martes, 14 de agosto de 2018

LOS ÁNGELES VELAN POR NOSOTROS mientras contemplan el Rostro de Dios...


               Cuando Santa Teresita se acercaba a su muerte, confesaba: “Presiento que voy a entrar en el descanso… Pero presiento, sobre todo, que mi misión va a comenzar: mi misión de hacer amar a Dios como yo le amo y de dar mi caminito a las almas. Si Dios escucha mis deseos, pasaré mi Cielo en la tierra hasta el fin del mundo. Sí, yo quiero pasar mi Cielo haciendo el bien en la tierra. Y eso no es algo imposible, pues, desde el mismo seno de la visión beatífica, los Ángeles velan por nosotros” (del “Cuaderno amarillo”, 17 de Julio de 1897). Vemos, así, como comprendía ella su misión celestial a la luz de los ministros angélicos.




               Al Padre Roulland le escribe: “Lo sé hermano mío: le voy a ser mucho más útil en el Cielo que en la tierra; por eso vengo, feliz, a anunciarle mi ya próxima entrada en esa Bienaventurada Ciudad, segura de que usted compartirá mi alegría y dará gracias al Señor por darme los medios de ayudarlo a usted más eficazmente en sus tareas apostólicas. Tengo la confianza de que no voy a estar inactiva en el Cielo. Mi deseo es seguir trabajando por la Iglesia y por las almas. Así se lo pido a Dios, y estoy segura de que me va a escuchar. ¿No están los Ángeles continuamente ocupados de nosotros, sin dejar nunca de contemplar el Rostro de Dios y de abismarse en el océano sin orillas del Amor? ¿Por qué no me va a permitir Jesús a mí imitarlos?” (Carta 254, 14 de Julio de 1897).

                Al Padre Belliére, su primer ‘hermano' espiritual, le escribe: “le prometo hacerle saborear, después de mi partida para la vida eterna, la dicha que puede experimentarse al sentir cerca de sí a un alma amiga. Ya no será esta correspondencia, más o menos espaciada, siempre demasiado incompleta y que usted parece echar en falta, sino una conversación fraterna que maravillará a los Ángeles, una conversación que las creaturas no podrán censurar porque estará escondida para ellas” (Carta 261, 26 de Julio de 1897).

                Cuando la Hermana María de la Eucaristía expresó sus temores ante semejantes visitas una vez muriese, Santa Teresita le respondió: “¿Te da miedo el Ángel de la guarda…? Sin embargo, te sigue de continuo. Bueno, pues yo te seguiré lo mismo, ¡y mucho más de cerca todavía!, no te dejaré pasar ni una…” (Otras conversaciones de Teresa, 18 de Julio).



lunes, 13 de agosto de 2018

AMOROSA MADRE DEL OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS, la celestial Imagen que la Virgen regaló a Sor Patrocinio




          Como Tierna y Amorosa Madre que se ocupa del bien de Sus hijos, Nuestra Señora ha intervenido a lo largo de los siglos cuando así lo demandaban las circunstancias; así vemos a la Virgen del Carmen auxiliando a San Simón Stock y a Su Orden predilecta a quien le regala el Bendito Escapulario, armadura sólida contra los enemigos del alma.

         Apreciamos a un Santo Domingo de Guzmán que inspirado por la Madre de Dios compone el precioso Salterio de María, el Santo Rosario, la oración más amada por la Virgen. 

         En una Francia convulsa y renegada de Dios, la Milagrosa se aparece a la religiosa Santa Catalina Labouré y le confía una medalla celestial para que nos encomendemos a Ella y sintamos Su protección diaria.

        Pero la Virgen María también tiene en España Sus predilecciones, por cuanto fervor y entrega le hemos demostrado siempre, quizá por eso y porque la nación evengelizadora de medio orbe se encontraba en momentos delicados, tuvo a bien la que todo lo que puede ante Dios, aparecerse una vez más, como ya hiciera en el Pilar de Zaragoza, para entregar esta joya del Cielo que es Su imagen del Olvido, Triunfo y Misericordias a la Madre Patrocinio. A partir de ahí vendría un camino de incomprensiones, ataques y el ostracismo actual en que se encuentra la Devoción por este venerable imagen.

          Los niños grandes que seguimos creyendo en los milagros, no nos cansamos de rezarle a esta Madre Buena, confiando en que será nuestro pararrayos en los tiempos difíciles que se avecinan. Os invito a conocer esta hermosa imagen y las enormes promesas que están reservadas para sus devotos.


