sábado, 19 de enero de 2019

LA TRADICIONAL SABATINA a Nuestra Señora la Virgen del Carmen

  
                LA SABATINA es como piadosamente se llama a las oraciones que se dedican a Nuestra Señora del Carmen los Sábados, por la Promesa que Ella misma pronunciara, asegurando la liberación del Purgatorio de los devotos de Su Escapulario en ese mismo día tras su muerte. (1)





ACTO DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN


Virgen del Carmen, llevamos sobre nuestro pecho Vuestro Santo Escapulario, signo de nuestra consagración a Vuestro Corazón Inmaculado. Madre querida, somos Vuestros hijos, unos hijos de Vuestra entera pertenencia.
Nuestra consagración, Señora, nos exige una entrega sin reservas a Vuestra Sagrada persona, una dedicación generosa a Vuestro servicio, una fidelidad inquebrantable a Vuestro amor y una solicita imitación de Vuestras virtudes. Queremos vivir, conforme al viejo ideal carmelitano: en Vos, con Vos, por Vos y para Vos. 
Gracias a Vuestro Bendito Escapulario, Virgen del Carmelo, somos miembros de Vuestro cuerpo místico del Carmelo y participamos de la consagración comunitaria de la Orden a Vos, que Sois su cabeza. Nuestra consagración se une pues, a la Orden de toda la Familia Carmelitana y acrecienta así su valor y eficacia. 
Santa María, Abogada y Mediadora de los hombres, no podríamos vivir nuestra consagración con olvido de quienes son Vuestros hijos y nuestros hermanos. Por eso, nos atrevemos a consagraros la Iglesia y el mundo, nuestras familias y nuestra amada Patria.
Os consagramos especialmente los que sufren en el alma o en el cuerpo: los pecadores, los tentados, los perseguidos, los marginados, los presos, los desterrados, los enfermos, los hambrientos….Madre y Reina del Carmelo, por nuestra consagración somos del todo Vuestros ahora en el tiempo; que los sigamos siendo también un día en la Eternidad.
Así sea.


Estampa diseñada para el apostolado; se autoriza y recomienda su copia y difusión, a condición de que la imagen
 y el texto no sufran modificaciones. Se prohíbe su uso con fines económicos

Antífona

     Hoy recordamos a Nuestra Señora la Virgen María, Madre Hermosa del Carmelo. Hoy los hijos de Su amor cantamos Sus misericordias. Hoy la Estrella del mar brilla ante Su pueblo como signo de esperanza y de consuelo.
Oración
              Señor Dios Nuestro, que habéis honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la Bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de Vuestro Hijo; conceded a cuantos hoy celebramos su recuerdo que, guiados por Su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


(1)
LA "BULA SABATINA"
confirmación del Privilegio de ser liberado del Purgatorio
si en vida se ha usado el Escapulario del Carmen y se ha observado
 la Santa Ley de Dios y los preceptos de la Iglesia Católica


                "...a mí estando suplicando arrodillado se mostró la Virgen carmelita diciéndome el siguiente discurso: Juan, Juan, Vicario de Mi amado Hijo, como Yo te libraré de tu adversario, te hago Papa Vicario con la ayuda de mis súplicas dirigidas a Mi dulcísimo Hijo, lo que yo obtuve graciosamente: tú debes conceder la gracia y la confirmación amplia para Mi Santa y devota Orden de los Carmelitas comenzado por Elías y Eliseo en el monte Carmelo... Y el día en que tales partan de este mundo y vayan al Purgatorio, Yo, como Madre, descenderé graciosamente el Sábado después de su muerte y los que encuentre en el Purgatorio los libraré y los llevaré al Monte Santo de la Vida Eterna..."

De la Bula Sabatina del Papa Juan XXII, 3 de Marzo de 1322




AVISO:
Se permite la copia y difusión de los artículos e imágenes de este blog
siempre y cuando los textos se respeten en su originalidad
y las imágenes no sufran modificaciones

viernes, 18 de enero de 2019

"NO TE CANSES DE SUFRIR..."


                Sor Josefa Menéndez, religiosa de la Sociedad del Sagrado Corazón, fue agraciada con revelaciones privadas de Nuestro Señor y de la Virgen Santa en los últimos años de su corta vida. Española de nacimiento había emigrado a Francia para cumplir con la Voluntad de Dios y desposarse con Cristo, alejada de su Patria y desempeñando las labores más humildes en su Comunidad. En medio de aquella vida sencilla, el Sagrado Corazón de Jesús se le manifestó, siempre a espaldas de sus hermanas de religión, pero por obediencia a sus Superioras, Sor Josefa recogió por escrito aquellos coloquios celestiales. 

