemos comulgar, el formular una Comunión Espiritual hará que aprovechemos algunas de las gracias que hubiésemos obtenido de haber comulgado sacramentalmente; si estamos en pecado mortal -y hasta que podamos confesar- es preferible realizar comuniones espirituales antes que cometer el sacrilegio de ir a comulgar en Misa sin la debida preparación.

              La Comunión Espiritual es la manera más rápida de unirnos a Jesús Sacramentado; por eso te animo a que al poco de despertar, después de rezar tus oraciones básicas, continúes arrodillado y así, en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, te representes por un momento ante el Sagrario: adora a Jesús, Prisionero del Tabernáculo, dale gracias por estar noche y día preso por tu amor y el mío; luego, formula la Comunión Espiritual y toma así el alimento que te sostendrá durante la jornada. 

               Sería ideal que a partir de hoy te propongas hacer muchas comuniones espirituales a lo largo del día, no sólo por tu propio provecho sino como un acto de amor y reparación al Corazón Eucarístico de Jesús, herido por cuantas almas comulgan fríamente, sin la debida preparación o por aquellas desgraciadas que lo hacen sacrílegamente... tu Comunión Espiritual, por la mañana, y todas las que puedas hacer después, en medio del transcurso de tus obligaciones, procura que sean preparadas, fervorosas y agradecidas; así repararás por otras muchas comuniones mal hechas y por todas aquellas que se han dejado de hacer.





Los Santos y su amor 
por la Comunión Espiritual


               "Si sufrimos penas y disgustos, Él nos alivia y nos consuela. Si caemos enfermos, o bien será nuestro remedio, o bien nos dará fuerzas para sufrir… Si nos hacen la guerra el demonio y las pasiones, nos dará armas para luchar, para resistir y para alcanzar la victoria. Si somos pobres, nos enriquecerá  con toda suerte de bienes en el tiempo y en la eternidad". (San Juan María Vianney)

               "Cuando no puedo asistir a la Santa Misa, adoro el Cuerpo de Cristo con los ojos del espíritu en la oración, lo mismo que le adoro cuando le veo en la Misa." (San Francisco de Asís)

               Santa Catalina de Siena, durante un éxtasis, vio a Jesús Nuestro Señor con dos cálices, y le dijo: "En este cáliz de oro pongo tus Comuniones Sacramentales y, en éste de plata, tus Comuniones Espirituales. Los dos cálices me son agradables".

               Santa Teresa de Jesús enseña que "Cuando no podáis comulgar ni oír Misa, podéis comulgar espiritualmente, que es de grandísimo provecho".

               San Juan María Vianney, el Cura de Ars, predicaba que “Una Comunión Espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse. Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión Espiritual”.

               San Antonio María Claret tenía siempre este propósito: "Tendré una capilla fabricada en medio de mi corazón y en ella, día y noche, adoraré a Dios con un culto espiritual".

               "A veces, la Comunión Espiritual puede traer las mismas gracias que la sacramental" (Padre Maximiliano Kolbe)


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miércoles, 25 de septiembre de 2019

EL ÁNGELUS DE SAN JOSÉ



                    La Piedad Católica ha dedicado tradicionalmente el día MIÉRCOLES a rezar mediante la intercesión del Glorioso San José; el humilde artesano fue elegido por Dios para ser Custodio y Padre terrenal de Su Hijo, nacido virginalmente de María Nuestra Señora, que también estaba bajo la protección de San José. Por eso, por su dignidad de Jefe y Guardián de la casa en la que vivía la Sagrada Familia, Teresa  de Jesús le llamará "Nuestro Padre y Señor", pues así ejerció en el Hogar Santo de Nazareth y así debemos verlo aún hoy: como el Santo más próximo a Jesús y a María, el que más amor les profesó y entre quienes vivió y murió como padre ejemplar y esposo sin mancha.

               Busca y encuentra la amistad sincera con San José; invoca su ayuda paternal como lo harías con tu verdadero padre, de forma tranquila y confiada, porque San José, siempre nos alcanza de Jesús y María aquello que más nos conviene y en el momento que lo precisamos.
         