Relato de la Gloriosa Aparición de Nuestra Señora
 a la Madre Sor María Dolores Patrocinio
 religiosa concepcionista franciscana,
 el 13 de Agosto de 1831, entre las 5 y 6 de la tarde
en el Convento del Caballero de Gracia de Madrid,
aprobada por el Papa Gregorio XVI
(derruido posteriormente, ocuparía hoy los números 11 al 13 de la actual Gran Vía)




           Sumida en éxtasis profundo, contempla a la Virgen María, que viene acompañada del Arcángel San Miguel y sostiene en sus manos una pequeña imagen, que representa a la Señora con el Niño Jesús sentado en el brazo derecho.

          Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestras de que quería castigarnos. Le dije: Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias? Me dijo: Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo. Pedía sin límites; entonces, mi Dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. 

          Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera. Me dijo mi Dulce Esposo: Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparoSe manifestó de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, portentísima e invictísima Imagen en sus soberanas manos. Me dijo la Soberana y Divina Señora: Hija mía ¿por qué se contrista tu corazón, si todas las misericordias y tesoros de Mi Hijo voy a poner en tus manos, por medio de esta Mi soberana Imagen, para que las distribuyas en Mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos Mi Hijo y Yo, que Soy Tu Madre en el Cielo?



          Díjela: Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen? 
-Hija mía, los veo; pero no puede Mi Amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de Mí y retiran las misericordias; y por esto, a esta imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero Yo que soy Vuestra tierna y amorosa Madre, quiero poner a vista de todos los mortales en esta Imagen mía, que jamás Mis misericordias se apartan de ellos.

          Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana Llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la Divina Señora en sangre de aquel Divino y Deífico Corazón; y después, aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la Sangre Preciosísima. 

         Díjome  luego: ¿Hija mía, ¿me amas? Hasta tres veces. Díjela: Señora mía, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra. -Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen Mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. Ella será la  consoladora del mundo y todo afligido encontrará en Mí por la mediación de esta Mi imagen, el consuelo. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará Mi amor. Será el consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, Mi Hijo y yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad, perfección en servirme

          Me entregó la soberana Reina esta portentísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cielo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora madre del Olvido. 


Sor María Isabel de Jesús, Vida admirable de la Madre Patrocinio, páginas 48-53.


SÚPLICA A NUESTRA SEÑORA DEL OLVIDO, 
TRIUNFO Y MISERICORDIAS

                Soberana Reina de los Ángeles y Purísima Virgen María: eres el Tesoro de Dios, la mujer fuerte que te convirtió en Esposa del Espíritu Santo y medianera entre el Cielo y la tierra. Hoy te invoco bajo el título del Olvido, Triunfo y Misericordias, para que siempre me seas propicia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Gracias te doy, Dios Padre, porque bendijiste a María como Hija. 
Dios te Salve María, etc...

Gracias te doy, Dios Hijo, porque la escogiste por Madre.
Dios te Salve María, etc...

Gracias te doy, Dios Espíritu Santo, porque la escogiste por Esposa.
Dios te Salve María, etc...

Gracias doy a toda la Santísima Trinidad, porque nos dio una Madre tan Pura y tan Santa.
Gloria al Padre, etc...

Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias.
 Ruega por nosotros. (3 veces)

   

domingo, 12 de agosto de 2018

SANTA CLARA DE ASÍS, perfecta hija y continuadora de San Francisco



          Breve reseña de la primera discípula de San Francisco de Asís.     

          Nació en Asís, Italia, el 16 de Julio de 1194, en el seno de una familia aristocrática. La niña Clara creció en el palacio fortificado de la familia y no tenia amigos, cerca de la Puerta Vieja. Se dice que desde su más corta edad sobresalió en virtud pero se mortificaba duramente usando ásperos cilicios de cerdas y rezaba todos los días tantas oraciones que tenía que valerse de piedrecillas para contarlas.


          Cuando cumplió los 15 años, sus padres la prometieron en matrimonio a un joven de la nobleza, a lo que ella se resistió respondiendo que se había consagrado a Dios y había resuelto no conocer jamás a hombre alguno. Había hecho esta entrega íntima a Dios tras escuchar un sermón de San Francisco en la iglesia de San Jorge.

