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sábado, 9 de noviembre de 2019

LA PROMESA QUE NOS LIBERA DEL PURGATORIO


“Yo Madre de Misericordia, 
libraré del Purgatorio y llevaré al Cielo, 
el Sábado después de la muerte, 
a cuantos hubiesen vestido Mi Escapulario” 

Promesa de Nuestra Señora al Papa Juan XXII, 
recogida en la Bula Sabatina


               Según la Tradición, a la muerte del Papa Clemente V (1314), en el Cónclave que duró dos años y tres meses, la Santísima Virgen se apareció al Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de Nuestra Señora, y le anunció que sería Papa con el nombre de Juan XXII, y añadió: “Quiero que anuncies a los Carmelitas y a sus Cofrades: los que lleven puesto el Escapulario, guarden castidad conforme con su estado, y recen el oficio divino... si van al Purgatorio Yo haré que cuanto antes, especialmente el Sábado siguiente a su muerte, sean trasladadas sus almas al Cielo”. Años después, electo ya Papa con el nombre de Juan XXII, redactaría la Bula “Sacratissimo uti in culmine paradisi”, llamada Bula Sabatina, con fecha 3 de Marzo de 1322, donde confirmó y promulgó esta Indulgencia enviada del Cielo.

                El Privilegio Sabatino es pues la Promesa de la Virgen María de librar del Purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte, a los Carmelitas y Cofrades que hayan llevado una vida conforme a la Santa Ley de Dios, siguiendo los dictados de la Doctrina Católica, que han vestido su Santo Escapulario, guardado castidad según su estado y hayan rezado el Oficio de la Virgen María todos los días o cinco decenas del Rosario.

                Si uno peca contra la castidad o deja un día de hacer la obra prescrita, podrá recuperar el Privilegio al confesarse y cumplir la penitencia (de manera semejante a como se recuperan los méritos perdidos por el pecado mortal).



Toque sobre la imagen para verla en su tamaño original; se recomienda su copia y difusión


               Para ser dignos merecedores de la celestial Promesa de la perseverancia final, se requiere que usemos el Escapulario con dignidad y según los deseos de Nuestra Santa Madre:

     - Haber recibido el Escapulario, impuesto por un sacerdote

     - Llevar siempre puesto el Escapulario (se puede usar comunmente el de tela y para el aseo y dormir, la Medalla-Escapulario)

     - Guardar castidad, según el propio estado

     - Rezar el Santo Rosario a diario


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martes, 15 de octubre de 2019

SANTA TERESA DE JESÚS, Reformadora, Mística y Maestra de Oración


“Se esté allí con Él, acallado el entendimiento. 
Si pudiere, ocuparle en que mire que le mira, 
y le acompañe y hable y pida y se humille
 y regale con Él, y acuerde que no merecía estar allí...” 

(De la "Vida de Santa Teresa de Jesús" 13, 22)



NACIMIENTO E INFANCIA

                 Nació en la ciudad española de Ávila, el 28 de Marzo de 1515. Sus padres eran Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila de Ahumada.


                 A los siete años era muy devota de leer vidas de Santos, en especial de Mártires, cosa que la motivó a "huir" de la casa paterna, junto a su hermano Rodrigo, para irse a tierra de misión y ser mártires de la Fe, pero la aventura les duró poco: un tío les encontró y los devolvió a los brazos de su madre. Cuando fueron reprendidos, Rodrigo acusó a Teresa como inventora de la idea del martirio.

                 Después de aquél martirio frustrado, los piadosos hermanos resolvieron convertirse en ermitaños, por lo que empezaron a construir una celda en el jardín de la casa.

                 En su habitación, la cándida Teresa, tenía un cuadro que representaba a Nuestro Señor hablando con la Samaritana; lo contemplaba con fervor y le repetía frecuentemente: "Señor, dame de beber para que nunca más tenga sed".





