jueves, 4 de julio de 2013

SACRIFICIO SANTO Y PERFECTO


                Mucha paciencia se necesita para tole­rar el contagioso lenguaje de algunos liber­tinos que con frecuencia se atreven a difun­dir proposiciones escandalosas, que tienen sabor de muy pronunciado ateísmo, y son un veneno para la piedad cristiana.

            "Una Misa más o menos, dicen, poco im­porta".
            "Ya no es tan poca cosa oír la Misa los días de obligación".
            "La Misa de tal sacerdote es una Misa de Semana Santa: y cuando lo veo acercarse al altar escapo de la iglesia".

            Los que así se expresan dan bien a entender que en poco, mejor dicho, que en nada apre­cian el adorable sacrificio de la Misa. ¿Sabes, querido lector, lo que es en realidad la Santa Misa? Es el sol del mundo cristiano, el alma de la fe, el centro de la Religión católica, ha­cia el cual convergen todos los ritos, todas las ceremonias y todos los Sacramentos; en una palabra, es el compendio de todo lo bueno, de todo lo bello que hay en la Iglesia de Dios.


            Es una verdad incontestable, que todas las religiones que existieron desde el principio del mundo establecieron algún sacrificio que constituyó la parte esencial del culto debido a Dios: empero, como sus leyes eran o viciosas o imperfectas, también los sacrificios que prescribían participaban de sus vicios o de sus imperfecciones. Nada más vano que los sacrificios de los idólatras, y por consiguiente no hay necesidad de mencionarlos. 

            En cuanto a los de los hebreos, aun cuando profesaban entonces la verdadera Religión, eran también pobres e imperfectos, pues sólo consistían en figuras: Infirma et egena elementa, según expresión del Apóstol San Pablo, porque no podían borrar los pecados ni conferir la divina gracia.

            El Sacrificio, pues, que poseemos en nuestra Santa Religión es el de la Santa Misa, el Único Sacrificio Santo y de todo punto perfecto. Por medio de él todos los fieles pueden hon­rar dignamente a Dios, reconociendo su dominio soberano sabre nosotros, y protestando al mismo tiempo su propia nada. Por esta razón el santo rey David le llama Sacrificium iustitiae), sacrificio de justicia, no sólo porque contiene al Justo por excelencia y al Santo de los Santos, o mejor dicho, a la Jus­ticia y Santidad por esencia, sino porque san­tifica las almas por la infusión de la gracia y por la abundancia de dones celestiales que les comunica.

            Siendo, pues, este Augusto Sacrificio el más venerable y excelente de todos, y a fin de que te formes la sublime idea que debes tener de un tesoro tan precioso, vamos a explicar sucintamente algunas de sus divinas excelencias, porque para expli­carlas todas se necesitaba otra inteligencia superior a la nuestra.


(CONTINUARÁ...)

miércoles, 3 de julio de 2013

VIDA DE PIEDAD DEL BUEN CATÓLICO ( V ) INSTRUCCIÓN SOBRE EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA, PARTE 2



INSTRUCCIÓN SOBRE
EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA
(  II  )

      Cuando te dirijas a la iglesia para oír Misa, piensa que vas al Calvario para asistir a aquel Sacrificio sangriento que allí ofreció Jesús, pues el del Altar es el mismo que aquél, aunque con la diferencia de que en el Calvario se derramó la Sangre realmente (sacrificio cruento) y aquí, en el Altar, no se derrama (sacrificio incruento); allí en el Calvario se ofreció una sola vez y aquí, sobre el Altar, se ofrece todos los días; pero así éste como aquél le ofrece para salvarnos y redimirnos; en el Calvario se sirvió de la malicia de los judíos como de instrumentos, pero en el Altar se sirve del Amor excesivo con que nos ama, siendo este Amor quien le obliga a que renueve todos los días el mismo Sacrificio, y no una vez sola, sino tantas cuantas son las Misas que se celebran.

      Cuando estés ya en la iglesia para oír Misa, aviva tu fe y reflexiona que si hubieras de presenciar el sacrificio o muerte de tu padre o esposo, ¡oh, cuál sería entonces el dolor y angustia de tu corazón! Pues no es ficción; es una realidad.

      Cuando oyes Misa te hallas presente al sacrificio y muerte de tu padre y del esposo de tu alma, Jesús. ¡Ah, si los cristianos ocupasen su entendimiento en estas verdades...imposible...no reirían, ni parlarían, ni dormirían, ni cometerían las mil irreverencias que, con harto dolor de la Religión y escándalo de los pequeñuelos, se están cometiendo todos los días en nuestros templos. ¡Qué dolor!


