Dueño de mi vida

lunes, 15 de agosto de 2016

LA GLORIOSA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA A LOS CIELOS




   Dios la ha escogido por tesorera, administradora y dispensadora de todas las gracias, de suerte que todas las gracias y dones pasan por sus manos y conforme al poder que ha recibido reparte Ella a quien quiere, como quiere, cuando quiere y cuanto quiere, las gracias del Eterno Padre, las virtudes de Jesucristo y los dones del Espíritu Santo.
 
   Así como en el orden de la naturaleza es necesario que tenga el niño padre y madre, así en el orden de la gracia es necesario que el verdadero hijo de la Iglesia tenga por Padre a Dios y a María por Madre; y el que se jacte de tener a Dios por padre, sin la ternura de verdadero hijo para con María, es un engañador.
 
  Puesto que María ha formado la Cabeza de los predestinados, Jesucristo, tócale a Ella el formar los miembros de esa Cabeza, los verdaderos cristianos: que no forman las madres cabezas sin miembros, ni miembros sin cabeza. Quien quiera, pues, ser miembro de Jesucristo, lleno de gracia y de verdad, debe formarse en María, mediante la gracia de Jesucristo, que en Ella plenamente reside, para de lleno comunicarse a los verdaderos miembros de Jesucristo, que son verdaderos hijos de María.

   María ha recibido de Dios particular dominio sobre las almas, para alimentarlas y hacerlas crecer en Él. Aun llega a decir San Agustín que en este mundo los predestinados todos están encerrados en el seno de María, y que no salen a la luz hasta que esta buena Madre les conduce a la vida eterna. 


San Luis María Grignión de Montfort




Antiquísima y universal es la creencia del pueblo cristiano que afirma que Nuestra Señora la Virgen Santísima no sufrió la corrupción del sepulcro por no haber sido nunca contaminada con pecado alguno, ni original ni actual;
por Misterio de Ángeles fue asunta a los Cielos en cuerpo y alma.

Desde tiempo inmemorial se celebra con máximo esplendor esta Fiesta Litúrgica, 
que junto con la Navidad, Pascua y Pentecostés, constituye una de las cuatro
fiestas más importantes del año.

Escogida como fiesta mayor de muchos pueblos y titular de numerosas iglesias.


El Misterio de hoy es conocido como Dormición y Reposo de la Virgen
para indicar la suavidad de Su muerte; Asunción para significar el momento en que el cuerpo de Nuestra Señora fue conducido gloriosamente al Cielo.

En algunos lugares se celebran procesiones con la imagen de la Virgen muerta, puesta a la veneración de los fieles por unos días.

La definición dogmática de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los Cielos, fue hecha el 1 de Noviembre del Año Santo de 1950, por el Papa Pío XII.



EL ÚLTIMO DOGMA

PROCLAMADO POR EL ÚLTIMO PAPA CATÓLICO




sábado, 13 de agosto de 2016

TIERNA Y AMOROSA SEÑORA DEL OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS





          Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos. Le dije: Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias? Me dijo: Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo. Pedía sin límites; entonces, mi Dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. 

          Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera. Me dijo mi Dulce Esposo: Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparoSe manifestó de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, portentísima (sic) e invictísima Imagen en sus soberanas manos. Me dijo la Soberana y Divina Señora: Hija mía ¿por qué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta mi soberana Imagen, para que las distribuyas en mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos mi Hijo y yo, que soy tu madre, en el Cielo? 

          Díjela: Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen? 
-Hija mía, los veo; pero no puede mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de mí y retiran las misericordias; y por esto, a esta imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero yo que soy vuestra tierna y amorosa madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás mis misericordias se apartan de ellos.




          Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana Llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en sangre de aquel divino y deífico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la sangre preciosísima. 

         Díjome  luego: ¿Hija mía, ¿me amas? Hasta tres veces. Díjela: Señora mía, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra. -Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la  consoladora del mundo y todo afligido encontrará en mí por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, mi Hijo y yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad, perfección en servirme

          Me entregó la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora madre del Olvido. 


