lunes, 27 de enero de 2020

EL ESCAPULARIO VERDE... Regalo del Inmaculado Corazón de María






              El Escapulario Verde es un sacramental, aprobado por el Papa Pío IX en 1870. Debe ser bendecido por un sacerdote católico, si bien no necesita de ninguna imposición para recibirlo; se recomienda llevarlo al pecho o prendido entre la ropa, así como colocarlo en medio de otras pertenencias que usemos habitualmente (cartera, tarjetero, monedero, etc). La Virgen Nuestra Señora aseguró la conversión de aquellos pecadores que lo llevasen consigo.

             Nueve años después que a Santa Catalina Labouré, se apareció la Santísima Virgen María a la Hermana Justina Bisqueyburu, en el mismo convento de la Rue du Bac, sosteniendo el Inmaculado Corazón en sus manos, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que salían de él, y le entregó el Escapulario Verde…

              En La Rue du Bac de París se encuentra el Convento de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Personas de todo el mundo van a allí para orar en la Capilla y pedir la intercesión de la Virgen Inmaculada.

               La historia del Escapulario Verde empieza en la misma Capilla, pero nueve años después, y con otra Hermana, Justina Bisqueyburu. Es a ella a quien Nuestra Señora del Escapulario Verde se le apareció.







LAS VISIONES DE LA HERMANA JUSTINA

               La Hermana Justina Bisqueyburu nació el 11 de Noviembre de 1817, en el pueblo de Mauleon, en los bajos Pirineos de Francia. Pasó sus primeros años con la hermana de su madre.

               Su vida en ese momento era simple, como la de cualquier niña de su edad.

               Cuando cumplió los 22 años, Justina se unió a las Hermanas de Caridad de San Vicente de Paúl, una Congregación muy popular y extendida en Francia, y fundada en los grandes principios de espiritualidad y caridad del gran ‘Monseñor Vicente’, que era como a él se le refería. El Convento de la Congregación estaba en la Rue du Bac, en París, una calle bulliciosa en el corazón del sector comercial de la ciudad.

               Después de su llegada al Convento, Justina comenzó a experimentar gracias místicas y manifestaciones sobrenaturales.


PRIMERAS MANIFESTACIONES DE LA VIRGEN

                El 28 de Enero de 1840, durante su retiro de Noviciado, estando orando en silencio en la Capilla del convento, se le apareció, sobresaltándola, la Santísima Virgen María. La Madre de Dios tenía un vestido largo de seda blanca dejando al descubierto sus pies. Encima del vestido tenía un manto del más pálido azul. Su cabello caía suavemente sobre sus hombros y no estaba cubierto por un velo. La Hermana observó que las manos de la Santísima Virgen estaban dobladas hacia su pecho y sosteniendo el Inmaculado Corazón, del cual salían llamas resplandecientes. La Madre de Dios no dijo nada.

               Esta visión se repitió al final del retiro de la Hermana Justina y en otras cinco ocasiones durante el curso de su noviciado. En cada ocasión, la Santísima Virgen no decía nada y los detalles de cada visión eran idénticos.

               Después de hacer sus primeros votos, Sor Justina fue enviada al pueblo de Blangy, para trabajar allí con las Hermanas de su Congregación. Al poco tiempo de su llegada, las Hermanas se reunieron para celebrar la fiesta del Nacimiento de la Santísima Virgen María. Sor Justina se encontraba en oración meditando en esta celebración. De pronto tuvo una nueva visión, esta vez diferente a la de ocasiones anteriores.

               La Santísima Virgen se le aparece vestida igual que en las otras ocasiones: con un vestido de seda blanca cubierto por el manto azul pálido, y en sus manos sosteniendo el Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más intensas y deslumbrantes llamas que salían de él. Pero, tenía algo diferente: en su mano izquierda sostenía lo que parecía ser un Escapulario o insignia de alguna clase.


Estampa para hacer Apostolado del Escapulario Verde. 
Toque sobre la imagen para verla en su tamaño original



PARA CONVERTIR A LOS ALEJADOS DE DIOS

               Durante esta visión se le dio a conocer por una revelación interior el significado de esta Aparición. Se le reveló que este Escapulario del Inmaculado Corazón sería un poderoso instrumento para la conversión de almas, particularmente aquellas que no tienen Fe, y que por medio de él, la Santísima Virgen obtendría para ellos, mediante Su Hijo, la gracia de una muerte en gracia de Dios.

               Se le hizo también saber a la religiosa el deseo de la Madre de Dios de que el Escapulario fuese propagado por todas partes para que estas gracias particulares, lleguen a todas las almas que abracen esta devoción.

