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martes, 4 de septiembre de 2018

EL ÁNGEL DE LA GUARDA, nuestro mejor amigo


               En La Semana del Buen Cristiano dedicamos el día Martes a mejorar el trato con nuestro Ángel de la Guarda.

               La auténtica Piedad Católica, nos obliga a invocar al Santo Ángel Custodio, que además será una manera muy práctica de entender el Amor que Dios nos tiene, que nos consuela con la compañía y guarda de un espíritu beatífico, desde que nacemos hasta llegar al Cielo; nos acompaña a recibir el perdón de nuestros pecados en el confesonario, donde nos inspira y ayuda para recordar y decir todas nuestras faltas.

               Tampoco falta su compañía en el momento sublime de recibir a Nuestro Señor en la Sagrada Comunión, donde nos inspira los más vivos sentimientos de amor y piedad hacia Aquél que se nos da en Cuerpo y Alma.

               En el Purgatorio, si la Misericordia de Dios consiente en que allí padezcamos por los pecados no satisfechos, gozaremos del consuelo de nuestro Ángel, que limpiará nuestras lágrimas y nos confortará hasta que lleguemos al Paraíso.




               Es costumbre muy piadosa, poner nombre propio a nuestro Custodio; a fin de cuentas, es nuestro compañero inseparable en esta tierra, el que nos seguirá muy cerca, estemos en gracia de Dios o en pecado, contentos o tristes, animados o abatidos...sobre todo, en los momentos dolorosos, ¿quién no necesita del apoyo de un buen amigo? Si le llamas por su nombre, ten la seguridad que él no te dejará solo.

                Invócalo y pídele ayuda cuando temas llegar tarde al trabajo, cuando sientas desconfianza de alguien, ruégale que te ayude a andar seguro por la ciudad, para que vele por tus asuntos no sólo espirituales, sino también que te eche una mano en los problemas cotidianos.

                El Santo Ángel de la Guarda, es nuestro mejor amigo y cómplice para enmendarnos y llevar una vida santa; ruega para que te ayude a dominar ese vicio, ese pecado que tanto te cuesta esquivar o que refrene tu lengua cuando vayas a hablar mal de nadie.

                 Cuando quieras ayudar a alguna persona amiga que anda lejos de Dios, te podrá sorprender la ayuda que te puede prestar el Ángel Custodio: tan sólo reza al Ángel de esa alma, para que sea el propio Guardián el que le lleve por buen camino o al menos predisponga su corazón para las cosas de Dios.

               Otro medio muy eficaz para cuando intentemos socorrer o consolar espiritualmente a un amigo que no tenemos cerca, es enviarle a nuestro Ángel Custodio, para que cuide y vele por esa persona como si fuésemos nosotros mismos quien lo hacemos.





martes, 14 de agosto de 2018

LOS ÁNGELES VELAN POR NOSOTROS mientras contemplan el Rostro de Dios...


               Cuando Santa Teresita se acercaba a su muerte, confesaba: “Presiento que voy a entrar en el descanso… Pero presiento, sobre todo, que mi misión va a comenzar: mi misión de hacer amar a Dios como yo le amo y de dar mi caminito a las almas. Si Dios escucha mis deseos, pasaré mi Cielo en la tierra hasta el fin del mundo. Sí, yo quiero pasar mi Cielo haciendo el bien en la tierra. Y eso no es algo imposible, pues, desde el mismo seno de la visión beatífica, los Ángeles velan por nosotros” (del “Cuaderno amarillo”, 17 de Julio de 1897). Vemos, así, como comprendía ella su misión celestial a la luz de los ministros angélicos.




               Al Padre Roulland le escribe: “Lo sé hermano mío: le voy a ser mucho más útil en el Cielo que en la tierra; por eso vengo, feliz, a anunciarle mi ya próxima entrada en esa Bienaventurada Ciudad, segura de que usted compartirá mi alegría y dará gracias al Señor por darme los medios de ayudarlo a usted más eficazmente en sus tareas apostólicas. Tengo la confianza de que no voy a estar inactiva en el Cielo. Mi deseo es seguir trabajando por la Iglesia y por las almas. Así se lo pido a Dios, y estoy segura de que me va a escuchar. ¿No están los Ángeles continuamente ocupados de nosotros, sin dejar nunca de contemplar el Rostro de Dios y de abismarse en el océano sin orillas del Amor? ¿Por qué no me va a permitir Jesús a mí imitarlos?” (Carta 254, 14 de Julio de 1897).

                Al Padre Belliére, su primer ‘hermano' espiritual, le escribe: “le prometo hacerle saborear, después de mi partida para la vida eterna, la dicha que puede experimentarse al sentir cerca de sí a un alma amiga. Ya no será esta correspondencia, más o menos espaciada, siempre demasiado incompleta y que usted parece echar en falta, sino una conversación fraterna que maravillará a los Ángeles, una conversación que las creaturas no podrán censurar porque estará escondida para ellas” (Carta 261, 26 de Julio de 1897).