                 Con apenas catorce años, sufrió la pérdida de su madre; inmersa en inmensa tristeza, acudió ante una imagen de Nuestra Señora y, como nos cuenta la misma Santa, "le rogué con muchas lágrimas, que me tomase por hija suya". Así, teniendo a la Madre de Dios como Madre y Señora, nunca se volvería a sentir huérfana, ni de carne, ni de espíritu.

                 Fue por aquél entonces que Teresa y su hermanito Rodrigo se aficionaron por las lecturas de novelas caballerescas; en su autobiografía, la Santa reconocería cuánto mal le produjo: “Aquellos libros no dejaron de enfriar mis buenos deseos y me hicieron caer insensiblemente en otras faltas. Poco a poco empecé a interesarme por la moda, a tomar gusto por vestirme bien, a preocuparme mucho por el cuidado de mis manos, a usar perfumes y a emplear todas las vanidades que el mundo aconsejaba a las personas de mi condición.” Este cambio preocupó mucho a su padre, que decidió enviarla a estudiar con las agustinas de Ávila, con apenas quince años.

                 Al poco tiempo, Teresa se enfermó y tuvo que volver a la casa paterna; fue allí donde reflexionó y se resolvió a hacerse religiosa carmelita en el Convento de la Encarnación, donde tenía un a buena amigo, Juana Suárez. Su padre, que al principio no aceptó la decisión de su hija, como la viese tan feliz y decidida, permitió que siguiese su camino como esposa de Cristo. Sin embargo, la delicada salud de Santa Teresa, la obligó a ponerse en manos de médicos y curanderas que no acertaban con los remedios necesarios. Tras tres largos años de padecimientos, recobraría su maltrecha salud.

EN EL CONVENTO DE LA ENCARNACIÓN

                 Por aquél entonces, la mayoría de los conventos, vivían de forma algo disipada; en la mayoría de ellos, se podía recibir a cualquier visita. Nuestra Santa, viendo aquello como normal, pasaba muchas horas de coloquio con los hombres, descuidando el diálogo amoroso de la oración; no pocas veces se excusaba a sí misma poniendo como pretexto su delicada salud. Años más tarde, consciente de la ligereza de su juventud, Santa teresa escribiría: “El pretexto de mi debilidad corporal no era suficiente para justificar el abandono de un bien tan grande, en el que el amor y la costumbre, son más importantes que las fuerzas. En medio de las peores enfermedades se puede hacer la mejor oración, y es un error pensar que sólo se puede orar en la soledad”.

                 Pero aquella pérdida de tiempo en charlas sin sentido, quedó atrás cuando la Santa, que era muy devota de las imágenes de Nuestro Señor representado en Su Pasión, se detuvo un día ante un Crucificado muy sangrante; piadosamente le preguntó: “¿Señor, quién te puso así?”. Entonces, cuenta ella misma que sintió una voz que le respondía : “Tus charlas en la sala de visitas, esas fueron las que me pusieron así, Teresa”. Desde aquél momento, abandonó las conversaciones vanas y se dedicó con empero a la oración y el recogimiento.

EXPERIENCIAS MÍSTICAS

                Desde que Santa Teresa se retirase a la vida de oración, el Señor la bendijo con la gracia de múltiples apariciones, que a pesar de estar convencida de ser ciertas, algunos sacerdotes trataron de disuadirla de que eran engaños del demonio. Sin embargo, el Señor quiso poner en su camino al Padre Baltasar Álvarez, que le explicó que aquellas manifestaciones eran ciertamente divinas y no obra del maligno; le aconsejó que diariamente recitase el himno “Veni Creator Spiritus”, a fin de pedir el auxilio del Espíritu Santo y hacer siempre lo que fuese más agradable a Dios. Precisamente cuando recitaba un día esta oración, fue arrobada en éxtasis y escuchó, en el hondo de su alma, que el Señor le pedía “No quiero que converses con hombres, sino con los Ángeles”.