               La Hermana Justina mantuvo un velo de silencio sobre estas manifestaciones y sólo hablo de ellas con aquéllas personas directamente responsables de su preparación espiritual. Y así, la Hermana Justina era vista únicamente como una Hermana religiosa humilde y fiel, como tantas otras, fiel a la Regla, obediente a aquellos cuya autoridad estaba por encima de ella, y compasiva con aquellos que necesitaran de su ayuda. Al finalizar su formación religiosa, Sor Justina dedicó calladamente la mayoría de sus años en varios hospitales de la Congregación en Francia, y se le recordó después como una Hermana diligente, capaz, compasiva y gentil; murió en olor de Santidad en 1903. 


DISEÑO DEL ESCAPULARIO VERDE

               A diferencia de otros Escapularios, éste tenía un sólo cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado de tela estaba atado con cordones verdes.

               En él estaba una imagen de la Virgen de la misma forma en que se la había aparecido a Sor Justina en sus anteriores visiones, sosteniendo en Su mano derecha Su Inmaculado Corazón.

               Al voltear la imagen, la religiosa vio “un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que el sol y tan transparente como el cristal.” El Corazón fue perforado por una espada y rodeado por una oración en forma oval, y en la parte superior de óvalo, una Cruz de oro. En la oración se lee: “Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte.”

               El Escapulario Verde no requiere ninguna fórmula particular de investidura sino una simple bendición de cualquier Sacerdote católico. A diferencia de otros Escapularios que hacen necesario llevarlos puestos, el Escapulario Verde puede llevarse puesto o estar con uno, e incluso tenerlo entre las pertenencias de uno.

               La oración encontrada en el Escapulario debe orarse al menos diariamente. Si la persona para quien estas gracias se buscan no dice la oración, entonces debe hacerla la persona que le haya entregado el Escapulario o se lo haya puesto en su alcance.

               Por varias razones la ejecución del plan de difusión del Escapulario sufrió largas dilaciones, por lo que la Santísima Virgen se quejó a Sor Justina en varias manifestaciones entre los años 1840 y 1846. Por fin, vencidos todos los obstáculos, la insignia fue distribuyéndose, obteniéndose por su medio admirables conversiones y aún curaciones corporales.

               Finalmente, los Escapularios se empezaron a fabricar y a ser distribuidos por las Hermanas en París, luego por toda Francia y fuera de ella. Con este fin, las Hermanas habían recibido la aprobación formal y el impulso necesario de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870.





domingo, 26 de enero de 2020

PROFÉTICA ADVERTENCIA SOBRE LA APOSTASÍA; los enemigos internos de la Iglesia


               Poco antes de estallar la Gran Guerra, el Papa Sarto, San Pío X, supo percibir los males que rondaban a la Iglesia; las semillas de las viejas herejías volvían a florecer en una Europa que se preparaba para un baño de sangre; el que fuera Patriarca de Venecia conocía bien de la existencia de sociedades secretas, en las que -tristemente- no faltaban sacerdotes e incluso altos prelados, que por ambición, poder o simplemente por odio a la Iglesia su Madre, no dudaron en coaligarse con el único fin de destruir la Santa Religión Católica en pro de una nueva religión donde el hombre y no Dios, sería el centro y donde su capricho y no la Ley del Todopoderoso, sería su norma. 

                Aquellas viejas aspiraciones, se encontraron de frente con el dique de la Doctrina y la Piedad de siempre; no obstante, tras la muerte del último Pontífice Católico, Angelo Roncalli usurpa el Trono de San Pedro y convoca el  "Concilio Vaticano II",  donde los herejes que ayer fueron excomulgados, serían ahora  encumbrados y propuestos como maestros de la neo religión del Vaticano...




               "Pero con no menor severidad y dolor Nos vemos obligados a denunciar y reprimir otro género de guerra, interna y doméstica, pero tanto mas funesta, cuanto que se lleva a cabo más solapadamente. Esta guerra, movida por algunos hijos desnaturalizados, que viven en el seno de la Iglesia para desgarrarlo sigilosamente, se dirige en primer término a la raíz, al alma de la Iglesia; TRATA DE ENTURBIAR LOS MANANTIALES DE LA PIEDAD y de la vida cristianas, de ENVENENAR LAS FUENTES DE LA DOCTRINA, de DISIPAR EL SAGRADO DEPÓSITO DE LA FE, de conmover LOS MISMOS FUNDAMENTOS DE LA INSTITUCIÓN

               ...Pretende dar nueva forma a la Iglesia, prescribirle nuevas leyes y nuevos derechos, según lo exigen los monstruosos sistemas ellos sostienen; en suma, QUIEREN DEFORMAR TODA LA BELLEZA DE LA ESPOSA DE CRISTO, movidos por el vano resplandor de una nueva cultura, a la que falsamente se da el título de ciencia, y sobre la cual nos previene muchas veces el Apóstol con estas palabras: "Mirad nadie os engañe con una filosofía sin sustancia y capciosa, según los principios humanos y mundanos, y no según Cristo" (San Pablo a los Colosenses, cap. 2, vers. 8)."

