domingo, 7 de julio de 2019

NOVENA A NUESTRA REINA Y MADRE LA VIRGEN DEL CARMEN; Día 1


          Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Hagámos la Novena en un templo o capilla, o bien desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

          Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como una limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y Su Bendita Madre, empezaremos:



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

                En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.




ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre Suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor Honra y Gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:


Llevadnos con Vos, Virgen Inmaculada;
correremos tras el olor de Vuestros perfumes

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Llevadnos, Virgen Sagrada María 
a la cima del Carmelo,
que es Cristo, Vida del Cielo

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Interceded ante el Señor, Reina del Cielo,
para que cuantos murieron revestidos
con Vuestro Escapulario, 
vayan cuanto antes al Monte Santo de la Gloria

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...




DÍA PRIMERO

               ¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! que fuiste figurada en aquella nubecilla que el gran Profeta de Dios, San Elías, Místico Fundador del Carmelo, vio levantarse del mar, y con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a Tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de Su Majestad copiosas lluvias de auxilios, para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, a fin de que sirviéndole con perfección en esta, vida, merezca gozarle en la eterna. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, etc...


Pedir ahora la gracia particular 
que se desea conseguir en esta Novena


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.



Pues eres nuestro consuelo y Medianera con Dios, 
ruega, Señora, por nos, Virgen del Monte Carmelo



sábado, 6 de julio de 2019

PRIMER SÁBADO DE MES, necesaria Reparación al Inmaculado Corazón de María


"Yo he venido a pedir la Consagración del mundo
 a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora
 en los Primeros Sábados de mes..."

(Palabras de Nuestra Señora en Fátima)


          Dedicamos el Primer Sábado de cada mes a desagraviar al Inmaculado Corazón de María no por un capricho humano sino por un URGENTE PEDIDO de Nuestra Señora, que nos advierte, como Madre Nuestra, del mal camino que han tomado aquellos que viven en el peor de los pecados: la ingratitud a Dios. La Virgen María desea nuestro amor y también nuestro consuelo hacia Su Inmaculado Corazón, herido por el pecado del mundo.

          Transcurridos algunos años tras las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima, Lucía, la única superviviente de los tres niños que contemplaron a la Virgen Santa, contaba con apenas 18 años cuando decidió irse con la Congregación de las Hermanas Doroteas; ingresó como postulante en el convento que la Orden tenía en Pontevedra (España) y en donde Nuestra Señora fue a revelarle la primera parte del plan de Dios para la salvación de los pecadores en nuestro tiempo de rebelión contra Dios: la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados de mes.




          Lucía, refiriéndose a ella misma, describe el encuentro en tercera persona:

               El día 10 de Diciembre de 1925, se le apareció la Santísima Virgen y al lado, suspenso en una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen, poniéndole una mano en el hombro, le mostró al mismo tiempo un Corazón que tenía en la otra mano, cercado de espinas. Al mismo tiempo le dijo el Niño:

               ‘Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas.’

               Enseguida dijo la Santísima Virgen:

               ‘Mira, hija mía, Mi Corazón, cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte del Rosario y me hagan 15 minutos de compañía, meditando en los Misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.’

¿Por qué Cinco Sábados?

              Después de haber estado Sor Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los cinco sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

         Primer Sábado: Las blasfemias contra Su Pura e Inmaculada Concepción

         Segundo Sábado: Las blasfemias Contra Su Virginidad

         Tercer Sábado: Las blasfemias contra Su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres

         Cuarto Sábado: Los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada

         Quinto Sábado: Los que la ultrajan directamente en Sus sagradas imágenes




               ¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan Vuestro Santísimo Nombre y Vuestras excelsas prerrogativas! Aquí tenéis postrado a Vuestros pies, un indigno hijo Vuestro, que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. 

               Deseo reparar con este acto de amor y rendimiento, que hago delante de Vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra Vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a Vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a Vuestro maternal amor e inagotable misericordia.

               Aceptad, oh Corazón Inmaculado esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por Vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar Vuestro culto y Vuestras glorias. Concededme, oh Corazón amabilísimo, que viva y crezca incesantemente en Vuestro Santo Amor, hasta verlo consumado en la Gloria. Amén.


