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lunes, 29 de septiembre de 2025

ARCÁNGEL SAN MIGUEL, vencedor del Demonio


Enemigo de la mentira y del orgullo, 
San Miguel venció al Demonio cuando éste, 
a pesar de ser un espíritu elevadísimo, 
se reveló contra Dios. Tal lucha se perpetúa 
y, por tanto, esa parte de su misión 
es permanentemente actual

Doctor Plinio Corrêa de Oliveira




San Miguel, Modelo de humildad

                    La Santa Iglesia venera a San Miguel Arcángel, principalmente, como modelo de la humildad cristiana. Lucifer rechazó el homenaje que el Altísimo le exigía. San Miguel, acompañado de los ángeles que permanecieron fieles, prestó ese homenaje. Mientras que Lucifer personifica a la Revolución, San Miguel personifica el espíritu de jerarquía y de disciplina que es la quintaesencia de la humildad cristiana. 

                    En una época profundamente socavada por el espíritu de la revolución, cuando todos los poderes legítimos, sea en el orden espiritual, sea en lo político, social, económico o familiar, son objeto de un odio y de una desconfianza generalizada, es especialmente difícil para un católico conservar intacto el espíritu de jerarquía que, en todos los campos de la actividad, es la nota distintiva de un verdadero cristiano. Sin embargo, la alternativa es inexorable. O tenemos el espíritu de jerarquía que caracterizó a San Miguel, o nuestro espíritu es el de Lucifer. El patronazgo de San Miguel es, pues, singularmente precioso para quienes quieren permanecer fieles a la Ortodoxia, a la genuina Doctrina de la Iglesia Católica, en todos los puntos atacados por el espíritu de revuelta.

San Miguel, Modelo de combatividad

                    San Miguel es asimismo el modelo del guerrero cristiano, por la fortaleza que demostró al arrojar al Infierno a las legiones de espíritus malditos. Es el Guerrero de Dios, que no tolera que la Majestad Divina sea contestada u ofendida en su presencia, y que está dispuesto en todo momento a empuñar la espada para aplastar a los enemigos del Altísimo. Él nos enseña que al católico no le basta con hacer el bien: también tiene el deber de combatir el mal. Y no solo un mal abstracto, sino el mal tal y como existe en los impíos y pecadores. 

                    Pues San Miguel no arrojó al Infierno el mal como un principio, una mera concepción de la inteligencia, ni los principios y concepciones meramente intelectuales son susceptibles de ser quemados por el fuego eterno. Fue a Lucifer y a sus secuaces a quienes arrojó al Infierno, pues odiaba el mal como existente en ellos, amado por ellos. 

                    Vivimos en una época de profundo liberalismo religioso. Pocos son los cristianos que tienen la idea de pertenecer a una Iglesia Militante, tan militante en la tierra como lo fueron San Miguel y los Ángeles fieles en el Cielo. También nosotros debemos saber aplastar la insolencia de la impiedad. También nosotros debemos oponer al adversario una resistencia tenaz, atacarlo en sus posiciones, expulsarlo y reducirlo a la impotencia. San Miguel, en esta lucha, no debe ser solamente nuestro modelo, sino nuestro auxilio. La lucha entre San Miguel y Lucifer no ha cesado, sino que se extiende a lo largo de los siglos. Él ayuda a todos los Cristianos en los combates que emprenden contra el poder de las tinieblas.

San Miguel, Protector de la Santa Iglesia

                    No es de extrañar, por lo tanto, que San Miguel haya sido considerado patrono de la antigua Sinagoga. Esta fue una prefigura de la Iglesia Católica. Y a ese título era la organización militante de todos los hijos de Dios. Por ello, los que luchan por la Iglesia hoy en día pueden venerar a San Miguel como su Patrono, al igual que lo hacían los antiguos judíos. 

                    Este patrocinio es especialmente sensible en un punto. Es en la lucha contra la Masonería. En efecto, la Masonería no es más que la anti-Iglesia, constituida por el poder de las tinieblas para socavar y destruir la Civilización Cristiana, como medio para reducir al mínimo la influencia de la Iglesia y perder el mayor número de almas. Está bien visto que la Masonería es satánica en su espíritu, su programa, sus métodos. Y así, San Miguel es por excelencia el Patrono de los que luchan contra esta secta infernal.

San Miguel, Protector de los moribundos

                    Se admite generalmente que el Demonio, deseoso de perder las almas, descarga contra ellas tremendas tentaciones en el momento de la muerte. Por eso, en la oración por los agonizantes, la Santa Iglesia incluye una invocación a San Miguel, pidiéndole que abra las puertas del Cielo para el moribundo. Así pues, San Miguel Arcángel debe ser invocado a este título, y muy asiduamente, por todos los fieles, y en especial por aquellos que tienen algún motivo más particular para sentir que su vida está en peligro.

San Miguel, Modelo de los adoradores eucarísticos

                    En nuestros días, la piedad eucarística ha alcanzado un grado de desarrollo admirable (1). Las asociaciones destinadas a promover la adoración al Santísimo Sacramento se multiplican por doquier. En varias ciudades existe la obra de la Adoración Perpetua, organizada por los beneméritos Padres Sacramentinos. De este modo, se presta a Dios un culto que le es sumamente grato y, al mismo tiempo, se repara la inmensa cantidad de pecados y de ultrajes que se cometen constantemente contra la Majestad Divina. 

                    Ahora bien, aún a este título San Miguel Arcángel tiene una relación especial con la Piedad de nuestro tiempo. En efecto, es el modelo de los adoradores eucarísticos. Conocemos por la Sagrada Escritura que San Miguel asiste perpetuamente junto al Trono de Dios, presidiendo el culto de adoración que se le tributa al Altísimo y ofreciéndole las oraciones de los Santos, simbolizadas por el incienso cuyo humo asciende a los cielos. Por lo tanto, es muy justo ver en él al Modelo de los adoradores eucarísticos.

San Miguel, Patrono de la lucha contra el Comunismo

                    Estos comentarios sobre la devoción a San Miguel Arcángel serían incompletos si no contuvieran una referencia a la magnífica oración en alabanza suya, que León XIII quiso que se recitara en todo el Orbe Católico, después de la Misa, por el celebrante arrodillado a los pies del Altar. 

