sábado, 1 de agosto de 2026

MARÍA NUESTRA SEÑORA y MADRE, Reina de los Confesores

 

Bienaventurada Tú 
que has creído, porque
se cumplirá lo que 
el Señor Te ha dicho

Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers.45



                    La Fe, raíz y fundamento de nuestra justificación, es un don sobrenatural que Dios concede al alma para guiarla hacia la posesión de Su Amor en la tierra y de Sí Mismo en el Cielo. Mediante la virtud teologal de la Fe, nuestro intelecto cree en las Verdades de la Revelación y, aunque no las comprende, las acepta libremente, pero a la vez con firmeza, como si estas Verdades le fueran evidentes. La Fe también nos libra del error y nos mantiene siempre presentes el fin último para el que fuimos creados, guiando así nuestros pasos por el camino de la salvación.

                    La Fe es, pues, un don invaluable; incomparablemente más deseable que todos los razonamientos de la Filosofía o los descubrimientos de los hombres de ciencia.

                    ¡Qué ruina desastrosa le sobreviene al alma en la que se apaga esta luz celestial! Si un hombre, por pecado mortal, pierde la gracia divina, no por ello queda completamente aislado de toda posibilidad de redención; su entendimiento permanece unido a Dios, y aún reconoce a Dios como su fin último y el único bien que puede satisfacer plenamente los anhelos de su alma. Pero si, por desgracia, pierde la Fe, ¡ah!, entonces sí que se aleja de Dios, y la acción redentora de Cristo no puede alcanzarlo.

                    ¡Oh, cuán lamentable es la condición del incrédulo, que está “sin Cristo, ajeno a la conversación de Israel y extraño al pacto, sin esperanza en la promesa, y sin Dios en este mundo!”.

                    La Fe de María fue la más perfecta que jamás haya existido; por consiguiente, es digna de ser imitada. Jesucristo, en virtud de la unión hipostática, gozó continuamente de la Visión Beatífica de la Divina Esencia. Por lo tanto, no podía practicar la virtud de la Fe. La preeminencia, pues, en el ejercicio de esta virtud corresponde a María, quien por esta razón es llamada Reina de los Confesores. Por eso, aquellos cuyas vidas se dedican a difundir de una u otra forma el Evangelio de Jesucristo, toman a María como su Patrona. María, cuya Fe jamás flaqueó, les concede que su predicación dé fruto en los corazones de los hombres.

                    Sin embargo, la Fe de ningún otro confesor fue puesta a prueba con tanta severidad como la de María. Por un lado, la baja autoestima que tenía de Sí Misma bien podría haberle generado dudas sobre la realidad de Sus títulos de Madre de Dios y Corredentora de la Humanidad; por otro lado, la humillación de Jesús, Sus trabajos y el oprobio que sufrió podrían haber sido para Ella, como para tantos otros, motivo de escándalo. Nada, sin embargo, pudo quebrantar Su Fe en el origen divino de Su Hijo ni Su creencia en la misión que Ella misma desempeñaba en la Obra de nuestra Redención. Así, permaneció junto a la Cruz de Jesús moribundo, y fue un testimonio inquebrantable tanto de la Divinidad como de la humanidad de Jesús y de la Verdad de Su misión sobrenatural.

                    Esta Fe de la Virgen María, que resplandeció con tal intensidad en medio de la oscuridad de un mundo incrédulo, es digna de nuestra admiración. Como un faro brillante sobre una roca firme, María resistió las tempestades más feroces, iluminando el mundo con el esplendor de Su Fe.

                    Desde su temprana infancia, María se dedicó a practicar la virtud de la Fe, mereciendo así una profunda comprensión y amor por Dios, al punto de poseer más gracia que la que se encuentra en toda la multitud de Serafines reunidos. Además, tuvo la dicha de ver cumplidas en Sí las promesas del Ángel, promesas que Ella misma, con visión profética, celebró en Su canto triunfal, el «Magníficat». Esta Fe fue, asimismo, el principio de Su exaltación y la fuente de ese singular poder de intercesión que poseería eternamente en el Cielo.

