viernes, 31 de marzo de 2023

LAS LÁGRIMAS QUE MERECEN LA GRATITUD MÁS SINCERA

 


               Lloró la Virgen, pero ¿no llorará acaso también hoy, y quién sabe si por culpa nuestra?. Y ¿quién podrá dudar de que fueron aquellas angustias y aquellas tristezas las que impetraron del cielo las fuerzas necesarias para poner un dique a las potencias del mal y preparar esta primavera de las almas, cuyos frutos ahora vosotros tenéis el gozo de contemplar?

               ...Son lágrimas, pero lágrimas preciosas, que bien merecen, hijos amadísimos, vuestra gratitud más sincera; son dolores, pero dolores cuyos frutos vosotros estáis gozando y en los que justamente habéis de ver una singular manifestación de amor maternal. Bien están, pues, las fiestas y el júbilo, bien la corona de oro, aunque todo os recuerde una vez más aquel contraste sublime, que hace de las alegrías de la maternidad una fuente de lágrimas, y que convierte a toda madre, consciente de su misión, en una heroína del deber.



               ...que sean precisamente Tus dolores, que sean Tus lágrimas las que descendiendo sobre esa tierra fértil, hagan prosperar y madurar frutos de perfección cristiana y de santidad. Es un pueblo que te ama y que no quiere verte llorar más; es un pueblo dispuesto a llorar él sus pecados con tal de que Tú sonrías; es un pueblo de hijos tuyos, de devotísimos hijos tuyos que hoy te ofrece esa corona, como prenda tangible de reconciliación, como memoria perenne del amor que Te profesa, como señal de reconocimiento de Tu soberanía maternal. Es un pueblo predilecto que, aunque te haya costado lágrimas, puede asegurarte que no son lágrimas perdidas, sino que precisamente por ellas confía plenamente en Tu bondad y en Tu intercesión ante Tu preciosísimo Hijo...


Papa Pío XII, 1956



jueves, 30 de marzo de 2023

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, HOSTIA DE AMOR, PRISIONERO EN EL SAGRARIO

 


               San Juan, queriendo hacernos conocer el Ser divino, queriendo resumir en un sólo término todas las grandezas, todas las bellezas, todos los atributos de Dios, dice: ¡Dios es Caridad!, ¡Dios es Amor! Y si queremos describir a Jesucristo, Dios y Hombre, con una sola palabra, si queremos todo lo que es en un solo vocablo, todo lo que hace y hasta Su razón de ser, podemos decir: ¡Jesucristo es Su Corazón, es el Sagrado Corazón!

               La Caridad divina, el Amor Infinito, es Dios todo entero; Dios, lo que es en Sí mismo y lo que hace hacia el exterior; Dios con Su Poder, Su Bondad, Su Justicia, Su Sabiduría; Dios que Es, Dios que crea, Dios que redime, Dios que ilumina y recompensa; Dios sin división, sin exclusión, sin reserva, espléndidamente resumido en una magnífica expresión: Deus Caritas est! ¡Dios es Amor!

               El Sagrado Corazón es Jesucristo en Su integridad, Dios y Hombre, Verbo Encarnado. No es sólo Su Corazón de carne que late en Su pecho, ese Corazón humilde y manso que adoramos como el símbolo y órgano de su incomparable Amor; es todo Su Ser divino y humano; Su Sivinidad, Su Alma, Su Cuerpo, cada uno de Sus sagrados miembros, todos Sus pensamientos, Sus actos, Sus divinas palabras. El Sagrado Corazón, es Dios hecho hombre, es Jesucristo humillado, vendido, crucificado, agonizante; es Jesús Eucaristía, inefable Hostia de Amor, Jesús inmolado en el Altar, Jesús prisionero en el Sagrario. 

               Si tenemos devoción al Sagrado Corazón, querremos hallarlo para adorarlo, amarlo, ofrecerle nuestras reparaciones y alabanzas, y ¿dónde iremos a buscarlo si no es en la Eucaristía donde está eternamente vivo? Si amamos a este Corazón adorable, querremos unirnos a Él, pues el amor busca la unión; querremos inflamar nuestro corazón con los ardores de este Divino foco.

               Pero para llegar a este Corazón Sagrado, para asirle, para ponerle en contacto con el nuestro, ¿qué habremos de hacer? ¿Escalaremos el Cielo para arrebatar el Corazón de Jesús triunfante en la Gloria? Sin duda que no. Iremos a la Eucaristía, iremos al Sagrario, tomaremos la blanca Hostia, y, cuando la hayamos encerrado en nuestro pecho, sentiremos al Corazón Divino latir verdaderamente al lado de nuestro corazón.


Madre Luisa Margarita Claret de la Touche




miércoles, 29 de marzo de 2023

ACTO DE ADORACIÓN Y ENTREGA AL AMOR INFINITO

 


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               Oh Amor Infinito, Dios Eterno, Principio de Vida, Fuente del ser, yo Te adoro en Tu Soberana Unidad y en la Trinidad de Tus Personas. Te adoro en el Padre, Creador Omnipotente de todas las cosas. Te adoro en el Hijo, Sabiduría Eterna por quien todo ha sido hecho, Verbo del Padre, encarnado en el tiempo en el seno de la Virgen Madre, Jesucristo, Redentor y Rey. Te adoro en el Espíritu Santo, Amor substancial del Padre y del Hijo, en quien residen la luz, la fuerza y la fecundidad.