               "Algunos, seducidos con esta vana filosofía y con engañosa y afectada erudición, unida una extremada audacia en la crítica, "extraviaron en sus ideas (San Pablo a los Romanos, cap. 1, vers. 21), y dejando de lado... la buena conciencia, naufragaron en la fe" (1ª Carta a Timoteo, cap. 1, vers. 19); otros, en fin, entregándose exageradamente al estudio se perdieron en causas, y se alejaron del estudio de las cosas divinas y de las verdaderas fuentes de la ciencia."

               "Por otra parte, esta mortal corrupción, tomó el nombre de "Modernismo", debido a su morboso afán de novedad, aunque denunciada muchas veces y desenmascarada por los mismos excesos de sus fautores no deja de ser un mal gravísimo y profundo para la república cristiana. Se oculta el veneno en las venas y en las entrañas de nuestra sociedad que se apartó de Cristo y de la Iglesia, y "como un cáncer", va carcomiendo las nuevas generaciones, más inexpertas y más audaces. 

               No se debe ciertamente esta manera de proceder a los estudios profundos y a la verdadera ciencia, pues es evidente que entre la Fe y la razón no puede existir contradicción alguna; sino que ello se debe al orgullo de su entendimiento y a la atmósfera malsana que se respira en todas partes, de ignorancia o de conocimiento confuso y erróneo de cosas de la Religión, unido a la vanidosa presunción de hablar y discutir de todo

               Esta peste malsana es fomentada por el espíritu de incredulidad y rebelión contra Dios, de tal manera que los que son arrastrados por este ciego frenesí de novedad, creen fácilmente que se bastan a sí mismos, y que pueden prescindir, abierta o hipócritamente, del yugo de la Divina Autoridad, y crearse una religión que se mantenga dentro del derecho natural, y que se acomode al carácter y manera de ser individuales, la cual toma las apariencias y nombre del cristianismo, pero en realidad se halla muy alejada de vida y de su verdad."



COMMUNIUM RERUM 
Extractos de la Carta Encíclica de San Pío X, 
con motivo del Jubileo Sacerdotal del Papa, 
21 de Abril de 1909



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sábado, 25 de enero de 2020

El próximo 2 de Febrero comienza la Tradicional Devoción de "LOS SIETE DOMINGOS EN HONOR DE SAN JOSÉ"





               Esta piadosa Tradición se remonta al siglo XVI y consiste en dedicar LOS SIETE DOMINGOS previos a la Fiesta de San José a la meditación de los principales capítulos de su vida terrenal entre Jesús y María, sus Dolores y Alegrías; fatigas y contentos propios de un hombre bueno, de un trabajador, de un padre y esposo. Procura entonces conocer esta hermosa Devoción de los Siete Domingos e imita el ejemplo del Padre Adoptivo de Cristo, que nunca dudó en anteponer nada al amor de Dios: ni el rumor social por desposarse con una virgen que estaba encinta, sin temor al exilio de Egipto, el trabajo duro de cada día para alimentar a su dos Amores; todo lo soportó y padeció San José por amor a Jesús y a María, ¿necesitas otro ejemplo de amor divino?




          "San José es el mejor protector para ayudarte en la vida, para penetrar el Espíritu del Evangelio. De hecho, desde el Corazón del Dios-Hombre, Salvador del mundo, este espíritu se infunde en ti y en todos los hombres, pero es seguro que no hubo un espíritu de trabajador tan perfecto y profundamente penetrado como el  padre adoptivo de Jesús, quien vivía con él en la intimidad y comunidad más cercana de familia y trabajo. Entonces, si quieres estar cerca de Cristo, te repito "Ite ad Ioseph": ¡Ve a José!"


Papa Pío XII, 1 de Mayo de 1955



EL REINO DE MARÍA EN NUESTRAS ALMAS...El último camino hacia Dios


               Me parece conveniente hacer constar aquí que el vivir y morir por y para María -y lo mismo hay que decir de culto, amor y veneración de los demás Santos- es necesario ordenarlo y dirigirlo últimamente a Dios. Así como María está ordenada totalmente, en cuerpo y alma, a la Gloria de Dios y eternamente vivirá por Dios y para Su Amor y Gloria, así también el vivir y morir por María se han de dirigir y encauzar, necesariamente y en último camino, a Dios.