                 Sólo después de su muerte, cuando contaba 33 años de edad, fueron compiladas sus confidencias con el Sagrado Corazón de Jesús y publicadas bajo el título "UN LLAMAMIENTO AL AMOR"(1); el entonces Cardenal Pacelli -luego Papa Pío XII- envió una carta a la Superiora General de la Sociedad del Sagrado Corazón en la que recomendaba la lectura y difusión del Mensaje de Reparación, Amor y Confianza que Sor Josefa escribió bajo el dictado de Nuestro Redentor.




                En la noche del 9 de Enero de 1921, Sor Josefa está recogida en su celda, el Señor le repite lo que necesita para consagrarse del todo a Él. Jesús se comunica con ella con lenguaje adaptado a la sencillez de Su discípula, en una lección de vida interior que sería el camino trazado para Josefa. Ella misma lo recogerá así:

                "En Su mano derecha tenía una cadenita; era como de brillantes y dentro había tres llavecitas pequeñas, doradas y muy bonitas."

                Le dice Jesús: "Mira, una, dos, tres, son de oro. ¿Sabes lo que son estas llaves?... Pues cada una encierra un gran tesoro y quiero que tú te apoderes de él.

                 El primero es un gran abandono a todo cuanto Yo te pida, directa o indirectamente, confianza en la bondad de Mi Corazón, que está siempre cuidando de ti. Así repararás los pecados que cometen las almas que dudan de Mi Amor.

               El segundo es una gran humildad, ya reconociendo tu nada, ya humillándote delante de todas tus Hermanas, y pidiendo, según Yo te mandaré, ser humillada de tu Madre (Superiora). Así repararás la soberbia de muchas almas.

               El tercero es una gran mortificación en tus palabras y en tus actos. Quiero también que te mortifiques corporalmente, cuanto la obediencia te permita y recibas con verdadero deseo los sufrimientos que Yo te hago sentir. Así repararás las faltas de mortificación de tantas almas y me consolarás, en algún modo, de las ofensas que recibo, con tantos pecados de sensualidad y regalo. 

              Por último, esta cadenita que sujeta las tres llaves, es un amor ardiente y generoso que te permitirá vivir abandonada y entregada, humilde y mortificada... ¡No te canses de sufrir!, ¡si supieras cómo aprovecha a las almas!"


   NOTAS ACLARATORIAS:


                1- Para conocer más de la vida de Sor Josefa Menéndez toque AQUÍ . Puede encontrar otros extractos de "Un Llamamiento al Amor" por la etiqueta que lleva el mismo nombre en el ÍNDICE DE TEMAS situado en el margen izquierdo de este Blog.








LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO




"Hizo el Señor con él un pacto de paz y le constituyó Príncipe 
para que posea para siempre la dignidad sacerdotal" 

Libro del Eclesiástico, cap. 45, vers. 30.


                En el Calendario Tradicional, se conmemora esta muy antigua fiesta, que el Papa Paulo IV extendió a toda la Iglesia; se conmemora el hecho de haberse establecido San Pedro en Roma para ejercer su Ministerio Pontifical, convirtiendo a la que era capital del paganismo en centro de la Religión Católica.

                Una Cátedra es la silla que se reserva al Obispo, desde la cual preside las funciones litúrgicas y desde donde predica a los fieles. La Cátedra original del Apóstol San Pedro era de madera de acacia, pero con el paso de los siglos se fue deteriorando, por lo que se revistió de madera de roble en los laterales y se le añadieron láminas de mármol. Con los siglos necesitaría una nueva restauración, por lo que el Papa Alejandro VII encargó al artista Bernini, una obra digna para albergar el sillón usado por San Pedro; el resultado aún hoy lo podemos contemplar en un maravilloso trono, que se apoya sobre las imágenes de cuatro Doctores de la Iglesia: San Agustín, San Ambrosio, San Atanasio y San Juan Crisóstomo.




LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO, ASISTIDA POR EL ESPÍRITU SANTO
DESDE NO SE PUEDE PREDICAR EL ERROR

       
               El carisma prometido por Cristo a Pedro y a sus legítimos sucesores en la cátedra romana de una especial asistencia del Espíritu Santo en el ejercicio de su poder soberano de enseñar, y juzgar de la verdad en todo aquello relacionado con la fe o las costumbres, sin error posible alguno, y que él puede comunicar por modo de participación al resto de la Iglesia, bien en forma ordinaria, bien en forma extraordinaria.” 