                Sin embargo, todos esos consuelos y gracias espirituales, fueron motivo de recelos y persecuciones aún por parte de aquellos que compartían con Teresa el hábito del Carmen. Por desgracia, su confesor el Padre Álvarez, era un hombre cobarde, que si bien no dejó de confesarla, jamás la defendió ante quienes la atacaban con saña. Pese a todo, el Señor no quiso dejarla sola, por eso, en 1557, San Pedro de Alcántara, la visitó en Ávila y dio testimonio de la veracidad de las gracias sobrenaturales con que Dios bendecía a Santa Teresa, aunque le advirtió que la persecución no cesaría en los años venideros.





LA TRANSVERBERACIÓN

                 Uno de los momentos más cruciales en la vida de Santa Teresa tuvo lugar cuando fue transverberada en 1559. Escuchemos el episodio que ella mismo escribió: “Vi a mi lado un ángel que se hallaba a mi izquierda, en forma humana. El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido, como si fuese uno de los ángeles más altos, que son todo de fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines. Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella.”

                 Al año siguiente, en 1560, Santa Teresa, recordando la gracia de la Transverberación, hizo el voto de hacer siempre lo que le pareciese más perfecto y agradable a Dios. Es de justicia reseñar aquí, que tras su muerte, cuando se hizo la autopsia al cuerpo de la Santa, se constató que su corazón tenía la cicatriz de una herida larga y profunda.

INICIA LA REFORMA DEL CARMELO

                 Como ya dijimos más arriba, en pleno siglo XVI la mayoría de los conventos vivían de forma relajada; la Orden del Carmen no era la excepción, por eso vemos que el Convento de la Encarnación, las monjas salían de la clausura con cualquier pretexto, pasaban horas en la sala de reuniones, algunas monjas tenían doncellas a su servicio… para colmo, el elevado número de monjas (casi 140) no ayudaba a crear un espíritu de recogimiento.

                 Santa Teresa llevaba veinticinco años viviendo en la Encarnación, cuando una sobrina suya, que también era monja del mismo convento, le sugirió crear un convento más pequeño, con un número reducido de monjas. La Santa entendió en aquellas palabras que el Señor la llamaba a volver a la Primitiva Regla Carmelitana y por eso se puso a la labor de fundar un convento reformado. Tuvo el apoyo espiritual de San Pedro de Alcántara, de San Luis Beltrány del Obispo de Ávila; ante semejantes amigos, el Padre Gregorio Fernández, Provincial de los Carmelitas, dio su consentimiento para la fundación del nuevo convento, pero ante las presiones que se generaron a raíz de la idea reformadora de Santa Teresa, retiró el permiso poco tiempo después.

                 Pese a las negativas, el Padre Ibáñez, dominico, alentó a Santa Teresa a continuar con la Reforma del Carmelo; una piadosa viuda, Doña Guiomar, ofreció su ayuda económica y Doña Juana de Ahumada, hermana de la Santa, comenzó a construir un convento en Ávila, con la excusa de que sería una casa para su retiro. Por ese mismo entonces, llegó de Roma el permiso para fundar, lo que valió a San Pedro de Alcántara, a Francisco de Salcedo y al Dr. Daza para conseguir el favor del Obispo de Ávila, que de nuevo ofreció su apoyo a Santa Teresa.

                 El nuevo convento quedó fundado el día de San Bartolomé de 1562; durante la Misa que se celebró por primera vez en la capilla, tomaron el velo de novicias la sobrina de la Santa y tres jóvenes más. Pero a los pocos días, la Superiora de la Encarnación, mandó a llamar a Santa Teresa y allí la retuvo con la autoridad del Provincial. Es entonces cuando Francisco de Salcedo y otros seglares que apoyaban el proyecto de la Reforma, enviaron a un sacerdote ante el Rey para que mediase por Santa Teresa, al tiempo que los Padres Dominicos Ibáñez y Báñez, ganaron el favor del Obispo de Ávila y del Provincial Carmelita. Gracias a estas gestiones, la Santa Fundadora pudo regresar al Convento de San José, pero esta vez, se le unieron otras cuatro religiosas del Convento de la Encarnación.