      No se puede escribir esta invectiva contra los que de cristianos tienen sólo el nombre, sin estremecerse a la vista de los castigos que la ira de un Dios va a descargar contra nosotros por tantos desacatos, y sin que crímenes tan atroces cometidos en el acto más augusto de nuestra Santa Religión Católica, cubran de rubor el rostro al paso que hielan la sangre en las venas.

      Quisiera echar un velo que ocultara un cuadro ominoso y que horroriza...pero es demasiado cierto; son desacatos tan atroces, públicos y cotidianos, por desgracia, sin querer ni intentarlo ellos, dan una prueba de que el Sacrificio de nuestros altares es el mismo que el del Calvario pues que de la misma suerte que los judíos se mofaban de Jesús en el Calvario, jugaban, reían, hablaban y negaban su divinidad, así los tales cristianos, desdoro del catolicismo, ríen, hablan y vuelven la espalda al mismo Jesús.

      Aquellos judíos que así se portaban con Jesús en el Calvario, traían en sus cuerpos una legión de demonios que a tal maldad los impelían; los católicos que del modo dicho están indevotos en la iglesia, están en pecado mortal, y de consiguiente son esclavos del demonio, ya que no los llamemos también demonios, por cuanto impelen a otros a desacatos semejantes con sus sacrílegas irreverencias.

"CAMINO RECTO Y SEGURO PARA LLEGAR AL CIELO"
San Antonio María Claret

lunes, 1 de julio de 2013

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR, ESPERANZA DE NUESTRAS ALMAS


      La piedad de los fieles dedica el mes de Julio a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, en honor de la cual la Iglesia celebra el primer día de este mes una solemne fiesta litúrgica; en torno a este tema, grato a todas las almas cristianas, deseamos, pues, hablaros hoy brevemente.

      En una hora de luchas gigantescas, en que la sangre humana corre a borbotones en el mundo, ojalá pueda la contemplación de las maravillas de la Sangre Divina, derramada por puro amor y manantial inagotable de reconciliación y de paz, ser aliento para vuestros corazones y esperanza para vuestras almas.



      Adorando este Augusto Sacramento, habéis repetido muchas veces con la Sagrada liturgia: “Pange, lingua, gloriosi Corporis mysterium Sanguinisque pretiosi“: canta, oh lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la preciosa Sangre...

      Esta expresión, usada por San Pedro cuando escribía a los cristianos de su tiempo: “Sabed que habéis sido rescatados no a precio de cosas corruptibles de oro o de plata…, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de cordero inmaculado e incontaminado”, no ha cesado de usarse en las oraciones devotas, como por ejemplo en el versículo del Te Deum que se recita de rodillas: “Te ergo quæsumus, tuis famulis subveni, quos pretioso sanguine redemisti“: ven pues, oh Señor, en ayuda de tus siervos, que has redimido con tu Preciosa Sangre.

      Es muy natural que todo hombre estime su sangre como un bien de gran valor, porque ésta tiene la función de transportar a los varios tejidos el material nutritivo y el oxígeno, mientras sus glóbulos blancos defienden el organismo contra las invasiones de bacterias. Uno de los primeros cuidados de los padres es, por eso, transmitir a sus hijos una sangre no alterada ni empobrecida por enfermedades internas, por contaminaciones externas o por degeneración progresiva.

      Recordad, sin embargo, que cuando vosotros llamáis a los hijos herederos de vuestra sangre, debéis referiros a algo más alto que la sola generación corporal. Vosotros sois, y vuestros hijos deben ser, brotes de una estirpe de santos, según la frase de Tobías a su joven esposa: “Filii Sanctorum sumus”, es decir, de hombres santificados y participantes de la naturaleza divina por medio de la gracia sobrenatural.

      El cristiano, en virtud del Bautismo, que le ha aplicado los méritos de la Sangre Divina, es hijo de Dios, uno de aquellos, según el Evangelista San Juan, “que creen en su nombre; los cuales no por la sangre, ni por voluntad de la carne, ni por voluntad de hombre, sino de Dios, han nacido”.



      Por consiguiente, en un pueblo de bautizados, cuando se habla de transmitir la sangre a los descendientes, que deberán vivir y morir, no como animales sin razón, sino como hombres cristianos, es preciso no restringir el sentido de aquellas palabras a un elemento puramente biológico y material, sino, extenderlo a lo que es como el liquido nutritivo de la vida intelectual y espiritual: el patrimonio de fe, de virtud, de honor, transmitido por los padres a su prole, y mil veces más precioso que la sangre, por muy rica que ésta sea, infundida en sus venas.