Sor María Isabel de Jesús, Vida admirable. pp. 48-53.

jueves, 11 de agosto de 2016

SANTA FILOMENA, LA MÁRTIR OLVIDADA


Historia de la vida de Santa Filomena
según las revelaciones a la Madre María Luisa de Jesús




     Yo soy la hija de un príncipe que gobernaba un pequeño estado de Grecia. Mi madre era también de la realeza. Ellos no tenían niños. Eran idolatras y continuamente ofrecían oraciones y sacrificios a sus dioses falsos. Un doctor de Roma llamado Publio, vivía en el palacio al servicio de mi padre. Este doctor había profesado el cristianismo. Viendo la aflicción de mis padres y por un impulso del Espíritu Santo les habló acerca de nuestra fe y les prometió orar por ellos, si consentían a bautizarse. La gracia que acompañaba sus palabras, iluminaron el entendimiento de mis padres y triunfó sobre su voluntad. Se hicieron cristianos y obtuvieron su esperado deseo de tener hijos.


     Al momento de nacer me pusieron el nombre de Lumena, en alusión a la luz de la fe, de la cual era fruto. El día de mi bautismo me llamaron Filumena, hija de la luz (filia luminis) porque en ese día había nacido a la fe. Mis padres me tenían gran cariño y siempre me tenían con ellos. Fue por eso que me llevaron a Roma, en un viaje que mi padre fue obligado a hacer debido a una guerra injusta.

     Yo tenia trece años. Cuando arribamos a la capital nos dirigimos al palacio del emperador y fuimos admitidos para una audiencia. Tan pronto como Diocleciano me vio fijo los ojos en mi.

     El emperador oyó toda la explicación del príncipe, mi padre. Cuando este acabó y no queriendo ser ya más molestado le dijo: "Yo pondré a tu disposición toda la fuerza de mi imperio. Yo solo deseo una cosa a cambio, que es la mano de tu hija". Mi padre deslumbrado con un honor que no esperaba, accede inmediatamente a la propuesta del emperador y cuando regresamos a nuestra casa, mi padre y mi madre hicieron todo lo posible para inducirme a que cediera a los deseos del emperador y los suyos. Yo lloraba y les decía: ¿Ustedes desean que por el amor de un hombre yo rompa la promesa que he hecho a Jesucristo? Mi virginidad le pertenece a Él y yo ya no puedo disponer de ella. Pero eres muy joven para ese tipo de compromiso -me decían- y juntaban las más terribles amenazas para hacerme que aceptara la mano del emperador.

     La gracia de Dios me hizo invencible. Mi padre no pudiendo hacer al emperador ceder y para deshacerse de la promesa que había hecho, fue obligado por Diocleciano a llevarme a su presencia.

     Antes tuve que soportar nuevos ataques de parte de mis padres hasta el punto, que de rodillas ante mi, imploraban con lágrimas en sus ojos, que tuviera piedad de ellos y de mi patria. Mi respuesta fue: No, no, Dios y el voto de virginidad que le he hecho, esta primero que ustedes y mi patria. Mi reino es el Cielo.

     Mis palabras los hacía desesperar y me llevaron ante la presencia del emperador, el cual hizo todo lo posible para ganarme con sus atractivas promesas y con sus amenazas, las cuales fueron inútiles. El se puso furioso e, influenciado por el demonio, me mandó a una de las cárceles del palacio donde fui encadenada. Pensando que la vergüenza y el dolor iban a debilitar el valor que mi Divino Esposo me había inspirado. Me venía a ver todos los días y soltaba mis cadenas para que pudiera comer la pequeña porción de pan y agua que recibía como alimento, y después renovaba sus ataques, que si no hubiera sido por la gracia de Dios no hubiera podido resistir.

     Yo no cesaba de encomendarme a Jesús y su Santísima Madre.

      Mi cautiverio duró treinta y siete días, y en el medio de una luz celestial, vi a María con su Divino Hijo en sus manos, la cual me dijo: "Hija, tres días más de prisión y después de cuarenta días, se acabará este estado de dolor." Las felices noticias hicieron mi corazón latir de gozo, pero como la Reina de los Ángeles había añadido, dejaría la prisión, para sostener un combate más terrible que los que ya había tenido. Pasé del gozo a una terrible angustia, que pensaba me mataría. Hija, ten valentía, dijo la Reina de los Cielos y me recordó mi nombre, el cual había recibido en mi Bautismo diciéndome: "Tu eres LUMENA, y tu Esposo es llamado Luz. No tengas miedo. Yo te ayudaré. En el momento del combate, la gracia vendrá para darte fuerza. El ángel Gabriel vendrá a socorrerte, Yo le recomendaré especialmente a él, tu cuidado".

