lunes, 22 de octubre de 2018

RECONQUISTAR PARA LA CRUZ VICTORIOSA a los que de Ella se han separado


               En su Primera Encíclica, el Papa Pío XII -cuyo sesenta Aniversario hemos rememorado días atrás- alertó a la Cristiandad acerca de las nuevas corrientes paganas, que venían auspiciadas por las corrientes políticas de principios del pasado siglo. Así encontramos como nuevos errores contrarios a la Fe Católica aquellos ideales patrios que abogaban por la supremacía del Estado y del pueblo, por encima de los Derechos Divinos, grave ofensa al Todopoderoso que nace directamente del Liberalismo, el cual tuvo otros muchos gérmenes de error (el Socialismo, el Comunismo...) y en consecuencia, de odio entre los hombres, que comenzaron a vivir de espaldas a la sanas costumbres regidas por la Fe Católica.

              Hoy como ayer, un neo paganismo que adora al Estado y entroniza al hombre antes que reconocer a Dios y la Obra salvífica de la Iglesia, ha empantanado todo el espectro político... pocos, muy pocos son los que tienen vocación política y están libres de la influencia liberal.

              Ante el ruido que hacen algunas organizaciones patriotas, ADVERTIMOS que NO todas ellas son de inspiración cristiana, aunque presuman de ello, como ocurre con partidos políticos como VOX, que claramente es liberal a la vez que indiferente con la Ley de Dios, como demuestra su farisaica postura frente al aborto, entre otras prendas. Un católico íntegro NO DEBE participar ni votar esas siglas políticas, bajo pena de cometer pecado grave. El "mal menor" no existe para Dios Nuestro Señor, quien nos avisa por medio del Discípulo amado "por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de Mi boca." (Apocalipsis, cap. 3, vers. 15)

               TAMPOCO PUEDE UN CATÓLICO prestar apoyo a aquellas organizaciones que se declaren de signo nacional-socialista (nazis) o fascistas. Son ideologías condenadas desde sus inicios por la Autoridad Pontificia y que son tan perniciosas para la Fe como lo son el Comunismo o el Liberalismo; el Magisterio de la Iglesia enseña que los católicos han de abstenerse de participar y/o votar a dichos grupos paganos, que si bien, siguiendo el ejemplo de muchos liberales, se barnizan de cristianos y hasta guardan cierto respeto por la Iglesia y los clérigos -para captar simpatías- andan muy lejos de la Doctrina Católica por cuanto enaltecen al Estado y al hombre por encima de la Verdad de Dios y de Su Iglesia Santa.


CONDENA DEL PAGANISMO Y DEL CULTO AL ESTADO


                No puede tenerse por creyente en Dios el que emplea el Nombre de Dios retóricamente, sino sólo el que une a esta venerada palabra una verdadera y digna noción de Dios.

               Quien, con una confusión panteísta, identifica a Dios con el Universo, materializando a Dios en el mundo o deificando al mundo en Dios, no pertenece a los verdaderos creyentes.




               Ni tampoco lo es quien, siguiendo una pretendida concepción precristiana del antiguo germanismo, pone en lugar del Dios personal el hado sombrío e impersonal, negando la Sabiduría Divina y Su Providencia, la cual se extiende poderosa del uno al otro extremo (Libro de la Sabiduría, cap. 8, vers. 1) y lo dirige a buen fin. Ese hombre no puede pretender que sea contado entre los verdaderos creyentes.

                Si la raza o el pueblo, si el Estado o una forma determinada del mismo, si los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana tienen en el orden natural un puesto esencial y digno de respeto, con todo, quien los arranca de esta escala de valores terrenales elevándolos a suprema norma de todo, aun de los valores religiosos, y, divinizándolos con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios, está lejos de la Verdadera Fe y de una concepción de la vida conforme a esta.

                Vigilad... con cuidado contra el abuso creciente, que se manifiesta en palabras y por escrito, de emplear el nombre tres veces Santo de Dios como una etiqueta vacía de sentido para un producto más o menos arbitrario de una especulación o aspiración humana; y procurad que tal aberración halle entre vuestros fieles la vigilante repulsa que merece. Nuestro Dios es el Dios personal, Trascendente, Omnipotente, infinitamente Perfecto, Único en la Trinidad de las Personas y Trino en la unidad de la Esencia Divina, Creador del Universo, Señor, Rey y Último Fin de la Historia del mundo, el cual no admite, ni puede admitir, otras divinidades junto a Sí.


Papa Pío XI en su Encíclica "Mit Brennender Sorge"



LA BANDERA DE CRISTO REY FRENTE A BANDERAS FALACES


                 No hay necesidad más urgente que la de dar a conocer las inconmensurables riquezas de Cristo (1) a los hombres de nuestra época. No hay empresa más noble que la de levantar y desplegar al viento las banderas de nuestro Rey ante aquellos que han seguido banderas falaces y la de reconquistar para la Cruz Victoriosa a los que de ella, por desgracia, se han separado.

                 ¿Quién, a la vista de una tan gran multitud de hermanos y hermanas que, cegados por el error, enredados por las pasiones, desviados por los prejuicios, se han alejado de la Verdadera Fe en Dios y del salvador Mensaje de Jesucristo; quién, decimos, no arderá en caridad y dejará de prestar gustosamente su ayuda?




                Todo el que pertenece a la Milicia de Cristo, sea clérigo o seglar, ¿por qué no ha de sentirse excitado a una mayor vigilancia, a una defensa más enérgica de nuestra causa viendo como ve crecer temerosamente sin cesar la turba de los enemigos de Cristo y viendo a los pregoneros de una doctrina engañosa que, de la misma manera que niegan la eficacia y la saludable verdad de la Fe Cristiana o impiden que ésta se lleve a la práctica, parecen romper con impiedad suma las tablas de los Mandamientos de Dios, para sustituirlas con otras normas de las que están desterrados los principios morales de la revelación del Sinaí y el Divino Espíritu que ha brotado del Sermón de la montaña y de la Cruz de Cristo? 

