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domingo, 14 de diciembre de 2025

MÉLANIE CALVAT, Vidente de la Virgen de La Salette

 

"Es en la escuela del Calvario 
donde se aprende la rara ciencia 
del amor al sufrimiento 
y de la verdadera negación"

Mélanie Calvat



               Mélanie-Françoise Calvat nació el 7 de Noviembre de 1831 en Corps, Diócesis de Grenoble, la cuarta de diez hijos del leñador Pierre Calvat y Julie Bernaud. Debido a la pobreza de la familia numerosa, los pequeños solían ser enviados a mendigar a las calles del pueblo; Mélanie se puso al servicio de pastora con los campesinos de los alrededores. En la primavera de 1846 pasó a ser empleada de Baptiste Pra, en la aldea de La Salette, llamada Les Ablandins.

               El 18 de Septiembre de 1846 conoció a otro joven pastor, Maximino Giraud, de 11 años, en las laderas del monte Planeau, mientras ambos cuidaban las vacas de sus respectivos dueños. Providencialmente, Maximino estaba reemplazando al pastor enfermo del granjero Pierre Selme, que vivía en Les Ablandins.

               El niño era muy animado y trató de charlar con Mélanie, que en cambio tenía un carácter cerrado y era tímida y taciturna. Después de enterarse de que ambos eran de Corps, concertaron ir juntos a pastorear al día siguiente en el mismo prado.

               El Sábado 19 de Septiembre de 1846, después de haber comido una comida frugal y dormido al sol, creyeron haber perdido las vacas. Tan pronto como los volvieron a ver, reanudaron el descenso, cuando a mitad de la pendiente Mélanie se detuvo asombrada: cerca de la llamada “fuente pequeña”, junto a un montón de piedras, había aparecido un globo de fuego. Vacilantes y asustados, los muchachos se acercaron al globo luminoso, de donde apareció una mujer sentada, con la cabeza entre las manos, los codos en las rodillas, en actitud de profunda tristeza.



                 Los muchachos, por separado y juntos, testificaron que la Bella Dama, como la llamaron más tarde, había estado llorando "todo el tiempo que nos habló" e informaron del largo mensaje que habían recibido, entregado primero en francés, luego en el dialecto de la región. En un momento, volvió a hablar en francés, para revelar a los muchachos un Secreto que no podrían desvelar hasta 1858. Finalmente la vieron alejarse, mientras subía al lado opuesto de la montaña.

                Maximino, la misma tarde de ese día, para pedir disculpas al amo por la demora en regresar con los animales, narraron el encuentro. Pierre Selme, queriendo comprobarlo, fue con el niño a la familia de Jean-Baptiste Pra, donde trabajaba Mélanie: ella lo confirmó todo.

                Al día siguiente, Domingo, asistieron a Misa y le contaron al Párroco sobre el evento. A partir de ese día, toda la comunidad quedó conmocionada: se difundieron los rumores y el Alcalde de La Salette se subió a los Ablandin para interrogar a los chicos. Encontró solo a Mélanie, porque Maximino, habiendo terminado la semana de reemplazo, había regresado a Corps.

                Se inició un período de interrogatorios, presiones, amenazas, invitaciones a retractarse para ambos. En la tarde del 20 de Septiembre, los patrones de los dos, con un vecino, Jean Moussier, escribieron todo, mientras Mélanie dictaba las palabras escuchadas por la Bella Dama; finalmente, refrendaron el documento.

               A estas alturas, si no oficialmente, todo el mundo creía que la Bella Señora era la Santísima Virgen, que apareció ese Sábado por la tarde, cuando comenzaba el oficio litúrgico de la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores.

               Después de cinco años de investigación, el 19 de septiembre de 1851, el Obispo de la Diócesis de Grenoble, Monseñor Philibert de Bruillard, pudo publicar su decreto, cuyo primer artículo decía: "Declaramos que la Aparición de la Virgen a dos Pastorcitos, el 19 de Septiembre de 1846, en una montaña de los Alpes, ubicada en la Parroquia de La Salette, lleva consigo todas las características de la verdad y los fieles tienen fundadas razones para creerla indudable y cierta".

                Los dos pastorcitos se conocieron justo el día antes del evento, pero después de la fase de investigación se vieron muy poco y se fueron por caminos separados: Mélanie estuvo cuatro años con las Hermanas de la Providencia en Corps, fue postulante y luego novicia en la misma congregación. Sin embargo, el nuevo Obispo de Grenoble, Monseñor Jacques-Achille-Marie Ginoulhiac, aunque reconoció su piedad y dedicación, se negó a admitirla a los votos religiosos, "para formarla en la práctica de la humildad y sencillez cristianas".

               Después de dejar a las Hermanas de la Providencia, Mélanie, en 1854, fue llevada a Inglaterra, donde sería acogida entre las Monjas Carmelitas de Darlington, donde tomó el hábito religioso, hizo sus votos y permaneció durante seis años con el nombre de Sor María de la Cruz.

               Mélanie, que debía dar a conocer el Secreto, fue prácticamente cautiva en el Convento; tuvo que tirar por la ventana notas de auxilio para que le abriesen las puertas; abandonaría el Carmelo en 1860 y fue a las Hermanas de la Compasión en Marsella como huésped libre. En 1861 se fue a Grecia a Cefalonia, donde, una vez que tomó el hábito de esas monjas, se convirtió en profesora de lengua italiana en un internado de niñas.

                Mientras tanto, el Secreto de La Salette se dio a conocer en su totalidad en 1858, el mismo año que las Apariciones de Lourdes. Por su tono áspero, despertó la ira de gran parte del episcopado francés, que alcanzó tonos sin precedentes. Mélanie fue considerada exaltada, loca, visionaria y el secreto "nacimiento de su mente trastornada".