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siempre que se respete en su diseño original. San José premiará a sus devotos y propagadores


               Pero que no sea amistad interesada la tuya... por el contrario, sé buen hijo de este Patriarca, que ocupa un lugar especial en el Cielo a causa de los muchos privilegios con que fue coronado en la tierra, y dale gracias anticipadas por cuantos favores espirituales te conseguirá por su intercesión segura ante Jesús y María.

               Comienza desde hoy a ser fiel hijo de San José, como lo fue el Niño Jesús: ámale, respétale y difunde su devoción compartiendo este artículo; San José sabrá recompensar tu apostolado.



AÑO 2020
 150 Aniversario 
de la Proclamación de
SAN JOSÉ
PATRONO DE

En 1870, con ocasión del Concilio Vaticano I, 
numerosos Obispos del mundo Católico 
presentaron fervorosas peticiones al Papa Pío IX, 
para que el Patriarca San José fuese 
especialmente honrado e invocado...




martes, 24 de septiembre de 2019

NUESTRA SEÑORA, MARÍA SANTÍSIMA DE LA MERCED




               El Padre Gaver, en el 1400, relata como Nuestra Señora se aparece a San Pedro Nolasco en el año 1218 y le revela Su deseo de ser Liberadora a través de una Orden dedicada a socorrer a los cristianos cautivos en tierras infieles.

               Ante la visión de la Virgen Santísima, San Pedro Nolasco, confundido por tal gracia, le pregunta:

               "¿Quién eres Tú, que a mí, un indigno siervo, pides que realice obra tan difícil, de tan gran caridad, que es grata Dios y meritoria para mi?"

               Nuestra Señora le responde:

                "Yo soy María, aquella en cuyo vientre asumió la carne el Hijo de Dios, tomándola de Mi sangre purísima, para reconciliación del género humano. Soy Aquella a la que dijo Simeón cuando ofrecí Mi Hijo en el Templo: "Mira que éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel; ha sido puesto como signo de contradicción: y a Ti misma una espada vendrá a atravesarte por el alma"

               ¡Oh Virgen María - prosiguió el Santo- Madre de Gracia, Madre de Misericordia! ¿Quién podrá creer que Tú me mandas? 

                "No dudes en nada, -sentenció Nuestra Señora- porque es voluntad de Dios que se funde una orden de ese tipo en honor mío; será una orden cuyos hermanos y profesos, a imitación de mi hijo Jesucristo, estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel (es decir, entre los cristianos) y serán signo de contradicción para muchos."

               Para llevar a cabo esta misión, el 10 de Agosto de 1218, San Pedro Nolasco fundó en Barcelona la Orden de la Virgen María de la Merced de la redención de los cautivos, con la participación del Rey Jaime de Aragón y ante el Obispo de la ciudad, Berenguer de Palou.

               Por la confirmación del Papa Gregorio IX aprobó la Orden el 17 de Enero de 1235; la ratificó en la práctica de la Regla de San Agustín; le dio carácter universal incorporándola plenamente a su vida y sancionó su obra como "Misión en el pueblo de Dios".



lunes, 23 de septiembre de 2019

PADRE PÍO: EL SACERDOTE QUE SUFRIÓ LAS MISMAS LLAGAS DE CRISTO


          El Padre Pío nació el 25 de Mayo de 1887, en una aldea llamada Pietrelcina, al sur de Italia, en la provincia de Benevento; sus padres, Horacio Forgione y Giuseppa de Nunzio unos humildes agricultores, encomendaron su protección al Seráfico San Francisco de Asís, por eso le bautizaron con su nombre. Con el pasar de los años, el Padre Pío se configuraría con aquél santo no sólo por pertenecer a su Orden, sino por llevar en su cuerpo los estigmas de la Pasión. 




          Desde muy niño fue profundamente sensible y espiritual; así a la corta edad de cinco años, se ofreció al Señor como víctima y comenzó a tener frecuentes visiones de su ángel custodio, de Nuestra Señora la Virgen y del mismo Jesucristo, visiones estas que le acompañarían el resto de su vida.

          Pero también el demonio se le representaría de distintas maneras; cuando esto ocurría, nunca le falló la ayuda su ángel de la guarda o incluso de Nuestro Señor, que ponían al diablo en fuga.

