sábado, 31 de octubre de 2020

ACTO DE DESAGRAVIO A NUESTRO SEÑOR compuesto por el Papa Pío XI

 



ACTO DE DESAGRAVIO A NUESTRO SEÑOR

 compuesto por el Papa Pío XI


               ¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro Altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

               Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra Divina Misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del Camino de la Salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra Ley.

              Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra Vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del Amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al Magisterio de la Iglesia por Vos fundada.

               ¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del Honor Divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que Vos mismo ofrecisteis un día sobre la Cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la Fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la Ley Evangélica, sobre todo de la Caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

               ¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario Acto de Reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros Mandatos y a vuestro Servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la Gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.




LA ERA CATÓLICA QUE VENDRÁ: EL REINO DE MARÍA


               Para que Nuestra Señora vuelva a reinar en las almas y sobre el género humano, es necesario que cada devoto de Ella tenga nostalgia de las épocas católicas en que brilló la plenitud de la Realeza Mariana; que tenga, sobre todo, esperanza de una Nueva Era Católica que vendrá, de aquel Reino de María profetizado y descrito por San Luis Grignión en las páginas de su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, en que todos los corazones y toda la Civilización de buen grado estarán sometidos al dulce Imperio de la Madre de Dios. 


Plinio Corrêa de Oliveira




               "El conocimiento de Jesucristo y la llegada de Su Reino al mundo no serán más que la consecuencia necesaria del conocimiento y Reinado de la Santísima Virgen, quien lo trajo al mundo la primera vez y lo hará resplandecer la segunda...

               Pero en la segunda venida de Jesucristo, María tiene que ser conocida y puesta de manifiesto por el Espíritu Santo, a fin de que por Ella Jesucristo sea conocido, amado y servido.

               El poder de María sobre todos los demonios resplandecerá, sin embargo, de modo particular en los Últimos Tiempos, cuando Satanás pondrá asechanzas a Su calcañar, o sea, a Sus humildes servidores y pobres hijos que Ella suscitará para hacerle la guerra. Serán pequeños y pobres a juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calcañar respecto de los demás miembros del cuerpo. Pero en cambio, serán ricos en gracias y carismas, que María les distribuirá con abundancia; grandes y elevados en santidad delante de Dios, superiores a cualquier otra criatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en el socorro divino, que, con la humildad de su calcañar y unidos a María, aplastarán la cabeza del demonio y harán triunfar a Jesucristo.

               Serán fuego encendido, Ministros del Señor que prenderán por todas partes el fuego del Amor Divino.

               Serán flechas agudas en la mano poderosa de María para atravesar a sus enemigos: como saetas en manos de un guerrero.

               Serán Hijos de Leví, bien purificados por el fuego de grandes tribulaciones y muy unidos a Dios. Llevarán en el corazón el oro del amor, el incienso de la oración en el espíritu, y en el cuerpo, la mirra de la mortificación.

               Serán en todas partes el buen olor de Jesucristo para los pobres y sencillos; pero para los grandes, los ricos y mundanos orgullosos serán olor de muerte.

               Serán nubes tronantes y volantes, en el espacio, al menor soplo del Espíritu Santo. Sin apegarse, ni asustarse, ni inquietarse por nada, derramarán la lluvia de la palabra de Dios y de la vida eterna, tronarán contra el pecado, lanzarán rayos contra el mundo, descargarán golpes contra el demonio y sus secuaces, y con la espada de dos filos de la palabra de Dios traspasarán a todos aquellos a quienes sean enviados de parte del Altísimo.

               Serán los Apóstoles auténticos de los Últimos Tiempos, a quienes el Señor de los Ejércitos dará la palabra y la fuerza necesarias para realizar maravillas y ganar gloriosos despojos sobre sus enemigos.




              Dormirán sin oro ni plata y lo que más cuenta sin preocupaciones en medio de los demás Sacerdotes, Eclesiásticos y Clérigos. Tendrán sin embargo, las alas plateadas de la paloma, para volar con la pura intención de la Gloria de Dios y de la salvación de los hombres a donde los llame el Espíritu Santo. Y solo dejarán en pos de sí, en los lugares en donde prediquen, el oro de la caridad, que es cumplimiento de toda Ley.