                    Es sabido que el propósito de esta oración era obtener una solución a la cuestión romana, que mantenía en litigio a la Santa Sede y a Italia desde la conquista de Roma por las tropas garibaldinas. Lo que parecía imposible para la sabiduría humana fue obtenido gracias a las oraciones de toda la Iglesia. El Tratado de Letrán (1929) puso término a la espinosa cuestión. 



Como ocurre con muchas imágenes de este blog, la presente estampa se puede
imprimir a doble cara, para uso personal o hacer apostolado, gratuito, sin fines de lucro


                    Después de esto, Pío XI dispuso que esta oración se rezara por la conversión de Rusia y la derrota mundial del Comunismo. El Comunismo constituye, en nuestros días, un tremendo peligro que pone en sobresalto a todas las naciones de la tierra. Por su ateísmo radical, por el espíritu de revuelta que preside toda su concepción de la sociedad, de la cultura, de la economía y de la vida en general, es nítidamente diabólico. Por ello, San Miguel Arcángel es el Patrono naturalmente indicado para la lucha contra el comunismo.

                    Así debemos hacer nuestro el propósito expresado en el himno que la Sagrada Liturgia canta en alabanza a San Miguel en su Fiesta: “Contra ducem superbiae sequamur hunc nos Principem, ut detur ex Agni Throno nobis corona Gloriae”: en la lucha contra el jefe del orgullo, sigamos al Príncipe San Miguel, para que del Trono del Cordero nos llegue la corona de Gloria.


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira, 
revista "Catolicismo", nº. 9, Septiembre de 1951


NOTA

                    1) Debe tener en cuenta el lector que el Doctor Plinio escribió este artículo cuando empezaba la década de 1950, los últimos años de gloria de la Iglesia Romana, hoy tomada por el Modernismo; esa época, otrora cargada de Piedad y Temor de Dios ya pasó: los católicos íntegros permanecemos en catacumbas, muy lejos de la "Iglesia del Concilio" que desterró para siempre todo aquello que santificara a nuestros abuelos.



domingo, 21 de septiembre de 2025

LA VIDA ESPIRITUAL ( II ) por la Madre María de los Ángeles Sorazu, Concepcionista Franciscana. Estado del alma penitente inmediatamente después de su conversión o justificación



1. Cambio radical


                    Las almas que, arrastradas por la corriente del mundo, siguieron sus vanidades y vivieron por algún tiempo bajo el dominio de satanás (1), cuando de veras se convierten a Dios, siéntense libres del enorme peso que las oprimía, henchidas de gozo, fuerte y suavemente atraídas por Dios y dispuestas a inmolar en sí mismas todo lo que se opone a su divina Voluntad y al cumplimiento de sus deberes. El inmenso y triste vacío que experimentaban en las diversiones mundanales y placeres terrenos desaparece; las negras tinieblas que envolvían su alma y cegaban su inteligencia se disipan o desvanecen; su conciencia, que parecía haberse muerto, revive; y sus potencias, antes embotadas para comerciar con el mundo superior de los espíritus y ejercitarse en las virtudes, quedan como revestidas de cierta facultad para el ejercicio de sus nobles funciones; adquiere de nuevo los dones y virtudes que recibió en la fuente bautismal, especialmente la fe, esperanza y caridad, cuya presencia siente visiblemente, y halla energías hasta entonces desconocidas en el fondo de su ser para practicar el bien, venciendo los obstáculos que se le presentan en su nueva vidas.

                    Por el momento sus viciadas pasiones quedan como dormidas, porque todo la arrastra hacia Dios, que la atrae con la infinita dulzura de su amor, superior a todo deleite terreno. Maravillada de verse favorecida con la amistad y amor de un Dios a quien creía enojado y con espada en mano para vengar los agravios que le ha hecho con sus pecados, liquídase toda de gratitud y amor, lo estima sobre todas las cosas e incondicionalmente se pone a su servicio. El cielo le sonríe y promete franquear sus puertas cuando llame a ellas, si persevera en el servicio del Señor, a quien ha consagrado su vida. Con tal firmeza espera la gloria del paraíso, que primero se dejaría cortar la cabeza que desconfiar de su salvación. Su confianza es hija de su ciega y ardiente fe en la fidelidad, amor y méritos de Jesús, que la Iglesia pone a su disposición en los santos sacramentos, y de su sincero deseo de servirle con fidelidad hasta la muerte.


2. Ejercicios de Piedad


                    Ama con cariño filial a la Santísima Virgen, en quien, después de Jesús, deposita toda su confianza, invócala con frecuencia con la salutación angélica y se impone el deber de obsequiarla con todas las prácticas piadosas que conoce y se le ocurren, singularmente con el santo Rosario, que empieza a recitar diariamente desde el día de su conversión —si ya no lo hacía—, y quisiera, si fuera posible, recitarlo en todas las horas del día. ¡Tal es la necesidad que experimenta de testimoniarle su filial cariño y franca adhesión, honrándola por todos los medios que puede! Tiene fe vivísima en la protección de los santos, a quienes ama con relativo fervor, invoca y obsequia con triduos, novenas, etc. Entre estos elige por patronos a los que le inspiran mayor devoción y con fianza y les invoca una o varias veces todos los días, antes o después del ángel tutelar, por quien siente igualmente especial amor.

                    Siente la feliz necesidad de frecuentar los sacramentos, oír una o varias misas, visitar al Santísimo, practicar el ejercicio del Via Crucis, asistir a los sermones y funciones religiosas que se practican en los templos y de alistarse en una o varias cofradías. Lo realiza, y en dichas prácticas halla consuelos celestiales, que quisiera compartir con los pecadores que viven lejos de Dios y de su santo templo, para atraerlos por este medio al conocimiento y amor de su Dios Redentor. Ruega mucho para que se conviertan y consagren al servicio de un Dios infinitamen-te amante, porque le inspiran mucha compasión, viéndoles sacrificarse a toda hora por agradar y servir al mundo que ella tan justamente abandonó y conculcó bajo sus pies.


