lunes, 30 de noviembre de 2020

¿Cómo ayudar a las Almas del Purgatorio? -Parte 3: Por medio de la mortificación y las obras de penitencia


               El Obispo Keppler de Rottenberg escribe: "Además de las limosnas, también el ayuno y todas las obras de penitencia, todos los actos de vencimiento y propia renuncia, de paciencia para soportar los sufrimientos y aflicciones y, en general, todas las buenas obras, sirven para, por medio del amor, ser consumidas en dinero que se utilice para la redención de las pobres Almas del Purgatorio".




               San Nicolás de Tolentino ayunaba con frecuencia a pan y agua, se flagelaba muy a menudo hasta derramar sangre y llevaba siempre sobre sí una cadena de hierro que le rodeaba la cintura; y todo esto para el consuelo de las Almas del Purgatorio, las cuales se le aparecieron repetidas veces para darle las gracias por su ayuda.

               El Bienaventurado Francisco de Fabriano, de la Orden Franciscana, ofreció todas sus mortificaciones y rigores, así los prescritos por la Regla de la Orden, como los tomados voluntariamente, sin excepción alguna, por las Almas del Purgatorio, sin retener para sí el mérito más insignificante de los mismos.

               De la Bienaventurada María Ana Lindmayr sabemos que ejercitaba muy duras obras de penitencia en favor de las Almas del Purgatorio; que su comida consistía tan solo en pan y agua; según ella misma refiere, en los tres primeros meses del año 1691, ayudó a más de cuatrocientas Almas a subir rápidamente del Purgatorio hasta el Cielo.

               Catalina Emmerich dice "No hay palabras para expresar el gran consuelo que reciben las pobres Almas por nuestro vencimiento y nuestros pequeños sacrificios"




               Enseña la Iglesia que en nuestra voluntad, está nuestra salvación, en nuestro querer y obrar, la condenación. El pecado se encuentra en la voluntad, en contraposición humana. Es por su propia naturaleza, una sublevación contra la Santa Voluntad de Dios. La expiación de los pecados ha de realizarse también en la voluntad. 

               Según explican Santa Catalina y otros teólogos, en el Purgatorio la libre voluntad del alma se conforma por completo con la Voluntad Divina, se transforma íntimamente con la Voluntad de Dios. También aquí en la tierra, el sacrificio de la voluntad es un poderoso medio de expiación y una ayuda eficaz para liberar Almas de los tormentos del Purgatorio.




domingo, 29 de noviembre de 2020

EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA, por el Padre Martin de Cochem, Capuchino. CAPÍTULO 3, Parte 2: EL CANON DE LA SANTA MISA RECOGE LOS SACRIFICIOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO


               Antes de continuar explicando qué son estos misterios, mostraré como varios tipos de sacrificios en el Antiguo Testamento son cumplidos, y, por decirlo así, renovados en la Misa.




El Sacrificio de Abel.

               El primer tipo del Sacrificio de la Misa es el de Abel, que le ofreció un holocausto de los primeros corderos de su rebaño al Señor su Dios con verdadera devoción y como un reconocimiento de su sujeción a la divina majestad. Aprendemos que su ofrecimiento era agradable a Dios de las palabras de la Sagrada Escritura: “…y agradóse Yavé de Abel y su ofrenda…” (Libro del Génesis, cap. 4, vers. 4); o como ha sido traducido: “El Señor encendió el sacrificio de Abel.”. Eso quiere decir, que cuando el piadoso Abel puso la madera y la oblación en el Altar y se la ofreció a Dios en oración, el fuego descendió del cielo y consumió la carne del cordero que había sido degollado. De una manera parecida, en la Misa, cuando el Sacerdote ha ofrecido la oblación de pan y vino sobre el Altar y pronunciado las palabras de la consagración sobre ellos, el Espíritu Santo, el Fuego Divino desciende del cielo y consume la oblación de pan y vino, cambiándola en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. El sacrificio de Abel se congració con Dios Omnipotente; pero el Sacrificio Cristiano es incomparablemente más agradable a sus ojos. Pues, cuando el Sacerdote oficiante eleva la Hostia y se La ofrece a Dios Padre, pronuncia las mismas palabras que dijo en el bautismo de Jesús: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias.”. (Evangelio de San Mateo, cap. 3, vers. 17)

El Sacrificio de Noé.

               El segundo tipo del Sacrificio de la Misa fue el sacrificio ofrecido por el patriarca, Noé; como leemos: Alzó Noé un altar a Yavé, y tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreció sobre el altar un holocausto. Y aspiró Yavé el suave olor, y se dijo en su corazón: “No volveré ya más a maldecir a la tierra por el hombre… ” (Libro del Génesis, cap. 8, vers. 20-21). Ahora bien, si el sacrificio de Noé fue tan grato a Dios que su ira fue apaciguada y que prometió no destruir nunca la tierra por un diluvio, cuánto más grato a Él debe ser el Sacrificio del Nuevo Testamento, en el cual su Hijo único es ofrecido como una víctima fragrante.

El Sacrificio de Abraham (1)

               Encontramos un tercer tipo del Sacrificio de la Misa en los diversos sacrificios del santo Patriarca, Abraham, que una vez ofreció a su hijo único, Isaac; y de quien se dice frecuentemente en la Sagrada Escritura: “Alzó allí en Siquem un altar a Yavé, que se le había aparecido.” (Libro del Génesis, cap. 12, vers. 7), “…y alzó allí (cerca de Betel) un altar a Yavé, invocando su nombre de Yavé.” (Libro del Génesis, cap. 12, vers. 8). Se dice lo mismo de Isaac y Jacob, que eran sirvientes fieles de Dios, y como todos sus sirvientes; ofrecieron holocaustos al Señor.

               Todos los Sacerdotes del Nuevo Testamento han sido imitadores de los grandes Patriarcas de los tiempos antiguos y han seguido su ejemplo atentamente, ofreciendo con devoción al Dios Supremo, en Tiempos y lugares distintos el sacrificio más grato de la Santa Misa. Esta práctica ha sido continuada hasta hoy con entusiasmo aún más grande, puesto que es costumbre hoy para cada Sacerdote que es verdaderamente devoto ofrecer el Santo Sacrificio a Dios cada día.