              Por último, sabemos que serán verdaderos Discípulos de Jesucristo. Caminarán sobre las huellas de Su pobreza, humildad, desprecio de lo mundano y caridad evangélica, y enseñarán la senda estrecha de Dios en la pura verdad, conforme el Santo Evangelio y no a los códigos mundanos, sin inquietarse por nada ni hacer acepción de personas; sin perdonar, ni escuchar, ni temer a ningún mortal por poderoso que sea.

               Llevarán en la boca la espada de dos filos de la palabra de Dios; sobre sus hombros, el estandarte ensangrentado de la Cruz; en la mano derecha el Crucifijo; el rosario en la izquierda; los sagrados nombres de Jesús y de María en el corazón, y en toda su conducta la modestia y mortificación de Jesucristo.

               Tales serán los grandes hombres que vendrán y a quienes María formará por orden del Altísimo para extender su imperio sobre el de los impíos, idólatras y mahometanos. Pero, ¿cuándo y cómo sucederá esto? ¡Solo Dios sabe! A nosotros toca callar, orar, suspirar y esperar.


San Luis María Grignión de Montfort



Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 8

    



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          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en esta Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.





              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.




viernes, 30 de octubre de 2020

"YO ESTARÉ EN AGONÍA HASTA EL FIN DEL MUNDO..."


               Es frecuente que muchos estigmatizados no manifiesten en su cuerpo las señales de la Pasión de Cristo, porque la Providencia ha dispuesto para ellos que sufran con Jesús, pero desde el corazón y en la intimidad del alma, lejos de la expectación que conlleva el fenómeno de los estigmas visibles y sangrantes, que a quien los padece, le supone un motivo doble de vergüenza: primero, por la indignidad en la que se ven sumergidos, por creerse en nada merecedores de esa gracia y segundo, por la clara exposición, a la vista de todos, fieles y curiosos, de su amor elevado a Cristo Crucificado. Así ocurrió con Santa Margarita María de Alacoque, Santa Gema Galgani o el caso que hoy te traigo, el Padre Pío, que en multitud de ocasiones rogaron al Altísimo que no permitiera hacer visibles las llagas de la Pasión que en su alma padecían.




               En 1913, cuando apenas cumplía el tercer Aniversario de Ordenación Sacerdotal, el Padre Pío tuvo que abandonar el convento y dirigirse a su pueblo natal, Pietrelcina; era un momento particular ya que desde 1911 padecía los estigmas de la Pasión de Nuestro Señor, pero no de manera visible. Tal vez por ese místico dolor, el Padre Pío manifestó una extraña enfermedad que hizo temer por su vida. Fue obligado por obediencia a sus Superiores a regresar al hogar paterno y quedarse con su familia, fuera del convento, pero él no desaprovechaba ocasión para rezar y cumplir con sus deberes religiosos. El Viernes 28 de Marzo, sucedió algo extraordinario, un episodio que, a los pocos días, contaría por carta a su Director Espiritual de entonces, el Padre Agostino de San Marco in Lamis.

               "En la mañana del Viernes me hallaba todavía en el lecho cuando se me apareció Jesús. Se hallaba de mala traza y desfigurado, y me mostró una gran multitud de Sacerdotes, religiosos y seculares, entre los cuales se hallaban varios dignatarios de la Iglesia. De ellos unos estaban celebrando, otros iban a celebrar y otros habían celebrado.

               La contemplación de Jesús así angustiado me causó mucha pena, por lo que quise preguntarle el motivo de tanto sufrimiento. No obtuve ninguna respuesta. Pero miraba a aquellos Sacerdotes hasta que, como cansado de mirarlos, retiró la vista y, con gran horror mío, pude apreciar que dos lágrimas le surcaban las mejillas. Se alejó de aquellos Sacerdotes con expresión de gran disgusto y desprecio llamándolos "macellai" (en italiano, carnicero) y, vuelto hacia mí, dijo: "Hijo mío, no creas que Mi Agonía duró tres horas; no, Yo estaré en agonía hasta el Fin del Mundo por las almas más favorecidas por Mí... 

               Durante el tiempo de Mi Agonía, hijo Mío, no hay que dormir. Mi Alma busca una gotita de compasión humana pero ¡ay!, que mal corresponden a Mi Amor. Lo que más me hace sufrir es que éstos, a su indiferentismo añaden el desprecio y la incredulidad. ¡Cuántas veces he estado a punto de acabar con ellos si no hubieran detenido Mi Brazo los Ángeles y las almas enamoradas!… Escribe a tu Padre Espiritual y cuéntale esto que has visto y has oído de Mí esta mañana".