          La noche después del Domingo de Ramos de 1212, Clara huyó de su casa y se encaminó a la Porciúncula; allí la aguardaban los frailes menores con antorchas encendidas. Habiendo entrado en la capilla, se arrodilló ante la imagen del Cristo de san Damián y ratificó su renuncia al mundo «por amor hacia el santísimo y amadísimo Niño envuelto en pañales y recostado sobre el pesebre». Cambió sus deslumbrantes vestiduras por un sayal tosco, semejante al de los frailes; trocó el cinturón adornado con joyas por un nudoso cordón, y cuando Francisco cortó su rubio cabello entró a formar parte de la Orden de los Hermanos Menores.

          En aquel convento de San Damián, germinó y se desenvolvió la vida de oración, de trabajo, de pobreza y de alegría, virtudes del carisma franciscano. Por esa fecha el estilo de vida de Santa Clara y sus hermanas llamó fuertemente la atención y el movimiento creció rápidamente. La condición requerida para admitir una postulante en San Damián era la misma que pedía Francisco en la Porciúncula: repartir entre los pobres todos los bienes.

          San Francisco escribió poco después la norma de vida para las hermanas y, por medio del Santo, obtuvieron del Papa Inocencio III la confirmación de esta regla en 1215, pues ese año, por orden expresa de Francisco, aceptó Clara el título de abadesa de San Damián. 




          En verano del 1253, el entonces Papa Inocencio IV viaja a Asís para ver a Clara, la cual se encontraba postrada en su lecho. Ella le pidió la Bendición Apostólica y la absolución de sus pecados, y el Sumo Pontífice contestó: «Quiera el Cielo, hija mía, que tenga yo tanta necesidad como tú de la indulgencia de Dios». Cuando Inocencio se retiró dijo Clara a sus hermanas: «Hijas mías, ahora más que nunca debemos darle gracias a Dios, porque, sobre recibirle a Él mismo en la Sagrada Hostia, he sido hallada digna de recibir la visita de Su Vicario en la tierra».

          Murió el 11 de Agosto de 1253, rodeada por sus hijas espirituales que continuarían con el carisma de Santa Clara hasta nuestros días. Fue canonizada por el Papa Alejandro IV el 26 de Septiembre de 1255, apenas trascurridos dos años de la muerte de Santa Clara. En 1260, su cuerpo incorrupto es colocado en el Altar Mayor de la Basílica que lleva su nombre en Asís.




sábado, 11 de agosto de 2018

SANTA FILOMENA, la Princesa Mártir por Cristo

                 


               Algunos datos sobre el culto y la devoción de una Mártir olvidada...

                Santa Filomena fue una joven martirizada en la época del Emperador Diocleciano (284-305) que durmió en el olvido de la Historia hasta el hallazgo de sus restos mortales el 24 de Mayo de 1802. Ocurrió en el día de María Auxiliadora, durante una excavación ordenada por el entonces Papa Pío VII en la Catacumba de Santa Priscilla, en la Vía Salaria.

               En una tumba habían tres losas juntas que cerraban la entrada y en ellas había una inscripción que rezaba LUMENA PAXTE CUM FI que estaba rodeada de símbolos que aludían al martirio y a la virginidad de la persona ahí enterrada. Los símbolos eran: ancla, tres flechas, una palma y una flor.

               Se entiende que estas losas pueden haber sido puestas, en el orden incorrecto, debido a la prisa o al poco conocimiento del latín del obrero. Por lo tanto, la inscripción correctamente puesta se leería: PAX TECUM FILUMENA que se traducen en "La Paz sea contigo Filomena"

                Al abrir la tumba descubrieron un pequeño esqueleto, en el que se apreciaba que el cuerpo había sido traspasado por flechas. Al examinar los restos los cirujanos atestiguaron la clase de heridas que la joven Mártir recibió y los expertos coincidieron en calcular que la niña fue martirizada cuando contaba entre 12 o 13 años de edad.

               Por el entusiasmo que causaba en los primeros cristianos la valentía de los que morían por la Fe Católica, acostumbraban a marcar la losa con el signo de la palma, símbolo del Martirio y ponían al lado un pequeño frasco que contenía la sangre del Mártir. Junto a Santa Filomena apareció uno de estos frascos con sangre de la Santa.




                A pesar de tener sus restos mortales, la Iglesia aun no sabía nada sobre la vida de Santa Filomena. Lo que sabemos acerca de ella es por las revelaciones privadas recibidas de la Santa por diferentes almas místicas en respuesta a las oraciones de muchos a que dejara saber quien era ella y como llegó al martirio. Entre estas Revelaciones sobre la Vida y Martirio de Santa Filomena, destacamos las que recibiera la Madre María Luisa de Jesús, que fueron aprobadas por la Santa Sede, permitiendo su difusión el 21 de Diciembre de 1883. 