3. Práctica de las virtudes


                    Agradece en gran manera el amor misericordioso de Dios, que generosamente le perdonó sus muchos y graves pecados y le promete el paraíso celestial para su día. Pero ama igualmente su Verdad y Justicia, amor que la impulsa a resarcir el detrimento causado a su gloria con las faltas que cometió en su vida pasada, haciendo la penitencia debida por ellas y practicando con singular esmero las virtudes contrarias a las mismas, sin perdonarse nada en este punto. Si fue vanidosa, callejera y amiga de diversiones y pasatiempos, practica la humildad, el retiro, desprecio y abstracción del mundo en tanto grado, que admira a cuantos la conocieron antes de su conversión y los mueve a lástima. Si fue regalona y amiga de comodidades, cultiva la virtud de la abstinencia y mortificación de la carne cuanto pueden sufrir sus fuerzas, ayudadas de la divina gracia. 

                    Para que su sacrificio resulte provechoso para su prójimo, entrega a los pobres los regalos que niega a su cuerpo, procurando que quede tan en secreto que ni los mismos socorridos con su diaria limosna, si fuera posible, conocieran su caridad; y para revelar su mortificación y caridad al confesor que dirige su conciencia, con el fin de obtener su permiso, tiene que hacerse suma violencia. Si alguna vez agravió al prójimo directa o indirectamente -aun en materia leve— es tal el remordimiento que siente y su deseo de resarcir el doble agravio inferido a Dios y a la criatura, que no se aquieta mientras no visita a las personas agraviadas y les da una satisfacción que resarza ventajosamente la ofensa, sin reparar en lo bochornoso que será para ella la revelación de una falta conocida sólo de Dios y la manifestación asimismo de su amor a la Justicia que la mueve a reparar su falta de un modo tan costoso para el amor propio.

                    De esta manera practica las virtudes contrarias a los vicios que la dominaron y pecados que cometió en su vida pasada, satisfaciendo por ellos a la Justicia divina con tanto mayor gusto cuanto más generosamente la perdona su amor misericordioso. Practica la virtud sin gran dificultad, merced a las energías que le presta la gracia sensible y las consolaciones que experimenta en los ejercicios de piedad y en el trato amoroso de su Dios. Diríase que Jesús se ha constituido Padre, Madre y Nodriza de esta afortunada oveja que, después de su extravío, volvióse a su aprisco, y que por sí mismo y en sus brazos la conduce de justicia en justicia y de virtud en virtud, para que no tropiece en alguna dificultad y retroceda, y para mejor sustraerla a la influencia diabólica y mundanal.


4. Lucha contra las tentaciones 


                    Alguna que otra vez se acerca a ella satanás, le pone delante los placeres terrenales que abandonó y las cruces espinosas que le esperan en su nueva vida, y la observa para ver si vacila; pero viéndola firme en su resolución, se retira desesperado de conseguir por el momento su pretensión, porque no ve ningún portillo abierto para penetrar en su corazón. El mundo, astuto cazador de las almas, apenado de haber perdido a esta que sedujo con mentidas promesas, hace los últimos y supremos esfuerzos para conquistarla de nuevo, y lo procura por medio de sus amadores, quienes ponen en juego todos los resortes de su falsa ciencia y profano querer para conseguirlo, aunque en vano, porque, fuerte con la conciencia del deber cumplido y de la fidelidad del divino Amante a quien ha consagrado su amor, contesta negativamente a todas las solicitaciones del mundo con acento que revela la firmeza de su resolución, lo feliz que se siente desde que pertenece a Dios y la compasión que le inspiran las almas que, arrastrando las cadenas de su esclavitud e insensibles a la propia y suprema desgracia, dicen que se compadecen de los que gozan la dichosa libertad de los hijos de Dios.

                    El mundo admira la transformación obrada en ella y su heroísmo desde que en realidad de verdad milita en las banderas de Cristo —no en apariencia ni a medias, como muchos cristianos— pero no la cree, porque no se explica cómo puede sentirse feliz quien, renunciando a los placeres terrenales, consagra su vida a la penitencia y al retiro, y calificando de fatuidad y fanatismo su cambio de vida, y de obstinación sus negativas respuestas, la deja seguir su camino.


5. Meditando la Pasión de Jesús


                    Habiéndose ejercitado algún tiempo en las prácticas piadosas que hemos insinuado, la fervorosa penitente -tránsfuga del mundo-siéntese llamada a la oración mental y trato íntimo y familiar con Dios, y empieza por la meditación de los novísimos y de la Pasión del Señor, dedicando a esta todos los días varios ratos y a aquella breves momentos. Al principio siente alguna dificultad en orar con la mente y, alguna que otra vez, siente repugnancia grande a dicho ejercicio cuando se acerca la hora de emplearse en él, tanto que con gusto vería sustituida la oración por sangrientas disciplinas u otras penitencias. ¡Tanta es la repugnancia que siente! Conoce que es tentación y procura vencerla, y venciéndola, lo mismo que los demás obstáculos, un día y otro día, logra adquirir el hábito de la oración, que cada vez se perfecciona más y más.

                    Jesús Paciente la atrae dulcemente y subyuga su corazón con su bondad y su amor, de tal manera que muy pronto siente la imperiosa necesidad de consagrar a la meditación de su santísima Pasión todas las horas del día y parte de la noche, si puede, y así lo practica. Lo que principalmente contempla en Jesús Paciente son sus afrentas y tormentos corporales o externos —pues de sus penas interiores solo tiene una idea vaga—, pero en todos los sufrimientos que contempla ve el Corazón de Cristo abrasado de amor y celo por la salvación de las almas; ve en Jesús un Padre, una Madre que ama al hombre con infinita ternura, un Amante divino que no rehúsa sacrificios y que agota todos los recursos de su amor omnipotente para conquistarla. Agradecida a tanta fineza y amor, procura corresponderle, amándole con todo el ardor de que es capaz, y este mismo amor que por Él siente le hace llorar sus penas con amargura misteriosa que sabe a cielo, y le obliga a reproducir en su cuerpo, en la forma que sufre su flaqueza, los tormentos que le ve padecer.

                    El sentimiento de la Pasión la penetra y rodea continuamente, la abstrae del mundo y de todo lo que pertenece a la tierra, y no le permite gozarse en ninguna cosa fuera de Jesús, y muchas veces le impone sacrificios y privaciones de cosas necesarias a la naturaleza, verbigracia, el alimento y el sueño. Dolorosamente impresionada a la vista de los sufrimientos de su Dios, no se atreve a sonreír siquiera, y el bullicio y alegría exterior que observa en las criaturas acrecienta su pena y la hace gemir y llorar, como igualmente cuando oye tocar instrumentos musicales, cual si estuviera de duelo por la muerte de su padre muy querido.

