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domingo, 26 de junio de 2022

SANTIFICAR EL DOMINGO EN LAS CATACUMBAS


"Quien reza se salva, 
quien no reza se condena" 

San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia



 

               No son pocas las almas -y cada vez aumentan en número-  que tienen escrúpulos, problemas de conciencia a la hora de participar en una Misa en unión con Bergoglio, aunque ésta se celebre según "el rito tradicional". 

               Lo primero que debemos tener claro es que quien participa de cualquier acto religioso, como pueden ser un Misa, un Rosario, grupos de oración, etc, bajo la tutela de un Sacerdote o Comunidad que está "indultada" por Roma, se hace partícipe de la "iglesia conciliar" y de su "Papa". 

               De nada sirven el latín, los encajes y las casullas de seda bordadas en hilo de oro, porque usan el Misal reformado por Juan XXIII, lo que viene a ser una especie de "misa tridentina light", destinada a nostálgicos y conservadores de rúbricas, pero no apta para verdaderos Católicos tradicionales. Lo mismo ocurre con los demás Sacramentos y sobre todo, con la Doctrina, que es el germen de la confusión creada por los falsos tradicionalistas.

               Por tanto, PECAN GRAVEMENTE los que asisten o participan de algún modo en ceremonias o actos patrocinados/respaldados por la Roma modernista, por la "Iglesia del Concilio"; si rechazamos dicho "Concilio" debemos en consecuencia desechar por ende TODO cuanto de él se desprende, incluido el NO reconocimiento de la Autoridad de los presuntos "Jerarcas", incluida la cabeza, el pretendido "Papa". 

               Los Católicos que hemos optado por la postura SEDEVACANTISTA (aceptamos la vacancia del Trono Papal desde la muerte de Pío XII en 1958) amamos profundamente el Papado, porque creemos en la Promesa de Nuestro Señor cuando nos aseguró que las puertas del Infierno no prevalecerían sobre Su Iglesia. Aceptar que existan Papas herejes, que enseñen el error, a los que hay que resistir, es simplemente anticatólico, contrario a la Verdad y una blasfemia de primer orden.

               Si no tenemos cerca a un Sacerdote íntegro, que no esté unido a la Roma apóstata, si no podemos asistir a la Santa Misa Dominical, nos toca rezar más que nunca, con mayor  respeto y devoción, a fin de conseguir de Dios Misericordia y Piedad por este mundo que camina de espaldas a Él. 

               El Sacramento de la CONFESIÓN lo podemos realizar con un Sacerdote válidamente ordenado: que haya recibido la Ordenación Sacerdotal antes de 1969 o bien que esté ordenado por un Obispo tradicional, que no esté en comunión con la "Iglesia del Concilio".

              Ante esa imposibilidad de asistir la Santa Misa, los Domingos deben ser santificados igualmente; debemos recogernos en casa, en una habitación tranquila, sin ruidos, apagada la televisión y en jaque los teléfonos móviles, pues la Presencia de Dios ha de buscarse desconectando de todo lo accesorio; usando un misalito (edición anterior a 1960) es recomendable leer los textos de la Santa Misa que corresponda, Epístola y Evangelio, como si estuvieses asistiendo a la misma. Haremos una piadosa Comunión Espiritual y la posterior Acción de Gracias. Para finalizar, como en la Santa Misa, podemos recitar las Tres Avemarías, la Salve y la Oración a San Miguel Arcángel.

              Como el Rito Católico Romano se reza en latín, puedes unirte a la Santa Misa a través de internet, sin importar el país en donde se celebre, pues la Liturgia es la misma; te recomiendo este enlace de la Congregación de María Reina Inmaculada (CMRI), en los Estados Unidos de América.


EN RESUMEN

Para santificar el Domingo

(A las almas que no puedan asistir
al Santo Sacrificio de la Misa)


          - Rezar los quince Misterios del Rosario (Gozosos, Dolorosos y Gloriosos); lo recomendable es dividirlo a lo largo del día, mañana, mediodía/tarde y tarde/tarde-noche. NUNCA dejar el rezo del Santo Rosario para poco antes de dormir.

          - Leer el Catecismo; cada Domingo repasar la Doctrina más esencial y profundizar en alguna Verdad de Fe.

          - Nos persignamos con agua bendita; hacemos la Oración de Ofrecimiento de la Santa Misaleer en el misalito la Epístola y Evangelio del Domingo que corresponda. 

          - Comunión Espiritual

          - Acción de gracias

          - Rezamos las Tres Avemarías, la Salve y la Oración de San Miguel Arcángel

          -Terminamos persignándonos de nuevo con agua bendita.

          - Puedes unirte espiritualmente al Sacrificio de la Misa por internet; te recomiendo hacerlo a través del canal de la Congregación de María Reina Inmaculada (CMRI). Puedes acceder tocando AQUÍ


 


miércoles, 13 de abril de 2022

NOS QUEDA REPARAR POR LOS QUE NO AMAN A DIOS




               Pidamos hoy por tantas almas que a pesar de haber recibido el Sacramento del Bautismo, viven la Semana Santa como paganos; espíritus muertos que deambulan por playas, discotecas, centros comerciales... viviendo con absoluta frivolidad unos días Santos donde la Iglesia rememora la Pasión y Muerte de Nuestro Señor y los Dolores de la Purísima María. Esta clase de "cristianos" son tan hipócritas como aquellos que fueron a aclamar a Cristo el Domingo de Ramos como Rey y a los pocos días bramaban ante Pilatos para que crucificara al Nazareno, a favor de la libertad de un asesino.

               Debemos recordar que las aguas bautismales imprimen carácter en el alma, esto es: se es Cristiano para siempre, más allá incluso de la muerte, en el Cielo, pero también en el Infierno... por lo que es menester luchar cada día por la salvación propia, pero también es obligación grave que conquistemos para Cristo a los que se han apartado de Él. Ser tibio en este asunto, prescindir del proselitismo al que nos impele Nuestro Señor cuando nos comanda "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación" (Evangelio de San Marcos, cap. 16, vers. 15)

               El primer, y tal vez el mejor medio, es la oración, confiada y constante, por la conversión de nuestros más allegados, familiares y amigos. Después, el apostolado del ejemplo, que viene a ser predicar con la vida propia, comportándonos como buenos Cristianos, con la mayor coherencia e integridad, especialmente en lo referente a la Caridad.

