jueves, 4 de marzo de 2021

Oración de Santa Teresita de Liseux a Cristo, Sumo Sacerdote:











PRIMER JUEVES: RECEMOS POR LA SANTIDAD DE NUESTROS SACERDOTES

 


               Si el Sacerdote descuida su santificación, de ningún modo podrá ser la sal de la tierra, porque lo corrompido y contaminado en manera alguna puede servir para dar la salud, y allí, donde falta la santidad, inevitable es que entre la corrupción. Por ello Jesucristo, al continuar aquella comparación, a tales Sacerdotes les llama sal insípida que para nada sirve ya sino para ser tirada, y por ello ser pisada por los hombres.

               ...los Sacerdotes, no ejercemos la función sacerdotal en nombre propio, sino en el de Cristo Jesús. Así, dice el Apóstol, nos considere todo hombre como Ministros de Cristo y dispensadores de los Misterios de Dios (1 Corintios, cap. 14, vers. 1); somos embajadores de Cristo (2 Colosense, cap.  5, vers. 20). Por esta razón, Jesucristo mismo nos miró como amigos y no como siervos. Ya no os llamaré siervos..., os he llamado amigos: porque todo lo que he oído de Mi Padre os lo he hecho conocer a vosotros... Os he escogido y destinado para que vayáis al mundo y hagáis fruto (Evangelio de San Juan, cap. 15, vers. 15-16). 

               Tenemos, pues, que representar a la persona de Cristo; pero la embajada, por Él mismo dada, ha de cumplirse de tal modo que alcancemos lo que Él se propuso. Y como querer o no querer la misma cosa es la sólida amistad, estamos obligados, como amigos, a sentir en nosotros lo que vemos en Jesucristo, que es santo, inocente, inmaculado: como embajadores suyos, hemos de ganar -para Sus Doctrinas y Leyes- la confianza de los hombres, comenzando antes por observarlas nosotros mismos; como participantes de Su Poder, tenemos que liberar las almas de los demás de los lazos del pecado, pero hemos de procurar con todo cuidado no enredarnos nosotros mismos en ellos. Pero sobre todo, como Ministros suyos, al ofrecer el Sacrificio por excelencia, que cada día se renueva -en virtud de una fuerza perenne- por la salud del mundo, hemos de poner en aquella misma disposición de alma con que Él se ofreció a Dios cual Hostia inmaculada en el Ara de la Cruz.

               Le corresponde, pues al Sacerdote arrancar las perniciosas hierbas, sembrar las útiles, regarlas y velar para que el enemigo no siembre luego la cizaña. Guárdese bien, por lo tanto, el Sacerdote, no sea que, al dejarse llevar por un afán inconsiderado de su perfección interior, descuide alguna de las obligaciones de su Ministerio que al bien de los fieles se refieren. Tales son: predicar la Palabra Divina, oír confesiones cual conviene, asistir a los enfermos, sobre todo a los moribundos, enseñar la Fe a los que no la conocen, consolar a los afligidos, hacer que vuelvan al camino los que yerran, imitar siempre y en todo a Cristo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los tiranizados por el diablo...


Papa San Pío X,  Exhortación Haerent animo

4 de Agosto de 1908



MARZO, EL MES DE SAN JOSÉ. Día 4: DEL SANTO NOMBRE DE JOSÉ

 








miércoles, 3 de marzo de 2021

Concepción (Conchita) Cabrera de Armida, Esposa y Mística


               Concepción Cabrera nació en San Luis Potosí, México, el 8 de Diciembre de 1862 y fue bautizada el 10 de Diciembre del mismo año. Sus padres fueron Octaviano Cabrera y Clara Arias. Fue la séptima entre 12 hermanos.

               Su vocación mística surgió desde temprana edad, y para 1870 ingresó en el Colegio de las Hermanas de la Caridad; sin embargo, la familia asumió la responsabilidad de su educación, especialmente su tío Luis Cabrera, que era Canónigo.

               El 8 de Diciembre de 1872 hizo la Primera Comunión. Era aficionada a la música, la poesía, el canto y el piano.

               El 16 de Enero de 1876, en un baile familiar, conoció a quien sería su esposo: Francisco Armida, con quien contrajo nupcias el 8 de Noviembre de 1884, un mes antes de cumplir los 22 años de edad. Tuvieron 9 hijos en 17 años.