                    Pasado algún tiempo, su meditación se confunde a ratos con la contemplación y contemplación muy subida, pues queda su mente como enajenada y fija en Dios, cuya bondad saborea sin comprenderla. Esta noticia sabrosa de Dios la sorprende cuando menos lo espera, aunque de ordinario recibe este favor mientras lee, recita alguna oración, hace su meditación o contempla el cielo.


6. Ansias de perfección 


                    Si esta alma es de las nombradas en el capítulo anterior en la letra C, o sea enriquecida por Dios en el bautismo con dones especiales, desde el principio de su conversión conoce que Dios la destina a un alto grado de santidad, y un impulso superior e irresistible la lleva hacia la perfección más alta por la práctica de la virtud sólida y de la fidelidad a las inspiraciones que continuamente recibe. Casi habitualmente siente deseos de practicar actos heroicos, a veces irrealizables. Ya quiere abandonar las delicias del hogar paterno y retirarse a un desierto para consagrar el resto de su vida a la oración y penitencia; ya pasar sus días en medio del mundo, pero como peregrina y pordiosera, en absoluta pobreza y desnudez, sin hogar propio donde refugiarse y desamparada de todos; ya también recorrer los pueblos, iniciando en el conocimiento de Jesús a los que no le conocen o viven lejos de Él; y ya que no ve el medio de realizar sus aspiraciones, hace de su cuarto un desierto, lo convierte en oratorio, y retirada en él hace vida de ermitaña, practicando la oración y penitencias. De este retiro solamente sale para ir donde la llama el deber, para asistir a las funciones de iglesia o para ejercitar su celo en bien de las almas, cuando la oportunidad se presenta.

                    Entiende que Dios la llama a su divina unión y que tiene designios especiales que cumplir en ella, y esta noticia —aunque vaga— de sus futuros destinos la obliga a consagrar a la oración todas las horas del día, incluso las que dedica a la labor, y lamenta no poder continuarla durante el sueño. Su oración es devota, reverente y fervorosa, manifestando su profundo respeto y viva fe en la presencia de Dios en la composición exterior y reverente postura del cuerpo, pues ora de rodillas, siempre que no se lo impida alguna indisposición grave, aunque prolongue su oración y le duelan las rodillas. Me refiero a la oración que hace en las horas libres del trabajo manual u ocupaciones exteriores.


7. Faltas e imperfecciones


                    La pureza de conciencia, abstracción de criaturas y la perfección de la vida no es la misma en todas las almas penitentes o principiantes en esta primera etapa de su vida espiritual, sino que varía según la diversidad de sus respectivas vocaciones, de su carácter y de los vicios que contrajeron en su vida pecadora, por lo que no se puede precisar el mayor o menor número de faltas que cometen o pueden cometerse, ni el grado de perfección en que practican las virtudes, pues acontece que en los ejercicios piadosos, mientras algunas almas sensuales, o que lo fueron, de naturaleza ardiente y mal inclinada, cometen muchas faltas e imperfecciones, otras más espirituales y mejor equilibradas no cometen ninguna, y así en todo lo demás. Sin embargo, no hay ninguna tan perfecta y pura que no cometa algún pecado venial o muchos, por lo menos indeliberadamente, y todas sienten los primeros movimientos de una o de varias pasiones y la rebelión de la carne contra el espíritu, cuando éste las arrastra a la inmolación de sus apetitos desordenados.

                    Algunas almas suelen padecer frecuentes y fortísimas tentaciones contra una o varias virtudes, y aun puede suceder que, vencidas de la tentación, cometan algún pecado grave y vuelvan a levantarse, para proseguir su marcha hacia la perfección. Laus Deo.


NOTA

            1) "satanás", aunque sea nombre propio la Madre Sorazu siempre lo escribía con minúsculas.


¿QUIÉN FUE LA MADRE MARÍA ÁNGELES SORAZU?


                    Florencia Sorazu Aizpurua nació el 22 de Febrero de 1873, en Zumaya (Guipúzcoa, España),  fue bautizada al día siguiente, en la Parroquia de San Pedro, en su pueblo natal. Desde su más tierna infancia Florencia se vio adornada de gracias sobrenaturales, que de algún modo anunciaban una predilección por parte de Dios. 

                    Creció humana y espiritualmente, venciendo las dificultades y luchas propias de su edad; el 26 de Agosto de 1891 ingresó en la Orden de la Inmaculada Concepción, en la ciudad de Valladolid. Al recibir el hábito blanco de la Orden tornó su nombre por el Sor María de los Ángeles: "María" por su amor a Nuestra Señora y "de los Ángeles" por la devoción que siempre tuvo a los Espíritus Celestiales. Realizó la Profesión solemne de votos el 6 de Octubre de 1892, y desde entonces se entregó con todo su ser a Jesucristo y a María Inmaculada. 

                    En Julio de 1907 el Señor permitió que comenzara una purificación interior, que la dispuso interiormente para el Matrimonio Espiritual, gracia que finalmente recibió el 10 de Junio de 1911. La Madre Sorazu, por obediencia a su Director, fue dejando constancia escrita de los aspectos de la vida de unión con Dios, su contemplación de la vida humana y divina de Jesucristo, los atributos divinos, la lectura y comentario de diversos pasajes bíblicos, destacando sus escritos referentes a la Virgen María.

                    En la Navidad de 1920 hace unos Ejercicios Espirituales de cuarenta días con la intención de prepararse para la Vida del Cielo. El 28 de Agosto de 1921, la Madre María Ángeles Sorazu expiraba tras haber compartido los padecimientos de Cristo, que según ella tanto deseó y pidió en su oración.




viernes, 29 de septiembre de 2023

TRÍPTICO CON EL EXORCISMO formulado por el Papa León XIII


                    Aunque sobren en el mundo los amigos y socios de Satanás que se dediquen a predicar que el Diablo no existe, la Iglesia Católica siempre enseña que para salvarnos, tenemos que transitar por este mundo liberando una batalla contra ese ser infernal, que lucha por arrebatar a Dios el mayor número de almas.