Se rezan ahora TRES AVEMARÍAS en honor
 del Poder, la Sabiduría y la Misericordia 
del Purísimo Corazón de María, 
menospreciado por los hombres


               I.- Os venero, amabilísimo Corazón de María, que ardéis continuamente en vivas llamas de Amor Divino; por Él suplico, Madre mía amorosa, abraséis mi tibio corazón en ese Divino fuego en que estáis toda inflamada.

     Dios te salve María, llena eres de gracia, etc...

               II.- Os venero, Purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella os pido, Madre mía Inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad.

     Dios te salve María, llena eres de gracia, etc...

               III.- Os venero, afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la Pasión y Muerte de Vuestro querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a Su Divina Majestad; dignaos, Madre mía Dolorosa, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias, que está recibiendo de los pecadores el Divino Corazón de mi adorable Redentor.

     Dios te salve María, llena eres de gracia, etc...



Jaculatorias

¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!

¡Refugio de pecadores, rogad por nosotros!

¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!



SANTA MARÍA GORETTI, la joven Mártir de la Pureza



          Nació en Corinaldo, Italia, el año 1890, de una familia humilde. Su niñez, bastante dura, transcurrió en Nettuno (cerca de Roma), y durante ella se ocupó en ayudar a su madre en las tareas domésticas. Era piadosa y asidua en la oración. 

          El 6 de Julio de 1902, a los once años de edad, fue amenazada de muerte con un punzón por Alessandro Serenelli, un joven que trató de abusar de ella, que prefirió morir antes que pecar. Durante su agonía perdonó al atacante, quién, tras años de cárcel, se convirtió y terminó sus días en un convento de frailes capuchinos. En 1950, asistiría junto a la madre de la Mártir a la canonización de esta.




EL PAPA PÍO XII 
reconoció el Martirio de Santa María Goretti
y la propuso como ejemplo para la jóvenes católicas


           De todo el mundo es conocida la lucha con que tuvo que enfrentarse, indefensa, esta virgen; una turbia y ciega tempestad se alzó de pronto contra ella, pretendiendo manchar y violar su angélico candor. En aquellos momentos de peligro y de crisis, podía repetir al divino Redentor aquellas palabras del áureo librito De la imitación de Cristo: "Si me veo tentada y zarandeada por muchas tribulaciones, nada temo, con tal de que Tu gracia esté conmigo. Ella es mi fortaleza ; ella me aconseja y me ayuda. Ella es más fuerte que todos mis enemigos."  Así, fortalecida por la gracia del Cielo, a la que respondió con una voluntad fuerte y generosa, entregó su vida sin perder la gloria de la virginidad.

           En la vida de esta humilde doncella, tal cual la hemos resumido en breves trazos, podemos contemplar un espectáculo no sólo digno del Cielo, sino digno también de que lo miren, llenos de admiración y veneración, los hombres de nuestro tiempo.  Aprendan los padres y madres de familia cuán importante es el que eduquen a los hijos que Dios les ha dado en la rectitud, la santidad y la fortaleza, en la obediencia a los preceptos de la Religión Católica, para que, cuando su virtud se halle en peligro, salgan de él victoriosos, íntegros y puros, con la ayuda de la gracia divina.

           Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud a no abandonarse lamentablemente a los placeres efímeros y vanos, a no ceder ante la seducción del vicio, sino, por el contrario, a luchar  con firmeza, por muy arduo y difícil que sea el camino que lleva a la perfección cristiana, perfección a la que todos podemos llegar tarde o temprano con nuestra fuerza de voluntad, ayudada por la gracia de Dios, esforzándonos, trabajando y orando.




           No todos estamos llamados a sufrir el Martirio, pero sí estamos todos llamados a la consecución (acción y efecto de conseguir) de la virtud cristiana. Pero esta virtud requiere una fortaleza  que, aunque no llegue a igualar el grado cumbre de esta angelical doncella, exige, no obstante, un largo, diligentísimo e ininterrumpido esfuerzo, que no terminará sino con nuestra vida. Por esto, semejante esfuerzo puede equipararse a un lento y continuado Martirio, al que nos amonestan aquellas palabras de Jesucristo: El Reino de los Cielos se abre paso a viva fuerza, y los que pugnan por entrar lo arrebatan.

