sábado, 18 de febrero de 2017

PROFECÍAS DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO: LAS PROFANACIONES EUCARÍSTICAS





ORACIÓN EN DESAGRAVIO A JESÚS SACRAMENTADO
(compuesta por San Alfonso María de Ligorio)
lo ideal es hacerle ante un Sagrario, pero si no fuera posible, recogidos cuanto podamos,se puede recitar en mitad del silencio del hogar, imaginándonos ante el Tabernáculo de la iglesia que frecuentemos.
   Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombre estáis noche y día en este Sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitaros: creo que estáis presente en el Sacramento del Altar. Os adoro desde el abismo de mi nada y os doy gracias por todas las mercedes que me habéis hecho, y especialmente por haberos dado Vos mismo en este Sacramento, por haberme concedido por mi abogada a Vuestra amantísima Madre y haberme llamado a visitaros en este iglesia.
   Adoro ahora a Vuestro Santísimo Corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para resarciros de todas las injurias que recibís de Vuestros enemigos en este Sacramento; y finalmente, deseando adoraros con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado con menos culto y abandono.
         Amén.

viernes, 17 de febrero de 2017

LA SANTA LLAGA DEL HOMBRO DE NUESTRO SEÑOR


     San Bernardo le preguntó al Divino Salvador, cual fue Su dolor en la Pasión más desconocido por los hombres. Jesús le respondió: 

"Tenía una llaga profundísima en el hombro
sobre el cual cargué Mi pesada Cruz; 
esa llaga era la más dolorosa de todas.
Los hombres no la conocen. 
Honrad pues esta llaga y haré todo lo que por ella pidas..."



ORACIÓN A LA SANTA LLAGA DEL HOMBRO

   Oh amado Jesús, manso Cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura miserable y pecadora, os adoro y venero la llaga causada por el peso de vuestra cruz que abriendo vuestras carnes desnudó los huesos de vuestro hombro sagrado y de la cual vuestra Madre Dolorosa tanto se compadeció.

   También yo, oh carísimo Jesús, me compadezco de Vos y desde el fondo de mi corazón os glorifico y os agradezco por esta llaga dolorosa de vuestro hombro en la que quisisteis cargar vuestra cruz por mi salvación.

   Por los sufrimientos que padecisteis y que aumentaron el enorme peso de vuestra cruz, os ruego con mucha humildad, tened piedad de mi, pobre criatura pecadora, perdonad mis pecados y conducidme al Cielo por el camino de la Cruz.

Se rezan siete Ave Marías y se agrega:
-Madre Santísima imprime en mi corazón Las Llagas de Jesucristo crucificado...(Indulgencia de 300 días)

-Oh Dulcísimo Jesús, no seas mi Juez sino mi Salvador... 
(Indulgencia de 100 días)






miércoles, 15 de febrero de 2017

NUESTRA SEÑORA DE PELLEVOISIN, LA MADRE DE MISERICORDIA




          En Febrero del 1876, Estelle Faguette, una joven de 32 años, sirvienta doméstica, estaba muy enferma en cama, en un pequeño pueblo de Francia llamado Pellevoisin (diócesis de Bourges). Cuando la enfermedad comenzó, Estelle le preguntó a  Dios por que la había permitido ya que ella era el único sostén de sus padres y de una sobrina huérfana. Sin embargo, con el avance de la enfermedad, ella se entregó a la voluntad de Dios, ofreciéndolo todo en expiación por sus pecados.

          Estelle le escribió a la Virgen pidiéndole que obtenga de su Hijo su curación. La noche del 14 de Febrero de 1876, se le apareció un demonio al pie de la cama. Enseguida después Estelle vio a la Virgen María al otro lado de la cama. La Virgen expulsó al demonio. Nuestra Señora entonces miró a Estelle y le dijo: "No temas, tu sabes que eres mi hija". Estelle recordó que ella había sido consagrada como hija de María a los 14 años. La Virgen le dijo: "Coraje y paciencia. Mi Hijo va a cuidarte especialmente. Vas a sufrir cinco días en honor a las cinco llagas de mi Hijo. Para el sábado vas a estar viva o muerta. Si mi hijo te permite vivir quiero que proclames mi gloria." Estelle le preguntó como lo haría pues ella no es nada especial.

