miércoles, 24 de enero de 2024
martes, 23 de enero de 2024
SÓLO LA RELIGIÓN CRISTIANA ENSEÑA ESA VERDAD PLENA
(...)toda casa que no se apoya sobre una base sólida y segura ruina; toda la inteligencia que no es iluminada por la luz de Dios se aleja más o menos de la plenitud de la verdad; surgen las discordias, aumentan, crece, si la caridad fraternal no afervora los ciudadanos, los pueblos y las naciones.
Ahora bien, sólo la Religión Cristiana enseña esa Verdad plena, esa justicia perfecta y esa caridad divina que elimina odios, enemistades y peleas; de hecho, sólo ella las recibió en custodia del Divino Redentor, Camino, Verdad y Vida (Jn 14, 6), y con todas las fuerzas debe hacerlas poner en práctica.
No hay duda, entonces, de que aquellos que quieren deliberadamente ignorar la Religión Cristiana y la Iglesia Católica, o que se esfuerzan en ponerles obstáculos, debilitan con eso las bases de la Sociedad, o las sustituyen por otras que absolutamente no pueden sostener el edificio de la dignidad, libertad y bienestar humanos.
Es preciso, pues, volver a los preceptos del Cristianismo, si se quiere formar una sociedad sólida, justa y equitativa. Es perjudicial, es imprudente entrar en conflicto con la Religión Cristiana, cuya duración perenne es garantizada por Dios y probada por la Historia... en un estado sin religión, no puede haber ni rectitud moral ni orden.
La Religión es que hace que las almas sean formadas en la justicia, la caridad, la obediencia a las leyes justas; ella condena y proscribe el vicio; induce a los ciudadanos a la virtud, sino que les rige y les regula la conducta pública y privada ; enseña que la mejor distribución de la riqueza no se logra por la violencia y por la revolución, pero mediante normas justas, de modo que el proletario que aún no tenga los medios de vida necesarios y oportunos puede ser elevado a una condición más formal, con feliz solución para las disensiones sociales; de ese modo ella trae un eficaz contribución al buen orden y la justicia, aunque no haya sido creada únicamente para ofrecer y aumentar las comodidades de la vida..."
14 de Julio de 1958
lunes, 22 de enero de 2024
RETIRO Y SILENCIO PARA ESTAR Y TRATAR CON DIOS.; "YO EN DIOS o EL CIELO", por el Padre Valentín de San José, Carmelita Descalzo de Las Batuecas, capítulo 3, puntos 17-20
17- Jesucristo fue el modelo único perfecto de los Santos y el camino por donde llegaron a la Santidad y al Cielo y por donde únicamente hemos de alcanzar todos la Santidad y la felicidad eterna prometida. Cuantos no vayan por este camino -y menos los que salen de él- no pueden llegar jamás a tan deseado bien.
San Pablo nos enseña que aun cuando un Ángel nos anuncie Doctrina contraria a Jesús Crucificado, no le creamos (Evangelio de San Mateo, 19, 21), y San Juan de la Cruz, que obremos en cada acción como obraría Jesucristo en estos momentos (1). Pero Jesucristo decía, sin vacilación y terminante, a Sus Apóstoles: Como no sois del mundo, sino que os entresaqué Yo del mundo, por eso el mundo os aborrece (Jn 15, 19). Y en la Oración al Padre le dice, rogando por Sus Apóstoles: Porque no son del mundo, así como Yo tampoco soy del mundo (Jn 17, 14). Exigía, y continúa exigiendo inexorablemente a las almas escogidas con tanto amor y predilección, una voluntad firme y determinada para no desistir, suceda lo que sucediere; por eso dijo esta sentencia terminante: Ninguno que después de haber puesto su mano en el arado y vuelve sus ojos atrás, es apto para el Reino de los Cielos (Lc 9, 62).
Haciéndole con mi cabeza y mano señal de mi asentimiento a cuanto me explicaba, le dije: -Me parece muy clara esta doctrina y considero es la que Nuestro Señor Jesucristo nos enseña en el Evangelio, ni se había nunca despertado duda alguna en mí hasta los momentos actuales. Pero quieren convencerme ahora de que no se debe dejar de acudir al mundo ni de tratar con el mundo y es más perfecto y apostólico estar muy enterado de lo que se hace en el mundo mundano y asistir a sus reuniones, espectáculos y diversiones para encauzarlos hacia Dios y en ellos se ganan las almas. Me dicen ser hoy eso lo más apostólico y perfecto; y como convertiremos las almas es procurando el bien social y el trato con las gentes y asistiendo a sus reuniones. La penitencia ni es casi compatible con el Apostolado, ni ayuda a la perfección, ni conduce a nada.
