viernes, 14 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 14: UN PADRE APASIONADO DE AMOR

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               "Mira, hija Mía, si podrás hallar un padre apasionado de amor por su hijo único, que haya tenido jamás tanto cuidado de él, y podido darle testimonios de amor tan tiernos, como los que te he dado Yo y te quiero dar el Mío, el cual ha tenido tanta paciencia y tomado tanto trabajo para educarte y amoldarte a Mi manera desde la más tierna edad, esperándote con dulzura, sin mostrar repugnancia en medio de todas sus resistencias. Acuérdate, pues, de que si algún día te olvidas del reconocimiento que Me debes, no refiriendo a Mí la gloria de todo, éste sería el medio de secar para ti este manantial inagotable de todo bien".



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



jueves, 13 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 13: SI TÚ RESPONDES POR ELLAS

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


                Un día le manifiesta Jesucristo los castigos que va a imponer a ciertas almas, las que más la maltrataban. Oh Salvador mío –exclama–, descargad sobre mí toda vuestra cólera y borradme del libro de la vida antes de perder a esas almas que tan caras os han costado. —Pero es que ellas no cesarán de afligirte. —No importa, Dios mío, con tal de que os amen a Vos. —Déjame obrar; no las puedo sufrir más. —No, Señor; no os dejaré hasta que las hayáis perdonado. —Está bien; consiento, si tú respondes por ellas. —Si, Dios mío; pero yo no os pagaré sino con vuestros propios bienes, que son los tesoros de vuestro Sagrado Corazón. Con esto quedó contento el Justo Juez.



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



miércoles, 12 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 12: LEVÁNTATE Y VEN A BUSCARME

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               El divino fuego que la devora la reduce a un estado continuo de fiebre. Margarita se calla, hasta que, "hecha un esqueleto", tiene que dar cuenta a la Superiora. La calentura no cede ante los remedios: sufre la pobre enferma más de sesenta accesos, y muchos creen próxima su partida de esta vida. El Médico Divino la consuela maravillosamente. Un día se le presentan, en forma de tres jóvenes resplandecientes de luz, vestidas de blanco, las tres Personas de la Santísima Trinidad; otro día, y mientras se lamenta amargamente de no poder levantarse para ir a recibirle, la toca amorosamente Jesucristo y le dice: "Levántate y ven a buscarme"; y así lo hace sin ninguna dificultad.



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



martes, 11 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 11: NO ME HAGAS RESITENCIA

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               ...mi Divino Maestro me instaba con tal fuerza a dejarlo todo para seguirle, que no tenía reposo, y me inspiraba tan gran deseo de asemejarme a Su vida de dolores, que cuanto sufría me parecía nada; por lo cual redoblé mis penitencias. Vez hubo en que, arrojándome a los pies de mi crucifijo, le dije: "Querido Salvador mío, ¡cuán feliz sería si imprimierais en mí vuestra imagen dolorosa!". Y Él me respondió: "Es lo que pretendo, con tal que no Me hagas resistencia y cooperes por tu parte".



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



lunes, 10 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 10: ¿NO TE BASTO YO, QUÉ TEMES?

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               ...quejándome sin cesar a mi Divino Maestro de que temía no poder agradarle en todas mis acciones, en vista del exceso de propia voluntad, pues hacía las mortificaciones a mi gusto, y no era para mí estimable, sino lo practicado por obediencia: "¡Ay de mí!, Señor mío –le decía–, dadme alguno que me conduzca a vos". "¿No te basto Yo?" –me respondió–; "¿qué temes? Una hija tan amada como tú, ¿podrá perecer entre los brazos de un Padre Omnipotente?"



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



domingo, 9 de junio de 2024

EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 9: YO SUPLIRÉ LO QUE TE FALTE

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Me preparaba para hacer mi confesión anual con una ansiedad grande de conocer mis pecados, y mi divino Maestro me dijo: "¿Por qué te atormentas? Haz lo que está en tu poder, y Yo supliré lo demás que te falte. Pues nada pido tanto en este Sacramento como un corazón contrito y humillado, que, con voluntad sincera de no desagradarme más, se acuse sin doblez. Entonces perdono sin tardanza, y se sigue de ahí una perfecta enmienda".