     Las palabras de la Reina de las Vírgenes me dieron ánimo. La visión desapareció dejando la prisión llena de un perfume celestial.

     Lo que se me había anunciado, pronto se realizó. Diocleciano perdiendo todas sus esperanzas de hacerme cumplir la promesa de mi padre, tomó las decisión de torturarme públicamente y el primer tormento era ser flagelada. Ordenó que me quitaran mis vestidos, que fuera atada a una columna en presencia de un gran número de hombres de la corte, me hizo que me flagelaran con tal violencia, que mi cuerpo se bañó en sangre, y lucía como una sola herida abierta. El tirano pensando que me iba a desmayar y morir, me hizo arrastrar a la prisión para que muriera.

     Dos ángeles brillante con luz, se me aparecieron en la oscuridad y derramaron un bálsamo en mis heridas, restaurando en mi la fuerza, que no tenía antes de mi tortura. Cuando el emperador fue informado del cambio que en mi había ocurrido, me hizo llevar ante su presencia y trato de hacerme ver que mi sanación se la debía a Júpiter el cual deseaba que yo fuera la emperatriz de Roma. El espíritu Divino, al cual le debía la constancia en perseverar en la pureza, me llenó de luz y conocimiento, y a todas las pruebas que daba de la solidez de nuestra fe, ni el emperador ni su corte podían hallar respuesta.



   Entonces, el emperador frenético, ordenó que me enterraran, con un ancla atada al cuello en las aguas del río Tíber. La orden fue ejecutada inmediatamente, pero Dios permitió que no sucediera.

     En el momento en el cual iba a ser precipitada al río, dos ángeles vinieron en mi socorro, cortando la soga que estaba atada al ancla, la cual fue a parar al fondo del río, y me transportaron gentilmente a la vista de la multitud, a las orillas del río.

     El milagro logró que un gran número de espectadores se convirtieran al cristianismo.

     El emperador, alegando que el milagro se debía a la magia, me hizo arrastrar por las calles de Roma y ordenó que me fuera disparada una lluvia de flechas. Sangre brotó de todas las partes de mi cuerpo y ordenó que fuera llevada de nuevo a mi calabozo. El cielo me honró con un nuevo favor. Entré en un dulce sueño y cuando desperté estaba totalmente curada. El tirano lleno de rabia dijo: Que sea traspasada con flechas afiladas. Otra vez los arqueros doblaron sus arcos, cogieron toda sus fuerzas, pero las flechas se negaron a salir.

     El emperador estaba presente y se puso furioso y pensando que la acción del fuego podía romper el encanto, ordenó que se pusieran a calentar en el horno y que fueran dirigidas a mi corazón. El fue obedecido, pero las flechas, después de haber recorrido parte de la distancia, tomaron la dirección contraria y regresaron a herir a aquellos que la habían tirado. Seis de los arqueros murieron. Algunos de ellos renunciaron al paganismo y el pueblo empezó a dar testimonio público del poder de Dios que me había protegido. Esto enfureció al tirano. Este determinó apresurar mi muerte, ordenando que mi cabeza fuera cortada con un hacha.

     Entonces, mi alma voló hacia mi Divino Esposo, el cual me puso la corona del martirio y la palma de la virginidad.




viernes, 29 de julio de 2016

CONVIENE QUE CONFÍES EN MÍ




"La confianza es la llave que abre los tesoros de mi infinita Misericordia.

¿Sabes cuáles son las almas que más gozan de Mi bondad? 
Son aquellas que más confían en Mí.
 Las almas confiadas son las ladronas de Mis gracias.

Si quieres salir del estado de imperfección en que te hallas,
 que tanto deploras y del que no puedes verte libre, 
conviene que hagas dos cosas: 
que no te fíes de ti, y que confíes en Mí. No basta la una sin la otra...

No son las fragilidades las que detienen la obra del Amor en un alma, 
son los rodeos del amor propio, y la estima de sí."