Como chocan con las ideas que siempre he aprendido y procurado vivir, vengo a conocer su parecer, que tanto aprecio, y a que me enseñe la verdad con exactitud. —¡Oh amadísimo! —me dijo de nuevo con amor compasivo—. Ni ese modo de pensar ni esas ideas son novedad de estos tiempos. Siempre que ha faltado el Amor de Dios, se ha perdido el espíritu de mortificación y se ha propagado y razonado con esa doctrina. Repasa en tu memoria las diferentes épocas de la Historia del mundo y de la Historia de la Iglesia y los años que preceden a las grandes conmociones sociales. No quiero decirte que tras de Voltaire y de los volterianos viene la sanguinaria Revolución francesa. Esta es la cumbre que divide las dos vertientes de la Iglesia y aun del mundo, y las continúa dividiendo.
En una vertiente están las épocas de gran fervor y Santidad de los Sacerdotes y Órdenes religiosas, y paralelo a ese fervor es la Fe y fervor de los pueblos y de la Sociedad; porque el estado de los Sacerdotes y Religiosos se ve en el estado de la sociedad y de los pueblos, y el estado de los pueblos en el de los Sacerdotes y Religiosos. Pues no deja de cumplirse que como es el pueblo, así es el Sacerdote (Is 24, 2).
Cuando se vive la tibieza y el desbordamiento de doctrinas y de costumbres en la sociedad seglar, es indefectiblemente porque no hay en los Sacerdotes y en las Órdenes religiosas el fuego de Santidad y la Fe viva de virtudes para derretir el hielo de frialdad religiosa y para orar y expiar por los pecados de los pueblos, fin primario de los consagrados a Dios.
En esta época de tibieza, materialismo y falta de Fe queremos derretir ese hielo metiéndonos en él, y quedaremos también helados. En las épocas tormentosas y de tibieza y materialismo, Dios ha mandado siempre sus grandes Apóstoles, Sacerdotes, Religiosos y seglares para que enciendan en Vida Espiritual y en virtudes los corazones y vuelvan los días heroicos de abnegación, de Caridad, de íntima espiritualidad y virtudes. Esos Apóstoles convierten el mundo no haciéndose al mundo, sino retirándose del mundo y de lo mundano y alejándose de todo lo que disipa y distrae, y llenándose de Dios. Los Santos han sido soles de Dios puestos por Él en Su Iglesia para iluminarla y santificarla, y son los jardines de hermosura de las épocas de gran fervor de espíritu. Dios enviará ahora esos Santos, nuevos soles suyos, que nos enciendan y abracemos todos las virtudes y vida santa.
18- En estos momentos -me decía con afecto- se ha de permanecer más firmes en la Fe, porque ésta es la victoria que vence al mundo, vuestra Fe (1 Jn 5,4). Los Apóstoles San Pedro y San Juan nos exhortaron diciendo: Habéis de resistir al Demonio y al mundo permaneciendo fuertes en la Fe (1 Pedro 5, 9), sin dejarnos llevar de novedades contrarias al Evangelio. Los Santos fueron por el camino señalado por Jesucristo y llegaron al Cielo e hicieron florecer en hermosura la Iglesia y su tiempo, y ahora nos los presenta la Iglesia a la veneración para que acudamos a ellos y los tomemos por intercesores y también por modelos. Dios ha confirmado su vida y enseñanza con milagros. Recordemos lo que nos dejaron escrito las piedras fundamentales de la Iglesia, que son los Apóstoles.
Conoces la energía con que San Pablo anatematiza al que quiera presentar otro modo y otro camino nuevo y distinto. Él no enseñaba y no predicaba más que a Jesucristo crucificado, que entonces, como ahora, es motivo de escándalo para los judíos y parece una locura a los gentiles (1 Cor 1, 23). No conocía ni había otro camino para el Cielo. Era el seguro y único. El Cristiano no tiene que hacerse al mundo, sino convertir el mundo a Jesucristo y orar y expiar por el mundo.
La esperanza del premio en el Cielo movía a San Pablo a abrazar con determinación el sacrificio y vivir abnegadamente la virtud como ha alentado siempre a las almas fervorosas y continúa alentando a todos cuantos nos alejamos del mundo y de las curiosidades para procurar vivir la perfección. Sin el recuerdo del premio en el Cielo a mí me faltaría el estímulo para el sacrificio y para vencerme y vivir recogido, como creo te faltaría a ti, y ni tú ni yo abrazaríamos el menosprecio y ser postergados sino a la fuerza.
Muy claro me dice mi razón que no es cordura humana ni es razonable abrazar el sacrificio, ni el dolor, ni admitir la humillación por sí mismos; se abrazan y se aman y me niego a mí mismo porque Jesucristo lo mandó y porque tienen en el Cielo recompensa eterna prometida por Dios; como me alejo de los hombres no por gusto santoral, sino para tener y vivir más íntima vida espiritual en trato con Dios y estar preservado de muchos peligros que me lo impedirían. El premio del Cielo me estimula y fortalece para renunciar a lo mundano. Sólo por Dios lo hago; sólo por Dios y por el premio del Cielo.
