martes, 20 de noviembre de 2018

"...TÚ, SEÑOR, CONOCES MI DEBILIDAD..."


“¡Jesús manso y humilde de Corazón, 
haz mi corazón semejante al Tuyo!”


                Jesús, cuando eras peregrino en nuestra tierra, Tú nos dijiste: "Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón y vuestra alma encontrará descanso."

               Sí, poderoso Monarca de los Cielos, mi alma encuentra en Ti su descanso al ver cómo, revestido de la forma y de la naturaleza de esclavo, te rebajas hasta lavar los pies a Tus Apóstoles.

               Entonces me acuerdo de aquellas palabras que pronunciaste para enseñarme a practicar la humildad: "Os he dado ejemplo para que lo que he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis." 




               El discípulo no es más que su Maestro… "Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica." Yo comprendo, Señor, estas palabras salidas de Tu Corazón manso y humilde, y quiero practicarlas con la ayuda de Tu gracia. 

              Quiero abajarme con humildad y someter mi voluntad a la de mis hermanas, sin contradecirlas en nada y sin andar averiguando si tienen derecho o no a mandarme. 

              Nadie, Amor mío, tenía ese derecho sobre Ti, y sin embargo obedeciste, no sólo a la Virgen Santísima y a San José, sino hasta a Tus mismos verdugos. 

                Y ahora te veo colmar en la Hostia la medida de Tus anonadamientos. ¡Qué humildad la Tuya, Rey de la Gloria, al someterte a todos Tus sacerdotes, sin hacer alguna distinción entre los que te amen y los que, por desgracia, son tibios o fríos en Tu servicio…! 

                A su llamada, Tú bajas del Cielo; pueden adelantar o retrasar la hora del Santo Sacrificio, que Tú estás siempre pronto a su voz… 

               Qué manso y humilde de Corazón me pareces, Amor mío, bajo el velo de la blanca Hostia. Para enseñarme la humildad, ya no puedes abajarte más. Por eso, para responder a Tu Amor, yo también quiero desear que mis hermanas me pongan siempre en el último lugar y compartir Tus humillaciones, para “tener parte contigo” en el Reino de los Cielos. 

                Pero Tú, Señor, conoces mi debilidad. Cada mañana tomo la resolución de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto, me tienta el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. 

                Por eso, quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en Ti. Ya que Tú lo puedes todo, haz que nazca en mi alma la virtud que deseo. Para alcanzar esta gracia de Tu infinita Misericordia, te repetiré muchas veces: “¡Jesús manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al Tuyo!”.


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz




Aniversario del Martirio de José Antonio Primo de Rivera, Fundador de Falange Española de las JONS


"...abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo en ruina moral, 
un mundo escindido en toda suerte de diferencias; 
y por lo que nos toca de cerca, nos encontramos
 en una España en ruina moral, una España 
dividida por todos los odios y por todas las pugnas...."

José Antonio


               Relato de las últimas horas de José Antonio en la Cárcel de Alicante, narrado por su hermano y compañero de presidio Miguel Primo de Rivera.

                "A las seis de la mañana un miliciano que estaba de centinela, en la puerta de mi celda me dijo: "Tu hermano desea verte antes de morir". Puedes ir a su celda.

                Me abrieron la puerta, y vigilado por dos hombres, fui hasta José Antonio. Se hallaba en una celda baja, oscura, húmeda y fría. Era una verdadera mazmorra, en la que permanecía de pie. No había en la estancia ni sillas, ni mesas ni cama. Toda la noche la había pasado allí.





                José Antonio se paseaba tranquilamente, con aire sereno, las manos cruzadas a la espalda. Obedeciendo una orden del Jefe de la Prisión, solamente tenía puestos el pantalón y la camiseta. Sobre ellos, un abrigo. Al trasponer yo la puerta eran las siete en punto. Uno de los carceleros me dijo bestialmente: "Aligerar; tenéis quince minutos para la entrevista". 

                José Antonio, al verme entrar, me dijo rápidamente en inglés para que no le entendieran: "Miguel ayúdame a bien morir, a morir con dignidad, a morir como dispone la Iglesia..."

                Mi hermano quería que no nos ganara la emoción y que no ofreciéramos a aquellos hombres que tantos nos odiaban, el espectáculo de una debilidad. Empleamos los quince minutos en cumplir el último deseo de mi hermano que quiso morir cristianamente. Jamás olvidaré aquellos instantes, ni olvidaré tampoco el ejemplo de resignación y de entereza con que mi hermano ennoblecía nuestro apellido.