(Nuestro Señor a su Sierva Sor Benigna Consolata Ferrero,
 religiosa de la Visitación de Santa María, muerta en olor de santidad en Como-Italia, en 1916)


lunes, 25 de julio de 2016

SANTIAGO, PATRÓN DE LAS ESPAÑAS



Santiago aparece como uno de los apóstoles más apasionados, lleno de arrojo y decisión, capaz de ponerlo todo en juego; arrasa por su empuje y no se para en echar cálculos y medir consecuencias. Santiago forma parte del grupo inicial de la Iglesia Primitiva de Jerusalén. 

   Santiago estuvo presente en momentos muy importantes de la vida de Nuestro Señor y se ha considerado uno de sus discípulos predilectos. Asistió, junto con San Juan y San Pedro, a la resurrección de la hija de Jairo. Fue testigo en la Transfiguración y estuvo también
 en el Huerto de Getsemaní. 




   El Evangelista San Lucas ( Lc, IX, 33) nos relata uno de sus momentos: junto a su hermano Juan solicitó de Jesús que hiciese bajar fuego del Cielo para arrasar a inhospitalarios samaritanos que se negaban a dar albergue al maestro. 

     Piadosamente se cree que llegó a España en el año 36 y permaneció en ella hasta fines del año 42. Recorrió los caminos de Itálica, Mérida, Coimbra, Braga, Iria, Lugo, Astorga, Palencia, Horma, Numancia y Zaragoza, donde se le apareció la Virgen en el Pilar. 
Después, por el Ebro, pudo tomar la Via Augusta de Tortosa a Valencia, Chinchilla
 y Cazlona para regresar desde un puerto murciano o andaluz a Palestina. 

    Herodes Agripa, rey de Judea ( Act, XII, 2), nieto de Herodes El Grande,  lo hace decapitar con la espada hacia el año 44, convirtiéndose en el primer Apóstol
 en verter su sangre por Jesucristo. 

    Su cuerpo fue trasladado por los Apóstoles a la Península Hispánica, llevado en un bajel hasta Iria Flavia. Desembarcaron y caminaron unas cuatro leguas hacia septentrión por la antigua via romana de Iria a Brigatium llegando a Liberodonum sepultando el cadáver. Elevaron un mausoleo, "Arca marmorica", según diplomas de Alfondo III, Ordoño II, Ordoño III y Sancho el Craso. Según la tradición, junto al sepulcro de Santiago 
reposaban los cuerpos de sus discípulos Atanasio y Teodoro. 

Catedral de Santiago de Compostela, que alberga las Reliquias del Santo

  
 El rey Alfonso II manda edificar sobre el sepulcro una sencilla iglesia
 y comienzan a llegar visitantes a la tumba del Apóstol. 

   Durante la época de la Reconquista , Santiago se convierte en el Santo al que se invoca para obtener la protección divina en la lucha frente al infiel. Y en las ensangrentadas luchas contra los moros , en muchas ocasiones la victoria se atribuía a la ayuda e intervención divina merced a la invocación a Santiago. 

    El 23 de Mayo del año 844, cerca de Logroño, el rey Ramiro I de Asturias se enfrenta a las tropas musulmanas de Abderramán II en clara desventaja numérica. En pleno fragor de la batalla el Apóstol Santiago aparece espada en mano a lomos de su famoso caballo blanco repartiendo tajos entre los infieles. Nace el apelativo de Santiago Matamoros


Allá por el siglo XVI, el Arzobispo de Santiago, Juan San Clemente, ocultó el cuerpo por temor a los ingleses que se aproximaban a la ciudad. Cuando mas tarde el Cardenal Payá ocupó la sede de Compostela, descubrió nuevamente las reliquias del Santo Apóstol. 
Inició entonces un minucioso proceso que envió a Roma y finalmente
 la Bula del Papa León XIII " Deus omnipotens", del 1 de Noviembre de 1884
 ratificó y confirmó como auténticas las Reliquias de Santiago
 y de sus discípulos Atanasio y Teodoro. 

Magnífica arca que contiene los sagrados restos del Patrón de España

    La figura de Santiago, como Patrón de España, ha sido acogida a o largo de toda nuestra historia de reconquista y conquista. Ahora comienza el Descubrimiento de América y de nuevo la figura de Santiago se hace notar: la intervención de Santiago es decisiva, en la mente de los descubridores y conquistadores:

  "Y como cayó en tierra se espantaron los yndios y dijeron que abia caído yllapa, trueno y rayo del cielo,... Y asi bajó el señor Santiago a defender a los cristianos. Dizen que vino encima de un cavallo blanco,... y el santo todo armado y su bandera y su manta colorado y su espada desnuda y que venía con gran destrucción y muerto muy muchos yndios y desbarató todo el cerco de los indios a los cristianos que había ordenado Manco Inca y que llevaba el santo mucho ruido y de ellos se espantaron los indios. (..) Y desde entonces los indios al rayo lo llaman y le dicen Santiago...