      Los miembros de una familia noble se glorían de ser de sangre ilustre; y este brillo, fundado sobre los méritos de los antepasados, implica en sus herederos muy otra cosa que sólo ventajas físicas. Pero todos los que han recibido la gracia del Bautismo pueden decirse “príncipes de la sangre”, de una Sangre no solamente real, sino divina. 

      Muy diversa es la sangre humana, por el valor de su función y por su dignidad simbólica. Derramada criminalmente, grita venganza a Dios, como la de Abel. Derramada, en cambio, por caridad hacia el prójimo, constituye el mayor acto posible de amor, el que Cristo ha hecho por nosotros. Precisamente porque la sangre de las víctimas animales era incapaz para quitar los pecados del mundo, el Verbo se encarnó para ofrecerse a sí mismo al Padre en sacrificio de adoración y de expiación; en la plenitud de su libertad, ha dado su vida, ha derramado su Sangre, para el rescate de la humanidad pecadora.

      Esta efusión redentora comenzó ocho días después de su nacimiento, en el rito sagrado de la Circuncisión del Señor; continuó más tarde durante las horas dolorosas de su Pasión: en la angustia de la agonía del Getsemaní, bajo los golpes de la flagelación y la corona de espinas en el pretorio; se consumó, en fin, sobre el Calvario, donde su Corazón fue atravesado para que quedase siempre abierto a nosotros. La Sangre que Jesús derramaba así como sacrificio, y que hacía de Él el Mediador de la nueva Alianza, como dice San Pablo, “habla mejor que Abel”; aquí la voz del perdón cubre la del delito, porque el grito de misericordia y de perdón es de un Dios-Hombre.



      Renovad, por lo tanto, en vuestros corazones, queridos hijos e hijas, la saludable devoción a la Preciosísima Sangre; la señal que ésta ha impreso en vosotros con el Bautismo, es, como bien sabéis, indeleble. En la misma naturaleza, la sangre derramada parece adherirse a las manos del delincuente, como el delito y el remordimiento se agarran a su conciencia: la poesía y el arte dramático han obtenido de esta tenaz persistencia, efectos impresionantes; y en vano Pilato se lavó ante el pueblo las manos que habían suscrito la sentencia de muerte del Justo; hasta el fin de los siglos la mancha de la Sangre divina quedará imborrable sobre su memoria: “passus sub Pontio Pilato“.

      También vosotros podéis, desde ahora y durante todo el tiempo de vuestra vida, hacer vuestro, como un grito de amor, el que fue grito de odio de los judíos: “Sanguis eius super nos et super filios nostros“; “su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

      Señor Nuestro Jesús, diréis vosotros, que has derramado tu Sangre Preciosa por todos los pecadores: haz que se derrame en gracias de redención sobre nosotros, sobre nuestros seres queridos, y especialmente sobre los que serán, si así te place, los herederos de nuestra propia sangre!"






sábado, 29 de junio de 2013

EN LA FESTIVIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO


"Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, 
porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, 
sino mi Padre que está en los cielos. 
Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del Reino de los Cielos
 y lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos. 

(  Mateo 16: 13-20  )


Extractos de

MÍSTICI  CORPORIS  CHRISTI

Carta Encíclica del Último Papa Católico


   Por lo cual lamentamos y reprobamos asimismo el funesto error de los que sueñan con una Iglesia ideal, a manera de sociedad alimentada y formada por la caridad, a la que —no sin desdén— oponen otra que llaman jurídica. Pero se engañan al introducir semejante distinción; pues no entienden que el Divino Redentor por este mismo motivo quiso que la comunidad por El fundada fuera una sociedad perfecta en su género y dotada de todos los elementos jurídicos y sociales: para perpetuar en este mundo la obra divina de la redención.

   Y para lograr este mismo fin, procuró que estuviera enriquecida con celestiales dones y gracias por el Espíritu Paráclito. El Eterno Padre la quiso, ciertamente, como reino del Hijo de su amor; pero un verdadero reino, en el que todos sus fieles le rindiesen pleno homenaje de su entendimiento y voluntad, y con ánimo humilde y obediente se asemejasen a Aquel que por nosotros se hizo obediente hasta la muerte. 

   No puede haber, por consiguiente, ninguna verdadera oposición o pugna entre la misión invisible del Espíritu Santo y el oficio jurídico que los Pastores y Doctores han recibido de Cristo; pues estas dos realidades —como en nosotros el cuerpo y el alma— se completan y perfeccionan mutuamente y proceden del mismo Salvador nuestro, quien no sólo dijo al infundir el soplo divino: Recibid el Espíritu Santo127, sino también imperó con expresión clara: Como me envió el Padre, así os envío yo; y asimismo: El que a vosotros oye, a Mí me oye.


