miércoles, 26 de agosto de 2026

SAN JOSÉ

 Nuestro José ya había llegado a la edad de siete atios en este estilo de vida que hemos mencionado, habiendo conservado sin mancha su candor y su inocencia de tal modo que no solamente, no dio nunca un mínima disgusto a sus padres, sino que nunca hizo acción alguna que no fuera de sumo agrado y complacencia de su Dios; antes bien, cuanto mas crecía en los atios, tanto mas el se volvía grato hacia El obrando siempre con mayor perfección. Además el amor que el tenía a su pureza, habiéndoselo infundido Dios de una forma admirable, le fue también muy recomendada esta virtud por su Ángel, que una vez en el sueño le hizo un gran elogio de esta virtud, diciéndole que era muy querida por Dios; y nuestro Jose se enamoro mucho mas de ella y se propuso conservarla durante todo el tiempo de su vida; y para poder cumplir esto, diri,gfa súplicas a su Dios para que le diera la Gracia de poder llevarlo a cabo. 

Se propuso también huir de todas las ocasiones peligrosas, a fin de que su admirable candor nunca hubiese sufrido daño alguno; y de hecho lo cumplió con todo el cuidado inimaginable, guardando todos sus sentimientos con gran rigor y en especial los ojos que tenía a lo sumo fijos en la tierra o dirigidos hacia el Cielo. Bien se conocía de su aspecto externo cuan grande fuera la pureza de su alma y también de su cuerpo, pareciendose mas a un Angel vestido de carne mortal. Su madre muchas veces lo via con resplandores en su rostro, como tambien su padre; de esto muy bien conocian que grande era la pureza e inocencia de su hijo y como Dios se complacla en vivir en su purfsima alma por medio de su Gracia; y esto acontecfa cuando nuestro Jose se elevaba en la oracion y cuando habfa tratado a colas con su Dios. En estas circunstancias sus padres se sentian llenar el alma de un consuelo insolito y de un amor muy respetuoso hacia su hijo, mirandolo cada vez mas como un tesoro y un don del Cielo. Sin embargo no dejaban de ejercer sabre el esa autoridad propia de los padres hacia los hijos, y a menudo experimentaban coma era atento a sus indicaciones, a las que el se mostraba en todo muy obediente. Nuestro Jose estaba muy inclinado al ayuno y a las asperezas, pero cuando sus padres se lo prohi- !Dian, en todo el se sometfa a su voluntad con resignacion, y nunca reclamaba nada. Cuando deseaba hacer ayunos y vigilias, pedia a ellos la autorizacion con tanta sumision, que parecfa imposible podersela negar, tal era el modo con el cual se los conquistaba; y cuando le negaban la autorizacion, lo haclan con pena, porque no podfan contradecirle. Muchas veces tambien el padre le daba unos denarios para que hiciera limosna a los pobres que se la peclian; y entonces la cogía con toda sumisión y humildad, como si esa limosna se la hubiese hecho a él, y muy pronto la distribuía a los pobres sin quedarse con nada para si. Cuando vela algún pobre llegar a su casa para pedir la caridad, el iba donde su madre y se la pedía con toda sumisión como para si; la madre se sorprendía de la virtud de su hijo y se la daba abundantemente. Era luego tan grande el gusto que nuestro José tenía al dar la limosna a los pobres, que bien se traslucía en su rostro, porque si vela a un pobre, se alb& todo y enseguida se alegraba cuando le daba la limosna. Estaba ya muy inclinado hacia la practica de todas las virtudes, pero se había apasionado mucho mas de ellas porque el Ángel le hablaba en el suefio y le manifestaba el aprecio y el valor de las virtudes, y como estas eran muy queridas y agradables a su Dios. Solarmente el oir que era de agrado a su Dios, era suficiente; para que el se pusiera con todo su empeño en practicarlas.

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