          La próxima noche, la Virgen se apareció a Estelle para informarle que iba a vivir. Pero Nuestra Señora amonestó a Estelle por sus pecados del pasado. Aunque Estelle no había vivido una vida mundana, ella se arrepintió profundamente de sus pecados. Las siguientes noches, la Virgen continuó aparenciéndose a Estelle junto a su cama. Le dijo: "Yo soy toda misericordiosa". Tras la quinta aparición, el 19 de Febrero, Estelle quedó sanada. Le preguntó a la Virgen si debería cambiar su estado de vida. La Virgen respondió: Uno se puede salvar en todos los estados. Donde estás puedes hacer mucho bien y puedes propagar Mi gloria.

          Desde Julio a Diciembre del mismo año, la Virgen visitó a Estelle diez veces mas (un total de 15 veces). María Inmaculada le dijo en Julio: Yo he venido especialmente para la conversión de los pecadores".




Escapulario del Sagrado Corazón

          El 9 de Septiembre de 1876 la Virgen hizo otra visita y le mostró un escapulario blanco con la imagen del Sagrado Corazón que llevaba puesto y le dijo: "Yo amo esta devoción"

          Una semana después, Nuestra Señora visitó a Estelle y le dijo: "Que oren y que tengan confianza en Mi", y profetizó que "Francia sufrirá".


          En Noviembre, Nuestra Señora una vez más vino a visitar a Estelle. La Virgen le dijo: "Yo escojo a los pequeños y débiles para Mi Gloria".

          En la fiesta de la Inmaculada Concepción, 8 de Diciembre de 1876, la Virgen hizo su décimo quinta y última visita visible a Estelle. La Virgen le dijo que fuese al Obispo, y le mostrase el escapulario del Sagrado Corazón y le pidiese ayuda para propagarlo. La Virgen añadió: "Mira las gracias que Yo otorgo sobre aquellos que lo usan con confianza, y quienes ayudan a propagarlo" . Mientras la Virgen hablaba, extendió Sus manos y de ellas cayeron gotas de lluvia. En cada gota Estelle leyó los nombres de diferentes gracias, como "piedad", "salvación", "confianza", "conversión", "salud".  Nuestra Señora le explicó: "Estas gracias son de Mi Hijo; yo las tomo de Su Corazón; Él no me puede rehusar nada"

          En 1877 el cuarto donde Estelle fue sanada, se convirtió en una Capilla de peregrinación. Estelle Faguette continuó su vida humilde en Pellevoisin hasta su muerte en 1929, a los 86 años de edad.

Otros mensajes 

          La Virgen le dijo: "Si quieres servirme, se sencilla, que tus palabras concuerden con tus actos" La Virgen Nuestra Señora le dijo a Estelle que estaba muy preocupada porque la gente descuidaban a su Hijo en la oración y en el Santísimo Sacramento.

  • El Papa León XIII, en Mayo de 1894, aprobó la Archicofradía de María Madre de la Misericordia, dedicada a propagar el escapulario del Sagrado Corazón
  • La Congregación de Ritos, en un Decreto del 4 de Abril del 1900, concedió aprobación al Escapulario del Sagrado Corazón. No hizo mención de Pellevoisin en conexión con estas aprobaciones (si se mencionó a Santa Margarita María).
  • La curación de Estelle Faguette fue oficialmente declarada milagrosa en 1983 por el Arzobispo de Bourges, Mons. Paul Vignancour. 





martes, 14 de febrero de 2017

LA IGLESIA CATÓLICA Y LOS PÉRFIDOS


"...tal como ellos padecieron a manos de los judíos,  los cuales mataron tanto al Señor Jesús como a los profetas, y a nosotros nos expulsaron, y no agradan a Dios sino que son enemigos a todos los hombres."

(Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, cap.2, vers. 14-15)


A cuantos, consiguientemente, sienten de modo diverso y contrario, [la Iglesia] los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia”




“La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles, a no ser que antes de su muerte se uniere con ella."

La Santa Iglesia Romana Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en. ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, y empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento. Y que mortalmente peca quienquiera ponga en las observancias legales su esperanza después de la pasión, y se someta a ellas, como necesarias a la salvación, como si la fe de Cristo no pudiera salvarnos sin ellas.

(Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441)



Escudo del Papa Eugenio IV 
1431-1447


sábado, 11 de febrero de 2017

"YO SOY LA INMACULADA CONCEPCIÓN", NUESTRA SEÑORA DE LOURDES






 
 El 11 de Febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

   Bernadette al principio se asustó, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de Julio.

   El 18 de Febrero en la tercera aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".





   La noticia de las apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban. En la novena aparición, el 25 de Febrero, la Señora mandó a Santa Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.

  En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mando a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imito y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.

   El 25 de Marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quien eres?, y ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

   Bernadette fue a contar lo sucedido a su párroco, pero éste dudó de que una simple jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.



   El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette.

   En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dió el título de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.

   El Mensaje de la Virgen en Lourdes, viene a ser un agradecimiento del Cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.

   Al tiempo es una exaltación a la virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernardita como instrumento de su mensaje.

   La Virgen hace un llamado urgente a la oración, en especial a la recitación diaria del Santo Rosario, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.

viernes, 10 de febrero de 2017

"POR AMOR A LAS ALMAS ME QUEDO PRISIONERO EN LA EUCARISTÍA..."


     "Escribe ahora para Mis almas. Quiero manifestarles la amargura de que estaba poseído Mi Corazón durante la Última Cena. Pues si era grande Mi alegría de hacerme compañero de los hombres hasta el fin de los siglos y alimento divino de las almas, y veía cuántas me rendirían homenaje de adoración, de reparación y de amor… no fue menor la tristeza que me causó el ver cuántas habrían de abandonarme en el Sagrario y cuántas no creerían en la presencia real…
     “¡En cuántos corazones manchados por el pecado tendría que entrar… y cómo Mi Carne y Mi Sangre así profanadas, habían de convertirse en causa de condenación para muchas almas…!


     “¡Ah! ¡Cómo vi en aquel momento, todos los sacrilegios y ultrajes y las tremendas abominaciones que habían de cometerse contra Mí! ¡Cuántas horas había de pasar sólo en el Sagrario! ¡Cuántas noches! ¡Cuántas almas rechazarían los llamamientos amorosos que, desde es morada, les dirigía…!
     “Por amor a las almas, me quedo prisionero en la Eucaristía, para que en todas sus penas y aflicciones puedan venir a consolarse con el más tierno de los corazones, con el mejor de los padres, con el amigo más fiel: mas ¡ese Amor que se deshace y se consume por el bien de las almas, no ha de ser comprendido…!”
     (Palabras de Nuestro Señor a Sor Josefa Menéndez, Revelaciones que el Sagrado Corazón de Jesús le manifestó en la intimidad de una vida oculta y que ella recogió por obediencia; sus escritos fueron compilados en el libro UN LLAMAMIENTO AL AMOR)

jueves, 2 de febrero de 2017

SOY MARÍA DEL BUEN SUCESO, REINA DEL CIELO Y DE LA TIERRA ( II PARTE )



      La Madre Mariana, comunicó entonces al Obispo el pedido de Nuestra Señora de mandar a elaborar la imagen. El Prelado quedó profundamente conmovido y entró en contacto con Francisco del Castillo.

     El escultor apenas podía contener su sorpresa, alegría y gratitud por haber sido nombrado para este santo  proyecto y rechazó cualquier pago en vista de que ya se consideraba completamente compensado al haber ser elegido por la misma Santísima Virgen. Pidió solamente que su familia y descendientes permanezcan siempre en los rezos de la comunidad.


