miércoles, 17 de julio de 2019

EL ACTO DE AMOR... "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"





               Pierina Betrone nació en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de Abril de 1903. Desde muy pequeña estuvo inclinada a la piedad, soñando con ser algún día misionera, por eso, hasta en tres ocasiones intentó consagrarse en congregaciones de vida activa, pero siempre aparecieron impedimentos que cortaron de raíz sus buenas intenciones.


               Su confesor, el Padre Accomasso, le sugirió entonces entrar en el monasterio de Capuchinas de Turín. Pierina, obediente a la voz de su Director, solo acertó a decir "nada me atrae de las Capuchinas"; ingresó en el Monasterio el 17 de Abril de 1929, para tomar el hábito el 28 de Febrero de 1930, momento en el que tornó su nombre de pila por el de María Consolata.

               Fue precisamente en este día que se reveló el Sagrado Corazón de Jesús para rogarle:

"Sólo te pido esto: un Acto de Amor continuo"

                     A partir de ese momento, viviría una íntima unión con Aquél que es Rey y Centro de todos los corazones. Su nuevo nombre, Consolata, con el que empezaba su vida como esposa de Cristo, sería el eje de su vida: consolar al Sagrado Corazón de Jesús por tantos pecados e indiferencias. Por eso se resolvió a vivir penitente y abnegada por la Voluntad de Dios, pero oculta a los ojos del mundo ya aún a los de sus Hermanas Capuchinas.

                El 8 de Abril de 1934 hizo los votos perpetuos; fue fiel en sus diferentes labores como cocinera, zapatera y portera. El 22 de Julio de 1939, sería destinada a la nueva fundación capuchina de Moriondo Moncalieri, donde desempeñó las funciones de enfermera y secretaria.

                Su unión con el Sagrado Corazón de Jesús la llevó a convertirse en "Cirenea" de Cristo, que le reveló su dolor por un mundo cada vez más hundido en la ruindad y en la miseria del pecado. 

                Por eso, el Divino Corazón le enseñó un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada vez que lo pronunciase salvaría el alma de un pecador y repararía mil blasfemias.

   Jesús, María, 
os amo, Salvad Almas

En esa simple fórmula se condesaban los tres amores de todo cristiano:
 Nuestro Señor  Jesucristo, la Virgen Santísima y las almas
 por las que Cristo derramó Su Preciosa Sangre

          El Sagrado Corazón le reveló además:

Piensa en Mí y en las almas. 
En Mí, para amarme; 
en las almas, para salvarlas

 (22 de Agosto de 1934)

          Nuestro Señor le explicó que ese Acto de Amor, debía recitarlo "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de Mayo de 1936). Y ese mismo Divino Corazón le insistía:

"Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de Amor 
a cualquier otro don que puedan ofrecerme; 
tengo sed de amor"

(16 de Diciembre de 1935)





               El 24 de Septiembre de 1945 sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. En Junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma: "Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.

               Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último acto de amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada". 

               El 25 de Octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de Noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de Julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de Julio.

               Que este Acto de Amor, "Jesús, María, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.



martes, 16 de julio de 2019

SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, REINA Y HERMOSURA DEL CARMELO, Madre y Abogada de cuantos vestimos Su Bendito Escapulario


               En un momento de gran aflicción para la Orden del Carmen, el entonces Superior de la misma, San Simón Stock, suplicó a la Madre de Dios que le diese una señal de Su protección. Y el día 16 de Julio de 1251, en el Monasterio de Cambridge, en el Reino Unido, la Santísima Virgen se le apareció con el Divino Niño Jesús y le presentó un Escapulario, prometiéndole que todos los que con él muriesen no padecerían el fuego eterno. “Es, pues, una señal de salvación, salvaguardia en los peligros, alianza de paz y de protección sempiterna”, dijo la Madre de Dios, según la versión que nos transmite el General Grossi en su "Viridarium", escrito entre 1413 y 1426. No serían pocos los que pronto quisieron aprovechar esta Revelación de Nuestra Señora, entre ellos el propio Rey Eduardo II y Enrique, Duque de Lancaster, que vistieron el Escapulario del Carmen hasta la muerte.