          "Cada Misa escuchada con devoción, produce en nuestra alma efectos maravillosos, abundantes gracias materiales y espirituales que no alcanzamos a comprender. A tal fin, no malgastes tu dinero, sacrifícalo y ven a escuchar Misa. El mundo puede existir sin el sol, pero no puede existir sin la Misa."

          Siendo apenas un adolescente, Francisco manifestó su deseo de ser franciscano capuchino. Ya que la familia era sumamente pobre, su padre se vio obligado a emigrar a Estados Unidos y Jamaica, en busca de medios económicos con los que sustentar la carrera eclesiástica de su hijo.

          La víspera de su entrada en el Noviciado Capuchino de Morcone, el futuro santo recibió la visita de Nuestro Señor, que le animó a seguirle; también la Virgen Santa le consoló y prometió ayuda en el camino que iba a comenzar. Al tomar el hábito, cambió el nombre de Francisco por el de Pío.

          Años más tarde, el 10 de Agosto de 1910, Fray Pío es ordenado sacerdote en la Catedral de Benevento; como recuerdo de aquél día, el ya Padre Pío escribió: “Oh Jesús, mi suspiro y mi vida, te pido que hagas de mí un sacerdote santo y una víctima perfecta”.

          Aquejado por su débil salud, pasó algún tiempo en su pueblo natal, donde vivía retirado en una pequeña choza; fue precisamente allí donde sufrió los síntomas de unos estigmas aún invisibles, pero que de cierto le hacían padecer como un auténtico crucificado. Aturdido, confundido por semejante gracia, rogó al Señor que nunca se hicieran visibles aquellas heridas que ya sufría.

          Continuaba su convalecencia en Pietrelcina, pero el demonio no dejaba de molestarle; se le manifestaba de diversas maneras, unas veces con forma de animales, otras de mujeres en actitudes lascivas… sin embargo, era después consolado por aquellas visiones celestiales que desde su infancia le acompañaban. Su Santo Ángel Custodio, San Francisco, la Purísima Virgen María, le sostenían y aumentaban el sentido del continuo sufrimiento que iba a padecer pronto, cuando se asemejase con Cristo en los sufrimientos de la Pasión.

          El 12 de Agosto de 1912, sufrió -a semejanza de Santa Teresa de Jesús y de Santa Verónica Giulianni- lo que era tener herido el corazón por el Amor de Dios. Así mismo lo narró él en una carta a su director espiritual: “Estaba en la iglesia haciendo la acción de gracias tras la Misa, cuando de repente sentí mi corazón herido por un dardo de fuego, hirviendo en llamas, y yo pensé que iba a morir”.

          Tras un largo período en su Pietrelcina natal, el Padre Pío, casi recuperado de sus dolencias físicas y por orden de sus superiores, se dirige a Foggia el 17 de Febrero de 1916, para pocos meses después, entrar en el convento de San Giovanni Rotondo, donde probaría si salud mejoraba por el particular clima de la región. Los superiores del Padre Pío, al comprobar que era aquel el lugar donde más alivio encontraría para sus dolencias, se resolvieron a enviarle definitivamente allí. Desde que entró, el 4 de Septiembre de 1916 hasta su muerte, jamás volvió a salir de aquel convento.

          Durante la Primera Guerra Mundial, el Padre Pío sería llamado a filas hasta en tres ocasiones, pero siempre sería devuelto al convento por su pésima salud.




          Cuando apenas había pasado un mes de la transverberación, una nueva gracia espiritual marcaría el resto de la vida del Padre Pío. De nuevo, tenemos conocimiento exacto de los hechos a través de una carta que él mismo escribió a su director espiritual:

          “Era la mañana del 20 de Septiembre de 1918. Yo estaba en el coro, haciendo la acción de gracias de la Misa y sentí que me elevaba poco a poco siempre a una oración más suave, de pronto una gran luz me deslumbró y se me apareció Cristo, que sangraba por todas partes. De su cuerpo llagado salían rayos de luz, que más bien parecían flechas que herían las manos, los pies y el costado.

