sábado, 30 de noviembre de 2019

COMENZAMOS EL ADVIENTO




          1) ¿Por qué se llaman Adviento las cuatro semanas que preceden a la Fiesta de Navidad?

          Las cuatro semanas que preceden a la fiesta de Navidad se llaman Adviento, que quiere decir advenimiento o venida, porque en este tiempo la Iglesia se dispone a celebrar dignamente la memoria de la primera venida de Jesucristo a este mundo con su nacimiento temporal.

          2) ¿Qué propone la Santa Iglesia a nuestra consideración en el Adviento?

          La Santa Iglesia en el Adviento propone a nuestra consideración cuatro cosas:

          a) las Promesas que Dios había hecho de enviar al Mesías para nuestra salvación;

          b) los deseos de los Antiguos Padres que suspiraban por su venida;

          c) la predicación de San Juan Bautista, que preparaba al pueblo para recibirlo exhortando a penitencia;

          d) la última Venida de Jesucristo en Gloria a juzgar a vivos y muertos.




          3) ¿Qué hemos de hacer en el Adviento para conformarnos con las intenciones de la Iglesia?

          Para conformarnos con las intenciones de la Iglesia en el Adviento hemos de hacer cinco cosas:

          a) meditar con viva fe y con ardiente amor el gran beneficio de la Encarnación del Hijo de Dios;

          b) reconocer nuestra miseria y la suma necesidad que tenemos de Jesucristo;

          c) suplicarle venga a nacer y crecer espiritualmente en nosotros con Su Gracia;

          d) prepararle el camino con obras de penitencia, especialmente frecuentando los Santos Sacramentos;

          e) pensar a menudo en Su Última espantosa venida, y a la vista de ella ajustar a Su Vida Santísima la nuestra, a fin de tener parte en Su Gloria.


Catecismo de San Pío X


Tradicional Novena a la Inmaculada Concepción de María Nuestra Reina y Señora. Día 2


Novena a la Inmaculada Concepción
 de María Nuestra Reina y Señora 

Día 2

               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.






ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

                 Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen Soberana y Perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

                A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos Tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. 

                Acúerdate, Virgen Santísima, que has sido hecha Madre de Dios, no sólo para Tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a Tu protección e implorado Tu socorro haya sido desamparado.

               No me dejes pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejarte a Ti, antes bien cada día quiero crecer más en Tu Verdadera Devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además, Te ruego me des la gracia particular que Te pido en esta Novena, si es para mayor Gloria de Dios, conquistar Tu amor y obtener el bien de mi alma. 




ORACIÓN FINAL

Bendita sea Tu Pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa Belleza.

A Ti, Celestial Princesa, 
Virgen Sagrada María, 
yo Te ofrezco desde este día, 
alma, vida y corazón, 
mírame con compasión, 
no me dejes Madre mía, 
por Tu Pura Concepción, 
ni de noche ni de día, 
hasta morir en Tu Amor. Amén.

(Indulgencia de 300 días, 
concedida por el Papa San Pío X en 1907)



viernes, 29 de noviembre de 2019

Tradicional Novena a la Inmaculada Concepción de María Nuestra Reina y Señora. Día 1


Novena a la Inmaculada Concepción
 de María Nuestra Reina y Señora 

Día 1

               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.




ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

                 Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen Soberana y Perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de Tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del Nuevo Pueblo que Jesucristo ha formado con Su Sangre.

                A Ti, Purísima Madre, Restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos Tuyos y de Tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. 

                Acúerdate, Virgen Santísima, que has sido hecha Madre de Dios, no sólo para Tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a Tu protección e implorado Tu socorro haya sido desamparado.

               No me dejes pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejarte a Ti, antes bien cada día quiero crecer más en Tu Verdadera Devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además, Te ruego me des la gracia particular que Te pido en esta Novena, si es para mayor Gloria de Dios, conquistar Tu amor y obtener el bien de mi alma. 




ORACIÓN FINAL

Bendita sea Tu Pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa Belleza.

A Ti, Celestial Princesa, 
Virgen Sagrada María, 
yo Te ofrezco desde este día, 
alma, vida y corazón, 
mírame con compasión, 
no me dejes Madre mía, 
por Tu Pura Concepción, 
ni de noche ni de día, 
hasta morir en Tu Amor. Amén.