                Jesús continuó todavía, pero aquello que me dijo no podré manifestarlo a criatura alguna de este mundo. Esta Aparición me causó tal dolor en el cuerpo, y mayor todavía en el alma, que por todo el día sentí una gran postración, y hubiera creído morirme si el Dulcísimo Jesús no me hubiera sostenido. Estos nuestros desgraciados hermanos corresponden al Amor de Jesús arrojándose con los brazos abiertos en la infame secta de la Masonería. Roguemos por ellos a fin de que el Señor ilumine sus mentes y toque sus corazones". 


Padre Pío da Pietralcina. Cartas a su Director Espiritual. Edizione Pro Sanctitate. Roma 1970








Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 7

    



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          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en esta Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.





              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.




jueves, 29 de octubre de 2020

DESCANSARÉ SOBRE TU DIVINO CORAZÓN... Oración a Jesús en el Sagrario, escrita por Santa Teresita del Niño Jesús




               ¡Oh Dios escondido en la prisión del Sagrario!, todas las noches vengo feliz a Tu lado para darte gracias por todos los beneficios que me has concedido y para pedirte perdón por las faltas que he cometido en esta jornada, que acaba de pasar como un sueño...

               ¡Qué feliz sería, Jesús, si hubiese sido enteramente fiel! Pero, ¡ay!, muchas veces por la noche estoy triste porque veo que hubiera podido responder mejor a Tus gracias... Si hubiese estado más unida a Ti, si hubiera sido más caritativa con mis hermanas, más humilde y más mortificada, me costaría menos hablar Contigo en la oración.

              Sin embargo, Dios mío, lejos de desalentarme a la vista de mis miserias, vengo a Ti confiada, acordándome de que "no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos". Te pido, pues, que me cures, que me perdones, y yo, Señor, recordaré que "el alma a la que más has perdonado debe amarte también más que las otras...". 

              Te ofrezco todos los latidos de mi corazón como otros tantos Actos de Amor y de reparación, y los uno a Tus Méritos infinitos.

               Y te pido, Divino Esposo mío, que seas Tú mismo el Reparador de mi alma y que actúes en mí sin hacer caso de mis resistencias; en una palabra, ya no quiero tener más voluntad que la Tuya. 



               Y mañana, con la ayuda de Tu gracia, volveré a comenzar una vida nueva, cada uno de cuyos instantes será un Acto de Amor y de renuncia. 

               Después de haber venido así, cada noche, al pie de Tu Altar, llegaré por fin a la última noche de mi vida, y entonces comenzará para mí el día sin ocaso de la Eternidad, en el que descansaré sobre Tu Divino Corazón de las luchas del destierro... Amén.


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz

16 de Julio de 1895



Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 6

    



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          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en este Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.





              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.




miércoles, 28 de octubre de 2020

VISIONES DEL FIN DEL MUNDO (2ª Parte) por la Mística Ana Catalina Emmerich


               Ana Catalina Emmerich, nació en Flamske, en Westfalia, Alemania, el 8 de Septiembre de 1774; profesó como religiosa de la Orden de San Agustín en Dulmen. Tuvo el uso de la razón desde su nacimiento y pudo entender el latín litúrgico desde la primera vez que asistió a la Santa Misa. Durante los últimos doce años de su vida se alimentó tan solo de la Sagrada Comunión, sin tomar ninguna otra bebida excepto agua, subsistiendo enteramente de la Sagrada Eucaristía. Desde 1802 hasta su muerte, llevó los Estigmas de la Corona de Espinas, y desde 1812, las principales Llagas de la Pasión de Nuestro Señor, incluida una Cruz sobre su corazón y la herida de la lanza.

               Ana Catalina Emmerich poseía el don de leer corazones, y vio, con detalles visuales, la realidad de la Doctrina Católica, que la mayoría de nosotros simplemente tenemos que aceptar por Fe: las Verdades básicas del Catecismo: Ángeles, demonios, Purgatorio, la Vida de Nuestro Señor y de la Santísima Virgen, la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, la Gracia de los Sacramentos, todas estas Verdades eran tan reales para ella como el mundo material. El Señor la bendijo además con el don de la Profecía.