Cardenal Billot "De inmutabilitate Traditionis"





jueves, 17 de enero de 2019

Nuestra Señora de la Esperanza, la Virgen de Pontmain


          A mediados de Enero de 1871 el ejército pruso dominaba dos terceras partes de Francia y estaba a pocas millas de la villa de Pontmain (unos 500 habitantes). En la zona se desató una epidemia El 17 de Enero, a eso de las 12:30, hubo un terremoto en Pontmain. Todo iba mal. La gente escondía sus pertenencias para evitar que cayesen en manos de los prusos. Decían desesperados: "Para qué rezar. Dios no nos oye".

          El Padre Guerin, que había sido el párroco por 35 años y había reconstruido la iglesia destruida por la Revolución Francesa, pidió a los niños que oren a la Virgen por protección. Entre esos niños había dos hermanos muy piadosos: Eugenio y José Barbadette. El martes 17 de Enero habían comenzado como monaguillos en la Santa Misa, recitando el Rosario y haciendo las estaciones de la cruz por las intenciones del hermano mayor que había sido reclutado por el ejército francés.




                Esa misma noche uno de los hermanos, Eugenio, de 12 años de edad, salía del establo de su familia cuando vio en el cielo una hermosa señora, en el aire, unos 20 pies por encima de los techos. La señora tenía un vestido azul oscuro cubierto de estrellas doradas, un velo negro y una corona de oro. Sus brazos extendidos como en la medalla milagrosa pero sin los rayos. Eugenio se quedó mirándola con asombro por unos 15 minutos. Cuando su padre y su hermano de 10 años, José, salieron del establo, Eugenio grito: "¡Miren allí! ¡Encima de la casa! ¿Qué ven?" José describió a la Señora tal cual como lo hizo Eugenio. Pero el padre no la vio y les ordenó con severidad que regresen al establo a preparar el alimento de los caballos. Sin embargo, un poco después, el padre les dijo que salgan y miren de nuevo. Otra vez la vieron. José repetía: "¡Qué bella es!, ¡Qué bella es!" La madre de los niños, Victoria Barbadette, vino entonces y le dijo a José que se callara porque estaba llamando la atención de los vecinos. Sabiendo que los niños eran honestos y no mentían, dijo: "Es quizás la Virgen Santísima quien se os aparece. Ya que la ven, recemos cinco padrenuestros y cinco avemarías en su honor".

                Después de recitar las oraciones en el establo, para no llamar la atención, la Señora Barbadette preguntó a sus hijos si todavía veían a la Señora. Cuando dijeron que sí, ella fue a buscar sus lentes y regresó con su hermana Louise, pero ninguna de las dos vio a la Señora.

               La Sra. Barbadette llamó a las hermanas religiosas y le advirtió a sus hijos: "Las hermanas son mejores que ustedes. Si ustedes ven, ellas ciertamente también verán." La hermana Vitaline no pudo ver a la Virgen pero ella sabía que los niños eran honestos. Entonces fue a la casa de un vecino y le pidió a dos niñas pequeñas, Francoise Richer (11 años) y Jeanne-Marie Lebosse que fueran con ella. Las niñas vieron a la Virgen y la describieron igual que los niños.

               Llega entonces la Hermana Marie Edouard y al escuchar lo que decían las niñas, fue a buscar al Padre Guerin y a otro niño, Eugenio Friteau (6 años y medio). Eugenio también vio a la Virgen. Para entonces había unas 50 personas reunidas. Agustín Boitin, un niño de sólo 25 meses quiso alcanzar la Virgen y dijo: "¡El Jesús! ¡El Jesús!" Sólo estos seis niños podían ver a la Virgen. Los adultos no podían ver a la Virgen pero sí las tres estrellas que aparecieron junto a la Virgen.

          La Virgen se puso triste porque la gente no creía a los niños y estaban discutiendo. Entonces el Padre Guerin les pidió que se callaran y rezaran. Dijo: "Si solo los niños la ven es porque ellos son mas dignos que nosotros". La gente se arrodilló y rezaron el Rosario. La expresión de la Virgen demostraba que ella estaba atenta a las oraciones. Gradualmente esto causó que la Virgen apareciera mas alta y bella.




               Gradualmente apareció bajo los pies de la Virgen un mensaje en letras doradas que los niños deletrearon en voz alta: "Pero, recen Mis hijos".