                Fue precisamente este primer convento de la Reforma Descalza, el que sería baluarte y señal del espíritu de Santa Teresa: estableció una estricta clausura y un silencio casi perpetuo; el convento carecería de rentas y en él reinaría la más estricta pobreza. Usarían sandalias en lugar de zapatos (de ahí que fuesen conocidas como “Descalzas”) y sólo comerían carne las enfermas. La Santa Fundadora dispuso que como mucho, cada convento sólo admitiría 21 monjas.

                 En muy poco tiempo, la Reforma del Carmelo se extendió por toda España; la Santa, calificada por el Nuncio como “mujer inquieta y andariega”, obtuvo del Padre Juan Bautista Rubio, Superior General de los Carmelitas, licencia para fundar en Castilla dos conventos para la rama masculina, conocidos como Carmelitas Contemplativos. Pese a la gran labor que se le encomendó, Santa Teresa nunca dejó de desempeñar las labores más humildes, como las de limpieza o en la cocina.

FUNDACIONES

                En Agosto de 1567, se trasladó a Medina del Campo, donde fundaría el segundo convento de Carmelitas Descalzas. Después, a petición de la Condesa de la Cerda, fundó el de Malagón, al que siguieron los de Valladolid y Toledo.

                Cuando en Medina del Campo, Santa Teresa conoció a Juan de Yepes (San Juan de la Cruz), fundó para los Padres Carmelitas el Convento de Duruelo y el de Pastrana; el resto de las fundaciones masculinas las llevaría a cabo San Juan de la Cruz, fiel hijo y hermano del espíritu de la Santa.

                 En 1570 se fundarían nuevos conventos en Segovia y Salamanca.

                 El Papa San Pío V, enterado de la Reforma Descalza, nombró a Santa Teresa Priora del Convento de la Encarnación; la Santa obedeció pese a la natural repugnancia que le conllevaba por ser aquél lugar de donde más ataques recibía. Poco a poco, las religiosas de La Encarnación la fueron aceptando, a ella y su Reforma Descalza.

                 En Beas, Santa Teresa conoció al Padre Gracián, fraile de la Reforma, que la convenció para que fundase un nuevo convento en Sevilla; éste sería, junto con el San José, el que causaría enormes problemas a la Santa, y es que una novicia que finalmente fue despedida del convento de Sevilla, denunció a Santa Teresa por “iluminadas” y otras horribles calumnias.

SEPARACIÓN ENTRE CARMELITAS CALZADOS Y DESCALZOS

                 Por desgracia, hasta entre los que aman a Dios, se dan las miserias humanas más crueles; en la vida de Santa Teresa no faltaron las persecuciones, calumnias y difamaciones. Así, los carmelitas de Italia y los que en España no habían sido reformados, estaban recelosos de la Reforma iniciada por la Santa, por eso instigaron a las autoridades eclesiásticas y civiles para frenarla.

                 Esas presiones contra Santa Teresa y su Reforma se plasmaron en un capítulo de la Orden Carmelita, donde se tomaron medidas para evitar que se siguiese extendiendo la obra de la Fundadora del Carmelo Descalzo. Al tiempo, el Nuncio Felipe de Sega, destituyó al Padre Gracián como visitador de los Carmelitas Descalzos y mandó a encarcelar a San Juan de la Cruz en Toledo, mientras que ordenó a Santa Teresa que se retirase al convento que ella eligiese y que no fundase más.





                 Sin embargo, Santa Teresa, que era perseguida por aquellos que más debieran amarla, gozaba de la simpatía y hasta de la devoción de muchos seglares, que consiguieron que el propio Rey Felipe II intercediese a su favor.

                 Por fin, en 1580, obtuvo una orden de Roma que segregaba a los Carmelitas Descalzos de los Calzados; la misma Santa dejó escrito: “Esa separación fue uno de los mayores gozos y consolaciones de mi vida, pues en aquellos veinticinco años nuestra Orden había sufrido más persecuciones y pruebas de las que yo podía escribir en un libro. Ahora estábamos por fin en paz, calzados y descalzos, y nada iba a distraernos del servicio de Dios.