               Desafortunadamente, muchos Católicos viven más pendientes del sexto Mandamiento que del primero, del que nos obliga a amar al prójimo a como nosotros mismos, a tratarlo pues con la mayor cordialidad, especialmente cuando tratemos asuntos concernientes a las Verdades Eternas de nuestra Fe; Dios tiene Sus tiempos para cada uno, pues toda alma es preciosísima ante Su mirada amorosa. Con actitudes toscas y sectarias poco o ningún bien obtendremos en los que viven alejados de Cristo. 

              En esta Semana Santa nos queda reparar por los que no aman a Dios, sacrificarnos por quienes viven sensualmente y sobre todo, nos urge rezar, poniendo como principal intercesora ante el Trono de Dios a la que es Auxilio de los Cristianos y Corredentora con Cristo de la humanidad caída. 






jueves, 10 de marzo de 2022

LOS DISPENSADORES DE LA SANGRE DEL INMACULADO CORDERO


               El Sacerdote, como Cristo, con Él y en Él, se inmola en cada altar cada vez que ofrece la Sagrada Forma, el Cordero Inmaculado que quita el pecado del mundo; con Cristo el Sacerdote se inmola, por tus pecados y por los míos, para que aquél buen propósito que te marcaste se cumpla, para que seas cada día más Santo, para que... ¡tantas y tantas intenciones por las que a diario el Sacerdote, ofrece y se ofrece con Él por ti y por mí!

                ¡Cómo olvidar al Sacerdote que me bautizó y gracias al cual soy hijo de la Iglesia!. Sería un ingrato además, si no rezase por el Sacerdote que me dio por primera vez a Jesús Sacramentado, y lo mismo para aquel otro que con paciencia escuchó tantas confesiones y me impartió la absolución para que mi alma volviese a estar en gracia. 

               Bienes y gracias sobrenaturales que regala el Sacerdote cada vez que bendice, que se le acercan a pedirle la Bendición, porque ven en él al Buen Dios que vela por sus hijos, que los cuida y regaña a la par, porque anhela lo mejor para ellos. 

               Sacerdote que pasea entre la gente como paseó Nuestro Señor, repartiendo amor y sanando heridas del alma; Sacerdote que a veces es vitoreado como Nuestro Señor el Domingo de Ramos pero que también, como Cristo, es traicionado por un Judas, negado por un Pedro y amado sin límites por un Juan que le es fiel hasta las horas del Calvario. 

               Sacerdote que guarda en su pecho un corazón de padre, de hermano, pero sobre todo, un corazón que se duele con la pérdida de las almas, un corazón que no entiende la ceguera espiritual, buscada y consentida por tantos, un corazón que se ve muchas veces -como el de Cristo- abandonado e incomprendido por hablar de la Verdad y predicarla sin temor... 

               ¡Si buscáramos más al Sacerdote encontraríamos sin duda a Cristo!, su voz, no es suya, ¡sino la del mismo Cristo! 


Padre Alfonso María del Santísimo Sacramento



               "Toma precaución para ver a los Sacerdotes solo como a los humildes dispensadores de la Sangre del Inmaculado Cordero; pasa por alto las faltas que puedes ver en ellos. Un Sacerdote es un hombre y por lo tanto falible y capaz de cometer errores, pero esto no le impide ser el Ungido del Señor, marcado para siempre con el signo imborrable y con  el poder de consagrar el Cuerpo de Cristo, administrar los Sacramentos y predicar a todos en el Nombre de Dios."



domingo, 26 de diciembre de 2021

EL PROPÓSITO PARA 2022: REALIZAR A DIARIO LA COMUNIÓN ESPIRITUAL

 

"Amo tanto el deseo de un alma de recibirme, 
que me apresuro a venir a ella cada vez 
que me llama con sus anhelos..." 

Revelación de Nuestro Señor 
a Santa Margarita María de Alacoque


                Con la llegada de un nuevo año civil enseguida brotan en la mente propósitos y metas por alcanzar; temas pendientes que queremos retomar o tal vez comenzar, objetivos frustrados ayer que estamos decididos a cumplir ahora. 

               El próximo primero de Enero de 2022, comenzarán a llover los deseos y compromisos... pero tal vez esa lluvia sea efímera, y te explicaré por qué: en la mayoría de las ocasiones nos marcamos objetivos que no son para nosotros, ya que en la mayoría de los casos, esos ideales son tan mundanos como perder peso, hacer deporte o ahorrar más dinero. Son deseos buenos, tal vez, pero que al espíritu aportan más bien poco o nada.



               Por eso te animo a que de cara al nuevo año busques un propósito espiritual; concentra tu ánimo y fortaleza en Dios, con eso, todo lo alcanzarás; si te parece tan complicado o no sabes cómo hacerlo, te indicaré el mismo camino que muchos Santos eligieron: Jesús Sacramentado. Sí, en el Santísimo Sacramento del Altar encontramos el Pan de Vida Eterna que nos alimenta espiritual y corporalmente. Es éste el maná de nuestros días de desierto, la fuente que refresca en el desaliento, la bandera que ha de guiar todas nuestras conquistas.

                El amor a Jesús Sacramentado está lejos de vanos sentimentalismos o emociones que pronto se olvidan; no, el amor por el Santísimo Sacramento se ha de plasmar en hechos, en obras de verdad, en palabras de enamorado. 