                Cuando la Hermana María de la Eucaristía expresó sus temores ante semejantes visitas una vez muriese, Santa Teresita le respondió: “¿Te da miedo el Ángel de la guarda…? Sin embargo, te sigue de continuo. Bueno, pues yo te seguiré lo mismo, ¡y mucho más de cerca todavía!, no te dejaré pasar ni una…” (Otras conversaciones de Teresa, 18 de Julio).



domingo, 5 de agosto de 2018

100 AÑOS DE LA TRANSVERBERACIÓN DEL PADRE PÍO




               La transverberación es una gracia mística que pocos Santos, como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz han recibido. El corazón de la persona escogida por Dios es traspasado por una flecha misteriosa o como un dardo místico, que al penetrar deja tras de sí una herida de amor que quema, mientras el alma es elevada a los niveles más altos de la contemplación del amor y del dolor.

               El Padre Pío recibió esta gracia extraordinaria el 5 de Agosto de 1918, justo hoy hace cien años. En gran simplicidad, el Padre le narró al Padre Benedicto de San Marco in Lamis, su Director Espiritual, lo sucedido:


          “Yo estaba escuchando las confesiones de los jóvenes la noche del 5 de Agosto cuando, de repente, me asusté grandemente al ver con los ojos de mi mente a un visitante celestial que se apareció frente a mí. En su mano llevaba algo que parecía como una lanza larga de hierro, con una punta muy aguda. Parecía que salía fuego de la punta.

          Vi a la persona hundir la lanza violentamente en mi alma. Apenas pude quejarme y sentí como que me moría. Le dije al muchacho que saliera del confesionario, porque me sentía muy enfermo y no tenía fuerzas para continuar. Este martirio duró sin interrupción hasta la mañana del 7 de Agosto. Desde ese día siento una gran aflicción y una herida en mi alma que está siempre abierta y me causa agonía.”



jueves, 2 de agosto de 2018

LA INDULGENCIA QUE CONCEDIÓ EL CIELO A SAN FRANCISCO DE ASÍS


Florecillas de Nuestro Seráfico Padre San Francisco de Asís


Capítulo IX: Cómo obtuvo San Francisco
 la Indulgencia de la Porciúncula. 


Relato de O. Englebert.



          Un día del verano de 1216, el Pobrecillo de Asís partió para Perusa, acompañado del hermano Maseo.



          La noche anterior, escribe Bartholi, Cristo y su Madre, rodeados de espíritus celestiales, se le habían aparecido en la capilla de Santa María de los Ángeles:

   -Francisco- le dijo el Señor-, pídeme lo que quieras para gloria de Dios y salvación de los hombres.

   -Señor- respondió el Santo-, os ruego por intercesión de la Virgen aquí presente, abogada del género humano, concedáis una indulgencia a cuantos visitaren esta iglesia.

          La Virgen se inclinó ante su Hijo en señal de que apoyaba el ruego, el cual fue oído. 

          Jesucristo ordenó luego a Francisco se dirigiese a Perusa, para obtener allí del Papa el favor deseado.





          Ya en presencia de Honorio III, Francisco le habló así:
   -Poco ha que reparé para Vuestra Santidad una iglesia dedicada a la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios. Ahora vengo a solicitar en beneficio de quienes la visitaren en el aniversario de su dedicación, una indulgencia que puedan ganar sin necesidad de abonar ofrenda alguna.

   -Quien pide una indulgencia -observó el Papa-, conviene que algo ofrezca para merecerla... ¿Y de cuántos años ha de ser ésa que pides? ¿De un año?... ¿De tres?...

   -¿Qué son tres años, Santísimo Padre?

   -¿Quieres seis años?... ¿Hasta siete?

   -No quiero años, sino almas.

   -¿Almas?... ¿Qué quieres decir con eso?

   -Quiero decir que cuantos visitaren aquella iglesia, confesados y absueltos, queden libres de toda culpa y pena incurridas por sus pecados.

   -Es excesivo lo que pides, y muy contrario a las usanzas de la Curia romana.

   -Por eso, Santísimo Padre, no lo pido por impulso propio, sino de parte de Nuestro Señor Jesucristo.

   -¡Pues bien, concedido! En el nombre del Señor, hágase conforme a tu deseo.

         Al oír eso, los cardenales presentes rogaron al Papa que revocara tal concesión, representándole que la misma desvaloraría las indulgencias de Tierra Santa y de Roma, que en adelante serían tenidas en nada. Mas el Papa se negó a retractarse. Le instaron sus consejeros que al menos restringiera todo lo posible tan desacostumbrado favor. Dirigiéndose entonces a Francisco, Honorio le dijo:

   -La indulgencia otorgada es valedera a perpetuidad, pero sólo una vez al año, es decir, desde las primeras vísperas del día de la dedicación de la iglesia hasta las del día siguiente.