                    La obra maestra de Satanás ha sido pasar inadvertido, tratando de hacernos creer que no existe. Y esa errónea idea ha conseguido infinidad de adeptos, almas que quieren tranquilizar su conciencia, porque igual que niegan la existencia del Demonio hacen lo propio con el Infierno; verdades ambas definidas por la Iglesia, en el Magisterio y en la Doctrina, sin percatarse tal vez que este hecho, el negar el Infierno y la existencia del Maligno, les sitúa inmediatamente fuera de la Iglesia; todo buen cristiano ha de creer y profesar fielmente durante su vida, el conjunto de Dogmas, que gozan de infalibilidad y no son otra cosa más que la Enseñanza misma de Nuestro Señor. 

                    Para luchar contra estos errores, tenemos que valernos del Catecismo Católico, de nuestra palabra, del ejemplo personal: con sana gallardía debemos hablar de esas realidades sobrenaturales, del Demonio y del Infierno. Y tenemos que hacerlo sin respetos humanos ni miedos, porque es Verdad revelada, en la Sagrada Escritura reflejada en numerosos capítulos y definida por la Iglesia de Cristo. Pero como se trata ésta, sobre todo argumento humano, de una BATALLA ESPIRITUAL, nos valdremos como principal arma, de la oración, poderoso remedio contra el Demonio, máxime si nos cobijamos bajo el estandarte de San Miguel, vencedor apocalíptico de la Bestia infernal.

                    El exorcismo que el Papa León XIII ideara en 1884 tras una visión mística, supone una de las oraciones más importantes a San Miguel. Aunque ya lo he publicado anteriormente, ahora, a fin de poder rezarlo con mayor frecuencia, te presento este sencillo tríptico donde se recoge de forma íntegra dicha oración; si bien se ideó para los Sacerdotes, puede ser rezada también por los seglares, con una mínima modificación en las palabras referentes a la intención de realizar la oración, ya que obviamente, los seglares no poseen el carácter ministerial de los Sacerdotes, verdaderos exorcistas. 




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se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos...



                    Rezada por seglares, esta oración no dejaría de ser una súplica, pero jamás resultaría un verdadero y efectivo exorcismo, reservado a los ungidos, a los Sacerdotes de Cristo. En ningún caso debe ser usada como "liberación" de un alma que presunta o efectivamente esté poseída.

                    Cuando desde Roma se dio a conocer dicho exorcismo, advirtieron que "El Santo Padre León XIII exhorta a los Sacerdotes a rezar esta oración con mucha frecuencia, como un exorcismo simple para contener el poder del Demonio e impedir que haga daño. El fiel, asimismo, puede también decirla en su propio nombre, con el mismo propósito, como oración aprobada. Se recomienda su uso donde se sospeche que esté actuando el Demonio, ya sea causando la maldad de los hombres, inspirando violentas tentaciones, y hasta produciendo tormentas y calamidades públicas. Puede usarse como un exorcismo solemne, en una ceremonia oficial y pública en latín, para expulsar al Diablo. Un Sacerdote solo la puede decir en nombre de la Iglesia si ha recibido el permiso de su Obispo". (Acta Sanctae Sedis, Romae, 1890)



La Sagrada Escritura y el Magisterio infalible de la Iglesia; 
algunas citas sobre el Infierno y la necesidad de creer en él


               "Apartaos de Mí, malditos. Id al fuego eterno, que fue destinado para el Diablo y sus ángeles" (Mat. 25, 41)

               "El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la gehenna. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga" (Mc. 9, 42-48).

               "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes" (Mt. 22, 13)

               "El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes" (Mt. 13, 41-42).

               "Y los que obraron bien irán a la Vida Eterna, y los que mal, al fuego eterno" Símbolo o Credo Atanasiano

                "Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los Infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, el fuego eterno" Concilio IV de Letrán, 1215

               "Las almas de los que mueren en pecado mortal con sólo el original descienden inmediatamente al Infierno, para ser castigadas, con penas desiguales" Concilio II de Lyón, 1274



sábado, 12 de febrero de 2022

LA VIRGEN MARÍA, PASTORA VIGILANTE, ME PROTEGE, por la Madre Ángeles Sorazu

 


Dibujo realizado por la Madre María Ángeles Sorazu


              En el periodo del sufrimiento, el lobo se acerca a la oveja de María, para repetir la tentación de la libertad. La observa, y al verla reclusa en el estrecho círculo que la Virgen le señalara, y que no puede penetrar en sus dominios, santificados con la presencia de la Cruz, pretende inculcar en ella el desaliento y la desesperación; la Señora lo apalea con su cayado y le obliga a retirarse.

MARÍA

               Retírate, lobo dañino; tratas de penetrar aquí, protegido por las tinieblas que sustituyen al día radiante de la consolación, pero en vano; porque no duerme ni dormita la Guardiana de este santo asilo. Yo soy quien condujo a esta reclusión esta querida oveja y la coloqué bajo la sombra protectora del signo de la Redención. Yo la establecí en este estrecho círculo y la encadené a la Cruz bendita de Mi Hijo, comprometiéndome a velar por ella noche y día.

               Márchate de aquí, maldito, que este lugar no te pertenece. Renunció, para siempre, al comercio innecesario de los mortales, y voluntariamente se colocó bajo Mis auspicios, de donde no saldrá jamás. Es pues, inútil que la sugieras pensamientos de libertad. Ni esperes apoderarte de ella por el desaliento y la desesperación, porque me pertenece. Yo soy la Madre del Amor Hermoso y de la Santa Esperanza, y las relaciones que nos unen la garantizan la eternidad bienaventurada que la espera después del destierro. La desesperación que quieres inculcar en ella, caiga ti como peso aplastante, y gravite tu situación en los infiernos a donde te sepulta mi poder.

ALMA

               ¡Oh María, tierna Madre y Pastora mía!, en las perturbaciones interiores, en las angustias, dudas y perplejidades, que desgarraron mi corazón y ofuscan mi mente, merced a las sombras que proyecta en mí la presencia del lobo infernal que me acecha, socórreme, prodígame Tu luz y protección y Tus gracias de predilección, Divina Pastora mía; fortalece mi Fe y alienta mi Esperanza, comprometidas a causa de la dolorosa influencia que padezco. Ahora que me encuentro rodeada de espinos, envuelta en nubes y sombras, y arrollada por la furiosa tempestad que la Justicia eterna suscita en mi alma, sé Tú mi luz, mi brújula, y condúceme a mi Dios, como piloto que rige la nave por las olas tempestuosas del agitado mar de mi vida. No me dejes, Madre mía, no me desampares, que pereceré sin remedio, si me falta Tu protección.