               Hechos amorosos como recibir a Nuestro Señor en la Sagrada Comunión, con el alma limpia de pecado después de una buena confesión; amor a Jesús Sacramentado que continúa con la fervorosa Acción de Gracias tras comulgar. Amor consolador cuando nos acercamos al Sagrario, a cualquier hora del día, ya sea física o espiritualmente, para hacer compañía al Prisionero Divino que descansa en el Tabernáculo esperando la limosna de tu cariño. También con la práctica de la Comunión de los Primeros Viernes daremos a Jesús Sacramentado merecida reparación por cuantos ultrajes recibe en este Divino Sacramento del Altar.

                 Y cuando nos falte la Santa Misa o no podamos acercarnos al Sagrario, volemos entonces en espíritu a aquél Sagrario que tanta piedad movía en nuestras almas y con un deseo sincero de recibirle, hagamos la Comunión Espiritual.

               La Comunión Espiritual se puede hacer en cualquier momento del día y en cualquier lugar, aunque lo más apropiado es realizarla en la Visita a Jesús Sacramentado. 

               La Comunión Espiritual NO sustituye la Comunión Sacramental que recibimos en la Santa Misa, sino que es como un anticipo de la misma, un deseo sincero de comulgar, de recibir a Jesús Sacramentado en nuestro corazón, por eso, y al igual que ocurre con la Comunión Eucarística, debemos tener preparación previa:

               Estar en gracia de Dios -no tener conciencia de pecado mortal- , hacer un acto de Fe en la Presencia Real de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento -donde Jesús se encuentra con Su Cuerpo, Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad. A continuación, formulamos el deseo de comulgar espiritualmente, mediante un deseo sencillo o bien usando de alguna de las oraciones que los Santos nos han legado para tal caso, como por ejemplo la de la imagen que acompaña estas líneas. 

               Después de un momento de intimidad con Jesús, al que albergamos en nuestro pecho después de comulgar espiritualmente, concluiremos haciendo una sincera acción de gracias, por cuantos beneficios va a causar recibir a Nuestro Señor por este medio de la Comunión Espiritual.

               Si alguna vez asistimos a la Santa Misa y por desgracia estuviésemos en estado de pecado mortal o tal vez por otra causa grave no pudiésemos comulgar, el formular una Comunión Espiritual hará que aprovechemos algunas de las gracias que hubiésemos obtenido de haber comulgado sacramentalmente; si estamos en pecado mortal -y hasta que podamos confesar- es preferible realizar comuniones espirituales antes que cometer el sacrilegio de ir a comulgar en Misa sin la debida preparación.



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              La Comunión Espiritual es la manera más rápida de unirnos a Jesús Sacramentado; por eso te animo a que al poco de despertar, después de rezar tus oraciones básicas, continúes arrodillado y así, en presencia de Dios y de Nuestra Santa Madre, te representes por un momento ante el Sagrario: adora a Jesús, Prisionero del Tabernáculo, dale gracias por estar noche y día preso por tu amor y el mío; luego, formula la Comunión Espiritual y toma así el alimento que te sostendrá durante la jornada. 

               Sería ideal que a partir de hoy te propongas hacer muchas comuniones espirituales a lo largo del día, durante todo el nuevo año, no sólo por tu propio provecho sino como un acto de amor y reparación al Corazón Eucarístico de Jesús, herido por cuantas almas comulgan fríamente, sin la debida preparación o por aquellas desgraciadas que lo hacen sacrílegamente... tu Comunión Espiritual, por la mañana, y todas las que puedas hacer después, en medio del transcurso de tus obligaciones, procura que sean preparadas, fervorosas y agradecidas; así repararás por otras muchas comuniones mal hechas y por todas aquellas que se han dejado de hacer.



lunes, 19 de julio de 2021

LA APOSTASÍA ACTUAL. BERGOGLIO: GOLPE MORTAL AL SECTOR DE LOS CONSERVADORES


El fundamento de la Caridad 
es la Fe pura e inmaculada

Papa Pío XI, Encíclica Mortalium animos




               Comencemos haciendo una clara distinción entre "católicos conservadores" y "católicos tradicionalistas": los primeros son aquellos que como bien indica el término, simplemente conservan, mantienen formas y estructuras aunque éstas sean superfluas o caducas; a los conservadores no les mueve el amor a la Verdad, sino un mero sentimentalismo por épocas pretéritas, edulcorado con buena mesa a la hora de comer y lana cashmere para la sotana. La Doctrina les importa en cuanto vaya relacionada con su status personal y con la liturgia; no cuestionan los cambios en materia de Fe o Doctrina: todo vale mientras Roma les siga permitiendo el carnaval... pero el sainete de encajes, forros azulados y bonetes en seda, llega a su último acto.




               Por contra, los tradicionalistas, alientan y transmiten el Alma Doctrinal, la Enseñanza perenne de la Santa Iglesia, la esencia de nuestra Santa Religión; a diferencia de los conservadores, los tradicionalistas no reparan en exceso en lo referente al ornato o a lo que es accesorio y por tanto, prescindible, sino que su lucha es por la Fe y por la Integridad del Dogma Católico. "Es indudable que perecerán eternamente los que no tengan Fe Católica y no la guardan íntegra y sin mancha..." (Credo Atanasiano)




              Aclarados los conceptos, señalemos ahora a los individuos de una y otra tendencia: los acomodaticios conservadores siempre buscarán el refrendo de la oficialidad, ser reconocidos canónicamente, aunque sea tan solo el placet de un Obispo de la otra parte del mundo, o conformarse con posar junto con un purpurado aficionado a la seda y a los encajes de guipur. Estos conservadores, juegan a ser tradicionales, pero aceptan sumisos los postulados y disposiciones anti católicas del Concilio Vaticano II; de vez en cuando asisten a cultos que resultan maravillosos a los ojos de los amigos de la estética; pero el incienso y los brocados de oro no disimulan el lisonjero sermón del celebrante, que en ocasiones ensalza figuras como "San" Juan Pablo II o cita documentos del actual "Pontífice" Francisco. Pobres ilusos: las palabras aduladoras de los sectores conservadores no han conmovido el corazón del montonero que ocupa la Sede Petrina...




