lo que falta de las aflicciones de Cristo,
en favor de Su Cuerpo, que es la Iglesia."
Teresa Neumann nació el 8 de Abril de 1898 en Konnersreuth, en la región norte de Baviera, Alemania; hija de un modesto sastre, siendo la primogénita de once hermanos. Teresa se empleó desde los catorce años en una granja para aliviar la maltrecha economía familiar.
En la noche del Jueves al Viernes, del 4 al 5 de Marzo de 1926, vio Teresa a Cristo arrodillarse en el Huerto de los Olivos y lo oyó orar. Jesús la miró fijamente y en ese momento ella sintió en la región del corazón un dolor tan vivo que creyó morir. Al mismo tiempo fluyó sangre caliente de esa zona que continuó saliendo hasta el mediodía del Viernes. Teresa había sentido como si una espada puntiaguda le hubiera atravesado el corazón. Desde el 26 de Marzo de 1926, Viernes (Teresa tenía entonces veintiocho años) revivirá en su cuerpo, de forma mística e invisible a los ojos humanos, los Santos Estigmas de la Crucifixión.
Del Jueves Santo al Viernes Santo, del 1 al 2 de Abril de ese año 1926, revivió la Pasión desde el Huerto de los Olivos hasta la Muerte de Jesús en la Cruz. Ese día se abrieron visiblemente las llagas de las manos y los pies, pero en la parte externa. Sus padres las vieron y se asustaron, llamando al Padre Naber, Párroco del lugar, que también quedó impresionado. El día de Pascua, Teresa estaba radiante de felicidad, viendo a Jesús Resucitado...
Cuando se cumple el Centenario de la estigmatización de Teresa Neumann sólo podemos dar gracias a Dios: gratitud a Nuestro Señor, que se vale de almas víctimas como Teresa, que providencialmente aparecen en momentos decisivos de la Historia, como verdaderos y eficaces pararrayos de la Justicia Divina. La estigmatizada de Baviera se convirtió en predilecta del Señor porque desde su corazón, se desprendió de todo atractivo por el mundo para vivir enamorada de Cristo, escondida en Sus Benditas Llagas, hasta el extremo del transfigurarse con el Amado al punto de compartir con Él las heridas y dolores de Su cruenta Pasión.
Que en la medida de tus posibilidades seas tú también un Alma Víctima, pues Jesús lo fue antes por ti; acepta de buena gana tus limitaciones, miedos, miserias... no veas como castigo lo que en realidad son pruebas para ganar el amor de Dios; usa todo como abono para una nueva vida de unión con Jesús y María; sólo de la mano de tan Buena Madre podrás alcanzar esta gracia que deseo para tu santificación personal.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.