               El sentido de esta Promesa es que la persona que muere con el Bendito Escapulario recibirá de la Virgen María, a la hora de la muerte, la perseverancia en el estado de gracia si está en él, o, en caso contrario, el don de la conversión y de la perseverancia final.

               La predilección de María Santísima por el Carmen fue confirmada de modo aún más maternal cuando se apareció al futuro Papa Juan XXII, entonces Cardenal Duèze, en Avignon, Francia. Allí Nuestra Señora, ampliaría la Promesa de salvación para los que vistiesen Su Escapulario, ya que le aseguró al futuro Papa que Ella daría una especial asistencia no sólo en esta vida, sino incluso más allá de ella, diciendo que los libraría del Purgatorio el primer Sábado después de su muerte.



CONDICIONES PARA RECIBIR EL BENDITO ESCAPULARIO

               1ª- Que el Escapulario sea como prescribe la Iglesia, es decir, hecho con dos pedazos de lana (y no de otro material) unidos entre sí por cordones, de forma cuadrangular o rectangular y de color marrón.

              2ª- Haber  recibido debidamente el Escapulario, es decir, impuesto por un sacerdote con poder para tal (actualmente cualquier sacerdote con uso legítimo de órdenes tiene ese poder).

               3ª- Que una parte caiga sobre el pecho y otra sobre la espalda. (No es válido llevarlo en el bolsillo o carter

               4ª- Guardar la castidad cada uno según su estado (perfecta para los solteros y matrimonial para los casados).

               5ª- Rezar las oraciones prescritas: el Oficio Parvo de la Virgen o en su defecto, el rezo diario del Santo Rosario (al menos 5 Misterios).

              6ª- OPCIONAL: guardar los días de ayuno propios de la Orden Carmelita, como son los Miércoles, Viernes y Sábados, aparte de la abstinencia de la carne; esta última condición no es obligatoria para los seglares, si bien pueden seguirla según sus circunstancias personales y siempre que cuenten con el beneplácito de un Director y no comprometan la salud corporal.





EL ESCAPULARIO DEL CARMELO ES SÍMBOLO DE LA CONSAGRACIÓN
 AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

              En Sus recientes Manifestaciones, Nuestra Santa Madre ha querido recordar de alguna manera Su amor por el Escapulario; así por ejemplo la última Aparición de la Virgen en Lourdes tuvo lugar el 16 de Julio de 1858, Festividad del Carmen; también en Fátima, narra Sor Lucía Dos Santos que vio a Nuestra Señora en la Aparición del 13 de Octubre, vestida con el hábito del Carmelo; en 1961, sería en San Sebastián de Garabandal en donde la Madre de Dios volvería a manifestarse, con un Escapulario marrón pendiente del brazo...

              Estas continuas referencias a Su Bendito Escapulario demuestran que la Virgen María desea que sigamos usando el Escapulario, como medio seguro de entregarnos a Ella y defensa contra los enemigos del alma. Así pues, el Escapulario no sólo es un sacramental, sino un símbolo tangible, una prueba palpable de nuestro amor y entrega a Nuestra Santa Madre, como lo sentenciaría el Papa Pío XII a mediados del siglo pasado:

              "Todos los Carmelitas que forman por un especial vínculo de amor la misma familia de la Santísima Madre, reconozcan en este memorial de la Virgen (el Bendito Escapulario) un espejo de humildad y castidad; vean en la forma sencilla de su hechura un compendio de modestia y candor; vean sobre todo en esa librea que visten día y noche significada con simbolismo elocuente la oración con la cual invocan el auxilio divino; reconozcan, por fin en ella su Consagración al Corazón Sacratísimo de la Virgen Inmaculada..." (Pío XII, 11 de Febrero de 1950) 

              Palabras claras del Papa, que serían confirmadas por la vidente de Fátima, Lucía Dos Santos:  "...ahora el Santo Padre lo ha afirmado así al mundo entero, diciendo que el Escapulario es signo de Consagración al Inmaculado Corazón. El Rosario y el Escapulario son inseparables" (Sor Lucía de Fátima, en una entrevista con el Padre Fray Howard Rafferty, O.C.D, el 15 de Agosto de 1950)


EL ESCAPULARIO DEL CARMEN, FUENTE DE INDULGENCIAS

              Indulgencias que podemos conseguir los que llevamos impuesto el Escapulario del Carmen y que podemos aplicar en favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio:

         A) Indulgencias Plenarias

     1. El día que se impone el Escapulario y el que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.

     2. En estas Fiestas de la Orden Carmelita:

a) Virgen del Carmen (16 de Julio)
b) San Simón Stock (16 de Mayo)
c) San Elías Profeta (20 de Julio)
d) Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre)
e) Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz (3 de Octubre)
f) San Juan de la Cruz (14 de Diciembre)
g) Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre).