                    Apelemos a María, pidiéndole que interceda por nosotros, para que la lámpara de nuestra Fe nunca se apague, sino que, por el contrario, esta santa virtud siga creciendo y aumentando en nuestras almas.

                    Santo Domingo nació en la localidad de Caleruega, en Burgos, en el seno de la noble familia de Guzmán y de Aza.

                    Desde muy joven, Domingo fue muy dado a la oración, y especialmente devoto de la Santísima Virgen María, a quien eligió como su Madre y Patrona. Completó con éxito Sus estudios en la Universidad de Palencia y, al ser ordenado Sacerdote, se dedicó con gran celo a la salvación de las almas.

                    Cuando se conoció su fervor y la pureza de su Fe, fue invitado a predicar contra los albigenses, una secta de herejes que por aquel entonces asolaba la región de Toulouse. Aceptó de buen grado esta tarea, pero al principio no vio sus esfuerzos bendecidos con abundantes frutos. Entonces suplicó a la Santísima Virgen que le inspirara una manera más eficaz de cumplir con su difícil oficio. Esta gloriosa Virgen se le apareció y le dijo cuán fácilmente podría combatir a los herejes si rezaba la Salutación Angélica en forma de Rosario, según el método que ella misma le explicó. Santo Domingo comenzó de inmediato a propagar esta gran devoción y pronto obtuvo una gran victoria sobre la herejía.

                    Era sumamente devoto de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Transcribió la enseñanza sobre esta verdad en un libro, el cual fue sometido tres veces a la prueba del fuego en presencia de herejes, y en cada ocasión permaneció intacto entre las llamas. Fue incansable en esta cruzada, predicando continuamente la Palabra de Dios y llevando a los pecadores al arrepentimiento. Obtuvo abundantes frutos al propagar la devoción del Santo Rosario, que era muy querida para él.

                    Desde Toulouse, la práctica del rezo del Santo Rosario se extendió a otras regiones, obteniendo excelentes resultados en todas partes. Fue aprobada y generosamente indulgenciada por varios Pontífices Romanos. Domingo, en su ferviente celo por la Gloria de Dios, fundó la Orden de los Frailes Predicadores, cuyo fin era combatir la herejía y defender las Verdades de nuestra Santa Religión con la ayuda de la Virgen María. Falleció serenamente el 6 de Agosto de 1221.


Extraído de "La más bella flor del Paraíso" 
escrito por el Cardenal Alexis-Henri-Marie Lépicier, 
de la Orden de los Siervos de María



jueves, 30 de julio de 2026

ABOLIRÁ DE MODO COMPLETO LA SANTA MISA



                    La Venida Segunda es imprevisible y es previsible a la vez… Es imprevisible desde lejos y en cuanto al tiempo exacto; pero a medida que se aproxime se irá haciendo… no diré cierta, pero sí, como dicen, «inminente». Se olerá en el aire, como las tormentas; pero no por todos, ciertamente, sino por muy pocos...

                    El Anticristo no será un demonio sino un hombre demoníaco, tendrá “ojos como de hombre” levantados con la plenitud de la ciencia humana y hará gala de humanidad y humanismo; aplastará a los santos y abatirá la Ley, tanto la de Cristo como la de Moisés; triunfará tres años y medio hasta ser muerto sirte manu, no por mano de hombre; hará imperar la “abominación de la desolación'’, o sea, el sacrilegio máximo; será soberbio, mentiroso y cruel, aunque se fingirá virtuoso; fingirá quizás reedificar el templo de Jerusalén para ganarse a los judíos, pero para sí mismo lo edificará y para su ídolo Maozím; idolatrará la fuerza bruta y el poder bélico, que eso significa Maozím: fortalezas o munimentos; y quizás adorando ai mismo personal demonio Mavorte o Mane, que adoraron los paganos; pero él será ateo y pretenderá él mismo recibir honores divinos; en qué forma no lo sabemos: como Hijo del Hombre, como verdadero Mesías, como encamación perfecta y flor de lo humano soberbiamente divinizado, como Fuhrer, Duce, Caudillo y Salvador de los hombres, como Resucitado de entre los muertos. Fingirá quizás haber resucitado de entre los muertos; ¿usurpará fraudulenta la personalidad de un muerto ilustre? ¿O restaurará un imperio antiguo ya muerto?