               Te adoro, Amor Infinito, oculto en todos los Misterios de nuestra Fe, resplandeciente en la Eucaristía, rebosante en el Calvario y vivificante a la Santa Iglesia por medio de los Sacramentos, canales de la gracia. 

               Te adoro palpitante en el Corazón de Cristo, Tu inefable Sagrario y me consagro a Ti. Me entrego a Ti sin temor, con todo mi corazón; toma posesión de mi ser, penétralo totalmente. Soy una nada incapaz de servirte, es cierto, pero Tú, Amor Infinito, has dado vida a esta nada y la has atraído hacia Ti.

               Heme aquí, oh Jesús, dispuesto a cumplir Tu Obra de Amor; para difundir todo lo que me sea posible, en Tus Sacerdotes y por ellos en el mundo entero, el conocimiento de Tus Misericordias infinitas y de las sublimes ternuras de Tu Corazón.

               Quiero hacer Tu Voluntad, cueste lo que costare, hasta la efusión de mi sangre, si no fuera indigna de correr por Tu Gloria.

               Oh María, Virgen Inmaculada, que el Amor Infinito hizo fecunda, por Tus manos virginales yo me entrego y me consagro al Amor Infinito. Obtenme la gracia de ser humilde y fiel, y de entregarme sin reserva a los intereses de Jesucristo, Tu adorable Hijo, y trabajar para que Su Sagrado Corazón sea amado y glorificado. Así sea.



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martes, 28 de marzo de 2023

LOS TRECE MARTES DE SAN ANTONIO. Tercer Martes. LA PAZ

   



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 

            En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL


            Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Más si ésta no me conviniese, obtenme conformidad con la Voluntad de Dios. Amén.


MARTES 3º: LA PAZ

            ¡Oh, pacificador de pueblos y ciudades, San Antonio! Conseguid para mí y para los míos la paz que vino a traer Jesús a la tierra, y que me otorgue en esta y en la otra vida los derechos de hijo de Dios.        

A continuación rezamos un Padrenuestro
un Avemaría y un Gloria. Luego, terminamos 
rezando el tradicional Responsorio de San Antonio...




Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos 
en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



lunes, 27 de marzo de 2023

Oración por las Almas del Purgatorio, rezada en San Sebastián de Garabandal desde tiempo inmemorial




               Esposas muy queridas del Señor que encerradas en la cárcel del Purgatorio, sufrís indecibles penas careciendo de la Presencia de Dios hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas.

               ¡Con cuánta razón desde aquellas voraces llamas clamáis a vuestros amigos pidiendo misericordia!

               Yo me compadezco de vuestro dolor y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer por vosotras a la Justicia Divina.

               Pero, siendo más pobre que vosotras mismas, apelo a la Piedad de los Justos, a los ruegos de los Bienaventurados, al Tesoro inagotable de la Iglesia, a la intercesión de María Santísima y el precio infinito de la Sangre de Jesucristo. Concédeles, Señor, a esas pobres Almas el deseado consuelo y descanso.

               Pero confío también, almas agradecidas, que tendré en vosotras poderosas medianeras que me alcancen del Señor gracia con que deteste mis culpas, adelante en la virtud, sojuzgue mis pasiones y llegue a la eterna Bienaventuranza por toda la eternidad. Amén.


sábado, 25 de marzo de 2023

LA ANUNCIACIÓN DE NUESTRA SEÑORA

      

               "Al sexto mes envió Dios el Ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

               Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El Ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un Hijo a quien pondrás por Nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, Su padre; Reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y Su reino no tendrá fin.»

              María respondió al Ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre Ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será Santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, Tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la Esclava del Señor; hágase en Mí según tu palabra.» Y el Ángel, dejándola, se fue."


Evangelio de San Lucas, cap.1, vers. 26-38



              San Luis María Grignión de Montfort, el Apóstol de la Esclavitud Mariana, tenía la Festividad de la Anunciación de Nuestra Señora, como el día principal para los Esclavos de María, pues en aquél día Nuestra Madre Bendita, pronunció ante el Anuncio del Arcángel San Gabriel, las palabras que son compendio para un verdadero católico: "Yo Soy la Esclava del Señor; hágase en Mí lo que me has dicho"


PRÁCTICA INTERIOR DE ENTREGA

como Esclavo de Amor a Nuestra Reina y Señora

La Purísima Virgen María


               La práctica esencial de esta Devoción, consiste en realizar todas las acciones EN MARÍA, CON MARÍA, POR MARÍA y PARA MARÍA es decir, en tomar a la Santísima Virgen como el modelo acabado de tus acciones. Debes pues renunciar a tu egoísmo y a tus mejores puntos de vista, abandonándote en Dios, consciente de tu incapacidad para todo bien sobrenatural y para toda acción útil a tu salvación.

               Por eso, como Esclavo de la Virgen, tienes que recurrir a Ella y unirte a Sus intenciones, aunque no las conozcas; confía como buen hijo que la Madre de Dios obrará entonces en ti lo que mejor le parezca. Entiende que no hay vida interior ni acción espiritual posibles que no dependan de Ella.



PRÁCTICA EXTERIOR DE ENTREGA

como Esclavo de Amor a Nuestra Reina y Señora 

la Purísima Virgen María


              La primera es entregarse, en algún día señalado, a Jesucristo, por manos de María, cuyos esclavos nos hacemos, comulgar al efecto en ese día y pasarlo en oración. Y esta Consagración ha de renovarse por lo menos todos los años en el mismo día. Como recuerdo de esta Consagración, podemos y debemos usar una cadena, alrededor del cuello o bien en la cintura o tobillo, para recordarnos que pertenecemos a Nuestra Madre y Señora María.