                Es decir: que hemos de vivir y morir por María no como si fuera nuestro último fin o pensando y buscando nuestra comodidad o provecho, sino con el fin exclusivo de que, viviendo y muriendo en María y para María, vivamos y muramos más perfectamente en Dios y por Dios.

              Trabajemos para que el Reinado perfecto de María en nosotros coexista juntamente con el más perfecto Reinado de Jesús en nuestra alma, puesto que el Reino de María no se opone al de Jesús, sino que a Él se ordena y consagra totalmente.

               Por eso, el alma que se precia ser hija fiel de esta Madre Amable, vigila atenta y constantemente, en todo cuanto hace, para que la caridad o "amor de Dios que tiene derramado por todo su corazón por virtud del Espíritu Santo que le fue dado" (1) se extienda y redunde también hacia María, recurriendo a Ella con sencillez y amor, poniendo en Ella, con todo el candor, la mirada amorosa de Su Corazón y teniéndola, siempre y en todo lugar, presente en su pensamiento, con un cariñoso y filial recuerdo, de suerte que esta redundancia hacia María, este desbordamiento de la Caridad de Dios hacia la Madre Amable de nuevo vuelva y refluya, y termine últimamente en Dios, ya que este flujo y reflujo de Amor no ha de haber otro fin último que Él.

               Y esto es lo que realiza perfectamente en el alma cuando el Divino Espíritu es el que, desde lo más íntimo de nuestro ser, mueve y dirige todo ese juego de Amor. Entonces es cuando se ve por experiencia que este vivir por y para María no es ningún obstáculo para vivir por y para Dios, sino más bien es una ayuda y acicate constante para el alma.

               O mejor dicho: es la confluencia y unión del amor, por María y con María en Dios, en un perfectísimo deliquio y transformación de Amor, reclinándose con María en Dios o echándose en los brazos del único y solo Amor de la Madre y de Dios, para descansar, finalmente, en Dios como en su Último Fin.



(Venerable Miguel de San Agustín, Carmelita, "Vida de unión con María")



NOTAS ACLARATORIAS

   1 Carta de San Pablo a los Romanos, cap. 5, vers. 5




viernes, 24 de enero de 2020

"EL AMOR DE NADA NECESITA..."


              

               Sor Benigna Consolata Ferrero entró en la Historia de la Mística Católica por ser un alma confidente del Divino Corazón de Jesús, gracia muy especial de la que han gozado sólo pocos Santos. Desde el anonimato de la clausura, escribía cuanto le dictaba el Sagrado Corazón de Jesús, como lo hiciera el Señor con Santa Gertrudis, de modo semejante a Santa Margarita María de Alacoque y como volverá a pasar con Sor Josefa Menéndez.


De los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata


               "Cuando un alma se arrepiente, cuando detesta el pecado que tuvo la desgracia de cometer, cuando lo llora de todo corazón, ¿me creerás tan duro que no lo olvide? No conocerías Mi Corazón si lo juzgases así. Mi Amante Corazón tiene tal hambre y sed de los pobres pecadores, que cuando un alma empieza a volverse a Dios, ya Mi Corazón no se puede contener y corre a su encuentro..."

               "Has de saber para tu bien y para el de otras muchas almas que si se quiere obtener una virtud sólida, es preciso esperarla del Corazón de Jesús. Quien quiera la salvación, no tiene sino  que venir, a refugiarse en este Arca Bendita: desde aquí, se mira la tempestad, sin sentir sus sacudidas, sin amenazas de peligro. ¡Oh, esposa!, enseña a todos el lugar de refugio que has escogido para tu perpetua morada; haz la caridad de instruir también a los demás, a fin de que vengan a encontrarme. Yo tengo tesoros de gracias para todos: el que viene se los lleva." 

               "Escribe, ¡oh Benigna Mía!, apóstol de Mi Misericordia, que lo que más deseo es que las almas, sepan que Soy todo Amor, y que la mayor ofensa que pueden hacer a Mi Corazón, es dudar de Su Bondad. Mi Corazón no sólo se compadece, sino que se regocija cuando halla mucha materia, en que ejercer Su Reparación, con tal que no vea malicia; ¡si supieras, lo que haría Yo en un alma aunque estuviese llena de miserias,si ella me dejase obrar!.

