sábado, 25 de mayo de 2013

LADRAN LOS PERROS...


Nunca dejaré de dar gracias a Dios por estos "besos" de paciencia que me manda; pero me cuesta entender la manía que algunos me han pillado -y de qué manera- y que les lleva a inventarse una serie de historietas sobre mí dignas de un guión del amigo Pedro Almodóvar o mejor aún, de Santiago Segura (Torrente).

Como siempre, los comentarios están abiertos, pero por favor, no se sobrepasen con el lenguaje...

¡ VIVA CRISTO REY !



VIDA DE PIEDAD DEL BUEN CATÓLICO ( IV )



INSTRUCCIÓN SOBRE 
EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA


La Santa Misa es la mejor de las cosas en las que puede ocuparse un católico, ora para alabar a Dios, ora para darle gracias por los beneficios recibidos, ya para alcanzar lo que necesita para salvarse, ya para darle satisfacción por las faltas cometidas.

Dice San Juan Crisóstomo que "en la Misa el cristiano no ora solo sino que con él oran los ángeles, los Santos, hasta el mismo Jesucristo". ¡Felices aquellas personas que la oyen devotamente, no sólo en los días festivos y de precepto, como es deber suyo, sino también todos los demás días, porque atesoran grandes méritos para este y para el otro mundo.

San Luis, Rey de Francia, oía dos Misas cada día; San Isidoro la oía también todos los días antes de empezar su labor, como lo hacían igualmente otros muchos Santos que sería largo de contar. Haz tú lo mismo, católico muy amado, aún cuando no seas rico ni holgado, sino un pobre jornalero, cual lo era San Isidro Labrador. Acuérdate del adagio que dice:

"Por oír Misa y dar cebada,
nunca se perdió jornada".

Quizá no tanto el temor de atrasar tus quehaceres o la falta de tiempo, como el temor del "qué dirán" los mundanos y murmuradores, será lo que te impida oír todos los días la Santa Misa. Si es así, te digo que ningún caso haz de hacer de ellos, como nos enseña Jesucristo; no les des oidos, pues siendo ciegos pretenden ser lazarillos; son como el perro del hortelano, que ni comen las berzas ni las dejan comer.

Por cierto que cuando tú te presentas en casa de algún señor para pedirle alguna gracia no te cuidas de los perros que a su entrada están ladrando; pues lo mismo es indispensable que hagas con estos perros del mundo, que pretenden amedrentarte con los aullidos de sus críticas y burlas para que no entres en la Casa del Señor de Cielos y Tierra en la cual te ha conceder todo género de gracias temporales y eternas.



No olvides que el templo es la Casa de Dios y la Puerta del Cielo en la que has desear entrar, y menos has de echar en olvido que allí no entrarán los perros, que son los hombres malos, sino más bien serán arrojados afuera, según afirma San Juan.

Hasta de María Magdalena sabemos que mientras prodigó algún día el dinero en las vanidades, diversiones y locuras mundanas, en vez de criticas recibió aplausos; pero luego, que con heroica resolución, trató de consagrarse toda al servicio de Jesucristo, mil lenguas serpentinas arrojaron su veneno contra ella y, ¡quién lo creyera!, hasta los mismos Apóstoles, siguiendo a Judas, criticaron su proceder; de suerte que fue preciso que el mismo Jesucristo se hiciera su abogado y defensor.

Créeme, pues, católico; oye Misa cada día, sin faltar a tu obligación doméstica y desprecia cuanto digan los mundanos o los que así mismos se llaman espirituales. Día vendrá en que Jesús se hará tu defensor, como lo fue entonces de la Magdalena.

 "CAMINO RECTO Y SEGURO PARA LLEGAR AL CIELO"
San Antonio María Claret.

viernes, 24 de mayo de 2013

NUESTRA SEÑORA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS



    Esta piadosísima advocación de Nuestra Señora se hizo fuerte ante la invasión de los turcos en 1571, cuando el Papa San Pío V la invocó como María Auxilio de los Cristianos, a parte de ser la Capitana de los Príncipes Católicos de Alemania fieles a la Fe Católica frente a las tesis protestantes.

      En el año 1572, el mismo Papa San Pio V, ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las Letanías a Nuestra Señora la advocación "Auxilio de los cristianos, rogad por nosotros", porque en ese año la Virgen Purísima libró prodigiosamente en la Batalla de Lepanto a toda la cristiandad que estaba amenazada de ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.

      Pero sin duda fue San Juan Bosco, el Santo de María Auxiliadora, con el que esta advocación mariana encontró el mejor paladín para el desarrollo y popularidad. En 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: María Auxiliadora. 