   Y si en la Iglesia se descubre algo que arguye la debilidad de nuestra condición humana, ello no debe atribuirse a su constitución jurídica, sino más bien a la deplorable inclinación de los individuos al mal; inclinación, que su Divino Fundador permite aun en los más altos miembros del Cuerpo místico, para que se pruebe la virtud de las ovejas y de los Pastores y para que en todos aumenten los méritos de la fe cristiana. Porque Cristo, como dijimos arriba, no quiso excluir a los pecadores de la sociedad por El formada; si, por lo tanto, algunos miembros están aquejados de enfermedades espirituales, no por ello hay razón para disminuir nuestro amor a la Iglesia, sino más bien para aumentar nuestra compasión hacia sus miembros."



viernes, 28 de junio de 2013

ÚLTIMO VIERNES DE JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS





o enseñaré a los pecadores que la Misericordia de mi Corazón es inagotable, a las almas frías e indiferentes, que mi Corazón es fuego y fuego que desea abrasarlas porque las ama; a las almas piadosas y buenas que mi Corazón es el camino para avanzar en la perfección y por él llegarán con seguridad, al término de la bienaventuranza. Por último, a las almas que me están consagradas, a los sacerdotes, a los religiosos, a mis almas escogidas y preferidas, les pediré una vez más, que me den su amor y no duden nunca del mío; pero sobre todo, que me den su confianza y no duden de mi misericordia. ¡Es tan fácil esperarlo todo de mi Corazón!





o daré a conocer que mi obra se funda sobre la nada y la miseria; éste es el primer eslabón de la cadena de amor que preparo a las almas desde toda la eternidad. Haré que las almas conozcan hasta qué punto las ama y perdona mi Corazón. Penetro el fondo de las almas, sus deseos de darme gusto, de consolarme y de glorifícarme: y el acto de humildad que sus faltas les obligan a hacer, viéndose tan débiles, es precisamente lo que consuela y glorifica mi Corazón. No importa que las almas sean débiles. Yo suplo lo que les falta.





es daré a conocer cómo su misma debilidad puede servirme para dar vida a muchas almas que la han perdido. Daré a conocer que la medida de mi amor y de mi Misericordia para con las almas caídas, no tiene límites…Deseo perdonar... Descanso perdonando….Siempre estoy esperándolas con amor …. ¡Qué no se desanimen! ... ¡Qué vengan! ... ¡Qué se echen sin temor en mis brazos!... ¡Soy su Padre! 





uchas almas no comprenden cuánto pueden hacer para atraer a mi Corazón a otras almas que están sumidas en un abismo de ignorancia y no saben cómo deseo que se acerquen a Mí para darles vida... La verdadera vida.




 
o te enseñaré mis secretos de amor y tú serás ejemplo vivo de mi Misericordia, pues sí por ti, que eres miseria y nada, tengo tanta predilección y te amo tanto, ¿qué haré con otras almas mucho más generosas que tú? Como no eres nada, ven... entra en mi Corazón... a la nada le es fácil entrar y perderse en este abismo de Amor... Así iré consumiendo tu pequeñez y tu miseria... Yo obraré en ti... Hablaré por ti... Me haré conocer por ti...




uántas almas encontrarán la vida en mis palabras! ¡Cuántas cobrarán ánimo al ver el fruto de sus trabajos! Un actito de generosidad, de paciencia, de pobreza, puede ser un tesoro que gane para mi Corazón gran número de almas.

sábado, 22 de junio de 2013

INFELIZ QUIEN NO ACUDE A NUESTRA SEÑORA


          Cuánta debe ser nuestra confianza en esta Reina sabiendo lo poderosa que es ante Dios, y tan rica y llena de misericordia que no hay nadie en la tierra que no participe y disfrute de la bondad y de los favores de María. Así lo reveló la Virgen María a Santa Brígida: “Yo soy –le dijo la Reina del Cielo y Madre de la Misericordia- la alegría de los justos y la puerta para introducir los pecadores a Dios. No hay en la tierra pecador tan desventurado que se vea privado de la Misericordia mía.Porque si otra gracia por mí no obtuviera, recibe al menos la de ser menos tentado de los demonios de lo que sería de otra manera. No hay ninguno tan alejado de Dios, a no ser que del todo estuviese maldito –se entiende con la final reprobación de los condenados-; ninguno que, si me invocare, no vuelva a Dios y alcance la misericordia”. Todos me llaman la Madre de la Misericordia, y en verdad la Misericordia de Dios hacia los hombres me ha hecho tan misericordiosa para con ellos. Por eso será desdichado y para siempre en la otra vida el que en ésta, pudiendo recurrir a mí, que soy tan piadosa con todos y tanto deseo ayudar a los pecadores, infeliz no acude a mí y se condena.