         



"Te he hecho el don de las Llagas, que son las señales 
de Mi Pasión, para que tú seas Mi Portaestandarte. 
Y así como Yo el día de Mi Muerte bajé al Limbo 
y saqué de él a todas las almas que encontré allí 
en virtud de estas Mis Llagas, de la misma manera 
te concedo que cada año, el día de tu muerte, vayas 
al Purgatorio y saques de él, por la virtud de tus llagas, 
a todas las Almas que encuentres allí de tus tres Órdenes, 
o sea, de los menores, de las monjas y de los continentes
(Terciarios Franciscanos), y también las de otros que hayan
sido muy devotos tuyos, y las lleves a la Gloria del Paraíso, 
a fin de que seas conforme a Mí en la muerte 
como lo has sido en la vida"

(Revelación de Nuestro Señor el día que San Francisco recibió 
el don de los Sagrados Estigmas)



        Ansioso de despedirse, Francisco inclinó reverente la cabeza y ya se marchaba, cuando el Pontífice lo llamó diciendo:

   -Pero, simplote, ¿así te vas sin el diploma?

   -Me basta vuestra palabra, Santísimo Padre. Si Dios quiere esta indulgencia, Él mismo ya lo manifestará si fuere necesario; que, por lo que me toca, la Virgen María es mi Diploma, Cristo es mi Notario y los Santos Ángeles son mis testigos.

          Y con el hermano Maseo se puso en camino para la Porciúncula. Una hora habrían andado, cuando llegaron a la aldea de Colle, situada sobre una colina, a medio camino entre Asís y Perusa. Allí se durmió Francisco, rendido de fatiga; al despertar tuvo una revelación que comunicó a su compañero:

   -Hermano Maseo- le dijo -, has de saber que lo que se me ha concedido en la tierra, acaba de ratificarse en el Cielo.


          Celebróse la dedicación de la capilla el día 2 del siguiente Agosto.

          La liturgia de la fiesta, con las palabras que Salomón pronunciara en la inauguración del templo de Jerusalén (1 Re 8,27-29.43), parecía como hecha para aquella circunstancia. Desde un púlpito de madera, en presencia de los Obispos de Asís, Perusa, Todi, Spoleto, Gubbio, Nocera y Foligno, anunció Francisco a la multitud la gran noticia:

          -Quiero mandaros a todos al paraíso -exclamó-, anunciándoos la Indulgencia que me ha sido otorgada por el Papa Honorio. Sabed, pues, que todos los aquí presentes, como también cuantos vinieren a orar en esta iglesia, obtendrán la remisión de todos sus pecados. Yo deseaba que esta indulgencia pudiese ganarse durante toda la octava de la dedicación, pero no lo he logrado sino para un solo día.

           Tal es, según los documentos consultados, el origen del famoso Perdón de Asís.

           En alabanza de Cristo. Amén.





lunes, 18 de junio de 2018

LA APARICIÓN DE SAN MIGUEL en la aldea de Garabandal


               El Arcángel del Apocalipsis fue el elegido para manifestar el Mensaje de Nuestra Señora en Garabandal; San Miguel se convirtió en el celestial Mensajero que avisaría a las niñas videntes -como ocurriera en Fátima (1) - de la próxima visita de Nuestra Señora.

         


          San Sebastián de Garabandal es una típica aldea española, formada por apenas ochenta familias, situada en un recóndito paraje de los Picos de Europa en Santander, muy cerca de la frontera con Asturias. La tarde del 18 de Junio de 1961, cuatro niñas, Conchita González, Mari Loli Mazón y Jacinta González de doce años de edad y Mari Cruz González de once, se encontraban en el sitio llamado "la calleja", comiendo muy entretenidas las manzanas que habían bajado del manzano de la casa del maestro sin permiso. 

             Un ruido semejante aun trueno les hizo levantar la vista. En ese momento vieron un ángel resplandeciente de luz, el cual, poco después, desapareció de repente sin decir palabra. Las niñas, muy asustadas, corrieron a la iglesia de la aldea. La palidez de sus rostros suscitó cierta curiosidad; ellas contestaron que habían visto al ángel, dando así a conocer la misteriosa aparición. Durante el transcurso de los próximos doce días, el ángel volvió a aparecérseles ocho veces más. El 1 de Julio les anuncia que al día siguiente, domingo, se les aparecería la Virgen bajo la advocación del Carmen.

            Como la noticia se propagó velozmente, el Domingo 2 de Julio de 1961, numerosas personas, entre ellas varios sacerdotes, acudieron a la aldea para presenciar el anunciado acontecimiento. Alrededor de las 6:00 pm, las niñas se encaminaron hacia el lugar donde se les había aparecido el ángel anteriormente, pero, poco antes de llegar, la Santísima Virgen se les aparece acompañada de dos ángeles idénticos como gemelos, uno a cada lado. Las niñas reconocieron a uno de ellos por ser el mismo que se les había aparecido antes, el cual sería identificado posteriormente como San Miguel Arcángel.