                    ...El Anticristo reducirá a la Iglesia a su extrema tribulación, al mismo tiempo que fomentará una falsa Iglesia. Matará a los Profetas y tendrá de su lado una manga de profetoides, de vaticinadores y cantores del progresismo y de la euforia de la salud del hombre por el hombre, hierofantes que proclamarán la plenitud de los tiempos y una felicidad nefanda. Perseguirá sobre todo la predicación y la interpretación del Apocalipsis; y odiará con furor aun la mención de la Parusía. En su tiempo habrá verdaderos monstruos que ocuparán cátedras y sedes, y pasarán por varones píos, religiosos y aun santos, porque el Hombre del Pecado tolerará y aprovechará un Cristianismo adulterado. 

                    Abolirá de modo completo la Santa Misa y el culto público durante 42 meses, 1.260 días. Impondrá por la fuerza, por el control de un estado policíaco y por las más acerbas penas, un culto malvado, que implicará en sus actos apostasíay sacrilegio; y en ninguna región del mundo podrán escapar los hombres a la coacción de este culto. Tendrá por todas partes ejércitos potentes, disciplinados y crueles. Impondrá universalmente el reino de la iniquidad y de la mentira, el gobierno puramente exterior y tiránico, una libertad desenfrenada de placeres y diversiones, la explotación del hombre, y su propio modo de proceder hipócrita y sin misericordia. Habrá en su reinado una estrepitosa alegría falsa y exterior, cubriendo la más profunda desesperación. En su tiempo acaecerán los más extraños disturbios cósmicos, como si los elementos se desencuadernaran; que él pretenderá dominar en su potencia. 

                    La humanidad estará en la más intensa expectativa, y la confusión más grande reinará entre los hombres. Rotos los vínculos de familia, amistad, lealtad y consorcio, los hombres no podrán fiarse de nadie; y recorrerá el mundo, como un tremor frío, un universal y despiadado sálvese quien pueda. Se atropellará lo más sagrado y ninguna palabra tendrá fe, ni pacto alguno vigor, fuera de la fuerza. La caridad heroica de algunos fieles, transformada en amistad hasta la muerte, sostendrá en el mundo los islotes de la Fe; pero ella misma estará de continuo amenazada por la traición y el espionaje. Ser virtuoso será un castigo en sí mismo, y como una especie de suicidio...


Extraído de "El Apokalipsis de San Juan", 
cuad. III, visión 11, del Padre Leonardo Castellani 


                    

NOTA BIOGRÁFICA

            El Padre Leonardo Castellani nació el 16 de Noviembre de 1899 en Reconquista, Santa Fe, Argentina. En 1913 se incorporó al colegio "La Inmaculada", de los Padres Jesuitas, en donde cursó bachiller en 1917. El 27 de Julio de 1918 ingresó como novicio en la Compañía de Jesús. En 1929 viajó a Roma y allí fue ordenado Sacerdote, el 27 de Julio de 1930. Cinco años después, ya terminados sus estudios en Psicología, Filosofía y Teología, regresó a Argentina. Se dedicó a la docencia y al periodismo, mientras consolidaba su prolífica vocación de escritor: más de 60 títulos, varios de ellos aún inéditos, que abarcan todos los géneros y temáticas. Entregó su alma a Dios el 15 de Marzo de 1981.



miércoles, 29 de julio de 2026

SAN JOSÉ FUE CRECIENDO EN EL AMOR DE DIOS



                    Los padres de San José durante un tiempo fueron estériles, porque Dios quería que José fuera hijo de oración. A los 8 días de su nacimiento, como era costumbre entre los judíos, tuvo lugar la circuncisión y Dios concedió a José, además del Ángel de la Guarda, otro ángel que le fue hablando a lo largo de la vida muy a menudo, especialmente durante el sueño, instruyéndole en todo lo que debía hacer para agradar al Señor. 