     Se confesó, comulgó y empezó la elaboración de su obra, siempre bajo la orientación de la Madre Mariana, que le indicaba las facciones y la postura de Nuestra Señora, recibiendo también las medidas exactas con las que tenía que ser entallada la imagen, esto es, cinco pies y nueve pulgadas de alto.


     Cinco meses le llevarían al artista para realizar la obra. Faltándole algunas pulidas, salió de viaje fuera de Quito en búsqueda de las mejores pinturas y los más finos barnices para concluir su trabajo.






CONFECCIÓN MILAGROSA 
DE LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA




     Aquello sucedió en enero de 1611, cuando la imagen estaba casi terminada, y solamente le faltaban los toques finales de tintura; entonces Francisco del Castillo informó a la Madre Mariana que como el acabado era lo más importante, deseaba contar con los más pulcros materiales que existieran. Fue a buscarlos en otro sitio, prometiendo regresar en dos semanas, suspendiendo así el trabajo después de recibir la Santa Comunión.


     Durante esos días en la comunidad sólo se hablaba de la Santa Imagen que estaba a punto de ser acabada, bendecida e instalada como Reina y Superiora del Convento.


     En la mañana del 16 de enero, mientras las hermanas se acercaban al Coro Alto para rezar el Oficio Matinal, oyeron una hermosa melodía.


     Al entrar al Coro contemplaron la Imagen, bañada por una luz celestial, mientras que ecos de voces angelicales aun resonaban y cantaban el “Salve Sancta Parens” - Ave ! Santa Progenitora -


     Vieron que la Imagen había sido exquisitamente acabada y que su rostro emitía rayos brillantes de luz!


     Días después, el escultor se presentó en el Convento trayendo consigo los mejores esmaltes y listo para terminar su creación.


     Sin contarle nada, fue invitado por las Madres y llevado al Coro Alto donde, sorprendido por tal maravilla, exclamó emocionado:


     “Madres, qué es lo que veo? Esta Imagen preciosa no es el trabajo de mis manos! No puedo describir lo que siento en mi corazón! Esto es obra de manos angelicales! Es imposible en la tierra para cualquier escultor, por más hábil que sea, imprimir tal perfección y tal extraordinaria belleza!”. Y llorando, en medio de sentimientos profundos de fe y piedad, cayó a los Pies de la Sagrada Imagen.


     Enseguida, pidiendo papel y lápiz, testimonió por escrito y bajo juramento, que aquella bendita Imagen no era obra suya, sino más bien de los Ángeles, pues la encontró totalmente distinta a su regreso.


     Don Francisco del Castillo, presuroso, salió del Convento, llegando donde el Obispo y emocionado le narró lo que sus ojos acababan de ver por lo que el Prelado acudió de inmediato donde las Madres, encontrando la Imagen transformada pero mucho más perfecta de lo que se desprendía del relato del escultor, y arrodillándose ante Ella, reconoció el prodigio mientras que de sus grandes ojos brotaban lágrimas. Atestiguó que la Imagen había sido modificada y enriquecida por manos no humanas. Conmovido y extasiado proclamó a los Pies de la misma:

     “María, Madre de Gracia y Madre de Misericordia, en la vida y sobretodo en la hora de la muerte, amparadnos, Grande Señora!”


     Luego, llamando a la Madre Mariana, electa nuevamente Abadesa, le pidió que entrara en el confesonario. Intuía que ella debía saber sobre lo ocurrido.

     La Santa Fundadora le relató entonces que en el día 15 de Enero de 1611, Dios le previno acerca de las Misericordias que presenciaría en la madrugada del día 16, pidiéndole además, se prepare con penitencias y mucha oración.


     Haciendo esto, ya en la madrugada, vio al Coro Alto y a toda la Iglesia iluminarse con luces celestiales. Luego se abrieron las puertas del Sagrario y en la Santa Hostia aparecía la Santísima Trinidad, conociendo en ese instante, el Misterio de la Encarnación del Verbo así como el amor infinito de las Tres Divinas Personas a María Santísima, la cual era aclamada como Reina y Señora por los nueve Coros Angelicales.