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ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



sábado, 8 de junio de 2024

LOS ESTIGMAS DE SANTA GEMA


"Jesús mío, padecer Contigo, me amas, 
soy un retoño de Tus Llagas, 
fruto de Tu Pasión"


               Tal día como hoy, el 8 de Junio de 1899, Santa Gema Galgani recibía el don de los sagrados estigmas de la Pasión; tenía la mística apenas 21 años de edad. A ese cruento dolor compartido con Nuestro Señor Jesucristo se añadió la incomprensión de los que la rodeaban: fue tachada de embustera y de histérica, y hasta su mismo Confesor pensó que las heridas se las causaba ella misma.

               "Después de la Comunión, Jesús me avisó de que por la tarde me haría una gracia grandísima. Se lo dije a Monseñor Volpi, y este me dijo que estuviese atenta y que se lo contara luego. Llegó la tarde. De repente me asaltó un fuerte dolor de mis pecados. Después me sentí recogida... Al recogimiento sucedió la pérdida de los sentidos y me hallé en presencia de mi Madre Celestial y del Ángel de la guarda, que me mandó hacer un acto de contrición. Después mi Madre me dijo: -"Hijita, en Nombre de Jesús te sean perdonados tus pecados. Mi Hijo te ama mucho y quiere hacerte una gracia muy grande. Sabrás hacerte digna de ella... Yo seré tu Madre. Sabrás mostrarte verdadera hija." Me cubrió con Su manto, y en ese instante apareció Jesús. De Sus Llagas no salía sangre sino llamas de fuego, que vinieron a tocar en mis manos, pies y costado. Creía morir y habría caído al suelo si mi Madre no me hubiera sostenido. Permanecí así varias horas. Después mi Madre me besó en la frente, desapareció y me hallé de rodillas. Seguía sintiendo un dolor fuerte en las manos, pies y costado. Me levanté para acostarme, pero noté que de estas partes manaba sangre..."

               De esta manera Santa Gema pasó a convertirse en la víctima de Jesús, queriendo "suplir en su carne lo que le falta a la Pasión de Cristo". Este hermoso don se manifestaría en las tardes del Jueves al Viernes, todas las semanas; queriendo disimular las llagas usaría guantes, por la vergüenza que sentía al creerse indigna de semejante gracia.

               Santa Gema, inmersa en la oscuridad del mundo, rodeada por la incomprensión de los hombres, bien pudo hacer suyas las palabras del primer estigmatizado "Nemo nihi molestus sit. Ego enim stigmata Domini Iesu in corpore meo porto"... "Ningún hombre me dañe, puesto que llevo las marcas de Nuestro Señor en el cuerpo" (San Pablo a los Gálatas, cap. 6, vers. 17)



EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 8: UN SABIO Y PRUDENTE DIRECTOR

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               ...todavía en esa época, tenía Él anegado en las dulzuras de Su Amor, todo rigor de mis penas y sufrimientos. Le pedía con frecuencia que apartara de mí tales dulzuras, para dejarme gustar con placer las amarguras de Sus angustias, abandonos, agonías, oprobios y demás tormentos; mas me respondía que debía someterme con indiferencia a todas Sus varias disposiciones y nunca dictarle leyes: "Yo te haré comprender en adelante que Soy un sabio y prudente Director, y sé conducir sin peligro las almas, cuando se abandonen a Mí, olvidándose de sí mismas".



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se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



viernes, 7 de junio de 2024

FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

  

...te pido que el primer Viernes 
después de la Octava del Corpus 
se celebre una Fiesta especial 
para honrar a Mi Corazón...

Revelación del Sagrado Corazón de Jesús
a Santa Margarita María de Alacoque,
en Paray-le-Monial, Junio de 1675



               Con amor aun mayor latía el Corazón de Jesucristo cuando de su boca salían palabras inspiradas en amor ardentísimo. Así, para poner algún ejemplo, cuando viendo a las turbas cansadas y hambrientas, dijo: «Me da compasión esta multitud de gentes» (San Marcos, 8, 2); y cuando, a la vista de Jerusalén, su predilecta ciudad, destinada a una fatal ruina por su obstinación en el pecado, exclamó: «Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que a ti son enviados; ¡cuantas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus polluelos bajo las alas, y tú no lo has querido!» (San Mateo,23, 37). 