               "El Amor de nada necesita; sólo desea no encontrar resistencia; y frecuentemente lo que exijo de un alma a la que quiero hacer muy santa, es que me deje obrar en ella. Las imperfecciones del alma, cuando no son consentidas, no Me disgustan, sino que atraen la compasión de Mi Corazón. ¡Amo tanto a las almas! Las imperfecciones deben servir al alma como de escalones para subir hasta Mí, por medio de la humildad, la confianza y el amor. Me inclino hacia el alma que se humilla, voy a buscarla en su nada para unirla Conmigo."






jueves, 23 de enero de 2020

VISITAS DE AMOR AL SANTÍSIMO SACRAMENTO. VISITA TERCERA. Por San Alfonso María de Ligorio


          Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estás día y noche en este Santo Sacramento, lleno de Amor y de Piedad, esperando, llamando y recibiendo a todos los que te vienen a visitar, creo que estás presente en este Sacramento; te adoro desde el abismo de mi nada, y te doy gracias por tantos beneficios como me has hecho, especialmente por haberme dado en ese Sacramento Tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, y por haberme concedido por Abogada a Tu Santísima Madre, la Virgen María, y haberme ahora llamado a visitarte en este Lugar Santo. 





          Adoro Tu Amantísimo Corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en agradecimiento de esta preciosa dádiva; el segundo para desagraviarte por todos los ultrajes que recibes en este Sacramento, y el tercero, porque deseo en esta visita adorarte en todos los lugares de la tierra, donde estás Sacramentado con menos culto y más olvido.

         ¡Jesús mío! Te amo con todo mi corazón; me pesa de haber ofendido tantas veces Tu Infinita Bondad; propongo ayudado de tu gracia, enmendarme en lo venidero, y ahora, miserable como soy, me consagro todo a Ti, y pongo en Tus divinas manos mi voluntad, afectos y todo cuanto soy y puedo.

          En adelante, haz de mí y de todas mis cosas lo que te agrade. No te pido y no quiero más que Tu Santo Amor, la perseverancia final y el cumplimiento perfecto de Tu Santísima Voluntad.

          Te recomiendo las Almas del Purgatorio, y en particular las más devotas del Santísimo Sacramento y de la Santísima Virgen María. También te ruego por los pobres pecadores. En fin, Salvador mío y mi bien, yo uno todos mis afectos a los de Tu Corazón Amantísimo, y así reunidos los ofrezco a Tu Eterno Padre, pidiéndole por Tu Amor y en Tu Nombre, se digne aceptarlos y oírlos. Amén. (1)


SÚPLICA A JESÚS OCULTO EN EL SAGRARIO

          Si hacemos la Visita a Jesús Sacramentado en compañía, uno dirigirá la primera parte de las oraciones y los otros la segunda, alternando, siendo I (inicio) y R (respuesta)

          - I     Soberano Señor Sacramentado  

          - R    Sea por siempre bendito y alabado

A continuación se reza un Padrenuestro
un Avemaría y un Gloria 


Esta fórmula se repite tres veces -en Honor a la Santísima Trinidad- 
o bien, si se quiere emplear más tiempo, un total de cinco 
-para honrar a la vez las Santas Llagas de Nuestro Señor.


MEDITACIÓN TERCERA


               He aquí a nuestro Jesús, que no contento con haber dado la vida en este mundo por nuestro amor, todavía quiso permanecer con nosotros después de Su Muerte en el Santísimo Sacramento, declarando que entre los hombres halla Sus delicias. "¡Oh hombres!" -exclama Santa Teresa)- "¿cómo podéis ofender a un Dios, que asegura que con vosotros tiene Sus delicias?"

               Jesús halla Sus delicias en nosotros; ¿y no las hallaremos en Jesús, nosotros singularmente, que hemos alcanzado la honra de habitar en Su Palacio? ¡Cuán honrados se juzgan aquellos vasallos a quienes el rey da lugar en su alcázar! Pues he aquí el Palacio del Rey de los reyes, ésta es la casa donde habitamos con Jesucristo. Sepamos serle agradecidos y aprovecharnos de la conversación con el Señor. 

               Aquí me tienes, Señor mío y Dios mío, ante este Altar, donde resides de día y de noche por mí. Tú eres la Fuente de todo Bien, Tú, el Médico de todos los males, Tú, el Tesoro de todos los pobres. Aquí tienes ahora a Tus pies a un pecador, el más pobre y más enfermo de todos, que te pide misericordia; ten compasión de mí. No quiero que mi propia miseria me desanime; porque veo que en este Sacramento bajas del Cielo a la tierra, solamente para mi bien. 