(Indulgencia de 300 días, 
concedida por el Papa San Pío X en 1907)



jueves, 28 de noviembre de 2019

EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA, el medio más eficaz para redimir a las Almas del Purgatorio


               Termina el Mes dedicado a las Almas del Purgatorio, pero la caridad cristiana nos obliga a seguir rezando cada día por nuestros Difuntos; el amor a Cristo Nuestro Señor nos urge a seguir ofreciendo oraciones, sacrificios y limosnas por la liberación de aquellas pobres Almas que están purificándose en la cárcel del Purgatorio. ¿Cómo demostrar el amor por los nuestros, si no nos preocupamos de su estado tras la muerte? Seguro tenemos familiares, amigos, deudos, que un día formaron parte de nuestra vida y ahora penan en el Purgatorio, sin que nadie se apiade de ellos, sin que un alma caritativa rece por ellos... almas como la de Amelia, amiga de los videntes de Fátima, y de la que Nuestra Señora advirtió "Amelia estará en el Purgatorio hasta el fin del mundo...". El tiempo en el Purgatorio no tiene la misma medida que el de esta otra realidad en la que nos movemos, por eso URGE que tengamos piedad para con las Ánimas Benditas, que nada pueden hacer ya por aliviar su situación, pues en vida, rechazaron muchas gracias que las habrían ayudado a evitar el Purgatorio...

               Nosotros, que aún estamos en medio de las pruebas de este mundo, podemos adquirir méritos, gracias y muchas indulgecias que nos rediman de las penas merecidas por nuestros pecados. Tenemos la dicha de poder asistir a la Santa Misa, que es la fuente de toda Santidad y de donde emana el verdadero alivio para las Almas del Purgatorio. No desaproveches la ocasión para hacer el bien para ti mismo y para esas Almas: ofrece a menudo el Santo Sacrificio de la Misa por el descanso eterno de las Ánimas, porque no  hay obra de mayor caridad con nuestros difuntos que inmolarse con Cristo en el Altar del Calvario, como Él mismo lo hiciera, no sólo para satisfacer por los pecados de los vivos, sino también para que Su Sangre Preciosa, alcanzase a las Almas que aún necesitan limpiar la reliquia de sus pecados.

               Ofrece la Santa Misa por el Purgatorio, por los tuyos y por aquellas Almas por las que nadie reza; para ello, sé generoso con el estipendio de la Santa Misa, que la limosna también es un sacrificio real y efectivo para aliviar, por ejemplo, a aquellas Almas que penan por haber sido en su vida terrenal avaras o egoítas. Ten esa caridad para con estas mendigas de amor que, una vez liberadas del fuego purificador, subirán raudas al Cielo, a participar de la Visión Beatífica y a interceder por aquellos que han sido sus benefactores.





Un Alma del Purgatorio solicitó al Padre Pío
que celebrase la Santa Misa por su descanso


               San Giovanni Rotondo, Italia, Mayo de 1922: el Padre Pío declara ante el Obispo de Melfi, Monseñor Alberto Costa, estando presente el Superior del Convento, el Padre Lorenzo de San Marcos, junto con otros cinco frailes capuchinos. Uno de ellos, Fray Alberto D’ Apolito de San Giovanni Rotondo escribió la declaración de esta manera:

               “Mientras estaba en el Convento en una tarde de invierno después de una fuerte nevada, él estaba sentado junto a la chimenea una noche en la habitación, absorto en la oración, cuando un anciano, vestido con una capa antigua todavía usada por los campesinos del sur de Italia, se sentó junto a él. Respecto a este hombre dice el Padre Pío: “No me podía imaginar cómo podría haber entrado en el convento en ese momento de la noche ya que todas las puertas están bloqueadas. Le pregunté: ¿Quién eres? ¿Qué quieres?”

               El anciano le dijo: “Padre Pío, soy Pietro Di Mauro, hijo de Nicolás, apodado Precoco”. Ante el silencio del Padre Pío, el hombre continuó hablando: “Yo morí en este convento el 18 de Septiembre de 1908, en la celda número cuatro, cuando todavía era un asilo de pobres. Una noche, mientras estaba en la cama, me quedé dormido con un cigarro encendido, el cual incendió la colchón y he muerto, asfixiado y quemado. Todavía estoy en el purgatorio. Necesito una Santa Misa con el fin de ser liberado. Dios permitió que yo venga a pedirle su ayuda.”