El Sacrificio de Melquisedec.

               El cuarto tipo de la Santa Misa es el sacrificio de Melquisedec, el Rey y Sumo Sacerdote, que cuando el patriarca Abraham volvió triunfante de la matanza de sus enemigos, como una acción de gracias, le ofreció a Dios Omnipotente una nueva oblación consistiendo en pan y vino, presentados con formas y ceremonias especiales: “Y le dio Abram el diezmo de todo.” (Libro del Génesis, cap. 14, vers. 20). Melquisedec es señalado en la Sagrada Escritura como un tipo de Cristo al que nos hemos referido en el primer capítulo de este libro.




El Sacrificio de Aarón.

               El sacrificio ofrecido por Aarón, y todos los demás Sacerdotes de la Ley Mosaica, es un quinto tipo del Santo Sacrificio de la Misa. [Antes de la institución de esta Ley, que fue dada por Dios mismo, los hombres justos del Antiguo Testamento, guiados por la luz de la razón le habían ofrecido holocaustos a Dios. En la Ley dada a Moisés, Dios señaló tres clases de sacrificio que tenían que ser ofrecidos por el pueblo judío. Estos eran verdaderos holocaustos, ofrecimientos de paz y de satisfacción por los pecados. Había que ofrecerle dos corderos sin mancha diariamente en el Templo en Jerusalén. 

               Estos sacrificios de los Judíos duraron hasta el tiempo de Cristo y todos prefiguraron claramente el Sacrificio de la Cruz. En el momento en que Jesús murió en la Cruz, el Velo del Templo se rasgó en dos de arriba abajo como un signo del disgusto de Dios por el rechazo de su Hijo por los Judíos. Después de la Muerte de Cristo los sacrificios judíos antiguos cesaron no voluntariamente sino a causa de la destrucción terrible de Jerusalén y su Templo en el año 70 de nuestra Era Cristiana. Nunca ha sido reconstruido y nunca lo será, porque esos sacrificios fueron reemplazados por el perfecto Sacrificio del Cordero de Dios en la Cruz.

               Todos estos sacrificios antiguos agradables a Dios, especial­mente los de Abel, Abraham y el Sumo Sacerdote Melquisedec, son mencionados especialmente en la Santa Misa (en el Canon Romano). Después de la Consagración, el Sacerdote dice: “Mira con ojos de bondad esta ofrenda, y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro Padre en la Fe, y la oblación pura de Tu Sumo Sacerdote Melquisedec”. Por estas palabras, la Iglesia declara que los sacrificios del antiguo Testamento fueron agradables y gratos a Dios Todopoderoso.


NOTAS ACLARATORIAS

     1 “Abraham”, compuesto según la etimología vulgar de Ab y hamon, significa: padre de la muchedumbre. Es un testimonio perenne de la Promesa Divina.




HOY COMIENZA LA TRADICIONAL NOVENA A LA INMCACULADA CONCEPCIÓN de María Nuestra Reina y Señora


               Desde hoy, 29 de Noviembre y hasta el 7 de Diciembre, puedes unirte a la Novena a la Inmaculada Concepción de María, Nuestra Reina y Señora. Tan solo tienes que acceder a la Novena que publicamos el pasado año tocando en el siguiente enlace...


Tradicional Novena 

a la Inmaculada Concepción 




               El Dogma de la Inmaculada Concepción estableció como Verdad de Fe, que Santa María Virgen fue concebida sin mancha de pecado original. El Dogma Inmaculista fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de Diciembre de 1854, mediante la Bula Ineffabilis Deus

               "Declaramos, pronunciamos y definimos que la Doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de Su Concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente en previsión de los Méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los Fieles."

                 Quien niegue o cuestiones dicho Dogma -así como cualquier otro- queda fuera de la Comunión de la Iglesia, puesto que "la Fe Católica es de tal índole, que, o se profesa por entero o se rechaza por entero" (Papa Benedicto XV)



sábado, 28 de noviembre de 2020

LAS APARICIONES DE NUESTRA SEÑORA EN BEAURING: LA VIRGEN DEL CORAZÓN DE ORO


               Los hechos tuvieron lugar en el pequeño municipio de Beauring, perteneciente a la región belga de Valonia, muy cerca de Francia; era el 29 de Noviembre de 1932, alrededor de las 6 de la tarde, cuando el Señor Voisin pidió a sus hijos Fernande (15 años) y Albert (11 años) que fueran a buscar a su hermana Gilberte (13 años) en el Internado de las Hermanas de la Doctrina Cristiana de Nancy. En el camino, los niños invitan a sus amigas Andrée Degeimbre (14 años) y a su hermana pequeña Gilberte (9 años) para acompañarlos.




               Cuando Albert tocó el timbre de la entrada del internado, se dio la vuelta y vio a la Santísima Virgen caminando en el aire, por encima del puente del ferrocarril que dominaba la carretera hacia la localidad vecina de Rochefort. Su hermana y sus amigas, incrédulas, volviéndose, ven también a "la Bella Dama". La hermana Valeria viene a abrir la puerta. Los niños le señalaron la presencia de la Virgen. Sin creer en estas "tonterías", la monja fue a buscar a Gilberte para estudiar. Cuando esta última, inconsciente de lo que acaba de suceder, llega al umbral de la puerta, ve también a la Santísima Virgen caminando en el aire por encima del puente. Asustados, los niños corren de regreso a casa, sin embargo, se prometen volver al día siguiente a la misma hora para buscar a Gilberte.

