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lunes, 28 de diciembre de 2020

LOS SANTOS INOCENTES, INMOLADOS POR CAUSA DEL VERBO DIVINO...


                    Herodes, Tetrarca de Galilea, mandó matar a todos los niños con edad inferior a dos años, con motivo del nacimiento de nuestro Redentor, pues los Reyes Magos ingenuamente preguntaron a esa autoridad política si había oído hablar del Rey de los Judíos que había nacido. Herodes juzgó que dos soberanos no cabrían en el mismo Estado. Por lo tanto era necesario eliminar a ese niño. Mandó a buscarlo y no lo encontró. Ordenó entonces aquella Matanza de los Inocentes.

               La matanza de los Niños inocentes es un nuevo testimonio de la Divina Realeza del recién Nacido de Belén, pues Herodes, creyendo en la palabra de los Magos y de los Príncipes de los sacerdotes a quienes había consultado, vio un rival en el Niño Jesús.

               De igual manera pero en la actualidad, no faltan "Herodes" que sin conciencia alguna matan y eliminan cualquier rastro de inocencia. En un mar de sangre la sociedad de hoy ha aceptado el horrendo crimen del aborto como algo necesario y hasta un "derecho" de la mujer. No se contentan con cometer el cruel asesinato de la inocencia misma sino que se jactan y hasta hacen apostolado de sus retorcidas justificaciones.

                Hoy no es un día para chistes o bromas, costumbre de paganos y malos cristianos; es un día para la REPARACIÓN, para pedir PERDÓN a Dios Todopoderoso por tantos y tantos abortos como se comenten cada día y que según pasan los años, lejos de disminuir, aumentan en número.




EL GRAVE PECADO DEL ABORTO 

SE CASTIGA CON EL INFIERNO ETERNO


               El gravísimo pecado del aborto está penado con la excomunión (morir en dicho estado, separado de la Comunión con la Iglesia de Cristo, conlleva que el alma, después de morir irá irremediablemente al fuego eterno del Infierno) como queda reflejado en Código de Derecho Canónico y tan sólo un Obispo -o un Sacerdote autorizado por éste- puede absolver en el Sacramento de la Confesión:

                "Los que procuran el aborto, incluso la madre, incurren, si el aborto se verifica, en excomunión Latae Sententiae reservada al Ordinario, y si son clérigos, deben además ser depuestos." (Canon 2350.1, Código de Derecho Canónico de 1917) 

               Cuando se explica "los que procuran el aborto", entiéndase que la excomunión alcanza a el médico o matrona que lo lleva a cabo el aborto, los auxiliares médicos que participan, así como los familiares y amigos que patrocinen y apoyen el aborto.

               "Destruir al feto es algo peor que el asesinato. El que hace esto no quita la vida que ya ha nacido, sino que impide que nazca." (San Juan Crisóstomo, Homilía a los Romanos)


FRENTE AL GENOCIDIO DE LOS INOCENTES, 

URGE REPARAR 


              Como Católicos es nuestro deber alzar la voz, sin miedo ni respetos humanos para defender la vida de aquellas almas que aún se encuentran en el vientre materno; callar ante semejante pecado es sinónimo de COMPLICIDAD y cobardía, un pecado de omisión por el que tendremos que rendir cuentas.

              Un Cristiano auténtico se duele y procura REPARAR el Santo Nombre de Dios, profanado junto con Su Santa Ley por aquellos que ejecutan tal abominable crimen, por eso te invito hoy A HACER UN AYUNO de REPARACIÓN a la Justicia de Dios por los miles de abortos que se cometen a diario por todo el mundo; que esas almas inocentes que nunca conocerán el amor de los hombres porque serán víctimas de su maldad, gocen al menos de la tranquilidad del Bendito Limbo y que sus madres, aquellas que en lugar de amarlos los han sacrificado por una vida "sin complicaciones" alcancen pronto el arrepentimiento y el perdón del Buen Jesús.

               Que Nuestra Santa Madre la Virgen María, ampare a cuantas madres piensan en abortar: que las ilumine para que se entreguen sin reservas a su futuro hijo, a esa alma que les ha sido confiada y que portan en el sagrario de su vientre.


EL LIMBO, LUGAR DONDE VAN LOS NO BAUTIZADOS


               Pregunta: ¿Pues hay más que un infierno? 

               Respuesta: Sí, Padre, hay cuatro en el centro de la tierra que se llaman: Infierno de los condenados, Purgatorio, Limbo de los Niños y Limbo de los Justos o Seno de Abraham.

               Pregunta: ¿Y qué cosas son? 

               Respuesta: El Infierno de los condenados es el lugar donde van los que mueren en pecado mortal, para ser en él eternamente atormentados. El Purgatorio; el lugar donde van las almas de los que mueren en gracia, sin haber enteramente satisfecho por sus pecados, para ser allí purificados con terribles tormentos. El Limbo de los Niños, el lugar donde van las almas de los que antes del uso de la razón mueren sin el Bautismo; y el de los Justos o Seno de Abraham el lugar donde, hasta que se efectuó nuestra Redención, iban las almas de los que morían en gracia de Dios, después de estar enteramente purgadas, y el mismo a que bajó Nuestro Señor Jesucristo real y verdaderamente.