                Todos, sin duda, saben muy bien, no sin hondo dolor, que los gérmenes de estos errores producen una trágica cosecha en aquellos que, si bien en los días de calma y seguridad se confesaban seguidores de Cristo, sin embargo, cuando es necesario resistir con energía, luchar, padecer y soportar persecuciones ocultas y abiertas, cristianos sólo de nombre, se muestran vacilantes, débiles, impotentes, y, rechazando los sacrificios que la profesión de su Religión implica, no son capaces de seguir los pasos sangrientos del Divino Redentor.

               Narra el Sagrado Evangelio que, cuando Jesús fue crucificado, las tinieblas invadieron toda la superficie de la tierra (2) ; símbolo luctuoso de lo que ha sucedido, y sigue sucediendo, cuando la incredulidad religiosa, ciega y demasiado orgullosa de sí misma, excluye a Cristo de la vida moderna, y especialmente de la pública y, junto con la Fe en Cristo, debilita también la Fe en Dios. De aquí se sigue que todas las normas y principios morales según los cuales eran juzgadas en otros tiempos las acciones de la vida privada y de la vida pública, hayan caído en desuso, y se sigue también que donde el Estado se ajusta por completo a los prejuicios del llamado laicismo —fenómeno que cada día adquiere más rápidos progresos y obtiene mayores alabanzas— y donde el laicismo logra substraer al hombre, a la familia y al Estado del influjo benéfico y regenerador de Dios y de la Iglesia, aparezcan señales cada vez más evidentes y terribles de la corruptora falsedad del viejo paganismo. Cosa que sucede también en aquellas regiones en las que durante tantos siglos brillaron los fulgores de la Civilización Cristiana.


Papa Pío XII, Encíclica "Summi Pontificatus"




NOTAS ACLARATORIAS:

1- Efesios, cap. 3, vers. 8

2- Evangelio de San Mateo, cp. 27, vers. 45





domingo, 21 de octubre de 2018

LA EJEMPLARIDAD DEL BUEN CATÓLICO. "La vestimenta, para edificar o destruir"




“La sociedad habla por así decir, por el traje que ella lleva;
por la vestimenta ella revela sus aspiraciones secretas
 y ella se sirve de los trajes, al menos en parte, 
para edificar o destruir su porvenir..."


(Papa Pío XII)



                La Civilización Cristiana convino que la virtud de la modestia provenía de otra mayor, la templanza, que es la que ordena adecuadamente los apetitos humanos, tanto los internos como los externos. Santo Tomás de Aquino especifica que la virtud de la modestia se encarga de ordenar los apetitos menos difíciles, los exteriores, como son el recto orden, la austeridad y el ornato. (1)

                Esa hermosa época, cuyo faro era la Religión, ha decaído para dar paso a un neo paganismo que cada vez más, asfixia lo poco de católico que le queda ya a esta sociedad; la pérdida de identidad cristiana se plasma en todos los campos, también en el de la moda en el vestir, que refleja una época y marca a veces una diferenciación social, pero también habla de cada individuo de manera particular y es el sentido estético de las aspiraciones personales.

                En nuestros días, la pérdida de la Fe ha venido de la mano de otra lamentable dolencia: la pérdida por el buen gusto y por la  continua inmodestia en la moda en general, que ahora en particular, me preocupa en los hombres. Y es que b
asta con pasear por cualquier ciudad y observar con un poco de atención a hombres  jóvenes y también mayores, y detenernos a analizar su atuendo; pronto comprobarás que hay hombres elegantes, bien arreglados, de estilo clásico... pero además verás que existen muchos casos de gusto por lo feo e indecoroso: jóvenes con pantalones rotos y excesivamente ajustados, hombres que llevan prendas que muestran parte el pecho, cuando no una directa exhibición de la ropa interior... muchas veces acompañado de una actitud chulesca cuando no de indiferencia hacia los demás, en un claro "elogio a la libertad". 

                Dejando de lado la cuestión puramente estética o de si nos parece agradable o cómodo, comprobamos que muchas de esas prendas, especialmente las que son fabricadas en tejido denim, están "diseñadas" con un claro sentido sensual, en aras de una "libertad" en la cual todo vale, todo se tolera, todo queda bien... el hombre, el varón, es sentenciado por la moda actual a ser un pedazo de carne, condenado a lucirse y a mantener una imagen "casual" que cambia y se trastoca constantemente, pero nunca para volver al pudor, sino para ser cada vez más ordinaria y soez.

                No son pocos los varones que se creen buenos cristianos y que van embutidos en pantalones que extralimitan la decencia, ya sea por el talle bajo de la cintura o por los "rotos" indecorosos. Faltan también a la modestia en el vestir los que usan ropa deportiva para cualquier ocasión, olvidando lo livianos que son los tejidos y lo inapropiado de la prenda para otra actividad que no sea hacer deporte.
               




                    Esta actual atrofia moral de algunos varones por vestir sin pudor alguno, llega a veces a traspasar el contexto personal hasta llegar al punto de publicar -en redes sociales y páginas al uso- fotografías y vídeos donde se lucen bañadores, ropa interior, poses sensuales... malos católicos que venden su cuerpo en busca de la aprobación del mundo, de un mundo que flagela las virginales carnes de Cristo con la complicidad de quien se expone inmoralmente creyendo que no "hace daño a nadie"... sino a ellos mismos y a quienes les aplauden, agrego yo. Infelices el día que el Justo Juez pida cuentas de sus escándalos a aquellos que se llamaban seguidores de la Cruz.