               A la sombra de la Cruz estoy segura. María por mí combate; el infierno está vencido.


Del Libro "Opúsculos Marianos" 
revisados y anotados por el Padre Nazario Pérez, SI


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de la Madre Ángeles Sorazu



miércoles, 29 de septiembre de 2021

EXORCISMO CONTRA SATANÁS y los ángeles apóstatas. La primigenia oración a San Miguel Arcángel del Papa León XIII


Oración de Exorcismo
compuesta por el Papa León XIII


Versión latín - español


(Lo ideal es que sea rezada por un Sacerdote aunque también 
la pueden formular los laicos; en el lugar marcado con una 
Cruz (+) el Sacerdote bendice, mientras que los seglares pueden 
trazar la señal de la Santa Cruz sobre sí mismos o bien, usando 
un crucifijo bendecido, trazar en el aire la misma señal)




EXORCISMUS IN SATANAM 
ET ANGELOS APOSTATICOS


“El Santo Padre León XIII exhorta a los Sacerdotes a rezar esta oración con mucha frecuencia, como un exorcismo simple para contener el poder del Demonio e impedir que haga daño. El fiel, asimismo, puede también decirla en su propio nombre, con el mismo propósito, como oración aprobada. Se recomienda su uso donde se sospeche que esté actuando el Demonio, ya sea causando la maldad de los hombres, inspirando violentas tentaciones, y hasta produciendo tormentas y calamidades públicas. Puede usarse como un exorcismo solemne, en una ceremonia oficial y pública en latín, para expulsar al diablo.
Un Sacerdote solo la puede decir en nombre de la Iglesia si ha recibido el permiso de su Obispo” 
Acta Sanctae Sedis,  Romae, 1890


               In nomine Patris, et Filii, + et Spiritus Sancti et Virgo María. Amen.

Psalmus LXVII

               Exsurgat Deus et dissipentur inimici ejus: et fugiant qui oderunt eum a facie ejus. Sicut deficit fumus, deficiant: sicut fluit cera a facie ignis, sic pereant peccatores a facie Dei.

Psalmus XXXIV

               Judica, Domine, nocentes me: expugna impugnantes me. Confundantur et revereantur quaerentes animam meam.

              Avertantur retrorsum et confundantur cogitantes mihi mala. Fiat tamquam pulvis ante faciem venti: et angelus Domini coarctans eos.

               Fiat viae illorum tenebrae, et lubricum: et angelus Domini persequens eos. Quoniam gratis absconderunt mihi interitum laquei sui: supervacue exprobraverunt animam meam.

               Veniat illi laqueus quem ignorat; et captio quam anscondit, apprehendat eum: et in laqueum cadat in ipsum.

               Anima autem meam exsultabit in Domino: et delectabitur super salutari suo.

Ad Sanctum Michaëlem Archangelum Precatio


                Princeps Gloriosissime Cælestis Militiæ, Sancte Michaël Archangele, defende nos in prælio et colluctatione, quæ nobis adversus principes et potestates, adversus mundi rectores tenebrarum harum, contra spiritualia nequitiæ, in cælestibusus. Veni in auxilium hominum, quos Deus creavit inexterminabiles, et ad imaginem similitudinis suæ fecit, et a tyrannide Diaboli emit pretio magno. Præliare hodie cum Beatorum Angelorum Exercitu prælia Domini, sicut pugnasti contra ducem superbiæ luciferum, et angelos ejus apostaticos: et non valuerunt, neque locus inventus est eorum amplius in Coelo. Sed projectus est draco ille magnus, serpens antiquus, qui vocatur Diabolus et Satanas, qui seducit universum orbem; et projectus est in terram, et angeli ejus cum illo missi sunt.

               En antiquus inimicus et homicida vehementer erectus est. Transfiguratus in angelum lucis, cum tota malignorum spirituum caterva late circuit et invadit terram, ut in ea deleat Nomen Dei et Christi Ejus, animasque ad æternæ gloriæ coronam destinatas furetur, mactet ac perdat in sempiternum interitum. Virus nequitiæ suæ, tamquam flumen immundissimum, Draco maleficus transfundit in homines depravatos mente et corruptos corde; spiritum mendacii, impietatis et blasphemiæ; halitumque mortiferum luxuriæ, vitiorum omnium et iniquitatum.

               Ecclesiam, Agni Immaculati Sponsam, faverrimi hostes repleverunt amaritudinibus, inebriarunt absinthio; ad omnia desiderabilia ejus impias miserunt manus. Ubi Sedes Beatissimi Petri et Cathedra Veritatis ad lucem gentium constituta est, ibi thronum posuerunt abominationis et impietatis suæ; ut percusso Pastore, et gregem disperdere valeant.

               Adesto itaque, Dux invictissime, Populo Dei contra irrumpentes spirituales nequitias, et fac victoriam. Te Custodem et Patronum Sancta veneratur Ecclesia; te gloriatur defensore adversus terrestrium et infernorum nefarias potestates; tibi tradidit Dominus animas redemptorum in superna felicitate locandas. Deprecare Deum Pacis, ut conterat Satanam sub pedibus nostris, ne ultra valeat captivos tenere homines, et Ecclesiæ nocere. Offer nostras preces in conspectu Altissimi, ut cito anticipent nos Misericordiæ Domini, et apprehendas Draconem, Aerpentem Antiquum, qui est Diabolus et Satanas, ac ligatum mittas in abyssum, ut non seducat amplius gentes. Hinc tuo confisi præsidio ac tutela, Sacri Ministerii nostri Auctoritate [si fuerit laicus, vel clericus qui ordinem exorcistatus nondum suscepit, dicat: Sacra Sanctae Matris Ecclesiae Auctoritate], ad infestationes diabolicæ fraudis repellendas in Nomine Jesu Christi Dei et Domini Nostri fidentes et securi aggredimur.

V. Ecce Crucem Domini, fugite partes adversæ.
R. Vicit Leo de tribu Juda, radix David.
V. Fiat Misericordia Tua, Domine, super nos.
R. Quemadmodum speravimus in Te.
V. Domine, exaudi orationem meam.
R. Et clamor meus ad Te veniat.
V. Dominus vobiscum. 
R. Et cum spiritu tuo.