"Toda reconstrucción de España 

ha de tener un sentido católico..."

                Tuvimos que separarnos. En la puerta de la celda, pasos siniestros y ruido de fusiles recordaban los terribles preparativos. Nos dimos un abrazo que hubiéramos querido hacer eterno. ¡El último abrazo! Y me dijo serenamente:

                -Miguel, ¡Arriba España!

                Fui llevado a mi celda, Desde la escalera oí la voz de mi hermano, a quién sacaban de la suya para, llevarle al patio de la Prisión. Iba gritando el ¡Arriba España! Luego supe por qué. 

                -¿Por qué?

                -Con mi hermano se condujo al patio para fusilarlos también, a otros cuatro camaradas: dos requetés y dos falangistas. Mi hermano quiso infundirles aliento.

                Supe luego que hubo dos pelotones. Uno encargado de la ejecución de estos cuatro camaradas, y otro de la de mi hermano. Uno de los milicianos que formaba el cuadro de asesinos de José Antonio, cuando este se hallaba ya junto al muro del patio, dispuesto a recibir la descarga, se fijó en el abrigo de mi hermano. "¡Que buen abrigo llevas!" -le dijo- José Antonio, con naturalidad, le respondió "Te lo doy ahora mismo" "No, no, cuando caigas". Sonrió José Antonio, se quitó el abrigo y se lo entregó en el acto.

                


                En el patio estaban los que habían de morir con él. 

                Apuntaron los fusileros y se confundieron los ecos de los disparos y la voz recia del Jefe de la Falange que lanzaba su ultimo ¡Arriba...! No habían transcurrido cinco minutos desde que yo dejé a mi hermano, y apenas acababa de trasponer la puerta de mi celda, escuché la descarga que cortaba su vida...

                Así selló la sangre de José Antonio la unidad perfecta de unos ideales. Sangre de requetés y de falangistas que se juntaba en la hora de los sacrificios y que reclama la siempre la identidad más absoluta."

               Para conocer mejor el pensamiento político-religioso de José Antonio sólo TOQUE AQUÍ.



lunes, 19 de noviembre de 2018

SANTA ISABEL, Reina de Hungría


Breve semblanza de la Santa Reina de Hungría

                Santa Isabel era hija del Rey Andrés II y su esposa la Reina Gertrudis de Merania, hermana de Santa Eduviges de Silesia. Isabel nació en 1207 y se crió en la corte junto con sus tres hermanos. Desde niña Isabel llevaba a sus compañeros de juegos a rezar a la capilla, repartía su merienda entre los niños pobres y no quería llevar corona de perlas viendo a Jesús con espinas.

                Isabel se distinguió por su heroica caridad. Repartía todas las alhajas, ropas y alimentos del castillo. Visitaba a los pobres y enfermos. Los pobres la seguían: ¡Madre, madre!. Tanto la acusan de generosa que una vez, su esposo Luis le regañaba dulcemente: ¿Qué llevas ahí?. Abre el delantal y, en vez de panes, había rosas.




                Amaba tiernamente a su marido. Si no podía acompañarle, quedaba triste en el castillo. Para recibirle se adornaba como una novia. La prueba llegaría pronto. Se alistó en la Quinta Cruzada, convocada por el Papa Gregorio IX. En Otranto, antes de embarcar con Federico II, murió. Isabel quedó anonada. Tenía 20 años. Todo había muerto para ella. Sólo Dios le quedaba.

                 Hubo intrigas por la sucesión de su esposo. Isabel renunció a la mano del emperador Federico II y se instaló en Marburgo, en una pobre choza. Construyó un hospital donde recibía a los pobres y curaba a los enfermos. Sólo guardaba el manto de la Tercera Orden, regalo de San Francisco.

                Su director espiritual, Conrado, confirma la heroica caridad de la Reina Isabel. Una vez le preguntaron cómo dar limosnas, si no se tenía dinero, y contestó: «Siempre tenemos dos ojos para ver a los pobres, dos oídos para escucharlos, una lengua para consolarlos y pedir por ellos, dos manos para ayudarlos y un corazón para amarlos». Y ella practicaba lo que aconsejaba.