               De acuerdo con el relato del Padre Pío: “Después de escucharlo, yo respondí: “Tenga la seguridad de que mañana celebraré la Santa Misa por su liberación.” Me levanté y le acompañé hasta la puerta del convento, para que pudiera salir no me di cuenta en ese momento que la puerta estaba cerrada con llave. La abrí y me despedí de él; la luna iluminaba la plaza, cubierta de nieve. Cuando yo ya no lo vi delante de mí, fui tomado por un sentimiento de miedo, y cerré la puerta, volví a entrar en la habitación de invitados, y me sentía débil.”

               Unos días más tarde, el Padre Pío también contó la historia al Padre Paolino, y los dos decidieron ir a la ciudad, donde investigando en las estadísticas vitales del año 1908, encontraron que efectivamente, el 18 de Septiembre de ese año, un Pietro Di Mauro muerto por quemaduras y asfixia en la habitación número cuatro en el Convento de San Giovano Rotondo, utilizado en aquellos años como un hogar para pobres.



miércoles, 27 de noviembre de 2019

LA MEDALLA MILAGROSA, insignia de los devotos de María Inmaculada




LA VIDENTE: SANTA CATALINA LABOURÉ.

               Nació el 2 de Mayo de 1806, en Fain-les-Moutiers, Borgoña ( Francia ). Entró a la vida religiosa con la Hijas de la Caridad el 22 de Enero de 1830 y después de tres meses de postulantado, 21 de abril, fue trasladada al noviciado de París, en el número 140 de la Rue du Bac.

               Durante los nueve meses de su noviciado, Sor Catalina fue bendecida con muchas gracias sobrenaturales, entre ellas la de ver todos los días al Señor en el Santísimo Sacramento.

               El Domingo de la Santísima Trinidad, 6 de Junio de 1830, el Señor se mostró durante el Evangelio de la Misa como un Rey, con una cruz en el pecho. De pronto, los ornamentos reales de Jesús cayeron por tierra, lo mismo que la cruz, como unos despojos desperdiciables. "Inmediatamente - escribió Sor Catalina - tuve las ideas mas negras y terribles: que el Rey de la tierra estaba perdido y sería despojado de sus vestiduras reales. Sí, se acercaban cosa malas ".

              El Domingo 18 de Julio 1930, víspera de la Fiesta de San Vicente de Paúl, la Maestra de Novicias les había hablado sobre la devoción a los Santos, y en particular a la Reina de todos ellos, María Santísima. Sus palabras, impregnadas de fe y de una ardiente piedad, avivaron en el corazón de Sor Labouré el deseo de ver y de contemplar el rostro de la Santísima Virgen. Como era víspera de San Vicente, les habían distribuido a cada una un pedacito de lienzo de un roquete del Santo. Catalina, movida por la piedad, se lo tragó y se durmió pensando que San Vicente, junto con su Ángel de la Guarda, le obtendrían esa misma noche la gracia de ver a la Virgen como era su deseo… 


EL ÁNGEL LA DESPIERTA PARA IR A VER A NUESTRA SEÑORA

               Y así ocurrió cuando cerca de las once y media de la noche, oyó que por tres veces la llamaban por su nombre. Se despertó y apartando un poco las cortinas de su cama miro del lado que venia la voz y vio entonces un niño vestido de blanco, que parecía tener como cuatro o cinco años, y el cual le dijo: "Levántate pronto y ven a la Capilla; la Santísima Virgen te espera".

               Sor Catalina vacila; teme ser notada de las otras novicias; pero el niño responde a su preocupación interior y le dice: "No temas; todas duermen muy bien. Ven yo te aguardo". Se viste con presteza y se pone a disposición de su misterioso guía, "que permanecía en pie sin separarse de la columna de su lecho."

               Vestida Sor Catalina, el niño comienza a andar, y ella lo sigue. Por donde quiera que pasaban las luces se encendían. El cuerpo del niño irradiaba vivos resplandores y a su paso todo quedaba iluminado.