               En 1889, Conchita Cabrera asistió a un Retiro Espiritual bajo la dirección del Padre Antonio Plancarte, y comprendió que su misión era salvar almas, y su obra comenzó organizando los mismos Ejercicios para 60 mujeres.

                A lo largo de su vida tuvo diferentes Directores Espirituales, como el Padre Alberto Mir, jesuita; Félix de Jesús Rougier; Maximino Ruiz, Obispo de Chiapas; Ramón Ibarra, Arzobispo de Puebla; Luis María Martínez, Arzobispo de México.



Conchita Cabrera de Armida rodeada de sus hijos

               El 17 de Noviembre de 1935, estando de Ejercicios Espirituales bajo la guía de su Director Espiritual, Monseñor Luis María Martínez, el Señor le inspiró la Obra Cruzada de almas víctimas en favor de los hogares para la Gloria del Padre. Su objeto y fin último es expiar los pecados cometidos en los matrimonios como los adulterios, divorcios, malos ejemplos a los hijos, etc. Sería como una unión de almas sin interés personal alguno, víctimas en medio del mundo, cumpliendo sus deberes fielmente.

               En 1894 fundaría junto al Obispo Ramón Ibarra el Apostolado de la Cruz, destinada a descubrir en las almas el valor salvífico del dolor aceptado por amor. Esta obra sería aprobada poco después por el Papa León XIII.

               En 1895, la familia se trasladó a la Ciudad de México; vivieron en Coyoacán, y en 1901 Conchita se quedó viuda. Luego murieron tres de sus hijos; Manuel había ingresado con los jesuitas. En 1903 conoció al Padre Félix de Jesús Rougier, con el que fundaría a los Misioneros del Espíritu Santo. En 1913 fue recibida por el Papa San Pío X, quien otorgó su permiso para que Conchita fundara la Congregación.

               En 1897 fundó la segunda de las Obras de la Cruz dedicado a las mujeres: las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, de vida contemplativa y de adoración perpetua al Santísimo Sacramento.

               En 1909 fundó la tercera de las Obras: la Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús. A estas le siguió la Fraternidad de Cristo Sacerdote en 1912.

               Concepción Armida falleció en la Ciudad de México, el 3 de Marzo de 1937, con fama de Santidad.


Visión de la Cruz del Apostolado


               A finales de Enero de 1894, cuando Conchita estaba aún en San Luis Potosí, detalla en su diario la visión de la Cruz del Apostolado:

               "Esta mañana, después de comulgar, estando recogida haciendo mi oración en la Iglesia de la Compañía vi de repente una cosa como alegoría. Era como un inmenso cuadro de luz encendida, aclarándose hacia el centro, siendo blanquísima la de en medio.

               "Encima de todas estas clases de luces con miles de rayos de oro y fuego, una paloma blanca, extendida de sus alas, mero arriba, como abarcando todo aquel conjunto de luz.

               "Debajo de la paloma en el fondo de aquella inmensa luz, una Cruz grande, muy grande.

                "Una Cruz con un Corazón en el centro, de donde los brazos parten. Un Corazón, pero no pintado, vivo, palpitante, de carne, pero como glorificado, que transciende virtud, calor y vida.



                "Tiene lanza, pero no se ve la punta por estar dentro del Corazón, pero sí la ancha herida, que hace brotar sangre entre líquida y cuajada, y escurre sobre la Cruz.

                "Tiene este Corazón espinas agudísimas como que lo aprietan penetrándolo, y duele verlas.

                "Las llamas que proceden del Corazón suben moviéndose como con violencia, como despedidas de un volcán, y casi cubren y descubren a la Cruz chiquita que está plantada o se ve salida un poco del Corazón".


OTRAS REVELACIONES PRIVADAS

DE CONCHITA CABRERA


En Julio de 1906

               Le dice Jesús: "Tienes contigo a la Sacrosanta Víctima del Calvario y de la Eucaristía, la cual puedes ofrecer constantemente al Eterno Padre por la salvación del mundo. Éste es el fruto más precioso del grande favor que he obrado en ti al encarnar en tu corazón. Te he dado lo más grande del Cielo y de la tierra, a Mí mismo, con este fin. Tú nada tienes de ti misma, pero Conmigo lo tienes todo. ¿Ahora entiendes el porqué de la gracia pasada?"

               Responde Conchita: "Sí, mi Jesús adorado: ahora veo que para cumplir mi misión de salvar almas sólo teniéndote a Ti sólo ofreciéndote a Ti lo conseguiré.