(F. Guaman Poma, 1615) 


sábado, 23 de julio de 2016

NUESTROS PASTORES ( XI ): S.E.R. MONS. MARK ANTHONY PIVARUNAS


     Mark Pivarunas entró a la vida religiosa en septiembre de 1974. Después de un año de postulación, entró al noviciado el 8 de septiembre de 1975, tomando el nombre de Hermano María Tarcisius. Hizo su primer profesión de votos el 12 de septiembre de 1976. Cuatro años más tarde, en el mismo día festivo, hizo su última profesión de votos en la Congregación de María Reina Inmaculada (CMRI).

     El Hermano Tarcisius recibió el usual entrenamiento de seminarista, mostrando competencia en filosofía y en teología moral y dogmática. Habiendo recibido el elogio de sus superiores por su progreso en virtud y conocimiento, fue ordenado al sacerdocio el 27 de junio de 1985, por el Muy Reverendo George Musey.



     El Padre Tarcisius sirvió como rector del seminario de la Congregación por cuatro años, luego fue elegido Superior General en 1989. Su celo por las almas lo llevó a viajar extensamente por toda Nebraska y a estados vecinos para proveer la Misa y los sacramentos a los miembros de su rebaño.

     Desde su elevación al episcopado por el Muy Reverendo Moisés Carmona, el 24 de septiembre de 1991, el Obispo Pivarunas ha fundado y operado del Seminario Mater Dei en su parroquia en Omaha. Sus viajes se han vuelto necesariamente más extensos al visitar numerosas parroquias en los Estados Unidos, México, Canadá y otros lugares, para administrar la Confirmación y para ordenar. El Obispo Pivarunas ha trabajado sin fatiga hacia la unidad entre los católicos tradicionalistas en estos tiempos de confusión y error. 

     Desde su consagración, hace ya casi siete años, ha proveído a la Iglesia con dos obispos, dieciocho nuevos sacerdotes, y ha administrado el sacramento de la Confirmación a varios miles de niños y adultos a través de los E.U., México, Canadá, Nueva Zelandia, Sudamérica, y Europa. él ha, verdaderamente, actuado en conformidad con el lema que tomó para su episcopado: Animam pro ovibus ponere (Dar mi vida por las ovejas). Viajar una milla extra por alguien en necesidad es su modo de vida; no conoce otro.

viernes, 22 de julio de 2016

...TU VIDA, AUNQUE SEA IMPERFECTA




     Cuántas almas arrastradas al mal, necesitan de una ayuda constante, ya visible, ya invisible. ¡Ay!, lo repito: ¿Se dan cuenta mis almas escogidas de cuánto bien se privan y privan a las almas, por falta de generosidad? 

     Ofrece tu vida, aunque sea imperfecta, para que todas entiendan qué misión tan hermosa pueden realizar, con sus obras ordinarias, con su trabajo cotidiano. Que sepan a qué grado de intimidad las llamo, y cómo quiero que sean celadoras de mi gloria y de mis intereses; hay muchas que lo comprenden, pero otras no lo saben bastante... 




     Mi amor transforma sus menores acciones dándoles un valor infinito. Pero va todavía más lejos: mi Corazón ama tan tiernamente a las almas, que se sirve aun de sus miserias y debilidades y muchas veces hasta de sus mismas faltas para la salvación de otras almas.

     Efectivamente, el alma que se ve llena de miserias, no se atribuye a sí misma nada bueno y sus flaquezas la obligan a revestirse de cierta humildad que no tendría si se encontrase menos imperfecta. 