            La segunda dar todos los años en el mismo día un pequeño tributo a la Santísima Virgen en testimonio de servidumbre y dependencia; tal es siempre el homenaje de los esclavos para con sus señores. Consiste, pues, este tributo en alguna mortificación, limosna o peregrinación, o en algunas oraciones. Lo importante es que, si no se le da mucho a María, debe al menos ofrecerse lo que se le presente con humildad y agradecido corazón.

            La tercera es celebrar todos los años con devoción particular la Fiesta de la Anunciación, que es la Fiesta principal de esta Devoción establecida para honrar e imitar la dependencia en que el Verbo Eterno por amor nuestro en este día se puso.



ORACIÓN DE LOS ESCLAVOS DE MARÍA 


                    Os saludo, María, Hija predilecta del Padre Eterno. Os saludo, María, Madre admirable del Hijo. Os saludo María, Esposa fidelísima del Espíritu Santo. Os saludo, María, mi amada Madre, mi amable Señora, mi poderosa Soberana. Os saludo, mi gozo, mi gloria, mi corazón y mi alma. Vos sois toda mía por Misericordia, y yo soy todo Vuestro por justicia. Pero todavía no lo soy bastante. De nuevo me entrego a Vos todo entero en calidad de eterno esclavo, sin reservar nada ni para mí, ni para otros.

                    Si algo veis en mí que todavía no sea vuestro, tomadlo enseguida, os lo suplico, y haceos Dueña absoluta de todos mis haberes para destruir y desarraigar y aniquilar en mí todo lo que desagrade a Dios y plantad, levantad y producid todo lo que os guste.

                La luz de vuestra fe disipe las tinieblas de mi espíritu; vuestra humildad profunda ocupe el lugar de mi orgullo; vuestra contemplación sublime detenga las distracciones de mi fantasía vagabunda; vuestra continua vista de Dios llene de Su presencia mi memoria, la caridad de vuestro Corazón abrase la tibieza y frialdad del mío; cedan el sitio a vuestras virtudes mis pecados; vuestros méritos sean delante de Dios mi adorno y suplemento. En fin, queridísima y amadísima Madre, haced, si es posible, que no tenga yo más espíritu que el vuestro para conocer a Jesucristo y Su Divina Voluntad; que no tenga más alma que la vuestra para alabar y glorificar al Señor; que no tenga más corazón que el vuestro para amar a Dios con amor puro y con amor ardiente como Vos.



                No pido visiones, ni revelaciones, ni gustos, ni contentos, ni aun espirituales. Para Vos el ver claro, sin tinieblas; para Vos el gustar por entero sin amargura; para Vos el triunfar gloriosa a la diestra de vuestro Hijo, sin humillación; para Vos el mandar a los Ángeles, hombres y demonios, con poder absoluto, sin resistencia, y el disponer en fin, sin reserva alguna de todos los bienes de Dios.

                  Esta es, Bienaventurada Virgen María, la mejor parte que se os ha concedido, y que jamás se os quitará, que es para mí grandísimo gozo. Para mí y mientras viva no quiero otro, sino el experimentar el que Vos tuvisteis: creer a secas, sin nada ver y gustar; sufrir con alegría, sin consuelo de las criaturas; morir a mí mismo, continuamente y sin descanso; trabajar mucho hasta la muerte por Vos, sin interés, como el más vil de los esclavos.

               La sola gracia, que por pura misericordia os pido, es que en todos los días y en todos los momentos de mi vida diga tres amenes: amén a todo lo que hicisteis sobre la tierra cuando vivíais; amén a todo lo que hacéis al presente en el Cielo; amén a todo lo que hacéis en mi alma, para que en ella no haya nada más que Vos, para glorificar plenamente a Jesús en mí, en el tiempo y en la Eternidad. Amén.


EL SECRETO DE MARÍA por San Luis María Grignión de Montfort



viernes, 24 de marzo de 2023

EL ARCÁNGEL DE LA ANUNCIACIÓN

 


"Yo soy Gabriel, el que está en la Presencia de Dios" 

(Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 19)


               San Gabriel había sido ya enviado al Profeta Daniel para anunciarle la época en que el Cristo había de nacer; y a Zacarías, cuando estaba ofreciendo en el templo el incienso, para avisarle del nacimiento del Bautista Precursor del Mesías. "Sólo San Gabriel, cuyo nombre significa Fortaleza de Dios, fue hallado digno, entre todos los Ángeles, de anunciar a María el plan divino respecto a Ella", dice San Bernardo.

               San Gabriel se acerca con un santo respeto a la Virgen escogida desde toda la eternidad para ser en la tierra la madre de Aquél de quien Dios es Padre en el Cielo. La saluda con las palabras que le fueron dictadas por el Altísimo y que la Santa Iglesia gusta de repetir a menudo: "Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres".

               Y como ve el Ángel que María se asombra de semejante salutación, explícale cómo ha venido a pedir su Fiat, para que se cumpla el Gran Misterio, que es la condición de la redención del humano linaje. "Yo soy Gabriel, el que estoy delante del Señor Dios, y que he venido a hablarte y a traerte esta feliz nueva".

               Pero María quiere permanecer siempre Virgen; y entonces el Ángel la ilustra acerca del Misterio, y le dice cómo ha de concebir por obra del Espíritu Santo, y que dará a luz un Hijo, al cual llamará Jesús, es decir, Salvador. Todo ello sin detrimento alguno del lirio virginal que ofreciera a Dios desde su más tierna infancia.