               Te alabo, te doy gracias y te amo; y si quieres que te pida alguna limosna, ésta te pido, óyeme: No quiero ofenderte más, dame luz y gracia para amarte con todas mis fuerzas. Señor, te amo con toda mi alma; te amo con todos mis afectos. Haz que lo diga de corazón, y que lo diga siempre en esta vida y por toda la Eternidad. Virgen Santísima, Santos Protectores míos, Ángeles y Bienaventurados de la Gloria, ayudadme todos a amar a mi amabilísimo Dios.




                      Reina en mí Tu solo, amado Redentor mío; toma sólo Tú, posesión de todo mi ser; y si alguna vez no te obedezco perfectamente, castígame con rigor, para que en adelante sea más diligente en complacerte como Tú quieres. Haz que nada desee, ni busque otro deleite que agradarte a Ti, visitarte con frecuencia en Tus altares, conversar contigo y recibirte en la Santa Comunión. 

               Busque quien quisiere otros bienes, que yo no quiero ni deseo otra cosa que el tesoro de Tu Santo Amor. Éste solamente quiero pedirte al pie del altar. Haz que me olvide de mí para acordarme únicamente de Tu Bondad. 

              Serafines Bienaventurados, no os envidio vuestra gloria, sino el amor que tenéis a vuestro Dios y Dios mío. Enseñadme, pues, lo que he de hacer para amarle siempre y cada día con más fervor.



Oración a María Santísima

          Inmaculada Virgen y Madre mía, María Santísima! A Ti, que eres la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, recurro en este día yo, que soy el más miserable de todos. Te venero, oh gran Reina, y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has hecho, especialmente la de haberme librado del infierno, que tantas veces he merecido. Te amo, Señora amabilísima, y por el amor que te tengo, te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que de los demás seas también amada.

              En Ti pongo todas mis esperanzas, toda mi salvación. Oh, Madre de misericordia, acéptame por Tu siervo, y acógeme bajo Tu manto. Y ya que eres tan poderosa para con Dios, líbrame de todas las tentaciones o, al menos, alcánzame fuerza para vencerlas hasta la muerte. Te pido el verdadero amor a Jesucristo, y de Ti espero la gracia de una buena muerte.

             ¡Oh, Madre mía! Por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes; pero mucho más en el último instante de mi vida. No me desampares, mientras no me veas salvo en el Cielo, bendiciéndote y cantando Tus misericordias por toda la Eternidad. Amén. Así lo espero, así sea.



Oración a San José

               Acuérdate, purísimo Esposo de la Santísima Virgen María, dulce protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Tu protección y reclamando Tu auxilio, haya quedado sin consuelo. Con esta confianza vengo a Tu presencia y me encomiendo fervorosamente a Ti. No desprecies mi súplica, ¡oh Padre Adoptivo del Redentor!, antes bien, acógela benignamente. Amén.



NOTAS ACLARATORIAS


              1- Si se reza esta oración delante del Santísimo Sacramento podemos ganar una Indulgencia de 5 años cada vez. Plenaria, una vez al mes, si la hemos rezado todos los días, confesando y comulgando y rogando por las intenciones de la Santa Madre Iglesia (Penitenciaria Apostólica, 25 de Febrero de 1933)




miércoles, 22 de enero de 2020

VALE MÁS HABLAR CON DIOS QUE HABLAR DE DIOS




               “Este era mi único consuelo. ¿No era, acaso, Jesús mi único amigo...? No sabía hablar con nadie más que con Él. Las conversaciones con las criaturas, incluso las conversaciones piadosas, me cansaban el alma... Sentía que vale más hablar con Dios que hablar de Dios, ¡pues se suele mezclar tanto amor propio en las conversaciones espirituales...!”

Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz.
"Historia de un Alma", autobiografía



NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ, Modelo y Abogado de los Hogares Cristianos




                  San Mateo afirma en su Evangelio que San José “era un varón justo”. Esto, en el lenguaje bíblico, significa un varón adornado de todas las virtudes. Por otro lado, tanto San Mateo cuanto San Lucas afirman que San José es descendiente del Rey David, lo que revela su dignidad incluso del punto de vista natural.

              San José ejerció el oficio de padre en la Sagrada Familia. A él se le encomendó darle nombre a su hijo legal, como le fue dicho por el Ángel. A él se le confió también velar por la seguridad del Niño Jesús y de Su Madre. Y, en todo momento, Jesús obedece a San José como a Su verdadero padre (San Lucas, cap. 2, vers. 51).