                Mélanie regresó a Marsella en 1863 y después de unos días en Corps y La Salette, aceptó la invitación de Monseñor Francesco Saverio Petagna, Obispo de Castellammare di Stabia en la provincia de Nápoles, dejando Francia el 21 de Mayo de 1867. Permanecería en esa ciudad durante diecisiete años, alojándose en el Palazzo Ruffo, alquilado por el Obispo. El Padre Alfonso Fusco, Redentorista, sería su Capellán en la Capilla del palacio. Monseñor Petagna confió la dirección espiritual de la mujer al Padre Luigi Salvatore Zola, de los Canónigos Regulares de Letrán, Abad del monasterio napolitano de Piedigrotta.

                 En Castellammare, Mélanie compuso un memorial titulado "Visión de las costumbres y obras a las que se dedicarán los Apóstoles de los Últimos Tiempos" y esbozó la Regla para una posible congregación religiosa.

                Mientras tanto, el Abad Zola fue nombrado Obispo de Ugento en 1873 y, en 1877, Arzobispo de Lecce. En 1879 dio la aprobación eclesiástica a la publicación del Secreto de Mélanie, que, una vez más, causó sensación. En 1892, Mélanie abandonó Castellammare di Stabia y, por invitación de Monseñor Zola, se trasladó a la ciudad de Galatina en la Provincia de Lecce, donde permaneció cinco años en una casa alquilada.



               Al final de su estancia en Galatina, recibió la visita del Padre Aníbal María de Francia. Después de charlas edificantes, tanto presenciales como por carta, la convenció de reunirse con él en Messina, para que asumiera durante al menos un año la dirección formativa de las Hermanas que gestionaban la Obra Pía fundada por el Padre Aníbal.

                Mélanie llegó a Messina el 14 de Septiembre de 1897. El Padre Aníbal la admiraba mucho por "las llamas del Amor divino que brillaban en sus obras y palabras, por su heroica abstinencia en la comida y la bebida, y por su gran afecto por la Cruz y los sufrimientos".

                 El instituto superó las dificultades contingentes, fortalecido y difundido en su labor asistencial a favor de los huérfanos abandonados y en la educación de las niñas del pueblo, también gracias al aporte de Mélanie.

                 Volviendo una vez más a Francia, después de unos meses en Moncalieri en Piamonte, Mélanie se instaló con Don Combe, Párroco de Diou; en multitud de ocasiones fue invitada a hablar sobre la Aparición de La Salette en diversas conferencias.

                 Sintiendo que se acercaba el final de su vida terrenal, Mélanie dijo que no quería "morir entre los masones", por lo que le escribió a una amiga, Rosa Giannuzzo, para que contactara con su exconfesor, el Padre Alfonso Fusco, a fin de que éste le encontrara un lugar donde no la conocieran, para vivir sus últimos días escondida.

                 El Padre Fusco habló de ello con el Rector del Santuario de Pompeya, el dominico Padre Carlo Cecchini, quien le ofreció su hospitalidad. Sin embargo, como el famoso Santuario del Rosario era un destino de peregrinaje, Mélanie se negó. Precisamente en ese período, el Rector fue nombrado Obispo de Altamura en la provincia de Bari, por lo que renovó la invitación. Esta vez la mujer aceptó: llegó de Francia el 16 de Junio de 1904, desconocida para todos, mientras el Obispo se encontraba fuera de la Diócesis.

               Se alojó en varias casas, incluso en el palacio de las Damas Giannuzzi, que tal vez supieran algo. Rara vez salía de casa, casi exclusivamente para ir a la Catedral todas las mañanas, para asistir a la celebración de la Misa y recibir la Sagrada Comunión; después, se quedaba a rezar un buen rato en la Capilla de la Dolorosa.



                Golpeada por una fuerte fiebre, murió sola en la noche entre el 13 y el 14 de Diciembre de 1904; tenía 73 años. Su Funeral tuvo lugar el día 15 en la Catedral de Altamura, donde estuvo presente todo el Clero diocesano: en esa ocasión, el Obispo Cecchini reveló la identidad de esa dama francesa anónima. Luego, el cuerpo fue enterrado en la tumba familiar de la Familia Giannuzzi.

                Sus virginales restos serían trasladados a la Capilla de la casa religiosa que fundaron en Altamura las monjas del Padre Aníbal de Francia. El traslado de los restos de Mélanie se llevó a cabo a escondidas y de forma apresurada el 19 de Septiembre de 1918, cuando comenzaba la mal llamada "gripe española". Como resultado de esa epidemia, el cuerpo permaneció sin enterrar durante aproximadamente un año. Finalmente, sería inhumado el 2 de Octubre de 1919, vestida con el hábito de las Religiosas del Padre Aníbal de Francia.

               El 19 de Septiembre de 1920 se inauguró un monumento funerario, consistente en un bajorrelieve que representa el alma de Mélanie llevada al Cielo por la Virgen.


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viernes, 19 de septiembre de 2025

APARICIÓN DE LA VIRGEN NUESTRA SEÑORA EN LA MONTAÑA DE LA SALETTE

 

...Lo dijo Nuestra Señora en La Salette 
y lo vemos cumpliéndose ahora a grandes pasos. 
Por nuestra parte lo hemos dicho siempre… 
Fruto innegable de las reformas del anómalo 
Concilio Vaticano II y de las reformas de 
los 
Papas posteriores, la Fe se ha perdido en masa. 
La Gran Apostasía, es perfectamente visible. 

Fabián Vázquez, Director de Radio Cristiandad 
(+ 24 Febrero de 2015)




                   Quiso Nuestra Santa Madre manifestarse a un mundo convulso, pero como ocurre con casi todas las manifestaciones celestiales, no buscó la Virgen María un lugar concurrido, sino que, como en Belén, dio a luz este Aviso de forma casi anónima.Fue en una meseta montañosa al sudeste de Francia, cerca del poblado de La Salette. Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y la joven Melania Mathieu, de quince años, estaban cuidando el ganado. Melanie estaba acostumbrada y entrenada a este tipo de trabajo desde que tenía nueve años de edad, pero todo era nuevo para Maximino. Su padre le había pedido que lo hiciera como un acto generoso para cooperar con el granjero que tenía a su ayudante enfermo por esos días. 