         B) Indulgencia Plenaria el día de Nuestra Señora del Carmen, 16 de Julio, o en la fecha que exactamente se celebre, tiene concedida una indulgencia plenaria.

         C) Indulgencia parcial: Se gana indulgencia parcial por vestir a diario el Santo Escapulario. Se puede obtener indulgencias además por por besarlo, así como por cualquier otro acto de afecto y devoción. Y no sólo al Escapulario Tradicional, el de tela, sino también a la medalla-escapulario.


¿DÓNDE CONSEGUIR 
UN ESCAPULARIO TRADICIONAL?  


    

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lunes, 15 de julio de 2019

NOVENA A NUESTRA REINA Y MADRE LA VIRGEN DEL CARMEN; Día 9


          Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Hagámos la Novena en un templo o capilla, o bien desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

          Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como una limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y Su Bendita Madre, empezaremos:



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

                En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.




ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre Suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor Honra y Gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

Llevadnos con Vos, Virgen Inmaculada;
correremos tras el olor de Vuestros perfumes

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Llevadnos, Virgen Sagrada María 
a la cima del Carmelo,
que es Cristo, Vida del Cielo

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Interceded ante el Señor, Reina del Cielo,
para que cuantos murieron revestidos
con Vuestro Escapulario, 
vayan cuanto antes al Monte Santo de la Gloria

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...



DÍA NOVENO

               ¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! que extendiendo Tu amor hacia los Carmelitas, aún después de la muerte, como piadosísima Madre de los que visten Tu Santo Escapulario consuelas sus almas, cuando están en el Purgatorio, y con Tus ruegos consigues salgan cuanto antes de aquellas penas, para ir a gozar de Dios, Nuestro Señor, en la Gloria. Te ruego, Señora, me alcances de Su divina Majestad cumpla yo con las obligaciones de cristiano y la Devoción del Santo Escapulario, de modo que logre este singularísimo favor. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, etc...


Pedir ahora la gracia particular 
que se desea conseguir en esta Novena



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.




Pues eres nuestro consuelo y Medianera con Dios, 
ruega, Señora, por nos, Virgen del Monte Carmelo




domingo, 14 de julio de 2019

NOVENA A NUESTRA REINA Y MADRE LA VIRGEN DEL CARMEN; Día 8


          Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Hagámos la Novena en un templo o capilla, o bien desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

          Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como una limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y Su Bendita Madre, empezaremos:



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

                En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.




ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre Suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor Honra y Gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:


Llevadnos con Vos, Virgen Inmaculada;
correremos tras el olor de Vuestros perfumes

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Llevadnos, Virgen Sagrada María 
a la cima del Carmelo,
que es Cristo, Vida del Cielo

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Interceded ante el Señor, Reina del Cielo,
para que cuantos murieron revestidos
con Vuestro Escapulario, 
vayan cuanto antes al Monte Santo de la Gloria

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...



DÍA OCTAVO

               ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que ejerces Tu especial protección en la hora de la muerte para con los que devotamente visten Tu Santo Escapulario, a fin de que logren por medio de la verdadera penitencia salir de esta vida en gracia de Dios y librarse de las penas del infierno. Te ruego, Señora, me asistas, ampares y consueles en la hora de mi muerte, y me alcances verdadera penitencia, perfecta contrición de todos mis pecados, encendido amor de Dios y ardiente deseo de verle y gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene, sino que vaya segura a la Felicidad Eterna de la Gloria. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, etc...


Pedir ahora la gracia particular 
que se desea conseguir en esta Novena


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.