               Al llegar a la puerta de la capilla la encuentra cerrada; pero el niño toca la puerta con su dedito y aquella se abrió al instante. Dice Catalina: "Mi sorpresa fue mas completa cuando, al entrar a la capilla, vi encendidas todas las velas y los cirios, lo que me recordaba la Misa de media noche". 




               El niño la llevó al presbiterio, junto al sillón destinado al Padre Director, donde solía predicar a las Hijas de la Caridad, y allí se puso de rodillas, y el niño permaneció de pie todo el tiempo al lado derecho. La espera le pareció muy larga, ya que con ansia deseaba ver a la Virgen. Miraba ella con cierta inquietud hacia la tribuna derecha, por si las hermanas de vela, que solían detenerse para hacer un acto e adoración, la veían.

               Por fin llego la hora deseada, y el niño le dijo: "Ved aquí a la Virgen, vedla aquí".

               Sor Catalina oyó como un rumor, como el roce de un traje de seda, que partía del lado de la tribuna, junto al cuadro de San José. Vio que una señora de extremada belleza, atravesaba majestuosamente el presbiterio, "fue a sentarse en un sillón sobre las gradas del altar mayor, al lado del Evangelio". Sor Catalina en el fondo de su corazón dudaba si verdaderamente estaba o no en presencia de la Reina de los Cielos, pero el niño le dijo: "Mira a la Virgen".


"LOS MOMENTOS MÁS DULCES DE MI VIDA..."

                Entonces el niño le habló, no como niño, sino como el hombre mas enérgico y palabras muy fuertes: -"¿Por ventura no puede la Reina de los Cielos aparecerse a una pobre criatura mortal en la forma que mas le agrade?"  Santa Catalina nos confiesa: “Entonces, mirando a la Virgen, me puse en un instante a su lado, me arrodille en el presbiterio, con las manos apoyadas en las rodillas de la Santísima Virgen. Allí pasé los momentos más dulces de mi vida; me sería imposible decir lo que sentí".

               Ella me dijo cómo debía portarme con mi Director, la manera de comportarme en las penas y acudir (mostrándome con la mano izquierda) a arrojarme al pie del altar y desahogar allí mi corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad. Entonces le pregunté que significaban las cosa que yo había visto, y Ella me lo explicó todo".


CONFIDENCIAS DE NUESTRA SEÑORA A SANTA CATALINA LABOURÉ

               “Dios quiere confiarte una misión; te costara trabajo, pero lo vencerás pensando que lo haces para la Gloria de Dios. Tu conocerás cuan bueno es Dios. Tendrás que sufrir hasta que lo digas a tu Director. No te faltaran contradicciones; mas te asistirá la gracia; no temas. Háblale a tu Director con confianza y sencillez; ten confianza no temas. Verás ciertas cosas; díselas. Recibirás inspiraciones en la oración.

               Los tiempos son muy calamitosos. Han de llover desgracias sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero se verá afligido por calamidades de todas clases (al decir esto la Virgen estaba muy triste). Venid a los pies de este Altar, donde se prodigaran gracias a todos los que las pidan con fervor; a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres.



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               Deseo derramar gracias sobre tu Comunidad; lo deseo ardientemente. Me causa dolor el que haya grandes abusos en la observancia, el que no se cumplan las Reglas, el que haya tanta relajación en ambas Comunidades a pesar de que hay almas grandes en ellas. Díselo al que esta encargado de ti, aunque no sea el Superior. Pronto será puesto al frente de la Comunidad. El deberá hacer cuanto pueda para restablecer el vigor de la Regla. Cuando esto suceda otra comunidad se unirá a las de ustedes.

               Vendrá un momento en que el peligro será grande; se creerá todo perdido; entonces Yo estaré contigo, ten confianza. Reconocerás Mi visita y la protección de Dios y de San Vicente sobre las dos Comunidades. Mas no será lo mismo en otras Comunidades, en ellas habrá víctimas… (la Virgen llora al aclarar esto). El clero de París tendrá muchas víctimas…morirá el Señor Arzobispo.

               Hija mía, será despreciada la Cruz, y el Corazón de Mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangre por las calles ( la Virgen no podía hablar del dolor, las palabras se anudaban en su garganta; semblante pálido). El mundo entero se entristecerá.” Ella piensa: ¿cuando ocurrirá esto? y una voz interior asegura: cuarenta años y diez y después la paz.