             A la altura de la Virgen se percibía un ojo grande que parecía el ojo de Dios, símbolo de la constante misericordia de Dios sobre nosotros. El tono de la conversación de las niñas con la madre del cielo fue familiar y espontáneo. Por último, la Virgen rezó el rosario con ellas para enseñarlas a rezarlo bien. La Madre de Dios continuaría apareciéndose durante los próximos cuatro años (hasta Noviembre de 1965), y con frecuencia varias veces al día. Se calcula que el número de las apariciones asciende a dos mil.

             Desde el inicio, las niñas comenzaron, a petición de la Virgen, a presentarle objetos -al principio piedrecillas del camino- para que Ella los besase. El público al darse cuenta, comenzó a darle a las videntes distintos objetos, corno rosarios, crucifijos, medallas y anillos de matrimonio. La gente a veces colocaba esos objetos encima de una mesa o los hacían llegar a las niñas por medio de terceros; pero invariablemente, éstas, guiadas por la Virgen Santísima durante el éxtasis devolvían el objeto apropiado a su dueño respectivo sin equivocarse. Antes de su última visita a Garabandal, Nuestra Señora le había pedido a Conchita que trajese objetos para Ella besarlos. Después de hacerlo le dijo: "Mi Hijo, por medio de este beso que ha dado aquí, hará prodigios; repártelos a los demás". Promesa que no ha dejado de cumplirse, ya que son innumerables las conversiones y las curaciones de orden físico que en los cinco continentes se atribuyen a la intercesión de la Virgen por medio de Su beso.



Medalla que contiene un trocito de un Misal besado
por la Virgen durante las Apariciones de Garabandal




NOTAS:

     1) Los niños videntes de Fátima, Lucía, Francisco y Jacinta, fueron agraciados con la visita de un ángel en la primavera de 1916, un año antes de la primera Aparición de Nuestra Señora. En esta primera ocasión, el ángel se dio a conocer como "el Ángel de la Paz".

     En la segunda Aparición, el ángel manifestó a los niños que era "el Ángel de Portugal", el Custodio de la Patria lusa; tradicionalmente se ha creído que San Miguel, en su calidad de Jefe de los Ejércitos Celestiales, es el Custodio y Protector de las Naciones, pues así se le manifestó el Arcángel al Profeta Daniel cuando le dijo que él era el Guardián de Israel.




domingo, 10 de junio de 2018

JESÚS EN MI ALMA...Aniversario de mi Primera Comunión


               En un día tan especial, quisiera agradecer a mis padres que me educaran en la Fe Católica; agradezco de corazón las buenas enseñanzas de mis catequistas, los buenos ratos con mis compañeros monaguillos (especialmente a Augusto Vega Batista), el buen hacer de mi párroco, Don Andrés Rodríguez Ojeda y mi gratitud sincera con mi confesor de entonces, Don Jorge Cabrera Hernández. 

              Le doy gracias a Dios por tantas buenas almas como puso en mi camino en la infancia; conocí y traté a verdaderos Santos que me dieron buen ejemplo de amor a Dios y a la Tradición Católica, descendientes de aquellos canarios que asistieron a las Misiones del Padrito Claret...

              Pero sobre, mi gratitud va dirigida a mi Madre y Señora, la Virgen María, que supo encaminar mi infancia para recibir a Su Hijo con el mejor de los propósito y con una sola súplica: entregarme todo a Él y que jamás dejase de esconderme en Su Corazón... veintiocho años más tarde, continúo luchando por el mismo propósito y disfrutando de aquella súplica que Jesús quiso atender entonces y ahora.

               De antemano agradezco vuestras oraciones al tiempo que os prometo las mías en el Altar. Unidos siempre en la oración y en los Sagrados Corazones de Jesús y de María.


martes, 3 de abril de 2018

LOS ÁNGELES CUSTODIOS adoradores de Jesús Sacramentado





          Comenzando este Tiempo Pascual, queremos retomar nuestro habitual esquema de piedad de "La Semana del Buen Cristiano" para dirigir la mirada a nuestros fieles guardianes: los Santos Ángeles Custodios. 

          A ellos nos debemos encomendar cada día, desde el amanecer hasta el momento de irnos a descansar por la noche; si nos acostumbramos a llamarles, a rezarles y sobre todo, aprendemos a confiar en su intercesión, veremos cómo cualquier dificultad se resuelve mejor de lo esperado y todo sufrimiento redunda en beneficio propio y de las almas, pues nuestro Ángel Custodio, será testigo de nuestras buenas obras y de ellas dará cuenta ante el Tribunal de Dios.