                   Según el propio Relato de Melania: El día 18 de Septiembre de 1846, víspera de la Aparición de la Santísima Virgen, estaba yo sola, como siempre, cuidando el ganado de mi amo, alrededor de las once de la mañana vi a un niño que se aproximaba hacía mí. Por un momento tuve miedo, pues me parecía que todos deben saber que evitaba todo tipo de compañía. El niño se acercó y me dijo: "Hey niña, voy a ir contigo, soy de Corps". A estas palabras mi malicia natural se mostró y le dije: "No quiero a nadie a mi alrededor. Quiero estar sola". Pero el, siguiéndome, dijo: "Mi amo me envió aquí para que contigo cuidara el ganado. Vengo de Corps". Me separé molesta de el, dándole a entender que no quería a nadie alrededor mío. Cuando estaba ya a cierta distancia me senté en la hierba. Usualmente de esta forma hablaba a las florecitas o al Buen Dios.

                   Después de un momento, detrás de mí estaba Maximino sentado y directamente me dijo: "Déjame estar contigo, me portaré muy bien". Aún en contra de mi voluntad y sintiendo un poco de lástima por Maximino le permití quedarse. Al oír la campana de la Salette para el Angelus, le indiqué elevar su alma a Dios. El se quitó el sombrero y se mantuvo en silencio por un momento. Luego comimos y jugamos juntos. Cuando cayó la tarde bajamos la montaña y prometimos regresar al día siguiente para llevar al ganado nuevamente.

                  Al día siguiente, sábado, 19 de Septiembre, de 1846, el día estaba muy caluroso y los dos jovencitos acordaron comer su almuerzo en un lugar sombreado. Melania había descubierto que Maximino era muy buen niño, simple y dispuesto a hablar de lo que ella deseara. Era muy flexible y juguetón, pero si un poco curioso. Llevaron el ganado a una pequeña quebrada y encontrando un lugar agradable decidieron tomar una siesta. Ambos durmieron profundamente. Melania fue la primera en despertar. El ganado no estaba a su vista, entonces rápidamente llamó a Maximino. Juntos fueron en su búsqueda por los alrededores y lo encontraron pastando plácidamente.

                   Los dos jóvenes volvían en la búsqueda de sus utensilios donde habían llevado su almuerzo y cerca de la quebrada en donde habían hecho la siesta divisaron un globo luminoso que parecía dividirse. Melania pregunta a Maximino si el ve lo que ella esta viendo. ¡Oh Dios mío!, exclamó Melania dejando caer la vara que llevaba. Algo fantásticamente inconcebible la inundaba en ese momento y se sintió atraída, con un profundo respeto, llena de amor y el corazón latiéndole más rápidamente. Vieron a una Señora que estaba sentada en una enorme piedra. Tenía el rostro entre sus manos y lloraba amargamente. Melania y Maximino estaban atemorizados, pero la Señora, poniéndose lentamente de pie, cruzando suavemente sus brazos, les llamó hacía ella y les dijo que no tuvieran miedo. Agregó que tenía grandes e importantes nuevas que comunicarles. Sus suaves y dulces palabras hicieron que los jóvenes se acercaran apresuradamente. Melania cuenta que su corazón deseaba en ese momento adherirse al de la bella Señora.

ERA ALTA Y MAJESTUOSA

                    La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Sobre sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes. Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo. Sobre la barra del crucifijo colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una diadema. En sus preciosos ojos habían lágrimas que rodaban sobre sus mejillas. Una luz más brillante que el sol pero distinta a éste le rodeaba.

                      Le dijo a los jóvenes que la mano de su Hijo era tan fuerte y pesada que ya no podría sostenerla, a menos que la gente hiciera penitencia y obedeciera las leyes de Dios. Si no, tendrían mucho que sufrir. "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la Religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los Mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de Mi Hijo sea más pesada".

                    La Santísima Virgen continuó conversando y les predijo una terrible hambruna y escasez. Dijo que la cosecha de patatas se había echado a perder por esas mismas razones el año anterior (1). Cuando los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron contra el Nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían, las uvas se pudrirían (2). Después, la Señora comunica a cada joven un Secreto (3) que no debían revelar a nadie, excepto al Santo Padre, en una petición especial que él mismo les haría.

                   La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera, las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las patatas se encontrarían sembradas en la tierra. Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos Míos?" Respondieron los dos: "¡Oh! no, Señora; no muy bien." ; "¡Ay, hijos Míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más."

DESPUÉS DE LA APARICIÓN...

                   Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien, hijos míos, decid esto a todo Mi pueblo". Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora se detuvo. Melania y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a dónde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece unos minutos a unos metros de altura, mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?), a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.

                   Al principio solo algunos creían lo que los jóvenes decían haber visto y oído. Los campesinos que habían contratado a los jóvenes estaban sorprendidos que, siendo estos tan ignorantes, fueran capaces de transmitir y relacionar tan complicado mensaje tanto en francés, el cual no entendían bien, como en patuá (dialecto francés) en el cual describían exactamente lo que decían.

                   A la mañana siguiente Melania y Maximino fueron llevados a ver al Párroco. Era un Sacerdote de edad avanzada, muy generoso y respetado. Al interrogar a los jóvenes, escuchó todo el relato, ante el cual quedó muy sorprendido y realmente pensó que ellos decían la verdad. En la Misa del Domingo siguiente habló de la visita de la Señora y Su petición. Cuando llegó a oídos del Obispo que el Párroco había hablado sobre la Aparición desde el púlpito, éste fue reprendido y reemplazado por otro Sacerdote.

                   Melania y Maximino eran constantemente interrogados tanto por los curiosos como por los devotos. Ellos simplemente contaban la misma historia, repitiéndola una y otra vez. A los que estaban interesados en subir la montaña, les señalaban el lugar exacto donde la Señora se había aparecido. En varias ocasiones fueron amenazados de ser arrestados si no negaban lo que continuaban diciendo. Sin ningún temor y vacilación reportaban a todos los mensajes que la Señora había dado (4).