                El día del Viernes Santo, puestas las manos sobre el altar de una capilla, renunció a su propia voluntad y a todas las vanidades mundanas. «Afirmo ante Dios que raramente he visto una mujer que a una actividad tan intensa juntara una vida tan contemplativa, ya que algunos religiosos y religiosas vieron más de una vez cómo, al volver de la intimidad de la oración, su rostro resplandecía de un modo admirable y de sus ojos salían como unos rayos de sol».




                 Antes de su muerte, al preguntarle Conrado cómo disponer de sus bienes, le contestó Isabel que lo poco que tenía ya no era suyo. Pertenecía ya a los pobres a los que debería entregárselo. A ella le bastaba la pobre túnica que vestía, con la que deseaba ser sepultada.

                 Luego se confesó, recibió la Sagrada Comunión y se encomendó a Nuestra Señora para vencer los asaltos del demonio que la atacaba fuertemente. Finalmente, habiendo encomendado a Dios con gran devoción a todos los que la asistían, expiró como quien duerme plácidamente.

                 El amor y la penitencia la habían agotado en plena juventud. Tenía 24 años cuando el Señor se la llevó al Paraíso. Era el año 1231. Cuatro años más tarde era canonizada por el Papa Gregorio IX, estando presente en la ceremonia el Emperador Federico II. Una de sus hijas llegó a ser Abadesa de Aldemburgo, es venerada como Santa Gertrudis de Turingia.







domingo, 18 de noviembre de 2018

REFLEXIONES DE MONSEÑOR DOLAN acerca de la postura sedevacantista


"Sólo los católicos sedevacantistas
 defienden el Papado, sus Derechos y Privilegios
 derivados de la Ley de Dios y la Enseñanza de la Iglesia"

Monseñor Daniel Dolan



                En el actual estado de Apostasía generalizada, no son pocos los católicos que hemos optado por la POSICIÓN SEDEVACANTISTA, obrando con recta conciencia abrazamos la Fe Católica que fue transmitida desde los Apóstoles hasta el último Papa Católico, Pío XII. Para entender un poco mejor esta postura, seguiremos compartiendo diferentes artículos, en su mayoría extraídos de Sermones y Conferencias de Obispos Católicos, como Monseñor Marco Antonio Pivarunas o -como es el caso de hoy- de Monseñor Daniel Dolan.


                El sedevacantismo es una posición teológica y, por lo tanto, se basa únicamente en el Magisterio de la Iglesia, según la cual, después de la muerte del Papa Pío XII, la Santa Sede está vacante, vacía. Y esto se debe a que las personas posteriores que se han sentado en el Trono de San Pedro NO TIENEN la Autoridad Papal. Se evidencia esto en sus acciones obstinadas: palabras y acciones pronunciadas públicamente, contrarias a toda la enseñanza de la Iglesia hasta ahora, así como el fin de la Iglesia, que es la Gloria de Dios y la salvación de las almas. Estas palabras y hechos están contenidos en los documentos del "Concilio Vaticano II", en la "enseñanza postconciliar", en las reformas de la Liturgia, la Disciplina, la Ley Eclesiástica y en toda la vida de la Iglesia. 









                Algo así no puede venir de la Iglesia, de la Autoridad Divina que la Iglesia Santa disfruta por la asistencia del Espíritu Santo. La afirmación opuesta es una blasfemia y está en contra de la infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia prometida por Nuestro Señor Jesucristo.

                ¿Cómo entonces, en esta situación, practicar la Fe Católica? Basta con aferrarse completamente a la Doctrina, Liturgia, Disciplina y Costumbres del último Papa Católico hasta ahora, Pío XII y el Ministerio de los sacerdotes y Obispos Católicos, válidamente ordenados en Ritos Católicos y predicando sólo la Fe Católica, sin ningún compromiso y sin ningún mandato de la "iglesia modernista".

                 Los católicos sedevacantistas tienen sacerdotes, Obispos y sacramentos válidos.(1) Lo único que no tienen es la jurisdicción ordinaria, por lo que los clérigos sedevacantistas no crean ninguna Jerarquía paralela. Por otro lado, ciertamente pueden ser el germen de su renacimiento. Actualmente, o, como algunos afirman, sólo hay una forma de Jerarquía - semilla o - la Jerarquía Postconciliar es solo un elemento material de la Jerarquía de la Iglesia, que se convertirá en una Jerarquía Católica una vez que renuncie públicamente a los errores del "Concilio Vaticano II" y todas sus reformas. Los Obispos sedevacantistas no tienen la Autoridad oficial para enseñar, santificar y gobernar, porque son sólo Obispos de ordenación, pero en el estado actual de la Iglesia, reconocido como un estado de mayor necesidad, realizan su Ministerio sobre el poder epicúreo.