                 La situación de ruina moral, de esa degradación de la vestimenta del varón, parte de la raíz de otros muchos males: la negación de Dios y de Su Santa Ley. No exagero en absoluto con esta afirmación, pues, recordemos que hasta Adán se cubrió cuando fue consciente de su desnudez en la Presencia de Dios; las formas exteriores -el comportamiento, la disciplina, nuestra manera de vestir- nos predisponen a las formas interiores, donde realmente se forjan y perfeccionan el conjunto de las virtudes y gracias, aunque la ceguera moral que padecen no pocos, les impida tal vez siquiera apreciar que las formas exteriores, cuando están en armonía con la Voluntad de Dios, nos hacen aún más hombres.

                    Un varón que anhela a Dios, que busca la amorosa Mirada del Señor sobre su vida, no puede seguir los dictados de la actual moda, indecente y alejada de la modestia, pues ofende con esos vicios al que es Autor mismo de la Pureza; un varón que quiere trato íntimo con Dios, es modesto y sobrio en el vestir, pues su mejor traje son las gracias espirituales que recibe como premio a su buen ejemplo.

                      Sé hombre, sé buen varón católico y elimina desde hoy las prendas inmodestas de tu armario; no necesitas parecer atractivo más que a Dios y esto se consigue cuando a Él le agradas y le amas. Por respeto a ti mismo, por tu dignidad como hijo de la Iglesia, procura ser modesto en el vestir e intenta que los otros lo sean también. El mejor apostolado es el buen ejemplo.


"Porque habéis sido comprados por alto precio;
glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo 
y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."


 (I Carta de San Pablo a los Corintios, cap. 6, vers. 20)
                



NOTAS ACLARATORIAS:

1- Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, II-II, cuestión 160, a.2, co. :«Modestia differt a temperantia in hoc quod temperantia est moderativa eorum quae difficillimum est refrenare, modestia autem est moderativa eorum quae in hoc mediocriter se habent».





sábado, 20 de octubre de 2018

EL SANTÍSIMO ROSARIO DE NUESTRA SEÑORA, corona de gracias y consuelos espirituales


Cuando un niño reza el Avemaría 
el Cielo se conmueve,
 los Ángeles acompañan la infantil oración, 
los Santos sonríen, los Mártires se alegran y por fin
 la Virgen Madre acude enseguida en su ayuda... 


                En este mes de Octubre quiero seguir hablándote sobre la Devoción del Santo Rosario, compuesto por un ramillete de Avemarías, la oración más sencilla y a la vez más perfecta con la que los Católicos invocamos a María Nuestra Señora.

                No exagero al decirte que he conocido a algunas personas que aprendieron antes a rezar el Avemaría que hablar; hijos de piadosos católicos que rezaban el Santo Rosario en familia, junto a sus hijos, grandes y pequeños. Tal vez por eso estos niños aclimataron pronto la oración a su vida diaria y no es de extrañar que entre sus balbuceos ya honrasen a la Madre de Dios a modo de inocentes Ángeles.

                Te cuento esto porque hoy día son pocos los padres que enseñan a rezar a sus hijos; estiman que no son conscientes de la realidad de Dios cuando es justo lo contrario: los niños, por puros y limpios de corazón, están más cerca de la Corte Celestial que de esta tierra de pecado y  de dolor. 

                Precisamente porque sus sentidos espirituales no han sido contaminados aún por el mundo y por su ruido, recemos junto a  nuestros pequeños y así, que ellos aprendan a rezar como lo hacemos nosotros... para nutrir su alma con las palabras benditas del Padrenuestro y del Avemaría, que entrarán despacio, con calma, día a día, si las rezas con tus hijos en la mañana, antes de salir de casa  y por la noche, antes de dormir. 

               

                Reza el Santo Rosario A DIARIO e intenta que tus hijos te acompañen en algunas oraciones; que no te estorben sus preguntas o si se lloran o juegan un poco...imagina por un momento a la Virgen en Su casita de Nazareth: Ella quería rezar tal vez en silencio y recogida, pero tenía que cuidar y alimentar a Su Divino Niño... y ¿con quién mejor que con Dios hecho Niño iba a contemplar Su Gloria y Poder?. Ahora tú, sitúate igual y contempla a tus niños mientras rezas, como Ángeles traviesos o tal vez como el mismo Divino Niño que reclama también tu atención. Haz de las posibles distracciones durante el Rosario una gracia más para sentir a Dios en tu vida.

                En esta labor de enseñar a rezar a los niños tengo alguna experiencia, por lo que te contaré un sencillo método: te puedes ayudar de una estampa o imagen que represente a Jesús y a María, indicándoles que el Padrenuestro lo dedicamos a Jesús y el Avemaría a la Virgen; que se fije el niño en la imagen de Nuestro Señor al repetir contigo el Padrenuestro, igual con el Avemaría, que sea la figura de la Virgen el destino de su ruego. 

                Ármate de paciencia y explícale al niño, con claridad, cuántas cosas buenas podemos alcanzar de Dios y de Su Bendita Madre si cada día les somos fieles en esta práctica. Créeme que un bebé de un año puede comprender esta eterna realidad y empezarla a vivir, como lo atestiguan no sólo infinidad de Santos y Doctores de la Iglesia, sino la misma advertencia de Nuestro Señor Jesucristo "nisi conversi fueritis et efficiamini sicut parvuli non intrabitis in Regnum Cælorum" "si no cambiáis y os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos." (Evangelio de San Mateo, cap. 18, vers. 3).

                No quieras más escuela para tus hijos pequeños que el Padrenuestro y el Avemaría, porque esos serán los pilares sobre los que ellos sustentarán la Piedad todos los días del resto de su vida, oraciones básicas a las que tal vez algunos sólo recurrirán en momentos de dificultad, pero que al menos sabrán rezar porque las copiaron según salían de tus labios. En otro caso, si el niño es constante en rezar -si tú lo acompañas y ayudas-, cada Padrenuestro y Avemaría que recite con el corazón y los labios, serán méritos que Dios sabrá recompensar a los padres en su debido momento. Imagina si el que ahora es tu bebé, tu niño chico de apenas unos años, aprende a rezar desde hoy y tal vez continúe rezando cada día de su vida...¿cuántas gracias no alcanzará de Dios, ya no sólo para él mismo sino para sus padres que le enseñaron a dirigirse al Todopoderoso  y a la Virgen Santa?.