     De inmediato, los tres Arcángeles se aproximaron ante la Imagen y San Miguel, reverenciándola, le decía:


“María Santísima, Hija de Dios Padre!".
  Le seguía San Gabriel, diciendo:

“María Santísima, Madre de Dios Hijo!".
  Finalmente, era San Rafael quién decía:

“María Santísima, Esposa Purísima del Dios Espíritu Santo!".


   Luego apareció el padre seráfico y junto a los tres arcángeles se aproximaron a la Imagen semi-concluida por don Francisco del Castillo y en un instante la rehicieron.


    "No tuve luz para percibir cómo se operó la transformación instantánea, pero fue tan linda como la vio Vuestra Reverencia" le relató la Madre Mariana al Obispo, acrecentando que "la Reina de los Ángeles, en medio de estas alegrías se acercó a la Imagen y penetró en ella, a manera de rayos de sol que inciden en hermosos cristales. En ese momento la Imagen adquirió vida y entonó con celestial armonía el Magnificat. Esto aconteció a las tres de la mañana"
     

     La Madre Mariana recuperó luego sus sentidos, viendo en su delante a la Bendita Imagen, bellísima y llena de luz como si estuviese en medio del sol.

     Por la mañana y al entrar al Coro, las hermanas del Convento, contemplaron que la Imagen reflejaba una mirada majestuosa, serena, dulce, amable y atrayente. Comprendieron así que otras manos, otra inspiración, habían modelado aquella maravilla.

sábado, 28 de enero de 2017

EL ESCAPULARIO VERDE


     Nueve años después que a Santa Catalina Labouré, se apareció la Santísima Virgen María a la Hermana Justina Bisqueyburu, en el mismo convento de la Rue du Bac, sosteniendo el Inmaculado Corazón en sus manos, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que salían de él, y le entregó el Escapulario Verde…

     En La Rue du Bac de París se encuentra el Convento de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Personas de todo el mundo van a allí para orar en la Capilla y pedir la intercesión de la Virgen Inmaculada.

     La historia del Escapulario Verde empieza en la misma Capilla, pero nueve años después, y con otra Hermana, Justina Bisqueyburu. Es a ella a quien Nuestra Señora del Escapulario Verde se le apareció.




LAS VISIONES DE LA HERMANA JUSTINA

     La Hermana Justina Bisqueyburu nació el 11 de noviembre de 1817, en el pueblo de Mauleon, en los bajos Pirineos de Francia. Pasó sus primeros años con la hermana de su madre.

     Su vida en ese momento era simple, como la de cualquier niña de su edad.

     Cuando cumplió los 22 años, Justina se unió a las Hermanas de Caridad de San Vicente de Paúl, una Congregación muy popular y extendida en Francia, y fundada en los grandes principios de espiritualidad y caridad del gran ‘Monseñor Vicente’, que era como a él se le refería. El Convento de la Congregación estaba en la Rue du Bac, en París, una calle bulliciosa en el corazón del sector comercial de la ciudad.

     Después de su llegada al Convento, Justina comenzó a experimentar gracias místicas y manifestaciones sobrenaturales.


PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA VIRGEN

             El 28 de enero de 1840, durante su retiro de noviciado, estando orando en silencio en la Capilla del convento, se le apareció, sobresaltándola, la Santísima Virgen María. La Madre de Dios tenía un vestido largo de seda blanca dejando al descubierto sus pies. Encima del vestido tenía un manto del más pálido azul. Su cabello caía suavemente sobre sus hombros y no estaba cubierto por un velo. La Hermana observó que las manos de la Santísima Virgen estaban dobladas hacia su pecho y sosteniendo el Inmaculado Corazón, del cual salían llamas resplandecientes. La Madre de Dios no dijo nada.


             Esta visión se repitió al final del retiro de la Hermana Justina y en otras cinco ocasiones durante el curso de su noviciado. En cada ocasión, la Santísima Virgen no decía nada y los detalles de cada visión eran idénticos.