                   Surgió una fuente cerca del lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir. Las terribles calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir. La terrible hambruna de patatas de 1846 se difundió, especialmente en Irlanda donde muchos murieron. La escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron de hambre. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Probablemente el castigo hubiera sido peor de no haber sido por los que acataron el mensaje de La Salette. Muchos comenzaron a ir a Misa. Las tiendas fueron cerradas los Domingos y la gente cesó de hacer trabajos innecesarios el Día del Señor. Las malas palabras y las blasfemias fueron disminuyendo.



 NOTAS

               1- Desde inicios de la década de 1840 Europa entera sufrió la conocida como "Penuria de la patata"; el hongo conocido como "tizón tardío", asoló las cosechas causando millones de muertes y provocando éxodos masivos a otras regiones.

               2- Tras la Aparición de la Virgen en La Salette, las vides francesas sufrieron diferentes plagas que no solo diezmaron las plantaciones, sino que acabaron con todas las cepas; así, no encontramos en el país galo ninguna especie de vid anterior a 1847.

               3- Toca en el siguiente título para leer EL SECRETO CONFIADO POR NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE a Melanie Calvat (Texto completo)

               4- En 1858, cuando debía hacerse público el Secreto de La Salette, Nuestra Señora se manifestó nuevamente en Francia, a Santa Bernarda Soubirous, en Lourdes.





jueves, 19 de septiembre de 2024

LA SEÑORA DE LAS LÁGRIMAS BRILLANTES Y LLENAS DE AMOR

     

               "La Santísima Virgen lloró durante casi todo el tiempo que me habló. Sus lágrimas fluían lentamente, una a una, hasta Sus rodillas… y luego, como chispas de luz, desaparecían. Eran brillantes y llenas de amor. Yo hubiera querido consolarla y que no llorara. Pero me parecía que necesitaba mostrar Sus lágrimas para demostrar mejor su amor olvidado por los hombres. 

                Las lágrimas de Nuestra tierna Madre, lejos de debilitar Su aire majestuoso de Reina y Señora, parecían, por el contrario, embellecerla, hacerla más amable, más radiante. Los ojos de la Santísima Virgen, Nuestra tierna Madre, no pueden describirse con lenguaje humano. Haría falta un serafín para hablar de ellos, haría falta el lenguaje mismo de Dios, de Dios que formó a la Virgen Inmaculada, Obra Maestra de Su Poder. 

                Los ojos de la augusta María parecían mil y mil veces más hermosos que los brillantes, los diamantes y las piedras preciosas. Eran como la Puerta de Dios, a través de la cual se veía todo lo que puede encantar el alma... bastarían para ser el Cielo de un bienaventurado; bastaría para hacer entrar a un alma en la plenitud de la Voluntad del Altísimo, entre todos los acontecimientos que se suceden en el curso de la vida; bastaría para impulsar a un alma a continuos actos de alabanza, de acción de gracias, de reparación y de expiación..."


Declaración de Mélanie Calvat, recogida por el Padre Fray Pie 
Raymond Régamey O.P. en “Les plus beaux textes sur la Vierge




               Sucedió este gran acontecimiento en una meseta montañosa al sudeste de Francia, cerca del poblado de La Salette. Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y la joven Melania Mathieu, de quince años, estaban cuidando el ganado. Melanie estaba acostumbrada y entrenada a este tipo de trabajo desde que tenía nueve años de edad, pero todo era nuevo para Maximino. Su padre le había pedido que lo hiciera como un acto generoso para cooperar con el granjero que tenía a su ayudante enfermo por esos días. 

               Según el propio Relato de Melania: El día 18 de Septiembre de 1846, víspera de la Aparición de la Santísima Virgen, estaba yo sola, como siempre, cuidando el ganado de mi amo, alrededor de las once de la mañana vi a un niño que se aproximaba hacía mí. Por un momento tuve miedo, pues me parecía que todos deben saber que evitaba todo tipo de compañía. El niño se acercó y me dijo: "Hey niña, voy a ir contigo, soy de Corps". A estas palabras mi malicia natural se mostró y le dije: "No quiero a nadie a mi alrededor. Quiero estar sola". Pero el, siguiéndome, dijo: "Mi amo me envió aquí para que contigo cuidara el ganado. Vengo de Corps". Me separé molesta de el, dándole a entender que no quería a nadie alrededor mío. Cuando estaba ya a cierta distancia me senté en la hierba. Usualmente de esta forma hablaba a las florecitas o al Buen Dios.

               Después de un momento, detrás de mí estaba Maximino sentado y directamente me dijo: "Déjame estar contigo, me portaré muy bien". Aún en contra de mi voluntad y sintiendo un poco de lástima por Maximino le permití quedarse. Al oír la campana de la Salette para el Angelus, le indiqué elevar su alma a Dios. El se quitó el sombrero y se mantuvo en silencio por un momento. Luego comimos y jugamos juntos. Cuando cayó la tarde bajamos la montaña y prometimos regresar al día siguiente para llevar al ganado nuevamente.

              Al día siguiente, sábado, 19 de Septiembre, de 1846, el día estaba muy caluroso y los dos jovencitos acordaron comer su almuerzo en un lugar sombreado. Melania había descubierto que Maximino era muy buen niño, simple y dispuesto a hablar de lo que ella deseara. Era muy flexible y juguetón, pero si un poco curioso. Llevaron el ganado a una pequeña quebrada y encontrando un lugar agradable decidieron tomar una siesta. Ambos durmieron profundamente. Melania fue la primera en despertar. El ganado no estaba a su vista, entonces rápidamente llamó a Maximino. Juntos fueron en su búsqueda por los alrededores y lo encontraron pastando plácidamente.