               El día 30 de Noviembre la Santísima Virgen se les apareció de nuevo sobre el puente; también el 1 de Diciembre, pero desaparece para aparecer cerca del acebo ubicado a pocos metros de la puerta de entrada del Internado; vuelve a desaparecer para luego mostrarse bajo una rama de espino, cerca de la puerta de entrada al jardín. Es justo allí donde la Santísima Virgen se aparecerá otras treinta veces, hasta el 3 de Enero de 1933. La Virgen vestía una larga túnica blanca, con reflejos celestes. La cabeza, cubierta por un largo velo blanco que caía sobre los hombros. De Su cabeza emergían finos rayos de luz que formaban una especie de corona. A partir del 29 de Diciembre, los niños verán, cada vez que la Virgen abría los brazos, Su Corazón todo iluminado, como un Corazón de Oro. 

               El 2 de Diciembre, los niños le preguntan al fin: "¿Qué quieres de nosotros?". La Virgen María habla por primera vez: “Que se porten bien”. 

                El 8 de Diciembre, Festividad de la Inmaculada Concepción, los niños caen en éxtasis durante un cuarto de hora. Dirán más tarde a quienes les interrogaban "¡Estaba más hermosa que nunca!" . Las madres de los videntes, Germaine Degeimbre y Marie Louise Voison, habían pedido que se celebrara una Misa en honor a Nuestra Señora ese mismo día: Marie Louise Voison recibió la Eucaristía por primera vez en diez años. Su esposo la siguió muy poco después... 

               La Prensa Socialista y los anticatólicos del lugar se encargaron de ofender y desprestigiar a los niños y las Apariciones de la Virgen. Los pequeños videntes se encontraron incomprendidos aun por sus padres. En la mayor parte de las Apariciones, la Madre de Dios tan solo miraba a los niños y se sonreía. Los seguía mientras recitaban el Rosario, pero no se les unía.

               Las Apariciones se suceden y el día 17, la Virgen solicitó la construcción de una capilla. El 21 de Diciembre, los niños vuelven a cuestionar a la Señora cuando le preguntan quién es; la Madre de Dios contestará sencillamente "Yo soy la Virgen Inmaculada".  Los niños continuaron preguntando "¿Por qué vienes aquí?" y la Santa Virgen les responde "¡Deseo que vengan aquí en peregrinación!" Desde el 30 de Diciembre, la Virgen revela la esencia de Su Mensaje.



Los Videntes de Nuestra Señora de Beauring: Gilberte y Andree Degeimbre, 
Fernande, Gilberte y Alberto Voison.


               El 30 de Diciembre los anima: "Rezad, rezad mucho", como de hecho volverá repetirles el 1 de Enero de 1933: "Orad siempre". Dos días más tarde, la Virgen Inmaculada les confía un Secreto a los tres más pequeños y les promete: "Convertiré a los pecadores". La Virgen vuelve a reafirmarse cuando les dice "Soy la Madre de Dios, la Reina del Cielo". Ella pregunta a Fernade: "¿Amas a Mi Hijo? ¿Me amas? Entonces, sacrifícate por Mí..."; aquí terminarán las Apariciones de Bearuing, donde en treinta y tres ocasiones quiso manifestarse el Cielo por medio de la Virgen Santa.

               El culto a Nuestra Señora de Bearuing fue autorizado por la Iglesia el 2 de Febrero de 1943. La Autenticidad de los hechos fue reconocida el 2 de Julio de 1949, por Monseñor Charue, Obispo de Namur. Los cinco niños que vieron a la Virgen optaron por la vida matrimonial y ya han muerto, siendo la última en partir la más pequeña, Gilberte Degeimbre, que falleció el 10 de Febrero de 2015. 




EL MOMENTO MÁS DULCE DE MI VIDA... JUNTO AL ALTAR, APOYADOS EN MARÍA

 

               Santa Catalina Labouré narra como la noche del 27 de Noviembre se le apareció gloriosa la Santa Madre de Dios...

               "Me sería imposible decir lo que experimentaba en aquel instante, lo que pasaba dentro de mí, me parecía que no veía a la Santísima Virgen. Entonces el niño me habló no como niño, sino como el hombre más enérgico y con las palabras más enérgicas. Mirando a la Santísima Virgen me puse de un salto a su lado, arrodillada sobre las gradas del altar, con las manos apoyadas en sus rodillas. Allí pasé el momento más dulce de mi vida, me sería imposible decir todo lo que sentí..."





               En esta maravillosa escena, la Divina Providencia quiso mostrarnos la gran necesidad que tenemos de adorar a Jesús Sacramentado -"...arrodillada sobre las gradas del altar"-, Cristo presente en los Tabernáculos Católicos, con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, anonado bajo la apariencia de pan, escondido a los ojos corporales, pero que se muestra en toda Su Gloria en la visión del alma limpia... "dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios" (Evangelio de San Mateo, cap. 5).

               La Aparición a Santa Catalina también nos enseña el mejor medio de llegar a Jesús, "mirando a la Santísima Virgen... con las manos apoyadas en Sus rodillas...". Y es que no hay camino más recto, senda más tranquila que cuando vamos asidos a la mano de Nuestra Santa Madre, pero para eso, debemos antes entregarnos a Ella sin reserva alguna, como niños que necesitan de su madre para alimentarse o andar; de su mano y procurando imitarla en todo, especialmente en las dos mayores virtudes con las que el Señor la bendijo: la Pureza y la Humildad. Pureza corporal y sobre todo, espiritual, siendo rectos siempre en el actuar, exigentes en la Caridad, justos en el obrar y firmes defensores de la Verdad Evangélica. En la Humildad, reconociendo nuestra nada y absoluta dependencia del Amor de Dios, verdadero tesoro y emblema del buen Católico, que antepone todo, familia, amigos, diversiones... con tal de salvar el alma.

               Solo así, de la mano de la Virgen Santísima, podremos sortear todas las pruebas y dificultades de este mundo terrenal, tan solo bajo Su Manto Protector, arribaremos seguros al puerto de la Patria Celestial.

               Que no te cueste invocarla cada vez que lo necesites, ante cualquier contratiempo, que como Madre Buena acudirá a tu llamada... pero a cambio ¿no tendrás tú que dedicarle a Aquella Reina que tantos favores te ha concedido unos minutos cada día? por ejemplo, ¿el rezo del Santo Rosario, o al menos Las Tres Avemarías?.             