              María entonces obedece sin titubeo y con la más profunda humildad, diciendo: "He aquí la Esclava del Señor; hágase en Mí según tu palabra."

              Y en este momento se obró el más grande de todos los milagros, elevando Dios hasta Sí, en unión personal, al Fruto Bendito del seno de la Virgen. "Y el Verbo se hizo carne, habitando entre nosotros"; se desposó con la humanidad, con nuestra pobreza, con nuestra nada, y en cambio de ellos nos dio su divinidad.





jueves, 23 de marzo de 2023

SAGRARIOS CALVARIOS. Marías de los Sagrarios y Discípulos de San Juan

 

                    "Permitidme que, yo que invoco muchas veces la solicitud de vuestra caridad en favor de los niños pobres y de todos los pobres abandonados, invoque hoy vuestra atención y vuestra cooperación en favor del más abandonado de todos los pobres: el Santísimo Sacramento. Os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado... os pido por el amor de María Inmaculada y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido, que os hagáis las Marías de esos Sagrarios abandonados..."


Obispo Manuel González




               Hubo un Obispo en España, durante la primera mitad del siglo XX, que se llamó Manuel González García. Todos cuantos hemos formado parte de su Obra le conocemos como "El Obispo del Sagrario abandonado".

               Fomentó el amor a la Sagrada Eucaristía, desde los primeros años de su Sacerdocio hasta su último aliento. En aquella época en España, algunos templos permanecían abiertos desde primeras horas de la mañana hasta la noche; a veces, junto al Sagrario, varias personas hacían vela en adoración a Jesús Sacramentado. Por contra, en otras muchas iglesias se descuidaba esta práctica de amor: demasiados Sagrarios permanecían desatendidos, sin almas generosas que quisieran acompañar a Jesús en Su encierro eucarístico.

               Ese eventual abandono a Jesús Sacramentado atravesó el corazón y el alma misma de un joven Manuel González; por eso, en su parroquia de San Pedro, en la provincia andaluza de Huelva, invitó a un grupo de mujeres, delante de su Sagrario, a unirse de ese anhelo por hacer compañía a Jesús escondido los Tabernáculos. Así nacía la Obra de las Marías y de los Discípulos de San Juan para los Sagrarios-Calvarios, el 4 de Marzo de 1910. En 1912, Don Manuel fundaría a los "Juanitos", rama infantil de adoradores de Jesús abandonado.

               Aquel santo Obispo puso el nombre de "Marías" a las señoras adoradoras, y "Juanes" a los hombres. La piadosa Obra no tardó en extenderse por toda España, dando lugar a numerosos turnos de vela ante el Sagrario. Tal fue el éxito del apostolado en favor de los Sagrarios Abandonados que consiguió Don Manuel algo hasta entonces inaudito: el Papa San Pío X, que había aprobado la Obra de las Marías de los Sagrarios en Noviembre de 1912, concedió la gracia de permitir que un Sacerdote celebrase la Santa Misa en la habitación de una "María" o un "Juan" cuando se encontrasen enfermos de gravedad. Gracias a la disposición papal, Nuestro Señor Sacramentado visitaba en el lecho del dolor a cuantos antes le habían hecho compañía en la iglesia. ¡Qué consuelo para aquellas personas notar en su calvario de la enfermedad el alivio de la cruz propia, para sentir la cruz de Jesús que sufrió por nosotros! Y a la vez, ¡oh prodigio!, el propio dolor se hacía más ligero porque el mismo Cristo junto a ellas era el acompañante bueno en los senderos del sufrimiento. Cruz junto a cruz. Calvario junto a calvario. ¡El amor que alivia el dolor!.



               El fin esencial de la Obra de las Marías de los Sagrarios y Discípulos de San Juan es acompañar al Señor en la soledad de sus Sagrarios, amarle por los que no le aman y reparar por los que le ofenden, rezando muy especialmente por los Sacerdotes de las Parroquias que tienen encomendadas. Los fines generales son la Gloria de Dios, la santificación de sus miembros y con su ejemplo procurar que se acerquen otras personas a la Sagrada Eucaristía.

               Esta Obra se propone reclutar almas nobles que, a semejanza de las Marías del Evangelio, acompañen al Solitario más digno de amor y más digno de lástima, que es Jesús, en gran número de Sagrarios de la Cristiandad. Por el gran parecido que esos Sagrarios tienen con el Calvario, pues en ellos Jesús Sacramentado es despreciado, maltratado y muerto por los malos cristianos, está muy puesto en razón que, para cada uno de esos Sagrarios Calvarios, se asignen tres Marías, que padezcan con el Crucificado Eucarístico, y un Juan, que fervorosamente se ponga de parte de Jesús, a quien los discípulos abandonan. 




miércoles, 22 de marzo de 2023

LA DEVOCIÓN DE LAS SANTAS LLAGAS, Misión Celestial de Martha Chambón

  

                        "Parece que Dios eligió a esta humilde niña para renovar la Devoción a las Santas Llagas de Nuestro Señor, para que permanezcan ofreciéndose continuamente por la conversión de los pecadores y el alivio de las Almas del Purgatorio. Las Santas Llagas se le muestran de manera sensible, en los ojos de su alma todos los días, varias veces."