          Acudamos, pues, pero acudamos siempre a las plantas de esta Dulcísima Reina si queremos salvarnos con toda seguridad. Y si nos espanta y desanima la vista de nuestros pecados, entendamos que María ha sido constituida Reina de la Misericordia para salvar con su protección a los mayores y más perdidos pecadores que a Ella se encomiendan. Éstos han de ser su corona en el Cielo como lo declara su Divino Esposo: “Ven del Líbano, esposa mía; ven del Líbano, ven y serás coronada... desde las guaridas de leones, desde los montes de leopardos” (Ct 4, 8).

          ¿Y cuáles son esas cuevas y montes donde moran esas fieras y monstruos sino los miserables pecadores cuyas almas se convierten en cubil de los pecados, los monstruos más deformes que puede haber? Pues bien, comenta el Abad Ruperto, precisamente de estos miserables pecadores salvados por su mediación, oh gran Reina, te verás coronada en el Paraíso, ya que su salvación será tu corona, corona muy apropiada para una Reina de Misericordia y muy digna de ella.


-  San Alfonso María de Ligorio  -
LAS GLORIAS DE MARÍA

viernes, 21 de junio de 2013

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, REMEDIO DEL MUNDO DEBILITADO EN EL AMOR DE DIOS



      Santa Gertrudis veía a menudo al Señor "veladamente", a la hora de recibirlo en la Sagrada Comunión; la víspera de la Anunciación, el Señor la visitó en la capilla durante los oficios de la mañana y, "desde entonces, me concedió un conocimiento más claro de Él, de suerte que empecé a corregirme de mis faltas mucho más por la dulzura de su Amor que por temor de su justa cólera"

      La Santa habla de un rayo de luz, como una flecha, que procedía de la herida del costado de un crucifijo. Cuenta también que su alma, derretida como la cera, se aplicó al pecho del Señor como para recibir la impresión de un sello y alude a un matrimonio espiritual en que su alma fue como absorbida por el Corazón de Jesús. Pero "la adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios".


En la fiesta de San Juan Evangelista, Santa Gertrudis tuvo una visión de Nuestro Señor, quién le permitió descansar su cabeza en la Llaga de Su costado. Al escuchar el palpitar de Su Corazón, ella se tornó hacia San Juan, quién estaba también presente. Le preguntó si había escuchado lo mismo en la Ultima Cena, cuando se reclinó sobre el pecho del Señor y de haberlo escuchado, por qué no lo relató en su Evangelio. San Juan contestó que la Revelación del Sagrado Corazón de Jesús estaba reservada para tiempos posteriores, cuando el mundo, aumentando en frialdad, necesitaría ser reavivado en el Amor. 


jueves, 20 de junio de 2013

SAN FRANCISCO Y EL DECORO EUCARÍSTICO


      Os ruego, más que si se tratara de mí mismo, que, cuando os parezca bien y veáis que conviene, supliquéis humildemente a los clérigos que veneren sobre todas las cosas el Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y sus santos nombres y sus palabras escritas que consagran el Cuerpo.


      Los cálices, los corporales, los ornamentos del altar y todo lo que concierne al Sacrificio, deben tenerlos preciosos. Y si el Santísimo Cuerpo del Señor estuviera colocado en algún lugar paupérrimamente, que ellos lo pongan y lo cierren en un lugar precioso según el mandato de la Iglesia, que lo lleven con gran veneración y que lo administren a los otros con discernimiento.

      También los nombres y las palabras escritas del Señor, dondequiera que se encuentren en lugares inmundos, que se recojan y que se coloquen en un lugar decoroso. Y en toda predicación que hagáis, recordad al pueblo la penitencia y que nadie puede salvarse, sino quien recibe el Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor (cf. Jn 6,54).

      Y cuando es consagrado por el sacerdote sobre el altar y cuando es llevado a alguna parte, que todas las gentes, de rodillas, rindan alabanzas, gloria y honor al Señor Dios vivo y verdadero. Y que de tal modo anunciéis y prediquéis a todas las gentes su alabanza, que, a toda hora y cuando suenan las campanas, siempre se tributen por el pueblo entero alabanzas y gracias al Dios omnipotente por toda la tierra".