           Animémonos todos a esta lucha cotidiana, apoyados en la gracia del Cielo; sírvanos de estímulo la Santa Virgen y Mártir María Goretti; que ella, desde el Trono Celestial, donde goza de la Felicidad Eterna, nos alcance del Redentor Divino, con sus oraciones, que todos, cada cual según sus peculiares condiciones, sigamos sus huellas ilustres con generosidad, con sincera voluntad y con auténtico esfuerzo.


(Papa Pío XII, en el Sermón de la Canonización 
de Santa María Goretti, el 24 de Junio de 1950)



viernes, 5 de julio de 2019

PRIMER VIERNES: DESAGRAVIO AL SAGRADO CORAZÓN




          "Yo te prometo, en la excesiva misericordia de Mi Corazón, que Su Amor Omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia Mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y Mi Corazón Divino será Su refugio en aquél último momento."



Condiciones para ganar esta gracia:

            1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

            2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

            3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.


Indulgencias

               El 7 de Septiembre de 1897, la Sagrada Congregación de las Indulgencias concedió UNA INDULGENCIA PLENARIA por CADA Primer Viernes que se observe la práctica según las condiciones que anteriormente hemos citado. Si no logramos alcanzar la Plenaria, la Misericordia de Dios permitirá que consigamos algunas indulgencias parciales; en uno u otro caso, son aplicables a las Benditas Almas del Purgatorio, especialmente a aquellas que más devotas son del Sagrado Corazón.



Consoladoras Promesas 
a los Devotos del Sagrado Corazón de Jesús

(transmitidas a Santa Margarita María de Alacoque)


1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

2. Les daré paz a sus familias.

3. Las consolaré en todas sus penas.

4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.

5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.

6. Los pecadores encontrarán en Mi Corazón un océano de Misericordia.

7. Las almas tibias se volverán fervorosas.

8. Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.

9. Bendeciré las casas donde Mi Imagen sea expuesta y venerada.

10. Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.

11. Grabaré para siempre en Mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.

12. Yo te prometo, en la excesiva misericordia de Mi Corazón, que Su Amor Omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en Mi desgracia, ni sin recibir los Sacramentos, y Mi Corazón Divino será su refugio en aquél último momento.




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LA INTEGRIDAD EN LA DOCTRINA


               LA INTEGRIDAD DE LA FE CATÓLICA exige que todos los bautizados crean de corazón en todos los Dogmas Católicos; la Fe es Una y no puede amoldarse a las necesidades y caprichos particulares...




               "Nada es más peligroso que esos heterodoxos que, conservando en lo demás la integridad de la doctrina, con una sola palabra, como gota de veneno, corrompen la pureza y sencillez de la fe que hemos recibido de la tradición dominical, después apostólica.

               Tal ha sido constantemente la costumbre de la Iglesia, apoyada por el juicio unánime de los Santos Padres, que siempre han mirado como excluido de la comunión católica y fuera de la Iglesia a cualquiera que se separe en lo más mínimo de la doctrina enseñada por el magisterio auténtico...

               Pues tal es la naturaleza de la Fe, que nada es más imposible que creer esto y dejar de creer aquello...Si hay, pues, un punto que ha sido revelado evidentemente por Dios y nos negamos a creerlo, no creemos en nada de la Fe divina.”


Papa León XIII, Satis cognitum, 29 de Junio de 1896



jueves, 4 de julio de 2019

PRIMER JUEVES DE MES: Oremos por la Santidad de los Sacerdotes Católicos


               Oh Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra la Obra Divina de salvar a las almas protege a tus sacerdotes en el refugio de Tu Sagrado Corazón.

              Guarda sin mancha sus manos consagradas, que a diario tocan Tu Sagrado Cuerpo, y conserva puros sus labios teñidos con Tu Preciosa Sangre.




               Haz que se preserven puros sus corazones, marcados con el sello sublime del Sacerdocio, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine. Aumenta el número de Tus Apóstoles y que Tu Santo Amor los proteja de todo peligro.