               La Virgen, después de estar con ella unas dos horas, desaparece de la vista de Sor Catalina como una sombra que se desvanece.


NUESTRA SEÑORA ADVIRTIÓ Y TODO SE HA CUMPLIDO

               Es necesario aclarar que todas las profecías que Nuestra Señora enunció a Santa Catalina, se fueron cumpliendo:

          Vemos así como la misión de Dios pronto le fue indicada con la revelación de la Medalla Milagrosa.

          También comprobamos como una semana después de esta aparición estallaba la Revolución. París sufrió saqueos, asesinatos y finalmente, era destronado Carlos X, sustituido por el "rey ciudadano" Luis Felipe I, gran maestro de la masonería.

          Con respecto al Superior, el Padre Aladel, se cumplió que fuese nombrado en 1846 Director de las Hijas de la Caridad.

          En 1870 (a los 40 años) llegó el momento del gran peligro, con los horrores de la Comuna y el fusilamiento del Arzobispo Monseñor Darboy y otros muchos sacerdotes.

          La última Profecía, donde la Santísima Virgen dijo entre lágrimas aquello de “será despreciada la Cruz, y el Corazón de Mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangre por las calles. El mundo entero se entristecerá” cabría pensar que se cumplió por las muchas guerras que han asolado la humanidad, especialmente las dos mundiales… pero humildemente opino que ese desprecio de la Cruz, el traspasar el Corazón de Cristo que anuncia Nuestra Señora, hace referencia a una cuestión más espiritual que temporal; creo que la Virgen profetizó con aquellas palabras la Apostasía que actualmente sufre la Santa Iglesia después del Concilio Vaticano II.




APARICIÓN DEL 27 DE NOVIEMBRE DE 1830

               La tarde del Sábado 27 de Noviembre de 1830, Sor Catalina se encontraba haciendo su meditación diaria, cuando le pareció oír el roce de un traje de seda que le hizo recordar la aparición anterior.

               Entonces aparece la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría Su cabeza un velo blanco que sin ocultar Su figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando después Santa Catalina quiso describir Su rostro, solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza.

               Sus pies se posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos, elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una crucecita.

               La Santísima Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al cielo y a veces a la tierra. De pronto Sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad, que no era posible verla.

              Tenía tres anillos en cada dedo; el mas grueso junto a la mano; uno de tamaño mediano en el medio, y uno mas pequeño, en la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia abajo; llenaban toda la parte baja.

               Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen, Ella la miró y dijo a su corazón:

              “Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que Yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden.”

               Con estas palabras La Virgen se da a conocer como la mediadora de las gracias que nos vienen de Jesucristo. El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de la Virgen. Sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.




LA MEDALLA MILAGROSA

               En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: "María sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a Vos"

               Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda .

              Oyó de nuevo la voz en su interior: "Haz que se acuñe una Medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza".

              La Aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la Medalla. En el aparecía una M, sobre la cual había una Cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los Corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.

              La misma Aparición se repitió, con las mismas circunstancias, hacia el fin de Diciembre de 1830 y a principios de Enero de 1831. Nuestra Señora dijo a Catalina: "En adelante, ya no me veras , hija mía; pero oirás Mi voz en la oración".

              Un día que Sor Catalina estaba inquieta por no saber que inscripción poner en el reverso de la Medalla, durante la oración, la Virgen le dijo: "La "M" y los dos Corazones son bastante elocuentes".




martes, 26 de noviembre de 2019

PRÓXIMA NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN




ORACIÓN DEL AÑO MARIANO
compuesta por el Papa Pío XII en 1953


               Cautivados por el esplendor de Vuestra celestial belleza e impelidos por las angustias del mundo, nos arrojamos en Vuestros brazos, oh Inmaculada Madre de Jesús y Madre nuestra, María, confiando encontrar en Vuestro amantísimo Corazón la satisfacción de nuestras fervientes aspiraciones y el puerto seguro en medio de tempestades que por todas partes nos apremian.