              Después de hacer sus primeros votos, Sor Justina fue enviada al pueblo de Blangy, para trabajar allí con las Hermanas de su Congregación. Al poco tiempo de su llegada, las Hermanas se reunieron para celebrar la fiesta del Nacimiento de la Santísima Virgen María. Sor Justina se encontraba en oración meditando en esta celebración. De pronto tuvo una nueva visión, esta vez diferente a la de ocasiones anteriores.

              La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las otras ocasiones: con un vestido de seda blanca cubierto por el manto azul pálido, y en sus manos sosteniendo el Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que salían de él. Pero, tenía algo diferente: en su mano izquierda sostenía lo que parecía ser un Escapulario o insignia de alguna clase.

               Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación interior el significado de esta aparición. Se le reveló que este Escapulario del Inmaculado Corazón sería un poderoso instrumento para la conversión de almas, particularmente aquellas que no tienen Fe, y que por medio de él, la Santísima Virgen obtendría para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una muerte en ‘gracia de Dios’.


              Se le hizo también saber a la religiosa el deseo de la Madre de Dios de que el Escapulario fuese propagado por todas partes para que estas gracias particulares, lleguen a todas las almas que abracen esta devoción.


               La Hermana Justina mantuvo un velo de silencio sobre estas manifestaciones y sólo hablo de ellas con aquéllas personas directamente responsables de su preparación espiritual. Y así, la Hermana Justina era vista únicamente como una Hermana religiosa humilde y fiel, como tantas otras, fiel a la Regla, obediente a aquellos cuya autoridad estaba por encima de ella, y compasiva con aquellos que necesitaran de su ayuda. Al finalizar su formación religiosa, la Sor Justina dedicó calladamente la mayoría de sus años en varios hospitales de la Congregación en Francia, y se le recordó después como una Hermana diligente, capaz, compasiva y gentil.


EL ESCAPULARIO VERDE

               A diferencia de otros Escapularios, éste tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado de tela estaba atado con cordones verdes.

               En él estaba una imagen de la Virgen de la misma forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus anteriores visiones, sosteniendo en su mano derecha su Inmaculado Corazón.


               Al voltear la imagen, la religiosa vio “un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que el sol y tan transparente como el cristal.”
 El Corazón fue perforado por una espada y rodeado por una oración en forma oval, y en la parte superior de óvalo, una Cruz de oro. En la oración se lee: “Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte.”

               El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de investidura sino una simple bendición de cualquier Sacerdote católico. A diferencia de otros Escapularios que hacen necesario llevarlos puestos, el Escapulario Verde puede llevarse puesto o estar con uno, e incluso tenerlo entre las pertenencias de uno.

               La oración encontrada en el Escapulario debe orarse al menos diariamente. Si la persona para quien estas gracias se buscan no dice la oración, entonces debe hacerla la persona que le haya entregado el Escapulario o se lo haya puesto en su alcance.

               Por varias razones la ejecución del plan de difusión del Escapulario sufrió largas dilaciones, por lo que la Santísima Virgen se quejó a Sor Justina en varias apariciones entre los años 1840 y 1846. Por fin, vencidos todos los obstáculos, la insignia fue distribuyéndose, obteniéndose por su medio admirables conversiones y aún curaciones corporales.

               Finalmente, los Escapularios se empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las Hermanas en París, luego por toda Francia y fuera de ella. Con este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación formal y el impulso necesario de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870.




viernes, 20 de enero de 2017

VOY CONSIDERANDO VUESTRAS CINCO LLAGAS...


     El Amador de las almas, nuestro adorable Redentor, declaró que había bajado del Cielo a la tierra para encender en el corazón de los hombres el fuego de Su Santo Amor. “Fuego vine a traer a la tierra”, dice San Lucas, “¿y qué he de querer sino que arda? (1) .¡Ah! ¡y qué incendios de caridad no ha levantado en muchas almas, especialmente al patentizar por los dolores de Su Pasión y Muerte el amor inmenso que nos tiene!.




