La Venida Segunda es imprevisible y es previsible a la vez… Es imprevisible desde lejos y en cuanto al tiempo exacto; pero a medida que se aproxime se irá haciendo… no diré cierta, pero sí, como dicen, «inminente». Se olerá en el aire, como las tormentas; pero no por todos, ciertamente, sino por muy pocos...
El Anticristo no será un demonio sino un hombre demoníaco, tendrá
“ojos como de hombre” levantados con la plenitud de la ciencia humana
y hará gala de humanidad y humanismo; aplastará a los santos y abatirá
la Ley, tanto la de Cristo como la de Moisés; triunfará tres años y medio
hasta ser muerto sirte manu, no por mano de hombre; hará imperar la
“abominación de la desolación'’, o sea, el sacrilegio máximo; será soberbio, mentiroso y cruel, aunque se fingirá virtuoso; fingirá quizás reedificar el templo de Jerusalén para ganarse a los judíos, pero para sí mismo
lo edificará y para su ídolo Maozím; idolatrará la fuerza bruta y el poder
bélico, que eso significa Maozím: fortalezas o munimentos; y quizás adorando ai mismo personal demonio Mavorte o Mane, que adoraron los
paganos; pero él será ateo y pretenderá él mismo recibir honores divinos;
en qué forma no lo sabemos: como Hijo del Hombre, como verdadero
Mesías, como encamación perfecta y flor de lo humano soberbiamente
divinizado, como Fuhrer, Duce, Caudillo y Salvador de los hombres,
como Resucitado de entre los muertos.
Fingirá quizás haber resucitado de entre los muertos; ¿usurpará fraudulenta la personalidad de un muerto ilustre? ¿O restaurará un imperio
antiguo ya muerto?
...El Anticristo reducirá a la Iglesia a su extrema tribulación, al mismo tiempo que fomentará una falsa Iglesia. Matará a los Profetas y tendrá de su lado una manga de profetoides, de vaticinadores y cantores del progresismo y de la euforia de la salud del hombre por el hombre, hierofantes que proclamarán la plenitud de los tiempos y una felicidad nefanda. Perseguirá sobre todo la predicación y la interpretación del Apocalipsis; y odiará con furor aun la mención de la Parusía. En su tiempo habrá verdaderos monstruos que ocuparán cátedras y sedes, y pasarán por varones píos, religiosos y aun santos, porque el Hombre del Pecado tolerará y aprovechará un Cristianismo adulterado.
Abolirá de modo completo la Santa Misa y el culto público durante
42 meses, 1.260 días. Impondrá por la fuerza, por el control de un estado
policíaco y por las más acerbas penas, un culto malvado, que implicará
en sus actos apostasíay sacrilegio; y en ninguna región del mundo podrán escapar los hombres a la coacción de este culto. Tendrá por todas
partes ejércitos potentes, disciplinados y crueles. Impondrá universalmente el reino de la iniquidad y de la mentira, el gobierno puramente
exterior y tiránico, una libertad desenfrenada de placeres y diversiones,
la explotación del hombre, y su propio modo de proceder hipócrita y
sin misericordia. Habrá en su reinado una estrepitosa alegría falsa y exterior, cubriendo la más profunda desesperación.
En su tiempo acaecerán los más extraños disturbios cósmicos, como
si los elementos se desencuadernaran; que él pretenderá dominar en su
potencia.
La humanidad estará en la más intensa expectativa, y la confusión más grande reinará entre los hombres. Rotos los vínculos de familia,
amistad, lealtad y consorcio, los hombres no podrán fiarse de nadie; y
recorrerá el mundo, como un tremor frío, un universal y despiadado sálvese quien pueda. Se atropellará lo más sagrado y ninguna palabra tendrá
fe, ni pacto alguno vigor, fuera de la fuerza. La caridad heroica de algunos
fieles, transformada en amistad hasta la muerte, sostendrá en el mundo
los islotes de la Fe; pero ella misma estará de continuo amenazada por
la traición y el espionaje. Ser virtuoso será un castigo en sí mismo, y como una especie de suicidio...
Extraído de "El Apokalipsis de San Juan",
cuad. III, visión 11, del Padre Leonardo Castellani
NOTA BIOGRÁFICA
El Padre Leonardo Castellani nació el 16 de
Noviembre de 1899 en Reconquista, Santa
Fe, Argentina. En 1913 se incorporó al colegio "La Inmaculada", de los Padres Jesuitas, en donde
cursó bachiller en 1917. El 27 de Julio de
1918 ingresó como novicio en la Compañía de
Jesús. En 1929 viajó a Roma y allí fue ordenado
Sacerdote, el 27 de Julio de 1930.
Cinco años después, ya terminados sus
estudios en Psicología, Filosofía y Teología, regresó a Argentina. Se dedicó a la docencia y
al periodismo, mientras consolidaba su prolífica
vocación de escritor: más de 60 títulos, varios de
ellos aún inéditos, que abarcan todos los géneros
y temáticas.
Entregó su alma a Dios el 15 de Marzo de 1981.
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