                Recuerda que es obligación grave de los padres y familiares mayores enseñar a rezar a sus hijos, nietos, sobrinos... que no te cueste, que es trabajo liviano y muy bien recompensado, porque ante Dios has cumplido con tu cristiana obligación de trasmitir la Fe y además, esas oraciones recitadas por un niño, por tu hijo o nieto, son hermosas plegarias ante el Altísimo que -como antes dije- irán a tu favor y al de la familia entera...¿o acaso dudas que Dios desoye la plegaria de un inocente?. Cuando un niño reza el Avemaría el Cielo se conmueve, los Ángeles acompañan la infantil oración, los Santos sonríen, los Mártires se alegran y por fin, la Virgen Madre acude enseguida en su ayuda... 

                Reza pues cada día con tus hijos y recuerda que el mejor apostolado es el buen ejemplo.




                Esta divina salutación del Avemaría, atrae sobre nosotros la copiosa bendición de Jesús y María. Efectivamente, es principio infalible que Jesús y María recompensan magnánimamente a quienes les glorifican y devuelven centuplicadas las bendiciones que se les tributan: "Quiero a los que me quieren... para enriquecer a los que me aman y para llenar sus bodegas" (Prov 8,17.21). Es lo que proclaman a voz en cuello Jesús y María. Amamos a quienes nos aman, los enriquecemos y llenamos sus tesoros. "Quien siembra generosamente, generosas cosechas tendrá" (ver 2 Corintios, cap. 9, vers. 6). 

                Ahora bien, ¿no es amar, bendecir y glorificar a Jesús y a María el recitar devotamente la Salutación Angélica? En cada Avemaría tributamos a Jesús y a María una doble bendición: Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de Tu vientre, Jesús. En cada Avemaría tributamos a María el mismo honor que Dios le hizo al saludarla mediante el Arcángel San Gabriel. ¿Quién podrá pensar siquiera que Jesús y María –que tantas veces hacen el bien a quienes les maldicen– vayan a responder con maldiciones a quienes los honran y bendicen con el Avemaría?.

                La Reina del Cielo -dicen San Bernardo y San Buenaventura- no es menos agradecida y cortés que las personas nobles y bien educadas de este mundo. Las aventaja en esta virtud como en las demás perfecciones y no permitirá que la honremos con respeto sin devolvernos el ciento por uno. “María –dice San Buenaventura– nos saluda con la gracia, siempre que la saludamos con el Avemaría” . ¿Quién podrá comprender las gracias y bendiciones que el saludo y mirada benigna de María atraen sobre nosotros?. En el momento en que Santa Isabel oyó el saludo que le dirigía la Madre de Dios, quedó llena del Espíritu Santo y el niño que llevaba en su seno saltó de alegría. Si nos hacemos dignos del saludo y bendición recíprocos de la Santísima Virgen, seremos, sin duda, colmados de gracias y un torrente de consuelos espirituales inundará nuestras almas.




                El Avemaría es un rocío celestial y divino, que al caer en el alma de un predestinado le comunica una fecundidad maravillosa para producir toda clase de virtudes. Cuanto más regada esté un alma por esta oración tanto más se le ilumina el espíritu, más se le abraza el corazón y más se fortalece contra sus enemigos. 

                El Avemaría es una flecha inflamada y penetrante que unida por un predicador a la palabra divina que anuncia, le da la fuerza de traspasar y convertir los corazones más endurecidos, aunque el orador no tenga talento natural extraordinario para la predicación. 

                El Avemaría fue el arma secreta que sugirió la Santísima Virgen a Santo Domingo y al Beato Alano para convertir a los herejes y pecadores. De aquí surgió la costumbre de los predicadores de rezar un Avemaría al comenzar la predicación, como afirma San Antonio.

            
San Luis María Grignión de Montfort
"El Secreto admirable del Santísimo Rosario"





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SAN JUAN DE KETY, Santo Profesor Universitario



"La tristeza no es provechosa. Si algún bien les he hecho
en estos años, canten un himno de acción de gracias a Dios,
pero vivan siempre alegres y contentos,
que así lo quiere Dios"




                Juan de Kety, llamado también Juan Cancio, nació en la ciudad polaca de Kety (o Kanty). Sus padres eran campesinos de buena posición, que al comprender que su hijo era muy inteligente, le enviaron a estudiar en la Universidad de Cracovia. Juan hizo una brillante carrera y, después de su ordenación sacerdotal, fue nombrado profesor de la Universidad.


                Como llevaba una vida muy austera, sus amigos le aconsejaron que mirase por su salud a lo que él respondió, simplemente, que la austeridad no había impedido a los padres del desierto vivir largo tiempo. Se cuenta que un día, mientras comía, vio pasar frente a la puerta de su casa a un mendigo famélico. Juan se levantó al punto y regaló su comida al mendigo; cuando volvió a entrar en su casa, encontró su plato lleno. Según se dice, desde entonces se conmemoró ese suceso en la Universidad, dando todos los días de comer a un pobre; al empezar la comida, el subprefecto de la Universidad decía en voz alta: «Un pobre va a entrar», y el prefecto respondía en latín: «Va a entrar Jesucristo».