                    Sus padres fueron al Templo de Jerusalén cuando llegó el tiempo en que por la Ley, las mujeres que habían dado a luz debían purificarse y ofrecer al niño; y luego rescatarlo según la Ley. 

                    El Demonio muchas veces intentó hacerle daño, pero estaba protegido por los dos ángeles que Dios le había asignado. El Ángel que le hablaba en sueños le advertía de todo lo que tenía que hacer ante las asechanzas del Maligno y José seguía fielmente sus órdenes. Así fue creciendo en el Amor de Dios, sintiendo desde niño un gran amor por Dios y deseando fervientemente la venida del Mesías prometido. 

                    Su madre tuvo una comunicación en sueños del Señor para que cuidara bien a su hijo José, porque tendría la gracia de ver al Mesías y conversar con él. Dios le concedió una inteligencia especial de modo que ya, desde que tenía 3 años, comenzó a leer para consuelo y alegría de sus padres. 

                    Cuando tenía 7 años, un día, mientras dormía, se le apareció el Ángel y le dijo cómo Dios había aceptado su propósito de conservarse virgen por todo el tiempo de su vida y le prometió su favor y ayuda especial. Otra vez entre otras, el Ángel le manifestó en el sueño que Dios le había destinado para hacerle un don muy grande y sublime, aunque no le dijo cuál sería. Pero Dios ya tenía previsto que lo iba a hacer padre adoptivo de Jesús y esposo de María. Él, por su parte, oraba intensamente para que Dios acelerara la venida del Mesías prometido. 

                    En otro sueño el Ángel le comunicó las virtudes que tendría el Mesías, cuando estuviera entre los hombres. Por Pascua iba con sus padres al Templo de Jerusalén y se preparaba con ayuno y oración, como lo instruía el Ángel. Precisamente, estando en el Templo, uno de los días cayó en éxtasis y así estuvo bastante tiempo, disfrutando de la alegría y del Amor de Dios. 

                    Por supuesto que Dios también permitió, como en la vida de todos los grandes Santos, que el Demonio lo tentara y molestara. En su casa fue por medio de algunos jóvenes libertinos, que se burlaban de él. Otra vez fue por medio de una mujer que iba a visitar a su madre y que le hablaba mal sobre José y por ello recibió algunos reproches de su madre, pero él lo ofrecía todo con paciencia al Señor. En alguna ocasión el Demonio lo tentó de vanagloria, como si fuera un Santo, y movía a algunos para que lo alabaran y exaltaran sus virtudes en público. El Demonio lo molestaba de diferentes maneras, pero nunca le fue permitido que lo tentara con respecto a la virtud de la pureza. 

                    Algo muy especial en su vida desde pequeño fue el amor que tenía hacia los enfermos y moribundos. Sabiendo lo compasivo que era, muchos acudían a él para que visitara a los enfermos graves, sobre todo si estaban ya en trance de morir. Una vez el Ángel le manifestó en sueños el gran peligro en el que estaban los moribundos y la necesidad que tenían de ser ayudados en sus últimos momentos. De hecho, los moribundos sentían gran consuelo cuando José los visitaba y oraba por ellos. Los demonios quedaban debilitados por sus oraciones y Dios le dio la gracia de que todos aquellos que en su muerte tuvieran la presencia de José no perecieran en el Infierno, sino que fueran al Limbo de los Justos o Seno de Abraham, aunque tuvieran que pasar por el Purgatorio. A veces, era avisado por su Ángel sobre la necesidad que tenía algún moribundo de sus oraciones y él se despertaba y enseguida se ponía a orar...


Vida de San José
según las revelaciones de Sor María Cecilia Baij,
religiosa a benedictina, mística y escritora



martes, 28 de julio de 2026

ME LIBRÓ DE MI ENEMIGO PODEROSO





Puero Domini David, qui locutus est Domino verba cantici Hujus,
in die qua eripuit eum Dominus de manu omnium inimicorum
ejus, et de manu Saul, et dixit:

Diligam Te, Domine, fortitudo mea. Dominus firmamentum meum,
et refugium meum, et liberator meus. Deus meus adjutor meus,
et sperabo in Eum; protector meus, et cornu salutis meae, et susceptor meus.