Tomado de los Escritos de 
Nuestro Seráfico Padre San Francisco de Asís

 CARTA A LOS CUSTODIOS I

 (Sobre el amor y devoción que San Francisco
 demostró sentir por el Santo Sacramento del Altar)


          Hay muchos creyentes, que confundidos por el falso catolicismo que nació después del Concilio Vaticano II, sienten que el espíritu franciscano es una especie de preconización del "hippismo", del amor libre, de ser pobre bajo un manto de mal gusto y falta de decoro. Nada más lejos de la realidad...

          Y es que los verdaderos franciscanos, son aquellos que SIGUEN LA DOCTRINA SEGURA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS en la integridad católica, profesando, viviendo y divulgando todos los Dogmas de la Santa Iglesia Católica, en medio de un espíritu de desasimiento del mundo y renegando de sus placeres vanos.



          Los verdaderos franciscanos son aquellos que como buenos religiosos, REZAN EL OFICIO DIVINO EN LUGAR DE IR AL GIMNASIO O DE EXCURSIÓN.

          Los genuinos franciscanos usan el santo hábito A DIARIO, COMO ORDENARA SAN FRANCISCO y no como hacen los "franciscanitos" de la Neo-Iglesia "Católica".

          Los franciscanos de verdad AMAN EL DECORO en el trato, en la oración y sobre todo, en la Casa de Dios; por eso no ofrecen la Santa Misa con ornamentos baratos, escatimando al Señor la gloria y el honor que le son merecidos.

          El franciscano trata de IMITAR EN TODO A CRISTO, por eso, NO ES UN HOMBRE DEL MUNDO SINO TODO DE DIOS; ya no hay lugar para las salidas nocturnas, ni para la ropa ajustada, ni tiempo para tomar alcohol y mucho menos, para coquetear con NADIE. Sólo hay lugar para la oración, el ayuno, la penitencia la prédica evangélica, no con palabras, sino con EL EJEMPLO DE UNA VIDA EJEMPLAR.

martes, 18 de junio de 2013

EL ÁNGEL ACÓLITO


          Muchas veces los ojos no logran captar el arduo trabajo de los Santos Ángeles durante la Santa Misa, la delicadeza y aprensión que ellos tienen hacia Jesús sacramentado ante las torpezas humanas. Son los Ángeles encargados de ser ese "acólito" eficiente y despierto el que va junto al sacerdote vigilando que ni siquiera una sola partícula se pierda; así nos lo cuenta san Pío de Pietrelcina en el siguiente relato:



Los ángeles nos acompañan cuando estamos en la iglesia
 y ayudan al sacerdote para evitar 
profanaciones de la Eucaristía por descuido

          El Padre Alessio Parente relata:

   "Una mañana, al dar la comunión, se terminaron las hostias de mi copón. Cuando lo estaba purificando, del lado derecho de mi espalda, vi una hostia que, como una flecha, fue a meterse en el copón. Después de las confesiones, fui a la celda del padre Pío y le conté el hecho. Y el padre, en tono severo, me dijo: “Agradece a tu ángel custodio que no te ha hecho caer a tierra a Jesús. Aprende que la comunión se distribuye con amor y reverencia”.

          Otro día un religioso le presentó esta cuestión al Padre Pío: 

   "Padre, nuestros ojos no ven bien los pequeños fragmentos de hostia consagrada que se caen al distribuir la comunión. El padre respondió: “¿Qué crees que hacen los ángeles en torno al altar?”.

          Todos entendieron que los ángeles están listos para intervenir y recoger los pedacitos y llevarlos al copón.


Hna. Úrsula, de la Tercera Orden de San Francisco
Santiago de Chile


*** * *** * *** * ***

sábado, 15 de junio de 2013

NUESTRA SEÑORA, MADRE DE LOS MISERABLES


          Pregunta San Bernardo: ¿Por qué la Iglesia llama a María Reina de Misericordia? Y responde: “Porque Ella abre los caminos insondables de la Misericordia de Dios a quien quiere, cuando quiere y como quiere, porque no hay pecador, por enormes que sean sus pecados, que se pierda si María lo protege”.



          Pero ¿podremos temer que María se desdeñe de interceder por algún pecador al verlo demasiado cargado de pecados? ¿O nos asustará, tal vez, la majestad y santidad de esta gran reina? No, dice san Gregorio; cuanto más elevada y santa es ella, tanto más es dulce y piadosa con los pecadores que quieren enmendarse y a ella acuden”. Los reyes y reinas, con la majestad que ostentan, infunden terror y hacen que sus vasallos teman aparecer en su presencia. Pero dice san Bernardo: ¿Qué temor pueden tener los miserables de acercarse a esta Reina de Misericordia si Ella no tiene nada que aterrorice ni nada de severo para quien va en su busca, sino que se manifiesta toda dulzura y cortesía? ¿Por qué ha de temer la humana fragilidad acercarse a María? En Ella no hay nada de austero ni terrible. Es todo suavidad ofreciendo a todos leche y lana”. María no sólo otorga dones, sino que Ella misma nos ofrece a todos la leche de la Misericordia para animarnos a tener suma confianza y la lana de su protección para embriagarnos contra los rayos de la Divina Justicia.