Pues eres nuestro consuelo y Medianera con Dios, 
ruega, Señora, por nos, Virgen del Monte Carmelo




sábado, 13 de julio de 2019

NOVENA A NUESTRA REINA Y MADRE LA VIRGEN DEL CARMEN; Día 7


          Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Hagámos la Novena en un templo o capilla, o bien desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

          Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como una limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y Su Bendita Madre, empezaremos:



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

                En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.




ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre Suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor Honra y Gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:

Llevadnos con Vos, Virgen Inmaculada;
correremos tras el olor de Vuestros perfumes

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Llevadnos, Virgen Sagrada María 
a la cima del Carmelo,
que es Cristo, Vida del Cielo

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Interceded ante el Señor, Reina del Cielo,
para que cuantos murieron revestidos
con Vuestro Escapulario, 
vayan cuanto antes al Monte Santo de la Gloria

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...



DÍA SÉPTIMO

               ¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! que en Tu Santo Escapulario diste a los que devotamente lo visten, un firmísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros. Te ruego, Señora, que seas mi defensa poderosa en esta vida mortal, para que en todas las tribulaciones y peligros encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria, logrando siempre Tu especial asistencia para conseguirlo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, etc...



Pedir ahora la gracia particular 
que se desea conseguir en esta Novena



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.


Pues eres nuestro consuelo y Medianera con Dios, 
ruega, Señora, por nos, Virgen del Monte Carmelo




LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN DE MARÍA, medio para evitar el camino hacia el infierno




               Durante la Tercera Aparición de María Santísima en Fátima, el 13 de Julio de 1917, Nuestra Señora mostró el Infierno a los tres pastorcitos que lo narran de la siguiente manera:

           "...vimos como un gran mar de fuego y, sumergidos en ese fuego, a los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados —semejante al caer de las chispas en los grandes incendios— sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa”.

               Asustados, y como pidiendo socorro, los videntes levantaron los ojos hacia Nuestra Señora, que les dijo con bondad y tristeza:

          “Visteis el Infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la Devoción  a Mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que Yo os diga, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, vendrá otra peor”.

                Y la Virgen continuó:

           “Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida (1) sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará”.

              Les enseñó además una jaculatoria para ser rezada al final de cada Misterio del Rosario:

          “Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del Infierno, lleva todas las almas al Cielo, especialmente a las más necesitadas”.





               Es necesario notar que sabemos por la Fe -para que tengamos una idea de lo que es ese fuego del infierno- que se trata de un verdadero fuego. Es forzoso, por lo tanto, excluir la idea modernista de que el fuego del infierno es una expresión simbólica, que retrata los sufrimientos de carácter moral. Existe en el infierno el sufrimiento de carácter moral y ese sufrimiento es terrible. Es la privación de Dios, es la desesperación eterna, en la que la persona se siente colocada completamente fuera de su propia naturaleza, colocada en un pavoroso conflicto consigo misma. Pero junto con ese sufrimiento moral, existe un sufrimiento de orden físico que se ejerce sobre el alma. Hay un fuego verdadero en el infierno, que es realmente fuego y ese fuego quema el alma.

               Alguien podrá decir: “pero no puedo comprender cómo siendo el alma espiritual pueda ser quemada por el fuego”. Es muy fácil de comprender: el alma espiritual ¿no está ligada al cuerpo? Ella no está atada, por lo tanto, a algo de carácter material? Si ella está ligada a la materia, ¿por qué entonces no puede ser quemada por algo material? ¡Es evidente!

               San Alfonso de Ligorio dice que ese fuego es tan terrible, que la peor llama de la tierra quema tan poco en comparación con ese fuego, como una llamada pintada “quema”, en comparación con una llamada real de la tierra. Ustedes comprenden, por lo tanto, que los peores fuegos que aquí se ven, no son tan terribles cuanto el del infierno.

              Llamó la atención para el hecho de que Nuestra Señora haya dado énfasis especial a Su Inmaculado Corazón... Se ve entonces que es una de esas maravillas de la gracia que Nuestra Señora reservó para este tiempo de aflicción. Ella especialmente indica que debemos tener devoción al Inmaculado Corazón de Ella para salvarnos de nuestros pecados y especialmente del pecado de la Revolución, y principalmente de las raíces del pecado de la Revolución, que son el orgullo y la impureza.