               La Hermana Marie Edouard entonces dirigió a los presentes en el canto de las letanías de la Santísima Virgen. El mensaje continuó: "Dios pronto os concederá lo que piden" . Llegó la noticia de que el ejército enemigo estaba en Laval, muy cerca de Pontmain. El mensaje del cielo continuó: "Mi Hijo se deja conmover"

               Cuando los niños anunciaron este mensaje, el Padre Guerin le pidió a todos que cantaran un himno de alabanza. La Hermana Marie Edouard dijo, "¡Madre de Esperanza, tan dulce nombre, protege nuestro país, ruega por nosotros, ruega por nosotros!" Los niños exclamaban: "¡Que bella es!"

                Al final del himno, el mensaje desapareció. La gente entonces cantó un himno de arrepentimiento y reparación a Jesús. Entonces lo niños exclamaron: "¡Miren, se está poniendo triste otra vez!"




               Frente a la Virgen apareció un crucifijo color de sangre. Encima de este, una inscripción en letras mayúsculas y rojas con un fondo blanco: "JESUCRISTO". La Virgen miraba a la Cruz y sus labios temblaban de emoción. José recordó ese momento toda su vida y escribió: "Unos meses mas tarde vi a mi propia madre sobrecogida de dolor por la muerte de mi padre. Uno sabe cuanto esa escena puede afectar el corazón de un niño. Sin embargo, recuerdo que pensé que la angustia de mi madre no era nada en comparación con la de la Virgen María."

               Mientras rezaban llegó un carretero con la noticia de que los prusos habían tomado la cercana ciudad de Laval. La gente respondió, "Aun si (los prusos) estuviesen a la entrada del pueblo, ya no debemos temer!" A las 8:30 p.m., la gente cantó, "Ave, Maris Stella," y el crucifijo desapareció. Ella de nuevo sonrió y dos pequeñas cruces aparecieron sobre sus hombros. Ella bajó sus manos y un velo blanco la fue cubriendo desde los pies hasta la corona.

                Alrededor de las 8:45 p.m., los niños dijeron: "ha terminado". Durante el tiempo preciso de la aparición, el general pruso Von Schmidt, que estaba listo para arrasar con el pueblo de Laval en dirección a Pontmain, recibió órdenes del alto mando de no tomar la ciudad. La invasión de la Bretaña nunca se efectuó ya que el 28 de Enero, 11 días después de la aparición, se firmó el armisticio entre Francia y Prusia.



                La intercesión milagrosa de la Madre Bendita trajo la paz. Los 38 soldados de Pontmain regresaron sin un rasguño. Los dos hermanos videntes de la Virgen María, Eugenio y José, se hicieron sacerdotes; una de las niñas Jean-Mary Lebossé se hizo monja, y la otra, Francisca, maestra. En su vida nunca faltaron agravios por parte de aquellos que no creían en la intervención divina de Nuestra Señora.

               En la Fiesta de la Purificación, el 2 de Febrero de 1872, el Obispo Wicart de la Diócesis de Laval, publicó una carta pastoral otorgando aprobación canónica a la Aparición. El Papa Pío XI concedió la Misa y el Oficio en honor a Nuestra Señora de la Esperanza de Pontmain. La Virgen fue coronada solemnemente por el Cardenal Verdier, Arzobispo de París el 24 de Julio de 1934.



San Antonio Abad, ejemplo de renuncia al mundo


                Según el Calendario Católico, la Santa Iglesia hace hoy memoria de uno de los primeros Santos eremitas

               San Antonio, al igual que San Pablo Eremita, fue uno de los primeros ascetas cristianos que se retiraron del mundo en busca de Dios en la soledad más absoluta. Conocemos de su vida gracias al Obispo San Atanasio, insigne defensor de la Fe Católica.

                Nació en Egipto hacia el año 250, siendo hijo de campesinos acomodados.

                En cierta ocasión, durante la Santa Misa, escuchó las Palabras de Jesús: "Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres". 




                Al morir sus padres, San Antonio entregó su hermana al cuidado de las vírgenes consagradas , distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto, donde comenzó a llevar una vida de penitencia. Hizo vida eremítica en el desierto, donde encontró a San Pablo Ermitaño.

               Organizó comunidades de oración y trabajo. Pero prefirió retirarse de nuevo al desierto. Allí logró conciliar la vida solitaria con la dirección de un monasterio. Viajó a Alejandría para apoyar la Fe Católica ante las herejía arriana.

               Tuvo muchos discípulos; trabajó en favor de la Iglesia, confortando a los confesores de la fe durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a San Atanasio en sus luchas contra los arrianos.

               Una colección de anécdotas, conocida como "Apotegmas" demuestra su espiritualidad evangélica clara e incisiva.

               Murió hacia el año 356, en el monte Colzim, próximo al mar Rojo. Se dice que de avanzada edad pero no se conoce su fecha de nacimiento.

                Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima.​ Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. 

                La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando a san Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser su emblema.

                Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois.



De la Carta a Teodoro 
por San Antonio Abab

                 "Si alguien se entrega a Dios de todo corazón, Dios tiene piedad de él y le concede el Espíritu de conversión. Este Espíritu da testimonio ante él de cada uno de sus pecados para que ya no vuelva a caer en ellos. A continuación le revela los adversarios que se levantan ante él y le impiden librarse de ellos, luchando vigorosamente con él para que no persevere en su conversión. Si a pesar de todo conserva el ánimo y obedece al Espíritu, que le exhorta a convertirse, el Creador se apresurara tener piedad del trabajo de su conversión. Y viendo las aflicciones que impone a su cuerpo: oración incesante, ayunos, súplicas, estudio de la Palabra de Dios, alejamiento del mal, huida del mundo y de sus obras, humildad y pobreza de corazón, lágrimas y perseverancia en la vida monástica, - viendo, digo - su trabajo y su paciencia, el Dios de misericordia tendrá piedad de él y lo salvará."




AVISO:
Se permite la copia y difusión de los artículos e imágenes de este blog
siempre y cuando los textos se respeten en su originalidad
y las imágenes no sufran modificaciones

miércoles, 16 de enero de 2019

SAN JOSÉ, el padre terrenal de Cristo Nuestro Señor


                San Mateo afirma en su Evangelio que San José “era un varón justo”. Esto, en el lenguaje bíblico, significa un varón adornado de todas las virtudes. Por otro lado, tanto San Mateo cuanto San Lucas afirman que San José es descendiente del Rey David, lo que revela su dignidad incluso del punto de vista natural.

                San José ejerció el oficio de padre en la Sagrada Familia. A él se le encomendó darle nombre a su hijo legal, como le fue dicho por el Ángel. A él se le confió también velar por la seguridad del Niño Jesús y de Su Madre. Y, en todo momento, Jesús obedece a San José como a Su verdadero padre (San Lucas, cap. 2, vers. 51).




                 En el Evangelio consta que San José era carpintero: “¿No es éste el hijo del carpintero?” (San Mateo, cap. 13, vers. 55). Pero la expresión es más genérica, pues dice filius fabri, es decir, hijo de artesano. La tradición tradujo artesano por carpintero, pero sin excluir el hecho, sin duda cierto, de que San José, en muchas ocasiones, prestó otros servicios comunes a un trabajador manual, para ganar el sustento diario de su familia.

                En la Encíclica Quamquam pluries, el Papa León XIII expone de manera densa y profunda la doctrina sobre San José, desde los fundamentos de su excelsa dignidad y gloria hasta la razón propia y singular de ser proclamado patrono de toda la Iglesia, así como modelo y abogado de todas las familias y hogares cristianos.

                 Otro Papa, Benedicto XV, al cumplirse medio siglo de la proclamación de San José como Patrono de la Iglesia Universal, en su Motu Proprio Bonum sane, recordando la necesidad y eficacia de la devoción al Santo Patriarca, propone sus virtudes de modo especial a las familias pobres y a los trabajadores humildes, tan descristianizados en nuestra época neopagana.

                 Por fin, es creencia común que el Santo Patriarca durmió en el Señor antes que Cristo comenzara su ministerio público, con toda seguridad antes de las bodas de Caná, y, por consiguiente, antes de la Pasión del Señor. Y diversos teólogos, entre ellos San Francisco de Sales y San Alfonso María de Ligorio, afirman que murió de amor de Dios.

                Terminemos con San Bernardino de Siena: “Piadosamente se ha de creer que, en su muerte, tuvo presentes a Jesús y a María Santísima. Cuántas exhortaciones, consuelos, promesas, iluminaciones, inflamaciones y revelaciones de los bienes eternos recibiría en su tránsito de parte de su Santísima Esposa y del Dulcísimo Hijo de Dios, Jesús”.

(Extraído del libro del Padre Fray Bonifacio Llamera  O.P., Teología de San José, B.A.C., Madrid, 1953)





martes, 15 de enero de 2019

Aniversario de la Aparición de la Virgen de Banneux (Bélgica) "la Madre de los Pobres"


                Cuando apenas restaban unos pocos años para que Europa se enfrentara de nuevo en la II Guerra Mundial, Nuestra Señora la Virgen María quiso manifestarse una vez más en busca de la conversión de Sus hijos; esta vez eligió la aldea belga de Banneux, una humilde pedanía en torno a una iglesia. Fue el 15 de Enero de 1933 cuando la Virgen se apareció a la niña Mariette Beco. Su familia vivía en condición de extrema pobreza, a un kilómetro de la iglesia (en un sector llamado ‘La Fagne’ por la característica fangosa del terreno), y no eran de hábitos religiosos. Tampoco la niña Mariette había sido criada ni educada en la Fe Católica por el indiferentismo religioso de sus padres.