               De esta manera, gracias al documento "Traditionis custodes", la Roma Apóstata que preside Bergoglio, pone aún más cortapisas a aquellos ingenuos que deseaban hacer "la experiencia de la Tradición". Almas confundidas que creían posible navegar contra corriente en una iglesia que ya no es Católica; de alguna manera, el "Papa" Francisco ha contribuido a separar el trigo de la cizaña, condenando a los conservadores  al puro ostracismo, a aquellos amigos del trapo, de los encajes y de las sotanas de buen paño, que ahora ven peligrar las capillas e iglesias donde correteaban su boato barroco; Roma ha dispuesto que cada Obispo diocesano disponga si en su diócesis, a capricho, si se puede o no celebrar la Misa de Siempre, quién puede hacerlo y en qué condiciones...

               La decisión de Bergoglio, nos ha reafirmado -una vez más- a los que mantenemos que la Sede de Pedro está Vacante, desde que fue usurpada desde 1958, por el filo masón de Angelo Roncalli, alias "el Papa Bueno". Estoy convencido que el estrangulamiento al que Roma somete -y que aumentará con el tiempo- a los institutos y congregaciones de corte "tradicional", ayudará a algunos a renunciar a la "resistencia", para dar el paso definitivo por la Fe Católica.

               De cierto, Jorge Mario Bergoglio, con su mediocre "magisterio" y sus continuos ataques a todo aquél que sea sospechoso de ser "demasiado católico", ha sido el primero en promover y alentar la opción sedevacantista... con su oratoria zafia y sus actitudes excéntricas, ha delimitado la senda de la neo iglesia del Vaticano II, y todo aquel que no siga esta línea será sospechoso de integrista o cismático, y por tanto, susceptible de ser defenestrado.




               Recemos pues, para que el Divino Espíritu Santo continúe guiando a la Iglesia, que aunque se mantiene viva en Catacumbas, permanece libre, Santa e indefectible; a la vez, demos gracias a Dios, que nos hace pasar por esta prueba de Fe, trance complejo y lleno de incomprensiones, de luchas aparentemente estériles, como una especie de Martirio incruento, pero que debemos aceptar y aprovechar para vivir en mayor intimidad con Jesús-María.

               Que el Todopoderoso, por intercesión de la Virgen Purísima, conceda el coraje y la fuerza suficiente a aquellas almas que de veras quieren abrazar la Verdad Católica. 


Padre Alfonso María del Santísimo Sacramento, O. Carm.



domingo, 30 de mayo de 2021

LA SANTÍSIMA TRINIDAD, PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO

 

          El Misterio de la Santísima Trinidad penetra toda la Liturgia Católica. Celebramos ante todo los sucesos de la Vida del Verbo hecho carne, pero una de nuestras grandes fiestas está consagrada a rendir nuestros homenajes al Espíritu Santo, y constantemente enviamos nuestras oraciones al Padre por medio del Hijo.

          No obstante, la Santa Madre Iglesia ha querido reunir en una sola Fiesta los Nombres de las tres Divinas Personas. Desde los primeros siglos, celebraron los cristianos este día, si bien fue el Papa Juan XXII quien extendió su celebración a toda la Universal Iglesia en 1334.

           Las tres Divinas Personas han contribuido a la Obra de nuestra Redención: el Padre envió a Su Hijo a la Tierra; "Tanto amó Dios al mundo que le dio a Su Hijo Unigénito". El Hijo, se hizo hombre y murió por nosotros, para salvarnos y hacernos hijos de Dios. Desde que Él se apartó de nosotros, quedó a nuestro lado el Espíritu Santo, para ser nuestro Guía , nuestro Maestro, nuestra fuerza y nuestro aliento.




                En el Evangelio de hoy escuchamos a Jesús Resucitado decir a Sus Apóstoles sobre una montaña de Galilea: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo” (Evangelio de San Mateo, cap. 28, vers. 19). Es la única vez que aparece en todos los Evangelios en labios de Nuestro Señor las Tres Divinas Personas nombradas con orden y explícitamente. Jesucristo manda a Sus Apóstoles enseñar a los hombres con un Misterio incompresible. Porque en sí es incomprensible, pero hace comprensible todas las cosas, todo el Universo. Porque es el centro y el punto de partida y el punto final de todo lo que existe. Es como el sol que no se puede mirar y que ilumina todo. 

               La Civilización Cristiana debe su existencia a este Misterio, es este Misterio el que destruyó los antiguos ídolos de la humanidad. Es este Misterio de la Unidad y Trinidad en Dios. Y ahora de nuevo el mundo vuelve al paganismo, ¿por qué? Porque la Fe en la Trinidad se apaga. En el Nombre de Dios Uno y Trino se halla no sólo la verdadera Civilización, sino también nuestra santificación y salvación eterna. Dios es Uno solo, pero en Él hay Tres Personas verdaderamente distintas: 1) El Padre (la primera persona, que no procede de ninguna otra). 2) El Hijo (la segunda persona, engendrado por el Padre). 3) El Espíritu Santo (la tercera persona). 

               Las Tres Divinas Personas son iguales, cada una es Dios, pero no hay tres dioses, porque tienen la misma esencia y naturaleza divina. No estamos diciendo que 3=1, o que 1=3, sino que Dios es Uno si miramos a Su Naturaleza, y es Trino, si miramos a las personas que tienen esta única naturaleza divina. ¿Pero cómo es posible que haya una única naturaleza divina idéntica en 3 Personas? Aquí nos topamos con el gran misterio (un ejemplo muy lejano que puede ayudar: el alma es una sola pero tiene tres potencias).

               Este Misterio es demasiado grande para que podamos comprenderlo con nuestras pequeñas cabezas. Debemos creerlo y adorarlo humildemente. ¿Por qué? Pues porque Dios ‒que no puede engañarse ni engañarnos, según nos enseña el Catecismo‒ nos lo ha revelado, más concretamente lo ha revelado el Dios hecho hombre, Jesucristo, 2ª Persona de esa misma Santísima Trinidad.