               Bendice sus trabajos y fatigas, y que como fruto de su apostolado obtengan la salvación de muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén.




EL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS, el Amor encerrado en la Sagrada Eucaristía


               La Sagrada Eucaristía es la prueba más palmaria del Amor que Jesús Nuestro Señor tuvo y sigue teniendo a los hombres. En Ella tenemos el Memorial de Su Pasión y el Amor viviente de Jesús, que a diario se aplica a nuestras almas, pues Él mismo está corporalmente presente en todas las partes de la tierra.

               Por eso hoy la Santa Iglesia Católica honra de una manera especial al Sagrado Corazón de Cristo Jesús, en esta manifestación de Amor que compendia todas las demás.

              "La razón particular y el objeto de esta Fiesta... es conmemorar el Amor de Nuestro Señor Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía. Quiere la Iglesia por este medio excitar más y más a los fieles a que se acerquen confiados a este Santísimo Misterio, y que los corazones ardan cada día más y más en las llamas de la Divina Caridad que abrasan al Sagrado Corazón de Jesús, cuando, por Su infinito Amor instituyó la Santísima Eucaristía, en que Ése mismo Corazón, los guarda y los ama, viviendo y morando con ellos, como ellos viven y moran con Él. Porque en este Sacramento de la Divina Eucaristía, Jesús se ofrece y se da a nosotros como Víctima, Compañero, Alimento y Viático, y prenda de la Gloria futura."


Papa Benedicto XV, 9 de Noviembre de 1921




EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA
Y EL SACERDOCIO
han brotado del Corazón Eucarístico de Jesús


               En todas partes de la tierra, donde hay una Hostia consagrada en un Tabernáculo, incluso en las misiones más lejanas, Él permanece con nosotros como "el dulce compañero de nuestro exilio".

               Él está en cada Tabernáculo "esperándonos pacientemente, solicitándo escucharnos, deseando ser escuchado por nosotros" .

               El Corazón Eucarístico de Jesús nos dio la Eucaristía como sacrificio, para perpetuar esencialmente el Sacrificio de la Cruz en los Altares hasta el fin del mundo y para aplicar los frutos sobre nosotros.

               Y en la Santa Misa, Nuestro Señor, que es el Sacerdote principal , continúa ofreciéndose por nosotros."El Cristo viviente no deja de interceder por nosotros", dice San Pablo (Carta a los Hebreos, cap. 7, vers. 25). Lo hace especialmente en la Santa Misa, donde, según el Concilio de Trento, es el Sacerdote mismo quien continúa ofreciéndose a través de Sus Ministros, de una manera no cruenta, después de haberse ofrecido cruentamente en la Cruz.

               Esta oblación interior, siempre viva en el Corazón de Cristo, es como el alma del Santo Sacrificio de la Misa y le da su valor infinito. Cristo Jesús continúa ofreciendo a Su Padre nuestras adoraciones, nuestras súplicas, nuestras reparaciones y nuestras acciones de gracia. Pero sobre todo, siempre es la misma Víctima pura que se ofrece, el mismo Cuerpo del Salvador que fue crucificado, y Su Sangre Preciosa se vierte sacramentalmente sobre el altar , para continuar borrando los pecados del mundo.

               El Corazón Eucarístico de Jesús, dándonos el Sacrificio Eucarístico, también nos dio el sacerdocio. Después de haberles dicho a Sus Apóstoles: "Vengan conmigo, los haré pescadores de hombres" (San Marcos, cap. 1, vers. 16) y " No me eligieron, pero los elegí y los nombré para que puedan ir y dar fruto..."(San Juan, cap. 15, vers. 16) les dio, en la Cena, el poder de ofrecer el Sacrificio Eucarístico, diciendo: "Este es Mi Cuerpo, que es dado por vosotros: haced esto en memoria mía" (San Lucas, cap. 22, vers, 19).

               Les dio el poder de la Santa Consagración, que renueva constantemente el Sacramento del Amor. De hecho, la Eucaristía, Sacramento del Sacrificio, no puede perpetuarse sin el Sacerdocio, y es por esta razón que la gracia del Salvador germina y florece en la sucesión de generaciones, después de casi dos mil años, de vocaciones sacerdotales. Será así hasta el Fin del Mundo.