  Descripción de la Virgen dada por la vidente Mariette Beco
 (fallecida el 2 de Diciembre de 2011)

               "Era una Señora muy hermosa, con un vestido blanco, una faja azul en la cintura, un rosario colgado del brazo, las manos juntas por las palmas a la altura del pecho, la cabeza inclinada hacia la izquierda y una rosa sobre el pie derecho. La cruz del rosario era del mismo color oro que la rosa sobre sus dedos".


               En la primera Aparición nada audible para Mariette dice la Virgen, pero la ve mover los labios. Aunque la oración no era parte de su vida, el impacto provoca que de inmediato la pequeña de 11 años comience a rezar el Rosario y en los días siguientes a participar en las clases de Catecismo. También su padre, al ser testigo de lo que vivía su hija, experimentará una conversión y retorno a la vida de Fe que sorprenderá al sacerdote del lugar.

               En la segunda Aparición el 18 de Enero, la Virgen llama a Mariette hasta una fuente de agua cercana y le dice: “Posa tus manos en el agua”… “Esta agua me está reservada”. Al día siguiente, 19, le dirá: “Yo soy la Virgen de los Pobres… el manantial es para todas las naciones, para los enfermos”

               Finalmente, en las apariciones restantes, la Virgen de los Pobres señala su deseo de que se construya en el lugar “una capillita”. “Vengo a aliviar el dolor... Creed en mí, yo creeré en vosotros… Yo soy la Madre del Salvador, Madre de Dios; Rezad mucho”, fueron los continuos Mensajes que Nuestra señora transmitió a la niña.




                El 22 de Agosto de 1949, Monseñor Louis-Joseph Kerkhofs, Obispo de Lieja-Bélgica, reconocía definitivamente como verídicas de las Apariciones de la Virgen de los Pobres en Banneux.


             

lunes, 14 de enero de 2019

EL ALMA VÍCTIMA: vivir muriendo y morir amando (1ª Parte)


"... y voy completando en mí mismo 
lo que falta de las aflicciones de Cristo, 
en favor de Su Cuerpo, que es la Iglesia."

San Pablo a los Colosenses, cap. 1, vers. 24






                Un Alma Víctima es aquella persona que se ofrece, o bien es elegida por Dios, para padecer diferentes pruebas, físicas y espirituales, en un grado sobrenatural y con objeto de ser co-redentores con Cristo Nuestro Señor; la mayoría de las veces comparten místicamente con Él los mismos sentimientos que Jesús en Su cruenta Pasión y en algunos casos, hasta los mismas heridas, como ocurre con los estigmatizados. 

                Esta unión con Cristo viene precedida de una perfecta devoción por la Virgen Santa, sin la cual sería imposible alcanzar dicha comunión de afectos.

                Estas almas se convierten en predilectas del Sagrado Corazón porque desde su corazón, se han desasido de todo atractivo por el mundo y están plenamente enamoradas de Cristo, por lo que se viven escondidas en Sus Llagas y todo su ser está como transfigurado con Él.

                El Alma Víctima,  al padecer sobre su cuerpo el dolor que produce el pecado de otros que viven disipados, reparan la Gloria de Dios, ofendida por la obligación de todo hombre de reconocer a su Creador y aplacan al tiempo, con la aceptación heroica de los dolores morales -peores que los físicos- la Justicia Divina sobre un mundo cada vez más corrupto.

                Con Jesús Nuestro Señor, las Almas Víctimas son verdaderas Hostias que se inmolan, no en un altar sino en su propia persona, negándose a participar de los entretenimientos y frivolidades del mundo y viviendo sólo para tener intimidad con Jesús Crucificado. Por esa unión en el Sacrificio redentor, las Almas Víctimas también consiguen multitud de gracias para las Almas del Purgatorio, como el fue el caso del Padre Pío de Pietrelcina.


"Ofreced vuestros cuerpos como una hostia o víctima viva, 
santa y agradable a Dios. 
Porque en esto consiste el Verdadero Culto."

Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos, cap. 12, vers. 1

                La vocación del Alma Víctima es especialísima: su misión es SUPLIR el amor que otras almas debieran tener al Señor; por eso siguen la máxima evangélica "Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (San Mateo, cap. 16, vers. 24), pues Nuestro Señor invita a muchos pero pocos son los que a Él se entregan con el corazón; el Alma víctima consuela a Jesús por cuantos fingen seguirle, por aquellos que se llaman cristianos y sólo quieren saber "del Resucitado", pero olvidan a Jesús en Getsemaní, a Jesús traicionado, a Jesús azotado...

                El maravilloso Dogma de la Comunión de los Santos nos enseña que todo el bien, todas las oraciones, sacrificios, buenas obras e indulgencias que ganemos, pueden ser compartidas entre los bautizados en la Fe Católica; la obra silenciosa de las Almas Víctimas, su continuo calvario, su crucifixión incruenta, nos alcanza del Cielo multitud de gracias y bendiciones que tal vez sólo en el Paraíso llegaremos a entender.

                Que en la medida de tus posibilidades seas tú también un Alma Víctima, pues Jesús lo fue antes por ti; acepta de buena gana tus limitaciones, miedos, miserias... no veas como castigo lo que en realidad son pruebas para ganar el amor de Dios; usa todo como abono para una nueva vida de unión con Jesús y María; sólo de la mano de tan Buena Madre podrás alcanzar esta gracia que deseo para tu santificación personal.

              "Hace ya un tiempo que he sentido la necesidad de ofrecerme al Señor como víctima por los pobres pecadores y por las Almas del Purgatorio. Este deseo ha estado creciendo continuamente en mi corazón, hasta el punto de que ahora ha llegado a ser, lo que llamaría una fuerte pasión. He hecho este ofrecimiento al señor varias veces, suplicándole que derrame sobre mí el castigo preparado para los pecadores y por las Almas del Purgatorio, aun aumentándolas cien veces más para mí, siempre que Él convierta a los pecadores y rápidamente admita al Paraíso a las Almas del Purgatorio." 

(De una carta del Padre Pío a su Director Espiritual, Padre Benedetto, el 29 de Noviembre de 1910)







domingo, 13 de enero de 2019

LA SAGRADA FAMILIA: Jesús, María y José, la Trinidad en la Tierra


                Esta Fiesta es de reciente institución, ya que fue el Papa León XIII quien la mandó a celebrar en 1893 pero sólo a ciertas diócesis; fue en el Pontificado de Benedicto XV, que se hizo extensiva para toda la Iglesia Católica el 26 de Octubre de 1920, situando su celebración en el primer Domingo después de la Epifanía. Curiosamente, en el Pontificado de San Pío X (1903-1904) había sido suprimida.

               "Muy dulce nos es recordar la casita de Nazaret y la humilde existencia que allí se lleva; muy dulce es celebrar con cantos la vida oscura de Jesús... Allí es donde el Divino Niño aprende el oficio de José; allí crece en edad y se muestra dichoso de compartir los trabajos del carpintero... Junto a él se sienta Su dulce Madre; junto a Su esposo mora la abnegada esposa, la cual se siente feliz de poder aliviar sus fatigas con Sus tiernísimos cuidados" (Himno de Maitines,  compuesto por el Papa Léon XIII)




                Comienza el Introito de la Misa de este día con las bellas palabras del Libro de los Probervios (cap.23, vers.24-25): Exsúltat gáudio Pater Justi, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet quae genuit te. (Salte de júbilo el Padre del Justo, alégrense tu padre y tu madre, y regocíjese la que te dio a luz). Y lo corona bellísimamente con las palabras del Salmo 83, 2-3: Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! Concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini (¡Cuán deseables son Tus moradas, Dios de los ejércitos! Suspira y desfallece mi alma por morar en los atrios del Señor.)

                La Epístola de San Pablo a los Colosenses (cap.3, vers. 12-17) busca recordarnos que la atmósfera de una vida profundamente cristiana, especialmente en el ámbito familiar, se debe componer de bondad, caridad, comprensión mutua, oración, acción de gracias y alegría en el Espíritu Santo.

                El verso del Aleluya, tomado del Profeta Isaías (cap.45,vers. 15)  "Verdaderamente eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador", sirve muy propicio de antesala a la lectura del Evangelio de San Lucas (cap.2, vers. 42-52) que nos narra el pasaje de la subida a Jerusalén de la Sagrada Familia cuando Jesús tenía 12 años, en que sobresale el hecho que Jesús consciente y fiel cumplidor de la misión que le había encomendado Su Padre, no deja de someterse humildemente a Nuestra Señora la Virgen María y San José.