               ¿Pero para qué, podríamos preguntarnos, Dios nos reveló un misterio que no podemos comprender? El dogma de la Trinidad es la confidencia más sublime que Nuestro Señor nos haya hecho a nosotros, pobres creaturas; es además la fuente de donde proceden nuestros sentimientos de amor a Dios y al prójimo.

               Es decir que nos fue revelado para que amásemos mejor a Dios. Dios Padre creó el universo para nosotros, para que admirando y disfrutando de la belleza y de la bondad creadas comprendiésemos mejor su amor y su gloria.

               Dios Hijo tomó nuestra naturaleza con sus debilidades, padeció y murió por nosotros. Quiso habitar entre nosotros y hacerse nuestro alimento.

               Dios Espíritu Santo, que no es sino el amor del Padre y del Hijo, habita en las almas y las santifica por la Gracia. Así comprendemos mejor el amor de este Dios Uno, que se nos reveló también Trino, por nosotros.

                Este Misterio también nos fue revelado para que amáramos mejor a nuestro prójimo. Nuestro Señor rezó en la Última Cena por sus discípulos: “para que todos sean uno, como Tu, Padre, en Mi y Yo en Ti somos uno” (Juan 17, 21). Debemos amar a nuestro prójimo a imitación del amor que se tienen las 3 divinas personas. La más hermosa oración que podemos dirigir a la Santísima Trinidad es la Santa Misa, así como la mejor obra que podemos hacer en honor de la Santísima Trinidad es la caridad para con nuestro prójimo. De ahí entonces la importancia de este misterio en nuestra vida:

               - nacemos y somos bautizados en el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo; - vivimos y comenzamos todo acto de la vida espiritual, recibimos las absoluciones y las bendiciones en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo; - morimos y volvemos a la Santísima Trinidad (al Padre que nos creó, al Hijo que nos redimió, al Espíritu Santo que nos santificó).

               Estamos hechos, el hombre está hecho, nos lo dice el Génesis, a imagen y semejanza de Dios. Estamos hechos a imagen y semejanza de un Dios Trino; en nosotros hay una imagen y semejanza de la Santísima Trinidad. Hay en nosotros, como dice San Bernardo, una trinidad creada: la mente que comprende, el corazón que ama y la voluntad que gobierna las acciones. Con esta trinidad creada que hay en nosotros debemos alabar a la Trinidad increada, creyendo con la mente, amando con el corazón, y obrando con la voluntad. De esa manera imitamos este misterio de la mejor manera. Veamos un poco:

               1) Creyendo con la mente. En las Letanías de la Virgen decimos: “Sancta Trinitas, unus Deus”. Las 3 Personas son distinguibles, pero son en todo iguales. Hay un único Dios: 3 personas, pero una única naturaleza divina. Debemos creer este misterio, como dijimos, porque Dios lo ha revelado, aunque no podamos comprenderlo (la fe no contradice la razón, pero la supera). Es el misterio principal de nuestra Fe, debemos creer en él si queremos salvarnos (¡Oh, Santa Trinidad!, decía San Francisco Javier enseñando a los paganos).

               2) Debemos adorar, alabar a la Trinidad, amando con el corazón. Hemos visto como cada una de las Personas merece nuestro amor (el Padre como creador; el Hijo como Redentor; el Espíritu Santo como santificador), y este amor por la Santísima Trinidad tiene que brillar especialmente en la oración, especialmente por la señal de la Cruz y por el “Gloria Patri”. Enrique IV, luego de humillarse en Canosa, se rebeló contra el Papa otra vez y fue con su ejército a sitiar Roma. En el segundo asalto, luego de incendiar las murallas, en medio de las llamas y el llanto de las mujeres y los quejidos de los agonizantes, apareció en una torre el Papa Gregorio VII e hizo la señal de la Cruz contra las llamas, e inmediatamente se apagó el fuego, como si hubiera recibido una lluvia torrencial. Cuántas veces nos sintamos atacados por el demonio, por las angustias o los peligros, hagamos la señal de la Cruz, con lo cual alabaremos a la Santísima Trinidad y experimentaremos en seguida un gran alivio. Que el respeto humano no nos impida hacer la señal de la cruz delante de otros, por ej., cuando pasamos frente a una iglesia o cuando rezamos viajando (p. ej., el Rosario). También la oración del "Gloria Patri" agrada mucho a la Santísima Trinidad. Recémosla varias veces al día a modo de jaculatoria, y nos mantendremos en presencia de Dios.




               3) Debemos alabar a la Santísima Trinidad obrando con la voluntad. Debemos obrar valientemente para reproducir en nosotros a la Santísima Trinidad. Nuestro Señor dijo: “Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto” (Mt. 5, 48) ¿Qué debemos hacer para ello? Debemos tener en cuenta que a la Santísima Trinidad se opone la trinidad infernal.

               4) Por lo tanto, para ser perfectos y reproducir en nosotros a la Santísima Trinidad, debemos luchar ante todo contra la trinidad infernal. ¿Y cuál es esa trinidad infernal? Es, como dice San Juan, la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida (1 Jn. 2, 16). Allí tenemos a los 3 enemigos contra los cuales tenemos que luchar todos los días.

               Imitaremos a las Tres Personas de la Santísima Trinidad que se aman entre sí, amando al prójimo como a nosotros mismos, como hemos dicho antes, de manera que formemos un solo corazón y una sola alma, como debe ser entre cristianos, cuanto más hoy en día.

               Concluyamos con un ejemplo, el del diácono Mártir Euplio de Catania: lo habían torturado durante mucho tiempo para que renegara de la Fe Católica. Tenía mucha sed y sentía grandes dolores. Entonces el juez le grita: “Adora a Marte y Apolo, y tendrás agua abundante para beber”. El Mártir contestó: ¡Yo adoro al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, que me darán a beber dentro de poco el agua viva del goce eterno! Y doblando las rodillas, inclinó la cabeza, como si bebiera de un río invisible, y enseguida murió. También nosotros, al mundo, ídolos, placer, dinero, orgullo, contestemos como el Mártir: la Santísima Trinidad me dará la única y verdadera felicidad.