Escudo Episcopal de Mons. Daniel Dolan (2)


                Por tanto, los católicos sedevacantistas rechazamos tanto el populismo de los "indultistas modernistas" como a los "conservadores", es decir, el supuesto derecho del pueblo a sermonear al Papa, y el galicanismo de los lefebvristas que niegan la infalibilidad del Papa en la enseñanza común y ordinaria y practican la desobediencia al Papa en cuestiones de Fe y Moral. Sólo los católicos sedevacantistas defienden el Papado, sus Derechos y Privilegios derivados de la Ley de Dios y la Enseñanza de la Iglesia. Es cierto que hay algunas diferencias entre los diferentes grupos, e incluso las disputas teológicas, sin embargo, todo esto tiene lugar dentro del marco de la ortodoxia, como en el tiempo de la disputa eterna entre los dominicos y los jesuitas. La única diferencia es que ninguna de estas disputas puede resolverse hasta que el Papa Católico, una vez más, se siente en el Trono de San Pedro.


NOTAS ACLARATORIAS:

   1- Para conocer el Linaje Episcopal de algunos Obispos sedevacantistas sólo TOQUE AQUÍ...

   2- Su Excelencia Reverendísima Monseñor Daniel Lytle Dolan es natural de Detroit, Michigan (USA); fue ordenado sacerdote por Mons. Marcel Lefebvre en 1976 y consagrado Obispo por Mons. Marco Antonio Pivarunas en 1993.



DEDICACIÓN DE LAS BASÍLICAS de San Pedro y San Pablo




                San Pedro y San Pablo están unidos por la Liturgia tanto en la celebración del día de su Martirio, el 29 de Junio, como en la celebración de la Consagración de sus Basílicas, el 18 de Noviembre. Para eso son dos columnas de la Iglesia estos Apóstoles, dispares en el origen y en el modo de cumplir su común mandato, pero unidos en idéntico testimonio martirial en la misma persecución. La dedicación de ambas basílicas recuerda a todos los cristianos en el mundo que la Fe Católica se fundamenta en la predicación fiel del Evangelio de Cristo Nuestro Señor y en la sangre de los primeros discípulo que supieron ser leales hasta el Martirio.

                En el siglo IV aparecen y se levantan basílicas en honor de los Mártires, cuando ya pasó el tiempo de las persecuciones. Antes, no hay constancia de tumbas de los que murieron por la Fe en los primeros siglos a excepción de las de Pedro y Pablo. Los dos murieron mártires en Roma, en el año 67 en distintos días, aunque la Liturgia los una en la misma celebración. A San Pedro lo crucificaron y los cristianos lo enterraron junto a la Vía Aurelia; el Apóstol San Pablo fue decapitado y recibió sepultura en la Vía Ostiense, cerca del Tíber. Tuvieron una importancia capital en la fundación de la Iglesia en Roma y los cristianos no podían olvidar sus tumbas.

                En el siglo IV el Emperador Constantino atendiendo a los ruegos del Papa Silvestre, edificó una Basílica sobre la tumba del Apóstol San Pedro, que fue dedicada en el año 326. Las reliquias del primer Papa recibían la visita de muchos peregrinos que hacían por tocar paños y lienzos a la tumba de San Pedro, a modo de reliquias que luego colocaban sobre los enfermos.




                El mismo Emperador mandó también edificar otra Basílica sobre la tumba del Apóstol San  Pablo; un templo pequeño que remozó posteriormente y amplió el Emperador Valentiniano.

                Estas dos Basílicas se convirtieron en los templos más visitados de Roma, centros de peregrinaciones mundiales y donde más profesiones de Fe se repiten con el rezo del Credo. Hasta tal punto es esto así que el Papa Simplicio, en el siglo V estableció turnos permanentes de sacerdotes que atendían a los peregrinos desde las primeras horas del día hasta la puesta del sol.

                En previsión de futuros ataques, el Papa León IV hizo amurallar la Basílica Vaticana en el siglo IX, es lo que se conoce como la Ciudad Leonina; el Papa Juan VIII haría lo mismo con la de San Pablo.