               Los dos jóvenes volvían en la búsqueda de sus utensilios donde habían llevado su almuerzo y cerca de la quebrada en donde habían hecho la siesta divisaron un globo luminoso que parecía dividirse. Melania pregunta a Maximino si el ve lo que ella esta viendo. ¡Oh Dios mío!, exclamó Melania dejando caer la vara que llevaba. Algo fantásticamente inconcebible la inundaba en ese momento y se sintió atraída, con un profundo respeto, llena de amor y el corazón latiéndole más rápidamente. Vieron a una Señora que estaba sentada en una enorme piedra. Tenía el rostro entre sus manos y lloraba amargamente. Melania y Maximino estaban atemorizados, pero la Señora, poniéndose lentamente de pie, cruzando suavemente sus brazos, les llamó hacía ella y les dijo que no tuvieran miedo. Agregó que tenía grandes e importantes nuevas que comunicarles. Sus suaves y dulces palabras hicieron que los jóvenes se acercaran apresuradamente. Melania cuenta que su corazón deseaba en ese momento adherirse al de la bella Señora.

ERA ALTA Y MAJESTUOSA

                La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Sobre sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes. Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo. Sobre la barra del crucifijo colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una diadema. En sus preciosos ojos habían lágrimas que rodaban sobre sus mejillas. Una luz más brillante que el sol pero distinta a éste le rodeaba.

                  Le dijo a los jóvenes que la mano de su Hijo era tan fuerte y pesada que ya no podría sostenerla, a menos que la gente hiciera penitencia y obedeciera las leyes de Dios. Si no, tendrían mucho que sufrir. "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la Religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los Mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de Mi Hijo sea más pesada".

                La Santísima Virgen continuó conversando y les predijo una terrible hambruna y escasez. Dijo que la cosecha de patatas se había echado a perder por esas mismas razones el año anterior. Cuando los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron contra el Nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían, las uvas se pudrirían. Después, la Señora comunica a cada joven un secreto que no debían revelar a nadie, excepto al Santo Padre, en una petición especial que el mismo les haría.

               La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera, las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las patatas se encontrarían sembradas en la tierra. Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos Míos?" Respondieron los dos: "¡Oh! no, Señora; no muy bien." ; "¡Ay, hijos Míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más."




DESPUÉS DE LA APARICIÓN...

               Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien, hijos míos, decid esto a todo Mi pueblo". Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora se detuvo. Melania y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a donde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece unos minutos a unos metros de altura, mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?), a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.

               Al principio solo algunos creían lo que los jóvenes decían haber visto y oído. Los campesinos que habían contratado a los jóvenes estaban sorprendidos que, siendo estos tan ignorantes, fueran capaces de transmitir y relacionar tan complicado mensaje tanto en francés, el cual no entendían bien, como en patuá (dialecto francés) en el cual describían exactamente lo que decían.

               A la mañana siguiente Melania y Maximino fueron llevados a ver al Párroco. Era un Sacerdote de edad avanzada, muy generoso y respetado. Al interrogar a los jóvenes, escuchó todo el relato, ante el cual quedó muy sorprendido y realmente pensó que ellos decían la verdad. En la Misa del Domingo siguiente habló de la visita de la Señora y Su petición. Cuando llegó a oídos del Obispo que el Párroco había hablado sobre la Aparición desde el púlpito, éste fue reprendido y reemplazado por otro Sacerdote.

               Melania y Maximino eran constantemente interrogados tanto por los curiosos como por los devotos. Ellos simplemente contaban la misma historia, repitiéndola una y otra vez. A los que estaban interesados en subir la montaña, les señalaban el lugar exacto donde la Señora se había aparecido. En varias ocasiones fueron amenazados de ser arrestados si no negaban lo que continuaban diciendo. Sin ningún temor y vacilación reportaban a todos los mensajes que la Señora había dado.

               Surgió una fuente cerca del lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir. Las terribles calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir. La terrible hambruna de patatas de 1846 se difundió, especialmente en Irlanda donde muchos murieron. La escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron de hambre. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Probablemente el castigo hubiera sido peor de no haber sido por los que acataron el mensaje de La Salette. Muchos comenzaron a ir a Misa. Las tiendas fueron cerradas los Domingos y la gente cesó de hacer trabajos innecesarios el Día del Señor. Las malas palabras y las blasfemias fueron disminuyendo.


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POR NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE 



martes, 19 de septiembre de 2023

LA VIRGEN LLORA LA CRUCIFIXIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA

 


               El 19 de Septiembre de 1846, la Virgen se apareció a dos pequeños pastores, Maximin Giraud y Melanie Calvat. "La Bella Dama", como los niños la llamaban, apareció en una actitud de profunda tristeza pidiendo oraciones y penitencia para ayudarla a prevenir que el brazo de Su Hijo caiga sobre la Humanidad por sus pecados. Nuestra Señora también reveló a los niños pastores un Secreto. Como esta Aparición tuvo lugar en el monte llamado La Salette, en la Diócesis de Grenoble, Francia, una nueva advocación de Nuestra Señora pronto se extendió por todo el mundo.

               Ha habido tres grandes Apariciones de Nuestra Señora en los últimos 150 años: La Salette, Lourdes y Fátima. En todas ellas la Iglesia aceptó la autenticidad de las apariciones y las hizo suyas, haciendo fiestas especiales para conmemorarlas. En cada una de esas tres Apariciones de Nuestra Señora dejó un Secreto (1). En todos ellas, la Virgen se manifestó profundamente triste por el estado de la humanidad, y predijo un enorme castigo que vendría en el momento elegido.

               Por tanto, en los últimos 150 años la Virgen ha adoptado una posición muy similar a la de los contra-revolucionarios. Todos ustedes saben que los miembros del Alto y Bajo Clero y muchos laicos Católicos están muy contentos, que piensan que todo va bien.