ÚLTIMOS AÑOS DE VIDA

                 Cuando se consumó la separación de los carmelitas, Santa Teresa contaba ya con sesenta y cinco años y se encontraba sumamente débil a consecuencia de las múltiples fundaciones, que en total fueron diecisiete.

                 El Señor no la dejó de bendecir con la Cruz bendita del dolor ni en estos últimos días; su propia sobrina, que era priora del convento de Valladolid, fundado por la Santa, no la quiso recibir en él por motivos de herencia tras la muerte de su padre, Don Lorenzo, hermano de Santa Teresa. Uno de los abogados de la familia, trató con cierta crueldad a la Fundadora, que con sagacidad le respondió: “Quiera Dios trataros con la caridad que vos me habéis tratado a mí”.


                Tras la fundación del convento de Burgos, que fue la última que hizo, Santa Teresa se dispuso a volver a Ávila, pero tuvo que cambiar el itinerario hacia Alba de Tormes, llamada por María Henríquez, Duquesa de Alba. Nada más llegar al convento, tuvo que guardar cama debido a su delicadísimo estado. La Beata Ana de San Bartolomé, fidelísima hija y acompañante en sus fundaciones, refiere que la Santa le dijo: “Por fin hija mía, ha llegado la hora de mi muerte”. El Padre Antonio de Heredia, le dio los últimos sacramentos y aprovechó para preguntarle dónde quería ser sepultada. Santa Teresa, que en estos últimos años había padecido la incomprensión y hasta el desprecio por parte de algunos hijos, respondió: “¿Tengo que decidirlo yo?, ¿me van a negar aquí un agujero para mi cuerpo?”.




                 Cuando el mismo Padre de Heredia le dio la Sagrada Comunión como viático, la Santa se pudo incorporar en la cama y exclamó: “Oh Señor, por fin ha llegado el momento de veros cara a cara”. Así, llena del Amor de Dios, murió en los brazos de la Beata Ana de San Bartolomé, a las nueve de la noche del 4 de Octubre de 1582.

                 Como al día siguiente entraba en vigor la reforma del Calendario Gregoriano, su Fiesta quedó fijada para el 15 de Octubre. El Papa Urbano la declaró Copatrona de España, el 21 de Julio de 1627, a petición del Rey Católico Felipe III de España.

                 Fue sepultada en Alba de Tormes, aunque una buena parte de sus restos han sido repartidos, como preciosas reliquias, por todo el Orbe Católico.



jueves, 3 de octubre de 2019

SANTA TERESITA DE LISEUX, Maestra de la Infancia Espiritual



(Toque sobre la imagen para verla en su tamaño original) 


Algunos datos biográficos

                  María Francisca Teresa nació el 2 de Enero de 1873 en Francia. Hija de un relojero y una costurera de Alençon. Tuvo una infancia feliz y ordinaria, llena de buenos ejemplos. Teresita era viva e impresionable, pero no particularmente devota.

             En 1877, cuando Teresita tenía cuatro años, murió su madre. Su padre vendió su relojería y se fue a vivir a Lisieux donde sus hijas estarían bajo el ciudado de su tía, la Sra. Guerin, que era una mujer excelente. Santa Teresita era la preferida de su padre. Sus hermanas eran María, Paulina y Celina. La que dirigía la casa era María y Paulina que era la mayor se encargaba de la educación religiosa de sus hermanas. Les leía mucho en el invierno.

             Cuando Teresita tenía 9 años, Paulina ingresó al convento de las Carmelitas. Desde entonces, se sintió inclinada a seguirla por ese camino. Era una niña afable y sensible y la religión ocupaba una parte muy importante de su vida.

             Tenía Teresa catorce años cuando su hermana María se fue también al convento de las carmelitas igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la experiencia que ella llamó su “conversión”. En su biografía cuenta que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeño por amor a ella para hacerla fuerte y valiente.



Teresita con Celine, su hermana predilecta



             Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar al convento de las carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el Obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.