     Así, cuando en su trabajo o en su cargo apostólico se siente incapaz y hasta experimenta repugnancia para dirigir a las almas hacia una perfección que ella no tiene, se ve como forzada a anonadarse; y si conociéndose a sí misma recurre a Mí, me pide perdón de su poco esfuerzo e implora de mi Corazón valor y fortaleza... ¡Ah!, entonces, ¡no sabe esta alma con cuánto amor se fijan en ella mis ojos, y cuán fecundos hago sus trabajos!...





viernes, 15 de julio de 2016

SEÑORA, REINA Y MADRE DE LOS CARMELITAS




Muy venerada imagen de Nuestra Señora del Monte Carmelo
del Perchel, Málaga, España


      El Escapulario de Nuestra Señora del Carmen es una dádiva de la protección y del maternal cariño de la Reina del Cielo hacia los hombres. Su historia está estrechamente ligada a la Orden del Carmen, que se remonta según una antigua tradición a los santos profetas Elías, Eliseo y a sus discípulos, que se establecieron en el Monte Carmelo, en Palestina.

      De acuerdo con esa misma tradición, ellos ya veneraban a Aquella que vendría a ser la Madre del Redentor, simbolizada por la nubecita que apareció cuando San Elías pedía el fin de la prolongada sequía que los asolaba (cf. 3 Reyes 18, 41-45), y de la cual cayó una lluvia bendita que reverdeció la tierra.

      Estos ermitaños se sucedieron a través de las generaciones hasta la Edad Media, y cuando los musulmanes conquistaron Tierra Santa, tuvieron que huir hacia Europa. Allí enfrentaron grandes dificultades corriendo riesgo de extinción.



      Fue entonces que un carmelita inglés, San Simón Stock, hombre penitente y de mucha santidad, fue electo Superior General de la Orden. Angustiado con la situación en que se encontraban, comenzó a suplicar incesantemente a la Virgen para que los protegiese.

      El 16 de julio de 1251, hace más de 750 años, mientras rezaba fervorosamente en su convento de Cambridge (Inglaterra), se le apareció Nuestra Señora revestida del hábito carmelita, portando en sus brazos al Niño Jesús y extendiéndole un escapulario le dijo estas palabras:

Recibe, queridísimo hijo, 
este   Escapulario   de   tu   Orden, 
señal de mi confraternidad, 
privilegio para ti 
y para todos los Carmelitas. 

Todo aquel que muera con él revestido, 
no arderá en las llamas del infierno. 

Él es, pues, una señal de salvación, 
una seguridad de paz 
y de eterna alianza


      En 1314, la Madre de Dios se apareció nuevamente, esta vez al Papa Juan XXII, confirmando su especial protección a los que usasen el Escapulario, y prometiendo además que los libraría del Purgatorio el primer sábado después de la muerte.

      Esto llevó a Pontífices, monarcas, religiosos de otras órdenes y personas de todas las condiciones a querer participar de este privilegio, recibiendo el Escapulario como un símbolo de devoción a María Santísima y de salvaguarda contra los enemigos del alma y del cuerpo. 


viernes, 8 de julio de 2016

EL AMOR NADA REHÚSA



   El 29 de junio, después de varias apariciones de este Corazón, que se le presentaba siempre como incendiado, el Divino Maestro se mostró a ella con un delicioso resplandor. «En la Santa Misa, poco antes de la Elevación —escribe Sor Josefa— ¡mis ojos, estos pobres ojos, han visto a mi amado Jesús... al único deseo de mi alma... a mi Dios y Señor! He visto cómo me tenía dentro de su Corazón, en medio de aquella gran hoguera... Sonreía... Así estaba anonadada en presencia de tanta luz y tanta hermosura, cuando me ha dicho estas palabras con una voz dulcísima, al mismo tiempo que muy grave: Así como Yo me inmolo víctima de amor, quiero que tú también seas víctima; el amor nada rehúsa». El Corazón de Jesús se le había abierto pare no volverse a cerrar. 

   Y ahora es preciso ya seguir el surco de gracias que va abriéndose cada vez más ancho y más profundo en esta alma, hasta el día en que Nuestro Señor, habiendo terminado su Obra, esconderá para siempre en su Corazón al instrumento formado por El. 

   Ante todo se constituye en su Maestro interior, encargándose El mismo de su formación religiosa. El la instruye, la dirige, la reprende, la perdona y la sostiene. Sus visitas se suceden, sin que Josefa la prevea. La espera en su empleo, va a encontrarla en su trabajo, o viene a enseñarle a orar. 