               Si usted les dice que se está preparando un castigo para la humanidad, ellos responden que esto es absurdo. Ellos afirman que la Religión está experimentando un progreso extraordinario. Al lado de esas personas nosotros parecemos sombríos y tristes. Hacemos el papel de los hipocondríacos pesimistas que no encajan en la atmósfera alegre y despreocupada de nuestros días, en la que se difunden mensajes optimistas y positivos acerca de todo.

               Nuestro papel es algo difícil, porque siempre es difícil predecir y anunciar castigos a una humanidad enfocada en el disfrute de la vida. No es de extrañar que muy poca gente esté dispuesta a creer y seguir nuestras perspectivas políticas y religiosas con respecto a eventos que manifiestan un creciente triunfo de la Revolución. Ellos no quieren oír hablar del Gran Castigo que Dios está preparando. Como Nuestra Señora misma trajo tres Mensajes importantes que no fueron aceptados, no es de extrañar que nuestro apostolado también no sea bien recibido. Esto es característico de todas las épocas que toman el camino equivocado.

               Cuando la gente oye a alguien decir que van por el mal camino, no le escucha. Ésta es la razón por la que vienen los grandes castigos. Si las personas escuchasen, y se convirtieran, el castigo sería evitado. Es precisamente porque no abren sus almas al Mensaje por lo que la catástrofe se hace inevitable. El hecho de que ellos no crean en los Mensajes de la Virgen es la razón por la que dichos Mensajes se hacen realidad.



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              Alguien podría objetar: ciento cincuenta años ya han pasado y no ha ocurrido nada. Sostengo que estos Mensajes se han empezado a cumplir al comenzar los grandes castigos. Nuestra Señora se apareció en La Salette en 1846; en 1870 comenzó la guerra Franco-Prusiana como resultado de la rivalidad entre Francia y Alemania. Esta rivalidad llegaría a su apogeo en 1914 y fue la causa más profunda de la Primera Guerra Mundial, así como de la Segunda Guerra Mundial. Las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial todavía no se han resuelto completamente y la perspectiva de una tercera guerra mundial se encuentra en el horizonte. Una posible tercera Guerra Mundial con su apocalipsis nuclear podría muy bien ser el comienzo del gran castigo predicho en La Salette y en Fátima.

               Así que debemos volvernos a la Virgen de La Salette en esta fecha y hacerle algunas peticiones. La primera petición es que mantenga firmemente en nuestras almas esta convicción de lo malo que es el tiempo actual, y que ponga en nuestro espíritu un repudio completo a los males de este tiempo. No nos permita ser personas "herejía blanca" (2), o personas optimistas, o tontas o tercera posición, que empiecen a decir: que no, que tiene algún lado bueno, etc., etc.

               En segundo lugar, que nos dé una Fe viva en la realidad de estos castigos en que la humanidad se merece cada vez más incurrir. Y, en tercer lugar, que nos prepare para, llegando la ocasión de estos castigos, que seamos aquellos que no sean castigados, sino que sean los que luchan por Su Victoria y Gloria.

               Al ver llorar a la Virgen en La Salette, Nuestra Señora de los Dolores, que ya no llora la Crucifixión de Su Hijo, sino que llora la Crucifixión de la Iglesia Católica, debemos tener una palabra de piedad a la Virgen, de respeto y reparación.

               Que al menos seamos las almas fieles que no doblan sus rodillas frente a la impiedad triunfante, y que digan y sigan diciendo que el mal es el mal y que el bien es bien. Y que no pactan con esta monstruosa confusión que quiere imponerse como un elemento dominante de todo el Universo. Es lo que debemos pedir a la Virgen de La Salette.


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira
19 de Septiembre de 1965


NOTAS ACLARATORIAS

          1 Los Secretos de La Salette, Lourdes y Fátima; a día de hoy, tan sólo conocemos en su integridad el Secreto de la Salette, redactado por la vidente Melania Calvat; los de Lourdes, que la Virgen María confiara a Bernadette los días 23, 24 y 25 de Febrero de 1858, fueron personales y la joven vidente jamás los reveló; y el Secreto de Fátima, hasta ahora desconocido.

          2 Expresión utilizada por el Doctor Plinio en el sentido de una actitud sentimental que se manifiesta sobre todo en cierto tipo de piedad edulcorada y una posición doctrinal relativista que busca justificarse bajo el pretexto de una pretendida "caridad" hacia el prójimo. 


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sábado, 18 de marzo de 2023

EN DEFENSA DE LAS APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN GARABANDAL (Parte I)



LAS APARICIONES DE GARABANDAL, 

OBJECIONES A LAS PRINCIPALES CRÍTICAS

               En sucesivos artículos trataré de explicar mi particular criterio acerca de las conocidas Revelaciones de Nuestra Señora en la aldea de San Sebastián de Garabandal, en Santander (España). No pretendo revelar ninguna novedad, sino más bien plasmar el afecto que -pese a los ataques que recibe esta Manifestación Mariana- se tiene a Garabandal en no pocos círculos tradicionalistas, y que muchas veces son silenciados -a pesar de creer en la veracidad del Mensaje de Garabandal- por el hecho que las videntes, entonces niñas, "abrazaron la iglesia que surgió del Concilio", con todos los cambios y novedades que supusieron el nacimiento de una nueva religión.

               Tristemente compruebo que se ha juzgado mal el fenómeno de Garabandal desde algunos "sectores tradicionalistas"; sin tan siquiera poner un pie en la aldea, sin leer las memorias de las videntes, los informes médicos, las declaraciones oficiales de la Guardia Civil... se ha atacado sistemáticamente el Mensaje de Nuestra Señora argumentando que "las videntes aceptaron la Misa Nueva y todos los cambios del Concilio Vaticano II"; a estas almas que parecen sentenciar olvidan que tampoco el Padre Pío alegó nada contrario al "Concilio" y aceptó, por obediencia, celebrar la Misa de Siempre pero de cara al pueblo, como atestiguan los vídeos que cualquiera puede ver en internet. Necesitaría días para compilar los miles de testimonios de almas santas, seglares y sacerdotes, que vieron con buenos ojos el "Concilio Vaticano II" y que sólo muchos años después, entendieron, ante la visión de los "frutos", que fue una perfecta maniobra para asentar errores en la Doctrina Católica, en la raíz misma de la Santa Iglesia.