Catecismo de la Doctrina Cristiana

por el Padre Gaspar Astete




viernes, 13 de noviembre de 2020

"Me crucificas con tu inmodestia..." (Revelaciones a la Beata Ángela de Foligno)


               Antes de convertirse al Amor de Cristo y a su Fe, la Beata Angela de Foligno fue una mujer mundana, esclava de la moda y lo suficientemente rica para satisfacer todos sus caprichos en perfumes, joyas, peinados, sombreros, pinturas y todo tipo de frivolidades utilizadas por las mujeres de su época. 

               Después de pasar por el tamiz del dolor -casada rica, murieron simultáneamente su marido y todos sus hijos- la vanidad y el deseo de complacer a los hombres cedieron lugar a la humildad y a la mortificación y al amor de Jesús Crucificado. 

               Dios permitió que el demonio la tentara duramente en la carne y salió victoriosa de la batalla. De las Revelaciones de Jesús con ella salió su libro Experiencias, espirituales, revelaciones y consolaciones de la Bienaventurada Angela de Foligno. De esa obra te traigo hoy algunas advertencias del Divino Redentor acerca de la necesaria modestia en el vestir:




               "Cuando la muerte te arranque de este mundo, lleno de vanidades y lujos sin razón, y llegues a Mi Presencia para ser juzgada... viendo los pecados que los hombres cometieron al mirar tu cuerpo escasamente cubierto, te avergonzarás...

               ¿Qué excusa podrás presentarme?, Ay de ti mujer por tus escándalos!, Ay de ti que perdiste el pudor y la vergüenza!, ¿Qué haces así?, ¿Por qué Me crucificas de nuevo con los clavos de tu inmodestia?

               Cuando, de forma irrespetuosa, Me recibes en la Comunión, cuánta amargura siento al entrar en tu cuerpo, que es motivo de tantos pecados en los hombres y de mal ejemplo para las pocas mujeres que tú, con desprecio y desprecio, llamas ′anticuadas,!... Te aseguro que muchas de estas ′anticuadas′ están Conmigo, mientras que muchas ′modernas′ sin pudor, como tú, se están burlando en el infierno...

               ¡Oh mujer, mírame a Mí, flagelado y coronado de espinas! Contempla Mis Llagas y Mis heridas! Después... escucha y refleja: Durante Mi vida terrenal, viví como manso cordero; fui al Calvario, sin abrir la boca; traté con dulzura a samaritana y ella se convirtió; conmoví el corazón de María Magdalena, la pecadora, y la hice favorita y una Santa; al cruzar las calles de Palestina, pronunciaba palabras de luz, de paz y de amor; Mis enseñanzas eran dulces como miel. Pero un día, al lanzar una mirada divina por todos los siglos, viendo cómo el mal inundó, impetuoso y ultrajaba Mis templos, pronuncié palabras de fuego: Ay del mundo por sus escándalos!... Ay de quien escandaliza! Sería mejor que le ataran una piedra de molino en el cuello y lo arrojaran en el mar...!

               Estrecha es la puerta que conduce al Cielo y amplia la que lleva al Infierno; la mayoría elige la última. Estar en contra de las modas indecentes y no usarlas es muy difícil; se necesita mucho amor para Conmigo, para no dejarse arrastrar por ellas.

               Reconociendo humildemente su culpa, Santa Angela, comenzó a hacer una confesión detallada y perfecta de todas sus culpas, en los mínimos detalles. Así que para cada detalle, por menos que fuera, Jesús le expuso la inmensidad de su sufrimiento, diciéndole: "Hija mía, aunque estuvieras contaminada por mil enfermedades, aunque estuvieras muerta por mil muertes, podría curarte con la medicina de Mi Sangre, siendo solo necesario que tú quisieras lavar en Ella tu alma...

               Estos pecados de tu cuerpo, que acabaste de confesarme, uno a uno, mostrando un verdadero dolor, por haber ofendido a Dios con ellos y los cuales incurres con el lavar, peinar, ungir, pintar, decorar, rizar tu cabello, con el envanecerte, con la búsqueda de la jactancia y con los que apareciste a los ojos del mundo como una enemiga de Dios y mereces, a los ojos del Padre, el lago más profundo del Infierno, el desprecio eterno y la eterna abyección, todos estos pecados, hija Mía, Yo mismo los redimí con Mi Sangre Viva y con la Penitencia mortal de Mi Pasión.

              De hecho, para descontar la vanidad de los peinados, de los perfumes con los que has convertido bien lucidas tus cabelleras rizadas, Mis cabellos fueron arrancados, Mi frente fue traspasada, Mi cabeza fue herida, llagada, empapada en Sangre y expuesta a la burla bajo una vil corona de espinas.

