jueves, 17 de septiembre de 2026

EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA, LO QUE MÁS GLORIFICA A DIOS


                    La Santa Misa es sustancialmente el mismo Sacrificio de la Cruz, con todo su valor infinito: la misma Víctima, la misma Oblación, el mismo Sacerdote principal: Nuestro Señor Jesucristo. La única diferencia estriba en el modo de ofrecerse: en el Calvario fue de modo sangriento y en el Altar se realiza de modo unánime y no sangriento.



LOS CUATRO FINES DE LA SANTA MISA


1º) Fin Latréutico (Adoración)

                    El Sacrificio de la Misa rinde a Dios una adoración absolutamente digna de Él, rigurosamente infinita. Este efecto lo produce siempre, infaliblemente (ex opere operato), aunque celebre la Misa un Sacerdote indigno y en pecado mortal. En retorno de esta incomparable glorificación, Dios se inclina amorosamente a Sus criaturas. De ahí procede el inmenso valor de santificación que encierra para nosotros el Santo Sacrificio del Altar. 

2º) Fin Reparador o Propiciatorio (Reparación y Perdón)

                    Merced a la virtud reconciliadora de la Misa, los crímenes que a diario suben de la tierra y claman venganza ante el Trono de Dios se anegan en el mar de la Misericordia Divina. La Santa Misa no remite directamente los pecados mortales, sino que mueve a la conversión mediante la gracia actual, y remite siempre, infaliblemente si no se pone obstáculo, parte al menos de la pena temporal debida por las culpas. Sobre las Almas del Purgatorio: ningún sufragio aprovecha tan eficazmente a las Almas del Purgatorio como la aplicación del Santo Sacrificio de la Misa. ¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!.

3º) Fin Impetratorio (Petición de Gracias)

                    Nuestra indigencia es inmensa; necesitamos continuamente luz, fortaleza, consuelo. Todo esto lo encontramos en la Misa. Allí está Cristo que se ofrece al Padre para obtenernos, por el Mérito Infinito de Su Oblación, todas las gracias que necesitamos. No hay novena ni triduo que se pueda comparar a la eficacia impetratoria de una sola Misa. ¡Cuánta desorientación entre los Fieles en torno al valor objetivo de las cosas! Lo que no obtengamos con la Santa Misa, jamás lo obtendremos con ningún otro procedimiento.

4º) Fin Eucarístico (Acción de Gracias)

                    Por la Misa damos a Dios gracias infinitas por Sus infinitos beneficios. Jesucristo mismo, el Hijo de Dios, se constituye en nuestra voz para agradecer al Padre Eterno todas las mercedes recibidas.

El Valor Infinito de la Misa

                    El valor de la Santa Misa es en sí mismo rigurosamente infinito por razón de la Víctima que se ofrece (Cristo) y del Sacerdote principal que la ofrece (Cristo). Sin embargo, en cuanto a la aplicación de sus frutos a nosotros los hombres, esta es finita y medida por nuestras disposiciones interiores. 

Disposición personal para participar:

                    La Santa Misa celebrada o participada con las debidas disposiciones de atención, fervor y recogimiento es un instrumento de santificación de primerísima categoría, sin duda alguna el más importante de todos.

 

Extraído de "Teología de la Salvación"
Padre Fray Antonio Royo Marín, OP



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