                El éxito de San Juan como profesor y predicador suscitó la envidia de sus rivales, quienes acabaron por lograr que fuese enviado como párroco a Olkusz. El Santo se entregó al trabajo con gran energía; sin embargo, no consiguió ganarse el cariño de sus feligreses, y la responsabilidad de su cargo le abrumaba. A pesar de todo, no cejó en la empresa y, cuando fue llamado a Cracovia, al cabo de varios años, sus fieles le querían ya tanto, que le acompañaron buena parte del camino. El Santo se despidió de ellos con estas palabras: «La tristeza no agrada a Dios. Si algún bien os he hecho en estos años, cantad un himno de alegría». San Juan pasó a ocupar en la Universidad de Cracovia la cátedra de Sagrada Escritura, que conservó hasta el fin de su vida. Su reputación llegó a ser tan grande, que durante muchos años se usaba su túnica para investir a los nuevos doctores.


               Por otra parte, San Juan de Kety no limitó su celo a los círculos académicos, sino que visitaba con frecuencia tanto a los pobres como a los ricos.


                En una ocasión, los criados de un noble, viendo la túnica desgarrada de San Juan, no quisieron abrirle la puerta, por lo que el santo volvió a su casa a cambiar de túnica. Durante la comida, uno de los invitados le vació encima un plato y san Juan comentó sonriendo: «No importa: mis vestidos merecían ya un poco de comida, puesto que a ellos debo el placer de estar aquí». Los bienes y el dinero del Santo estaban a disposición de los pobres de la ciudad, quienes de vez en cuando le dejaban casi en la miseria. San Juan no se cansaba de repetir a sus discípulos: «Combatid el error; pero emplead como armas la paciencia, la bondad y el amor. La violencia os haría mal y dañaría la mejor de las causas». Cuando corrió por la ciudad la noticia de que san Juan, a quien se atribuían ya varios milagros, estaba agonizante, la pena de todos fue enorme. El santo dijo a quienes le rodeaban: «No os preocupéis por la prisión que se derrumba; pensad en el alma que va a salir de ella dentro de unos momentos». Murió la víspera del día de Navidad de 1473, a los ochenta y tres años de edad. En 1767, tuvo lugar su canonización y su fiesta se extendió a toda la Iglesia de Occidente. Sus restos se encuentran en la Colegiata de Santa Ana, Universidad de Cracovia.


Adán de Opatow (Acta Sanctorum, oct., vol. VIII). En Analecta Bollandiana, vol. VIII (1889)



EL TESTAMENTO ESPIRITUAL DE SAN JUAN DE KETY








viernes, 19 de octubre de 2018

SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, Reformador y Penitente





EL HIJODALGO QUE QUISO SER FRANCISCANO

            Nació en 1499 en  Alcántara, provincia de Cáceres, España y se le bautizó con el nombre de Juan. Su padre era Alfonso Garabito, gobernador de la región y su madre, María Vilela de Sanabria, destacados Hijodalgos. Ambos se distinguían por su gran piedad y su excelente comportamiento cristiano.

            Estando estudiando en la Universidad de Salamanca, con apenas 16 años, se entusiasmó por la vida de los franciscanos y pidió ser admitido como franciscano, para irse a vivir al convento donde estaban los religiosos más observantes y estrictos de esa comunidad. Al entrar en la vida religiosa cambió su nombre por el Fray Pedro.

            En el Noviciado de los Franciscanos lo pusieron de portero, hortelano, barrendero y cocinero. Pero en este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído.

             Llegó a mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Dormía sobre un duro cuero en el puro suelo. Pasaba horas y horas de rodillas, y si el cansancio le llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos minutos, arrodillado. Caminaba siempre descalzo y para los grandes desplazamientos usaba un pollino, como Nuestro Señor en Su entrada a Jerusalén. Pasaba noches enteras sin dormir ni un minuto, rezando y meditando.

             Fue nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus hermanos religiosos en cuanto al cumplimiento exacto de la Regla de la Comunidad. Pero el trabajo en el cual más éxitos obtenía era el de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa. Prefería siempre los auditorios de gente pobre, porque le parecía que eran los que más voluntad tenían de convertirse.


            En Diciembre de 1532 pidió a sus superiores que lo enviaran al convento más solitario que tuviera la comunidad. Lo mandaron al convento de San Onofre de La Lapa, en Badajoz, en terrenos deshabitados. Allí escribió "Tratado de la oración y la meditación", inspirado en Fray Luis de Granada, un hermoso libro acerca de la oración.

            En 1537, el Rey Juan III de Portugal lo llamó a la corte lusa para tener su consejo sobre distintas materias, pero el Santo, en cuanto pudo abandonó la vida del palacio y volvió a su habitual eremo.

REFORMA DE LOS FRANCISCANOS

            Deseando San Pedro de Alcántara que los religiosos franciscanos fueran más mortificados y se dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama de franciscanos, llamados de "estricta observancia" (o "Alcantarinos"). El Sumo Pontífice Paulo IV aprobó dicha Congregación en 1559 y pronto hubo en muchos sitios, conventos dedicados a llevar a la santidad a sus religiosos por medio de una vida de gran penitencia. El Santo fue atacado muy fuertemente por esta nueva fundación, pero a pesar de tantos ataques, su nueva comunidad progresó notablemente. Su amistad con el entonces Virrey de Cataluña, Francisco de Borja y Aragón, le valió numerosas adhesiones a la causa de los frailes alcantarinos por parte de la Nobleza española.