               Ahora sí, mi sed de salvar almas se saciará, al menos estaré cierta de que con ese precio sí se compran las gracias para ellas. (...) Ahora sí, que soy feliz en mi misma miseria, porque no soy yo la que compra, la que obra, la que vive, sino Jesús en mí... el Verbo en Mí... Dios haciéndolo todo en su pobre criatura. ¡Bendito mil veces sea!" 

               Le dice Jesús: "En Mi unión ofrécete y ofréceme en cada instante al Eterno Padre con el fin tan noble de salvar a las almas, y darle Gloria."


En Febrero de 1909

               Le dice Jesús: "Hija mía, me dijo. Quiero que digas a menudo, y sobre todo en tus dolores, estas palabras, con una voluntad amorosa, «este es mi cuerpo, esta es mi sangre», ofreciéndote al Eterno Padre en mi unión. ¿No recuerdas que eres hostia y que debes ser víctima?

               Mira, desde la encarnación mística, tu cuerpo es como Mi Cuerpo y tu sangre como Mi Sangre, porque Yo tengo la propiedad de transformar."


DE SUS APUNTES PERSONALES...

                 

               En medio de las ocupaciones ordinarias, o comiendo, o en la calle y en dondequiera, viene a mí un sentimiento que me levanta el espíritu y causa un efecto suave, tranquilo, dulce, quietísimo, como muy quedito, diré, y envuelve esto el alma; es como un  perfume delicado que  penetra; es como una nube luminosa que  envuelve.., ese algo que no es del mundo, que se siente por fuera y también por dentro, esto es lo que se llama “presencia de Dios”. Estos ratos son largos, y cuando vienen, el alma se pone sola, sin que nadie se lo aconseje, en adoración profunda... No puedo decir que se detiene la vida, pero sí, como el aliento a ratos, y que todo el interior queda suspendido. Esto embriaga, esto es divino, esto no se puede escribir... Sé que corro y que vuelo, y en este torbellino me siento afianzada en Jesús. 




               Es cierto que tengo horas fijas para hacer oración, pero ahora, por esta época que voy cruzando, me basta sólo oír la palabra de Dios, o pronunciarla, y sentir que se marcha el alma, que se aprieta con aquella inmensidad... que se esconde en su Jesús... que vuela, que se lanza, sin que haya poder humano que la detenga 64. Me pasa con mucha frecuencia una cosa: Apenas me pongo en actitud de meditar o pensar en mi Jesús, me llena de un recogimiento que no es mío, aun cuando lo procurara, y siento fuego en mi interior, y me va saliendo a la cara una cosa como bochorno que me enciende y el corazón late apresuradamente. A veces, puedo pasar, diré, sobre este efecto o sentimiento y seguir mi oración; otras no puedo y aguardó a que baje un poco la temperatura de este termómetro divino. 

               El año 1894 el Señor no me dejaba ni de día ni de  noche, con una persecución amorosa, con una invasión divina. A la manera de un novio, que pretende a una para  casarse,  así  Jesús,  ¡qué  vergüenza!  pretendía  a  esta tarántula del infierno, sin dejarle reposo. ¡Pero qué amores, qué ternuras, qué requiebros, qué primavera, Dios mío! me presentó entonces el Señor, ¡cómo me ganó la voluntad enamorándome hasta la locura de Él, pero crucificado!

               ¡Con qué manera comenzó a hablarme de la Cruz! ¡Con qué delicadeza me insinuaba los encantos del padecer! ¡Cómo abría ante mi vista un camino sembrado de sacrificios, de cruces y espinas de todas clases, convidándome a recorrerlo a su lado! ¡Cómo me enseñó a renunciar a las vanidades de la tierra! ¡Con qué paciencia descendió hasta  lo más menudo en mi vida ordinaria, quitándome el polvo de habas que me ponía en la cara; los aromas, el peinado menos  sencillo, los adornos que antes creía no serlos, las mil  pequeñeces mujeriles en las que estaba envuelta! ¡Cómo me inició en la práctica de las virtudes, sobre todo ocultas que tanto le encantan! ¡Cómo, con su ayuda, suavizó mi  carácter, me enseñó a sufrir en silencio, penas, contrariedades,  dolores, enfermedades, y tantas y tantas cosas que tiene una esposa y una madre! ¡Dios mío! ¡Con qué paciencia, con qué desvelos estaba siempre a mi lado, pendiente de mi interior, siempre dándome el ¡alerta! en cuanto me desmedía!... 