HIMNO



                Dice el Gradual de la Misa: "Una sola cosa pido al Señor y deseo ardientemente: morar en la casa del Señor todos los días de mi vida" (Salmo 26,4). Quiera Dios concedernos este deseo; pero, ¿cómo?. Tal vez podríamos hacer todo lo que esté de nuestra parte para que en casa, con los nuestros, se vivan todos estos sentimientos que la liturgia ha presentado como ideal de vida cristiana, de los que nos sirven de ejemplo los Miembros de la Sagrada Familia; de ese modo nuestros hogares, también con todo derecho, podrían llamarse Casa del Señor y podríamos repetir: "Felices Señor, los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te alabarán" (Salmo 83,5).

                Pidamos estas gracias con las palabras de la colecta de la Misa:

                "Señor nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste la vida de familia con inefables virtudes; haz, que, con el auxilio de ambos, nos instruyamos con los ejemplos de tu Sagrada Familia y alcancemos tu eterna compañía. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en Unidad del Espíritu Santo y eres Dios por todos los siglos de los siglos. Amen."





sábado, 12 de enero de 2019

LAS TRES AVEMARÍAS, la tradicional forma de encomendarse a diario a la Virgen Nuestra Señora


                La Piedad Católica dedica los Sábados a honrar de una manera más especial que otros días, a Nuestra Santa Madre, la Virgen María. Lo hacemos en este orden porque si en el Domingo reconocemos el inicio de la semana cristiana, por la Resurrección de Cristo, es obvio que antes, el Sábado, reconozcamos a Aquella Virgen, que fue el medio para que Dios se hiciera hombre entre nosotros. Por María vino Cristo al mundo la primera vez, como manso Cordero, y por Ella ha de regresar una segunda vez, pero como Juez Justo.

                Una manera sencilla de saludar a la Virgen Purísima es con la tradicional Devoción de Las Tres Avemarías, una piadosa forma de agradecer a la Santísima Trinidad los Tres principales Privilegios que le han sido otorgados a la Virgen María: Poder, Sabiduría y Misericordia. Como cualquier otra devoción mariana, no tiene otro fin que el de dar Gloria a Dios y reconocer Su Obra perfecta en la Virgen Nuestra Madre.

                 Lo mejor es rezarlas por la mañana, después de hacer el OFRECIMIENTO DIARIO DE OBRAS, para buscar así la protección maternal de la que es Madre de Dios y Madre nuestra. No dejes de llamar a la Virgen en tus necesidades, apenas te llevará tres minutos dedicarle LAS TRES AVEMARÍAS ante cualquier problema o -por qué no- a modo de agradecimiento por cuantas gracias recibimos de Dios por medio de Sus purísimas manos. 

                 Por la noche, no te retires a descansar sin rezar otras tres Avemarías: no hay mayor felicidad que dormir con la certeza en nuestro corazón, de que nos cuida la que veló al Niño Jesús.


Se autoriza la copia y difusión de las imágenes aquí publicadas siempre y cuando
 no sufran modificaciones y se usen sin fines comerciales


                Ella misma reveló a Santa Gertrudis:"Después del Poder del Padre, la Sabiduría del Hijo y la Ternura misericordiosa del Espíritu Santo, nada se aproxima al Poder, la Sabiduría y la Ternura misericordiosa de María."

               Santa Gertrudis continua narrando que la Virgen le comunicó que Quien la venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el Poder que le ha comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los ingeniosos medios que le inspira la Sabiduría del Hijo para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente Caridad encendida en su corazón por el Espíritu Santo” 

                En otra ocasión la Virgen María le manifestó a esta Santa, refiriéndose a todos los que la invocamos diariamente con el rezo de las Tres Avemarías: “A la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que Mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales”. Es la Virgen misma, quien nos promete Su asistencia visible en los últimos momentos de la vida a quienes la honremos cada día con Las Tres Avemarías.

                Según el Bienaventurado Fray Diego José de Cádiz, capuchino que vivió en el siglo XVIII, la Madre de Dios le reveló que: “Una de las más agradables devociones que se le pueden ofrecer, es la de ayudarle a dar gracias a la Augusta Trinidad por el Poder que recibió del Padre Eterno, por la Sabiduría con que la enriqueció su Hijo y por la Caridad de que la llenó el Espíritu Santo”. Todo ello mediante el rezo cotidiano de Las Tres Avemarías

                Cuando Sor María Villani, religiosa Dominica del siglo XVI, rezaba un día Las Tres Avemarías, oyó de labios de la Virgen María esta promesa: “No solo alcanzarás las gracias que me pides, sino que en la vida y en la muerte prometo ser especial Protectora tuya y de cuantos como tu practiquen esta Devoción”