               Se realizaron sucesivas restauraciones del altar de San Pedro, levantado sobre su tumba. La primera construcción se había hecho pequeña y amenazaba ruina; por eso el Papa Nicolás V se propuso construir la actual llamando a los mejores arquitectos y a los más renombrados artistas; varios Papados se sucedieron hasta que pudo consagrarla el Papa Urbano VIII el 18 de Noviembre de 1626.




                Las excavaciones realizadas por el Papa Pío XII pusieron al descubierto las distintas capas superpuestas de las sucesivas restauraciones. La coincidencia entre lo que se había transmitido de palabra y lo que constaba por escrito muestra una coincidencia admirablemente confirmada por la arqueología. Apareció el altar construido por el Papa Calixto II en el siglo XII, el de Gregorio Magno en el 600 y más abajo la construcción constantiniana del siglo IV, hasta llegar al primer revestimiento hecho por el Papa Anacleto, allá por el año 160, que encerraba la humilde fosa excavada en la tierra y recubierta por tejas, con los restos del Apóstol.

                La Basílica de San Pablo fue destruida casi enteramente en 1823 por un incendio; comenzó su reconstrucción el Papa León XII y la consagró Pío IX, el 10 de Diciembre de 1854.






sábado, 17 de noviembre de 2018

LA SABATINA A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, recuerdo de amor a la Virgen que libera del Purgatorio


                LA SABATINA es como piadosamente se llama a las oraciones que se dedican a Nuestra Señora del Carmen los Sábados, por la Promesa que Ella misma pronunciara, asegurando la liberación del Purgatorio de los devotos de Su Escapulario el Sábado siguiente a su muerte.

                EL PRIVILEGIO SABATINO consiste en que la Santísima Virgen librará del Purgatorio cuanto antes, especialmente el Sábado después de su muerte, a quienes hayan muerto revestidos con el Escapulario y durante su vida hayan guardado castidad según su estado y rezado el Santo Rosario.

                Si uno peca contra la castidad o deja un día de cumplir con sus obligaciones piadosas, podrá recuperar el Privilegio al confesarse y cumplir la penitencia.

(La presente estampa está diseñada para ser impresa 
junto con la otra imagen que acompaña este artículo)


Acto de Consagración a Nuestra Señora
la Virgen del Carmen

(Para ser realizado los Sábados, por aquellos que vestimos Su Bendito Escapulario)


Virgen del Carmen, llevamos sobre nuestro pecho Vuestro Santo Escapulario, signo de nuestra consagración a Vuestro Corazón Inmaculado. Madre querida, somos Vuestros hijos, unos hijos de Vuestra entera pertenencia.
Nuestra consagración, Señora, nos exige una entrega sin reservas a Vuestra Sagrada persona, una dedicación generosa a Vuestro servicio, una fidelidad inquebrantable a Vuestro amor y una solicita imitación de Vuestras virtudes. Queremos vivir, conforme al viejo ideal carmelitano: en Vos, con Vos, por Vos y para Vos. 
Gracias a Vuestro Bendito Escapulario, Virgen del Carmelo, somos miembros de Vuestro cuerpo místico del Carmelo y participamos de la consagración comunitaria de la Orden a Vos, que sois su cabeza. Nuestra consagración se une pues, a la Orden de toda la Familia Carmelitana y acrecienta así su valor y eficacia. 
Santa María, Abogada y Mediadora de los hombres, no podríamos vivir nuestra consagración con olvido de quienes son Vuestros hijos y nuestros hermanos. Por eso, nos atrevemos a consagraros la Iglesia y el mundo, nuestras familias y nuestra amada Patria.
Os consagramos especialmente los que sufren en el alma o en el cuerpo: los pecadores, los tentados, los perseguidos, los marginados, los presos, los desterrados, los enfermos, los hambrientos….Madre y Reina del Carmelo, por nuestra consagración somos del todo Vuestros ahora en el tiempo; que los sigamos siendo también un día en la Eternidad.
Así sea.