19- Como bien ves no son palabras mías ni de ahora, pero no han dejado de ser actualmente tan verdaderas como antes. Recuerdas que San Pablo escribe a Timoteo: He combatido con valor, he concluido mi carrera, he guardado la Fe. Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada y que me dará el Señor en aquel día, como justo Juez, y no sólo a mí, sino a los que llenos de Fe esperan su venida (2 Tim 4, 7-8). Y animando a los Corintios escribe: Todo lo cual hago por amor del Evangelio, a fin de participar de sus promesas... Corred, pues, de tal manera que ganéis el premio (Cor 9, 23-24). Si no corro no me ganaré premio ni me puede dar Dios la corona no ganada.
El Apóstol no pierde de vista este premio del Cielo. Cuando el Sanedrín le acusa ante el gobernador romano, se defiende diciendo: Por causa de mi esperanza de la resurrección de los muertos es por lo que voy a ser condenado (Hechos 23, 66). Y entona la alabanza más encomiástica y valiente a la Fe: porque si nuestra Fe es la victoria que vence al mundo y la Fe es el fundamento de las cosas que se esperan y un convencimiento de las cosas que no se ven (Heb 11, 1), la Fe en el premio del Cielo iluminó la inteligencia y fortaleció la voluntad de los Santos que vivieron antes de Jesucristo para practicar las virtudes y los prodigios que realizaron y el Apóstol enumera con entusiasmo.
También la Fe y la esperanza en el premio del Cielo, juntas con la gracia muy especial que Dios les comunicaba, de tal manera fortalecía y animaba a los Mártires heroicos y a los Santos del Cristianismo en todo el correr de los siglos, que nos maravilla y admira a nosotros, aun sabiendo que es Dios quien extraordinariamente lo da, como maravillaba a los verdugos que los causaban los más terribles tormentos que podían y se les ocurrían al verlos tan alegres en tan irresistibles torturas. Porque la Fe y la esperanza del Cielo, con la gracia especial de Dios, llenaba de alegría la boca de San Lorenzo, cuando le tostaban en las parrillas, y ponía contento en San Vicente cuando era descoyuntado y despedazado, y en las delicadas jovencillas, como Santa Justina, en sus torturas, y Santa Eulalia, la cual decía en el tormento: "Yo soy un libro en que estás escribiendo tu nombre".
La Fe y la esperanza del Cielo, con la gracia de Dios, embelleció y casi como divinizó la vida en la soledad a San Pablo el Ermitaño y a San Antonio Abad, y la de tantos miles de hombres como la abrazaron y en ella se santificaron y recibieron mercedes dulcísimas muy envidiables, en las penitencias que hacían y en la vida de trato continuo que con Dios tenían. Y la Fe y la esperanza del Cielo hizo este mismo prodigio en las mujeres que, como los hombres, se retiraron a la soledad viviendo penitencias pavorosas, como Santa María Magdalena y Santa Tais, en la continua comunicación que tenían con Dios, como lo ha hecho y está haciendo actualmente en tantos hombres y en tantas heroínas que dejan todas las comodidades y bienes para encerrarse en los claustros y vivir entregadas sólo para Dios en oración y sacrificio. Aun en esta vida, Dios da, como prometió, el ciento por uno a quienes viven santamente.
20- San Pablo esperaba confiado que este exorbitante premio del Cielo era para siempre y deseaba ir a gozarle pronto y estaba firmemente persuadido de que los sufrimientos de la vida presente no son de comparar con aquella Gloria venidera que se ha de manifestar en nosotros (Rom 8, 18). El premio del Cielo le hacía amable y deseable la persecución. Y es que el recuerdo del Cielo, como premio soberano, pone fortaleza en mi alma y en todas. El recuerdo del premio del Cielo me ha movido a mí al retiro y silencio para estar y tratar con Dios, y ha hecho siempre amables el sacrificio y la persecución, y hasta el menosprecio y la calumnia. El premio del Cielo, iluminado con su luz sobrenatural, enseña a renunciar las disipaciones y curiosidades mundanas y aun los lícitos solaces con los hombres, y a muchas noticias y acontecimientos.
Por el premio del Cielo han pedido los Santos cruces. Admirado y embelesado escuchaba yo la hermosura y naturalidad con que brotaban de sus labios estas luminosas y atrayentes verdades. Y aún añadió, mirándome como miran los Santos: "Repasa en tu memoria, aunque sólo sea con la rapidez del relámpago, algunas historias de los héroes de Dios en la Santidad. Porque Dios tiene Sus héroes maravillosos y encantadores, muy diferentes de los héroes que aplaude la sociedad mundana y de los héroes de las guerras y de las ciencias. Mira los héroes de Dios sufriendo el Martirio, o la penitencia o practicando la virtud. Míralos ejercitando el apostolado activo o la vida escondida y abnegada de oración, recogimiento y mortificación, pero siempre ofrecidos a Dios por la propia santificación y por la salvación de todos los hombres, y para que Dios sea conocido y amado del mundo entero. En todos los Santos se ve brillar, como sol clarificador, la esperanza del Cielo y el deseo de llegar a poseer a Dios gloriosamente. Cuando Jesús pregunta a Santo Tomás qué premio quiere por lo bien que de Él ha escrito, el Santo le contesta: No quiero otro premio que a Ti mismo; y San Juan de la Cruz, a la misma pregunta, da por respuesta: Señor, te pido padecer y ser despreciado. El premio es Dios en el Cielo. Tú mismo recordarás de tus lecturas espirituales algunos hechos que confirman esto mismo".