              Los martiriales restos de Santa Filomena fueron trasladados al Santuario de Mugnano del Cardinale, cerca de Nápoles, el 10 de Agosto de 1805, gracias al celo de su Párroco Don Francesco de Lucía que de alguna manera sabía que aquel pueblo sería el lugar idóneo para dar a conocer a la Santa y en donde la niña Mártir, obraría multitud de milagros como así aconteció nada más llegar las reliquias al población.

               El Papa Gregorio XVI canonizó a Santa Filomena el 30 de Enero de 1837, dando así completa autoridad a su culto en todo el Orbe Católico y por toda la eternidad. Le dio el título de Patrona del Rosario Viviente ( iniciativa de la misionera seglar Pauline Jaricot, de la que escribiremos en los próximos días)



la protección de la Santa sobre sus devotos


               Poco tiempo transcurrió para que la joven Mártir consiguiera una legión de devotos, no solamente entre los seglares, sino entre el clero, pasando por religiosas de la talla de Santa María Sofía Barat, la Madre Francisca Cabrini, Fundadores como San Antonio María Claret y el Beato Pedro Julián Eymard, humildes frailes como Fary Andresito o los mismos Papa Pío IX (quien donó su cruz pectoral al Santuario de la Mártir) León XIII y San Pío X entre otros.

               Pero hubo un Santo que trató y difundió el culto a Santa Filomena como pocos: San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars. Existía un perfecto entendimiento entre el Patrón de los Sacerdotes y la Santa. La eligió como su Patrona y el sentía su presencia constantemente. El Cura de Ars a llamaba con los nombres mas tiernos y familiares y no dudaba en inducir a otros a que invocaran su intercesión en sus necesidades de cuerpo y alma.

              Conoció a la Santa a través de Pauline Jaricot, la cual le ofreció parte de la preciosa reliquia que había obtenido en el Santuario de Mugnano. Inmediatamente se puso a trabajar para erigir una Capilla en su Iglesia y así custodiar con dignidad la reliquia. El lugar pronto se convirtió en escena de innumerables curaciones, conversiones y milagros.

según las Revelaciones Privadas de la Venerable
Madre María Luisa de Jesús




viernes, 10 de agosto de 2018

SAN LORENZO DE HUESCA, Diácono, Mártir de Cristo, Custodio del Santo Cáliz




               San Lorenzo nació en Loreto, Huesca (España, entonces provincia del Imperio Romano), hijo de Orencio y Paciencia agricultores y cristianos ejemplares (inscritos también como Santos en el Martirologio). El futuro Papa Sixto II, visitaba la Península Ibérica cuando conoció al joven Lorenzo y lo llevó con él a Roma. Una vez elevado a la dignidad Pontificia, el Papa eligió al joven español como uno de los siete diáconos de Roma, confiándole la administración de los bienes de la Iglesia en favor de los cristianos más necesitados.

               En el año 257 el Emperador Valeriano publicó un decreto de persecución en el cual ordenaba que todo el que se declarara cristiano sería condenado a muerte. El 6 de Agosto el Papa San Sixto estaba celebrando la Santa Misa en un cementerio de Roma cuando fue asesinado junto con cuatro de sus diáconos por la guardia del Emperador. Cuatro días después fue martirizado su diácono San Lorenzo.

               La antigua Tradición dice que cuando Lorenzo vio que al Sumo Pontífice lo iban a matar le dijo: "Padre mío, ¿te vas sin llevarte a tu diácono?" y San Sixto le respondió: "Hijo mío, dentro de pocos días me seguirás". Lorenzo se alegró mucho al saber que pronto iría a gozar de la Gloria de Dios.

               Entonces Lorenzo viendo que el peligro llegaba, recogió todos los dineros y demás bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió entre los pobres. Y vendió los cálices de oro, copones y candeleros valiosos, y el dinero lo dio a las gentes más necesitadas. Cuenta una piadosa tradición que el Santo Cáliz que Nuestro Señor usó en la Última Cena y que había sido conservado por los Papas hasta entonces, fue enviado a España por San Lorenzo, a casa de sus padres, para evitar que los romanos se incautasen de la preciosa reliquia.


 




               El alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, llamó a Lorenzo y le dijo: "Me han dicho que los cristianos emplean cálices y patenas de oro en sus sacrificios, y que en sus celebraciones tienen candeleros muy valiosos. Vaya, recoja todos los tesoros de la Iglesia y me los trae, porque el emperador necesita dinero para costear una guerra que va a empezar".

