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viernes, 11 de junio de 2021

REINARÉ EN ESPAÑA, Y CON MÁS VENERACIÓN QUE EN OTRAS MUCHAS PARTES

 

              El Padre Bernardo de Hoyos (1711-1735), tuvo muchas visiones que recibió del Señor y de Santos como el Apóstol San Juan, encontrándose con él “arrimado al Corazón de Jesús” tras recibir la Comunión. Explica sobre San Juan: “con cuánta razón se le da en la Vida de Santa Gertrudis el título de Portero del Corazón de Jesús; por lo cual es casi inseparable el amor al Corazón de Jesús de un tierno afecto a este Santo Evangelista.




              Resalta en sus escritos cómo Santa Gertrudis le pregunta a San Juan Evangelista que por qué habiendo reposado sobre el Santísimo Pecho y Corazón del Señor en la Última Cena no escribió sobre el Sagrado Corazón en su Evangelio. Le responde San Juan: “El dar noticia de las pulsaciones y movimientos del Corazón de Jesús, quedó reservado para los tiempos futuros, en los cuales, oyendo los inflamados afectos del Corazón de Jesús, se encienda el mundo envejecido y resfriado en el amor de Dios”.

              Esa Misión la encomendó el Señor en España al Padre Bernardo de Hoyos, que providencialmente conoció la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús cuando le pidieron que buscara una copia del libro que describía tal devoción. Ante el Señor Sacramentado, Bernardo se ofreció a extender el culto, y al día siguiente, el 4 de Mayo, 1733, mientras adoraba al Santísimo Sacramento, le fue revelado que el Señor: “quería por mi medio extender el culto de su Corazón Sacrosanto, para comunicar a muchos sus dones por su Corazón adorado y reverenciado, y entendí que había sido disposición suya especial [que le hubieran encargado buscar ese libro].

              El 14 de Mayo en 1733, explica cómo recibió La Gran Promesa: 

                 “Dióseme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mi sólo, sino para que por mí las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos, y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en que ni aun memoria parece hay de ella, me dijo Jesús: Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes...

              Esa Devoción al Sagrado Corazón de Jesús se extendería por medio del mismo Señor. Sería la Providencia Divina la que obraría para llevarlo a cabo, como lo entendió el humilde instrumento que eligió, el Padre Bernardo de Hoyos: “...dejemos obrar al Señor; no hay que hacer de nuestra parte más que lo que él inspirare. Altamente se me ha impreso una máxima que refiere el Padre Causino de nuestro santo Director: ‘que no apresuremos las horas de la Providencia”.




              Por eso podía decir el Padre Hoyos a pesar de los problemas que se presentaban para la difusión de la Devoción: “mírolo todo en el Divino Corazón, y déjolo a su Providencia, que acaso dirige a algún fin, lo que a nosotros mortifica, y me inclino no poco a esto”. Cuando estaba repasando un manuscrito para su publicación, le pidieron que acompañara a un compañero suyo que tenía que ir al campo por orden del médico. El Padre Bernardo de Hoyos obedeció de inmediato por obediencia, retrasando por ello la tan deseada publicación.

              A pesar de eso, sentía “una tranquilidad admirable de espíritu, dejando todos mis deseos en el Corazón mismo de Jesús y yendo dulcemente o dejándome llevar de la amorosa providencia de nuestro Dios, en la cual miraba con una inalterable paz todas las dilaciones y demoras.” Comprendía: “cuán agradable música dan a la Santísima Trinidad las mínimas obras nuestras, ofrecidas por medio del Corazón de Jesús.



viernes, 26 de junio de 2020

"REINARÉ EN ESPAÑA", LA GRAN PROMESA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS




            Bernardo Francisco de Hoyos nació en Torrelobatón (Valladolid) el 21 de Agosto de 1711. Con los años, ingresó en la Compañía de Jesús y empezó a estudiar Teología en el colegio jesuita de San Ambrosio de Valladolid; el 3 de Mayo del año de 1733, se entretenía en la biblioteca de la Comunidad, cuando de forma providencial cayó entre sus manos el libro latino "De Cultu Cordis lesu", que dio a luz en Roma el Padre José de Gallifet, también de la Compañía de Jesús, Asistente de las Provincias de Francia. 

            "A pocos instantes de lectura (escribe Bernardo a su Director), sentí en mi espíritu un movimiento extraordinario, fuerte, suave y nada arrebatado, ni impetuoso, con el cual me fui al instante delante del Santísimo Sacramento a ofrecerme al Corazón de Jesús para cooperar cuanto pudiese, a lo menos con oración, a la extensión de su culto". 

            Al día siguiente, adorando la Sagrada Hostia en el Santo Sacrificio de la Misa, oyó una voz interior clara y distinta que le dijo: "Quiero por tu medio el culto de Mi Corazón Sacrosanto, para comunicar á muchos mis dones por medio de mi Corazón".

            Estamos en el 14 de Mayo de 1733; el mismo Superior, el Padre Juan de Loyola, estima al joven Hermano Bernardo y se da cuenta de su hondura espiritual y escribe:

            "El día de la Ascensión del Señor se repitió la misma visión del Corazón Santísimo de Jesús, pero con circunstancias más particulares que me obligan a referirla con las mismas palabras del joven: "Después de comulgar (escribe Bernardo), tuve la misma visión referida del Corazón, aunque con las circunstancias de verle rodeado de la corona de espinas y una cruz en la extremidad de arriba, ni más ni menos que la pinta el Padre Gallifet; también vi la Herida por la cual parece se asomaban los espíritus más puros de aquella Sangre, que redimió el mundo.

           Convidaba el Divino Amor Jesús a mi corazón se metiera en el Suyo por aquella herida, que Aquél sería mi Palacio, mi Castillo, y Muro en todo lance. Y como el mío aceptase, le dijo el Señor: ¿No ves que está rodeado de espinas y te punzarán?, que fue irritar más el amor, que introduciéndose a lo más íntimo, experimentó eran rosas las espinas.



Francisco Bernardo de Hoyos
Nació en Torrelobatón, Valladolid, 21 de Agosto de 1711.
Entregó su alma a Dios el 29 de Noviembre de 1735.
Fue el Primer Apóstol español de la Devoción 
al Sagrado Corazón de Jesús.


            Reparé que además de la herida grande, había otras tres menores en el Corazón de Jesús, y preguntándome si sabía quién se las había hecho, me trajo a la memoria aquel favor con que nuestro amor le hirió con tres saetas. Recogida todo el alma en este Camarín Celestial, decía: «Haec requies mea in saeculum saeculi, hic habitabo quoniam elegi eam» ("Ésta es mi mansión por siempre, aquí viviré, porque la deseo") (Salmo 131, 14)

           Se me dio a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que por mí las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos, y pidiendo esta Fiesta en especialidad para España, en quien ni aun memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: "Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes".