miércoles, 25 de marzo de 2026

LA ANUNCIACIÓN DE LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA. CORONILLA DE LAS DOCE ESTRELLAS

 


                    "Todos los días, del uno al otro confín de la tierra, en lo más alto del Cielo y en lo más profundo de los abismos, todo pregona y exalta a la admirable María. Los nueve coros angélicos, los hombres de todo sexo, edad, condición, religión, buenos y malos, y hasta los mismos demonios, de grado o por fuerza se ven obligados -por la evidencia de la verdad- a proclamarla bienaventurada... la más perfecta de todas las devociones es, sin duda alguna, la que nos asemeja, une y consagra más perfectamente a Jesucristo. Ahora bien, María es la creatura más semejante a Jesucristo. Por consiguiente, la devoción que mejor nos consagra y hace semejantes a Nuestro Señor es la devoción a su santísima Madre. Y cuanto más te consagres a María, tanto más te unirás a Jesucristo. La perfecta consagración a Jesucristo es, por lo mismo, una perfecta y total consagración de sí mismo a la Santísima Virgen. Esta es la devoción que yo enseño, y que consiste -en otras palabras- en una perfecta renovación de los votos y promesas bautismales....

                    Consiste, pues, esta devoción, en una entrega total a la Santísima Virgen, para pertenecer, por medio de Ella, totalmente a Jesucristo. Hay que entregarle: 1º) El cuerpo con todos sus sentidos y miembros; 2º) El alma con todas sus facultades; 3º) Los bienes exteriores -llamados de fortuna- presentes y futuros; 4º) Los bienes interiores y espirituales, o sea, los méritos, virtudes y buenas obras pasadas, presentes y futuras. En dos palabras: cuanto tenemos, o podamos tener en el futuro, en el orden de la naturaleza, de la gracia y de la gloria, sin reserva alguna –ni de un céntimo, ni de un cabello, ni de la menor obra buena–, y esto por toda la Eternidad, y sin esperar por nuestra ofrenda y servicio más recompensa que el honor de pertenecer a Jesucristo por María y en María, aunque esta amable Señora no fuera -como siempre lo es– la más generosa y agradecida de las creaturas..."

                    Los anteriores párrafos están entresacados del "Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen", del sacerdote francés San Luis María Grignion de Montfort, conocido como el Apóstol de la Esclavitud Mariana; este gran Santo consideraba la Festividad de la Anunciación de Nuestra Señora como el día principal de los Esclavos de María, de aquellas almas que se entregan del todo a la que es Madre de Dios y Madre Nuestra, pues en aquel trascendental momento, Ella pronunció el "Fiat" que desde entonces será compendio de la vida cotidiana de un verdadero Católico:


Ecce Ancilla Domini; 
fiat Mihi secundum verbum tuum

"Yo Soy la Esclava del Señor; 
hágase en Mí según tu palabra"

Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 38


ESCLAVITUD MARIANA:
medio para dar Gloria a Jesucristo


                    Razones que nos ayudan a dar Gloria a Dios siendo Esclavos de María

                    “Por medio de esta práctica fidelísimamente observada, darás más gloria a Jesucristo en un mes, que por cualquiera otra, por difícil que sea, en varios años. He aquí las razones en que me fundo para afirmarlo: 

                    1ª Razón: Porque ejecutando todas tus acciones, como enseña esta práctica por medio de la Virgen, te despojas de tus propias intenciones y operaciones, aunque sean buenas y conocidas, para apropiarte, por decirlo así, de las suyas, aunque te sean desconocidos; y de este modo entras a la parte en la sublimidad de tus intenciones, que fueron tan puras, que por la menor de tus acciones, por hilar con la rueca o por hacer punto con la aguja, dio más gloria a Dios, que San Lorenzo con su cruel martirio sobre las parillas, y aún más que todos los santos con sus acciones más heroicas. 

                    Esa es la razón por que, durante su permanencia en la tierra, la Virgen adquirió un cúmulo tan inefable de gracias y méritos, que más fácil sería contar las estrellas del firmamento, las gotas de agua de los mares y los granos de arena de sus playas, que los méritos y gracias de María. Y por lo mismo, más gloria dio Ella a Dios, que le han dado y le darán todos los ángeles y santos. ¡Qué prodigio el Vuestro, María! No sabéis hacer sino prodigios de gracia en las almas que desean perderse en Vos.”

                    2ª Razón: Porque por esta práctica, el alma, como quiera que no estima en nada cuanto piensa o hace de suyo, y no se apoya ni se complace sino en los méritos de María para acercarse a Jesucristo y aún para hablarle, ejercita la humildad mucho más que las almas que obran por sí, las cuales, aún sin darse cuenta, se apoyan y confían en sus disposiciones; y, por consiguiente, glorifica más perfectamente a Dios, el cual nunca es tan altamente glorificado, como cuando lo es por los sencillos y humildes de corazón.

                    ¡Feliz, una y mil veces, el que, después de haber sacudido en el bautismo la tiránica esclavitud del demonio, se consagra a Jesús por María, como Esclavo de Amor!".


PRÁCTICA EXTERIOR DE ENTREGA
como Esclavo de Amor a Nuestra Reina
y Señora La Purísima Virgen María


                    "La primera es entregarse, en algún día señalado, a Jesucristo, por manos de María, cuyos Esclavos nos hacemos, comulgar al efecto en ese día y pasarlo en oración. Y esta Consagración ha de renovarse por lo menos todos los años en el mismo día.

                    La segunda dar todos los años en el mismo día un pequeño tributo a la Santísima Virgen en testimonio de servidumbre y dependencia; tal es siempre el homenaje de los esclavos para con sus señores. Consiste, pues, este tributo en alguna mortificación, limosna o peregrinación, o en algunas oraciones. Lo importante es que, si no se le da mucho a María, debe al menos ofrecerse lo que se le presente con humildad y agradecido corazón.

                    La tercera es celebrar todos los años con devoción particular la Fiesta de la Anunciación, que es la Fiesta principal de esta Devoción establecida para honrar e imitar la dependencia en que el Verbo Eterno por amor nuestro en este día se puso..."


San Luis Mª. Grignion de Montfort, 
“Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen”,
Cap.VII, Artículo VII



Díptico devocional, diseñado para uso privado o para hacer apostolado;
se puede imprimir y distribuir, sin fines lucrativos o comerciales






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