               La misión de Ana Catalina Emmerich fue la de haber sido Víctima en expiación por la impiedad que oscureció el "Siglo de las Luces" y la era de las Guerras Napoleónicas, época en la que vio cerrar su convento y suprimir su Orden por Napoleón.

               Durante los últimos cinco años de su vida la transcripción del día a día de sus visiones y vivencias místicas fue registrada por Clemens Brentano, poeta, líder literario, amigo de Goethe; desde que la conoció, abandonó su carrera y dedicó el resto de su vida a este trabajo.




               Vi la Iglesia terrestre, es decir la Sociedad de los Fieles sobre la tierra, el Ejército de Cristo en su estado de paso sobre la tierra, completamente oscurecida y desolada...

               ¡Vosotros Sacerdotes, que no os movéis! ¡Estáis dormidos y el Redil arde por todos lados! ¡No hacéis nada! ¡Como llorareis por eso un día! ¡Si tan solo hubierais dicho un Padrenuestro!. ¡Veo tantos traidores!. No soportan que se diga: "esto va mal". ¡Todo está bien a sus ojos con tal de que puedan glorificarse con el mundo! 

                Vi las carencias y la decadencia del Sacerdocio, así como sus causas. Vi los castigos que se preparan...

               ¡Los servidores de la Iglesia son tan laxos! Ya no hacen uso de la fuerza que poseen por el Sacerdocio!

               ¡Si algún día las almas reclaman lo que el Clero les debe al ocasionarles tantas perdidas por su incuria y su indiferencia, sería algo terrible!

               Ellos tendrán que dar cuenta de todo el amor, todas las consolaciones, todas las exhortaciones, todas las instrucciones referentes a los deberes de la Religión, que ellos no nos dan; de todas las bendiciones que no distribuyen, a pesar de que la fuerza de la mano de Jesús esté sobre ellos, por todo lo que omiten de hacer a semejanza de Jesús...

               Vi Reliquias dejadas a la aventura y otras cosas del mismo género...

               ... para una infinidad de personas que tenían buena voluntad, el acceso a las fuentes de la Gracia del Corazón de Jesús se encontraba impedido y cerrado por la supresión de los Ejercicios de Devoción, por el cierre y la profanación de las iglesias...

               Tuve una visión concerniente a las faltas de incontables Pastores y la omisión de todos sus deberes hacia su Rebaño.

               Vi muchos buenos y piadosos Obispos, pero estaban mudos y débiles y el mal partido tomaba a menudo la fuerza.

              Todo esto me hizo conocer que la recitación de la genealogía de Nuestro Señor ante el Santísimo Sacramento, en la Fiesta del Corpus Christi encierra un grande y profundo Misterio; he conocido por ello que lo mismo, que entre los ancestros de Jesucristo, según la carne, muchos no fueron santos y fueron incluso pecadores sin dejar de ser grados de la Escala de Jacob, por los cuales Dios descendió hasta la humanidad, por lo mismo también los Obispos indignos permanecen capaces de consagrar el Santísimo Sacramento y de conferir el Sacerdocio con todos los poderes que le están ligados...




              Veo una cantidad de Eclesiásticos castigados de excomunión, que no parecen inquietarse ni incluso saberlo. Y sin embargo son excomulgados cuando toman parte en esas empresas, cuando entran en asociaciones y se adhieren a opiniones sobre las que pesa el anatema. Veo estos hombres rodeados de una nube como de un muro de separación. Se ve por esto cuanto Dios tiene en cuenta de los Decretos, de las Órdenes y de las defensas del Jefe de la Iglesia y los mantiene en vigor cuando incluso los hombres no se inquietan de ello, reniegan de eso o se ríen. 

               Se me mostró como los paganos de antaño adoraban humildemente a otros dioses diferentes de ellos mismos... El culto de esos paganos valía menos que el culto de aquellos que se adoraban a sí mismos en mil ídolos y no dejaban ningún lugar al Señor entre estos ídolos…

               ...vi cuán funestas serían las consecuencias de esta falsificación de la Iglesia. Yo la vi crecer, vi a los heréticos de todas las condiciones venir a la ciudad Roma..

               Vi acrecentarse la tibieza del Clero local, vi hacerse una gran oscuridad: entonces la visión se agrandó por todos los lados. Vi por todo comunidades Católicas oprimidas, vejadas, encarceladas y privadas de libertad. Vi muchas iglesias cerradas.