               María Francisca Chambón nació el 6 de Marzo de 1841 en Croix-Rouge una pequeña región cercana a Chambéry, cuando ésta formaba parte del Reino de  Saboya con capital, Torino. Hija de pobres campesinos, en una familia compuesta por sus padres y ocho hermanos, de condición humildísima, logró realizar su vida de unión con Cristo, a través de una experiencia de inmensa profundidad y trabajo espiritual.



CARA EXTERIOR

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              Era pobre, de escasa inteligencia, de aspecto poco agradable, sin saber leer ni escribir, y sin embargo, sabía el Catecismo a la perfección y era muy piadosa; tal vez por eso es escogida por Jesús para hacerla Su confidente privilegiada y mostrarle los tesoros de Su Amor, porque se había entregado por completo a Él; Sor María Martha como una enamorada vivía continuamente en la presencia de su Esposo: desde pequeña había recibido frecuentes visitas del Niño Jesús que conversaba con ella, la ayudaba, la reemplazaba en sus labores más humildes. Era una sustitución íntima, radical, en la cual su alma se hacía una con Cristo. Cuando era una niñita, la mandaban a pastorear la única cabra que sus padres poseían. Aquellos momentos eran una posibilidad de estar en la presencia de Dios. Siempre sola con el Señor.

               Después de la Primera Comunión, el Niño Jesús en persona la acompañaba en los trabajos del campo y pasaba con ella las jornadas cómo hacemos con los compañeros de juegos. Y, era precisamente cómo un juego alegre, aquel permanecer en compañía del Divino Niño, con el trabaría una amistad de niños, sincera y alegre.

              A los 18 años entró a la Orden de la Visitación de Santa María (Salesas) porque en el Carmelo no la habían recibido a causa de su débil salud; allí le darían el nombre de María Marta, en honor de las piadosas hermanas que atendían a Nuestro Señor; fueron frecuentes sus íntimos coloquios con San Francisco de Sales, durante los cuales él la animaba a ser fiel a la Regla de la Orden.

              En la Visitación fue acogida como conversa, y le fue confiado el encargo del pensionado, destinado a las alumnas que a causa de los sucesos políticos franceses, las monjas se vieron obligadas a abrir, no de buen agrado, para poder continuar como comunidad religiosa, después de la supresión.

             El 2 de Agosto de 1864, Sor María Martha sellaría su desposorio con Cristo emitiendo los votos perpetuos; tenía entonces 23 años.

             A partir de Mayo de 1866, empezaría a recibir frecuentes comunicaciones celestiales con Nuestro Señor, que le revelaría Su deseo de dar a conocer la Devoción por Sus Santas Llagas. Sin embargo, Sor María Martha permaneció siempre sin relevancia y oculta; sólo los superiores estaban al tanto cuánto sucedía en su alma, mientras toda la Comunidad desconocía tantas gracias, y sólo después de su muerte los manuscritos sobre sus experiencias fueron revelados a sus compañeras. Es éste un hecho bellísimo, que sólo una espiritualidad fuerte puede permitir: que un alma viva en dulcísimos coloquios con Su Señor, mientras las demás, las circunstantes, permanecen a oscuras en medio de tanta luz, que se difunde sobre todos y por todas partes.

               De aquí en adelante, toda la Comunidad se sintió más unida al recibir y transmitir el Mensaje recibido y vivido verdaderamente por la humilde conversa, e hizo propia su misión, la de difundir la Devoción a Las Santas Llagas. 

              A semejanza de Santa Margarita María Alacoque, Apóstol del Sagrado Corazón, Sor María Martha no salió del convento, ni siquiera habiendo recibido de Dios un Mensaje importante para la Iglesia entera. 

             Durante cuatro años, desde Enero de 1869 hasta Septiembre de 1873, viviría sostenida sólo con la Sagrada Eucaristía: Jesús Sacramentado fue para ella alimento no sólo del espíritu, sino también del cuerpo; cuando sus fuerzas la abandonaban, se confiaba en el Poder de Dios; cuando la debilidad se apoderaba de su físico, ella invocaba el Auxilio de Dios y cuando el demonio la asaltaba, ella se refugiaba en las Santas Llagas del Señor.

              Las Llagas del Señor eran su única defensa, la riqueza de su vida, su salvación permanente. Es este el camino del amor: anhelar totalmente el Amado, quererlo, conocerlo, experimentarlo completamente, no aceptar ningún otro fuera de Él, vivir siempre y únicamente en espera del encuentro, sufrir terriblemente por cada retardo. Desesperar de su posible ausencia o distanciamiento. Ni siquiera el enemigo podía abrirse caminos en aquella alma bendita y perfectamente rendida a su único Señor.

              


CARA INTERIOR

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               Y el Señor mismo reveló a la Hermana María Martha las grandes potencialidades de las Santas Llagas, tanto para los pecadores cómo para la Iglesia y para las Almas del Purgatorio. Se complacía contemplándolas y honrándolas en la siguiente forma: Primero, la llaga de los pies, después el Costado, enseguida la mano izquierda, la mano derecha y por último, la cabeza coronada de espinas. 

              El 12 de Junio de 1874 recibiría el don de los Sagrados Estigmas en sus pies. Cristo Nuestro Señor la hacía así partícipe de Su Pasión. Pronto le revelaría:

             “Yo concederé todo cuánto se me pida por la invocación de Mis Santas Llagas. Hay que difundir la Devoción”, y ella fiel a la solicitud del Señor por toda la vida tendrá en sus labios la invocación enseñada por Él mismo:  “Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de Tus Santas Llagas”. 