               Su Corazón palpitó también de amor hacia su Padre y de santa indignación cuando vio el comercio sacrílego que en el templo se hacía, e increpó a los violadores con estas palabras: «Escrito está: "Mi casa será llamada casa de oración"; mas vosotros hacéis de ella una cueva de ladrones» (San Mateo, 21, 13)

               Pero particularmente se conmovió de amor y de temor su Corazón, cuando ante la hora ya tan inminente de los crudelísimos padecimientos y ante la natural repugnancia a los dolores y a la muerte, exclamó: «Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz» (San Mateo, 26, 39); vibró luego con invicto amor y con amargura suma, cuando, aceptando el beso del traidor, le dirigió aquellas palabras que suenan a última invitación de su Corazón misericordiosísimo al amigo que, con ánimo impío, infiel y obstinado, se disponía a entregarlo en manos de sus verdugos: «Amigo, ¿a qué has venido aquí? ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?» (San Mateo, 26, 50); en cambio, se desbordó con regalado amor y profunda compasión, cuando a las piadosas mujeres, que compasivas lloraban su inmerecida condena al tremendo suplicio de la cruz, las dijo así: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos..., pues si así tratan al árbol verde, ¿en el seco qué se hará?» (San Lucas, 23, 28).

               Finalmente, colgado ya en la cruz el Divino Redentor, es cuando siente cómo su Corazón se trueca en impetuoso torrente, desbordado en los más variados y vehementes sentimientos, esto es, de amor ardentísimo, de angustia, de misericordia, de encendido deseo, de serena tranquilidad, como se nos manifiestan claramente en aquellas palabras tan inolvidables como significativas: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (San Lucas, 23, 34); «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (San Mateo 27, 46); «En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso» (San Lucas, 23, 43); «Tengo sed» (San Juan, 19, 28); «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (San Lucas, 23, 46). 


Papa Pío XII, Encíclica "Haurietis aquas"
15 de Mayo de 1956



               La Devoción al Sagrado Corazón tiene doble objeto: se propone, en primer lugar, honrar, por medio de la adoración y del culto público, el Corazón de carne de Jesucristo y, en segundo lugar, tiende a honrar aquel Amor infinito que nos ha tenido desde Su creación y que todavía está consumiéndole por nosotros en el Sacramento de nuestros altares.

                ...al honrar el corazón de Jesús, no suprimimos lo restante del compuesto divino del hombre-Dios, ya que al honrar a Su Corazón lo que en realidad pretendemos es celebrar todas las acciones..., la vida entera de Jesucristo, que no es otra cosa que la difusión de Su Corazón al exterior.

                De la misma manera que los ojos ven y los oídos oyen, así también el corazón ama; es el órgano de que se sirve el alma para manifestar los afectos y el amor. En el lenguaje vulgar se confunden estos dos términos, y se emplea la palabra corazón para significar el amor y viceversa. El Corazón de Jesús fue, por ende, el órgano de Su Amor; cooperó en la obra de Su Amor, siendo el vehículo del mismo amor; experimentó todas las sensaciones de amor que pueden conmover al corazón humano, con la diferencia de que, amando el Alma de Jesucristo con un amor incomparable e infinito, Su Corazón es una hoguera inmensa de amor de Dios y de los hombres, y de esta hoguera salen de continuo las llamas más ardientes y más puras del amor divino. 

                Esas llamas le abrasaron desde el primer instante de su concepción hasta el último suspiro de Su vida y después de la Resurrección no han cesado ni cesarán jamás de abrasarle. El Corazón de Jesús ha latido y late cada día con innumerables Actos de Amor, cada uno de los cuales da más gloria a Dios que la que pueden darle todos los actos de amor de los Ángeles y de los Santos. Por consiguiente, entre todas las criaturas corporales es la que más contribuye a la Gloria del Creador y la que más merece el culto y el amor de los Ángeles y de los hombres. 