(La presente estampa está diseñada para ser impresa 
junto con la otra imagen que acompaña este artículo)

Antífona

Hoy recordamos a Nuestra Señora la Virgen María, Madre y Hermosura del Carmelo. Hoy los hijos de Su amor cantamos Sus misericordias. Hoy la Estrella del mar brilla ante Su pueblo como signo de esperanza y de consuelo.
Oración
Señor Dios Nuestro, que habéis honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la Bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de Vuestro Hijo; conceded a cuantos hoy celebramos su recuerdo que, guiados por Su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.







viernes, 16 de noviembre de 2018

SANTA GERTRUDIS LA GRANDE, Virgen, Mística y Vidente del Sagrado Corazón de Jesús




SEMBLANZA DE LA PATRONA DE LOS MÍSTICOS


                Nació el 6 de Enero de 1256 en Eisleben (Turingia). A los cinco años de edad, fue enviada a estudiar al monasterio benedictino de Helfta donde su maestra, Santa Matilde, era su hermana de sangre y abadesa. Las dos santas estaban muy unidas en el amor al Señor. Gertrudis era muy atractiva e inteligente. Con el tiempo tomó el hábito en el mismo convento. Era amiga de Santa Mechtilde of Hackeborn (+1298), quien era de la misma comunidad y también tenía una especial devoción al Corazón de Jesús.

                Aun antes que Nuestro Señor se apareciera a Santa Margarita María, Santa Gertrudis la Grande tuvo una experiencia mística del Sagrado Corazón de Jesús.

                Santa Gertrudis se adelantó a su tiempo en ciertos puntos, como la Comunión frecuente, la Devoción a San José y sobre todo, la Devoción al Sagrado Corazón. Con frecuencia hablaba del Sagrado Corazón con Santa Matilde y se cuenta que en dos visiones diferentes reclino la cabeza sobre el pecho del Señor y oyó los latidos de Su Corazón.

                Santa Gertrudis sufrió diez años de penosas enfermedades y murió el 17 de Noviembre de 1301 o 1302. Tenía alrededor de los cuarenta y cinco años.

                A la Santa se le atribuyen cinco libros que componen el "Heraldo de la amorosa bondad de Dios" (Comúnmente llamados "Revelaciones de Santa Gertrudis"). El primero fue escrito por amigos íntimos de la santa después de su muerte, el segundo fue escrito por la santa y los restantes fueron compuestos bajo su dirección.




                Sus escritos relatan visiones, comunicaciones y experiencias místicas. Habla de un rayo de luz, como una flecha, que procedía de la herida del costado de un crucifijo. Cuenta también que su alma, derretida como la cera, se aplicó al pecho del Señor como para recibir la impresión de un sello y alude a un matrimonio espiritual en el que su alma fue como absorbida por el corazón de Jesús. Enseña al mismo tiempo que "la adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios".

                Ni Santa Gertrudis ni su hermana fueron canonizadas formalmente, pero el Papa Inocencio XI introdujo el nombre de Gertrudis en el Martirologio Romano en 1677. También el Papa Clemente XII ordenó que se celebrase su fiesta en toda la Iglesia de Occidente.


ORACIÓN al Sagrado Corazón de Jesús
compuesta por Santa Gertrudis
y que podemos recitar a lo largo del día a modo de jaculatoria





NUEVA EDICIÓN de la Oración Diaria al Sagrado Corazón de Jesús (versión para imprimir)


          En la Semana del Buen Cristiano procuramos dedicar los días viernes a la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús, también a meditar en Su Pasión, cuyos dolores y sacrificios podremos encontrar si nos adentramos en este Divino Corazón, que es donde Cristo Nuestro Señor guardó con celo Sus deseos para comunicarlos sólo a Sus íntimos...






Para imprimir a doble cara o en un tarjeta, 
para poner en lugar visible, de marcapáginas de libros espirituales, 
sobre la mesa de trabajo, a modo de recordatorio...







jueves, 15 de noviembre de 2018

TODOS LOS FIELES DIFUNTOS DE LA ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


"Tengamos delante nuestros fundadores verdaderos, 
que son aquellos Santos Padres
de donde descendimos, que sabemos que 
por aquel camino de pobreza y humildad
gozan de Dios”

(Santa Teresa de Jesús)



                Los miembros de la Familia del Carmelo, unidos por un mismo amor a Jesucristo, Redentor del género humano y por la íntima unión con Su Amadísima Madre, Nuestra Señora, reciben consuelo y alegría de estos dos amores no sólo aquí en este mundo terrenal, sino que, inclusive tras cerrar los ojos para abrirlos en la eternidad, gozan en el Bendito Purgatorio del mismo afecto y protección.

                Así como ayer hacíamos memoria de todos los Santos y Bienaventurados Carmelitas que ya están en el Paraíso, hoy recordamos con piedad fraternal a cuantos vistieron el Escapulario y ahora están retenidos en la Cárcel de Amor del Purgatorio. 