               Sé apóstol de esta Medalla Milagrosa: llévala siempre contigo, prendida al pecho, en el Rosario, en tu bolso; intenta conseguir algunas otras para distribuir a aquellas personas que anden necesitadas, sobre todo, las más apartadas de Dios, pues aunque es cierto que la Medalla Milagrosa ha obrado muchos milagros corporales, también es necesario aclarar que lejos de ser un talismán, este regalo de la Virgen es un medio para vivir como buenos Cristianos, una fuerza celestial que nos sostiene en el cumplimiento de la Santa Ley de Dios.

               Procura besar con frecuencia Su Medalla Milagrosa y a la vez regálale aquella jaculatoria que enseñó a Santa Catalina Labouré... "María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos"

               No te olvides de compartir este artículo... Solo en el Cielo podremos ver el bien que procuramos a las almas con este sencillo apostolado.




LA MEDALLA MILAGROSA: EL ESCUDO DEL REINO DE MARÍA


               Vemos, en una de las caras de la medalla, la Virgen María pisando el mundo, o sea, poniendo sus pies sobre el mundo como una afirmación de su realeza sobre toda la tierra; es exactamente la misma doctrina de la Realeza de la Santísima Virgen que fue recordada en Fatima, como una garantía de la Victoria de la Iglesia Católica: "Rusia esparcirá sus errores por el mundo entero, el Papa tendrá mucho que sufrir, la Iglesia será perseguida, pero al fin Mi Inmaculado Corazón triunfará." O sea, la Revolución anticristiana será derrotada y veremos la victoria del Corazón Inmaculado de María.




               Esa doctrina de la Realeza de María está afirmada de modo elocuente: Nuestra Señora tiene a Sus pies el mundo y aplasta una serpiente, lo que es perfectamente coherente con los otros símbolos de la medalla. Porque en esa misma cara de la medalla está escrito: ‘Oh María concebida sin pecado, rogad por nosotros que recurrimos a Vos’. Además, la Virgen está con las manos abiertas, como demostración de acogida, y de Sus manos salen rayos luminosos intensos, que son las gracias y los favores que, por Sus manos – es decir por Su intercesión – bajan del Cielo a la tierra. Es un símbolo de la Mediación Universal de María. Todas las gracias que vienen de Dios y se difunden por el mundo vienen por las manos de la Virgen, que son manos distribuidoras de una cantidad enorme de favores.

               Esas gracias que bajan a la tierra son la conversión de los pecadores, pero también las gracias para que los fieles se mantengan fieles, lo que incluye a veces el castigo de los enemigos de Dios, irreductibles a la Gracia Divina, para proteger a esos que se mantienen fieles hasta el fin. Todo eso sale de las manos de María Santísima como de un manantial.

               El reverso de la medalla es igualmente simbólico. Contiene los elementos de varias devociones que se conjugan. Vemos allí doce estrellas, al igual que en la corona de la Virgen aplastando la serpiente, que figura en el verso y que representa la Mujer de la que habla el Apocalipsis. Vemos también una gran "M" central, que es la "M" del Nombre de María, sobre la cual se apoya una Cruz.

               Finalmente, debajo de la "M" se ven dos corazones, el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, que son dos grandes devociones que constituyen, en realidad, una sola devoción. Es de esos Sagrados Corazones que nos llegan todas las Gracias necesarias para poder ser fieles a la Fe Católica y a los Diez Mandamientos en medio de la corrupción generalizada del mundo revolucionario moderno, impío e igualitario.

               La Medalla Milagrosa es una especie de escudo que la Virgen María nos entrega para la lucha contra todas las tentaciones del mundo y del demonio. Un escudo especialmente eficaz, teniéndose en vista las promesas contenidas en la Medalla Milagrosa y en la invocación a Nuestra Señora de Todas las Gracias. Y por la referencia a la Inmaculada Concepción que está aplastando la cabeza del demonio, porque Ella es particularmente eficaz en esta lucha que todos nosotros debemos emprender cada día contra el poder de las tinieblas".


Plinio Corrêa de Oliveira


Para leer una síntesis de las Apariciones

de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

solo tiene que tocar AQUÍ



jueves, 26 de noviembre de 2020

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES compuesta por Santa Teresita de Liseux


“Allí, lejos, hay un Apóstol que se esfuerza 

y para iluminar su cansancio, yo ofrezco el mío a Dios”



En la ilustración, Su Excelencia Reverendísima Monseñor 
Joseph Selway corona con flores una imagen de Nuestra Señora

               Jesús mío, te doy gracias por haber colmado uno de mis mayores deseos: el de tener un hermano Sacerdote y Apóstol... 

               Me siento sumamente indigna de este favor; sin embargo, ya que has querido concederle a tu pobre y humilde esposa la gracia de trabajar de manera especial por la santificación de un alma destinada al Sacerdocio, te ofrezco por ella, muy contenta, todas las oraciones y los sacrificios de que puedo disponer; te pido, Dios mío, que no mires a lo que soy, sino a los que debiera y quisiera ser, es decir una religiosa totalmente abrasada en Tu Amor.

               Tú sabes, Señor, que mi única ambición es hacerte conocer y amar, y ahora mi deseo se va convertir en realidad. Yo no puedo hacer más que orar y sufrir, pero el alma a la que te has dignado unirme con los lazos de la Caridad irá a combatir a la llanura para conquistarte corazones, mientras yo, en la Montaña del Carmelo, te pediré que le des la Victoria.

              Divino Jesús, escucha la oración que te dirijo por el que quiere ser Tu Misionero, guárdale en medio de los peligros del mundo, y hazle sentir cada día más la vanidad y la nada de las cosas pasajeras y la dicha de saber despreciarlas por Tu Amor. Que su sublime Apostolado se ejerza ya desde ahora sobre los que lo rodean, y que sea un Apóstol digno de Tu Sagrado Corazón...