               Así, comprobamos en otros lugares marianos, como Lourdes o Fátima, que la iglesia conciliar ha tomado posesión de ellos, de sus altares y confesonarios, y no por eso dejamos de creer en la veracidad de las apariciones originales; en la aldea de San Sebastián de Garabandal, como en casi todos los núcleos rurales de la época de las Apariciones (1961-1965), los Fieles asistían a la Santa Misa de siempre, precedida por el piadoso rezo del Rosario, cada día. También conviene señalar una acentuada devoción por las Benditas Ánimas del Purgatorio, por las que rezaba todo el pueblo cada tarde mientras eran avisados por una mujer que recorría las calles de Garabandal tocando una campana, demandando la limosna de oraciones para las Ánimas.

               Entre las muchas páginas que alegremente critican a Garabandal -compruebo que algunas páginas Católicas, lejos de razonar o investigar, se limitan a copiar y pegar el material de otros que se postulan como contrarios a estas manifestaciones- . No faltan "argumentos" que me han sacado alguna que otra sonrisa, "razonamientos" tales como que  "las niñas durante los éxtasis caminaban hacia atrás" o "hablaban con la Virgen de las vacas"; olvidan aquí, esos que se llaman devotos de Nuestra Señora, que la Virgen en Lourdes mandó a Bernardette lavarse la cara con fango, besar el suelo o comer hierba en señal de penitencia... tampoco entonces faltaron almas que tacharon a la niña vidente de "desequilibrada" o "histérica". 

               Se ataca el Mensaje de Garabandal tratando de desacreditar a las niñas, aún después de mayores, alegando que "ninguna de ellas abrazó la vida religiosa", olvidando -una vez más- que tampoco el pobre indio de Guadalupe, Juan Diego, así como los niños videntes de la Virgen en La Salette, fueron religiosos, como tampoco lo fueron otras tantas almas agraciadas incluso ya no sólo ver a la Virgen y a Nuestro Señor, sino además compartir con Él los estigmas de la Pasión, como ocurriera en la vida de Teresa Neumann, Santa Gema Galgani, Rosa Ferrón, etc.

               Se pude decir que las antipatías que desde los sectores tradicionales se levantan contra Garabandal, tienen su raíz en que las entonces niñas, con el tiempo -y como hicieron millones de almas- abrazaron la "misa nueva" y demás cambios post-conciliares, no hay más. A partir de esa premisa, cualquier elemento se convierte en arma arrojadiza para desprestigiar esta Aparición Mariana, como ocurre de igual forma desde los sectores más "progresistas", donde se tilda a Garabandal de "fenómeno de histerismo", "fanatismo reaccionario"... ni los unos (católicos tradicionalistas) ni los otros (modernistas), se ha molestado en leer y estudiar los testimonios no sólo de la gente sencilla del pueblo, sino además el relato formal y profesional de médicos, psiquiatras, de Sacerdotes con fama de santidad y hasta del suboficial de la Guardia Civil, testigos directos de las Apariciones de la Virgen en Garabandal y que desmontan todas las MENTIRAS y ABSURDOS ANÁLISIS que con posterioridad se han inventado.

              Más adelante procuraré argumentar en contra de otras objeciones sobre Garabandal, pero de entrada, quisiera compartir una sencilla reflexión acerca del contexto de las Apariciones de la Virgen en esta aldea del Norte de España.



LA VIRGEN SE MANIFIESTA EN GARABANDAL
TRAS NO LEERSE EL SECRETO DE FÁTIMA EN 1960
y coincidiendo con el inicio del "Concilio Vaticano II"


EN 1960, SE DESOYE A LA VIRGEN

               En el momento de las Primeras Apariciones (18 de Junio de 1961) las niñas, Mariloli Mazón, Conchita, Jacinta y Maricruz González -a pesar del apellido, sin parentesco entre ellas- apenas contaban entre 11 años tres de ellas y la mayor 12; eran pequeñas con apenas estudios básicos, cuasi aisladas en una aldea donde como mucho, se usaba una bombilla en el salón principal de las humildes casas.

               En Roma, el "Concilio Vaticano II" había sido convocado dos años antes, el 25 de Enero de 1959, por Angelo Roncalli, Juan XXIII, que desatendiendo la petición de Nuestra Señora de Fátima, no reveló al mundo la Tercera Parte del Secreto de Fátima.(1)

              No podemos dejar de recordar ahora, la curiosa y después "negada" ENTREVISTA DEL PADRE AGUSTÍN FUENTES (Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta Marto) con la única superviviente entonces de las Apariciones de Fátima, cuando refiriéndose al Tercer Secreto de Fátima Sor Lucía se queja: "La Santísima Virgen está muy triste, pues nadie le da ninguna importancia a Su Mensaje...Ni los buenos ni los malos..."

                Así, el 17 de Agosto de 1959, Juan XXIII había solicitado que le llevasen el Secreto que Sor Lucía había redactado en el Carmelo de Coimbra; lo leyó ayudado de un traductor portugués, Mons. Paulo José Tavarez; poco después, el Secreto sería leído al Cardenal Ottaviani, Prefecto del Santo Oficio. El 8 de Febrero de 1960, Roma se limitó a publicar un comunicado mediante el cual se explicaba que el Secreto de Fátima no se daría a conocer (2) y terminaba el comunicado diciendo literalmente “Aunque la Iglesia reconoce las apariciones de Fátima, no tiene el deseo de asumir la responsabilidad de garantizar la veracidad de las palabras que los tres pastorcitos dijeron que la Virgen María les había dirigido” (Poniendo en tela de juicio las palabras de Sor Lucía...)