                ...todo el amor de la vida mortal del Salvador, Su Amor infantil en el Pesebre, Su Amor lleno de celo apostólico por la Gloria de su Padre durante Su predicación, Su Amor de Víctima sobre la Cruz..., todos esos amores se hallan reunidos y triunfantes en Su Corazón Glorioso que vive en el Santísimo Sacramento. Aquí debemos buscarle para alimentarnos de Su Amor. También está en el Cielo, pero para los Ángeles y los Santos ya coronados. En la Eucaristía está para nosotros: nuestra devoción al Sagrado Corazón debe ser, por consiguiente, eucarística, debe concentrarse en la Divina Eucaristía como el único centro personal y vivo del Amor y de las Gracias del Sagrado Corazón para con los hombres...



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                El Corazón de Jesús vive en la Eucaristía, supuesto que Su Cuerpo está allí vivo. Es verdad que este Corazón Divino no está allí de un modo sensible, ni se le puede ver, pero lo mismo ocurre con todos los hombres. Este principio de vida conviene que sea misterioso, que esté oculto: descubrirlo sería matarlo; sólo se conoce su existencia por los efectos que produce. El hombre no pretende ver el corazón de un amigo, le basta una palabra para cerciorarse de su amor. ¿Qué diremos del Corazón Divino de Jesús? Él se nos manifiesta por los sentimientos que nos inspira, y esto debe bastarnos.


Beato Pedro Julián Eymard, Consideraciones 
y Normas Eucarísticas de Vida Cristiana




EJERCICIO PIADOSO EN HONOR DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 7: YO TE ENSEÑARÉ

  



               Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

               En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

               Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


ORACIÓN INICIAL 

               Oh queridísimo y Divino Corazón de mi Jesús, ¡qué caricias Te haría si Te poseyera! ¡Cómo Te abrazaría! Oh Corazón todo amable, mil veces Te besaría y me pondría de rodillas para adorarte; mil veces Te apretaría estrechamente contra mi pecho, a fin de abrasarme con las llamas con que Tú Te abrasas. Oh Corazón Sagrado, Corazón encendido, Corazón abrasado, Corazón Divino, que has respirado y suspirado tantas veces por mí; no quiero de aquí en adelante respirar sino por Ti. ¡Oh Buen Jesús!, separa de mi pobre corazón todo lo que Te desagrade, y hazlo manso, sencillo y humilde.


MEDITACIÓN DIARIA
(Extraída de los escritos de Santa Margarita María de Alacoque)


               Pidiendo a mi Maestra que me enseñase a hacer oración, de la cual tenía grande hambre mi alma, no quiso creer que, habiendo entrado religiosa a la edad de veintitrés años, no supiese hacerla, pero después de habérselo yo asegurado, me dijo por primera vez: "Id a colocaros delante de Nuestro Señor Jesucristo, como una tela preparada delante de un pintor". Hubiera yo querido la explicación de lo que me decía por no comprenderlo, pero no osaba pedírsela; mas el Señor me dijo: "Ven, que Yo te enseñaré". Y tan pronto como fui a la oración, me hizo conocer que aquella tela preparada era mi alma, sobre la cual quería trazar todos los rasgos de su vida dolorosa, pasada toda ella en el amor, en las privaciones, en el alejamiento, en el silencio y en el sacrificio, hasta la consumación.




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se recomienda su copia y difusión, sin fines lucrativos.


ORACIÓN FINAL 

               Renueva completamente el estado de mi alma, oh mi Divino Jesús, y toma entera y perfecta posesión de todo mi ser, el cual dedico y consagro en perfecto holocausto de amor a Tu amable Corazón. Haz de mi pobre y mezquino corazón un paraíso de Tus delicias, con las flores y frutos de las sólidas virtudes de humildad, mansedumbre, sencillez; abrásalo sobre todo en un vivo y ardiente deseo de Tu Amor; que el único objeto de todas mis aspiraciones sea agradarte, a fin de que en el momento en que me saques de esta vida, no muera de otra muerte que la de Tu Amor y por Tu Amor. Así sea.


               Terminamos este Ejercicio signándonos en el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.