Me sorprendió esta inesperada alusión a que yo contase algún hecho y, más para darle un poco de descanso que por narrar alguno, le dije: "Ciertamente se me viene a la memoria el martirio de San Aurelio. Dominaban los Sarracenos en España y perseguían a los Cristianos queriendo imponer la ley de Mahoma en toda España. Condenaron a San Aurelio a varios tormentos y, por fin, a la muerte por no querer renegar de Cristo. Cuando le llevaban a la muerte se animaba a sí mismo diciendo: Nada me arredra. Cristo es el gran consuelo de mi vida, y toda mi ganancia, morir por Él. Este mundo es para mí un caos tenebroso, y sólo pensar que voy a dejarlo y me voy al Cielo me llena de felicidad (2). Y lo dejó dichosamente por el Martirio y está glorioso en el cielo disfrutando perpetuamente el apremio".
¡Qué contento -me dijo él- recibo yo leyendo las vidas de los Santos, y veo lo reciben casi todos. Mucho anima esa lectura a imitarlos e ir por su camino, y son muchos los que con esa lectura han dado vuelta radical a su vida. Leyendo las vidas de los Santos, tomó San Ignacio la decisión de dejar el mundo y entregarse totalmente a Dios, y fue Santo, como sabemos; y San Agustín tomó la decisión firme cuando oyó el toma y lee y leyó las palabras de San Pablo. No sé si alguna vez habrás leído la historia de Barlaam y Josafat. Le dije que nunca había oído hablar de ella. Y me dijo: -Es preciosísima y sumamente aleccionadora. Tuvo muchísima influencia en la historia de la literatura, y más aún en la historia de la Iglesia en toda la Edad Media.
1) San Juan de la Cruz: Avisos, 160.
2) Isabel Flores de Lemus: Año Cristiano, I, A., 27 de Julio.
domingo, 21 de enero de 2024
QUÉ HACER SI NO PODEMOS ESCUCHAR LA SANTA MISA DOMINICAL
sábado, 20 de enero de 2024
SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN, en el 170 Aniversario del Dogma
El Dogma de la Inmaculada Concepción de María no se encuentra en las Sagradas Escrituras en sentido literal, pero la Iglesia ha llegado a esa Verdad a partir de muchos textos que hablan de ella y el papel que tiene en la salvación.
En el libro del Génesis (cap. 3, vers. 15) inmediatamente después del pecado de Adán, Dios revela Su Plan de Salvación y dice que se realizará por la fidelidad de un hombre y una mujer, así como nuestra caída se dio por la infidelidad de un hombre y una mujer.
"Enemistad pondré entre ti [Satanás] y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar".
El linaje de Satanás es el pecado; entonces, la Mujer y Su Linaje no tendrán pecado, en contraposición absoluta con Satanás y su linaje. Vemos, así, en el primer anuncio de la Redención de Dios: Él tiene la intención de preservar a María del pecado para que Jesús pueda asumir una naturaleza humana pura.
El Nuevo Testamento también nos revela la verdad de ese papel. En el Evangelio de Juan, el Apóstol relata dos ocasiones importantes cuando el Señor llama a Su madre "Mujer", relacionándola con la Mujer del pasaje antes citado del Génesis. La primera es al comienzo de Su ministerio (ver el Evangelio de San Juan, cap. 2, vers. 4); y luego nuevamente en la consumación en la Cruz,(Evangelio de San Juan, cap. 19, vers. 26)… el momento del aparente triunfo de Satanás. También Juan, en el Libro del Apocalipsis (capítulo 12), se refiere a la "Mujer vestida de sol" que da a luz al Niño destinado a gobernar el mundo.
En el Evangelio de San Lucas (cap. 1, vers. 28), hay otra confirmación en el pasaje del anuncio del Ángel a María, a quien se refiere como la "llena de gracia" ("íntegra de gracia"). Y también de boca de Isabel, en el Evangelio de San Lucas (cap. 1, vers. 41-44), cuando saluda a Su prima María.
"Bendita Tú entre las mujeres y bendito el fruto de Tu seno; y ¿de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de Tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno".
Muy desde sus principios, reconociendo el paralelismo ente la caída y la Redención, la Santa Iglesia comenzó a referirse a María como la Nueva Eva y a ir desglosando, a través de los siglos, todas las implicancias de ese papel de gracia que comenzó a plasmarse desde Su preservación del pecado de Adán por Su Inmaculada Concepción.
viernes, 19 de enero de 2024
VEN E INVÁDEME COMPLETAMENTE; Consagración personal al Sagrado Corazón
Sagrado Corazón de Jesús, ven e invádeme completamente para que mis motivos sean Tus Motivos, mis deseos Tus Deseos, mis palabras Tus Palabras, mis pensamientos Tus pensamientos, después déjame entrar en lo más profundo de Tu Sagrado Corazón.
jueves, 18 de enero de 2024
ME ENTREGO ENTERAMENTE A VOS, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José
Basta leer con atención y buen espíritu las páginas de este capítulo para persuadirse que el Hno. Estanislao es una alma privilegiada, alma verdaderamente extraordinaria, tal vez una de las más fieles a la gracia a juzgar por la energía con que se compromete a cumplir siempre y en todo lugar lo que sea más perfecto para gloria de Dios. Copio de uno de sus cuadernos: "Veo claramente cómo va viniendo a mi corazón el amor de Dios; veo mi estado con luz clarividente y no me importa que me tengan y me llamen demonio, que me tengan y me digan que soy un santo.