              El Señor enseñó a la hermana a valorizar todas las pequeñas cosas cotidianas, los sencillos trabajos domésticos, como atender el refectorio del pensionado o recoger las frambuesas del huerto, todo se convertía en un momento de glorificación a Dios, sea por Su Presencia, sea por la alabanza que ofrecía al Señor. El trabajo, la oración, la meditación, los quehaceres diarios: todo puede ser camino hacia lo eterno.

              La Santa Sede concedió pronto a las religiosas de la Visitación 300 días de indulgencia por el rezo del Rosario de las Santas Llagas. El 16 de Enero de 1924 y por indulto de la Sagrada Penitenciaría, estas indulgencias se extendieron a todos los fieles.




              Sor María Martha Chambón entró en la Vida el Jueves de Pasión, 21 de Marzo de 1907, a las ocho de la tarde, después de recibir los Santos Sacramentos y el consuelo de su Comunidad, en la Víspera de los Dolores de la Virgen. Tenía sesenta y seis años. En la actualidad, sus virginales restos reposan en la Capilla del Monasterio de la Visitación de Marclaz, en Thonon les Bains, cerca del lago Leman, Francia.

             En 1923 se publicó el libro en francés "Soeur Marie-Marthe Chambon de la Visitation Sainte-Marie de Chambéry et des Saintes Plaies de N.-S. J.-C."; al año siguiente se publicó la edición española y muy pronto surgirían nuevas ediciones en otros idiomas.

              


martes, 21 de marzo de 2023

LOS TRECE MARTES DE SAN ANTONIO. Segundo Martes. EL GOZO ESPIRITUAL

   



            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + 

            En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN


            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en Vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonaréis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL


            Postrado a tus pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, te ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcances del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Más si ésta no me conviniese, obtenme conformidad con la Voluntad de Dios. Amén.


MARTES 2º: EL GOZO ESPIRITUAL

            ¡Oh, fidelísimo observador de los divinos preceptos y de la Regla Seráfica, San Antonio! Otorgadme el gozo espiritual en el cumplimiento de mis deberes y seré feliz en este mundo y en el otro.     

A continuación rezamos un Padrenuestro
un Avemaría y un Gloria. Luego, terminamos 
rezando el tradicional Responsorio de San Antonio...




Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos 
en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



lunes, 20 de marzo de 2023

DE LOS DESEOS DESORDENADOS, por Tomás de Kempis

 


               Cuantas veces desea el hombre desordenadamente alguna cosa, tantas pierde la tranquilidad. El soberbio y el avariento jamás sosiegan; el pobre y humilde de espíritu viven en mucha paz. El hombre que no es perfectamente mortificado en sí mismo, con facilidad es tentado y vencido, aun en cosas pequeñas y viles. 

               El que es flaco de espíritu, y está inclinado a lo carnal y sensible, con dificultad se abstiene totalmente de los deseos terrenos, y cuando lo hace padece muchas veces tristeza, y se enoja presto si alguno lo contradice. Pero si alcanza lo que deseaba siente luego pesadumbre, porque le remuerde la conciencia el haber seguido su apetito, el cual nada aprovecha para alcanzar la paz que buscaba. 

               En resistir, pues, a las pasiones, se halla la verdadera paz del corazón, y no en seguirlas. Pues no hay paz en el corazón del hombre que se ocupa en las cosas exteriores, sino en el que es fervoroso y espiritual.


Imitación de Cristo
por el Venerable Tomás de Kempis,
Capítulo VI



domingo, 19 de marzo de 2023

SAN JOSÉ, NUESTRO PADRE Y SEÑOR

 
Siervo fiel y prudente, 
constituido por el Señor 
cabeza de Su Familia 
para que a su tiempo la sustentara




               Nuestro Padre y Señor San José, en su momento, fue el Custodio legítimo y natural, Cabeza y Defensor de la Sagrada Familia. Si está indisociablemente unido con su Hijo y Esposa virginales en la Redención objetiva desde los inicios de Nazaret hasta el Calvario, es lógico también que proteja ahora y defienda con su celeste patrocinio en la aplicación de sus frutos salvíficos en el tiempo de la Iglesia nacida del costado abierto de los tres Corazones unidos de la trinidad de la tierra hasta la Parusía, tanto a los vivos como a los difuntos que se purifican en el Bendito Purgatorio.

               Parece evidente que la Providencia Divina quiere poner en primer plano al humilde artesano de Nazaret, al que la Iglesia invoca en las Letanías a él dedicadas como "terror de los demonios", siempre indisolublemente unido a la  Inmaculada, la  gran  antagonista de la antigua serpiente  que, como está decretado (Génesis, cap. 3, vers. 15  y Apocalipsis, cap. 12), le aplastará la cabeza en esta hora grave y resolutiva de la historia de la salvación.

               También San José, a semejanza de Nuestra Señora, prestó su libre consentimiento a los planes divinos. El Glorioso Patriarca entregó todo su ser en manos de Dios y aceptó los sufrimientos que le deben corresponder en el plan salvífico divino, ofreciéndolos en unión del Sacrificio de Cristo Redentor. Su sacrificio, aún sin presenciar en vida mortal el drama sangriento de la Pasión, fue perfecto. San José se inmoló a sí mismo silenciosamente, viviendo de forma anticipada en su corazón la Crucifixión dolorosísima de Cristo, las amarguras indecibles de su Santa Esposa. 