Laudans invocabo Dominum, et ab inimicis meis salvus ero.
Circumdederunt me dolores mortis, et torrentes iniquitatis conturbaverunt me.
Dolores inferni circumdederunt me; praeoccupaverunt me laquei mortis.

In tribulatione mea invocavi Dominum, et ad Deum meum clamavi:
et exaudivit de Templo Sancto Suo vocem meam;
et clamor meusin conspectu Ejus introivit in aures Ejus.

Commota est, et contremuit terra; fundamenta montium conturbata sunt,
et commota sunt: quoniam iratus est eis. Ascendit fumus in ira Ejus,
et ignis a facie Ejus exarsit;carbones succensi sunt ab Eo.

Inclinavit Caelos, et descendit, et caligo sub pedibus Ejus. 
Et ascendit super cherubim, et volavit; volavit super pennas ventorum.

Et posuit tenebras latibulum suum; in circuitu Ejus Tabernaculum ejus,
tenebrosa aqua in nubibus aeris. Prae fulgore in conspectu Ejus nubes transierunt;
grando et carbones ignis.

Et intonuit de Caelo Dominus, et Altissimus dedit vocem suam:
grando et carbones ignis. Et misit sagittas suas, et dissipavit eos;
fulgura multiplicavit, et conturbavit eos.

Et apparuerunt fontes aquarum, et revelata sunt fundamenta orbis terrarum,
ab increpatione tua, Domine, ab inspiratione spiritus irae tuae.

Misit de summo, et accepit me; et assumpsit me de aquis multis. 
Eripuit me de inimicis meis fortissimis, et ab his qui oderunt me. 
Quoniam confortati sunt super me; praevenerunt me in die afflictionis meae:
et factus est Dominus protector meus.



Psalmi 17, 1-19, Biblia Vulgata


Del maestro de coro. De David, el servidor del Señor,
que dirigió al Señor las palabras de este canto, cuando Él lo libró
de todos sus enemigos y de las manos de Saúl.

Dijo: Yo Te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, 
mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos. 
Las olas de la Muerte me envolvieron, me aterraron los torrentes devastadores,
me cercaron los lazos del Abismo, las redes de la Muerte llegaron hasta mí.

Pero en mi angustia invoqué al Señor, grité a mi Dios pidiendo auxilio,
 y Él escuchó mi voz desde Su Templo Santo, mi grito llegó hasta Sus oídos.

Entonces tembló y se tambaleó la tierra; vacilaron los fundamentos
de las montañas, y se conmovieron a causa de Su furor; de Su nariz se alzó
una humareda, de Su boca, un fuego abrasador, y arrojaba carbones encendidos.

El Señor inclinó el Cielo, y descendió con un espeso nubarrón bajo Sus pies;
montó en el Querubín y emprendió vuelo, planeando sobre las alas del viento.

Se envolvió en un manto de tinieblas; un oscuro aguacero y espesas nubes lo cubrían 
como un toldo; las nubes se deshicieron en granizo y centellas al fulgor de Su Presencia.

El Señor tronaba desde el Cielo, el Altísimo hacía oír Su voz;
arrojó Sus flechas y los dispersó, multiplicó sus rayos y sembró la confusión.

Al proferir Tus amenazas, Señor, al soplar el vendaval de Tu ira, 
aparecieron los cauces del mar y quedaron a la vista los cimientos.

Él tendió Su mano desde lo alto y me tomó, me sacó de las aguas caudalosas; 
me libró de mi enemigo poderoso, de adversarios más fuertes que yo.

Ellos me enfrentaron en un día nefasto, pero el Señor fue mi apoyo...




domingo, 26 de julio de 2026

SANTA ANA, MADRE DE LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA



                    Dice Jesús: - Los justos son siempre sabios, porque, siendo como son amigos de Dios, viven en Su compañía y reciben instrucción de Él, de Él que es Infinita Sabiduría. 