               También por los pecados de tu cara, en los que tu propia incurriste, perfumándolo, maquillándolo, exponiéndolo a las miradas impuras de los hombres y sintiendo placer con sus codiciosas alabanzas, Yo mismo te di el remedio de Mi Dolor, una vez que, en descuento de estos pecados, toda Mi Faz fue manchada y desfigurada con sórdidos escarnios y Mi Rostro, deformado e hinchado por las atroces bofetadas, tuvo que pasar por el contacto de un paño sucio y humillante.

               Por los pecados de tus ojos, con los que miraste cosas vanas y nocivas, sintiendo tantas veces deleite, la vista del mal alardeado o mostrado contra Dios, sentí que Mis ojos me quemaban, por el amargo de las Lágrimas y por el acre de la Sangre que, goteando de Mi cabeza, ponía ante Mis ojos un oscuro y mudo velo.

               Por los pecados de tus oídos, con los que ofendiste a Dios, escuchando cosas vanas y malignas y complaciéndote en ellas, hice la penitencia más grande que se puede imaginar: oí las palabras más atroces y abyectas, las falsas acusaciones, las repulsiones, los insultos , las maldiciones, las burla, las blasfemias, la inicua sentencia de muerte, pronunciada por todo un pueblo y, lo que más Me llenó de angustia, el llanto sin consuelo de M
i Madre... por Mí, por todo Mi Dolor.

               Por los pecados de tu boca y de tu garganta, con los que te hartaste, con alimentos sabrosos y bebidas excelentes, tuve la boca reseca por el hambre, por el ardor, ácida por el vinagre, por la mirra y la hiel...

               Por los pecados de tu lengua, siempre dispuesta a los rechazos, a las calumnias, a las burlas, a las maldiciones, a las blasfemias, a los perjurios y a las palabras pecaminosas, tuve Mi lengua, que no podía decir sino la Verdad, que no cambia, que es inmóvil, ante los falsos jueces y falsos acusadores y por Mis propios verdugos, por los que Me crucificaron.

               Por los pecados de tu olfato, que siempre se deleitó con flores bien perfumadas y con frescos perfumes, 
Yo sentí el hedor abominable de los escarnios y los soporté en Mi propia Faz, en los ojos y en la nariz.

               Por los pecados que hiciste con tu cuello, agitándolo en la ira, en la soberbia, en la sensualidad y estirándolo orgullosamente contra Dios, Yo tuve Mi cuello entero y curvado a la tierra, por los puñetazos y los codazos.

               Por los pecados de tus hombros y de tu espalda, que tienes, con falsa docilidad, tantas veces curvados bajo agradables pesos de la vanidad, de la conveniencia, de la indiferencia, Yo arrastré fatigosamente la pesada Cruz, con todo Mi Cuerpo, que se sentía ya crucificado de antemano.

               Por los pecados de tus manos y de tus brazos, con los que cometiste tantas acciones malas, con los que tocaste tantas cosas impuras y abrazaste tanta carne, Mis manos, atravesadas por clavos duros y agudos, fueron clavadas a la Cruz, aplastadas y apretadas por las gruesas cabezas de los clavos, y tuvieron que mantener el peso desamparado de todo Mi Cuerpo.

               Por los pecados de tu corazón, tantas veces agitado por la ira, por la envidia, por la maldad, por el amor impuro, por las abyectas concupiscencias, por las sufridas ambiciones, Mi Corazón y Mi Pecho, atrapados por una agudísima lanza, derramaron abundantemente el remedio para sanar todas las pasiones del corazón humano, es decir, el Agua para extinguir el ardor de las abyectas concupiscencias y amores enfermos y la Sangre, para calmar las iras, las maldades y los rencores.




               Por los pecados de tus pies, con los que bailaste perdida y sensualmente te sacudiste, en este piso tamiz y impensadamente vagueaste, alejándote del recto camino y de la meta, Yo tuve Mis Pies, no atados por tortuosa cuerda, sino atrapados y clavados en el madero de la Cruz, con un único, rígido y cuadrado clavo; y en vez de tus zapatitos de pico y perforados, Mis Pies fueron cubiertos por la red roja que sobre ellos hacía la Sangre, que bajaba de los arroyos de Mis Heridas abiertas.

               Por los pecados de todo tu cuerpo, con los que tan voluntariamente te entregaste a lujos superfluos, al sueño, al ocio, Yo fui horriblemente flagelado, extendido y clavado en la Cruz, como una piel, sujeto en el madero y tan apretado, que sentí en todo Mi Cuerpo su áspera dureza, mientras que un verdadero baño de Sangre vertía de Mis extremidades hasta la tierra. Y así, estuve entregado a un atroz tormento, hasta que, Muerto por crueles tormentos, exhalé Mi Poderoso Espíritu.

               Por los pecados que cometiste, adornándote con vestidos, modas y adornos superfluos, vanos, extraños e incluso ridículos, Yo fui colocado en la Cruz desnudo, como nací de la Virgen, estuve expuesto al viento, al frío, al aire que me rodeaba de todas las partes, estirado y expuesto a las miradas de los hombres y las mujeres, en alto, para que me vieran mejor y más fuera burlado y más sufriera las bofetadas de la vergüenza.