Lo primero veo que por la gracia de Dios no soy, pero si no fuera por El, sería el primero de los demonios. “Lo segundo veo claro también que no soy santo, tal como Jesús me quiere; sé que voy por buen camino y que si sigo cada vez mejor (lo cual espero con la gracia de Dios) lo conseguiré, pero es mucho lo que me toca de andar todavía.
Con la oración y la gracia todo se consigue. Mi deseo y mi determinación enérgica es, ser fiel, muy fiel hasta llegar a mi fin. Por lo tanto, ¡adelante! Hasta morir si es preciso en una cruz. “Estas son mis disposiciones ahora y lo serán con la ayuda de mi Madre, la Virgen María, a quien totalmente me he entregado y en cuyo seno vivo y el él es donde disfruto de todas las caricias maternales, por eso que me diré en toda circunstancia: ESTOY EN MI MADRE, no temeré ni al Demonio, ni al mundo ni a mí mismo en nada. Soy de mi MADRE, ando con mi MADRE, vengo de mi MADRE y voy a mi MADRE!.
Por largo tiempo vengo yo pensando lo que podría hacer para pagar en algo tantos favores como de Jesús he recibido, tales como el haber llevado a mi alma, en tan poco tiempo, a un alto grado de virtud, como es el de no querer más que su voluntad en todo. Para poderle pagar con algo, quiero tomar una resolución que le agrade, no sólo a Él, sino también a mi Madre y a las Tres Divinas Personas a quien me propongo honrar mucho. Me propongo desde este momento caminar a paso de gigante por el camino de la perfección y mirar cual águila real, como nada, las cosas de este mundo.
Mi resolución es esta, escrita de paso con tinta, pero que la escribiré con sangre en otra parte, cuando me den permiso. Santísima Trinidad, Corazones Eucarísticos de Jesús y María: por no ver en mí apego a ninguna cosa, y no pudiendo atacar algún defecto, por no ver ninguno voluntario en mí, me propongo practicar esto en vuestro honor, durante toda mi vida, y sólo por Amor, aunque para cumplirlo estuviera padeciendo siempre.
Con el corazón y con la más pura de las intenciones, ME ENTREGO ENTERAMENTE A VOS para procurar vuestra Gloria en cuanto me fuere posible y exigiereis de mí. Por tanto desde ahora procuraré vivir en carne humana como Ángel en cuanto de mi dependa, buscando siempre lo más penoso, lo que más me cueste, y esto por puro amor, sin querer por ello ninguna recompensa, sólo a mayor Gloria vuestra y por la conversión del mundo.
Para conseguirlo procuraré amoldar mi vida al plan que pongo a continuación: me consideraré siempre como fervoroso novicio, pero con voluntad de generoso escolástico, y con la constancia de un buenísimo Hermano de las Escuelas Cristianas, procurando superar, si puedo en prudencia al más prudente superior y adquiriendo la fortaleza de San Miguel Arcángel para el tiempo de la prueba. Por tanto todas mis empresas tendrán por cimiento la humildad y se fundarán sobre la fortaleza; las llevaré a cabo con la constancia y serán dirigidas y acompañadas de la prudencia, virtud de mí tan querida y a la cual quiero conocer todavía más a fondo.
Esta prudencia, no es la prudencia del mundo, sino de la religión que consiste (como tengo escrito en otro cuaderno) en ver a Dios en todo y obrar en consecuencia. Mi vida interior se resumirá en estas tres cosas: Amor, prudencia y voluntad.
Con la palabra Amor designo todo lo que debo amar: Santísima Trinidad, Jesús y María Eucarísticos, San José, San Juan Bautista de La Salle, etc. Y claro está, todas las almas del mundo, que deseo sean de Cristo.
Con la palabra prudencia designo todos mis deberes, porque para ser prudente tengo que hacer en todo lo más perfecto: Regla, etc.
Con la palabra voluntad designo el completo señorío que tengo de todo lo criado, despreciando lo que me aparte de Dios. Todo lo haré por puro Amor y por la conversión del mundo entero. Este es el resumen de mi vida interior, y será el móvil de todas mis acciones.
Mi vida exterior la resumo en estas tres palabras: Procuraré ser: ciego, sordo y mudo. Con la palabra ciego quiero decir que mis ojos se abrirán solamente para ver cosas santas e instructivas, en cuanto me sea posible. Los ojos son las puertas y ventanas por donde entran los malos pensamientos y torpes deseos, si no se les vigila… Mi Madre me dice: Hijo Mío, no temas, ya sabes que Yo te he concedido este don de la pureza, pero Me agrada mucho que sigas guardando tus ojos, Yo te guardaré el corazón libre de toda esta basura. No temas nada este pecado.