               ¡María, Dulce Reina del Carmelo!, a Ti te confío el alma de este futuro Sacerdote cuya indigna Hermanita soy. Enséñale ya desde ahora con cuánto amor tocabas Tú al Divino Niño Jesús y lo envolvías en pañales, para que él pueda un día subir al Altar Santo y llevar en sus manos al Rey de los Cielos.

               Te pido también que lo guardes siempre a la sombra de Tu Manto Virginal, hasta el momento feliz en que, dejando este valle de lágrimas pueda contemplar Tu esplendor y gozar por toda la Eternidad de los frutos de su glorioso Apostolado... 


Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz





               Esta Oración la compuso Santa Teresita de Liseux para su Hermano Espiritual el Padre Maurice Bellière, cuando aún era Seminarista. Ya ordenado Sacerdote, se uniría a la Sociedad de Misioneros de los Padres Blancos, como Misionero en Nyasaland (hoy Malawi). 

               El 30 de Septiembre de 1897, al mismo tiempo que el Padre Bellière embarcaba rumbo a las Misiones, Santa Teresita entraba en agonía en Liseux, para entregar su alma a Dios tras meses de dolorosa enfermedad.

               Tras muchas enfermedades, fruto ingrato de las Misiones, murió demente en la ciudad de Caen, el 14 de Julio de 1907, contaba entonces 33 años. 

               A pesar de que el Padre Bellière y Santa Teresita nunca se conocieron, unieron sus almas mediante 21 preciosas cartas, misivas llenas de confidencias espirituales que el Misionero siempre llevó consigo.

               Los restos mortales del Padre Maurice Bellière se encuentran en Langrune-sur-Mer, Normandía; sobre su tumba, un epitafio conmovedor que resumía su relación con la Santa de las Rosas: "Maurice Bellière, Hermano Espiritual y protegido de Santa Teresa".



miércoles, 25 de noviembre de 2020

SAN JOSÉ, PRIMERO ENTRE LOS HOMBRES


               ¿Quién no predicará la modestia más pura y perfecta de José, quien, virgen, se casó con una virgen y la mantuvo virgen?.




               Primero entre los hombres, enseñó a practicar un celibato santo y completo en el matrimonio. En él, la fuente del pecado original se extinguió o al menos se humedeció, de modo que el aspecto atractivo de la Virgen no era perjudicial para su virtud. 

               Hubo quienes dijeron que San José fue santificado en el útero. Él es la tercera persona de la trinidad terrenal. ¡Qué dignidad, oh José, que María te llame Su Señor y Dios hizo del hombre Su padre! 

               ¡Oh gloriosa trinidad terrenal! nada más grande, mejor, más excelente. E incluso en el Cielo, cuando el padre reza al Hijo, la oración se toma como una orden.


 Jean de Charlier de Gerson



LA NOBLE SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA


                De noble origen, era una virgen muy hermosa además de versada en las Ciencias. Conversa a la Fe Católica, cuando tenía sólo 18 años, se presentó ante el Emperador Maximino, que perseguía violentamente a los Cristianos, y le recriminó su crueldad intentando demostrar cuán inicua era la adoración de los dioses falsos. Asombrado por la audacia de la joven, pero incapaz de competir con ella en sabiduría, el tirano la detuvo en su mismo palacio y llamó a numerosos sabios a los que ordenó que usaran toda su capacidad y razonamientos falsos de manera que Catalina apostatara; pero ella quedó victoriosa en el debate. Algunos de sus adversarios, conquistados por su elocuencia, se declararon Cristianos y fueron ejecutados.




                Furioso por no haber conseguido su propósito, Maximino la mandó azotar y después la encarceló. Mientras tanto, la emperatriz deseosa de ver a una mujer tan extraordinaria se acercó a visitarla a las mazmorras, acompañada de Porfirio, jefe de las tropas, y ambos cedieron a las exhortaciones de Catalina, creyeron, se bautizaron y ganaron inmediatamente la corona de los Mártires. Poco después, Santa Catalina, que lejos de flaquear en su Fe, conseguía muchas conversiones, fue condenada a morir en la rueda, pero al tocarla, el instrumento de tortura se destruyó milagrosamente. Enfadado y fuera de control, el emperador la mandó a decapitar. Según una piadosa tradición, unos Ángeles trasladaron su cabeza al Monte Sinaí donde más tarde se construyó un monasterio e iglesia en su honor, que aún perdura en nuestros días. 

                Al ser la rueda de tortura el emblema de Santa Catalina, los carreteros y mecánicos se colocaron bajo su protección. Finalmente, según la Tradición, no solo permaneció virgen dominando sus pasiones y conquistó a sus verdugos al agotarles su paciencia, sino que triunfó con su ciencia haciendo callar a los sofistas, por lo que su intercesión fue implorada por teólogos, apologistas, predicadores del púlpito y filósofos. 

                Esta devoción a Santa Catalina que tomó tan vastas proporciones en Europa después de las Cruzadas, recibió brillo adicional en Francia a principios del siglo XV cuando se rumoreaba que se había aparecido a Santa Juana de Arco, junto con Santa Margarita, ya que había sido designada por Voluntad Divina como consejera de Santa Juana de Arco, que aseguró que desde los catorce años tenía revelaciones de Santa Catalina de Alejandría; la que sería conocida como la Doncella de Orleans, había nacido durante la Guerra de los Cien Años -conflicto entre Francia e Inglaterra- y fue inspirada por Santa Catalina para liberar a la ciudad de Orleans del asedio de los ingleses.



martes, 24 de noviembre de 2020

ÉL ES EL ÚNICO QUE CUENTA MIS LÁGRIMAS





               Él, el Rey de los reyes, se humilló de tal manera que Su Rostro estaba escondido y nadie lo reconoció... yo también quiero esconder mi rostro, quiero que mi Amado solo lo vea, que Él es el único que cuenta mis lágrimas; que en mi corazón al menos, puede descansar Su adorada cabeza y sentir que allí se le conoce y se le entiende...


