In lectulo meo, per noctes, quaesivi quem diligit anima mea: quaesivi Illum, et non inveni.
Surgam, et circuibo civitatem: per vicos et plateas quaeram quem diligit anima mea: quaesivi Illum, et non inveni.
Invenerunt me vigiles qui custodiunt civitatem: Num quem diligit anima mea vidistis?.
Paululum cum pertransissem eos, inveni quem diligit anima mea: tenui Eum, nec dimittam, donec introducam Illum in domum matris meae, et in cubiculum genetricis meae.
(Sponsus) Adjuro vos, filiae Jerusalem, per capreas cervosque camporum, ne suscitetis, neque evigilare faciatis dilectam, donec ipsa velit.
Canticum Canticorum, 3, 1-5
En mi lecho, por las noches, he buscado al que ama mi alma; Lo busqué, y no Lo hallé.
Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al que ama mi alma:Lo busqué, y no lo hallé.
Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma?.
Pasando de ellos un poco, hallé luego al que mi alma ama: me aferré a Él, y no lo dejé, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me engendró.
(El Esposo) Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, por las gacelas o por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.
Cantar de los Cantares, cap. 3, vers. 1-5


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