               Por los pecados que cometiste, adquiriendo mal tus riquezas, estimulándolas y reteniendo mal y derrochándolas aún peor, Yo fui tan pobre, que no sólo no tuve, ni palacio, ni casa, ni simple tugurio, donde poder nacer o vivir, pero ni siquiera cuando morí, tuve una tumba donde Me pudieran poner. Y si la piedad no hubiera movido a un hombre de la tierra a compadecerse de Mi miseria y depositando Mis restos en su sepulcro, los huesos de Mi Cuerpo habrían sido abandonados a los perros y aves de rapiña. Pero Mi pobreza fue aún más allá de todo esto: di Mi Sangre y Mi Vida, hasta la última gota, hasta el último suspiro, a los desprotegidos y a los pecadores, y tanto en Vida como en la Muerte, tan pobre quise Ser y permanecer, que no conservé para Mí, ninguna parte de Mí mismo."




martes, 21 de julio de 2020

NOBLEZA CATÓLICA, O LOS QUE PROFESAN LA VERDADERA FE




                   Los que poseen la Verdadera Fe Católica saben que la principal Nobleza del hombre -en el sentido más profundo- es ser Católico, es ser Bautizado. De modo que al abandonar la Iglesia, el Noble pierde el carácter de Nobleza en ese sentido pleno. Él y también sus descendientes, porque nadie transmite lo que no tiene. La Nobleza se deriva de un carácter que el Noble posee. Puede, sin embargo, un no Católico poseer rasgos de Nobleza, a veces considerables, pero jamás alcanzará la plenitud de la Nobleza, que supone la Fe Católica.

                  Hay incontables formas de ser Noble. El universo es una verdadera Corte llena de elementos desiguales, porque unos tienen más nobleza en su ser y otros la tienen menos, comprendidos hasta los seres animales y vegetales. En este sentido se puede hablar hasta de "nobleza" de un pavo real o de un cisne.

                  No se puede decir que Dios tiene cualidades o perfecciones, pero teológicamente se dice que Él es todo y cualquier calidad o perfección. Los seres nobles recibieron esa calidad del Creador, porque nadie tiene algo en su propio ser que no haya recibido de Él. Dios no es el Noble por excelencia, pero es la propia Nobleza.


Plinio Corrêa de Oliveira



jueves, 25 de junio de 2020

CONSAGRACIÓN DE ESPAÑA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


               Sagrado Corazón de Jesús, Corazón del Dios-Hombre, Re­dentor del mundo, Rey de Reyes y Señor de los que dominan. España, pueblo de Tu herencia y de Tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este Trono de Tus bondades, que para Ti se alza en el centro de la Península. 






               Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos y a través de comunes azares y mutuas leal­tades, esta gran Patria Española, fuerte y constante en el amor a la Religión y en su adhesión a la Santa Iglesia. Siguiendo la Tradición Católica de nuestro pueblo, y conti­nuando gozosos la Historia de Fe y Devoción a Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la Tierra a establecer el Reino de Dios en la paz de las almas redimidas por Vuestra Sangre, y en la dicha de los pueblos que se rijan por Vuestra Santa Ley; reconocemos que tenéis por blasón de Vuestra Divini­dad conceder participación de Vuestro poder a los gobernantes de los pueblos, y que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz. 

               Vos sois el camino seguro, que conduce a la posesión de la Vida Eterna; luz que alumbra los entendimientos para que conozcan la Verdad y el principio propulsor de toda vida y de todo legítimo progreso social, afianzándose en Vos y en el pode­río y suavidad de Vuestra Gracia todas las virtudes y heroísmos que elevan y hermosean el alma.


               Venga, pues, a nosotros Vuestro Santísimo Reino, que es Reino de Justicia y Amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la ciencia y de las letras, y en nuestras leyes e instituciones patrias.


               Gracias, Señor, por habernos distinguido como defenso­res de Tu Fe y misioneros de Tu Evangelio por los confines del mundo. Que Tu Providencia amorosa nos conserve la integridad de nuestras creencias, la sed amorosa de evangelización y la uni­dad religiosa de nuestra Patria.


               Desde estas alturas, que para Vos ha elegido España como símbolo del deseo que la anima de que presidáis todas nuestras empresas, bendecid al mundo del trabajo para que reine en él la armonía, el bienestar y la paz, con la implantación de la justicia social y el triunfo de la caridad entre todos.


               Bendecid a los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, brazos arma­dos de la Patria, para que la lealtad de la disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguardia de la Nación y defensa del Derecho.


               Bendecid a todos los españoles que, unidos en la cordialidad de unos mismos santos amores a la Religión y a la Patria, que­remos renovaros la consagración de nuestra vida, pidiéndoos, como premio de ella, el morir en la seguridad de Vuestro Amor y en el regazo de Vuestro Corazón adorable. Así sea.