               Olvídate de ti, me decía, no te busques, no te encuentres. Haz las cosas buenas como si no  las  hicieras,  sin pensar siquiera en ellas después de ejecutadas. Complácete sólo en Mí y pisa la tierra y a ti que lo eres; que tu misma pequeñez y miseria te sirvan de escalón para subir a Mí. Písate siempre, y no pienses sino en agradarme... Deja, toma, calla, sacrifica, véncete, no  te  detengas en  esa  propia complacencia, aquí hay respeto humano, en esto tienes soberbia, ahora te buscas a ti,  despréciate, desdórate,  humíllate,  baja,  no  te  tengas  lástima, ¡arriba!, ¡sube!, escóndete, mortifícate, ten  paciencia, domínate,  etc. Así me decía el Señor con prisa de hacerme adelantar, decía que para sus fines en mi pobre alma..." 



MARZO, EL MES DE SAN JOSÉ. Día 3: LA PUREZA DE SAN JOSÉ

 








martes, 2 de marzo de 2021

DE LOS ÁNGELES Y DE NUESTRO ÁNGEL DE LA GUARDA




         1. ¿Qué son los Ángeles?

               Son espíritus puros e inteligentes que Dios ha creado para adorarle y alabarle en el cielo y para cuidar a los hombres y ayudarlos a salvar eternamente su alma.

        2. ¿Podemos ver a los Ángeles?

               No podemos verlos porque son espíritus puros que no tienen cuerpo como nosotros.

        3. ¿Los Ángeles son criaturas muy nobles y muy perfectas?

               Sí, los Ángeles son criaturas muy nobles y muy perfectas, pues son las criaturas más nobles y más perfectas de todas las criaturas que Dios ha hecho.

         4. ¿Todos los Ángeles son iguales en poder y perfección?

               Hay nueve clases o Coros de Ángeles en el Cielo, todos diferentes en perfección y poder unos de otros. Los más perfectos y más nobles son los Querubines y Serafines y los menos perfectos son los que se llaman Ángeles o meros Ángeles.

        5. ¿Cuántos Ángeles hay en el Cielo?

               Los Ángeles que hay en el Cielo son muchísimos o innumerables. Dice la Sagrada Escritura que millares de millares de Ángeles sirven a Dios.

        6. ¿Todos los Ángeles permanecieron buenos como Dios los crio?

               No, Dios tuvo que arrojar un cierto número de ellos al Infierno, por haber ellos pecado contra Dios, volviéndose así de Ángeles, demonios o Ángeles rebeldes. Dice la Escritura: ‘Dios no perdonó a los Ángeles delincuentes sino que los precipitó al infierno en donde son atormentados’ (Carta de San Pedro, cap. 2, vers. 4)

         7. ¿Por cuál pecado echó Dios un cierto número de Ángeles del Cielo al Infierno?

               Por el pecado de soberbia (orgullo), queriendo asemejarse en poder y grandeza a Dios mismo.

         8. ¿Cuántos Ángeles se revelaron contra Dios?

               Eso no se sabe, pero la opinión común de los teólogos es que fueron muchísimos, pero menos que los que permanecieron humildes y fieles a Dios.

         9. ¿Cómo premió Dios a los Ángeles buenos, por haber permanecido humildes y obedientes a Dios?

              Dios les dio para siempre la Gloria del Cielo, confirmándolos en gracia para la eternidad (siempre).

        10. ¿Qué hacen los Ángeles en el Cielo?

               Los Ángeles en el Cielo adoran y alaban a Dios, los cuales también pueden bajar a la tierra.

        11. ¿Qué hacen los Ángeles en nuestra tierra?

               Los Ángeles en este mundo cumplen con lo que les manda hacer Dios para con los hombres, siendo como son los Ángeles los mensajeros o enviados de Dios para con los hombres.

         12. ¿Quién es nuestro Ángel de la Guarda?

               Es un Ángel que cada uno de nosotros tiene para que lo cuide en cuanto a su cuerpo y salud y en cuanto al bien y salvación eterna de su alma.

        13. ¿Todos los hombres tienen un Ángel de la Guarda que los cuida?

               Sí, Dios en Su gran Bondad y Misericordia manda a cada uno de los hombres un Ángel que lo cuide durante toda su vida en esta tierra, desde que se concibe y nace hasta que se muere o baja al sepulcro.