                Si atendemos a diferentes revelaciones y a la misma piedad de Nuestra Señora por sus hijos predilectos, hemos de tener por seguro que esta Madre de Misericordia, visita habitualmente a sus hijos del Purgatorio para llevarles la alegría de Su presencia, que no sólo les alivia en sus penas, sino que en no pocas ocasiones, constituye el tramo final de la purga por los pecados cometidos en su vida terrenal.




                Recemos hoy especialmente por esas almas devotas que llevaron son santo orgullo el Escapulario, que demostraron ser hijos y Esclavos fieles de la Reina y Señora del Universo, pero que debido a la debilidad humana, dejaron pendiente algunas penas que ahora saldarán en el Purgatorio.

                No dejemos de ofrecer la Santa Misa de hoy por los Difuntos Carmelitas; ojalá que el rezo tranquilo del Santo Rosario lo podamos recitar también por esas Benditas Ánimas, así como cualquier sacrificio, por pequeño que sea, que seguro será de mucho alivio en medio de sus penas. Pero sobre todo, pensemos con cariño en esas pobres Almas, en su ejemplo de entrega a Nuestra Señora mediante Su Escapulario y que seamos también nosotros fieles en su uso y, sobre todo, en nuestra consagración personal a la Reina y Madre del Carmelo.




miércoles, 14 de noviembre de 2018

TODOS LOS SANTOS Y BIENAVENTURADOS DE LA ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


«Muchas veces y de diversas maneras, los Santos Padres 
dejaron establecido el modo como cada uno 
ha de vivir en obsequio de Jesucristo y servirle fielmente 
con corazón puro y buena conciencia»

(De la Regla del Carmelo)




                La Santa Iglesia Católica y en particular la Orden del Carmen -la Antigua Observancia y los Descalzos- hace memoria hoy de todos sus Santos y Bienaventurados que ya gozan de la Visión Beatífica en el Cielo.

                Durante su vida en este mundo, se constituyeron en verdaderos carmelitas, puesto que fueron moldeados bajo la figura maternal de Nuestra Señora la Virgen María; tuvieron la dicha de haber vivido en intimidad con Ella y de Ella ser verdaderos Apóstoles y Esclavos. De Nuestra Señora aprendieron a vivir en Cristo y sólo de Su Amor; en Ella se inspiraron para entregar su vida a la Iglesia Católica y a las almas...

                Que el ejemplo de estos Santos, sirva para suscitar nuevas generaciones de santidad en estos tiempos de Apostasía generalizada; jóvenes santos de hoy, que revestidos del Bendito Escapulario del Carmen, testimonien lealtad a la Doctrina Católica de siempre, aunque esa santidad haya de ser vivida en las catacumbas de la resistencia.




                La Gran Familia del Carmelo se divide en dos partes: Religiosos y Cofrades. Los Religiosos, que forman la parte principal de la Orden, se dividen a su vez en Orden Primera (frailes), Orden Segunda (Monjas) y la Orden Tercera (seglares, solteros, casados y viudos). Mientras que los Cofrades, son todos aquellos que llevan impuesto el Bendito Escapulario y que, sin pertenecer propiamente a la Orden, se benefician de las gracias espirituales de la misma: Santas Misas, oraciones, sacrificios...todo lo que los religiosos carmelitas consigan de provecho espiritual, redunda en los Cofrades del Escapulario.

                Oremos pues hoy, a lo largo del día, por todas esas buenas almas que un día en este mundo participaron del Espíritu del Carmelo y que ahora se encuentran retenidas en el Bendito Purgatorio. Tengamos esa caridad para con esas Almas que tan devotas fueron de Nuestra Señora y de Su Escapulario; tal vez cuando tengamos que partir de este mundo, nosotros también necesitaremos con seguridad de las oraciones de otros hermanos.

               Si ha leído este artículo y aún no lleva impuesto el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen, ¿a qué espera para llevarlo? El Escapulario NO ES un talismán ni actúa por sí solo; necesita de un sacerdote católico que se lo imponga y cumplir con tres requisitos: vestir el Escapulario día y noche,guardar castidad según el estado del cofrade y rezar a diario el Santo Rosario. 

               Se presupone que en todo lo demás, el Cofrade del Escapulario del Carmen ha de procurar ser un católico ejemplar, cumpliendo la Santa Ley de Dios y las disposiciones de la Santa Madre Iglesia.