             Algunos meses más tarde fueron a Roma en una peregrinación por el Jubileo Sacerdotal del Papa León XIII. Al arrodillarse frenta al Papa para recibir su bendición, rompió el silencio y le pidió si podía entrar en el convento a los quince años. El Papa quedó impresionado por su aspecto y modales y le dijo que si era la voluntad de Dios así sería.

             Teresita rezó mucho en todos los santuarios de la peregrinación y con el apoyo del Papa, logró entrar en el Carmelo en Abril de 1888. Al entrar al convento, la maestra de novicias dijo; “ Desde su entrada en la orden, su porte tenía una dignidad poco común de su edad, que sorprendió a todas las religiosas.” Profesó como religiosa el 8 de Septiembre de 1890. Su deseo era llegar a la cumbre del monte del amor.

             Cumplió con exactitud las reglas y deberes de las Carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y los misioneros. Debido a esto, fue proclamada después de su muerte, con el título de Patrona de las Misiones, aunque nunca habia salido de su convento.

             Se sometió a todas las austeridades de la orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, la más dura para ella era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía“Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos.” Y un día pudo exclamar “He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce.”



Una adolescente Teresita, que se recogía el pelo
 para parecer mayor


             En 1893, a los veinte años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Prácticamente ella era la maestra de novicias, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, decía ella que hacer el bien sin la ayuda de Dios era tan imposible como hacer que el sol brille a media noche.

             Su padre enfermó perdiendo el uso de la razón a causa de dos ataques de parálisis. Celina, su hermana, se encargó de cuidarlo. Fueron unos año difíciles para las hijas. Al morir el padre, Celina ingresó al convento con sus hermanas.

             En este mismo año, Teresita se enfermó de tuberculosis. Quería ir a una misión en Indochina pero su salud no se lo permitió. Sufrió mucho los últimos 18 meses de su vida. Fue un período de sufrimiento corporal y de pruebas espirituales. En Junio de 1897 fue trasladada a la enfermería del Convento de la que no volvió a salir. A partir de Agosto ya no podía recibir la Comunión debido a la enfermedad y murió el 30 de Septiembre de ese año. Sus últimas palabras fueron "Oh, le amo, Dios mío, os amo".


La Nobleza del alma
EL ESCUDO DE ARMAS 
DE SANTA TERESITA




         "El blasón JHS es el que Jesús se dignó entregar como dote a su pobre esposa. La huérfana de la Bérésina (1) se ha convertido en Teresa del NIÑO JESÚS de la SANTA FAZ. Estos son sus títulos de Nobleza, su riqueza y su esperanza.

          La vid que divide en dos el blasón es también figura de Aquel que se dignó decirnos: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos, quiero que deis mucho fruto".

          Las dos ramas que rodean, una a la Santa Faz y la otra al Niño Jesús, son la imagen de Teresa, que no tiene otro deseo aquí en la tierra que el de ofrecerse como un racimito de uvas para refrescar a Jesús Niño, para divertirlo, para dejarse estrujar por Él a capricho y poder así apagar la sed ardiente que sintió durante Su Pasión.

          El arpa representa también a Teresa, que quiere cantarle incesantemente a Jesús melodías de amor.

          El blasón FMT es el de María Francisca Teresa, la florecita de la Santísima Virgen. Por eso, esa florecita aparece representada recibiendo los rayos bienhechores de la dulce Estrella de la mañana.

          La tierra verde representa a la familia bendita en cuyo seno creció la florecita. Más a lo lejos se ve una montaña, que representa al Carmelo. Este es el lugar bendito que Teresa ha escogido para representar en su escudo de armas el dardo inflamado del Amor que ha de merecerle la palma del Martirio, en espera de que un día pueda dar verdaderamente su sangre por su Amado. Pues para responder a todo el Amor de Jesús, ella quisiera hacer por Él lo que Él hizo por ella... Pero Teresa no olvida que ella no es más que una débil caña, y por eso la ha colocado en su blasón.