Yo quiero ante todo ser dueño de mis ojos, por tanto cada vez que con ellos falto en algo, a la falta seguirá una penitencia. Con la palabra sordo quiero decir que evitaré todo aquello que oyéndolo impediría mi adelanto en el camino de la virtud. Con la palabra mudo quiero decir que jamás saldrán de mi boca palabras que hieran en lo más mínimo al prójimo. La murmuración la destierro de mí en todo tiempo y en toda circunstancia; antes morir que murmurar de nadie, sobre todo de los superiores".
Olimpio Fernández Cordero nació el 23 de Septiembre de 1903; vio la vida en Bustillo de la Vega, una pedanía de la provincia de Palencia (España). Desde muy pequeño dio claras muestras de una sincera piedad y de gran temor de Dios. Cuando estaba próximo a cumplir los 18 años ingresó en el Noviciado de Los Hermanos de La Salle de Bujedo (Burgos). Tornó su nombre por el de Estanislao José; según sus coetáneos siempre se comportó como un perfecto religioso.
Nuestro Señor y la Virgen Purísima se manifestarían a este joven consagrado para sumergirlo en una gran realidad sobrenatural: la Presencia de María Virgen en el Santísimo Sacramento del Altar, unida mística y realmente a Su Divino Hijo, desde que lo llevó en Sus entrañas virginales, hasta que los sostuvo entre Sus brazos tras el descendimiento de la Cruz, actuando así como Sagrario, Corredentora y Víctima junto a Nuestro Señor.
El Hermano Estanislao José murió en Griñón (Madrid), el 28 de Marzo de 1927, tras haberse ofrecido incesantemente como Víctima por el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones.
miércoles, 17 de enero de 2024
LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ comenzarán el 4 de Febrero
Enseña Santo Tomás de Aquino que al Santísimo José le está concedido el socorrer en toda necesidad y negocio, el defender, favorecer y tratar con paternal afecto a todos los que acuden a él. Parece que algunos Santos han recibido de Dios la gracia de socorrer en una necesidad particular; según Santa Teresa, el Patriarca San José tiene la capacidad de ayudar en cualquier causa, por grave que sea.
LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ es una piadosa y muy antigua práctica de Piedad Católica que se cree surgió en los albores del siglo XVI y que desde entonces, se viene realizando por los más devotos del Santo Patriarca; la Piedad popular reza los siete Domingos previos a la Festividad de San José, donde iremos recordando los principales Dolores y Gozos del Patriarca mientras vivió entre nosotros.
Este año, el Primer Domingo de San José será el próximo 4 DE FEBRERO. No desaproveches la ocasión, para unirte a nosotros en esta plegaria al Padre Adoptivo de Cristo; esta súplica será hecha al unísono por miles de Católicos en todas partes del mundo. No dudes en participar, que es tan sencillo como acercarte por nuestro blog. Trae contigo esa preocupación, el proyecto que tienes en mente, la enfermedad que te resta alegría... ofrécete confiado al Patriarca de la Sagrada Familia, como lo hizo el Niño Jesús cada vez que alzaba sus bracitos en busca de la protección y el cariño de Su Padre San José.
Si estás desconfiado, porque crees que nada puedes lograr con estas devociones, con cariño te desafío a que intentes hacer esta Devoción, con mi palabra de que nada malo te aportará; deja a un lado tus pensamientos y compañías mundanas y trata de buscar refugio en Aquél que más te ama.
Para ir derechos a Jesús, sólo lo conseguirás a través de Su Madre, que es también la nuestra, pero a partir de hoy, no olvides a San José, Esposo virginal de María... sólo la Piedad, el verdadero Amor por Jesús, por Santa María y por San José, pueden dar paz y confianza a tu alma.
Reza conmigo los SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ y ayúdame a extender esta invitación, para que otras muchas almas se beneficien de su ayuda e intercesión. El Glorioso San José sabrá recompensar tu apostolado.
El Papa Gregorio XVI concedió 300 días en cada uno de los seis primeros Domingos; indulgencia plenaria en el séptimo, confesando y comulgando (22 de Enero de 1836)
El Papa Pío IX concedió una indulgencia plenaria para cada uno de los siete Domingos de San José, si se observan las condiciones de Confesión, Comunión y visita en cualquier templo, rogando por las necesidades de la Santa Iglesia (1 de Febrero de 1847)
Se pueden rezar también en cualquier época del año, pero, han de ser siete Domingos seguidos, sin interrupción y que en cada Domingo se recen TODOS los Dolores y Gozos de San José; y quien esté impedido a leer, debe rezar siete veces el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria.