               Aunque abatidos por las culpas y abrumados por infinitas miserias, admiramos y cantamos la incomparable riqueza de los excelsos dones de que Dios Os ha colmado por encima de cualquier otra pura criatura, desde el primer momento de Vuestra Concepción hasta el día en que, tras Vuestra Asunción a los Cielos, Os ha coronado por Reina del Universo.

              ¡Oh límpida Fuente de Fe!: rociad nuestras mentes con las Verdades Eternas. ¡Oh Lirio fragante de toda Santidad!: embelesad nuestros corazones con Vuestro celestial perfume. ¡Oh Triunfadora del mal y de la muerte!: inspiradnos un profundo horror al pecado, que hace al alma destestable a Dios y esclava del infierno.

               Escuchad, oh Predilecta de Dios, el clamor ardiente que de todos los corazones fieles se alza en este año consagrado a Vos. Inclinaos hacia nuestras dolientes llagas. Cambiad el ánimo de los perversos; enjugad las lágrimas de los angustiados y oprimidos; consolad a los pobres y humildes; extinguid los odios; suavizad las duras costumbres; custodiad la flor de la pureza en los jóvenes; proteged a la Santa Iglesia; haced que todos los hombres sientan el atractivo de la bondad cristiana. En Vuestro Nombre, que resuena armonioso en los Cielos, ellos se recozcan como hermanos, y las naciones como miembros de una sola familia, sobre la que resplandezca el sol de una paz universal y sincera.

               Acoged, Madre Dulcísima, nuestras humildes súplicas y alcanzadnos, sobre todo, el que podamos un día repetir delante de Vuestro Trono, felices con Vos, el himno que se eleva hoy sobre la tierra en torno a Vuestros altares: Toda hermosa eres, María; Tú, la Gloria, Tú, la Alegría; Tú, la Honra de nuestro Pueblo. Así sea.


(Indulgencia de cinco cada vez que se recite; Indulgencia plenaria si se recita 
en la Fiesta de la Inmaculada Concepción así como si se reza todos los Sábados)



lunes, 25 de noviembre de 2019

Ejercicio Piadoso de Noviembre en favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio. Día 25: APLICAR LAS LLAGAS Y LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO




Ejercicio Piadoso del Mes de Noviembre
en favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio


            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

           En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

           Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.




               Reflexiona por espacio de unos tres minutos. A continuación, con espíritu humilde, figúrate ante Jesús Crucificado, en el Monte Calvario, herido de muerte, desnudo, abandonado por los suyos, con la sola compañía de Su Santa Madre, el Discípulo Amado San Juan y algunas piadosas mujeres. Adora Sus Santas Llagas y ofrécelas al Padre Eterno por el alivio y liberación de las Almas del Purgatorio.


ADORACIÓN DE LAS CINCO LLAGAS
DE JESÚS CRUCIFICADO
en favor de las Almas del Purgatorio


Llaga del Costado

          Jesús mío, por la Llaga de Tu Costado haz que vivamos siempre en Ella como asilo sagrado y que las Almas del Purgatorio gocen pronto de Tu Reino.

     Dales Señor el descanso eterno, y brille para Ellas la Luz Eterna.

     Padre Nuestro que estás en los Cielos...

Llaga de la Corona de Espinas

          Jesús mío, por la Llaga de la Corona de Espinas que te coronó como Rey de burlas, haz que nosotros mortifiquemos siempre nuestros pensamientos y que las Almas del Purgatorio se vean libres de sus culpas. 

     Dales Señor el descanso eterno, y brille para Ellas la Luz Eterna.

     Padre Nuestro que estás en los Cielos...

Llaga de la Mano Derecha

          Jesús mío, por la Llaga de Tu Mano Derecha, fortalece nuestras potencias para que siempre estén a Tu servicio y que las Almas del Purgatorio vean Tu Luz.
     
     Dales Señor el descanso eterno, y brille para Ellas la Luz Eterna.

    Padre Nuestro que estás en los Cielos...

Llaga de la Mano Izquierda

          Jesús mío, por la Llaga de Tu Mano Izquierda, aviva en nuestro corazón la llama de la Caridad y que las Almas del Purgatorio tengan el descanso eterno.
     
     Dales Señor el descanso eterno, y brille para Ellas la Luz Eterna.

     Padre Nuestro que estás en los Cielos...