   Se le presenta cuando menos lo piensa y se oculta cuando más lo desea. Pasa delante de ella como un relámpago, para advertirla de un descuido en el amor y la detiene a sus plantas para explicarle sus deseos. Le trae su Cruz o su Corona; la reclina sobre su Corazón con divina condescendencia y le recuerda con el poder de su Majestad su dominio sobre ella. Los pormenores de la vida religiosa, las vicisitudes de la vida espiritual, así como sus secretos más profundos son esclarecidos a su hora, por la divina enseñanza. 

   Continuamente insiste el Maestro en el fundamento del amor generoso, con sus consecuencias prácticas, de obediencia, fidelidad, olvido de sí, confianza y valeroso abandono. La Santa Regla es el camino seguro por donde la conduce, la obediencia al baluarte que le exige, su Corazón Sagrado el horizonte que le abre. De estos divinos encuentros están sembrados días enteros de la vida de Josefa en ciertas épocas; otras veces son menos frecuentes. y, en ocasiones, la ausencia del Amigo Divino se deja sentir largos meses. 

   Nunca se le permiten goces inútiles en medio de estos favores celestiales; su objeto es siempre conforme a la fe. Josefa aprende así la perfección a que su vocación la obliga, y se afianza más y más en el don de sí misma a la Voluntad de Dios. La Santísima Virgen no tarda en ocupar, al lado de su Divino Hijo, el lugar que le corresponde. «Cuando Jesús fija los ojos en un alma —le dirá Ella cierto día— Yo pongo en ella el Corazón.» 

   También se presenta a su hija: «¡Tan hermosa... tan Madre!»... que Josefa no encontrará palabras con que poderse expresar. Cumple la Virgen Santísima la misión discreta de compasiva ternura y de fuerte bondad que tan perfectamente le corresponde. Deja a Jesús en el primer plano de esta misteriosa educación y sólo interviene cuando se trata de tranquilizar o de fortalecer a su hija, que duda o que teme. La advierte, la levanta, la inicia en los caminos de su Hijo y la prepara a su venida.

   Cuando Josefa vacila la vuelve, como de la mano, a la senda de la Voluntad de Dios. Le enseña a reparar sus caídas y a guardarse de las asechanzas del enemigo. En fin, está a su lado asistiéndola en los peligrosos combates con que la acomete el demonio y la defiende poderosa «como un ejército formado en orden de batalla». 




(Extraído de "UN LLAMAMIENTO AL AMOR")




jueves, 30 de junio de 2016

PRETIOSISSIMI SANGUINIS DOMINI NOSTRI IESU CHRISTI


1 de Julio 
La Preciosísima Sangre 
de Nuestro Señor Jesucristo

Renovad, por lo tanto, en vuestros corazones, queridos hijos e hijas, la saludable devoción a la Preciosísima Sangre; la señal que ésta ha impreso en vosotros con el Bautismo, es,  como bien sabéis, indeleble. 
En la misma naturaleza, la sangre derramada parece adherirse a las manos del delincuente,
 como el delito y el remordimiento se agarran a su conciencia: 
la poesía y el arte dramático han obtenido de esta tenaz persistencia, efectos impresionantes;
 y en vano Pilato se lavó ante el pueblo las manos que habían suscrito la sentencia de muerte del Justo; 
hasta el fin de los siglos la mancha de la Sangre divina quedará imborrable sobre su memoria:
 “passus sub Pontio Pilato“.

      También vosotros podéis, desde ahora y durante todo el tiempo de vuestra vida, hacer vuestro, como un grito de amor,
 el que fue grito de odio de los judíos: “Sanguis eius super nos et super filios nostros“;
 “su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

      Señor Nuestro Jesús, diréis vosotros, que has derramado Tu Sangre Preciosa por todos los pecadores: 
haz que se derrame en gracias de redención sobre nosotros, sobre nuestros seres queridos,
 y especialmente sobre los que serán, si así te place, los herederos de nuestra propia sangre!"




"Nos has rescatado, Señor, con Tu Sangre,sin distinción de tribu, lengua, pueblo y nación;
 e hiciste de nosotros un reino para nuestro Dios." 

(Apoc. 5, 9 )



   Tributamos hoy merecido homenaje que mana de las heridas y del Corazón de Cristo, precio infinito de nuestro rescate y que ha merecido nuestra santificación. Instituyó esta Fiesta el Papa Pío IX en 1849, cuando habiendo sido desterrado de Roma por la revolución, después de refugiarse en la ciudad de Gaeta, pudo regresar a la Ciudad Eterna.