               Que la Santísima Virgen (Hija del Padre, Madre del Hijo, y Esposa del Espíritu Santo) nos enseñe a honrar y agradar a la Santísima Trinidad.



sábado, 26 de diciembre de 2020

LA TRISTEZA DE NUESTRA SANTA MADRE


               En medio del júbilo cristiano por el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, comprobamos que en un sinfín de hogares donde sus miembros están bautizados en la Fe Católica, los días de Navidad se resumen en pasarlo bien, divertirse sin límites, ya sea en fiestas familiares, con amigos, donde abunda el alcohol, la comida en exceso y las malas intenciones... nada que ver con el sentido profundamente cristiano de la Navidad. 

               Otrora, cuando Europa empezaba a ser evangelizada, las fiestas paganas fueron sustituidas por celebraciones pías, donde se honraba a Dios, a la Virgen Santa y a los Bienaventurados del Cielo, al tiempo que se rezaba por el destino del alma de los Difuntos. Lamentablemente, podemos comprobar con una simple mirada, como el proceso parece haberse revertido. Ante semejante abandono de la Fe, de la Piedad, de las buenas costumbres, la Santa Madre de Dios se manifestó en diferentes lugares, pero con un mismo Mensaje...




               El 19 de Septiembre de 1846, Nuestra Santa Madre se manifestaba a dos jóvenes, Maximino y Melania, pastores en la montaña alpina de La Salette, Francia. Según el relato de los muchachos, la Virgen se les mostró inicialmente sentada, con las manos cubriendo Su rostro, llorando... y así, en una llanto ininterrumpido, continuó hasta que se despidió de ellos; Melania Calvat, preguntada por los Sacerdotes que examinaron el caso, describe la situación de manera clara: "Parecía una madre a quien sus hijos habían pegado y se había refugiado en la montaña para llorar". Entre llantos, la Virgen Dolorosa de La Salette les transmite un Secreto que deberán publicar en 1858.

               Justo ese año, el 11 de Febrero, sería Santa Bernardita Soubirous, la agraciada con la Aparición de la Virgen en una gruta de Lourdes, muy cerca de Los Pirineros, frontera natural entre España y Francia. Durante el transcurso de dichas Apariciones, el Domingo 21 de Febrero de 1858, Bernardita relata que vio a la Virgen triste... con la simpleza que caracterizaba a la aldeana le preguntó a la Virgen: "¿qué le pasa?, ¿qué puedo hacer?". Nuestra Señora, con el rostro grave, respondió escuetamente: "Rogad por los pecadores." 

               Llegó el siglo XX y una vez más, poco antes de que terminase la Gran Guerra, en la pequeña aldea de Fátima, en Portugal, Nuestra Señora vuelve a mostrar Su divino rostro con semblante grave. Así, en la cuarta aparición, el 19 de Agosto de 1917, relata Sor Lucía -la principal vidente- que la Virgen les animó a seguir rezando a diario el Santo Rosario y que ella misma, aprovechó aquél celestial coloquio para pedirle a la Señora la curación de algunos enfermos; la Madre de Dios -narra la vidente- "tomando un aspecto más triste, les recomendó de nuevo la práctica de la mortificación, diciendo, al final: Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que muchas almas se van al infierno por no haber quién se sacrifique y pida por ellas..."




               No es complicado cavilar que si la tristeza de la Virgen Santísima era profunda a mediados del siglo XIX, como lo mostró en La Salette, luego en Lourdes... y ya comenzado el pasado siglo XX, en Fátima, donde además de la oración, la Madre de Dios solicitó hacer sacrificios por los pecadores, nos cabe preguntar en la actualidad, que la Sociedad se ha alejado de Dios, de la práctica religiosa, de las costumbres cristianas que marcaban las normas sociales... ¿qué grado de dolor habrá alcanzado el Corazón Maternal de Nuestra Señora, al contemplar esta época de impiedad y apostasía, muy lejana en virtud cristiana, como lo fueron los pasados siglos, donde ya la Virgen se lamentaba?

               Las copiosas lágrimas que la Virgen Dolorosa vertió en La Salette, aquella sencilla súplica en Lourdes, "Rogad por los pecadores", o el llamado a la oración y a la penitencia de Fátima, es un pedido que, para aquellos que somos devotos de la Santa Madre de Dios, no se debe ignorar o tomar con ligereza; al contrario, si de veras queremos ser hijos amantes de la Virgen Purísima, estas celestiales manifestaciones son como toques de atención, señales en el camino de nuestra salvación que nos muestran la dirección a seguir: Oración, Penitencia, Reparación: rezar cada día por la conversión de los pecadores, llevar una vida de austeridad, sencilla, de recogimiento, en un continuo ofrecimiento de cuantas contrariedades nos sobrevengan y, por último, ante el llanto virginal de Nuestra Santa Madre, sepamos repararla, por nuestros propios pecados y los de la humanidad, llevando una vida de entrega total a Ella. 



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               Anímate a convertirte en verdadero devoto de María: lleva Su Escapulario en el pecho y Su Amor y el ejemplo de Sus Virtudes en el Corazón. Que Ella te premie y te guíe siempre, especialmente desde hoy, que quieres consagrarte a Ella sin reservas y se lo demuestras con el Propósito que te recomiendo. 


Padre Alfonso del Santísimo Sacramento, Carmelita



 

sábado, 19 de diciembre de 2020

EL MEJOR PROPÓSITO PARA 2021


               El próximo año se cumple el 175 Aniversario de la Aparición de la Virgen en la aldea francesa de La Salette. Allí, al pie de una montaña, Nuestra Señora se dirigió a dos jóvenes pastores, Maximino y Melania, en patois​ (dialecto de aquella región francesa). Ellos, dijeron ver a la Madre de Dios muy triste, llorando... les llamó la atención que portaba un crucifijo al cuello, por cadenas, adornado con los símbolos de la Pasión y "tan real que parecía estar vivo..." según relató Melania Calvat.