              Vi grandes miserias producirse por todas partes. Vi guerras y sangre vertida. Vi el pueblo salvaje e ignorante, intervenir con violencia… eso no durará mucho tiempo… 

               De nuevo vi la visión en la que la Iglesia de San Pedro era minada, siguiendo un plan hecho por la secta secreta, al mismo tiempo que era deteriorada por las tormentas...




Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 5

   



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          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en este Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.





              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.




martes, 27 de octubre de 2020

DEVOCIÓN A LA SANTA FAZ, PILAR ESPIRITUAL DE SANTA TERESITA




               La tierna devoción que sentía Santa Teresita por la Santa Faz de Nuestro Señor fue más que sobresaliente; veneraba la Santa el lienzo que era testigo de la Pasión cruelísima del Salvador y veneraba el Santo Rostro, golpeado, escupido, abofeteado... Santa Teresita quería reparar con mil vidas semejante ultraje, por eso, desde que era una niña, se inscribió en la Cofradía de la Santa Faz y quiso usar este título como apellido en su nueva vida en el Carmelo.


ORACIÓN DE DESAGRAVIO A LA SANTA FAZ

Compuesta por Santa Teresita


               ¡Oh Jesús!, que en Tu cruel Pasión has sido el oprobio de los hombres y Varón de Dolores, venero Tu Divina Faz, en el cual brilla la hermosura y la suavidad de la divinidad y que por mí, se ha convertido como en el rostro de un leproso.

               Pero bajo estos rasgos desfigurados  reconozco Tu Amor infinito y ardo en el deseo de amarte y hacer que todos los hombres te amen.




               Las lágrimas que fluyeron tan abundantemente de Tus ojos, me parecen perlas preciosas que recojo a fin de comprar con su valor infinito las almas de los pobres pecadores.

               ¡Oh Jesús!, Tu Santa Faz es la única belleza que encanta a mi corazón; yo te suplico que imprimas tu Santo Rostro en mi corazón  y me inflames de Tu Amor para que me consuma rápidamente, y pronto pueda ver Tu Gloriosa Faz en el Cielo. Amén.




Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 4

   



INICIO


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en este Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.





              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.




lunes, 26 de octubre de 2020

PRONTO COMENZARÁ EL MES DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO


                    Nada más hermoso y más digno de poseerse que la verdadera Caridad. Éste es el fin de todo Católico: "Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos".

               Tiende tu mirada a las Benditas Ánimas del Purgatorio, la Iglesia Purgante, que alargan su mano suplicando una limosna de misericordia; Ellas esperan la bondad de nosotros, los mortales, que les ayude a calmar sus dolores y librarse de aquellas terribles cárceles de tormentos, donde purgan por los pecados cometidos durante su estancia en este mundo visible.





               No siempre podemos practicar la caridad tal y como querría nuestro corazón, pero sí podemos SER TODOS GRANDES BENEFACTORES de las Almas del Purgatorio: mayores y pequeños, enfermos y sanos, todos podemos socorrerles con nuestras oraciones, Misas, Comuniones, limosnas, indulgencias y sacrificios personales...

               Ojalá a partir de hoy comiences a ser devoto fiel de las Almas del Purgatorio, que, una vez libres de sus penas, serán llevadas a la Presencia de Dios, en la compañía de la Virgen y de los Santos, donde no te quepa duda, se acordarán de ti, que tanto las ayudaste a alcanzar la felicidad eterna.


Acudamos a María Nuestra Santa Madre

para pedirle el alivio y liberación

de las Almas Benditas del Purgatorio

por medio de Su Santo Rosario




               Nuestra Señora la Purísima Virgen María, como Reina del Universo, es también Reina y Madre de las Almas retenidas en el Bendito Purgatorio; de ahí que sea tan necesaria Su intervención para llevar alivio y la liberación misma a aquella Benditas Ánimas que tanto padecen por sus faltas.

               San Pedro Damiano refiere que habiendo muerto una mujer llamada Marozia, se apareció a una comadre suya, y le dijo, que en el día de la Asunción de María fue librada por Ella del Purgatorio junto con tantas almas que excedían el número de pueblo romano. 