          Pero si de veras quiere ser amigo y devoto de los Santos Ángeles, podré confiarle un lugar donde seguro va a encontrar miles de ellos... el Sagrario. El Bendito Tabernáculo donde Jesús Sacramentado se ha quedado encerrado con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, deseoso de entrar en nosotros en la Sagrada Comunión; justo allí, en esa Prisión de Amor, se encuentra el Rey de Reyes y Señor de Señores, y con Él y en torno a Su Majestad, su Corte y Noble Guardia formada por miles de almas angélicas, que le adoran día y noche, sin cansancio y con el fervor que jamás entenderemos en esta vida terrena.

          
LA PARTICIPACIÓN DE LOS ÁNGELES EN EL ALTAR 



          Algunos santos sacerdotes, cuando dicen, al principio de la Santa Misa: El Señor esté con vosotros, se lo dicen, no sólo a los que están allí presentes, sino a todos los Ángeles y Santos del Cielo, a todas las almas del purgatorio, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres de la tierra, a las aves del cielo, a los peces del mar y a los animales del campo, a los mares y a los ríos y a las montañas, y también a las estrellas del firmamento; a todas las criaturas.

(Padre Roberto Coggi O.P. "El Tesoro escondido")

          En la Santa Misa los Ángeles rodean al sacerdote. Todo el santuario y el espacio que circunda al altar están ocupados por las potencias celestes para honrar al que está presente en el altar. 

(San Juan Crisóstomo, Doctor de la Iglesia)


          Reveló a Santa Matilde que tres mil ángeles del séptimo Coro y los Tronos, están siempre presentes en devota atención al Tabernáculo, donde está reservado el Santísimo Sacramento.







sábado, 24 de marzo de 2018

SAN GABRIEL ARCÁNGEL, Fortaleza de Dios


          Según el Calendario Católico Tradicional celebramos hoy al Arcángel San Gabriel.

"Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios" 

(Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 19)




          San Gabriel había sido ya enviado a Daniel para anunciarle la época en que el Cristo había de nacer; y a Zacarías, cuando estaba ofreciendo en el templo el incienso, para avisarle del nacimiento del Bautista Precursor del Mesías. "Sólo San Gabriel, cuyo nombre significa Fortaleza de Dios, fue hallado digno, entre todos los Ángeles, de anunciar a María el plan divino respecto a Ella", dice San Bernardo.

          San Gabriel se acerca con un santo respeto a la Virgen escogida desde toda la eternidad para ser en la tierra la madre de Aquél de quien Dios es Padre en el Cielo. La saluda con las palabras que le fueron dictadas por el Altísimo y que la Santa Iglesia gusta de repetir a menudo: "Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres".

          Y como ve el Ángel que María se asombra de semejante salutación, explícale cómo ha venido a pedir su Fiat, para que se cumpla el Gran Misterio, que es la condición de la redención del humano linaje. "Yo soy Gabriel, el que estoy delante del Señor Dios, y que he venido a hablarte y a traerte esta feliz nueva".

          Pero María quiere permanecer siempre Virgen; y entonces el Ángel la ilustra acerca del Misterio, y le dice cómo ha de concebir por obra del Espíritu Santo, y que dará a luz un Hijo, al cual llamará Jesús, es decir, Salvador. Todo ello sin detrimento alguno del lirio virginal que ofreciera a Dios desde su más tierna infancia.




              María entonces obedece sin titubeo y con la más profunda humildad, diciendo: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra."

            Y en este momento se obró el más grande de todos los milagros, elevando Dios hasta Sí, en unión personal, al Fruto Bendito del seno de la Virgen. "Y el Verbo se hizo carne, habitando entre nosotros" ; se desposó con la humanidad, con nuestra pobreza, con nuestra nada, y en cambio de ellos nos dio su divinidad.










          

jueves, 22 de febrero de 2018

martes, 20 de febrero de 2018

SANTA GEMA GALGANI y su Ángel Custodio, guía y compañero inseparable


          Continuamos en esta Santa Cuaresma con las indicaciones de LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO y dedicamos este día Martes a recordar a nuestro Ángel Custodio, que siempre vela por nosotros, desde que nacemos, durante nuestra vida, en el momento que nos tengamos que presentar ante el Juicio de Dios, en el el Purgatorio... no podrás encontrar amigo y defensor más fiel. Si de veras quieres su ayuda y protección, empieza desde hoy a encomendarte cada mañana a tu Custodio, como lo han hecho tantos Santos, como es el caso de Santa Gema Galgani.

          Nos cuenta la Santa en su Diario: “Jesús no me deja estar sola un instante, sino que hace que esté siempre en mi compañía el ángel de la guarda… El ángel, desde el día en que me levanté, comenzó a hacer conmigo las veces de maestro y guía; me reprendía siempre que hacía alguna cosa mal y me enseñaba a hablar poco”. 