            En 1560, San Pedro Alcántara se encontró con Santa Teresa de Jesús, la cual estaba muy angustiada porque algunas personas le decían que las visiones que tenía eran engaños del demonio. Guiado por su propia experiencia en materia de visiones, San Pedro entendió perfectamente el caso de la Santa y le dijo que sus visiones venían de Dios y habló en favor de ella con otros sacerdotes que la dirigían. Santa Teresa en su autobiografía cuenta así algunos datos que el gran penitente le contó a ella. Dice así:

        "Me dijo que en los últimos años no había dormido sino unas poquísimas horas cada noche. Que al principio su mayor mortificación consistía en vencer el sueño, por lo cual tenía que pasar la noche de rodillas o de pie. Que en estos 40 años jamás se cubrió la cabeza en los viajes aunque el sol o la lluvia fueran muy fuertes. Siempre iba descalzo y su único vestido era un túnica de tela muy ordinaria. Me dijo que cuando el frío era muy intenso, entonces se quitaba el manto y abría la puerta y la ventana de su habitación, para que luego al cerrarlas y ponerse otra vez el manto lograra sentir un poquito más de calor. Estaba acostumbrado a comer sólo cada tres días y se extrañó de que yo me maravillase por eso, pues decía, que eso era cuestión de acostumbrarse uno a no comer. Un compañero suyo me contó que a veces pasaba una semana sin comer, y esto sucedía cuando le llegaba los éxtasis y los días de oración más profunda pues entonces sus sentidos no se daban cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Cuando yo lo conocí ya era muy viejo y su cuerpo estaba tan flaco que parecía más bien hecho de raíces y de cortezas de árbol, que de carne. Era un hombre muy amable, pero sólo hablaba cuando le preguntaban algo. Respondía con pocas palabras, pero valía la pena oírlo, porque lo que decía hacía mucho bien"... 

           Los últimos años de su vida los dedicó San Pedro de Alcántara en gran parte a ayudar a Santa Teresa a la fundación de la Comunidad de Hermanas Carmelitas que ella había fundado, y dicen que buena parte de los éxitos que la santa logró en la extensión de su nueva comunidad se debió a que este gran penitente se valió de toda su influencia para ganar amigos en favor de la comunidad de las Carmelitas.

            Cuenta Santa Teresa de Jesús que San Pedro de Alcántara se le apareció después de morir y le dijo: "Felices sufrimientos y penitencias en la tierra, que me consiguieron tan grandes premios en el Cielo".

            En Arenas, provincia de Ávila (hoy día llamada Arenas de San Pedro) entregó su alma al Todopoderoso el 18 de Octubre de 1562, en posición de rodillas, mientras recitaba el Salmo "Miserere" para terminar con las palabras de otro Salmo, "¡Que alegría cuando me dijeron vamos a la Casa del Señor!". Tenía 63 años de vida de los cuales casi 50, los entregó a la vida religiosa.

            Santa Teresa dejó su testimonio escrito "Lo he visto varias veces en la Gloria y me ha conseguido enormes favores de Dios".

            Fue canonizado por el Papa Clemente IX en 1669; en 1674 es nombrado Patrono de la Diócesis y Ciudad de Coria.






jueves, 18 de octubre de 2018

LA "CANONIZACIÓN" DE LOS DESTRUCTORES DE LA FE CATÓLICA, por Monseñor Donald Sanborn


               Ante la pantomima de la nueva "canonización" del "Papa Montini", consideramos más que oportuna la lectura un artículo del Obispo Sanborn referente a las anteriores "elevaciones a los altares" de Angelo Roncalli (Juan XXIII) y del "amado por todo el mundo", Karol Wojtyla.

                Quiera Dios que aquellos que lean estas líneas, entiendan la actual Apostasía que pesa sobre la pretendida "Jerarquía católica" (sólo de nombre, pues su adhesión al error y a la herejía los deja formalmente fuera de la Iglesia) y se abstengan de participar en cultos más propios de protestantes que de verdaderos católicos.




                El Capitán del "Titanic" destruyó por completo el viaje inaugural de un gran barco, rompiendo un campo de hielo conocido a unos veintidós nudos. La tripulación también falló por completo durante la evacuación del barco y le dijo a la gente que no había razón para preocuparse y que el barco no se estaba hundiendo. Dejaron que los botes salvavidas medianos salieran del agua.

                Ahora imagina que el capitán sobrevivió al hundimiento de la nave. Regresa a Southampton, en Inglaterra, aclamado como un gran héroe, después de enviar a más de mil quinientas personas inocentes a la tumba en el fondo del Atlántico y perder un barco por valor de millones de dólares.

                Es una escena análoga a la que todo el mundo presenciará este otoño. Veremos cómo en un día dos destructores de la Iglesia Católica Romana "son elevados a la dignidad de los santos". Esto quiere decir que no solo están en el cielo, sino que la vida de cada uno de ellos estuvo marcada por la virtud del heroísmo y, es decir, las virtudes sobrenaturales que van mucho más allá de las virtudes de los buenos católicos ordinarios.

                 Es tan absurdo que cualquier comentario es superfluo. Sin embargo, no es menos absurdo que toda la religión del "Novus Ordo". ¿Qué hombre pensante podría tomárselo en serio?

                 La "canonización" de estos destructores de almas es, por supuesto, la "canonización" del "Concilio Vaticano II". Esto significa que la destrucción hecha por este "Concilio" es de hecho un manantial para la Iglesia, un avivamiento. ¡Esta es la obra de los santos!

                Una afirmación similar es algo como la demencia; apunta a la psicosis que toma la forma de alucinaciones.

                Debido a que es tan ridículo, es otra señal de que los creadores del Vaticano II se dan cuenta de que el "Concilio" está en problemas, es un fracaso y, de hecho, un barco que se hunde. Su intento de santificar y salvar el "Vaticano II" mediante la canonización de estos dos villanos es un truco obvio para canonizar su propio abandono de la Fe Católica y la absolución de la ruina y la decadencia del Catolicismo que se produce todos los días desde la convocación de esta malvada congregación conocida como el "Vaticano II".

                Los efectos del "Vaticano II" son los siguientes:

        1) Destruyó la Fe Católica en cientos de millones de almas con la doctrina del ecumenismo, que es el asesino del Dogma.

        2) La infelicidad de aquellos pocos católicos que se le opusieron, al privarlos de lo que es más importante en la vida, es decir, la presencia constante de la inmutable Iglesia Católica.