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               Finalmente, el Corazón Eucarístico de Jesús nos es dado en la Sagrada Comunión. El Salvador Nos es dado como alimento, no porque lo asimilemos, sino para que nos hagamos más y más como Él, más vivificados, santificados por Él, incorporados a Él.

               Un día le dijo a Santa Catalina de Siena: "Tomo tu corazón y te entrego el Mío" , fue el símbolo sensible de lo que espiritualmente sucede en una Comunión ferviente, en la que nuestro corazón muere y su mezquindad, su egoísmo, a su amor propio, a expandirse y llegar a ser similar al Corazón de Cristo en pureza, fuerza, generosidad.

               Otra vez, el Salvador concedió a la misma Santa, la gracia de beber durante mucho tiempo en la Herida de Su Corazón: otro símbolo de una ferviente Comunión, en la que el alma bebe, para poder llamar espiritualmente al Corazón de Jesús ", Fuente de nuevas gracias "," Dulce refugio de la vida oculta "," Maestro de los secretos de la unión divina "," Corazón de quien duerme, pero que siempre vigila ".

               San Pablo había dicho (1 Corintios, cap. 10, vers. 16): " La copa de bendición que bendecimos, ¿no es una Comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es una Comunión con el Cuerpo de Cristo?" Y, como subraya Santo Tomás, el sacerdote en la Santa Misa, comunicándose con la Preciosa Sangre, se comunica para él y para todos los fieles.


Padre Garrigou Lagrange, OP



miércoles, 3 de julio de 2019

VISITAS AL PATRIARCA SAN JOSÉ: San José, Padre del Hijo de Dios




               Siguiendo nuestro esquema de Piedad La Semana del Buen Cristiano, procuremos tener hoy presente de una manera especial, a Nuestro Padre y Señor San José. No dudes ni por un momento que aquél que fue padre adoptivo de Jesús, seguirá siéndolo de alguna manera, ahora en el Paraíso, donde lo amará con más amor si cabe, con que lo amó en esta tierra. ¿Le negará algo su Hijo adoptivo, que tanto le debe por cuidarlo y protegerlo desde el seno de Su Madre?, ¿podrá Nuestro Salvador desoír la súplica de San José si a él nos encomendamos como sus hijos y devotos?


REFLEXIÓN PRIMERA:
- San José, Padre del Hijo de Dios -


               ¿Qué Ángel o qué Santo -dice San Basilio- ha merecido ser llamado Padre del Hijo de Dios? Sólo San José tiene derecho a este título incomparable. Con este sólo nombre de Padre, fue José honrado por Dios más que los Patriarcas, Profetas, los Apóstoles y los Pontífices, ya que todos estos tienen el nombre de siervos; mas San José lleva merecidamente el nombre de Padre. 

               ¡Oh Glorioso Patriarca! Yo venero en Vos al elegido de Eterno Padre para que compartiese con Él la altísima e incomparable Autoridad que goza sobre Su Unigénito Hijo. Hacedme experimentar Vuestra gran privanza con Dios, y Vuestra tierna caridad para conmigo, alcanzándome todas las gracias que necesito para conseguir la eterna salvación.

          JACULATORIA para repetir hoy a lo lardo del día: San José, Padre adoptivo del Hijo de Dios, rogad por nosotros.


San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia




San José Patrono de la Iglesia Universal





martes, 2 de julio de 2019

PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA EN GARABANDAL


               La Santa Iglesia Católica recuerda hoy la Visitación de la Virgen Nuestra Señora a su prima Santa Isabel; el evangelista San Lucas nos narra como la Virgen María "se fue con prisas a la montaña", para alentar a su pariente, que por gracia de Dios quedó embarazada después de que ya se creía estéril para engendrar. 