          A veces, el Ángel le amenazaba de no hacerse ver más, si no obedecía al confesor en todo. Y le llamaba seriamente la atención, cuando hacía algo mal y la corregía constantemente para que fuera perfecta en todo. En ocasiones, le daba ciertas normas: “Quien ama a Jesús, habla poco y soporta mucho. Obedece puntualmente y en todo al confesor sin replicar. Cuando cometas alguna falta, acúsate de inmediato y pide disculpas. Acuérdate de guardar tus ojos y piensa que el ojo mortificado verá las maravillas del Cielo” (28 de Julio de 1900).





          Muchos días, cuando se despertaba por la mañana, lo encontraba cuidándola a su lado, la bendecía y desaparecía de su vista. Y le insistía mucho en que “el camino más corto y verdadero (para llegar a Jesús) es el de la obediencia” (9-8-1900). Un día le dijo: “Yo seré tu guía y tu compañero inseparable”.

          El Ángel le dictaba cartas: “Muy pronto escribiré a la M. Josefa, pero necesito esperar a que venga el ángel de la guarda y me la dicte, porque yo no se qué decirle”. Le escribía a su director: “Después de su partida he quedado con mis queridos ángeles, pero sólo dos, el suyo y el mío, se dejan ver. El suyo ha aprendido a hacer lo que hacía usted. Por la mañana viene a despertarme y por la noche me da su bendición… Mi ángel me abrazó y me besó muchas veces… Él me levantó del lecho, me acarició tiernamente y besándome me decía: Jesús te ama mucho, ámale tú también. Me bendijo y desapareció…

          “Después de comer me sentí mal, entonces el ángel me trajo una taza de café al que echó unas gotas de un líquido blanco. Estaba tan rico que, inmediatamente, me sentí curada. Después me hizo descansar un rato. Muchas veces, le hago pedir permiso a Jesús para que esté en mi compañía toda la noche; va a pedírselo y vuelve, no abandonándome, si Jesús le autoriza, hasta la mañana siguiente”
(20-8-1900).

          El Ángel Custodio le hacía de enfermero y le llevaba cartas al correo. “La presente, le escribe a su director, el Padre Germán de San Estanislao, se la entrego a su ángel custodio, que me ha prometido entregársela, haga usted otro tanto y se ahorra unos céntimos… El viernes por la mañana expedí una carta por medio de su ángel custodio, que me prometió llevársela, así que supongo la habrá recibido. La tomó él con sus propias manos”

          A veces llegaban a su destino en la boca de un pajarito, como lo vio su director, que escribe: “Ella le daba encargos a su ángel para el Señor, la Santísima Virgen y sus santos protectores, entregándole cartas cerradas y selladas para ellos con el encargo de traerle la contestación, que efectivamente llegaba… ¡Cuántas veces estando hablando con ella y preguntándole, si su ángel estaba en su puesto para hacerle guardia, Gema dirigía con encantadora desenvoltura la mirada hacia el lugar y, mirándole, quedaba extasiada y sin sentidos todo el tiempo que lo contemplaba!”.


Comienza desde hoy a ser devoto de tu Santo Ángel;
un buen método es invocarlo muy a menudo mediante el siguiente




viernes, 9 de febrero de 2018

ANA CATALINA EMMERICH; Alma Víctima y Confidente de Nuestro Señor


          San Pablo habla de dos formas del servicio en favor de la salvación de las almas: la anunciación activa de la palabra y del hecho. Pero, ¿qué ocurre, si eso ya no es posible? El mismo San Pablo, que tantos dolores soportó, escribe: «Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros, y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia» (San Pablo a los Colosenses, cap. 1, vers. 24).




          Bautizada el día de su nacimiento, el 8 de Septiembre de 1774, en una granja del pueblo de Flamsche cerca de Coesfeld, diócesis de Münster, Westfalia, noroeste de Alemania. 

          Desde los cuatro años de edad tuvo frecuentes visiones de la historia de la Salvación. Tras muchas dificultades causadas por la pobreza y oposición de su familia, ingresó a los 28 años de edad en el monasterio agustino de Agnetenberg, en Dülmen. 

          Suprimido el monasterio por las autoridades civiles en 1811, se trasladó a una casa particular, como ama de llaves de un sacerdote. Desde 1813 en adelante, la enfermedad la obligó a la inmovilidad. El Vicario general Orvergerg y tres médicos, uno de ellos protestante, se encargaron de la investigación. El procedimiento duró más de tres meses, tras las cuales dictaminaron la veracidad de las heridas.

          A finales de 1818 Ana Catalina revela que Dios le concede a través de la oración el alivio de sus estigmas; y las heridas de sus manos y sus pies se cierran, pero los demás se mantienen, y el Viernes Santo todos se vuelven a abrir.