           El triángulo luminoso representa a la adorable Trinidad, que no cesa de derramar Sus dones inestimables sobre el alma de la pobre Teresita, que, agradecida, no olvidará jamás esta divisa: "El Amor sólo con Amor se paga"

HISTORIA DE UN ALMA
biografía autógrafa de Santa Teresita


Notas aclaratorias:

     1- Apelativo cariñoso con que a veces la llamaba su padre, Luis Martin.



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miércoles, 2 de octubre de 2019

TRIDUO en Honor de Santa Teresita del Niño Jesús DÍA 3




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

               Santa Teresita: Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de Cielo y una mirada de tus hermosos ojos... Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra.

              ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dame fuerza para cumplir exactamente con mi deber, y concededme la gracia que en este Triduo le pido. Amén.


ORACIÓN PARA EL DÍA TERCERO


              Florecita de Jesús: Por aquella continua tendencia de "empequeñecerse" que fue el tema de tu santa vida, haz sepa también yo ser un "alma tan pequeñita" que encuentre la verdadera grandeza en los brazos del Sacrificio y de la Cruz; y aprenda a ser grande en lo pequeño y amar la humildad... la "pequeñez", para entrar más fácilmente por las puertas de la Gloria al gozo eterno. Amén. 



INVOCACIONES
(Se reza la invocación y a continuación decimos "ruega por nosotros
y agregamos un Gloria; en total son 24, por los mismos años 
que vivió entre nosotros Santa Teresita de Liseux)

1- Santa Teresita del Niño Jesús. Ruega por nosotros... (Gloria)

2- Florecita de Jesús. 

3- Hija predilecta de María. 

4- Esposa fiel de Jesús. 

5- Madre de innumerables almas. 

6- Ejemplo de Santidad. 

7- Milagro de virtudes. 

8- Prodigio de milagros. 

9- Virgen prudente. 

10- Hermana de la Fe. 

11- Ángel de caridad. 

12- Violeta de humildad. 

13- Mística apasionada. 

14- Lirio purísimo del Carmelo. 

15- Flor selecta de la Iglesia. 

16- Rosa deshojada de amor. 

17- Mártir de amor. 

18- Encanto de Cielos y tierra. 

19- Mensajera de paz. 

20- Patrona de las Misiones. 

21- Sembradora de rosas. 

22- Maestra de Infancia Espiritual. 

23- Abogada de los Sacerdotes. 

24- Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la tierra. 


JACULATORIA



Santa Teresita, escucha nuestras humildes súplicas



martes, 1 de octubre de 2019

TRIDUO en Honor de Santa Teresita del Niño Jesús DÍA 2 "Conformidad con la Voluntad de Dios"




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

               Santa Teresita: Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de Cielo y una mirada de tus hermosos ojos... Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra.

              ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dame fuerza para cumplir exactamente con mi deber, y concededme la gracia que en este Triduo le pido. Amén.


ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO


               Florecita de Jesús: Por la paciencia admirable con que supiste disimular y sufrir las enfermedades que en la Cruz te pusieron, que pueda yo también, santita mía, llevar si no con alegría, a lo menos en conformidad con la Voluntad de Dios los achaques y miserias de este cuerpo de barro para que un día resulte embellecido en la gloria. Amén.



INVOCACIONES
(Se reza la invocación y a continuación decimos "ruega por nosotros
y agregamos un Gloria; en total son 24, por los mismos años 
que vivió entre nosotros Santa Teresita de Liseux)

1- Santa Teresita del Niño Jesús. Ruega por nosotros... (Gloria)

2- Florecita de Jesús. 

3- Hija predilecta de María. 

4- Esposa fiel de Jesús. 

5- Madre de innumerables almas. 

6- Ejemplo de Santidad. 

7- Milagro de virtudes. 

8- Prodigio de milagros. 

9- Virgen prudente. 

10- Hermana de la Fe. 

11- Ángel de caridad. 

12- Violeta de humildad. 

13- Mística apasionada. 

14- Lirio purísimo del Carmelo. 

15- Flor selecta de la Iglesia. 

16- Rosa deshojada de amor. 

17- Mártir de amor. 

18- Encanto de Cielos y tierra. 