               Justo hoy se cumplen 57 años de otra Visita de la Virgen a la montaña: en esta ocasión, la Madre de Dios eligió la Sierra de Peña Sagra, en Santander, provincia del norte de España, donde desde hace siglos se erige la modesta aldea de San Sebastián de Garabandal. Sería allí donde cuatro sencillas niñas, se convertirían en testigos de múltiples manifestaciones celestiales, que comenzaron el 18 de Junio de 1961 con la Visión del Arcángel San Miguel, como preámbulo de las Apariciones de Nuestra Señora, que a partir del 2 de Julio, visitaría durante años a las jóvenes videntes, así hasta 1965. 

               Conchita, la principal vidente de Garabandal, siguiendo las indicaciones de su Director Espiritual, el Padre Manuel García Nieto, - jesuita que falleció en olor de santidad en 1974- escribió un Diario, en el que recogería sus encuentros con la Madre de Dios. La redacción de ese Diario sería también refrendada por otro eminente jesuita, el Padre Lucio Rodrigo Llanos y finalmente recomendada por el dominico Padre Royo Marín, lo que indica la ortodoxia doctrinal de los acontecimientos de entonces en San Sebastián de Garabandal. De ese manuscrito, queremos extractar hoy la Primera Aparición de la Virgen María: 





               Eran las 6 de la tarde. Nos fuimos a la Calleja a rezar el Rosario, sin llegar allá se nos apareció la Virgen con un Ángel a cada lado. Venían con Ella dos Ángeles, uno era San Miguel y el otro no sabemos. Venía vestido igual que San Miguel, parecían mellizos. Al lado del Ángel de la derecha, a la altura de la Virgen, veíamos un ojo de estatura muy grande. Parecía el ojo de Dios. Ese día hablamos con la Virgen mucho y Ella con nosotras. Le decíamos todo: que íbamos todos los días al prado, que estábamos negras, que teníamos la hierba en morujos etc. . . . Ella se reía ¡como le decíamos tántas cosas! . . . Rezamos el Rosario viéndola a Ella y Ella rezaba con nosotras para enseñarnos a rezarlo bien [Como Conchita lo explica, al comienzo la Visión les enseñó a recitar bien el Rosario. Después la Visión decía sólo el Gloria.] y cuando terminamos el Rosario dijo que se iba. 


               Entonces nosotras le dijimos, que estuviera otro poquitín, que había estado muy poco. Ella se reía y nos dijo que el lunes volvería. Cuando se fue, a nosotras nos dio mucha pena. Entonces algunas personas nos iban a besar y a preguntarnos lo que nos había dicho. Otras, no lo creían porque decían que cómo la Virgen iba a hablar tanto pues le contamos muchas cosas. Pero la mayoría sí creía porque decían que era como una Madre que hace mucho que no la ve su hija y le cuenta todo. Con mayor razón nosotras que no la habíamos visto nunca y además ¡era nuestra Madre del Cielo! Nos llevaron a la sacristía y un Padre que se llama D. Francisco Odriozola; nos preguntaba a una por una y después decía a la gente lo que nosotras le habíamos dicho. Así se terminó el día 2, Domingo, ¡día muy feliz! porque hemos visto por primera vez a la Virgen. Con Ella estamos todos, siempre que queramos. 


               La Virgen viene con un vestido blanco, manto azul, 
corona de estrellucas doradas, no se le ven los pies, las manos estiradas con el escapulario en la derecha.

               El escapulario es marrón, el pelo largo color castaño oscuro ondulado, la raya en el medio, la cara alargada, la nariz alargada fina, la boca muy bonita con los labios un poquito gruesos, el color de la cara es trigueño, más claro que el del Ángel, diferente a la vez, muy bonita, una voz muy rara, no sé explicarla, no hay ninguna mujer que se parezca a la Virgen ni en la voz ni en nada (Es interesante comparar esta forma de escribir con otras que corresponden a experiencias místicas. Se suceden afirmaciones y negaciones, como dando a entender que lo dicho no se ajusta exactamente a lo que se ha vivido, ya que es algo que no puede explicarse con palabras). Algunas veces trae al Niño en brazos (la Visión ha dejado en repetidas ocasiones el Niño Jesús en brazos de las videntes; ellas dicen que sienten el peso del Niño, pero que en cierto modo es como si no lo tocaran) muy chiquitín como un nene recién nacido, una carita redonda, parece el color como el de la Virgen, una boquita pequeña, el pelín un poco largo, rubio, unas manos pequeñas, un vestido como una túnica azul.







lunes, 1 de julio de 2019

Festividad de LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


"Vivid con temor todo el tiempo de vuestra peregrinación,
 considerando que habéis sido rescatados 
de vuestro vano vivir no con plata y oro, corruptibles,
 sino con la Sangre Preciosa de Cristo,
 como cordero sin defecto ni mancha!"