                Aunque la Iglesia Católica todavía existe, sólo se puede encontrar en aquellos católicos bautizados que han mantenido un apego sobrenatural e inquebrantable a todos los Dogmas y enseñanzas morales Católicas. Estas personas se lamentan en la agonía espiritual a medida que la contradicción entre el "Vaticano II" y su Fe Católica interna crece en sus almas. Esta agonía y miseria internas fueron y siguen siendo visibles, especialmente en los sacerdotes Novus Ordo, que luchan con esta contradicción todos los días porque viven en un mundo ilógico infernal todos los días, en vano, tratando de combinar el "Vaticano II" y la Fe Católica en sus mentes .

               Recientemente he hablado con uno de esos sacerdotes en Europa que sólo celebra la tradicional Misa latina de "Motu Proprio". Afirmó que "si la situación no se revierte, no quedará más que unas pocas iglesias."

                El "Vaticano II" transformó a la Iglesia Católica, al menos a los ojos del mundo, desde el pilar y el fundamento de la Verdad , como lo describió San Pablo, al editor mundial del error. Debido a que la Iglesia Católica, que Cristo instituyó y de quien siempre es un Esposo fiel, nunca podría, debido a Su protección constante, convertirse en el propagador del error, junto con los Doctores y los ilustres Teólogos de la Iglesia, concluimos que aquellos que han cometido estos errores no poseen ni gozan de la Autoridad de  Cristo. Si la tuvieran, entonces habría que decir que la Iglesia Católica realmente se alejó de la Fe y se convirtió en el propagador del error. Pero es contrario a la Fe. Por lo tanto, la vacancia actual de la Santa Sede es una conclusión que lógica y directamente fluye de la Fe Católica.



Obispo Donald J. Sanborn
 Julio de 2013




LA DIVINA EUCARISTÍA: Al que es Amor habladle de amor


             Dedicamos los días jueves a meditar el Misterio Eucarístico, la gran bondad que tuvo Nuestro Señor Jesucristo de quedarse en nuestros sagrarios, oculto bajo la forma de una sencilla hostia, pero en toda Su Gloria, rodeado de la Corte Celestial, invisible a algunos ojos humanos, que le adora sin cesar noche y día. Deseo que tú que lees esto, te conviertas en uno de esos adoradores del Señor en el Tabernáculo, donde tendrás preferencia si con humildad te arrodillas y le entregas tu corazón...

            Recuerda además en tus oraciones, pedir hoy de manera especial por LA SANTIDAD SACERDOTAL, para que el Señor conserve en la fidelidad a los buenos sacerdotes y nos siga bendiciendo con el maravilloso regalo de Su Presencia en medio de la actual Apostasía.




LECTURA - MEDITACIÓN

             ¿Queréis ser felices en el amor a Jesús? Vivid pensando continuamente en la Bondad de Jesús, bondad siempre nueva para vosotros. Ved cómo trabaja el amor de Jesús sobre vosotros. Contemplad la belleza de sus virtudes; considerad más bien los efectos de su amor que sus ardores; el fuego del amor es en nosotros algo pasajero, pero su verdad permanece. Comenzad todas vuestras adoraciones por un acto de amor, que así abriréis deliciosamente el alma a la acción de la divina gracia. Muchas veces os detenéis en el camino porque empezáis por vosotros mismos; otras os extraviáis, porque os fijáis en alguna otra virtud que no es la del Amor. ¿No abrazan los niños a su madre aún antes de hacer lo que les manda? El amor es la única puerta del corazón.

             ¿Queréis distinguiros por la nobleza de vuestro amor?... Al que es el Amor por esencia habladle del amor. Hablad a Jesús de Su Padre celestial, a quien tanto ama; recordadle los trabajos que se ha impuesto por la gloria de Su Padre e inundaréis Su espíritu de felicidad. Él, en retorno, os amará cada vez más. Hablad a Jesús del Amor que tiene a todos los hombres y veréis cómo la alegría y el contento ensanchan Su Divino pecho, al mismo tiempo que vosotros participáis de esos dulces afectos; habladle de la Santísima Virgen y le renovaréis la dicha de un buen hijo que, como Jesús, ama entrañablemente a Su Madre; habladle de Sus Santos y le glorificaréis reconociendo la eficacia de Su gracia. El secreto del amor está en olvidarse, como san Juan Bautista, de sí mismo, para ensalzar y alabar a Jesucristo. 

            El verdadero amor no atiende a lo que da, sino a lo que merece el amado. Si obráis de esta manera, satisfecho Jesús de vuestra conducta, os hablará de vosotros mismos, os manifestará Su cariño y preparará vuestro corazón para que al aparecer en él los primeros rayos del sol de Su Divino Amor quede abierto a la acción de la gracia, a la manera que la flor, húmeda y fría durante la noche, abre su corola al recibir los primeros fulgores del astro del día. Entonces Su Voz dulcísima penetrará en vuestra alma como el fuego penetra en los combustibles y podréis decir con la esposa de los Cantares: “Mi alma se ha derretido de felicidad a la voz de mi amado” (Cant 5, 4). Escucharéis esta voz en silencio, o mejor, en el acto más intenso y suave del amor: os identificaréis con Él. 

            El obstáculo más deplorable al desenvolvimiento de la gracia del amor en nosotros es el comenzar por nosotros mismos tan pronto como llegamos a los pies del Buen Maestro, hablándole, enseguida, de nuestros pecados, de nuestros defectos y de nuestra pobreza espiritual; es decir, que nos cansamos la cabeza con la vista de nuestras miserias, y contristamos el corazón oprimiéndolo por el pensamiento de tanta ingratitud e infidelidad. De esta manera la tristeza produce pena, y la pena desaliento; y, para recobrar libertad en presencia del Señor, no salimos de este laberinto sino a fuerza de humildad y de angustia y de sufrimiento. No procedáis así en adelante. Y comoquiera que los primeros movimientos de vuestra alma determinan, de ordinario, las acciones subsiguientes, ordenadlos a Dios y decidle “Amado Jesús mío, ¡cuánta es mi felicidad y qué alegría experimento al tener la dicha de venir a verte, de venir a pasar en Tu compañía esta hora y poderte expresar mi amor! ¡Qué bueno eres, pues que me has llamado; cuán amable, no desdeñándote en amar a un ser tan despreciable como yo! ¡Oh, sí, sí; quiero corresponder amándote con toda mi alma!”. El amor os ha abierto ya la puerta del Corazón de Jesús: entrad, amad y adorad.