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz





SAN JUAN DE LA CRUZ, REFORMADOR DEL CARMELO


               Celebra hoy la gran Familia del Carmelo a Nuestro Padre San Juan de la Cruz; su nombre de pila era Juan Yepes Álvarez, nació el 24 de Junio del año 1542 en Fontiveros, Ávila (España). Era hijo de un modesto tejedor, descendiente de ricos comerciantes de seda de Toledo, llamado Gonzalo Yepes, que falleció cuando Juan todavía era muy joven. Tras la muerte de su padre, Juan se trasladó junto a su madre, una tejedora huérfana de nombre Catalina Álvarez, a la localidad abulense de Arévalo y más tarde a Medina del Campo (Valladolid), en donde trabajó como aprendiz de varios oficios, entre ellos carpintero y pintor. 




                Estudió en el Colegio de la Doctrina para los niños pobres. A causa de la pobreza y estrecheces en su infancia y adolescencia, no creció mucho en altura física, no así en su talla espiritual. En el año 1563, cuando contaba 21 años, ingresó en la Orden Carmelita de Medina del Campo, donde tomó el nombre de Juan de San Matías y un año más tarde se instruyó en la Universidad de Salamanca, ordenándose sacerdote en 1567, si bien su vocación es contemplativa y eremítica. San Juan de la Cruz inició junto a Santa Teresa de Jesús la Reforma del Carmelo a mediados del siglo XVI. 

               Estuvo en prisión en Toledo a finales del año 1577, tras la fundación del Carmelo Descalzo en Segovia, por el conflicto entre Carmelitas Descalzos y Calzados. Durante nueve meses estuvo recluido y allí comenzó a establecer su poesía mística que ejemplifica desde una bella y musical disposición lírica el contacto espiritual del poeta y el sentir creyente.

                El 28 de Noviembre de 1581 tiene lugar en Ávila su último encuentro con Santa Teresa de Jesús, en el que tratarán de la fundación de Granada y Burgos. Los Reformadores del Carmelo no volverán a verse.

                Huyó de prisión en el verano de 1578 para retornar a sus actividades religiosas en Andalucía. En Úbeda, provincia de Jaén, falleció a causa de unas calenturas el 14 de Diciembre de 1591, a los 49 años de edad y 27 de religioso. 

                 Fue beatificado en 1675 por el Papa Clemente X y canonizado por Benedicto XIII en 1726. El Papa Pío XI lo proclamó Doctor de la Iglesia Universal.


Toma a Dios por Esposo y Amigo


               ¡Señor Dios, Amado mío! Si todavía te acuerdas de mis pecados para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en ellos, Dios mío, Tu Voluntad, que es lo que yo más quiero, y ejercita Tu Bondad y Misericordia y serás conocido en ellos. Y si es que esperas a mis obras para por ese medio concederme mi ruego, dámelas Tú y óbramelas, y las penas que Tú quisieras aceptar, y hágase. Y si a las obras mías no esperas, ¿qué esperas, clementísimo Señor mío? ¿Por qué te tardas? Porque si, en fin, ha de ser gracia y misericordia la que en Tu Hijo te pido, toma mi cornadillo, pues le quieres, y dame este bien, pues que tú también lo quieres.

               ¿Quién se podrá librar de los modos y términos bajos si no le levantas Tú a Ti en pureza de amor, Dios mío?

               ¿Cómo se levantará a Ti el hombre, engendrado y criado en bajezas, si no le levantas Tú, Señor, con la mano que le hiciste?

               No me quitarás, Dios mío, lo que una vez me diste en Tu Único Hijo Jesucristo, en que me diste todo lo que quiero. Por eso me holgaré que no te tardarás si yo espero.

               Míos son los Cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos y míos los pecadores; los Ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas son mías; y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí. Pues ¿qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto, y todo es para ti. No te pongas en menos ni repares en meajas que se caen de la mesa de tu Padre.

               Sal fuera y gloríate en tu gloria, escóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón.

                El espíritu bien puro no se mezcla con extrañas advertencias ni humanos respetos, sino solo en soledad de todas las formas, interiormente, con sosiego sabroso se comunica con Dios, porque su conocimiento es en silencio divino.

               Un solo pensamiento del hombre vale más que todo el mundo; por tanto, sólo Dios es digno de él.

               Para lo insensible, lo que no sientes; para lo sensible, el sentido; y para el espíritu de Dios, el pensamiento.

               Mira que tu Ángel Custodio no siempre mueve el apetito a obrar, aunque siempre alumbra la razón; por tanto, para obrar virtud, no esperes al gusto, que bástate la razón y entendimiento.

               No te canses, que no entrarás en el sabor y suavidad de espíritu, si no te dieres a la mortificación de todo eso que quieres.

               Mira que la flor más delicada más presto se marchita y pierde su olor; por tanto, guárdate de querer caminar por espíritu de sabor, porque no serás constante; mas escoge para ti un espíritu robusto, no asido a nada, y hallarás dulzura y paz en abundancia; porque la sabrosa y durable fruta en tierra fría y seca se coge.

                No pienses que el agradar a Dios está tanto en obrar mucho como en obrarlo con buena voluntad, sin propiedad y respetos.




                Toma a Dios por Esposo y Amigo con quien te andes de continuo, y no pecarás, y sabrás amar, y haránse las cosas necesarias prósperamente para ti.

                 Aunque obres muchas cosas, si no aprendes a negar tu voluntad y sujetarte, perdiendo cuidado de ti y de tus cosas, no aprovecharás en la perfección.

               ¿Qué aprovecha dar tú a Dios una cosa si Él te pide otra? Considera lo que Dios querrá y hazlo, que por ahí satisfarás mejor tu corazón que con aquello a que tú te inclinas.

                Si deseas hallar la paz y consuelo de tu alma y servir a Dios de veras, no te contentes con eso que has dejado, porque por ventura te estás, en lo que de nuevo andas, tan impedido o más que antes; las deja todas esas otras cosas que te quedan y apártate a una sola que lo trae todo consigo, que es la soledad santa, acompañada con oración y santa y divina lección, y allí persevera en olvido de todas las cosas; que, si de obligación no te incumben, más agradarás a Dios en saberte guardar y perfeccionar a ti mismo que en granjearlas todas juntas; porque ¿qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo si deja perder su alma? (Evangelio de San Mateo, cap. 16, vers. 26).