               Lorenzo le pidió que le diera tres días de plazo para reunir todos los tesoros de la Iglesia, y en esos días fue invitando a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas. Y al tercer día los hizo formar en filas, y mandó llamar al alcalde diciéndole: "Ya tengo reunidos todos los tesoros de la Iglesia. Le aseguro que son más valiosos que los que posee el Emperador".

               Llegó el alcalde muy contento pensando llenarse de oro y plata y al ver semejante colección de miseria y enfermedad se disgustó enormemente, pero Lorenzo le dijo: "¿Por qué se disgusta? ¡Estos son los tesoros más apreciados de la Iglesia de Cristo!"

              El alcalde lleno de ira le condenó: "Pues ahora morirás, pero no crea que va a morir instantáneamente. Lo haré morir poco a poco para que padezca todo lo que nunca se había imaginado. Ya que tiene tantos deseos de ser mártir, lo martirizaré horriblemente".

             Y encendieron una parrilla de hierro y ahí acostaron al diácono Lorenzo. San Agustín dice que el gran deseo que el mártir tenía de ir junto a Cristo le hacía no darle importancia a los dolores de esa tortura. Los cristianos vieron el rostro de San Lorenzo rodeado de un esplendor hermosísimo y sintieron un aroma muy agradable mientras lo quemaban. Los paganos ni veían ni sentían nada de eso.

             Después de un rato de estarse quemando en la parrilla ardiendo el Mártir dijo al juez: "Ya estoy asado por un lado. Ahora que me vuelvan hacia el otro lado para quedar asado por completo". El verdugo mandó que lo voltearan y así se quemó por completo. Cuando sintió que ya estaba completamente asado exclamó: "La carne ya está lista, pueden comer". Y con una tranquilidad que nadie había imaginado rezó por la conversión de Roma y la difusión de la Religión de Cristo en todo el mundo, y exhaló su último suspiro. Era el 10 de Agosto del año 258.


               El Emperador Constantino mandó construir una basílica en el lugar del Martirio de San Lorenzo; la mayor parte de sus restos se encuentran sepultados allí, pero hay multitud de reliquias suyas a lo largo y ancho del Orbe Católico, como la de su cráneo, que se expone cada año en Roma para veneración de sus devotos.





En España, nos honramos de conmemorar además este 10 de Agosto




jueves, 9 de agosto de 2018

"NO QUIERO SER SANTA A MEDIAS..." Santa Teresita del Niño Jesús


               Corría el año de 1907, habían pasado sólo diez años desde la muerte de Santa Teresita del Niño Jesús cuando el entonces Papa Pío X, recibió el regalo de la edición francesa de la "Histoire d’une âme"
("Historia de un alma", la Autobiografía de Teresa de Liseux) y, tres años después, en 1910, la traducción italiana de la autobiografía de la Santa. 


               San Pío X no tuvo ninguna duda respecto a Teresita y por ello aceleró la incoación de la Causa de Beatificación en 1914 y que fue uno de los últimos actos de su Pontificado. Pero, ya unos años antes, hablando con un Obispo misionero que le había regalado un retrato de Teresita, el Papa había dicho: «Esta es la Santa más grande de los tiempos modernos».



               "Comprendí que en la perfección había muchos grados, y que cada alma era libre de responder a las invitaciones del Señor y de hacer poco o mucho por Él, en una palabra, de escoger entre los sacrificios que Él nos pide. Y entonces, como en los días de mi niñez, exclamé: «Dios mío, yo lo escojo todo. No quiero ser Santa a medias, no me asusta sufrir por Ti, sólo temo una cosa: conservar mi voluntad."


HISTORIA DE UN ALMA, por Santa Teresita del Niño Jesús







ENTRE LOS DÍAS 9 al 17 DE CADA MES 
unámonos en oración a Santa Teresita
 mediante la Novena de los 24 Glorias en su honor







                INVOCACIONES (Se dice la Invocación, se responde "Ruega por nosotros" y recitamos Gloria al final de cada una)

1- Santa Teresita del Niño Jesús.
2- Florecita de Jesús.
3- Hija predilecta de María.
4- Esposa fiel de Jesús.
5- Madre de innumerables almas.
6- Ejemplo de Santidad.
7- Milagro de virtudes.
8- Prodigio de milagros.
9- Virgen prudente.
10- Hermana de la fe.
11- Ángel de caridad.
12- Violeta de humildad.
13- Mística apasionada.
14- Lirio purísimo del Carmelo.
15- Flor selecta de la Iglesia.
16- Rosa deshojada de amor.
17- Mártir de amor.
18- Encanto de cielos y tierra.
19- Mensajera de paz.
20- Patrona de las misiones.
21- Sembradora de rosas.
22- Maestra de Infancia Espiritual.
23- Abogada de los Sacerdotes.
24- Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la tierra.
    -Santa Teresita, escucha nuestras humildes súplicas. 