        14. ¿En dónde está nuestro Ángel de la Guarda?

Nuestro Ángel de la Guarda está cerca de nosotros.

        15. ¿Cómo nos cuida nuestro Ángel de la Guarda?

               1º Nos cuida en cuanto a nuestro cuerpo y en cuanto a nuestra alma.

              2º Apartándonos del peligro de muerte o desgracia.

              3º Inspirándonos buenos pensamientos.

              4º Apartándonos de las ocasiones y peligros.

              5º Ofreciendo a Dios nuestras oraciones corroborándolas con las oraciones de él mismo.

        16. ¿Cuáles son nuestros principales deberes para con nuestro Ángel de la Guarda?

               1º Respetar siempre su presencia, no hacer cosas malas o vergonzosas por estar solos o fuera de la vista de los hombres.

               2º Siempre hacerles caso o atender sus inspiraciones y buenos pensamientos para hacer el bien y evitar el mal. 

               3º Debemos rezarle diariamente alguna oración al acostarnos para pedirle que nos cuide siempre bien en cuanto a cuerpo y para que nos sugiera siempre buenos pensamientos para obrar el bien y evitar el mal.


"El Católico ilustrado" 

del Padre Padre Julio Gheldof, año 1913



MARZO, EL MES DE SAN JOSÉ. Día 2: LA SANTIDAD DE SAN JOSÉ

 








lunes, 1 de marzo de 2021

LAS MARAVILLAS DEL SANTO NOMBRE, por el Padre Paul O´Sullivan. Parte VII



EL ESPANTOSO CRIMEN DE LA INGRATITUD


               Damos las gracias a nuestros amigos efusivamente por cualquier pequeño favor que nos hacen. Pero olvidamos o abandonamos el dar gracias a Dios por Su inmenso amor hacía nosotros, por haberse hecho hombre por nosotros, por morir por nosotros, por todas las Misas que podemos oír, y las Sagradas Comuniones que podemos recibir y no recibimos, ¡Qué negra ingratitud!

               Repitiendo a menudo el Nombre de Jesús, corregimos esta grave falta y agradecemos a Dios y le damos gran gozo y gloria.

               ¿No desearías dar alegría a Dios? ¿Quieres? Entonces, querido amigo, agradece, agradece, a Dios. Él está esperando tus gracias.


DIOS AMA A CADA UNO


               Hemos dicho que Nuestro Señor en los espantosos sufrimientos de Su Pasión, en la agonía en el huerto, cuando estaba colgado de la cruz, nos vio a todos y ofreció—por cada uno de nosotros— los los dolores y cada gota de Su Preciosa Sangre.

               ¿Puede ser posible que Dios es tan bueno que piensa en cada uno de nosotros, que nos ame tanto?

               Nuestros pobres corazones y mentes son pequeñas y corrompidas y encuentran difícil el creer que Dios pueda ser tan bueno, que se molesta por nosotros.

               Pero Dios, como es Omnipotente, infinitamente sabio, es también infinitamente bueno, generoso y amable. Para entender como Dios pensó en cada uno de nosotros durante Su Pasión cuando estaba colgando en la Cruz, solamente tenemos que recordar lo que pasa en las millones de Sagradas Comuniones recibidas todos los días.

               Dios viene a cada uno de nosotros con toda la plenitud de la Divinidad. Él entra dentro de cada uno de nosotros tan entero y completamente como está en el Cielo. Él viene a cada uno de nosotros como si esa persona fuera la única que le recibiera en ese día. Él viene con un infinito Amor por nosotros mismos. Así lo creemos todos.




               ¿Cómo entra dentro de nosotros? Él no solamente entra en nuestras bocas, nuestros corazones. Él viene dentro de nuestras almas. Se une a nuestras almas tan íntimamente que se hace en una manera maravillosa uno con nosotros.

               Pensemos por un momento en como el Gran Omnipotente, Eterno Dios está en nuestras almas en la forma más íntima posible y que está allí con todo Su infinito Amor, que se queda allí, por un momento sino por cinco, diez o más minutos, y esto no solamente una vez sino todos los días si así lo deseamos.

               Si pensamos y entendemos esto, será fácil de ver como Él ofreció todos Sus Méritos y todos Sus sufrimientos por cada uno de nosotros.