          Cuando volví en mí, me encontré en el suelo y llagado. Las manos, los pies y el costado me sangraban hasta hacerme perder las fuerzas para levantarme. Me sentía morir, y hubiera muerto si el Señor no hubiera venido a sostenerme el corazón que sentía palpitar fuertemente en mi pecho. A gatas me arrastré hasta la celda. Me recosté y recé, miré otra vez mis llagas y lloré, elevando himnos de agradecimiento a Dios.”

          Pero a estas dolorosas experiencias, se le sumaría la de la incomprensión humana; el Padre Agustín Gemelli, franciscano, doctor en medicina, se acercó al convento de San Giovanni Rottondo para examinar los estigmas del Padre Pío, que se negó, ya que el P. Gemelli no traía consigo autorización alguna. Eso fue el detonante para que el médico franciscano publicase un artículo calificando al Padre Pío de neurótico y se ser él mismo el que se había autolesionado.

          Por tal motivo, la Santa Sede, confiando en el juicio del Padre Gemlli, tomó la decisión de “aislar” al Padre Pío durante casi diez años, entre 1923 y 1933, donde se le requisaba hasta la correspondencia epistolar. Durante todo ese período no dejó de sufrir la Pasión de Nuestro Señor.

          Al estar tan configurado con Nuestro Señor, el Padre Pío vivía la Santa Misa como en lo que en realidad es: un Sacrificio. Por eso, su Misa duraba unas dos horas, tiempo en el cual se sumergía en los dolores no sólo de Cristo, sino de la Virgen Santa. Conformo avanzaba la Santa Misa, era como si subiese al Monte Calvario. De hecho sufría la misma agonía que el Crucificado y sangraba abundantemente durante la Consagración. 

          El mismo Padre Pío explicaba así lo que es el Santo Sacrificio de la Misa: “la Misa es Cristo en la Cruz, con María y San Juan a los pies de la misma y los ángeles en adoración. Lloremos de amor y adoración en esta contemplación”.

          Una vez alguien le preguntó cómo es que podía pasar tanto tiempo de pie durante la Santa Misa, a lo que el Padre Pío contestó: “Hija mía, no estoy de pie, estoy suspendido con Cristo en la Cruz”.

          Y como resumen de su amor por la Sagrada Eucaristía, cerramos este artículo con una de sus advertencias:

          "En estos tiempos tristemente faltos de Fe, de impiedad triunfante, donde todos los que nos rodean tienen siempre el odio en el corazón, y la blasfemia en los labios, el mejor medio de mantenerse libre del mal es fortificarse con el Alimento Eucarístico."




LA VISITA A JESÚS SACRAMENTADO: Amor con Amor se paga


"Os pido una limosna de cariño
 para Jesucristo Sacramentado…"(1)


          La Estación o Visita a Jesús Sacramentadocomo su nombre indica, consiste en realizar una visita, hacer un alto en el día, para acompañar a Nuestro Señor oculto en el Tabernáculo de nuestras iglesias. Apenas te llevará diez o quince minutos... depende de tu amor.

          Por desgracia, en los tiempos de Apostasía en los que vivimos, en la inmensa mayoría de los templos no se encuentra la Presencia Real de Jesús Sacramentado, no obstante, desde tu propio hogar, en un momento de tranquilidad, puedes recogerte y figurarte mentalmente frente al Sagrario (tal vez te ayude el recordar aquél Sagrario hermoso que viste en cierta ocasión y que tanta fe avivó en ti).



   

               Una vez transportado espiritualmente hasta el Tabernáculo, reconoce la verdadera Presencia de Nuestro Señor, con Su Cuerpo, Su Sangre, Su Alma y su Divinidad y agradecele por todos los beneficios recibidos. Si tienes tiempo, y siempre con la mente y el alma como si estuvieses realmente ante el Santísimo Sacramento, ábrele tu corazón y encomienda tu vida y preocupaciones por manos de María Nuestra Señora.

          Por último, ofrece este Santo Sacramento a la Augusta Trinidad, como reparación por las iniquidades que recibe Nuestro Señor en el Sagrario y al mismo tiempo, pide perdón de cuantas soledades padece Jesús oculto en los Altares.