               OremusDeus, et Pater Domini Nostri Jesu Christi, invocamus Nomen Sanctum Tuum, et clementiam Tuam supplices exposcimus ut, per intercessionem Immaculatæ semper Virginis Dei Genitricis Mariæ, Beati Michaëlis Archangeli, Beati Joseph ejusdem Beatæ Virginis Sponsi, Beatorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum, adversus Satanam, omnesque alios immundos spiritus, qui ad nocendum humano generi animasque perdendas pervagantur in mundo, nobis auxilium præstare digneris. Per eumdem Christum Dominum Nostrum. Amen.


EXORCISMVS


               Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas, omnis incursio infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabolica, in Nomine et Virtute Domini Nostri Jesu + Christi, eradicare et effugare a Dei Ecclesia, ab animabus ad imaginem Dei conditis ac pretioso Divini Agni Sanguine redemptis + . Non ultra audeas, serpens callidissime, decipere humanum genus, Dei Ecclesiam persequi, ac Dei electos excutere et cribrare sicut triticum + . Imperat tibi Deus Altissimus + , cui in magna tua superbia te similem haberi adhuc præsumis; qui omnes homines vult salvos fieri et ad agnitionem veritaris venire. Imperat tibi Deus Pater + ; imperat tibi Deus Filius + ; imperat tibi Deus Spiritus Sanctus + . Imperat tibi majestas Christi, æternum Dei Verbum, caro factum + , qui pro salute generis nostri tua invidia perditi, humiliavit semetipsum facfus hobediens usque ad mortem; qui Ecclesiam Suam ædificavit supra firmam petram, et portas inferi adversus eam nunquam esse prævalituras edixit, cum ea ipse permansurus omnibus diebus usque ad consummationem sæculi. Imperat tibi Sacramentum Crucis + , omniumque Christianæ Fidei Mysteriorum Virtus + . Imperat tibi excelsa Dei Genitrix Virgo Maria + , quæ superbissimum caput tuum a primo instanti Immaculatæ Suæ Conceptionis in Sua humilitate contrivit. Imperat tibi fides Sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, et Ceterorum Apostolorum + . Imperat tibi Martyrum sanguis, ac pia Sanctorum et Sanctarum omnium intercessio + .

               Ergo, Draco maledicte et omnis legio diabolica, adjuramus te per Deum + Vivum, per Deum + Verum, per Deum + Sanctum, per Deum qui sic dilexit mundum, ut Filium Suum Unigenitum daret, ut omnes qui credit in Eum non pereat, sed habeat vitam æternam: cessa decipere humanas creaturas, eisque æternæ perditionìs venenum propinare: desine Ecclesiæ nocere, et ejus libertati laqueos injicere. Vade, Satana, inventor et magister omnis fallaciæ, hostis humanæ salutis. Da locum Christo, in quo nihil invenisti de operibus tuis; da locum Ecclesiæ Uni, Sanctæ, Catholicæ, et Apostolicæ, quam Christus ipse acquisivit Sanguine Suo. Humiliare sub potenti manu Dei; contremisce et effuge, invocato a nobis Sancto et Terribili Nomine Jesu, quem inferi tremunt, cui Virtutes Cælorum et Potestates et Dominationes subjectæ Sunt; quem Cherubim et Seraphim indefessis vocibus laudant, dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth.

V. Domine, exaudi orationem meam.
R. Et clamor meus ad Te veniat.
V. Dominus vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.

               OremusDeus Coeli, Deus Terræ, Deus Angelorum, Deus Archangelorum, Deus Patriarcharum, Deus Prophetarum, Deus Apostolorum, Deus Martyrum, Deus Confessorum, Deus Virginum, Deus qui potestatem habes donare vitam post mortem, requiem post laborem; quia non est Deus præter Te, nec esse potest nisi Tu Creator omnium visibilium et invisibilium, cujus Regni non erit finis: humiliter majestati Gloriæ Tuæ supplicamus, ut ab omni infernalium spirituum potestate, laqueo, deceptione et nequitia nos potenter liberare, et incolumes custodire digneris. Per Christum Dominum Nostrum. Amen.

V. Ab insidiis diaboli
R. libera nos, Domine.
V. Ut Ecclesiam tuam secura tibi facias libertate servire 
R. Te rogamus, audi nos.
V. Ut inimicos Sanctæ Ecclesiæ humiliare digneris
R. Te rogamus audi nos.


(Et aspergatur locus aqua benedicta)


EXORCISMO CONTRA SATANÁS
Y LOS ÁNGELES APÓSTATAS


               En el Nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

Salmo 67

               Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian. Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos ante Dios.

Salmo 34

             Señor, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra mí. Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte. 

               Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdición. Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate. Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga. 

               Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin razón me abrieron trampas mortales. Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para mí escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron. 

               Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.


 Súplica a San Miguel Arcángel


               Gloriosísimo Príncipe de la Milicia Celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo “contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires” (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan “alto precio rescatados” (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio. Con las huestes de los Ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstatas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. “Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado Diablo y Satanás, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con él fueron arrojados sus ángeles” (Apoc. 12,.8-9).

               He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de “ángel de luz” (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el Nombre de Dios y de Su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la Gloria Eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el maligno Dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.

               Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible Adalid, ayuda al Pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.

               La Iglesia te venera como su Guardián y Patrono, se gloría que eres su Defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la Paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las Misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al Dragón, la antigua serpiente, que es el Diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el Abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20). 

                Después de esto, confiados en tu Protección y Patrocinio, con la Sagrada Autoridad de nuestro Ministerio (si fuese laico diga "con la Autoridad de la Santa Madre Iglesia), nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Dios y Señor.

V. He aquí la Cruz del Señor
R. Huid poderes enemigos 
V. Ha vencido el León de la tribu de Judá
R. la raíz de David
V. Señor, que Tu Misericordia venga sobre nosotros
R. Como lo esperamos de Ti
V. Señor, escucha nuestra oración
R. Y llegue a Ti nuestro clamor

               OremosDios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos Tu Santo Nombre y suplicantes imploramos Tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, Te dignes prestarnos Tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.