Francisco Franco, 25 de Junio de 1965




viernes, 3 de abril de 2020

Devocionario Católico: LA NECESARIA MORTIFICACIÓN EN LA VIDA DEL BUEN CRISTIANO (II)





"No prometo hacerte feliz 
en este mundo, sino en el otro" 

Palabras de la Virgen a Bernardita Soubirous, Lourdes, 18 de Febrero de 1858


               Nuestra Santa Madre, La Virgen María, pasó por este mundo terrenal desprendida de todo afecto material; la criatura más perfecta y virtuosa que Dios creó, sería la esposa virginal de un humilde artesano, por lo que no es difícil suponer que la Sagrada Familia de Nazaret conoció los rigores de la vida del obrero. La pobreza de la casa de la Trinidad en la tierra predispuso a María Virgen, para ser una criatura absolutamente entregada a la Voluntad de Dios; jamás, nada material, se interpuso entre el Alma Santísima de María y Dios, que la colmó de gracias como a nadie, pero a la que también quiso hacer partícipe directa de la Pasión de Su Hijo, Cristo Redentor.

               Desde el Calvario, María Virgen, sería proclamada por Nuestro Señor como Madre Nuestra; desde aquél día, la intercesión de la Virgen Purísima será crucial en los momentos más críticos de la Iglesia, como la Aparición que tuvo el Apóstol Santiago en el Pilar de Zaragoza, o las fuerzas sobrenaturales que asistieron a los combatientes de la Batalla de Lepanto, atribuídas al rezo del Santo Rosario. 


               En tiempos más recientes, esa presencia de la Madre de Dios se ha hecho más nítida, especialmente a partir del siglo XIX, con la revelación de la Medalla Milagrosa, las Apariciones de La Salette y Lourdes, todas ellas como sello del Dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado por el Papa Pío IX en 1854.


               Ya en el siglo XX, sería en mitad de la Gran Guerra, cuando la Virgen María volvería a revelarse como Nuestra Señora del Rosario para pedir a la Humanidad que abandonase la vida de pecado y volviesen sus corazones a Dios; allí en Fátima, María Santísima anunciaría la llegada de Su Reino al prometer "Al fin Mi Inmaculado Corazón Triunfará", y con el Reinado de María vendrá consecuentemente el de Cristo Nuestro Señor, que volverá por segunda vez como lo hizo la primera, por María. 


               Precisamente han sido estas últimas manifestaciones marianas las que han valido a Nuestra Señora, como medio oportuno para hacer una llamada a la Humanidad a volver a Dios, mediante la oración y la penitencia; la una no puede ir sin la otra, pues ambas se sostienen y son como las muletas que nos enderezan en el caminar hacia la Santidad.

               "Deberíais rezar, jamás podréis recompensar todo el dolor que he asumido por vosotros..." Nuestra Señora a Melanie Calvat y Maximino Guiroud, en La Salette (Francia, 19 de Septiembre de 1846)

               "¡Penitencia!, ¡Penitencia!, ¡Penitencia!. Ve a besar la tierra para la conversión de los pecadores" Nuestra Señora a Bernardette Soubirous, en Lourdes (Francia), 24 de Febrero de 1858.

             "Os ofreceréis a Dios y aceptaréis todos los sufrimientos que Él os envíe, en reparación por todos los pecados que Le ofenden y por la conversión de los pecadores." Nuestra Señora a los niños videntes de Fátima (Portugal), 13 de Mayo de 1917. 




               "Haced sacrificios por los pecadores, y decid seguido, especialmente cuando hagais un sacrificio: Oh Jesús, esto es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores, y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María." Nuestra Señora a los niños videntes de Fátima (Portugal), 13 de Julio de 1917. 

               "Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia. Tenemos que visitar al Santísimo con frecuencia..." . "Debéis sacrificaros más, pensad en la Pasión de Jesús..." Nuestra Señora a las videntes de Garabandal (España), 18 de Octubre de 1961 y 18 de Junio de 1965.

               "María Nuestra Señora, que parecía ausente de la vida pública de Jesucristo, estuvo presente, sin embargo, a su lado cuando fue a la muerte y fue clavado en la Cruz, y estuvo allí por divina disposición. En efecto, en comunión Su Hijo doliente y agonizante, soportó el dolor y casi la muerte; abdicó los derechos de Madre sobre Su Hijo para conseguir la salvación de los hombres; y, para apaciguar la Justicia Divina, en cuanto dependía de Ella, inmoló a Su Hijo, de suerte que se puede afirmar, con razón, que redimió al linaje humano con Cristo. Y por esta razón, toda suerte de gracias que sacamos del Tesoro de la Redención nos vienen, por decirlo así, de las manos de la Virgen Dolorosa". (Papa Benedicto XV, epís. Inter sodalicia, 22 de Mayo de 1918)


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miércoles, 26 de febrero de 2020

Devocionario Católico: LA NECESARIA MORTIFICACIÓN EN LA VIDA DEL BUEN CRISTIANO (I)


El Señor nos pide que hagamos penitencia

El Buen Cristiano es aquél que imita a Cristo,
que le sigue a través del camino 
que conduce al Calvario...