          En 1819 Emmerick vuelve a ser investigada. Fue trasladada a la fuerza a un cuarto grande en otra casa y se mantiene bajo vigilancia estricta durante el día y la noche en un lapso de tres semanas, lejos de todos sus amigos excepto su confesor.

          Desde ese mismo año no tuvo más alimento que la Comunión, y pasó por tres exhaustivas investigaciones de la diócesis, la policía bonapartista y las autoridades.

          Los últimos años de su vida experimentó místicamente la Pasión de Jesucristo y trataba de describir en su dialecto bajo alemán las visiones cotidianas de lo sobrenatural que ella misma encontraba indecibles.




         Un notable escritor alemán, Clemens Brentano, al tener noticia de ello, se convirtió y permaneció al pié de la cama de la enferma copiando los relatos de la vidente desde 1818 a 1824. Dos veces al día el escritor acudía a visitar a Ana Catalina para copiar en sus diarios los apuntes, y regresaba otra más para leérselos a la monja inválida y comprobar así la fidelidad de lo trascrito.

          Gracias a sus revelaciones privadas, los padres paúles H. Jung y Eugene Poulin encuentran en 1891, la Santa Casa de Éfeso, donde piadosamente se cree que vivieron el Apóstol San Juan y la Virgen Nuestra Señora hasta los últimos días de vida terrenal.

          El lunes 9 de Febrero de 1824 murió en Dulmen consumada por las enfermedades y las penitencias.

          Al fallecer la religiosa, el escritor ordenó el material depositado en sus diarios. Preparó un índice de las visiones y la edición de «La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo». El libro fue un acontecimiento mundial.

          El escritor alemán comenzó entonces a ordenar las visiones de la «Vida de María». Brentano murió dejando la tarea inacabada. En lo sucesivo, distintos especialistas editaron los «Diarios» y compilaron, cada uno a su modo, las visiones sobre la Iglesia, el Antiguo Testamento, la Vida pública de Jesús y la Iglesia naciente. 

          «No hallé en su fisonomía ni en su persona el menor rastro de tensión ni exaltación», afirmó Brentano tras conocer a la religiosa. «Todo lo que dice es breve, simple, coherente, y a la vez lleno de profundidad, amor y vida».

OBRA LITERARIA

          De las innumerables revelaciones privadas de las que gozó Ana Catalina Emmerich se compusieron diferentes obras literarias, que no sólo no contradicen los Santos Evangelios sino que nos revelan detalles que ensalzan la genuina Doctrina Católica; su lectura eleva el alma y nos hace entender la íntima relación que la humilde religiosa tuvo con Nuestro Señor Crucificado.



  





martes, 30 de enero de 2018

CATALINA EMMERICK Y LOS ÁNGELES

Continuando con La Semana del Buen Cristiano dedicamos este día Martes
a honrar a nuestro Ángel Custodio, a quien debemos encomendarnos a diario;
procura buscar su amistad y ayuda en cualquiera de los problemas cotidianos
y pronto sentirás su intercesión.


          Ana Catalina tenía una gran amistad y una confianza plena con su Ángel, a quien veía desde su más tierna infancia. Siendo todavía una niña, cuando sus padres se retiraban a descansar, se levantaba de su lecho y oraba con su Ángel Custodio por espacio de dos o tres horas, y, muchas veces, hasta el amanecer. Su Ángel era su guía y compañero. Y ella era como un niño dócil y silencioso en manos del espíritu celestial. 

          Mientras no tuvo la dirección espiritual de los sacerdotes de la Iglesia, el Ángel era su único guía, y sus indicaciones regulaban su vida. Pero cuando comenzó a recibir los santos sacramentos y a someterse al juicio del confesor, mostró a éste la misma sumisión y el mismo respeto que antes había mostrado a su Ángel.

          Nunca entró en la casa de Dios sin ser acompañada por su Custodio, en quien tenía el modelo de cómo debía comportarse en adoración ante Jesús Sacramentado.

          Catalina le había pedido a Dios que la preservara de todo pecado y que le diese a conocer y cumplir siempre Su Santa Voluntad. Dios escuchó su oración. La hizo acompañar paso a paso para protegerla e iluminarla por su Ángel en su largo viaje de una vida de trabajos, combates y sufrimientos. Él le enseñó cómo afrontar los peligros, soportar los sufrimientos y luchar en los combates. También el Ángel le mostraba por adelantado en visiones o símbolos... sus sufrimientos próximos o lejanos, a fin de que pidiera fuerzas para soportarlos.