Sé buen devoto de Santa Teresita y comparte esta publicación.



SE DISTRIBUYEN DESDE CÓRDOBA (ESPAÑA)
PARA CONSULTAS Y PEDIDOS:

apostoladosanpiox@gmail.com




LOS MÁRTIRES, ejemplo de integrismo católico en estos tiempos de Apostasía



             Ahora que la Roma Apóstata se abraza con judíos, musulmanes y otras falsas religiones, no podemos perder de vista el testimonio fidedigno de nuestros Gloriosos Mártires, aquellos católicos ejemplares que no dudaron en entregar su vida al verdugo antes que renegar de Dios y de Su Iglesia. 

            Mañana, 10 de Agosto será la memoria del Mártir San Lorenzo, que derramó su sangre por Cristo Nuestro Señor en el año 258, quemado a fuego lento en una parilla; los católicos españoles tenemos además a nuestro particular Mártir: también un 10 de Agosto, pero de 1936, daba su vida por Dios y por España el joven carlista Antonio Molle, que con apenas 21 años prefirió la muerte a la Apostasía. Antonio Molle, como tantos jóvenes de entonces, había estudiado en el Catecismo la sana Doctrina y entendía a la perfección que es preferible la muerte corporal a perder el alma, llevando hasta su cumplimiento aquella advertencia de Nuestro Señor "...el que pierda su vida por Mi causa, la encontrará..." (Evangelio de San Mateo, cap. 16, vers. 25)

            Los Mártires no evitaron la tortura y hasta la muerte misma, si con ello se mantenían católicos; sin embargo, nuestra generación ha visto el continuo deterioro que desde El Vaticano se aprecia en este sentido. Si bien durante la era de Juan Pablo II se guardaron ciertas formas "católicas", que fueron ribeteadas en el breve "Pontificado" de Ratzinger, en la actualidad comprobamos como Jorge Bergoglio, rotario (masón),  careta fuera,  se empeña en predicar la inexistencia de "un Dios católico", gusta lavarle los pies a infieles, besarse con judíos y en general, predicar otra doctrina, contraria a la Fe Católica, a la que denosta en aras de crear una nueva religión, en un Nuevo Orden Mundial, siguiendo los dictados de la Masonería Internacional, que ya tuvo a su primer "Papa" en la redonda figura de Roncalli (Juan XXIII), hoy "elevado" a los altares modernistas, iniciador del "Concilio Vaticano" y primer anti-Papa de la nueva iglesia.

             Simpatizar con otras creencias es un PECADO GRAVÍSIMO contra el Primer Mandamiento de la Ley de Dios y contra la naturaleza divina de la Iglesia Católica, Única y Verdadera fuera de la cual no existe salvación; dialogar con otros credos es ESCUPIR SOBRE LA SANGRE de los Mártires que perdieron la vida por no escuchar las mentiras de otros; reconocer a los judíos como "hermanos mayores" es BLASFEMAR el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo a quien los marranos dieron muerte infame...

             EL CATÓLICO ES SOLDADO DE CRISTO REY, así nos lo enseña el Catecismo, graduación que adquirimos el día de nuestra Confirmación en la Fe, sellada por el Obispo; por eso y ante el esperpento de "diálogos", "encuentros", "abrazos" y demás afectos con otras religiones, debemos combatir con valentía, empezando por ESTUDIAR el sempiterno Magisterio Pontificio, la correcta postura ante los que no son católicos; es obligación moral denunciar y contrarrestar el error en que muchos se han empantanado, para que vuelvan a reencontrarse con la Sana Doctrina, con la auténtica Iglesia Católica (que hoy subsiste en las catacumbas) y con la Verdadera Fe.   


 "...si Dios fuera a permitir a un Papa convertirse en un hereje notorio, 
dejaría por tales hechos de ser Papa, y la Silla de Pedro estaría vacante”. 