Extractos de la "Canción del Alma enamorada" 

de San Juan de la Cruz




lunes, 23 de noviembre de 2020

¿Cómo ayudar a las Almas del Purgatorio? -Parte 2: Por medio de las indulgencias y del agua bendita


DEL MODO QUE SE APLICAN LAS INDULGENCIAS A LAS ALMAS DEL PURGATORIO

               Santo Tomás de Aquino, conocido como el Doctor Angélico, al hablar sobre el alivio que  Purgatorio, explica que "no hay motivo alguno por el cual las indulgencias, de acuerdo con su fundamento, puedan aplicarse solo a los vivos y no también a los difuntos"




              Por su parte, el piadoso Obispo Keppler de Rottenberg, aclara la manera que afectan las indulgencias a los Difuntos cuando escribe "No es el ser vivo el que traspasa sus indulgencias a las pobres Almas del Purgatorio; a éste tan solo se le exige que reúna las condiciones precisas para que la Iglesia pueda aplicar su intención por las Almas. Esta intención, regularmente suele ser atendida por Dios. Pero que la indulgencia plenaria consiga inmediatamente la redención del Purgatorio, que la indulgencia parcial alcance justamente la medida determinada para la cancelación del castigo, que siempre beneficie al alma por quien se ofrece, esto es cosa de Dios, y depende, por una parte, de la libre valoración de la Justicia, Misericordia y la Sabiduría divinas, y, por otra, de las disposiciones de las Almas del Purgatorio".

DE LO MUCHO QUE ALIVIA EL AGUA BENDITA A LAS ALMAS DEL PURGATORIO

               Son muchos y doctos los teólogos que opinan que el agua bendita proporciona ayuda a las Almas del Purgatorio ex opere operato, es decir, infaliblemente, y por sí misma por la eficacia concedida a esta agua por la bendición de la Iglesia. Por eso, el Sacerdote, al rociar el cadáver con agua bendita, dice: "Que Dios conforte a tu alma con el rocío del Cielo".

               El Santo Deodato dice en su obra La Vida de los Padres Antiguos "Lo mismo que una lluvia suave refresca las flores mustias por el calor del sol, así el gua bendita conforta las flores celestiales de las pobres Almas que arden en el Purgatorio."

               La Venerable Francisca del Santísimo Sacramento escribe en sus apuntes sobre las Almas del Purgatorio que se le aparecieron, que éstas, por regla general, se colocaban lo más cerca posible de la pililla de agua bendita; con frecuencia pedían a Francisca agua bendita, demostrando una alegría indecible cuando les rociaba con ella.

               Algo parecido escribe la Beata María Ana Lindmayr "Con frecuencia he experimentado cómo el agua bendita es la mejor agua de gracias para lavar con ellas las manchas del pecado. Una vez me olvidé de ello (de dársela por la noche a las pobres almas) y me eché a dormir; pero las pobres Almas no me dejaron tranquila. Me rodearon la cama moviendo ésta sin cesar, hasta que me levanté y les di el agua bendita; luego ya me dejaron dormir en paz".






domingo, 22 de noviembre de 2020

EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA, por el Padre Martin de Cochem, Capuchino. CAPÍTULO 3, Parte 1: SOBRE LOS MISTERIOS DE LA SANTA MISA


“Venid y ved las proezas del Señor, 

los prodigios que obró sobre la tierra” 


Salmo 46, vers. 9




               Muchos son los milagros y signos que Cristo ha hecho en la tierra, pero de todos, el mayor y más maravilloso es la institución de la Santa Misa en la Ultima Cena.

              Es el sumario, por decirlo así, de todas las maravillas que Dios ha llevado a cabo, y, esta tan repleta de Misterios que San Buenaventura no vacila en decir de ella: “La Santa Misa está tan llena de Misterios como el océano está lleno de gotas o como el Cielo está lleno de estrellas, o como las Cortes del Cielo están llenas de Ángeles. Pues en ella se realizan tantos Misterios diariamente que no sé si puedo decir si maravillas mayores o más sublimes han sido hechas aún por la Omnipotencia Divina.”

               Esta declaración suena extraña y casi increíble. ¿Realmente es verdad que no se pueden enumerar los misterios contenidos en la Santa Misa?.

               El teólogo Doctor Sánchez está de acuerdo con San Buenaventura en este punto, puesto que dice: “En la Santa Misa recibimos tesoros tan maravillosos y reales, dones tan divinos y costosos, tantos beneficios referentes a esta vida temporal, esperanza tan segura para la vida que va a venir, que, sin Fe, sería imposible para nosotros creer que estas afirmaciones son verdaderas.” Por estas palabras quiere decir que las cosas buenas, tanto para el presente como para el futuro, que recibimos por la Santa Misa, exceden a nuestros poderes naturales de creencia; y si Dios no nos hubiera dado el don de la Fe sobrenatural – por la cual somos habilitados para que podamos creer cosas que no podemos comprender completamente – nunca daríamos crédito a los beneficios que sacamos de la Santa Misa.

               El mismo escritor añade: “Tal como se puede tomar del mar o de un río toda el agua que se necesita, no sólo sin agotarlo, sino sin aun disminuir su volumen de ninguna manera, así es con la Santa Misa. Tan inconmensurablemente grande es, que no puede sufrir ninguna disminución, mucho menos agotamiento de su plenitud.” Esta comparación nos enseña que la Santa Misa es un océano de Gracia y Misterios gloriosos, de que podemos obtener diariamente toda clase de cosas buenas tanto para nuestras almas como para nuestros cuerpos.

               El siguiente incidente notable será útil para ilustrar lo que acabamos de decir y para fomentar una devoción mayor a la Santa Misa.