MEDITACIÓN PREVIA

          "Si sufrimos penas y disgustos, Él nos alivia y nos consuela. Si caemos enfermos, o bien será nuestro remedio, o bien nos dará fuerzas para sufrir… Si nos hacen la guerra el demonio y las pasiones, nos dará armas para luchar, para resistir y para alcanzar la victoria. Si somos pobres, nos enriquecerá  con toda suerte de bienes en el tiempo y en la eternidad". (2)






ACTO DE FE EN JESÚS SACRAMENTADO

               "Dios está aquí, en la Hostia consagrada. Creo firmemente y proclamo que Jesucristo, Dios verdadero y Hombre verdadero, está aquí; Su Cuerpo real, vivo, glorioso, como está en el Cielo. 

          Está de modo insensible e invisible como no vemos ni sentimos la sustancia misma del pan. Jesucristo está real, vivo y glorioso en mi, dentro de mi pecho, cuando le recibo en la Sagrada Comunión. No es distinto del que está entre los Ángeles y entre los Bienaventurados del Cielo. 

          Calladamente obra en mi Su Obra como Dios y como Hombre... invisible, insensible, pero Todopoderoso. Yo creo firmemente que Jesucristo, el mismo del Cielo, está en la Sagrada Eucaristía, para que yo (decir aquí tu nombre) le recibiese, para alimento espiritual de mi alma, para darme la gracia divina y ser mi vida espiritual."(3) 


SÚPLICA A JESÚS OCULTO EN EL SAGRARIO

          Si hacemos la Visita a Jesús Sacramentado en compañía, uno dirigirá la primera parte de las oraciones y los otros la segunda, alternando, siendo I (inicio) y R (respuesta)

          - I     Soberano Señor Sacramentado  

          - R    Sea por siempre bendito y alabado

A continuación se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria 

Esta fórmula se repite tres veces 
-en Honor a la Santísima Trinidad- o bien, 
si se quiere emplear más tiempo, un total de cinco
 -para honrar a la vez
las Santas Llagas de Nuestro Señor. 




CONVERSACIÓN PERSONAL CON JESÚS, VÍCTIMA DE AMOR

          La mejor conversación es el silencio en íntimo recogimiento y atención a Jesús-Dios, que tenemos presente en el Sagrario; escucha a Jesús y mírale con amor callado, agradecido y suplicante. El alma santa acompaña a Jesús, le mira en el Sagrario y pide a Jesús haga de su pecho un sagrario vivo y perenne.

LA COMUNIÓN ESPIRITUAL

              La Comunión Espiritual NO sustituye la Comunión Sacramental que recibimos en la Santa Misa, sino que es como un anticipo de la misma, un deseo sincero de comulgar, de recibir a Jesús Sacramentado en nuestro corazón, por eso, y al igual que ocurre con la Comunión Eucarística, debemos tener preparación previa. Para leer más sobre la Comunión Espiritual toque aquí.

ACCIÓN DE GRACIAS Y DESPEDIDA 

          Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, la médula de mi alma con el suavísimo y saludabilísimo dardo de Tu Amor; con la verdadera, pura y santísima Caridad apostólica, a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre sólo en amarte y en deseo de poseerte: que por Ti suspire, y desfallezca por hallarse en los atrios de Tu Casa; anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo. Haz que mi alma tenga hambre de Ti, Pan de los Ángeles, alimento de las almas santas, Pan nuestro de cada día, lleno de fuerza, de toda dulzura y sabor, y de todo suave deleite. 

          Oh Jesús, en quién se desean mirar los Ángeles: tenga siempre mi corazón hambre de Ti, y el interior de mi alma rebose con la dulzura de Tu sabor; tenga siempre sed de Ti, fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia, río de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la Casa de Dios: que Te desee, Te busque, Te halle; que a Ti vaya y a Ti llegue; en Ti piense, de Ti hable, y todas mis acciones encamine a honra y Gloria de Tu Nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin: para que Tú sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mi riqueza, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi perfume, mi dulzura, mi comida, mi alimento, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija y firme e inconmoviblemente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.(4)




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NOTAS ACLARATORIAS

     1  Obispo Manuel González 
     2  San Juan María Vianney, Sermón del Jueves Santo
     3  Padre Valentín de San José
     4  San Buenaventura


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