              En el Evangelio consta que San José era carpintero: “¿No es éste el hijo del carpintero?” (San Mateo, cap. 13, vers. 55). Pero la expresión es más genérica, pues dice "filius fabri", es decir, hijo de artesano. La tradición tradujo artesano por carpintero, pero sin excluir el hecho, sin duda cierto, de que San José, en muchas ocasiones, prestó otros servicios comunes a un trabajador manual, para ganar el sustento diario de su familia.

                En la Encíclica "Quamquam pluries", el Papa León XIII expone de manera densa y profunda la doctrina sobre San José, desde los fundamentos de su excelsa dignidad y gloria hasta la razón propia y singular de ser proclamado Patrono de toda la Iglesia, así como Modelo y Abogado de todas las familias y hogares cristianos.

                 Otro Papa, Benedicto XV, al cumplirse medio siglo de la proclamación de San José como Patrono de la Iglesia Universal, en su Motu Proprio "Bonum sane", recordando la necesidad y eficacia de la Devoción al Santo Patriarca, propone sus virtudes de modo especial a las familias pobres y a los trabajadores humildes, tan descristianizados en nuestra época neopagana.




                 Por fin, es creencia común que el Santo Patriarca durmió en el Señor antes que Cristo comenzara Su ministerio público, con toda seguridad antes de las bodas de Caná, y, por consiguiente, antes de la Pasión del Señor. Y diversos teólogos, entre ellos San Francisco de Sales y San Alfonso María de Ligorio, afirman que murió de amor de Dios.

                Terminemos con San Bernardino de Siena: “Piadosamente se ha de creer que, en su muerte, tuvo presentes a Jesús y a María Santísima. Cuántas exhortaciones, consuelos, promesas, iluminaciones, inflamaciones y revelaciones de los bienes eternos recibiría en su tránsito de parte de su Santísima Esposa y del Dulcísimo Hijo de Dios, Jesús”.



martes, 21 de enero de 2020

EN EL ANIVERSARIO DE LUIS XVI




               Tal día como hoy, hace 227 años, en 1793 era martirizado por la Revolución, Su Majestad Cristianísima Luis XVI ‘El Benéfico’, Rey de Francia y Navarra; contaba en ese momento 38 años de vida y 18 de reinado.

          "Dejo mi alma a Dios, mi Creador, y le ruego recibirla en Su Misericordia, no juzgarla por sus méritos, sino por los de Nuestro Señor Jesucristo, quien se ofreció en sacrificio a Dios Su Padre por nosotros los hombres, por más indignos que fuésemos y yo en primer lugar.

          Muero en la unión de nuestra Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que detenta sus poderes por una sucesión inintenumpida de San Pedro a quien Jesucristo los había confiado..." 

(Del Testamento de Luis XVI)



LAS MEJORES CONQUISTAS DE ALMAS...




Rosarios artesanales, realizados a mano 
por el Apostolado San Pío X, en Córdoba (España)

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INTIMIDAD CON CRISTO: Los atascos en la Vida Espiritual. Parte III


               Hay una especie de sociedad entre nosotros y Dios, en todo lo que Él ha hecho de más augusto. Dios quiere ayudarnos y también acompañarnos.

               En la Creación, por ejemplo, para que las bellezas del Universo puedan tomar su aspecto definitivo, es preciso muchas veces que el hombre las complete con obras suyas.

               Al instituir el matrimonio, Dios dio a los hombres la capacidad de participar, de algún modo, en la Obra de la Creación, por medio de la procreación.





              Él redimió al género humano, pero entregó la tarea de salvar a las almas a una Iglesia constituida por hombres, dándoles la posibilidad de actuar.

             Nuestro Señor Jesucristo tuvo sufrimientos superabundantes para salvarnos en la Cruz; pero quiso dar al hombre la posibilidad de asociarse a esos padecimientos completando lo que era necesario por medio del sacrificio de cada uno. Este es el papel de la expiación, tesoro de la Iglesia, que es el Cuerpo Místico de Cristo.

              Pero, por otro lado, si bien Dios quiso que fuéramos Sus cireneos, también quiere ser nuestro Divino Cireneo. Él no es, por tanto, un extraño en nuestra vida.

               Yo comprendería que alguien hiciera una imagen representando un hombre con la cruz a cuestas, ayudado por Nuestro Señor atrás, cargando con ella como un Cireneo. Esta imagen representaría la realidad.

              Nuestro Señor busca que Le consolemos, a pesar de ser fuente de toda consolación. Quiere entrar en nuestra vida particular, en nuestra vida personal, tomando parte en ella a petición nuestra, ayudándonos tanto en nuestra vida espiritual como en nuestra vida terrena.