          Narra Suetonio que el emperador Tito no acertaba a negar ninguna gracia a quien se la pedía; y aunque a veces prometía más de lo que podía otorgar, respondía a quien se lo daba a entender que el príncipe no podía despedir descontento a ninguno de los que admitía a su presencia. Así decía Tito; pero o mentía o faltaba a la promesa. Mas nuestra Reina no puede mentir y puede obtener cuanto quiera para sus devotos. Tiene un corazón tan piadoso y benigno, que no puede sufrir el dejar descontento a quien le ruega. “Es tan benigna –dice Luis Blosio- que no deja que nadie se marche triste”. Pero ¿cómo puedes, oh María –le pregunta san Bernardo-, negarte a socorrer a los miserables cuando eres la reina de la misericordia? ¿Y quiénes son los súbditos de la misericordia sino los miserables? Tú eres la Reina de la Misericordia, y yo, el más miserable pecador, soy el primero de tus vasallos. Por tanto reina sobre nosotros, oh Reina de la Misericordia”.

          Tú eres la Reina de la Misericordia y yo el pecador más miserable de todos; por tanto, si yo soy el principal de tus súbditos, Tú debes tener más cuidado de mí que de todos los demás. Ten piedad de nosotros, Reina de la Misericordia, y procura nuestra salvación.


          Y no nos digas, Virgen Santa, parece decirle Jorge de Nicomedia, que no puedes ayudarnos por culpa de la multitud de nuestros pecados, porque tienes tal poder y piedad que excede a todas las culpas imaginables. Nada resiste a tu poder, pues tu gloria el Creador la estima como propia, pues eres Su Madre. 

          Y el Hijo, gozando con tu gloria, como pagándose una deuda, da cumplimiento a todas tus peticiones. Quiere decir que si bien María tiene una deuda infinita  con su Hijo por haberla elegido como su madre, sin embargo, no puede negarse que también el Hijo está sumamente agradecido a esta Madre por haberle dado el ser humano; por lo cual Jesús, como por recompensar cuanto debe a María, gozando con su gloria, la honra especialmente escuchando siempre todas su plegarias.


San Alfonso María de Ligorio
LAS GLORIAS DE MARÍA

jueves, 13 de junio de 2013

SAN ANTONIO DE PADUA Y EL PAN DE LOS POBRES



          San Antonio de Padua, aparte de gran santo, también fue un gran taumaturgo; de hecho sus milagros se cuentan por centenares. Después de su muerte se recopilaron cincuenta y tres milagros auténticos para su canonización, que fueron leídos ante el Papa Gregorio IX, quien lo canonizó antes del año de su muerte. 

          Los datos más seguros sobre su vida los tenemos en un contemporáneo suyo, religioso franciscano como él, que permaneció en el anonimato y que lo conoció y pudo realizar averiguaciones entre los que lo conocieron y recibieron los milagros, maravillosamente documentados.

          Fue San Antonio un gran teólogo y escriturista, que conocía a San Agustín a la perfección, pues antes de ser franciscano había sido canónigo regular de San Agustín. Pero quedó entusiasmado con el espíritu evangélico de los primeros franciscanos que llegaron a Coímbra, en Portugal, donde él residía. Quiso ser mártir y pidió ir a Marruecos. Sin embargo, una enfermedad le impidió predicar y llegó a Italia, donde pudo conocer a San Francisco, quien, al conocer que era docto, le encargó de la predicación y de la enseñanza teológica a sus hermanos religiosos. 

          Luchó con entereza contra los herejes de su tiempo para convencerlos con su predicación y milagros de las Verdades de la Fe Católica. El Papa Pío XII lo nombró Doctor de la Iglesia el 16 de Enero de 1946, mediante la Carta Apostólica "Exulta, Lusitania felix".


EL PAN DE LOS POBRES

          Tiene su origen en uno de los muchos prodigios atribuidos a San Antonio de Padua. Un niño, dejado sólo cerca de un recipiente lleno de agua, cayó dentro y se ahogó. La madre, desesperada, recurrió a su fe al Santo e hizo el voto de dar a los pobres tanto trigo como pesaba su hijito, si el niño resucitaba (cf. Rigauld, Vita, cap. X, 3). Y así fue. Nació entonces la devoción llamada "pondus pueri", el peso del niño, con fines benéficos.