    Como un profeta, San Juan Bosco vislumbró los males que amenazaban a la Santa Iglesia Católica, pero tenía la tranquilidad de entregar el cuidado de la misma a Nuestra Señora, por eso decía con frecuencia: 

"La Virgen quiere que la honremos
 con el título de Auxiliadora: 
los tiempos que corren son tan aciagos
 que tenemos necesidad 
de que la Virgen nos ayude 
a conservar y a defender la fe cristiana"


      Hoy, como otrora hiciera San Pio V y después San Juan Bosco, encomendemos la Iglesia Santa a la protección maternal y segura de Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos; que Ella sepa conservarnos como auténticos católicos profesando la Santa y Verdadera Fe Católica, limpia de herejías, contraria al liberalismo y a la libertad religiosa,teniendo a Cristo como único Pastor, pues el Misterio de Iniquidad nos ha arrebatado la figura de un verdadero y legítimo Pontífice desde la muerte del Gran Pío XII.

      Que perseveremos, por mediación de María Auxiliadora, en la misma Fe, con el mismo Catecismo, con la Doctrina inmutable,con la Misa de Siempre, con la piedad sencilla y profunda que profesaron miles de santos hasta el nefasto "Concilio Vaticano II".


martes, 21 de mayo de 2013

EL ÁNGEL DE LA GUARDA DE SANTA GEMA


          Su Ángel fue para ella un maestro en los caminos del espíritu para que cada día pudiera estar más cerca de Dios. Por eso, le llamaba la atención hasta de los más pequeños defectos y no le pasaba por alto ni los más mínimos detalles. Muy especialmente, le exigía obediencia al confesor y al director espiritual. Santa Gema escribió: El Ángel de la guarda comenzó a ser mi maestro y guía, me reprendía cada vez que hacía mal alguna cosa, me enseñaba a hablar poco y sólo cuando me preguntaban.

         Otro día, durante la oración de la tarde, se me acercó el Ángel y, tocándome la espalda, me dijo:

      - Gema, ¿cómo tanta desgana en la oración?
- No es desgana, es que hace dos días que no me siento bien.
      - Cumple tu deber con esmero y verás cómo Jesús te amará aún más...



EL ÁNGEL, MÉDICO Y ENFERMERO

Dice el padre Germán: Gema tenía en su ángel custodio un solícito enfermero y un médico eminente. Bastaba que sufriese la más ligera dolencia para que lo tuviese a su cabecera toda la noche. La entretenía con sus santas exhortaciones, la consolaba en sus pesares, la defendía contra las asechanzas del demonio y le prestaba cuantos servicios necesitaba.

Ella le escribía: "Después de comer no me sentía nada bien, y el ángel me trajo entonces una taza de café tan bueno que me curé enseguida. Otro día, el ángel me dio a beber unas gotas de un líquido blanco en un vasito dorado, diciéndome que era la medicina con la que el médico del paraíso curaba a sus enfermos."

El jueves por la tarde, Jesús me prometió que durante los días que faltara la señora Cecilia, haría que no me faltase nunca el ángel de la guarda. Me lo brindó ayer tarde y no me ha vuelto a dejar ni un solo momento... Hoy ni siquiera un minuto se ha separado de mí... Le he preguntado:¿por qué, cuando está la señora Cecilia, no apareces nunca? Me ha contestado: “Porque nadie, fuera de ella, sabe hacer mis veces. Pobre niña, eres tan pequeñita que necesitas quien te lleve de la mano. Ahora te llevaré yo, no temas, pero obedece”.

lunes, 20 de mayo de 2013

CONSUELO DEL PURGATORIO



      Muy felices son los devotos de Nuestra Piadosa Madre, pues no sólo son socorridos por Ella en la tierra, sino que también los asiste y consuela con su protección en el Purgatorio. Y necesitando tanto más alivio cuanto más padecen, sin poder valerse por sí mismos, mucho más se empeña en socorrerlas esta Madre misericordiosa. Dice San Bernardino de Siena que, en aquella cárcel de unas almas que son esposas de Jesucristo, María tiene como un cierto dominio y plenos poderes tanto para aliviar como para liberar de aquellas penas.



      En cuanto a aliviar, dice el mismo santo comentando las palabras del Eclesiástico: "Me paseé sobre las olas del mar" (Ecclo 24,8): "Es decir, visitando y socorriendo en las necesidades y en los tormentos de mis devotos que son mis hijos". Dice el mismo santo que las penas del Purgatorio son llamadas olas porque son transitorias, a diferencia de las del infierno que no pasan jamás. Y se llaman olas del mar, porque son penas muy amargas. Afligidos por estas penas, los devotos de María se ven constantemente visitados y socorridos por Ella. Ved cuánto importa, dice Novarino, ser devoto de esta Señora tan buena, pues Ella no sabe olvidarse de ellos cuando padecen en aquellas llamas. Y si María socorre a todas las Almas del Purgatorio, sin embargo sus mayores indulgencias y cuidados son para las que le son más devotas.