Beato Pedro Julián Eymard
 Consideraciones y Normas Eucarísticas de Vida Cristiana




miércoles, 17 de octubre de 2018

SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE, la perfecta amante del Sagrado Corazón de Jesús


NACIMIENTO Y PRIMEROS AÑOS

            Conmemoramos hoy a Santa Margarita María de Alacoque, que nació en Borgoña (Francia) el 25 de Julio de 1647; a los cuatro años y movida por un sentimiento interior de amor a Dios, hizo voto de castidad. Tuvo el privilegio de recibir la Sagrada Comunión a los nueve años (algo muy inusual en aquella época) pero dos años después, padeció una rara enfermedad que la obligó a guardar cama hasta que cumplió los quince. Promete a Nuestra Señora consagrarse a Ella si sana y ayunar todos los sábados para honrarla, voto que cumpliría por el resto de su vida.

             A pesar de estas gracias, Santa Margarita, llevada por el amor a su familia, se afanó por contentarles a base de ser una muchacha coqueta con ansias por encontrar un buen marido. No obstante, Dios no se olvidó de aquél voto que le hiciera de niña y por eso la busca; ella misma lo cuenta que "Me lanzaba Jesús flechas tan ardientes, que traspasaban mi corazón y lo consumían dejándome como transida de dolor. Pasando esto, volvía a mis resistencias y vanidades".




             Esos asedios de amor divino continuarían "molestándola" hasta que se decidió a entregarse por completo al Dueño de su alma; así, Nuestro Señor le reveló: "Te he elegido por esposa y nos prometimos fidelidad cuando hiciste el voto de castidad. Soy yo quien te motivo a hacerlo, antes de que el mundo tuviera parte en tu corazón... Y después te confié al cuidado de mi Santa Madre, para que te formase según Mis designios."

EN EL MONASTERIO DE LAS SALESAS

            Vencida por las continuas llamadas del Buen Jesús, a los veinte años entró en el Convento de la Visitación (Monjas Salesas)  de Paray-le Monial. Preparada con enfermedades y contradicciones, recibió de Nuestro Señor numerosas visitas mostrándole Su Sacrosanto Corazón; le pidió la Devoción de la Hora Santa cada jueves, la de los Primeros Viernes de mes y la institución litúrgica de la Fiesta del Sagrado Corazón, que en 1929 llegó a la categoría con que ahora la celebramos.

            Su vida en la Visitación no fue un camino de rosas; Nuestro Señor la consolaba con sus continuas revelaciones -de las que tantas veces hemos hecho referencia en este blog- pero también le exigía ayunos y penitencias, en especial, para reparar los pecados de indiferencia e ingratitud de las almas consagradas, sobre todo, de los sacerdotes, por quien tanto agoniza el Sagrado Corazón de Jesús.
          



            Sin embargo, no todos fueron sinsabores: el Divino Corazón también supo mimar a Santa Margarita, como cuando puso en su camino a San Claudio de la Colombiére, quien desde primera hora creyó en las Revelaciones que el Sagrado Corazón confiaba a Santa Margarita; este santo sacerdote fue su primer discípulo aparte de tierno Padre espiritual. Tal fue el amor de la Santa por su confesor y amigo que a la muerte de éste, Santa Margarita le compuso una letanía, ya que nunca dudó de su santidad. 

            De igual modo, su Superiora, que en un primer momento recelaría de ella, terminó convencida de que las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita era ciertas; era imposible que un alma tan santa pudiese mentir, máxime cuando en alguna ocasión fueron testigos de sus gracias místicas. Por eso, la Superiora le ordenó en virtud de santa obediencia, que ante toda la Comunidad confesase las Revelaciones que le había confiado el Sacratísimo Corazón. A pesar de la vergüenza, obedeció y habló con claridad. Sus hermanas la increparon y dudaron de ella, pero a día siguiente, todas confesaron su culpa.

INICIOS DE LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN

            A partir de ese momento, la Comunidad de Paray-le-Monial acogió en su Monasterio la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús: se realizaron las primeras estampas devocionales y se compusieron las primeras oraciones, según las Revelaciones de Santa Margarita.


Para conseguir un DETENTE como el de la imagen visite la página del artesano
que los realiza tocando AQUÍ 


            Muy en contra de su voluntad fue encargada de las novicias; en el transcurso de esta nueva tarea, profetizó el día y el año de su muerte, que aconteció tal día como hoy del año 1690, rodeada del amor y cariño de sus hermanas de La Visitación que ya la consideraban santa.

            Así como Nuestro Señor pasó tres años de vida oculta, el mismo período pasó la memoria de Santa Margarita hasta que por fin, en 1693 el Papa Inocencio XIII concedió una Bula Papal a todos los Monasterios Visitandinos a fin de constituir en ellos la fiesta litúrgica del Sacratísimo Corazón de Jesús, según las Revelaciones confiadas a Santa Margarita. En 1765, el Papa Clemente XIII introdujo la misma celebración en la ciudad de Roma y finalmente, en 1856, Pío IX extendió la celebración a toda la Iglesia Católica, para más tarde, en 1864 beatificar a la Vidente del Sagrado Corazón. El Papa Benedicto XV, elevó a Santa Margarita a la Gloria de los Altares el 13 de Mayo de 1920, tercer Aniversario de las Apariciones de Fátima.