                Nuestro Señor Jesucristo comenzó Su Vida Pública con cuarenta días de ayuno en el desierto como preparación (1). Más tarde, invitó dulcemente a todos aquellos que decían amarle a llevar junto a Él la Cruz, y les anunció la persecución, por ser Sus Discípulos (2). 




               Duerme Nuestro Señor, casi como un mendigo, a la intemperie en sus viajes, en los que no tiene donde reclinar Su cabeza (3). Afirma que nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos (4). Él mismo, se entrega a la muerte para salvarnos; todos los sufrimientos soportados por Cristo Redentor en Su cruenta Pasión, deben considerarse voluntarios, no sólo como el ofrecimiento de algo sucedido contra la propia voluntad y que no puede evitarse: “por eso me ama el Padre, porque doy Mi Vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; Yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo”

               Siguiendo el ejemplo claro de Nuestro Señor Jesucristo, dentro de tus obligaciones y trabajos diarios, procura vivir esta Santa Cuaresma -y mejor todo el año- en santo recogimiento, en tu particular desierto: ratos libres, que en lugar de usar para ir con amigos o jugar en casa, dedicarás a estar con Dios a solas; deshecha entonces de tu mente, los pensamientos absurdos, para ocuparla con jaculatorias y otros actos de amor a Dios y a la Virgen Inmaculada. Tal vez te has mortificado alguna vez a base de ayunar, de castigar tu cuerpo, de privarte de algún alimento de tu particular gusto. Son mortificaciones maravillosas, siempre que se tenga cuidado de no comprometer la salud y con revisión por parte de un Director Espiritual. 

               Sin embargo, olvidamos muchas veces mortificar el foco y origen de la mayoría de nuestros males: el pensamiento. ¿Cuántos pensamientos pasan constantemente por nuestra cabeza?, ¿Cuántos de ellos van dedicados a Dios, a la Virgen, a nuestra Santa Fe...?... por el contrario, ¿cuántas veces toleramos y hasta fomentamos ideas absurdas en nuestra mente?, ¿Por qué nos empeñamos en soñar despiertos y vivir adormilados con la anestesia de ideas vanas, que nunca se materializarán o que simplemente son justificaciones absurdas?

               Mortifica tu pensamiento sujetando las ideas, sometiéndolas a la Voz de Dios; siente el peso de la negación propia como Cristo lo sintió en Su Divina Cabeza, cuando se dejó coronar de espinas... y hazlo tan solo por dos motivos: por amor a Dios y a las almas; sobre todo, ten presentes a aquéllas que pasan la vida sin dedicar un solo pensamiento al Creador... tú, que has sido bendecido con el don de la Fe, has de reparar por aquellos que viven sin Dios; tú, que presumes amar a Dios, y obligado estás a ello por Su Ley, debes mortificarte por cuantos malos cristianos no lo hacen; tú, que estas líneas no lees por casualidad, tienes vocación de Apóstol, de dar el mejor testimonio de Fe Católica: el buen ejemplo.

              Mortifica tu mente, refrena las ideas vanas, las ocurrencias absurdas; llena tus ideas de imágenes y textos piadosos, para gustar a Dios con el pensamiento y de ahí con el corazón, el entendimiento y por fin, la voluntad. Ama la mortificación de tus ideas porque ello te asegurará la muerte de tu natural soberbia, que se alimenta de esos pensamientos de superioridad o egoísmo. Oblígate a pensar a menudo en el perdón y en la caridad para con aquellos que no te quieren bien, para eliminar cualquier resto de odio o rencor. Al mismo tiempo, desprende pensamientos de angustia, de desesperación, de incertidumbre... son susurros del demonio, que pretende que desconfiemos de la Providencia de Dios, que siempre nos ampara, aún cuando tengamos que padecer para entenderlo.


La Penitencia en el Antiguo Testamento


               "Todos los hombres, mujeres y niños de Israel que habitaban en Jerusalén se postraron ante el templo, cubrieron de ceniza sus cabezas y extendieron las manos ante el Señor". Libro de Judit, cap. 4, vers. 11

              "...y le dijo el Señor: "Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella". A los otros dijo, oyéndolo yo: "Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no miren con piedad vuestros ojos, no tengáis compasión. Matad a viejos, a jóvenes y a vírgenes, a niños y a mujeres, hasta que no quede ninguno. Pero a todo aquel sobre el cual esté la señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario". Comenzaron, pues, desde los hombres ancianos que estaban delante del templo." Profeta Ezequiel, cap. 9, vers. 4-6

              "Me dirigí hacia el Señor Dios, implorándole con oraciones y súplicas, con ayuno, saco y ceniza". Profeta Daniel, cap. 9, vers. 3

              "El anuncio llegó hasta el rey de Nínive, que se bajó del trono, se quitó su manto, se cubrió de saco y se sentó en la ceniza". Libro de Jonás, cap. 3, vers. 6 


La Penitencia en el Nuevo Testamento


              "...haced penitencia, pues el Reino de los Cielos está al llegar..." Evangelio de San Mateo, cap. 3, vers. 3

             "...cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu cara, para que los hombres no adviertan que ayunas, sino tu Padre que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará". Evangelio de San Mateo, cap. 6, vers. 16-18

             "¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido". Evangelio de San Mateo, cap. 11, vers. 21

               "Os ruego... que le ofrezcáis vuestros cuerpos como una hostia viva, santa y agradable a sus ojos, que es el culto racional que debéis ofrecerle" Carta de San Pablo a los Romanos, cap. 12, vers. 1 

               "...los que son de Jesucristo, crucificaron su carne, con sus vicios y concupiscencias..." Carta de San Pablo a los Gálatas, cap. 5, vers. 24

               

NOTAS ACLARATORIAS

  - 1 Evangelio de San Mateo, cp. 4, vers. 2
  - 2 Evangelio de San Lucas, cap. 21, vers. 12
  - 3 Evangelio de San Mateo, cap. 8, vers. 20
  - 4 Evangelio de San Juan, cap. 15, vers. 13


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lunes, 16 de diciembre de 2019

Devocionario Católico: EL PLAN DE VIDA ESPIRITUAL




               "Id a Nuestro Señor como sois, id a Él con una meditación natural. Usad vuestra propia piedad y vuestro amor antes de serviros de libros. Buscad la humildad del amor. Que un libro pío os acompañe para encauzaros en el buen camino cuando el espíritu se vuelve pesado o cuando vuestros sentidos se embotan, eso está bien; pero, recordaos, nuestro Buen Maestro prefiere la pobreza de nuestros corazones a los más sublimes pensamientos y afecciones que pertenecen a otros" 


(Beato Pedro Julián Eymard)

               La Vida Espiritual no es más que el trato íntimo con Dios, el encuentro cercano con Jesús y María, buscar Su mirada amorosa en medio de las labores cotidianas. Como cualquier acto de amor, debemos poner el corazón con las prácticas de piedad y no hacer caso a nuestras ganas o apetencias del momento: la Piedad es amar a Dios, buscarle y encontrarle por medio de nuestra Santa Madre, en un ejercicio continuo de amor, que manifestaremos gracias al PLAN DE VIDA ESPIRITUAL, en donde -a modo de esquema- impregnaremos de Cielo las actividades terrenales.

               Quiero insistirte con la cuestión de las apetencias, con el conocido "rezaré más tarde" o "tal vez mañana lo haga..."; son excusas susurradas por el demonio, acomodadas por la falta de determinación o incluso, en el peor de los casos, fruto de la desidia. Si rezamos, aunque sea sin ganas, conseguimos mayor mérito que si lo hiciésemos con fervor. El Señor premia las buenas intenciones, los buenos deseos... no hagas caso a tus gustos y sacrifica tu ociosidad para llevar un Plan de Vida Espiritual CONSTANTE, digno de un buen Católico. 





               Desde que despiertas, durante el trabajo o el estudio, cuando estás con la familia o con los amigos, hasta que vuelves a dormirte y aún durante tu sueño, Dios te mira siempre como continuamente te ama; espera de ti la correspondencia de tu amor hacia Él, que le agradezcas todo cuanto de Su Providencia recibes, gracias espirituales y materiales; que te acojas a Su Misericordia cuando las debilidades te superen; que acudas a Su Corazón Sacratísimo para resguardarte de los malos ejemplos del mundo y de la Apostasía que cada vez, con más saña, devasta las conciencias que quieren vivir sin Dios.

               El Ofrecimiento de Obras, la Santa Misa, la Visita a Jesús Sacramentado, la Sagrada Comunión (o al menos la Comunión Espiritual), media hora de oración mental y el rezo del Santo Rosario, son partes fundamentales e invariables de este Plan de Vida Espiritual que te ofrezco, y que, sumando el tiempo que te van a ocupar todos esos ejercicios piadosos, apenas te supondría dos horas... ¿cuántas dedicas al ocio, al teléfono móvil, a los amigos, a no hacer nada?. 





               Es obligación grave de todo Católico rezar por los vivos, ya sean familiares, amigos, deudos... así como por nuestros Fieles Difuntos, en particular, por las Benditas Almas del Purgatorio, a quienes debemos socorrer no sólo con prácticas de Piedad sino con el Tesoro de las Indulgencias, que ofreceremos por Ellas nada más empezar el día.

               EL PLAN DE VIDA ESPIRITUAL, si está bien trazado, hecho con sentido común, adaptado a tu realidad personal y supervisado por un Sacerdote, te aseguro que hará de ti un perfecto contemplativo; por eso es menester no cargarte con demasiados ejercicios, sino que a la hora de concretar, de escribir en papel tu Plan de Vida Espiritual, seas leal contigo mismo y procures ADAPTARLO a tus horarios y obligaciones. 