               Puede afirmarse con el Cardenal Lepicier que San José participó más que ningún otro, después de la Santísima Virgen, en la Pasión de Cristo, cuyos dolores, en conjunto, fueron los mayores que pudo padecer ninguna criatura por su inseparable e íntima unión con Jesús y María. El mar de amarguras de ambos se refleja en el corazón de San José. Y en proporción a la unión está, por otro lado, el mayor conocimiento de este tremendo Misterio del dolor que tuvo el Santo Patriarca ya por la revelación del Ángel y la profecía de Simeón, ya también por las confidencias íntimas de Jesús y por los presentimientos que en su alma ponía el Espíritu Santo; la cooperación dolorosa de San José es la mayor después de la de María e incomparablemente mayor que la que puede atribuirse a los otros Santos.

               La Santa Iglesia de Dios busca en el Patriarca San José el mismo apoyo, la fortaleza, la defensa y la paz que supo proporcionar a la Sagrada Familia de Nazaret, que fue como el germen en que ya se encontraba contenida toda la Santa Iglesia. 

               El Dios hecho hombre para nuestra salvación quiso ser acogido y educado por su misión sacerdotal salvífica, consumada en el Holocausto del Calvario, en el hogar familiar de San José, asociándolo, como Su padre virginal y mesiánico -con Su Madre, María, la Corredentora, de manera misteriosa- a su obra de restauración de la vida sobrenatural perdida por el pecado de los orígenes en el Huerto de las Delicias.

               El Patrocinio de San José se extiende a toda la Iglesia Universal, la Militante, la Purgante y la Celestial, en todos los tiempos y en todas y cada una de sus necesidades, sin excepción, pues es Corredentor Universal y Mediador paternal de la dispensación del tesoro redentivo que ha contribuido a adquirir para nosotros.


Para honrar hoy a San José 
toca en los siguientes enlaces





sábado, 18 de marzo de 2023

EN DEFENSA DE LAS APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN GARABANDAL (Parte I)



LAS APARICIONES DE GARABANDAL, 

OBJECIONES A LAS PRINCIPALES CRÍTICAS

               En sucesivos artículos trataré de explicar mi particular criterio acerca de las conocidas Revelaciones de Nuestra Señora en la aldea de San Sebastián de Garabandal, en Santander (España). No pretendo revelar ninguna novedad, sino más bien plasmar el afecto que -pese a los ataques que recibe esta Manifestación Mariana- se tiene a Garabandal en no pocos círculos tradicionalistas, y que muchas veces son silenciados -a pesar de creer en la veracidad del Mensaje de Garabandal- por el hecho que las videntes, entonces niñas, "abrazaron la iglesia que surgió del Concilio", con todos los cambios y novedades que supusieron el nacimiento de una nueva religión.

               Tristemente compruebo que se ha juzgado mal el fenómeno de Garabandal desde algunos "sectores tradicionalistas"; sin tan siquiera poner un pie en la aldea, sin leer las memorias de las videntes, los informes médicos, las declaraciones oficiales de la Guardia Civil... se ha atacado sistemáticamente el Mensaje de Nuestra Señora argumentando que "las videntes aceptaron la Misa Nueva y todos los cambios del Concilio Vaticano II"; a estas almas que parecen sentenciar olvidan que tampoco el Padre Pío alegó nada contrario al "Concilio" y aceptó, por obediencia, celebrar la Misa de Siempre pero de cara al pueblo, como atestiguan los vídeos que cualquiera puede ver en internet. Necesitaría días para compilar los miles de testimonios de almas santas, seglares y sacerdotes, que vieron con buenos ojos el "Concilio Vaticano II" y que sólo muchos años después, entendieron, ante la visión de los "frutos", que fue una perfecta maniobra para asentar errores en la Doctrina Católica, en la raíz misma de la Santa Iglesia.

               Así, comprobamos en otros lugares marianos, como Lourdes o Fátima, que la iglesia conciliar ha tomado posesión de ellos, de sus altares y confesonarios, y no por eso dejamos de creer en la veracidad de las apariciones originales; en la aldea de San Sebastián de Garabandal, como en casi todos los núcleos rurales de la época de las Apariciones (1961-1965), los Fieles asistían a la Santa Misa de siempre, precedida por el piadoso rezo del Rosario, cada día. También conviene señalar una acentuada devoción por las Benditas Ánimas del Purgatorio, por las que rezaba todo el pueblo cada tarde mientras eran avisados por una mujer que recorría las calles de Garabandal tocando una campana, demandando la limosna de oraciones para las Ánimas.

               Entre las muchas páginas que alegremente critican a Garabandal -compruebo que algunas páginas Católicas, lejos de razonar o investigar, se limitan a copiar y pegar el material de otros que se postulan como contrarios a estas manifestaciones- . No faltan "argumentos" que me han sacado alguna que otra sonrisa, "razonamientos" tales como que  "las niñas durante los éxtasis caminaban hacia atrás" o "hablaban con la Virgen de las vacas"; olvidan aquí, esos que se llaman devotos de Nuestra Señora, que la Virgen en Lourdes mandó a Bernardette lavarse la cara con fango, besar el suelo o comer hierba en señal de penitencia... tampoco entonces faltaron almas que tacharon a la niña vidente de "desequilibrada" o "histérica". 

               Se ataca el Mensaje de Garabandal tratando de desacreditar a las niñas, aún después de mayores, alegando que "ninguna de ellas abrazó la vida religiosa", olvidando -una vez más- que tampoco el pobre indio de Guadalupe, Juan Diego, así como los niños videntes de la Virgen en La Salette, fueron religiosos, como tampoco lo fueron otras tantas almas agraciadas incluso ya no sólo ver a la Virgen y a Nuestro Señor, sino además compartir con Él los estigmas de la Pasión, como ocurriera en la vida de Teresa Neumann, Santa Gema Galgani, Rosa Ferrón, etc.