   La historia de la Devoción a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor es la misma Historia de la Santa Iglesia Católica, porque Nuestro Señor, con el derramamiento de Su Bendita Sangre, desde la flagelación hasta la inmolación en la Cruz, nos ha redimido de nuestros pecados; en esta necesaria devoción se condensa la Predicación del Evangelio y la administración de los Sacramentos, especialmente en la confesión sacramental, donde místicamente, vuelve a rociarnos con esa Preciosa Sangre para lavarnos de la inmundicia del pecado

   Los Santos Padres fueron devotísimos de la Preciosa Sangre, como San Juan Crisóstomo en Oriente y San Agustín en Occidente. Entre las Santas, las revelaciones de Santa Gertrudis están llenas de las palabras más dulces y profundas acerca de la Preciosa Sangre.






  Pero fue Santa Catalina de Siena, la que mayormente destacó en su amor y veneración por la Sangre Bendita de Nuestro Señor, eligiendo esta devoción como su predilecta, además de remedio necesario para todos los males de cualquier época.


    La Devoción de la Preciosa Sangre es inseparable del Santo Sacrificio de la Misa, donde Nuestro Señor se hace presente en el Altar con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinad por medio de las palabras de la Consagración; sería ideal que todo buen católico, en el momento de la elevación del Cáliz, rogase para sí y para los suyos, ser lavados en esta Bendita Sangre; que pidamos al Buen Jesús, que si fuese necesario, también nosotros derramemos nuestra sangre para defender y transmitir la Fe Católica, como han hecho los innumerables Mártires que no dudaron en entregarse como Nuestro Señor lo hizo en la Cruz Redentora.







SÚPLICA  A 

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

 indulgenciada por el Papa Pío VII 

         Oh Sangre Preciosísima de vida eterna, precio y rescate de todo el universo bebida y purificación de nuestras almas, que defiendes continuamente la causa de los hombres ante el trono de la Suprema Misericordia! Os adoro profundamente, y quisiera desagraviaros, hasta donde me sea posible, de las injurias y ultrajes que recibís continuamente de las criaturas humanas; y especialmente de aquellas que se atreven temerariamente a blasfemar de Vos. 

         Y ¿quién no bendecirá esta Sangre de infinito valor? ¿Quién no se sentirá inflamado de amor para con Jesús que la derramó? ¿Qué sería de mí si no hubiese sido rescatado por esta Divina Sangre? ¿Quién os sacó hasta la última gota de las venas de mi Señor? ¡Ah! el amor fue ciertamente. ¡Oh amor inmenso, que nos has dado este bálsamo saludable! ¡Oh bálsamo inestimable, emanado de la fuente de un amor inmenso! ¡oh! haced que todos los corazones y todas las lenguas puedan alabaros, encomiaros y daros gracias ahora y siempre y hasta el día de la eternidad. Amén.


El Papa Pío VII, con rescripto de 18 de octubre de 1815, que se conserva en el archivo de la Archicofradía de la Preciosa Sangre de Jesucristo, además de concedió 300 días de indulgencia por cada día a los que con corazón contrito rezaren esta oración. 
Concedió  también el mismo Pontífice 100 días de indulgencia
 por cada día a todo el que rece con devoción las siguientes aspiraciones.



ASPIRACIONES DEVOTAS

100 días de Indulgencia cada vez que se rezaren


Viva, viva Jesús, que por mi salvación derramó toda la sangre de Su Corazón.

La Preciosísima Sangre de Jesús fue mi vida.

Bendita sea Su bondad infinita.
Sea siempre alabada la Sangre del Crucificado.

 Que al mundo del infierno ha rescatado. 
Esta Sangre por bebida se nos ha dado, 
 y del pecado a las almas ha lavado. 

La Sangre de Jesús aplaca la indignación del Eterno, 
y nos lleva a su mansión.

 Si la sangre de Abel clama venganza, 
pues la  de Jesús perdona y alcanza.

 Si de esta Sangre nuestro corazón se llena,
 el ministro del furor divino pronto se ahuyenta. 

Si la Divina Sangre de Jesús se enaltece,
triunfa el Cielo, y el abismo se entristece.