Las indulgencias son aplicables a las Benditas Almas retenidas en el Purgatorio.
martes, 16 de enero de 2024
LA APOSTASÍA ACTUAL: el Infierno vacío de la "Iglesia Conciliar"
en directo Fabio Fazio en el popular programa nocturno
"Che tempo che fa", del canal de televisión italiano Nove,
el pasado Domingo 14 de Enero del presente.
dogmática, como si la verdad evolucionara?
"...hay que mantener perpetuamente aquel sentido de los Sagrados Dogmas que una vez declaró la Santa Madre Iglesia y jamás hay que apartarse de ese sentido so pretexto y nombre de una comprensión más profunda"
sesión 3, cap. 2, Sobre la Revelación, 1870
"…nada debe quitarse de cuanto ha sido definido, nada mudarse, nada añadirse, sino que debe conservarse puro, tanto en la palabra como en el sentido"
n. 7, 15 de Agosto de 1832
Nada nuevo en la particular teología "bergogliana", tan misericordiosa, amiga del mundo y de realce en estas últimas semanas por animar a bendecir las parejas de adúlteros y/u homosexuales.
Las antipatías de Bergoglio hacia el Dogma del Infierno vienen de lejos y de vez en cuando salen a relucir, como cuando afirmó que "El infierno es un estado, es un estado del corazón, del alma, de una postura ante la vida, ante los valores, ante la familia, ante todo. Hay personas que viven en el Infierno porque lo buscan, hay otras que no, que están sufriendo. ¿Y quién va al Infierno, a ese Infierno, a ese estado? Ya están viviendo de aquí". (Entrevista con Jorge Fontevecchia, en Perfil, 11 de Marzo de 2023)
Y en otra entrevista unos años antes, el periodista dialogaba así con Bergoglio "...en nuestra reunión anterior me dijo que nuestra especie desaparecerá en algún momento y que Dios siempre creará otras especies a partir de su semilla creadora. Nunca me habló de las almas que murieron en el pecado y se van al infierno por toda la eternidad. Me habló, por el contrario, de buenas almas y me admitió la contemplación de Dios. ¿Pero las almas malas? ¿Dónde están castigadas?
Bergoglio: "No son castigadas. Las que se arrepienten obtienen el perdón de Dios y van a la filas de las almas que lo contemplan, pero las que no se arrepienten y por lo tanto no pueden ser perdonadas, desaparecen. No existe un Infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras". (Entrevista del periodista italiano Eugenio Scalfari, amigo personal de Jorge Mario Bergoglio, publicada en el diario La Repubblica en Marzo de 2018).
Por más que los "papólatras" quieran justificar, hasta setenta veces siete, las hediondas afirmaciones que proclama casi a diario su "Romano Pontífice", me temo que no van a conseguir que el personaje deje de escupir sobre el Evangelio, al contrario: si Dios no lo remedia, en un futuro podremos escuchar y presenciar aberraciones aún peores.
Mientras tanto, los fieles de la secta conciliar, aquellos mismos que "reconocen pero resisten", los que niegan la validez canónica de Francisco pero van a "misas" en unión con él, y muy particularmente los nostálgicos de Benedicto XVI, que en su día afirmó -para gozo de los conservadores, que no tradicionalistas- que "el Infierno existe y no está vacío" (1) apuntan de continuo y de forma compulsiva a Bergoglio como la raíz y origen de todas las herejías... parecen olvidar otras "joyas teológicas" que nos regalaron sus antecesores en el cargo, como las heréticas afirmaciones de Juan Pablo II sobre la Redención, que de alguna manera también negaban el Infierno: "... en el hecho de la Redención está la salvación de todos, porque cada uno ha sido comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno Cristo se ha unido, para siempre, por medio de este misterio". (Redemptoris Missio n. 4)
es un gravísimo pecado contra la Fe
Negar o tan siquiera dudar acerca de la realidad del Infierno, tal y como lo ha enseñado la Iglesia, es un gravísimo pecado contra la Fe; Santo Tomás de Aquino hace una clara exposición de los pecados contrarios a la Fe, como son la infidelidad o paganismo (que cuando es voluntario es el mayor de los pecados después del odio a Dios); la herejía, que niega algún Dogma revelado en particular o duda voluntariamente de él; la apostasía, que es el abandono total de la Fe Cristiana recibida en el Bautismo; la blasfemia, sobre todo la que va en contra del Espíritu Santo, y la ceguera del corazón y embotamiento de los sentidos, que se oponen al don de entendimiento y proceden, sobre todo, de los pecados de la carne.
En muy rara ocasión, uno de los anteriores pecados no conlleva a otro: lo más común es que se encadenen entre sí. De esta manera, el hereje que niega un Dogma de Fe, además de quedar apartado espiritualmente del Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, más tarde o más temprano, hará pública y efectiva esa ruptura con sus actos, como por ejemplo una blasfema y herética declaración donde se cuestiona la existencia o fin último del Infierno.
NOTA
1) Periódico "Clarín", 9 de Febrero de 2008
lunes, 15 de enero de 2024
SAN PABLO DE TEBAS, PADRE DE LOS EREMITAS
La vida de este Santo fue escrita por el gran San Jerónimo, en el año 400.
