lunes, 25 de julio de 2016

SANTIAGO, PATRÓN DE LAS ESPAÑAS



Santiago aparece como uno de los apóstoles más apasionados, lleno de arrojo y decisión, capaz de ponerlo todo en juego; arrasa por su empuje y no se para en echar cálculos y medir consecuencias. Santiago forma parte del grupo inicial de la Iglesia Primitiva de Jerusalén. 

   Santiago estuvo presente en momentos muy importantes de la vida de Nuestro Señor y se ha considerado uno de sus discípulos predilectos. Asistió, junto con San Juan y San Pedro, a la resurrección de la hija de Jairo. Fue testigo en la Transfiguración y estuvo también
 en el Huerto de Getsemaní. 




   El Evangelista San Lucas ( Lc, IX, 33) nos relata uno de sus momentos: junto a su hermano Juan solicitó de Jesús que hiciese bajar fuego del Cielo para arrasar a inhospitalarios samaritanos que se negaban a dar albergue al maestro. 

     Piadosamente se cree que llegó a España en el año 36 y permaneció en ella hasta fines del año 42. Recorrió los caminos de Itálica, Mérida, Coimbra, Braga, Iria, Lugo, Astorga, Palencia, Horma, Numancia y Zaragoza, donde se le apareció la Virgen en el Pilar. 
Después, por el Ebro, pudo tomar la Via Augusta de Tortosa a Valencia, Chinchilla
 y Cazlona para regresar desde un puerto murciano o andaluz a Palestina. 

    Herodes Agripa, rey de Judea ( Act, XII, 2), nieto de Herodes El Grande,  lo hace decapitar con la espada hacia el año 44, convirtiéndose en el primer Apóstol
 en verter su sangre por Jesucristo. 

    Su cuerpo fue trasladado por los Apóstoles a la Península Hispánica, llevado en un bajel hasta Iria Flavia. Desembarcaron y caminaron unas cuatro leguas hacia septentrión por la antigua via romana de Iria a Brigatium llegando a Liberodonum sepultando el cadáver. Elevaron un mausoleo, "Arca marmorica", según diplomas de Alfondo III, Ordoño II, Ordoño III y Sancho el Craso. Según la tradición, junto al sepulcro de Santiago 
reposaban los cuerpos de sus discípulos Atanasio y Teodoro. 

Catedral de Santiago de Compostela, que alberga las Reliquias del Santo

  
 El rey Alfonso II manda edificar sobre el sepulcro una sencilla iglesia
 y comienzan a llegar visitantes a la tumba del Apóstol. 

   Durante la época de la Reconquista , Santiago se convierte en el Santo al que se invoca para obtener la protección divina en la lucha frente al infiel. Y en las ensangrentadas luchas contra los moros , en muchas ocasiones la victoria se atribuía a la ayuda e intervención divina merced a la invocación a Santiago. 

    El 23 de Mayo del año 844, cerca de Logroño, el rey Ramiro I de Asturias se enfrenta a las tropas musulmanas de Abderramán II en clara desventaja numérica. En pleno fragor de la batalla el Apóstol Santiago aparece espada en mano a lomos de su famoso caballo blanco repartiendo tajos entre los infieles. Nace el apelativo de Santiago Matamoros


Allá por el siglo XVI, el Arzobispo de Santiago, Juan San Clemente, ocultó el cuerpo por temor a los ingleses que se aproximaban a la ciudad. Cuando mas tarde el Cardenal Payá ocupó la sede de Compostela, descubrió nuevamente las reliquias del Santo Apóstol. 
Inició entonces un minucioso proceso que envió a Roma y finalmente
 la Bula del Papa León XIII " Deus omnipotens", del 1 de Noviembre de 1884
 ratificó y confirmó como auténticas las Reliquias de Santiago
 y de sus discípulos Atanasio y Teodoro. 

Magnífica arca que contiene los sagrados restos del Patrón de España

    La figura de Santiago, como Patrón de España, ha sido acogida a o largo de toda nuestra historia de reconquista y conquista. Ahora comienza el Descubrimiento de América y de nuevo la figura de Santiago se hace notar: la intervención de Santiago es decisiva, en la mente de los descubridores y conquistadores:

  "Y como cayó en tierra se espantaron los yndios y dijeron que abia caído yllapa, trueno y rayo del cielo,... Y asi bajó el señor Santiago a defender a los cristianos. Dizen que vino encima de un cavallo blanco,... y el santo todo armado y su bandera y su manta colorado y su espada desnuda y que venía con gran destrucción y muerto muy muchos yndios y desbarató todo el cerco de los indios a los cristianos que había ordenado Manco Inca y que llevaba el santo mucho ruido y de ellos se espantaron los indios. (..) Y desde entonces los indios al rayo lo llaman y le dicen Santiago...

(F. Guaman Poma, 1615) 


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