               Se pude decir que las antipatías que desde los sectores tradicionales se levantan contra Garabandal, tienen su raíz en que las entonces niñas, con el tiempo -y como hicieron millones de almas- abrazaron la "misa nueva" y demás cambios post-conciliares, no hay más. A partir de esa premisa, cualquier elemento se convierte en arma arrojadiza para desprestigiar esta Aparición Mariana, como ocurre de igual forma desde los sectores más "progresistas", donde se tilda a Garabandal de "fenómeno de histerismo", "fanatismo reaccionario"... ni los unos (católicos tradicionalistas) ni los otros (modernistas), se ha molestado en leer y estudiar los testimonios no sólo de la gente sencilla del pueblo, sino además el relato formal y profesional de médicos, psiquiatras, de Sacerdotes con fama de santidad y hasta del suboficial de la Guardia Civil, testigos directos de las Apariciones de la Virgen en Garabandal y que desmontan todas las MENTIRAS y ABSURDOS ANÁLISIS que con posterioridad se han inventado.

              Más adelante procuraré argumentar en contra de otras objeciones sobre Garabandal, pero de entrada, quisiera compartir una sencilla reflexión acerca del contexto de las Apariciones de la Virgen en esta aldea del Norte de España.



LA VIRGEN SE MANIFIESTA EN GARABANDAL
TRAS NO LEERSE EL SECRETO DE FÁTIMA EN 1960
y coincidiendo con el inicio del "Concilio Vaticano II"


EN 1960, SE DESOYE A LA VIRGEN

               En el momento de las Primeras Apariciones (18 de Junio de 1961) las niñas, Mariloli Mazón, Conchita, Jacinta y Maricruz González -a pesar del apellido, sin parentesco entre ellas- apenas contaban entre 11 años tres de ellas y la mayor 12; eran pequeñas con apenas estudios básicos, cuasi aisladas en una aldea donde como mucho, se usaba una bombilla en el salón principal de las humildes casas.

               En Roma, el "Concilio Vaticano II" había sido convocado dos años antes, el 25 de Enero de 1959, por Angelo Roncalli, Juan XXIII, que desatendiendo la petición de Nuestra Señora de Fátima, no reveló al mundo la Tercera Parte del Secreto de Fátima.(1)

              No podemos dejar de recordar ahora, la curiosa y después "negada" ENTREVISTA DEL PADRE AGUSTÍN FUENTES (Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta Marto) con la única superviviente entonces de las Apariciones de Fátima, cuando refiriéndose al Tercer Secreto de Fátima Sor Lucía se queja: "La Santísima Virgen está muy triste, pues nadie le da ninguna importancia a Su Mensaje...Ni los buenos ni los malos..."

                Así, el 17 de Agosto de 1959, Juan XXIII había solicitado que le llevasen el Secreto que Sor Lucía había redactado en el Carmelo de Coimbra; lo leyó ayudado de un traductor portugués, Mons. Paulo José Tavarez; poco después, el Secreto sería leído al Cardenal Ottaviani, Prefecto del Santo Oficio. El 8 de Febrero de 1960, Roma se limitó a publicar un comunicado mediante el cual se explicaba que el Secreto de Fátima no se daría a conocer (2) y terminaba el comunicado diciendo literalmente “Aunque la Iglesia reconoce las apariciones de Fátima, no tiene el deseo de asumir la responsabilidad de garantizar la veracidad de las palabras que los tres pastorcitos dijeron que la Virgen María les había dirigido” (Poniendo en tela de juicio las palabras de Sor Lucía...)

               El Cardenal Ottaviani cuenta que "el Papa Juan XXIII puso el Secreto en uno de esos archivos que son como un pozo muy profundo, oscuro, en cuyo fondo caen papeles en forma tal que ya nadie los puede volver a ver". 


(Continuará...)


NOTAS:

         (1) El 3 de Enero de 1944, a instancias del Obispo de Leiria y con el debido permiso de Nuestra Señora, Sor Lucía, niña vidente de la Virgen en Fátima, escribió la Tercera Parte del Secreto, que mandó entregar al Obispo por medio de un portador, en sobre lacrado, con una nota que señalaba que no podía ser divulgado a su muerte o en 1960, según expreso deseo de Nuestra Señora.

               El Obispo, Mons. José Alves Correia da Silva, colocó el sobre enviado por Sor Lucía dentro de uno mayor, que asimismo lacró y guardó en la caja fuerte de la Curia episcopal.

               A comienzos de 1957, la Sagrada Congregación del Santo Oficio -actual Congregación para la Doctrina de la Fe- pidió que el documento fuese remitido a Roma. Para ese efecto, fue entregado en la Nunciatura Apostólica de Lisboa, desde donde el Nuncio, Mons. Fernando Cento, lo condujo al Vaticano, donde ingresó en el Archivo Secreto del Santo Oficio el día 4 de Abril de 1957.

          (2) La revelación de los primeros dos Secretos de Fátima,  sobre la Visión del Infierno y el Fin de la II Guerra Mundial, fue en 1942, con el consentimiento del Papa Pío XII, quedando pendiente la Tercera Parte o Tercer Secreto, previsto de anunciar al mundo en 1960.