               Con esta bella y a la vez desconsolada imagen, se presenta la Santa Virgen María: cercana, pues les habla en su lengua materna, ataviada con ropas de la región, pues Ella es el ser más humilde de la Creación, pero a la vez, la Virgen no oculta a aquellos inocentes niños Su Dolor y Llanto ante tantas almas que viven de espaldas a Su Hijo, que lleva agonizante al cuello, sujeto por las cadenas de la esclavitud del pecado. Nuestra Santa Madre, continúa llevando a cabo la misión que recibió al pie de la Cruz: tomar el sufrimiento y el dolor por nosotros para darnos ahora vida en la Fe y después, llegar con Ella a la Patria Celestial. 

               En La Salette, Nuestra Señora nos llama a la oración reparadora, a la penitencia, a contemplar la Cruz, no como elemento de fastidio, sino como escuela cierta de Santidad. La Virgen, rodeada de cadenas, llorando y con el Crucificado en Su pecho, nos grita como San Pablo "No quise saber de otra cosa entre vosotros sino de Jesucristo, y Éste Crucificado". (1)

               Ahora, que llega una fecha reseñable del urgente llamado de la Virgen en La Salette, te propongo, empezar desde hoy mismo -y tenerlo como propósito espiritual para el año nuevo que se acerca- demostrarle tu amor a Nuestra Santa Madre por medio de pequeños gestos de entrega; descuida, que no será labor costosa ni que te reste tiempo, todo lo contrario: se trata de impregnar tu vida y quehaceres junto a la Virgen, como enseña el Padre Miguel de San Agustín:  

               "El devoto de María procura vivir siempre en la amorosa presencia de esta Madre; el hijo amante de María, por el constante ejercicio de tenerla en la memoria como la Madre Amable, logra el hábito de este filial y amoroso recuerdo, de arte que todos sus pensamientos y afectos van a parar juntamente en Ella y en Dios, ni parece posible que pueda olvidarse de la Madre Amable ni de Dios.
      
              Así como lo hace con Dios, de la misma manera se esfuerza en vivir por María, esto es, en emplear y consumir todas sus fuerzas activas y pasivas por María, en su obsequio, honra y amor, deseando que en todas las cosas sea reverenciada, glorificada y amada y que Su Reinado se fomente, se perfeccione y acreciente en el de Su Hijo Jesús." (2) 

               Anímate a convertirte en verdadero devoto de María: lleva Su Escapulario en el pecho y Su Amor y el ejemplo de Sus Virtudes en el Corazón. Que Ella te premie y te guíe siempre, especialmente desde hoy, que quieres consagrarte a Ella sin reservas y se lo demuestras con el Propósito que te recomiendo.



1     I Carta a los Corintios, cap. 2, vers. 2 

2     Venerable Miguel de San Agustín, Carmelita, "Vida de unión con María"


EL MEJOR PROPÓSITO PARA 2021

EL PLAN DE VIDA CON MARÍA



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Los siete puntos del Plan de Vida
con la Purísima Virgen María

               1º   Ofrécete cada día al Señor, a ti mismo junto con tus pensamientos, palabras y obras, a través de las purísimas manos de María Reina.

                  Honra a la Virgen Inmaculada con el Ángelus y las Tres Avemarías.

                  Reza el Santo Rosario, al menos cinco Misterios, pero mejor es contemplar los quince Misterios.

                  Viste y lleva siempre contigo el Santo Escapulario del Carmen, símbolo palpable de tu Consagración al Inmaculado Corazón de María.

                  Dedica cada Sábado a Nuestra Señora; proponte hacer los Cinco Primeros Sábados Reparadores en Honor al Inmaculado Corazón.

                 Acude a Nuestra Santa Madre cuando te sobrevenga cualquier tentación, en todos tus problemas y necesidades. Ten gran confianza en Ella, igual que un hijo.

                  Procura imitar las virtudes que adornan a María Santísima, sobre todo Su Fe, su Esperanza, su ardiente Caridad y su Pureza virginal; sé buen Apóstol de esta Reina y propaga Su Devoción. 


PROPÓSITOS ESPIRITUALES 

DE AÑOS ANTERIORES...

(toque sobre los títulos para acceder al artículo)


El mejor Propósito para 2018



El mejor Propósito para 2019



El mejor Propósito para 2020






viernes, 18 de diciembre de 2020

X ANIVERSARIO DE NUESTRA PÁGINA "COMO OVEJAS SIN PASTOR"


               El próximo año 2021 (Dios mediante) se cumplirá el décimo Aniversario de esta página; empecé entonces compartiendo un extracto de la Encíclica Pascendi, del Papa San Pío X, y desde entonces, ha sido mi intención la de refrescar de continuo la memoria de los mayores y al tiempo, enseñar a los más jóvenes, aquella misma Doctrina Católica que santificó a millones de almas durante siglos. 

               Con un estilo claro y sencillo, adornado con imágenes hermosas, desde un punto de vista sintético, repasamos el Santoral, las prácticas de piedad más conocidas -y algunas no tanto- pero sobre todo, ha sido siempre idea fija, enseñar la genuina Fe Católica, la de ayer, que es la de hoy y será al fin la de siempre; solo acogiéndonos a la Enseñanza Tradicional de la Santa Iglesia, podremos seguir como Católicos las huellas ensangrentadas de Cristo Nuestro Señor, que se encamina de nuevo al Calvario, a revivir una vez más la Pasión Redentora.



               Bien sabemos que la oración, la Piedad, el sacrificio... no están de moda: vivimos en una época sumergida en hedonismo, donde se rechaza el silencio, la reflexión... y de eso palpamos los frutos de la desidia y la mediocridad, porque una vida sin Dios, carece de sentido y de felicidad verdadera. Por eso fomentamos aquellas oraciones que aprendimos de nuestros abuelos, prácticas piadosas que no son fines, sino medios para tener clara la Presencia de Dios, Su mirada amorosa en nuestra vida, en mitad de los quehaceres ordinarios. 