           Los padres prometían a San Antonio tanto pan como el peso de sus chiquillos, para que los protegiera de las epidemias y de otros males. La pía práctica, disminuyó en la edad media y después desapareció.

           Sólo hacia finales del siglo XIX renació, por mérito principalmente de don Antonio Locatelli, difundiéndose en todo el mundo, hasta el punto de que en muchas iglesias, junto a la imagen o estatua de San Antonio, se encuentra la cajita con el letrero: "Pan de San Antonio".


lunes, 10 de junio de 2013

ANIVERSARIO DE PRIMERA COMUNIÓN



Permítanme evocar -un año más- el día feliz y gozoso de mi Primera Comunión, la vez primera que Nuestro Señor, Pan de los Ángeles, vino a mi corazón, justo un mes antes de cumplir los diez años.

Fue mi querido y siempre recordado Don Jorge, quien me acercó el beso de Jesús Sacramentado...¿cómo olvidar aquél momento único en mi vida? Después de ese día, he asistido algunas primeras comuniones, pero será cuestión de la soberbia que me caracteriza, pero ninguna me emocionó tanto como la de aquél día.

Allí empezaba la lucha, el verdadero combate en las filas de Cristo Rey, pues si bien la Confirmación nos constituye en verdaderos soldados, sin la Sagrada Eucaristía, el héroe se encuentra desarmado
 y sin motivo para guerrear.

Tengan la caridad de darle una limosna de oración a este hermano suyo; pidan al Buen Jesús que jamás me aparte de Él, que siempre lo ame, dada día más, que sólo a Él busque y sólo a Él necesite.
Que Dios se lo pague y Nuestra Señora les premie.

viernes, 7 de junio de 2013

FIESTA DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


Intimamente relacionada con la Fiesta del Corpus, 
es la que hoy celebra la Santa Iglesia Católica en homenaje al Sagrado Corazón de Jesús, tributando culto al corazón de carne en cuanto es símbolo del amor y manifestación
 externa de las afecciones.

La devoción al Sacratísimo Corazón de Nuestro Señor 
es tan antigua como el mismo Cristianismo, 
aunque su institución haya sido concretada por Pío XI, atendiendo a los deseos del Sagrado Corazón 
expuestos a Santa Margarita María de Alacoque.


"Tomad mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de Corazón"
(Mat. 11, 29)




EL PAPA PÍO XII DEFINE LA DEVOCIÓN
  AL SAGRADO CORAZÓN

En efecto, manifiesto es que este culto, 
si consideramos su naturaleza peculiar, 
es el acto de religión por excelencia, esto es, 
una plena y absoluta voluntad de entregarnos y consagrarnos al amor del Divino Redentor,
 cuya señal y símbolo más viviente 
es su Corazón traspasado."

( Encíclica Haurietis Aquas


¿ QUIERES LLEVAR GRABADO TU NOMBRE
DENTRO DEL SAGRADO CORAZÓN ?

De entre todas las Celestiales Promesas que el Sagrado Corazón formuló a Santa Margarita
 María de Alacoque, me atrevería a resaltar de forma especial la número 11,
ya que me consta que cuantos visitan este pequeño blog, no pocas veces han compartido
 los artículos aquí vertidos en distintas redes sociales, como Facebook y Twiter.

Tampoco han faltado almas generosas que se descargan las diferentes estampas
que aparecen en los márgenes laterales y las ha imprimido y plastificado
para repartirlas y despertar así la Mirada de Dios sobre un mundo
que cada vez quiere saber menos de Él...

Anímate a compartir también este enlace del Sagrado Corazón; 
no dejes de dar a conocer y difundir, ya sea de palabra,
o con una sencilla estampa, o con un buen ejemplo de piedad,
esta maravillosa práctica de amor, para llevar así 
-según su Promesa
 tu nombre inscrito para siempre en su Bendito Corazón.

Continúa acercándote de vez en cuando por esta ventanita
que es "Como ovejas sin Pastor"
que a modo de telescopio, pese a su pequeño calibre,
te puedo hacer vislumbrar el Amor que por ti siente el Sagrado Corazón.



1  Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

Les daré paz a sus familias.

3  Las consolaré en todas sus penas.

4  Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.

5  Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.

6   Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.

7   Las almas tibias se volverán fervorosas.

8   Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.

9   Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.

10  Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.

11 Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos
 que propaguen esta devoción.

12 Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.