Llaga de los Pies

          Jesús mío, por la Llaga de Tus Pies, enciende Fe viva en nuestro corazón y que las Almas del Purgatorio reciban siempre el consuelo.

     Dales Señor el descanso eterno, y brille para Ellas la Luz Eterna.

     Padre Nuestro que estás en los Cielos...



ORACIÓN FINAL
(Escrita por San Agustín de Hipona)

               Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo quisiste nacer, ser circuncidado, desechado de los judíos, entregado con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como Inocente Cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes; escupido y acusado con falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes, coronado de espinas, golpeado con la caña, cubierto el Rostro con una púrpura por burla; desnudado afrentosamente, clavado en la Cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones, como uno de ellos, dándote a beber hiel y vinagres y herido el Costado con la lanza. Libra, Señor, por tantos y tan cruentos dolores como has padecido por nosotros, a las Almas del Purgatorio de las penas en que están; llévalas a descansar a Tu Santísima Gloria, y sálvanos, por los méritos de Tu Sagrada Pasión y por Tu Muerte de Cruz, de las penas del Infierno para que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde llevaste al buen ladrón, que fue crucificado contigo, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.


Indulgencias que se pueden lucrar con este 
Ejercicio en favor de las Almas del Purgatorio

1- Por la Adoración de las Santas Llagas, 300 días de indulgencia. Papa Pío IX, 16 de Enero de 1924.

2 Por la recitación de "Dales Señor el descanso, etc", 300 días de indulgencia. San Pío X, 13 de Noviembre de 1908



LAS MISAS GREGORIANAS, segura liberación del Purgatorio




              Cuenta el gran Papa y Doctor de la Iglesia San Gregorio Magno (+604) que, siendo todavía Abad de un monasterio, antes de ser Papa, había un monje llamado Justo, que ejercía con su permiso la medicina. Una vez, había aceptado sin su permiso una moneda de tres escudos de oro, faltando gravemente así al voto de pobreza. Después se arrepintió y tanto le dolió este pecado que se enfermó y murió al poco tiempo, pero en paz con Dios. Sin embargo, San Gregorio, para inculcar en sus religiosos un gran horror a este pecado, lo hizo sepultar fuera de las tapias del cementerio, en un basural, donde también echó la moneda de oro, haciendo repetir a los religiosos las palabras de San Pedro a Simón mago: "Que tu dinero perezca contigo"

               A los pocos días, el Abad pensó que quizás había sido demasiado fuerte en su castigo y encargó al ecónomo mandar celebrar treinta Misas seguidas, sin dejar ningún día, por el alma del difunto.

               El ecónomo obedeció y el mismo día que terminaron de celebrar las treinta Misas, se apareció Justo a otro monje, llamado Copioso, diciéndole que subía al Cielo, libre de las penas del Purgatorio, por las treinta Misas celebradas por él.

               Estas Misas, son conocidas ahora como "Misas Gregorianas", en honor de San Gregorio Magno; aún quedan almas realmente piadosas que las ofrecen por el alma de un ser querido, con la certeza que ese sacrificio liberará el alma de su afecto de las penas del Purgatorio.


EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA 
en donde está cifrada 
la salvación de la Humanidad



               Oyendo la Santa Misa se goza de maravillosa compañía, porque en la Santa Misa está Jesucristo, tan grande como en el árbol de la cruz, y por concomitancia está también la Divinidad, la Sacrosanta Trinidad. Además, está en compañía de los Santos Ángeles. Y, según escribe un doctor, en el lugar en donde se celebra el Santo Sacrificio de la Misa hay muchos santos y santas, especialmente por aquello: “Son vírgenes que siguen al Cordero doquiera que va” (Libro del Apocalipsis, cap. 14, vers. 4)

               La salvación de la humanidad está cifrada en la celebración del Santo Sacrificio de la Misa, porque todo el esfuerzo del malvado anticristo se orientará a quitar de la Santa Madre Iglesia este Santo Misterio, en el que se maneja el Precioso Cuerpo de Jesucristo, en memoria de Su Santa Pasión, por medio de la cual los fieles cristianos de buena vida, aunque sean ignorantes y sin ciencia, podrán ver las astucias y malicias del malvado anticristo y de sus seguidores.

San Vicente Ferrer, "Las propiedades de la Santa Misa"