               En las imágenes que acompañan este artículo, te comparto el Plan de Vida Espiritual que siguen muchas almas piadosas, si bien puedes adaptarlo en cuanto al orden de las prácticas así como en la frecuencia de las mismas; por ejemplo, si no dispones de tiempo para rezar los 15 Misterios del Rosario, busca al menos media hora, en horario fijo a ser posible, para rezar con calma 5 Misterios, un Rosario. De igual manera, si no tienes modo de asistir a la Santa Misa, intenta compensar esa media hora que emplearías en escuchar Misa por una lectura espiritual referente al Santísimo Sacramento o la Meditación de las Cinco Llagas de Nuestro Señor, y, al final de la misma, hacer una sincera y piadosa Comunión Espiritual y de inmediato, la Acción de Gracias, como si hubieses comulgado sacramentalmente, imaginando a Jesús Sacramentado como Dueño de tu corazón, que ahora, después de recibirlo, es Su particular Sagrario. Procura vivir siempre así: como Tabernáculo viviente que porta a Cristo Inmolado.



Toque sobre la imagen para verla en su tamaño original; puede imprimirla 
para luego plasmar en ella el horario de su particular Plan de Vida Espiritual

               Con amor y muchos deseos de agradar a Dios, poco a poco te harás un Plan de Vida Espiritual sencillo, pero práctico y conciso, una verdadera escalera donde subir peldaños en la unión íntima con Jesús-María ; luego, solo resta ser decidido en su PRÁCTICA DIARIA y revisarlo, al menos una vez al mes, con tu Director Espiritual.



Padre Alfonso María del Santísimo Sacramento 





sábado, 7 de diciembre de 2019

PRIMER SÁBADO DE MES, necesaria Reparación al Inmaculado Corazón de María


          La joven Sor Lucía, vidente de Nuestra Señora de Fátima en 1917, era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra (España) cuando tuvo una nueva aparición de Nuestra Señora la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. 

          La Santísima Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El Niño le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."




          Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."

          Lucía consultó a Nuestro Señor Jesucristo acerca de la confesión para los Primeros Sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó: "Sí; todavía con más tiempo, con tal que Me reciban en estado de gracia y tengan intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María".

          La intención de hacer esta reparación al Inmaculado Corazón de María puede proponerse al principio. 


¿Por qué Cinco Sábados?

          Después de haber estado Sor Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los cinco sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

      1- Blasfemias contra Su Inmaculada Concepción.

      2- Blasfemia contra Su Virginidad.

      3- Contra Su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

      4- Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

      5- Contra los que la ultrajan directamente en Sus sagradas imágenes.”





Reparar al Corazón de María 
es obligación de amor

               No desaproveches la ocasión para reparar al Corazón Doloroso de María, especialmente hoy, Víspera de la Inmaculada Concepción, tantas veces ultrajada por aquellos malos cristianos que ponen en duda el Dogma Católico; que sepamos ser siempre VALIENTES DEFENSORES DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA, como otrora lo fue el Imperio Español que usó a la Inmaculada Madre de Dios como estandarte en sus grandes batallas.

               Que en la lucha diaria que tienes que librar contra el mundo, el demonio y tus propias pasiones, sea en todo momento María Inmaculada, tu Reina y Madre, la bandera a la que siempre te aferres para salir victorioso; nunca te canses,e de recomendar y recitar A DIARIO EL SANTO ROSARIO, que es fuente de gracias espirituales y señal perclara de nuestro amor a María Reina.

               NO CONSINTAMOS JAMÁS blasfemia alguna contra Su Virginal Pureza o contra Su Santo Nombre; actuar de otra manera es IMPROPIO DE CATÓLICOS y nos conllevaría una severa pena en la otra vida.




martes, 7 de mayo de 2019

EL ROSARIO: SÓLO PARA HOMBRES



           
               En este mundo descristianizado, el ser creyente se ha vuelto misión arriesgada, donde los hombres, los varones, tal vez nos llevamos la peor parte; muchos siempre entendieron que ser piadoso era "poco viril", y asociaban rezar, ir a Misa u observar los Mandamientos como "cosas de mujeres"... así les ha ido y peor que terminarán los que se mantengan en esos pobres planteamientos.

            El varón católico demuestra su hombría cuando es fuerte en la adversidad, cuando entiende que el mundo no se mejora en los gimnasios o los campos de fútbol, sino que todo puede tomar otro sentido en la medida que nos acercamos a Dios y nos conformamos con Su Voluntad. Sólo ahí, en ese momento de humildad y entrega, somos auténticos hombres. La virilidad no va aparejada con la complexión o resistencia física del sujeto, sino con la capacidad en que éste se sienta hijo de Dios, criatura hecha a Su imagen y redimido en la Sangre Preciosa de Cristo; ésa y no otra es nuestra verdadera hombría como católicos.




        Sé varón, busca el apoyo de la Mujer por excelencia: la Virgen María; sólo Ella conoce tus anhelos y sueños... Ella puede llenar el amor que mendigas a las criaturas una y otra vez y que jamás te sacia. Busca a María, llámala, coge tu rosario y rézalo, que es Su oración predilecta, con la que nada te va a faltar; obsérvalo, estúdialo: el Rosario es la cadena de los hombres que se atan a la Virgen, por amor de hijo, de hombre, de padre... porque saben que con tan dulce esclavitud la felicidad la tendrán asegurada ya en este mundo.