Ana Catalina Emmerick durante uno de sus múltiples éxtasis, durante 
los cuales Nuestro Señor le revelaría secretos de Su Vida en la tierra



            Pequeña reflexión: ¿Soy dócil a las inspiraciones y guía de mi ángel custodio?, ¿entiendo que su voz es la misma Voluntad de Dios?, ¿acudo a él con confianza en los pequeños y grandes problemas de la vida ordinaria y espiritual?, ¿procuro honrarle cada día, en especial los martes, tal y como marca la Semana del Buen Cristiano?.

martes, 16 de enero de 2018

EL ÁNGEL CUSTODIO, ETERNO COMPAÑERO


     La Piedad Católica ha consagrado el día Martes para honrar de manera especial a nuestro Ángel Custodio; podemos saludarle con alguna oración especial; también podemos ofrecer un pequeño sacrificio (privarnos de ver televisión, no comer dulce, etc) como desagravio por tantas almas que ignoran a su Custodio.

     Es opinión muy común entre los teólogos, que recibimos la asistencia de nuestro Ángel de la Guarda desde el momento mismo de la concepción y así, el Ángel particular que todos tenemos, nos cuida ya desde el vientre materno. Jamás podrás tener amigo más fiel y mejor confidente... hasta más allá de esta vida terrena te acompañará, para consolarte en el Purgatorio y para hacerte más feliz en el Paraíso, donde a buen seguro entrarás de su mano.




     No dejes de encomendarte ni una sola mañana al Ángel Custodio y procura que otros lo hagan también; acude a Él con la seguridad de ser atendido y pronto sentirás su ayuda.


EL CATECISMO Y LOS ÁNGELES



     ¿Cuáles son las criaturas más nobles que Dios ha creado? - Las criaturas más nobles creadas por Dios son los Ángeles. 


     ¿Quiénes son los Ángeles? - Los Ángeles son criaturas inteligentes y puramente espirituales.

     ¿Para qué fin creó Dios a los Ángeles? - Dios creó a los Ángeles para que le honren y le sirvan y para hacerlos eternamente bienaventurados.

     ¿Qué forma o figura tienen los Ángeles? - Los Ángeles no tienen forma ni figura alguna sensible, porque son puros espíritus, que subsisten sin necesidad de estar unidos a cuerpo alguno.

     ¿Por qué, pues, se representan los Ángeles con formas sensibles? - Los Ángeles se representan con formas sensibles: 1º, para ayudar a nuestra imaginación; 2º, porque así han aparecido muchas veces a los hombres, como leemos en las Santas Escrituras.

     ¿Permanecieron fieles a Dios todos los Ángeles? - No, señor; no permanecieron fieles a Dios todos los Ángeles; antes, muchos de ellos, por soberbia, pretendieron ser iguales a El e independientes, y por este pecado fueron desterrados para siempre del paraíso y condenados al infierno.

     ¿Cómo se llaman los Ángeles desterrados para siempre del paraíso y condenados al infierno? - Los Ángeles desterrados para siempre del paraíso y condenados al infierno se llaman demonios, y su caudillo se llama Lucifer o Satanás. 






     ¿Pueden los demonios hacernos algún mal? - Sí, señor; los demonios pueden hacernos mucho mal en el alma y en el cuerpo, si Dios les da licencia, mayormente tentándonos a pecar. 

     ¿Por qué nos tientan? - Los demonios nos tientan por la envidia que nos tienen, la cual les hace desear nuestra eterna condenación, y por odio a Dios, cuya imagen resplandece en nosotros. 

     ¿Por qué permite Dios las tentaciones? - Dios permite las tentaciones para que, venciéndolas con su gracia, ejercitemos las virtudes y adquiramos merecimientos para el cielo. 

     ¿Cómo se vencen las tentaciones? - Las tentaciones se vencen con la vigilia, la oración y la mortificación cristiana. 

     ¿Cómo se llaman los Ángeles que permanecieron fieles a Dios? - Los Ángeles que permanecieron fieles a Dios se llaman Ángeles buenos, Espíritus celestiales o simplemente Ángeles. 

     ¿Qué fue de los Ángeles que permanecieron fieles a Dios? - Los Ángeles que permanecieron fieles a Dios fueron confirmados en gracia, gozan para siempre de la vista de Dios, le aman, le bendicen y le alaban eternamente. 

     ¿Sírvese Dios de los Ángeles como de ministros suyos? - Sí, señor; Dios se sirve de los Ángeles como de ministros suyos, y en especial a muchos de ellos hace custodios y protectores nuestros. 

     ¿Hemos de tener particular devoción al Ángel de nuestra Guarda? - Si, señor; hemos de tener particular al Ángel de nuestra guarda, honrarle, implorar su socorro, seguir sus inspiraciones y ser agradecidos a su continua asistencia.


CATECISMO DEL PAPA SAN PÍO X


miércoles, 27 de diciembre de 2017

SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA, el amado de Nuestro Señor, el hijo bondadoso de la Virgen María.



     Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.

     Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.

     En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los mas íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial.

     San Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. 






     Era San Juan aquel "otro discípulo" que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.

     San Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue discípulo de San Policarpo, quién a su vez fue discípulo de San Juan, es una segura fuente de información sobre el Apóstol. San Ireneo afirma que este se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano, San Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.