En el año 250 estalló la persecución de Decio, que trataba no tanto de que los cristianos llegaran a ser mártires, sino de hacerlos renegar de su religión. Pablo se vio ante estos dos peligros: o renegar de su fe y conservar sus fincas y casas, o ser atormentado con tan diabólica astucia que lo lograran acobardar y lo hicieran pasarse al paganismo con tal de no perder sus bienes y no tener que sufrir más torturas. Como veía que muchos cristianos renegaban por miedo, y él no se sentía con la suficiente fuerza de voluntad para ser capaz de sufrir toda clase de tormentos sin renunciar a sus creencias, dispuso más bien esconderse. Era prudente.
Dice San Jerónimo que cuando la palmera no tenía dátiles, cada día venía un cuervo y le traía medio pan, y con eso vivía nuestro santo ermitaño. (La Iglesia llama ermitaño al que para su vida en una "ermita", o sea en una habitación solitaria y retirada del mundo y de otras habitaciones).
Después de pasar allí en el desierto orando, ayunando, meditando, por más de setenta años seguidos, ya creía que moriría sin volver a ver rostro humano alguno, y sin ser conocido por nadie, cuando Dios dispuso cumplir aquella palabra que dijo Cristo: "Todo el que se humilla será engrandecido" y sucedió que en aquel desierto había otro ermitaño haciendo penitencia. Era San Antonio Abad. Y una vez a este Santo le vino la tentación de creer que él era el ermitaño más antiguo que había en el mundo, y una noche oyó en sueños que le decían: "Hay otro penitente más antiguo que tú. Emprende el viaje y lo lograrás encontrar". Antonio madrugó a partir de viaje y después de caminar horas y horas llegó a la puerta de la cueva donde vivía Pablo. Este al oír ruido afuera creyó que era una fiera que se acercaba, y tapó la entrada con una piedra. Antonio llamó por muy largo rato suplicándole que moviera la piedra para poder saludarlo.
Al fin Pablo salió y los dos santos, sin haberse visto antes nunca, se saludaron cada uno por su respectivo nombre. Luego se arrodillaron y dieron gracias a Dios. Y en ese momento llegó el cuervo trayendo un pan entero. Entonces Pablo exclamó: "Mira cómo es Dios de bueno. Cada día me manda medio pan, pero como hoy has venido tú, el Señor me envía un pan entero."
Se pusieron a discutir quién debía partir el pan, porque este honor le correspondía al más digno. Y cada uno se creía más indigno que el otro. Al fin decidieron que lo partirían tirando cada uno de un extremo del pan. Después bajaron a la fuente y bebieron agua cristalina. Era todo el alimento que tomaban en 24 horas. Medio pan y un poco de agua. Y después de charlar de cosas espirituales, pasaron toda la noche en oración.
A la mañana siguiente Pablo anunció a Antonio que sentía que se iba a morir y le dijo: "Vete a tu monasterio y me traes el manto que San Atanasio, el gran obispo, te regaló. Quiero que me amortajen con ese manto". San Antonio se admiró de que Pablo supiera que San Atanasio le había regalado ese manto, y se fue a traerlo. Pero temía que al volver lo pudiera encontrar ya muerto.
Cuando ya venía de vuelta, contempló en una visión que el alma de Pablo subía al cielo rodeado de apóstoles y de ángeles. Y exclamó: "Pablo, Pablo, ¿por qué te fuiste sin decirme adiós?". (Después Antonio dirá a sus monjes: "Yo soy un pobre pecador, pero en el desierto conocí a uno que era tan santo como un Juan Bautista: era Pablo el ermitaño").
MUERTE DE SAN PABLO
Cuando llegó a la cueva encontró el cadáver del santo, arrodillado, con los ojos mirando al cielo y los brazos en cruz. Parecía que estuviera rezando, pero al no oírle ni siquiera respirar, se acercó y vio que estaba muerto. Murió en la ocupación a la cual había dedicado la mayor parte de las horas de su vida: orar al Señor.
Antonio se preguntaba cómo haría para cavar una sepultura allí, si no tenía herramientas. Pero de pronto oyó que se acercaban dos leones, como con muestras de tristeza y respeto, y ellos, con sus garras cavaron una tumba entre la arena y se fueron. Y allí depositó San Antonio el cadáver de su amigo Pablo.
San Pablo murió el año 342 cuando tenía 113 años de edad y cuando llevaba 90 años orando y haciendo penitencia en el desierto por la salvación del mundo. Se le llama el primer ermitaño, por haber sido el primero que se fue a un desierto a vivir totalmente retirado del mundo, dedicado a la oración y a la meditación.
San Antonio conservó siempre con enorme respeto la vestidura de San Pablo hecha de hojas de palmera, y él mismo se revestía con ella en las grandes festividades.
San Jerónimo decía: "Si el Señor me pusiera a escoger, yo preferiría la pobre túnica de hojas de palmera con la cual se cubría Pablo el ermitaño, porque él era un santo, y no el lujoso manto con el cual se visten los reyes tan llenos de orgullo".






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