     ¡Cuántos enamorados corazones ha habido en las Llagas de Cristo, como en hogueras de amor, se han inflamado de tal suerte, que para corresponderle con el suyo no titubearon en consagrarle sus bienes, su vida y todas sus cosas, superando con gran entereza de ánimo todas las dificultades que les salían al paso para estorbarles el cumplimiento de la ley divina, guiados por el amor de Jesús, que no obstante ser Dios, quiso padecer tanto por amor nuestro!.
     Por esto el enamorado San Agustín, contemplando a Jesús Crucificado y cubierto de llagas, exclama: “Graba, Señor, Tus Llagas en mi corazón, para que me sirvan de libro donde pueda leer Tu dolor y Tu Amor; Tu dolor, para soportar por Ti toda suerte de dolores; Tu Amor, para menospreciar por el tuyo todos los demás amores.”
     Porque teniendo ante mis ojos el retablo de los muchos trabajos que por mí, Dios Santo has padecido, sufriré con paz y alegría todas las penas que me sobrevengan, y en presencia de las pruebas de infinito amor que en la Cruz me diste, ya nada amaré ni podré amar fuera de Ti. 
(San Alfonso María de Ligorio, "El Amor del alma")

domingo, 8 de enero de 2017

LA SAGRADA FAMILIA



     Esta fiesta no es tan antigua, pues fue el Papa León XIII quien en 1893 la concedió para ciertas diócesis y finalmente en 1921 el Papa Benedicto XV la extendió a la Iglesia Universal.

ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA

     Oh Sagrada Familia de Nazareth! Vednos aquí postrados humildemente a vuestros pies para manifestaros nuestro amor e implorar vuestro poderoso patrocinio.
     Os reconocemos y confesamos por la Familia más santa, el modelo incomparable y perfecto de todas las familias. Os pedimos, Santos Protectores nuestros, echéis una mirada de piedad sobre todos los que constituimos la familia de esta casa.
     Haced que el Espíritu Santo con el fuego ardiente de su caridad, consuma todo aquello que pueda separarnos de vuestro amor.
     Alcanzadnos aquellas gracias que sabéis necesita nuestra familia y ardientemente desea nuestro corazón. Perdonadnos, si es que nuestra devoción hacia Vos no ha sido hasta ahora todo lo viva y ferviente que debiera.
     Acogednos bajo vuestro fidelísimo amparo; miradnos como cosa vuestra y protegednos en todos los peligros y adversidades. Amén.

lunes, 2 de enero de 2017

EL SANTÍSIMO Y DULCE NOMBRE DE JESÚS





     El nombre de Jesús --dice Baur-- es un nombre inventado en el Cielo y traído de allí por el Ángel Gabriel, para comunicárselo a la Virgen en el instante de la Anunciación: Darás a luz un Hijo y le pondrás por nombre Jesús. Ahora bien, los nombres impuestos por el Cielo siempre significan un don gratuito otorgado por Dios. Siendo en Cristo este don de la gracia. La salvación de los hombres, con toda propiedad se le impuso el nombre de Jesús, que quiere decir Salvador." (Santo Tomás de Aquino). 


     Y, ciertamente, "ningún otro nombre nos ha sido dado bajo el cielo por el cual podamos salvarnos" (Epist.). La devoción al nombre de Jesús es una preciosa herencia que recibimos de Nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán. El Beato Jordán de Sajonia, el Beato Enrique Susón, Santa Catalina de Siena y el Beato Juan de Vicenza, fueron apasionados devotos de este Santo Nombre. 

     Gregorio X, en 1274, confió a la Orden de Predicadores, en la persona del Maestro General, Beato Juan de Vercelli, "la predicación de la devoción que derrama dulzura sobre los corazones." Se erigieron Cofradías en las iglesias de la Orden, y tan florecientes, que alguna de las actuales, como en los EE. UU. pasa de tres millones y medio el numero de hombres asociados. El fin de la Cofradía es propagar la devoción y culto del Nombre de Jesús contra la blasfemia y profanación de los días festivos.


(Tomado del Misal de la Orden de Predicadores, editado en Valencia en 1958.)