               Leemos en la Vida de San Juan Facundo, un miembro famoso de los Agustinos, que nunca dejó de celebrar la Santa Misa lo más temprano que podía, llevado de su gran anhelo de recibir al Señor.

               Sin embargo, era tan lento que acabó por no encontrar acólitos dispuestos a servirle. Fue entonces el Santo al Prior y le suplicó ordenase a un hermano hacerlo. Pero el Prior le habló con aspereza, diciendo: “¿Por qué molestas a los hermanos tardando tanto tiempo en tu Misa?. Yo exijo más bien que celebres la Misa como lo hacen los demás Sacerdotes.” Juan hizo lo que le fue mandado, pero la obediencia le costaba tanto que fue otra vez al Prior y le suplicó que retractase su mandato. El Prior no consintió hasta que Juan le confió, bajo secreto de confesión, las razones que le hacían imposible para él celebrar más rápidamente. Entonces el Prior mandó a los hermanos que sirvieran a la Misa del Padre Juan aunque pusiese a prueba su paciencia. 

               Con el permiso del Santo, el Prior le confió a otro Sacerdote: “Puedes creerme cuando te digo que la razón de porque el Padre Juan tarda tanto tiempo en celebrar la Misa es porque Dios le revela los Misterios profundos que se efectúan en la Misa, Misterios tan sublimes que ninguna inteligencia humana es capaz de comprenderlos. Los secretos que me divulgó concernientes a ellos eran de una naturaleza tan tremenda que estaba yo asombrado con temor reverencial y casi me desmayé...




               Es cierto - continuó explicando el Prior- que Cristo con frecuencia se manifiesta visiblemente a este Padre, hablando con Él como con un amigo y mostrándole Sus cinco Sagradas Llagas, de las cuales sale una luz muy resplandeciente que envolviendo al Santo, aviva tanto el alma como el cuerpo de modo que no siente ninguna necesidad de alimento. También contempla el Cuerpo de Cristo radiante como el sol de mediodía, y percibe su hermosura y gloria infinita. Tal son las cosas sublimes y divinas que es privilegio saber, Misterios que no son dados a los hombres para desentrañar, y menos para pronunciar. Desde que me enteré así de los beneficios inmensos dados a la humanidad por la celebración o asistencia a la Santa Misa, he hecho una resolución firme de nunca dejar de celebrar o asistir a Misa, y hacer todo lo posible por inducir a otros para que hagan lo mismo.”

               De estas notables observaciones del Prior, vemos claramente los misterios solemnes que contienen en la Santa Misa que hay que reverenciar profundamente.


     Continuará...




sábado, 21 de noviembre de 2020

LA PRESENTACIÓN DE LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA


               Según una piadosa tradición, de la que se hacen eco los Evangelios apócrifos y en particular el Protoevangelio de Santiago, la Santísima Virgen fue presentada en el Templo de Jerusalén cuando tenía apenas tres años, para vivir allí, con otras doncellas de su edad, entregada por entero al servicio del Señor.

               "Plantada en la Casa de Dios y nutrida del Espíritu Santo, se convirtió, como fecundo olivo, en domicilio de todas las virtudes. Apartó Su Espíritu de todo apego a esta vida, renunció a todos los deseos de la carne, y, de este modo, logró conservar intacta la virginidad de Su Alma y de Su Cuerpo. Así convenía que fuera la que había de recibir en Sus Entrañas al mismo Dios" (San Juan Damasceno)

               Celebrada inicialmente en Oriente desde el siglo VI, la Fiesta de la Presentación de la Virgen María fue introducida en Occidente por el Papa de Aviñón Gregorio XI en el año 1372. Posteriormente, el Papa Sixto IV la extendió en 1472 a toda la Iglesia Católica. San Pío V la suspendió en 1568, pero Sixto V volvió a restaurarla en 1585.




               La Virgen fue presentada en el Templo siendo aún niña; fue un alma ofrecida al servicio divino y del templo durante la niñez y pubertad; María Virgen es el perfectísimo modelo que se me presenta en mi estado de religioso. No estaba sola en el Templo: otras muchas jóvenes, ofrecidas, como Ella, por sus padres, vivían allí y atenían a la limpieza de la Casa de Dios. Los sacrificios de los sacerdotes y la concurrencia de los israelitas necesitaban limpieza para que todo estuviera digno ante el Señor, y la limpieza la hacían las jóvenes ofrecidas, entre las cuales estaba la Virgen, a las órdenes de los sacerdotes. 

               Pero no todas las jóvenes ofrecidas estarían gustosas ni tendrían la misma amabilidad y mansedumbre en el trato que poseía María, como tampoco llevarían todas con alegría el apartamiento de sus familias y el retiro del recinto sagrado, ni el trabajo que tenían que realizar.

               Sin embargo, la Virgen Santa María convivió con todas y obedeció a los sacerdotes, aun cuando algunas no fueran amables ni benignas con la Virgen, que siempre era dueña de sí misma. Aún siendo joven, era la abnegación y prontitud para obedecer a los sacerdotes en la limpieza del Templo y en lo que manchaban los sacrificios, atendiendo amable a sus disposiciones, fueran suaves, ásperas o exigentes.

               María era en el Templo el ejemplo perfecto para el resto de las jóvenes: siempre fiel, prudentísima, amable en toda obra o manifestación para con todas, porque en todas y en todo miraba a Dios; conscientemente estaba ofrecida a Dios y por Él abrazaba cuanto acontecía.




               La Virgen Inmaculada fue la gran Víctima de Amor voluntariamente ofrecida al Señor en alabanza a Su magnificencia, en agradecimiento a sus bondades y en expiación y súplica por las ofensas y pecados de los hombres. 

               Era Su Corazón purísimo una inmensa y viva llama de Amor que subía hacia el Cielo dando las gracias y pidiendo perdón. Era la alabanza y la expiación por el mundo. Era el Amor heroico ofrecido a Dios y admirado por los mismos Ángeles.


Padre Valentín de San José, Carmelita Descalzo,

eremita en el Desierto de San José de las Batuecas

(Salamanca, España)