              Son muy pocos los predicadores que muestran ese papel de Nuestro Señor ayudándonos a cada uno. Por eso, muchas veces, en las lagunas de nuestra vida espiritual, adoptamos en relación a Él esa actitud de desesperación.

              Se trata de pedir, a pesar de todos nuestros pecados; de rezar con confianza; de pedir gracias más abundantes, y más, y más. Casi estallar de tanto rezar. La Providencia acabará ayudándonos a comprender que aunque haya tinieblas a nuestro alrededor y parezcamos abandonados por Dios, Él es un Cireneo que nunca se aparta de nuestro lado. Si deja que la cruz pese en nuestros hombros, es para nuestro bien, para que dé fruto nuestro sufrimiento.

               En lugar de comprender eso, algunas personas convierten sus relaciones con la Providencia en una especie de contabilidad bancaria. Pero, como muy bien dice el Salmista, si Dios observa nuestras iniquidades nadie se sostendrá (1). Si el problema se pretende resolver así, lo único que consigue es agravarlo.

               La solución está en procurar comprender, aún más profundamente, ese papel de Cireneo que Nuestro Señor hace con cada uno y comprender que la actuación de la Providencia se consigue mediante la oración.

               No podemos ver nuestras relaciones con Dios como las de aquellas figuras de Wagner: hombres pequeños, lanza en mano, subidos a un enorme peñasco y en lucha con un dio que está por encima de ellos... ¡esa no es la realidad!

               Dios es nuestro Cireneo infinitamente afable, infinitamente Misericordioso, con el Cual nunca lucharemos; ni Él luchará con nosotros, aunque nosotros luchemos contra Él.



Doctor Plinio Corrêa de Oliveira 
Comentarios al Libro "El gran medio de la Oración"
de San Alfonso María de Ligorio


NOTAS ACLARATORIAS

   1 Salmo 129, cap. 3

lunes, 20 de enero de 2020

MÁRTIRES SAN FABIÁN Y SAN SEBASTIÁN




SAN FABIÁN, PAPA

               El historiador Eusebio cuenta que al morir el Papa San Antero, el clero de Roma se reunió junto con los fieles creyentes, para elegir al nuevo Papa, y que estando allí reunidos, vieron descender una paloma sobre la cabeza de Fabián. No habían pensado elegirlo a él porque todavía no era sacerdote. Pero ante esta señal, lo eligieron, y fue ordenado Sacerdote y consagrado Obispo. San Cipriano dijo de él: "Fue un hombre muy santo, y la gloria de su martirio correspondió a la gran pureza de su vida". El Emperador Decio ordenó en el 250 una terrible persecución contra los cristianos y al primero que mandó matar fue al Papa San Fabián.

               Debido al crecimiento de Roma dividió la ciudad en siete distritos poniendo a cargo de cada uno de ellos a un diácono para su gobierno y administración. Consagró a varios Obispos, entre ellos a San Dionisio de París, al que envió a misionar las Galias, y según la tradición, Fabián instituyó las cuatro órdenes menores. Estableció que todos los años el Jueves Santo fuese renovado el Santo Crisma y que se quemara el del año anterior. También reguló que el Santo Crisma debería prepararse con aceite mezclado con bálsamo.

               San Fabián murió Mártir el 20 de Enero del año 250, bajo la persecución de Decio y fue enterrado en la Catacumba de San Calixto.



SAN SEBASTIÁN, SOLDADO

               Se dice de él que entró a la vida militar, alrededor del año 300, para poder ayudar a los cristianos que estaban prisioneros. En cierta ocasión, un cristiano, futuro mártir, estaba para desanimarse a causa de las lágrimas de sus familiares, pero el militar Sebastián lo animó a ofrecer su vida por Jesucristo, y así aquel creyente obtuvo el glorioso martirio. Dicen los antiguos documentos que Sebastián era Capitán de la Guardia en el Palacio Imperial en Roma, y aprovechaba ese cargo para ayudar lo más posible a los cristianos perseguidos.

               Pero un día lo denunciaron ante el Emperador por ser cristiano. Maximino lo llamó y lo puso ante la siguiente disyuntiva: o dejar de ser cristiano y entonces ser ascendido en el ejército, o si persistía en seguir creyendo en Cristo ser degradado de sus cargos y ser martirizado. Sebastián declaró que sería seguidor de Cristo hasta el último momento de su vida, y entonces por orden del Emperador fue atravesado a flechazos. En Roma le levantaron desde muy antiguos tiempos una basílica en su honor.