MARZO, EL MES DE SAN JOSÉ. Día 1: LA GRANDEZA DE SAN JOSÉ









domingo, 28 de febrero de 2021

EN MARZO, ÚNETE AL MES DE SAN JOSÉ


               Al Santo Patriarca le han sido encomendados, de un modo real y misterioso, los Cristianos de todas las épocas, como la Providencia le asignó la custodia y defensa de Jesús y María; salvo a su Santa Esposa María, a ninguna otra criatura podemos dirigir tantas alabanzas como al Glorioso San José al que la Iglesia Católica reconoce como protector y Patrono.

               San Bernardino de Siena nos dice que "el humilde carpintero de Nazaret sobresale en gracia y en bienaventuranza por encima de los Patriarcas, de los Profetas, de San Juan el Bautista, de San Pedro, de San Pablo, de todos los Apóstoles, Santos Mártires y Doctores de la Iglesia."

               El dominico Padre Bonifacio Llamera explica de forma magistral la grandeza de San José al asegurar que "El alma de José debió ser preparada con singulares dones para que llevara a cabo una misión tan extraordinaria, como la de ser custodio fiel de Jesús y de María. ¿Cómo no iba a ser excepcional la criatura a quien Dios encomendó lo que más quería de este mundo? El ministerio de San José fue de tal importancia que todos los Ángeles juntos no sirvieron tanto a Dios como José solo."

               



               El Doctor de Hipona, San Agustín, contemplando la excelsa figura de San José, afirma que el Patriarca fue "virgen por la Virgen y la custodió con extrema delicadeza y ternura." Por eso entendemos que así como a través de María llegamos a Jesús, de igual forma San José se nos presenta como la vía segura para acercarnos a María, y luego, de la mano de ambos esposos, logramos vivir con Cristo, en la misma intimidad que Ellos, Jesús, María y José vivieron en Nazareth. 

               A partir de mañana, 1 de Marzo, comenzaremos con el Mes de San José; te invito a visitar a diario esta página, donde compartiré contigo una sencilla reflexión sobre el Santo Patriarca, para que le conozcas más y le ames de todo corazón, como le amaron María Virgen y Cristo Nuestro Señor.




QUINTO DOMINGO EN HONOR DE SAN JOSÉ

    

PREPARACIÓN


               Este ejercicio piadoso en honra del Glorioso San José apenas te llevará unos minutos; procura hacerlo teniendo cerca una imagen suya, que bien puede ser la que acompaña este artículo. Luego, recogido de las preocupaciones cotidianas, intenta adentrarte en espíritu en la casa de Nazareth, y situado en medio de la Sagrada Familia, contempla la figura paternal de San José, que cuida al Niño, lo besa, lo educa, lo mima... ¿qué podrá negar Jesús Nuestro Señor al que así lo acunó en Su Santa Infancia?





INICIO


               Por la señal + de la Santa Cruz, etc.

               En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, Bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, (se golpea el pecho 2 veces) a mí me pesa, pésame, Señor, de todo corazón haberos ofendido; yo os propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

              Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como os lo suplico, así confío en Vuestra Divina Bondad y Misericordia infinita, me los perdonaréis, por los merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y perseverar en Vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.


OFRECIMIENTO


               Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros Siete Dolores y Gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y Su Madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo. 


DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ


          -Quinto Doloren su afán de educar y servir al Hijo del Altísimo, especialmente en la huída a Egipto

        "El Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al Niño y a Su Madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al Niño para matarlo" (Evangelio de San Mateo, cap. 2, vers. 13).


              -Quinta Alegríaal tener siempre con él a Dios mismo, y viendo la caída de los ídolos de Egipto

      "De Egipto llamé a mi hijo" (Evangelio de San Mateo, cap. 2, vers. 15)



ORACIÓN


          Oh Bienaventurado Patriarca, Glorioso San José, escogido para ser Padre Adoptivo del Hijo de Dios hecho hombre: el Dolor que sentisteis viendo nacer al Niño Jesús en tan gran pobreza se cambió de pronto en Alegría celestial al oír el armonioso concierto de los Ángeles y al contemplar las maravillas de aquella Noche tan resplandeciente.

          Por este Dolor y aquella Alegría, alcanzadnos que después del camino de esta vida vayamos a escuchar las alabanzas de los Ángeles y a gozar de los resplandores de la Gloria Celestial.

         Ahora, reza con piedad un Padrenuestro, un Avemaría, el Ave de San José y un Gloria, para terminar diciendo

         Jaculatoria: San José, Modelo y Patrono de aquellos que aman al Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

        Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.