      Reveló la Virgen María a Santa Brígida lo siguiente: "Yo soy la Madre de todas las Almas que estén en el Purgatorio, y todas las penas que tienen que purgar por las faltas cometidas, constantemente son aliviadas y mitigadas por mis plegarias". Y no se desdeña esta Piadosa Madre a las veces, hasta de hacerse presente en aquella santa prisión para visitar y consolar a sus hijas afligidas. "Yo me paseé por lo hondo del abismo" (Ecclo 24,5). A lo que hace San Buenaventura este comentario: "Abismo, es decir, el Purgatorio, por el que se pasea María para aliviar con su presencia, ayudando a las Almas Santas". Dice san Vicente Ferrer: "¡Cuán buena se manifiesta María con los que están en el Purgatorio, ya que por ella obtienen continuos refrigerios!"

domingo, 19 de mayo de 2013

DOMINICA DE PENTECOSTÉS


      Celebramos hoy día de Pentecostés, que significa día cincuenta después de Pascua, el feliz cumplimiento de la promesa de Nuestro Señor Jesucristo de enviar el Espíritu Santo que baja sobre la Iglesia naciente, en figura de lenguas de fuego. Si en Pentecostés los judíos ofrecían agradecidos al Señor, los primeros frutos de la tierra, nosotros, más afortunados, podremos exclamar con San Agustín:

"Pascua fue el principio de la gracia, 
Pentecostés fue su coronamiento"


      Si ellos -los judíos- recordaban la promulgación de los Mandamientos de Dios dados en el Monte Sinaí, la Ley Cristiana que los perfecciona fue hoy con valentía promulgada por el Cabeza de los Apóstoles, en virtud  de la luz y fuerza que le infundió el Espíritu Santo.

      Es tan solemne esta fiesta como la de Pascua; su celebración se remonta a la más lejana antigüedad, así en la Edad Media, se le daba relieve mediante diversas representaciones, como la típica luvia de rosas, símbolo de los Dones del Espíritu Santo mencionados de varias maneras en los textos de la Misa de hoy.

      El color litúrgico que se ha de usar en este día es el encarnado, que simboliza la llama de amor ardiente y activo, ya que el Espíritu Santo es el amor personificado entre el Padre y el Hijo.

sábado, 18 de mayo de 2013

VIRGEN DE ZAMARRILLA, NUESTRA SEÑORA DE LA AMARGURA



      Cristóbal Ruiz, era un bandolero nacido en Igualeja al que conocían con el apodo de Zamarilla.

      Capitaneaba una cuadrilla de salteadores y se le atribuían delitos de sangre, robos y secuestros. Sus andanzas a mediados del siglo XIX se circunscribían a la Serranía de Ronda, aunque también se extendieron a otras provincias limítrofres, a la Costa malagueña y a la propia capital.

      Precisamente, durante su huida de la justicia en Málaga y tras una escaramuza, Zamarilla encontró una capilla y en ella a una Dolorosa trinitaria, escondiéndose bajo su manto.


      Los guardias entraron en el oratorio, rebuscaron por todas partes y al rato salieron decepcionados sin comprender dónde se pudo meter el bandido.

      Zamarrilla permaneció largo tiempo escondido hasta comprobar que sus perseguidores se había marchado sin descubrirlo.

      Como hombre agradecido, a pesar de su tosquedad, quiso agradecer a la Virgen su ayuda y, como no llevaba nada de valor, cortó una rosa blanca y se la clavó con su puñal en el pecho de la imagen.

      La flor quedó prendida en María, pero es entonces cuando Zamarrilla contempló entre el asombro y el miedo, como la rosa se iba tiñiendo lentamente de sangre.
Bordado que aparece en la gloria del palio en el trono de María Stma. de la Amargura.

      Sobrecogido por lo que vio, tocó a la Señora pensando que se había tornado humana, descubriendo que no era así, pero la flor, la rosa que instantes antes tenía el blancor de la nieve, continuaba sangrando hasta quedar convertida en una rosa roja y luminosa.


      Zamarrilla arrepentido de su azarosa vida, ingresó para el resto de sus días en un convento muy cercano al lugar donde la Virgen de la Amargura recibía culto, y siempre en en el aniversario de su contrición, el antiguo bandolero, con el permiso del prior, bajaba por el antiguo camino de Antequera hasta el oratorio de la Señora para depositar a sus pies una rosa roja de las que él mismo cultivaba en su pequeño huerto.
María Santísima de la Amargura

      Una tarde, ya casi anocheciendo, Zamarrilla iba caminando por la vereda del camino a cumplir su promesa cuando fue atacado por unos salteadores que, al no hallar en el fraile dinero ni objeto alguno de valor, le apuñalaron hasta darle muerte.

      Alarmada al día siguiente la comunidad por la tardanza del fraile, salieron en su busca, hallando el cuerpo de Zamarrilla todo ensangrentado en medio del camino. Entre sus manos permanecía la rosa de su ofrenda que había cambiado su color rojo por un blanco resplandeciente.