               Así por ejemplo, comenzamos el día con el Ofrecimiento de Obras, lo continuamos con la Santa Misa, el Ángelus a la Virgen, la Visita al Sagrario, la Comunión Espiritual, el rezo del Santo Rosario... empapar el día de buen olor a Jesús-María; mientras que la Semana del Buen Cristiano, nos orienta a dedicar cada día a una devoción en particular, santificando así cada semana y acrecentando en nosotros ejercicios sencillos que nos ocupan muy poco tiempo y que sin embargo, logran impresionantes frutos espirituales y materiales, si somos constantes en realizarlos. 

               Quiero terminar dando gracias a Dios por inspirarme este pequeño Apostolado, a María Nuestra Santa Madre por sostenerme con Su ayuda y a ti, que te acercas con frecuencia por estas páginas y que confío lo hagas porque encuentras en ellas el lugar de encuentro con Jesús y María.


Juan Diego Ortega




martes, 12 de mayo de 2020

LA "COMUNIÓN" DE LOS MODERNISTAS


"La Tierra será castigada con todo género de plagas; 
habrá guerras, hasta la última que harán los diez reyes 
del Anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, 
y serán los únicos que gobernarán al mundo... 
La Iglesia será eclipsada, el mundo quedará consternado..."

(Del Secreto de la Virgen de La Salette, con Licencia Eclasiástica en 1879)





              Los seguidores de la religión del "Concilio Vaticano II" están divididos, una vez más; como muchos sospechábamos, la pandemia planificada del Covid-19 ha sido la excusa perfecta para implantar "por razones de salud e higiene", la práctica protestante de la Comunión en la mano. 

              Para ellos, esos teólogos anclados en la época hippie, Cristo Eucaristía no es más que un pedazo de pan, un símbolo de la fraternidad universal y del amor sin etiquetas y sin rumbo... y como un poco de harina que es, hay que usar guantes y desinfectante para comulgar, porque aquello de que el Señor sanaba a leprosos y ciegos es puro cuento, añadidos literarios al Evangelio, muy posteriores a la vida de Jesús, que adornan el texto y justifican que lo llamásemos Mesías. Ésa es la teología que enseñan en los Seminarios adictos a Roma, así piensa y así actúa el 90% del "clero" oficial sujeto a Roma; que no te engañen los alzacuellos, los trapos y su falsa piedad. Por fuera aparecen como dignos Ministros de Dios, Sacerdotes de Cristo, pero en su filosofía y más en su vida, reniegan de la Verdadera Fe transmitida por la Tradición Católica, inalterable en la Historia dos veces milenaria de la Santa Iglesia.

               Esta solución, que refleja la absoluta entrega de la Jerarquía modernista con el Nuevo Orden Mundial, ha entristecido y perturbado a las pocas almas buenas y piadosas que están aún en sus filas; en España, el clero oficial está generosamente subvencionado, patrocinando el Estado parte de las nóminas del clero, por eso es más que comprensible el silencio y la actitud de derrota; callan los curas y obispones porque de lo contrario se les cerrará el grifo económico; callan, porque como Judas, prefieren la bolsa con el sustento material antes de hacer un simple acto de Fe.

               Un clero burgués, rodeado de fieles que dicen "Amén" a todo, aunque se les predique hoy sobre el Evangelio de la hemorroísa y el milagro obrado con tan solo tocar el manto de Nuestro Señor y mañana les digan que la Sagrada Comunión trasmite enfermedades. Lo creen todo, lo toleran todo... todo menos la Fe y la Doctrina de siempre, porque no la soportan en su acomodada religión, donde han borrado del catecismo los términos "pecado", "sacrificio", "penitencia"... para sustituirlas por "solidaridad", "compromiso" y "escucha", o lo que viene a se conocido como pura filantropía, contraria a la verdadera Caridad Cristiana.

               Son gente tibia, que prefieren la moda a la Fe, que alaban a su "Papa" Bergoglio, aunque blasfeme y prostituya la Religión Católica poniéndola a la misma altura que otras creencias... se conforman con participar en un servicio religioso estilo "moderno" o por el contrario, se adaptan en asistir a una "misa tridentina", aunque el oficiante la diga más tarde por el rito nuevo, ¿qué más da?. La religión del Concilio es muy tolerante con lo ambiguo pero detesta todo lo que huela a Católico o Tradicional, que es lo mismo.

               Perfectos herejes que aplauden los cambios y ocurrencias del clero corrupto... no son ovejas, sino carneros que terminarán despeñándose junto a sus falsos pastores.

               Que les aprovechen sus galletas eucarísticas... o mejor, que se les atraganten. 

               Los Católicos íntegros seguiremos comulgando en las catacumbas, pero conservando la Fe, en la Iglesia de Cristo, fuera de la cual no existe salvación. 


Padre Alfonso del Santísimo Sacramento






"Los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, los Sacerdotes, 
por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad 
al celebrar los Santos Misterios por su amor al dinero, 
a los honores y a los placeres, se han convertido 
en cloacas de impureza, sí, los Sacerdotes piden 
venganza y la venganza pende de sus cabezas..."

"Muchos abandonarán la Fe y el número de Sacerdotes 
y religiosos que se separarán de la Verdadera Religión 
será grande; entre estas personas se encontrarán 
incluso Obispos...

Abolirán la Fe poco a poco, aún entre las personas
 consagradas a Dios; las cegarán de tal manera que, 
a menos de una gracia particular, esas personas 
tomarán el espíritu de sus malos ángeles: 
muchas casas religiosas perderán completamente la Fe 
y perderán a muchísimas almas..." (1)




"...la Verdadera Fe se ha extinguido 
y la falsa luz alumbra al mundo. 
Ay de los Príncipes de la Iglesia 
que se hayan dedicado únicamente 
a amontonar riquezas sobre riquezas, 
poner en salvo su autoridad 
y a dominar con orgullo!" (2)




NOTAS ACLARATORIAS:

1 y 2 - "El Secreto de la Salette", escrito por Melanie Calvat y Autorizada por el Obispo de Lecce, Mons. Zola en 1879