19- Mensajera de paz. 

20- Patrona de las Misiones. 

21- Sembradora de rosas. 

22- Maestra de Infancia Espiritual. 

23- Abogada de los Sacerdotes. 

24- Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la tierra. 


JACULATORIA



Santa Teresita, escucha nuestras humildes súplicas



lunes, 30 de septiembre de 2019

TRIDUO en Honor de Santa Teresita del Niño Jesús DÍA 1 "Entregar a Dios todo el corazón"




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

               Santa Teresita: Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de Cielo y una mirada de tus hermosos ojos... Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra.

              ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dame fuerza para cumplir exactamente con mi deber, y concededme la gracia que en este Triduo le pido. Amén.


ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO

              Florecita de Jesús: Por aquel volcán de amores que inflamó tu corazón, cuyos divinos ardimientos fueron el dulce martirio que consumió tu vida "con ansias de amores inflamada", haz que también yo, Santa Teresita, a solo Dios entregue totalmente mi corazón con todas sus esperanzas y con todos sus ensueños, para que le transforme y le resucite y le salve. Amén.



INVOCACIONES
(Se reza la invocación y a continuación decimos "ruega por nosotros
y agregamos un Gloria; en total son 24, por los mismos años 
que vivió entre nosotros Santa Teresita de Liseux)

1- Santa Teresita del Niño Jesús. Ruega por nosotros... (Gloria)

2- Florecita de Jesús. 

3- Hija predilecta de María. 

4- Esposa fiel de Jesús. 

5- Madre de innumerables almas. 

6- Ejemplo de Santidad. 

7- Milagro de virtudes. 

8- Prodigio de milagros. 

9- Virgen prudente. 

10- Hermana de la Fe. 

11- Ángel de caridad. 

12- Violeta de humildad. 

13- Mística apasionada. 

14- Lirio purísimo del Carmelo. 

15- Flor selecta de la Iglesia. 

16- Rosa deshojada de amor. 

17- Mártir de amor. 

18- Encanto de Cielos y tierra. 

19- Mensajera de paz. 

20- Patrona de las Misiones. 

21- Sembradora de rosas. 

22- Maestra de Infancia Espiritual. 

23- Abogada de los Sacerdotes. 

24- Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la tierra. 


JACULATORIA


Santa Teresita, escucha nuestras humildes súplicas



lunes, 26 de agosto de 2019

LA TRANSVERBERACIÓN DEL CORAZÓN DE SANTA TERESA



               "Entre las virtudes de Teresa, brilló con luz propia la caridad divina. Este amor se fue avivando en ella gracias a las innumerables visiones y revelaciones con que Cristo la favoreció. Una vez el Señor la tomó por esposa. En otra ocasión Teresa vio un ángel que con un dardo encendido le transverberaba el corazón. De resultas de estas mercedes celestiales, sintió la Santa tan abrasadamente el amor divino en las entrañas, que, inspirada por Dios, emitió el voto, difícil en extremo, de hacer siempre lo que ella creyese más perfecto y para mayor gloria de Dios"

(Papa Gregorio XV sobre la experiencia mística de la Santa,
 leída en la Bula de su Canonización)

               El Carmelo Teresiano recuerda cada 26 de Agosto el fenómeno místico que marcó un antes y un después en la vida de Santa Teresa de Jesús: la Transverberación, acontecida en el Monasterio de la Encarnación de Ávila en 1562. Los hijos espirituales de Santa Teresa quisieron perpetuar el recuerdo de esta gracia mística, por lo que levantaron una capilla junto a la celda donde tuvo lugar el encuentro de Santa Teresa con el Ángel que le hirió el corazón.

                  "Veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal, lo que no suelo ver sino por maravilla (...) En esta visión quiso el Señor le viese así: no era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos que parecen todos se abrasan (...) Veíale en las manos un dardo de otro largo, y al fin de hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios (...) Es un requiebro tan suave que pasa entre el lama y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento"

(Santa Teresa de Jesús, Libro de la Vida (Capítulo 29, 13)