              San Dionisio Cartujano afirma que lo mismo acontece en la festividad de la Navidad y de la Resurrección de Jesucristo, diciendo que en tales días desciende María al Purgatorio seguida de un Coro de Ángeles y libra a muchas Almas de aquellas penas; lo que Novarino cree se repite en todas las fiestas solemnes de la Santísima Virgen.

               Además es bien sabida la promesa que hizo María al Papa Juan XXII, cuando, apareciéndose le ordenó que anunciase que en el Sábado después de su muerte libraría del Purgatorio a cuantos llevasen el Santo Escapulario del Carmen; lo que declaró el mismo Pontífice, según refiere el Padre Crasset, en la Bula que publicó y fue después confirmada por Alejandro V, Clemente VII, Pío V, Gregorio XII y Pablo V, el cual, en el año de 1612 en una Bula dijo: 

               “El Pueblo Cristiano puede piadosamente creer que la Santísima Virgen ayudará con Su continua intercesión, y con Sus Méritos y protección especial, después de la muerte, y principalmente en el día de Sábado -consagrado por la Iglesia a la misma Virgen María- a las Almas de los hermanos de la Cofradía de Santa María del Monte Carmelo, que hayan salido de este mundo en gracia, y hayan llevado Su Escapulario, observando castidad según su estado, y hayan rezado el Oficio Parvo de la Virgen, y si no han podido recitarlo, habiendo observado los ayunos de la Iglesia”. 

               Y en el Oficio Solemne de Santa María del Carmen se lee que se ha de creer piadosamente, que la Santísima Virgen consuela con amor de Madre a los cofrades del Carmen en el Purgatorio, y con Su intercesión los lleva pronto a la Patria Celestial.

               ¿Por qué no hemos de esperar también nosotros las mismas gracias y favores de esta Divina Madre? Y si le sirviéramos con amor especialísimo, ¿por qué no podemos esperar también la gracia de ir al Cielo inmediatamente después de haber fallecido, sin entrar en el Purgatorio, según aquello que la misma Virgen envió a decir por Fray Abondio al Beato Godofredo:

                "Di a fray Godofredo que adelante en la virtud, que así será de Mi Hijo y Mío; y cuando su alma se separará del cuerpo, no permitiré que vaya al Purgatorio, sino que la tomaré y la ofreceré a Mi Hijo".

               Y si deseamos ofrecer sufragios a las Almas del Purgatorio, roguemos a la Santísima Virgen en nuestras oraciones, aplicando por ellas especialmente el Santísimo Rosario, que les sirve de gran alivio. 


Las Glorias de María

por San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia



Tradicional Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. Día 3

  



INICIO


          Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, + Dios Nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN 


          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

          Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS


          Padre Celestial, Padre amorosísimo, que para salvar las Almas quisisteis que vuestro Hijo Unigénito, haciéndose hombre, se sujetase a la vida más pobre y mortificada y derramase Su Preciosísima Sangre en la Cruz por nuestro Amor: ¿Cómo dejarías sufrir largo tiempo en el Purgatorio a unas Almas que tanto costaron a Jesucristo y que son vuestras hijas amadísimas? ¿Cómo permitirías que fuese malograda Sangre de tan gran valor?

          Compadeceos, pues, de estas pobres Almas retenidas en el Purgatorio y libradlas de sus penas y tormentos. Compadeceos también de la mía y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia pide satisfacción por las culpas cometidas yo os ofrezco por las obras buenas que haga en este Novena y las uno con los Méritos infinitos de vuestro Hijo Divino, con los Dolores de Su Madre Santísima y con las virtudes heroicas de cuantos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión y haced que celebremos un día vuestras Misericordias en el Eterno Descanso de la Gloria. Amén.




              Ahora pide interiormente a Cristo Crucificado lo que deseas conseguir por medio de esta Novena en sufragio de las Almas del Purgatorio. A continuación reza despacio y con piedad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

               Y a continuación:

               - Dales, Señor, el descanso eterno...

     Y brille para Ellas la Luz Eterna

              - Por la Misericordia de Dios, las Almas de todos los Fieles Difuntos, descansen en Paz. 

     Amén.


SÚPLICAS FINALES


          María, Reina del Purgatorio, Madre de Misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y Tus Méritos a Tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de Su Gloria, donde gocen de Tu vista dulcísima y de la de Tu Hijo Bendito.


          Glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las Almas del Purgatorio.

          En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.