 (I Carta de San Pedro, cap, 1, vers, 17-19)




               El Papa Pío IX cumpliendo un voto que hizo en Gaeta, una vez vencida la revolución que había expulsado al Papa de la ciudad de Roma, instituyó la Fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor, mediante el Decreto Redempti sumus, el 10 de Agosto de 1849; fue elevada posteriormente al rango de fiesta de rito doble de primera clase por el Papa Pío XI, con ocasión del decimonono centenario de la muerte del Salvador.

               El Corazón de Jesús ha hecho que circulase por sus miembros esta Sangre adorable; y por eso, el Evangelio de hoy nos hace presenciar la escena que se desarrolló en el Calvario, al ser atravesado el pecho del Divino Crucificado por la lanza, derramando enseguida Sangre y agua; se ha significado con ello la unión de los dos testimonios que el Espíritu Santo dio al Mesías al ser Éste bautizado en las aguas del río Jordán, y al ser bautizado con Su propia Sangre en la Cruz.

               La historia de la Devoción a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor es la misma Historia de la Santa Iglesia Católica, porque Nuestro Señor, con el derramamiento de Su Bendita Sangre, desde la flagelación hasta la inmolación en la Cruz, nos ha redimido de nuestros pecados; en esta necesaria devoción se condensa la Predicación del Evangelio y la administración de los Sacramentos, especialmente en la confesión sacramental, donde místicamente, vuelve a rociarnos con esa Preciosa Sangre para lavarnos de la inmundicia del pecado

               Los Santos Padres fueron devotísimos de la Preciosa Sangre, como San Juan Crisóstomo en Oriente y San Agustín en Occidente. Entre las Santas, las revelaciones de Santa Gertrudis están llenas de las palabras más dulces y profundas acerca de la Preciosa Sangre.

               La Devoción de la Preciosa Sangre es inseparable del Santo Sacrificio de la Misa, donde Nuestro Señor se hace presente en el Altar con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad por medio de las palabras de la Consagración; sería ideal que todo buen católico, en el momento de la elevación del Cáliz, rogase para sí y para los suyos, ser lavados en esta Bendita Sangre; que pidamos al Buen Jesús, que si fuese necesario, también nosotros derramemos nuestra sangre para defender y transmitir la Fe Católica, como han hecho los innumerables Mártires que no dudaron en entregarse como Nuestro Señor lo hizo en la Cruz Redentora.




              En ese momento culmen de la elevación del Cáliz, no olvidemos a nuestras Hermanas las Almas del Purgatorio, y solicitemos también para Ellas, que la Preciosa Sangre de Cristo las libere -o al menos alivie- de sus tormentos purificadores.

              Un rasgo distintivo de la Devoción a la Preciosa Sangre es el principio cristiano del sacrificio, palabra desterrada por el mundo moderno y hasta por los sectores más progresistas del catolicismo; y es que el sacrificio es el elemento cristiano de la santidad, ya que implica pisotear el amor propio y amar la humildad y el olvido de todo afecto que nos aparte del amor de Dios.

               No podemos contemplar a Cristo en la Cruz, llagado, ensangrentado, muerto por nuestros crímenes, y pretender vivir sin renunciar a un apego, rodeados de comodidades y lujos innecesarios. Los verdaderos devotos de la Preciosa Sangre, serán católicos fieles, sumisos a la Voluntad de Dios y a la Doctrina de la Iglesia, pero también almas piadosas y mortificadas, no en grandes penitencias, sino en el silencio de aquél que por ejemplo se priva de ver la televisión, de llamar por teléfono a un buen amigo o del que prefiere dar a una obra de caridad antes que comprarse un par de zapatos.