(San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, 
en Verita bella Fede. Pt. III, Ch.VIII, 9-10)

    

    
                                             

“Os dije que moriríais en vuestro pecado, porque,
 si no creyereis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados”

(Evangelio de San Juan, cap. 8, vers. 24)


Abrazos y gestos de afecto con falsas religiones; los "Papas" posteriores al Concilio Vaticano II
 han sentido especial simpatía con los judíos o "marranos", término con el que se les conoce en España,
el pueblo deicida que además NO RECONOCIÓ a Jesús como el Mesías... ¿hermanos? No, gracias


                "...Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de Su Persona o Misión.

                Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente Su Imperio.

                Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios.


                Así pues, los que se proclaman cristianos es imposible no crean que Cristo fundó una Iglesia, y precisamente una sola. Mas, si se pregunta cuál es esa Iglesia conforme a la voluntad de Su Fundador, en esto ya no convienen todos. Muchos de ellos, por ejemplo, niegan que la Iglesia de Cristo haya de ser visible, a lo menos en el sentido de que deba mostrarse como un solo cuerpo de fieles, concordes en una misma doctrina y bajo un solo magisterio y gobierno. Estos tales entienden que la Iglesia visible no es más que la alianza de varias comunidades cristianas, aunque las doctrinas de cada una de ellas sean distintas.

                 "...la Iglesia de Cristo no sólo ha de existir necesariamente hoy, mañana y siempre, sino también ha de ser exactamente la misma que fue en los Tiempos Apostólicos, si no queremos decir -y de ello estamos muy lejos- que Cristo Nuestro Señor no ha cumplido su propósito, o se engañó cuando dijo que las puertas del infierno no habían de prevalecer contra ella (Evangelio de San Mateo, cap. 16, vers. 18)

               Siendo todo esto así, claramente se ve que ni la Sede Apostólica puede en manera alguna tener parte en dichos Congresos, ni de ningún modo pueden los católicos favorecer ni cooperar a semejantes intentos; y si lo hiciesen, darían autoridad a una falsa religión cristiana, totalmente ajena a la Única y Verdadera Iglesia de Cristo.


Extractos de la Encíclica Mortalium animos
del Romano Pontífice Pío XI



miércoles, 8 de agosto de 2018

SAN JUAN MARÍA VIANNEY, el Santo Cura de Ars


                Natural de Dardilly ( Francia ), donde nació el 8 de Mayo de 1786, sintiendo vocación para el sacerdocio, encontró dificultades tan serias en los estudios eclesiásticos que sólo pudo superarlas por especial auxilio divino.

                Nombrado cura de la pequeña aldea de Ars, por su celo convirtió a la parroquia; de todos los puntos de Francia acudía la gente para confesarse con el humilde sacerdote que permanecía noches enteras en el confesonario.

                Entró en el Paraíso el 4 de Agosto de 1859, sin embargo, la Santa Iglesia señaló su festividad para tal día como hoy, 8 de Agosto.




EL SANTO CURA DE ARS Y EL SANTO SACRIFICO DE LA MISA

               Los que tuvieron la dicha de asistir a las Misas celebradas por el San Juan María Vianney, notaron la transfiguración que se producía en el sacerdote santo. Él mismo era consciente, por eso en más de una ocasión pidió que no le mirasen mientras celebraba el Sacrificio del Altar. Según relato de un contemporáneo, aquél ángel de la fe y serafín por el amor, tenía al celebrar "los ojos de fuego que iluminaban su rostro" (1). 

               Otro testimonio es el de Andrés Treve, que con frecuencia le ayuda a Misa: "Vi con frecuencia que su actitud recogida tenía todas las apariencias del éxtasis". Instintivamente, le miraba uno de los pies "para ver si todavía tocaban el suelo".

               El mismo Cura de Ars, con piedad cuasi infantil, comentó a Catalina Lassagne, una fiel parroquiana: "¡Oh, qué hambre tenía durante la Misa!. Cuando ha llegado el momento de comulgar, he dicho al Señor: Dios mío, alimentad mi cuerpo y mi alma; y el hambre ha cesado por completo". Según testimonio de la misma Catalina Lassagne, un sacerdote dijo del Santo Cura que "Tiempo vendrá, en que le Cura de Ars no vivirá sino de la Eucaristía".




               Según el Rvdo. Toccanier, "la opinión general en Ars era de que gozaba de la presencia visible del Salvador en la Eucaristía". No sería extraño, ya que en palabras del mismo San Juan María Vianney "Después de la Consagración, cuando tengo a Nuestro Señor en mis manos, me olvido de mí", o aquellas otras donde desveló que "Cuando Nuestro Señor está sobre el Altar durante la Misa, al pedirle por los pecadores, lanza rayos de luz para cubrirles sus miserias y convertirles."