BREVE CRONOLOGÍA
DE LA HISTORIA DE LA DEVOCIÓN
AL DULCE NOMBRE DE JESÚS

          Durante el Concilio de Lyon, año 1274, el Papa Gregorio X dictó una Bula encaminada a desagraviar los insultos que se manifestaban contra el Nombre de Jesús. Las órdenes de los Dominicos y los Franciscanos fueron las encargadas de custodiar y extender dicha devoción por toda Europa. Así, Gregorio X escribió una carta a Juan de Vercelli, el entonces Superior General de los Dominicos, donde declaraba, "Nos, hemos prescrito a los fieles… reverenciar de una manera particular ese Nombre que está por encima de todos los nombres…".

          Este acto resultó en la fundación de la Sociedad del Santo Nombre. Se decía que el Nombre de Jesús estaba en la boca de San Francisco "como la miel en el panal" y San Francisco mismo escribió, "ningún hombre es digno de decir Tu Nombre". Luego, San Bernardo escribió sermones enteros sobre el Nombre de Jesús y dijo: "Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, un canto de delicia en el corazón". San Buenaventura exclama, "Oh, alma, si escribes, lees, enseñas, o haces cualquier otra cosa, que nada tenga sabor alguno para ti, que nada te agrade excepto el Nombre de Jesús".

          Con el nombre “Sociedad del Santo Nombre de Dios” es fundada en 1430, por Fray Diego de Vitoria en el Convento de San Pablo de la ciudad de Burgos la primera Cofradía del Dulce Nombre de Jesús de España mediante la Bula "Salvatoris et Nómini Nostri Iesu Christi".

INDULGENCIA PLENARIA
AL MENTAR
 EL DULCE 
NOMBRE DE JESÚS

   Es Tradición Católica que en la hora de la muerte, pronunciar con los labios o el corazón el Dulcísimo Nombre de Nuestro Salvador, nos puede alcanzar la muy necesaria Indulgencia Plenaria; para ello, debemos cumplir las siguientes disposiciones:

   Primero, las mismas condiciones requeridas para ganar cualquier indulgencia: es decir, la persona debe estar en estado de gracia cuando se gane la indulgencia y debe tener la intención de ganar la indulgencia.

   Segundo, debe resignarse completamente a la voluntad de Dios al estar muriendo.

   Tercero, debe pronunciar el Santo Nombre de Jesús con sus labios, si es posible, y si no fuere capaz de hablar, al menos debe invocar el Santo Nombre de Jesús en su corazón.

   Subráyese especialmente esta última condición de pronunciar el Santísimo Nombre de Jesús. La Congregación de Indulgencias la pidió el 22 de septiembre de 1892 para ganar la indulgencia plenaria in articulo mortis. Es algo que fácilmente se pasa por alto, y por ello, le damos especial atención.




     El nombre de Jesús es el brillo de los predicadores, porque de Él les viene la claridad luminosa, la validez de su mensaje y la aceptación de su palabra por los demás. ¿De dónde piensas que procede tanto esplendor y que tan rápidamente se haya propagado la fe por todo el mundo, sino por haber predicado a Jesús? ¿Acaso no por la luz y dulzura de este
nombre, por el que Dios nos llamó y condujo a su gloria? Con razón el Apóstol, a los elegidos y predestinados por este nombre luminoso, les dice: en otro tiempo fuisteis tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijo de la luz. 
    ¡Oh nombre glorioso, nombre regalado, nombre amoroso y santo! Por ti las culpas se borran, los enemigos huyen vencidos, los enfermos sanan, los atribulados y tentados se robustecen, y se sienten gozosos todos. Tú eres la honra de los creyentes, tú el maestro de los predicadores, tú la fuerza de los que trabajan, tú el valor de los débiles. Con el fuego de tu ardor y de tu celo se enardecen los ánimos, crecen los deseos, se obtienen los favores, las almas contemplativas se extasían; por ti, en definitiva, todos los bienaventurados del cielo son glorificados. 
     Haz, dulcísimo Jesús, que también nosotros reinemos con ello por la fuerza de Tu Santísimo Nombre. 
San Bernardino de Siena