               

EXORCISMO


               Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el Nombre y Virtud de Nuestro Señor Jesucristo +, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la Preciosa Sangre del Divino Cordero +. En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo + . Te lo manda Dios Altísimo + , a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, “el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (II Tim. 2). Te lo manda Dios Padre + te lo manda Dios Hijo + ; te lo manda Dios Espíritu Santo + . Te lo manda la Majestad de Cristo, el Verbo Eterno de Dios hecho hombre + , quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, “se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte” (Fil. 2); el cual edificó Su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los “poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mat. 28, 20). Te lo manda el Santo signo de la Cruz + y la virtud de todos los Misterios de la Fe Cristiana + . Te lo manda la Excelsa Madre de Dios, la Virgen María + , quien con Su humildad desde el primer instante de Su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza.

               Te lo manda la Fe de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles + . Te lo manda la sangre de los Mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas + . 

               Por tanto, maldito Dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios + Vivo, por Dios + Verdadero, por Dios + Santo, que “de tal modo amó al mundo que entregó a Su Unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna” (Juan 3); cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con Su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el Santo y Terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los Cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.

V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

               Oremos. Dios del Cielo y de la Tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente Te suplicamos que Tu gloriosa Majestad se digne librarnos eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

V. De las asechanzas del Demonio.
R. Líbranos, Señor.
V. Haz que Tu Iglesia Te sirva con segura libertad.
R. Te rogamos, óyenos.
V. Dígnate humillar a los enemigos de Tu Iglesia.
R. Te rogamos, óyenos.


(Y se asperge el lugar con agua bendita)



martes, 22 de junio de 2021

DOCTRINA CATÓLICA REFERENTE A SATANÁS Y SUS DEMONIOS

 

     ¿Quiénes son los demonios? 

               Los demonios son aquellos ángeles que desobedecieron a Dios y fueron condenados eternamente al infierno.

     ¿Conocemos la existencia de los demonios?

               Sí, conocemos la existencia de los demonios porque la enseña la Sagrada Escritura y la Tradición. Jesucristo dijo: "Yo vi a Satanás caer del Cielo como un rayo" (Evangelio de San Lucas, cap. 10, vers. 18)

     ¿Es Dogma de Fe, y por tanto obligatorio creer en la existencia de los demonios?

               Sí. Es un Dogma de Fe definido por la Iglesia, creer en la existencia de los demonios.




      ¿Los demonios fueron creados buenos por Dios?

               Sí. La iglesia Católica enseña que "el diablo y los demás demonios, por Dios ciertamente fueron creados buenos por naturaleza; mas ellos, por sí mismos, se hicieron malos" (Concilio IV de Letrán)

     ¿Quién es el jefe de los demonios?

               El jefe de los demonios es Lucifer o Satanás, también llamado vulgarmente Diablo. Recibe, además los nombres de Luzbel, Belcebú, Belial, Príncipe de este mundo... se le compara con la imagen de un dragón o una serpiente.

     ¿Qué significan las palabras Diablo y Satanás?

               La palabra Diablo procede del griego y significa instigador, el que causa la destrucción y la división, el murmurador, el engañador. La palabra Satanás procede del hebreo y significa adversario.

     ¿Cuántos demonios existen?

               No sabemos su número, son muchos. En el Nuevo Testamento aparece un endemoniado que dijo a Jesucristo: "Mi nombre es Legión, pues somos muchos" (Evangelio de San Marcos, cap. 5, vers. 9).

     ¿El Demonio tienen poder sobre los hombres?

               Sí. El Demonio tiene poder sobre los hombres porque su conocimiento y su influencia es superior al de éstos. El Demonio no tiene, sin embargo, poder directamente sobre nuestra inteligencia pues no conoce nuestros pensamientos íntimos; tampoco tiene el Demonio poder sobre nuestra voluntad pues nunca puede obligarnos a pecar.

     ¿Cómo se manifiesta la actividad del Demonio sobre los hombres?

               La actividad del Demonio se manifiesta en:
               - Inducir al hombre a desobedecer los Mandamientos Divinos, y a rebelarse contra Dios.
               - Propagar el error y la mala doctrina. Inducir al hombre a la mentira y a la corrupción.
               - Provocar la rebeldía en el hombre que sufre penalidades.
               - Influir sobre el cuerpo, los sentidos y la imaginación.
               - Influir sobre los bienes materiales.
               - Producir hechos extraordinarios que tienen la apariencia de milagro, con el fin de hacer adeptos.
               - Llenar de temor, angustia y tristeza al hombre para alejarlo de Dios.
               - Inducir a la brujería, a las "limpias", a las supersticiones, al espiritismo y a la magia negra.
               - Promover el culto demoníaco.




     ¿Cómo puede atormentar el Demonio a los hombres?

               El Demonio puede atormentar a los hombres por medio de la posesión y la obsesión diabólica.

     ¿En qué consiste la posesión diabólica?

                La posesión diabólica consiste en que el demonio se apodera del cuerpo de una persona para atormentarla. Son muy raros los casos entre los Católicos, gracias a la Redención de Cristo.

     ¿En qué consiste la obsesión diabólica?

               La obsesión diabólica consiste en que el demonio molesta externamente a las personas, bien con golpes u otras manifestaciones molestas.

     ¿La Iglesia tiene poder para arrojar al Demonio de una persona, de un lugar o de un objeto?

               Sí. La Iglesia Católica tiene poder, recibido de Cristo, de arrojar al demonio de una persona posesa, de un lugar o de un objeto, por medio del exorcismo.

     ¿En qué consisten las tentaciones?

              Las tentaciones consisten en que el Demonio o el mundo o la carne, influyen en el hombre despertando imágenes en la memoria y provocando sensaciones capaces de afectar su inteligencia y de inclinar su voluntad hacia cualquier pecado, por ejemplo: el robo, el homicidio, la fornicación, etc. Tener tentaciones no es pecado; lo llegan a ser si existe la advertencia y el consentimiento.

     ¿Cuáles son los medios para vencer al Demonio?

              Estos medios son:
         - Rezar frecuentemente.
         - Recurrir al Sacramento de la Penitencia.
         - Persignarse ante cualquier tentación.
         - Usar agua bendita, especialmente en la mañana y antes de irse a dormir.
         - Invocar con devoción a la Purísima Virgen María y a nuestro Ángel Custodio.