              Si alguien quiere vencer al demonio del orgullo, al demonio de la impureza, conságrese al Inmaculado Corazón de María y haga una jaculatoria, por ejemplo, análoga a la que se hace al Sagrado Corazón de Jesús. Existe esa jaculatoria muy bonita: “Oh Jesús, manso y humilde de corazón, haced mi corazón semejante al Vuestro”.

               Podemos decir esto a Nuestra Señora: “Oh María, mansa y humilde de corazón, haced nuestro corazón contrarrevolucionario y humilde semejante al Vuestro”.



Doctor Plinio Corrêa de Oliveira, 15 de Julio de 1967


NOTAS ACLARATORIAS:

               Con toda seguridad, esa señal a la que hace alusión Nuestra Señora en Su Mensaje, consistió en la aurora boreal que inundó los cielos de Europa y del Norte de África a finales de Enero de 1938, poco antes del estallido de la II Guerra Mundial, cumpliéndose así lo advertido por la Virgen a los niños videntes de Fátima. Fueron muchos los periódicos europeos que reflejaron en sus portadas el acontecimiento, entre ellos el español "La Vanguardia":

               “La aurora se presentó en forma de gigantesco abanico, abierto hacia el cielo y de rayos ligeramente convergentes sobre el Polo magnético de la Tierra. El intenso fulgor rosáceo, atravesado por multitudes de bandas de luz más blancas y brillantes, cual si procediesen de potentes reflectores enfocados hacia el cénit, se elevaba hasta unos 30 grados sobre el horizonte, con una anchura asimilar, casi doble a las dos bandas; cambiaba con frecuencia de posición, difuminándose unas, mientras se formaban otras a su lado. Aunque el color predominante fue el rosáceo, hubo también sus matices verdes y blancos”.

("La Vanguardia, 26 de Enero de 1938)


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viernes, 12 de julio de 2019

NOVENA A NUESTRA REINA Y MADRE LA VIRGEN DEL CARMEN; Día 6


          Esta Novena se podrá hacer en cualquier tiempo del año o en nueve días consecutivos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día por estar dedicado a Nuestra Señora.

          Hagámos la Novena en un templo o capilla, o bien desde casa, delante de alguna imagen de Nuestra Señora del Carmen. Hagamos una INTENCIÓN PARTICULAR por la cual ofrecer esta Novena.

          Ofrezcamos a la Majestad de Dios, en Reverencia de María Santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como una limosna, ayuno, asistir a la Santa Misa, etc.

           Puestos de rodillas, conscientes de la Presencia de Dios y Su Bendita Madre, empezaremos:



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro. 

                En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

                Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

                Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.




ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

               Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten Tu sagrado Escapulario; por lo que Su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre Suya, te suplico me alcances de Tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para Su mayor Honra y Gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de Vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y Justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo:


Llevadnos con Vos, Virgen Inmaculada;
correremos tras el olor de Vuestros perfumes

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Llevadnos, Virgen Sagrada María 
a la cima del Carmelo,
que es Cristo, Vida del Cielo

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...

Interceded ante el Señor, Reina del Cielo,
para que cuantos murieron revestidos
con Vuestro Escapulario, 
vayan cuanto antes al Monte Santo de la Gloria

Dios te salve, María, llena eres de gracia, etc...





DÍA SEXTO

               ¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos Tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del Santo Escapulario, vinculando en él tantas gracias y favores para con los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones, procuran vivir de manera que imitando Tus virtudes, muestran que son Tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances la gracia de vivir siempre como verdadero cristiano y cofrade amante del Santo Escapulario, a fin de que merezca lograr los frutos de esta hermosa devoción. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:


Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, etc...



Pedir ahora la gracia particular 
que se desea conseguir en esta Novena



ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

               Virgen Santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de Tu Santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta Tu querida Insignia. ¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante Tu sagrada imagen, y concédenos benigna Tu amorosa protección. 

                Te encomiendo las necesidades de la Iglesia Católica, Nuestra Madre, así como las de mi Nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a Tu Divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.


Pues eres nuestro consuelo y Medianera con Dios, 
ruega, Señora, por nos, Virgen del Monte Carmelo