               Hacia 1850, en una de sus instrucciones a los peregrinos que se iban a confesar con él, les dijo: 

          "Ved que somos del todo terrenales, y nuestra fe nos presenta los objetos a trescientas leguas de distancia, como si Dios estuviera al otro lado de los mares. Si tuviéramos una fe viva, a buen seguro que le veríamos allí, en el Santísimo Sacramento. Hay sacerdotes que lo ven todos los días en el Santo Sacrificio de la Misa."


(1) Palabras del General Des Garets ( Panégyrique du B. Vianney, 6 de Agosto de 1918)



EL BENDITO ESCAPULARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, la protección de la Virgen a los Carmelitas


               A petición de algunos hermanos que se han incorporado recientemente a las filas de los devotos del Bendito Escapulario, queremos hacer una breve reseña del origen y uso piadoso de este celestial sacramental, regalo de la Virgen Nuestra Madre a sus hijos del Carmelo, o lo que es lo mismo, protección segura para quien viste el Escapulario e imita a la Madre de Dios en Sus virtudes.

       El Escapulario es originariamente una especie de delantal de dos piezas que algunas Órdenes Religiosas usan sobre la túnica del hábito; se coloca sobre los hombros (scapularis en latín, de ahí su nombre) introduciendo la cabeza por una apertura y se deja caer una parte sobre el pecho y la otra sobre la espalda.  




       La piedad popular redujo el Escapulario en dos paños de lana marrón (color del hábito carmelita) unidos por cintas o cordones y que se coloca igualmente sobre los hombros, cubriendo el pecho y la espalda. Normalmente llevan impresas o bordadas las imágenes de Nuestra Señora  y el Escudo del Carmen, aunque puede sustituirse este último por una imagen del Sagrado Corazón de Jesús.

          Siempre es recomendable su uso, de día y de noche, pudiendo sustituirse en los momentos de aseo personal o por motivos de trabajo o enfermedad por la Medalla-Escapulario (ver nota al final del artículo)

          El Escapulario de Nuestra Señora del Carmen es una dádiva de la protección y del maternal cariño de la Reina del Cielo hacia los hombres. Su historia está estrechamente ligada a la Orden del Carmen, que se remonta según una antigua Tradición a los Santos Profetas Elías, Eliseo y a sus discípulos, que se establecieron en el Monte Carmelo, en Palestina.




       De acuerdo con esa misma tradición, ellos ya veneraban a Aquella que vendría a ser la Madre del Redentor, simbolizada por la nubecita que apareció cuando San Elías pedía el fin de la prolongada sequía que los asolaba (cf. 3 Reyes 18, 41-45), y de la cual cayó una lluvia bendita que reverdeció la tierra.

          Estos ermitaños se sucedieron a través de las generaciones hasta la Edad Media, y cuando los musulmanes conquistaron Tierra Santa, tuvieron que huir hacia Europa. Allí enfrentaron grandes dificultades corriendo riesgo de extinción.

       Fue entonces que un carmelita inglés, San Simón Stock, hombre penitente y de mucha santidad, fue electo Superior General de la Orden. Angustiado con la situación en que se encontraban, comenzó a suplicar incesantemente a la Virgen para que los protegiese.

          El 16 de Julio de 1251, mientras rezaba fervorosamente en su convento de Cambridge (Inglaterra), se le apareció Nuestra Señora revestida del hábito carmelita, portando en sus brazos al Niño Jesús y extendiéndole un escapulario le dijo estas palabras:

               “Recibe, queridísimo hijo, este Escapulario de tu Orden, señal de Mi confraternidad, privilegio para ti y para todos los Carmelitas. Todo aquel que muera con él revestido, no arderá en las llamas del infierno. Él es, pues, una señal de salvación, una seguridad de paz y de eterna alianza”.

          En 1314, la Madre de Dios se apareció nuevamente, esta vez al Papa Juan XXII, confirmando Su especial protección a los que usasen el Escapulario, y prometiendo además que los libraría del Purgatorio el primer sábado después de la muerte.

          Esto llevó a Pontífices, monarcas, religiosos de otras órdenes y personas de todas las condiciones a querer participar de este privilegio, recibiendo el Escapulario como un símbolo de devoción a María Santísima y de salvaguarda contra los enemigos del alma y del cuerpo.







Tal vez le pueda servir leer también 
el artículo LA MEDALLA-ESCAPULARIO