               El Cardenal Ottaviani cuenta que "el Papa Juan XXIII puso el Secreto en uno de esos archivos que son como un pozo muy profundo, oscuro, en cuyo fondo caen papeles en forma tal que ya nadie los puede volver a ver". 


(Continuará...)


NOTAS:

         (1) El 3 de Enero de 1944, a instancias del Obispo de Leiria y con el debido permiso de Nuestra Señora, Sor Lucía, niña vidente de la Virgen en Fátima, escribió la Tercera Parte del Secreto, que mandó entregar al Obispo por medio de un portador, en sobre lacrado, con una nota que señalaba que no podía ser divulgado a su muerte o en 1960, según expreso deseo de Nuestra Señora.

               El Obispo, Mons. José Alves Correia da Silva, colocó el sobre enviado por Sor Lucía dentro de uno mayor, que asimismo lacró y guardó en la caja fuerte de la Curia episcopal.

               A comienzos de 1957, la Sagrada Congregación del Santo Oficio -actual Congregación para la Doctrina de la Fe- pidió que el documento fuese remitido a Roma. Para ese efecto, fue entregado en la Nunciatura Apostólica de Lisboa, desde donde el Nuncio, Mons. Fernando Cento, lo condujo al Vaticano, donde ingresó en el Archivo Secreto del Santo Oficio el día 4 de Abril de 1957.

          (2) La revelación de los primeros dos Secretos de Fátima,  sobre la Visión del Infierno y el Fin de la II Guerra Mundial, fue en 1942, con el consentimiento del Papa Pío XII, quedando pendiente la Tercera Parte o Tercer Secreto, previsto de anunciar al mundo en 1960.



lunes, 19 de septiembre de 2022

LA SALETTE, AVISO DEL FINAL DE LOS TIEMPOS


 

...Lo dijo Nuestra Señora en La Salette y lo vemos cumpliéndose ahora a grandes pasos. 
Por nuestra parte lo hemos dicho siempre… Fruto innegable de las reformas del anómalo 
Concilio Vaticano II y de las reformas de los Papas posteriores, la Fe se ha perdido en masa. 
La Gran Apostasía, es perfectamente visible. 

Fabián Vázquez, Director de Radio Cristiandad 
(+ 24 Febrero de 2015)



               La Aparición de La Salette fue aprobada oficialmente por el Obispo de la Diócesis, y reconocida por el Papa Pío IX. El 19 de septiembre de 1851, (quinto aniversario de la aparición), Monseñor Filiberto de Bruillard, Obispo de la Diócesis de Grenoble (Francia), a la que pertenece la aldea de La Salette, publicó un decreto en el que se podía leer: "Juzgamos que la Aparición de la Santísima Virgen a dos pastores el 19 de Septiembre de 1846, en la Parroquia de La Salette, Arciprestazgo de Corps, (Grenoble, Francia), presenta todas las características de verdadera y los Fieles tienen fundamento para creerla como indudable y cierta. Aumenta la certeza el concurso inmenso y espontáneo (de gentes) al lugar de la Aparición, así como multitud de prodigios, de los cuales es imposible dudar sin ir contra las reglas del testimonio humano. (...) Por tanto prohibimos a los Fieles y Sacerdotes de nuestra Diócesis hablar públicamente o escribir en contra del hecho que hoy proclamamos."

              El 24 de Agosto de 1852, el Papa Pío IX, concedió que fuera privilegiado el Altar Mayor del templo de La Salette; el 7 de Septiembre se fundó la Asociación de Nuestra Señora Reconciliadora de La Salette. La Hermandad Misionera de La Salette, los Saletinos, cuyos frutos fueron muy provechosos para la Iglesia y para las Misiones. 

               Más tarde, el Papa León XIII elevó el Santuario de La Salette al rango de Basílica y decretó la coronación canónica de "Nuestra Señora de La Salette", efectuada por el Cardenal de París, el día 21 de Agosto de 1879. 

               Nuestra Señora reveló en La Salette dos secretos, uno a Melanie y otro a Maximino. El Secreto dado a Melanie fue publicado en 1879, con imprimátur del Obispo de Lecce.

               La Santísima Virgen clarifica en La Salette los Últimos Tiempos, y hace una llamada a los verdaderos imitadores de Su Hijo, a los "Apóstoles de los Últimos Tiempos", que ayudarán al triunfo definitivo de Jesucristo, cuando la Santa Iglesia volverá a ser piadosa, fuerte, humilde e imitadora de las virtudes de Jesucristo... "llamo a Mis hijos, a Mis verdaderos devotos, a los que se Me han consagrado a fin de que los conduzca a Mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en Mis brazos, los que han vivido de Mi espíritu; finalmente, llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos, los fieles Discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo."

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miércoles, 3 de agosto de 2022

LA FE PURA E INMACULADA: LA IGLESIA DESOLADA



               Tal como hoy acontece a partir del Concilio Vaticano II, ni más ni menos, la Iglesia Verdadera está dispersa, reducida a un pequeño rebaño fiel a la Tradición, la Jerarquía oficial blasfema bajo la apariencia de religión pero nadie puede enfrentarlos pues hablan como la Iglesia Católica, utilizan su máscara...


Padre Basilio Méramo 


               La Iglesia no fallará nunca porque nunca enseñará la mentira; pero la Iglesia será un día desolada, porque los que enseñan en Ella hablarán y no harán, mandarán y no servirán; y mezclando enseñanzas santas y sacras con ejemplos malos o nulos, harán a la Iglesia repugnante al mundo entero, excepto a los poquísimos heroicamente constantes, los cuales tendrán, sí, una Fe más grande que las montañas. 


Padre Castellani



Desde Pablo VI a Francisco la "Iglesia del Concilio" se retrata así misma 
como amiga y cómplice del mundo; para ello no duda en hacer hasta el tonto


               ...los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios y obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza: habrá Iglesias para servir a esos espíritus. Habrá por todas partes prodigios extraordinarios, porque la Verdadera Fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo. 



Del Secreto de La Salette