                    Mis abuelos eran justos; poseían, por tanto, la Sabiduría. Podían decir con verdad cuanto dice la Escritura cantando las alabanzas de la Sabiduría en el libro que lleva su nombre: "Yo la he amado y buscado desde mi juventud y procuré tomarla por esposa". 

                    Ana de Aarón era la mujer fuerte de que habla el Antepasado nuestro. Y Joaquín, de la estirpe del rey David, no había buscado tanto belleza y riqueza cuanto virtud. Ana poseía una gran virtud. Toda las virtudes unidas como ramo fragante de flores para ser una única, bellísima cosa, que era la Virtud, una virtud real, digna de estar delante del Trono de Dios. 

                    Joaquín, por tanto, había tomado por esposa dos veces a la Sabiduría "amándola más que a cualquier otra mujer": la Sabiduría de Dios contenida dentro del corazón de la mujer justa. Ana de Aarón no había tratado sino de unir su vida a la de un hombre recto, con la seguridad de que en la rectitud se halla la alegría de las familias. Y, para ser el emblema de la "mujer fuerte", no le faltaba sino la corona de los hijos, gloria de la mujer casada, justificación del vínculo matrimonial, de que habla Salomón; como también a su felicidad sólo le faltaban estos hijos, flores del árbol que se ha hecho uno con el árbol cercano obteniendo copiosidad de nuevos frutos en los que las dos bondades se funden en una, pues de su esposo nunca había recibido ningún motivo de infelicidad. 

                    Ella, ya tendente a la vejez, mujer de Joaquín desde hacía varios lustros, seguía siendo para éste "la esposa de su juventud, su alegría, la cierva amadísima, la gacela donosa", cuyas caricias tenían siempre el fresco encanto de la primera noche nupcial y cautivaban dulcemente su amor, manteniéndolo fresco como flor que el rocío refresca y ardiente como fuego que siempre una mano alimenta. 

                    Por tanto, dentro de su aflicción, propia de quien no tiene hijos, recíprocamente se decían "palabras de consuelo en las preocupaciones y fatigas". Y la Sabiduría Eterna, llegada la hora, después de haberlos instruido en la vida, los iluminó con los sueños de la noche, lucero de la mañana del poema de gloria que había de llegar a ellos, María Santísima, la Madre Mía. Si su humildad no pensó en esto, su corazón sí se estremeció esperanzado ante el primer tañido de la promesa de Dios. Ya de hecho hay certeza en las palabras de Joaquín: "Espéralo, espéralo... Persuadiremos a Dios con nuestro fiel amor". 

                    Soñaban un hijo, tuvieron a la Madre de Dios. Las palabras del libro de la Sabiduría parecen escritas para ellos: "Por ella adquiriré gloria ante el pueblo... por ella obtendré la inmortalidad y dejaré eterna memoria de mí a aquellos que vendrán después de mí". Pero, para obtener todo esto, tuvieron que hacerse reyes de una virtud veraz y duradera no lesionada por suceso alguno. Virtud de Fe. Virtud de Caridad. Virtud de Esperanza. Virtud de Castidad. 

                    ¡Oh, la castidad de los esposos! Ellos la vivieron, pues no hace falta ser vírgenes para ser castos. Los tálamos castos tienen por custodios a los Ángeles, y de tales tálamos provienen hijos buenos que de la virtud de sus padres hacen norma para su vida. Mas ahora ¿dónde están? Ahora no se desean hijos, pero no se desea tampoco la castidad. Por lo cual Yo digo que se profana el amor y se profana el tálamo.


"El Evangelio como me ha sido revelado", 
escrito por la mística María Valtorta
23 de Agosto de 1944



sábado, 25 de julio de 2026

APÓSTOL SANTIAGO, Glorioso Patrón de España



                    Santiago el Mayor fue uno de los tres Discípulos predilectos del Señor; su madre Salomé, pidió a Jesús Nuestro Señor que sus hijos Santiago y Juan ocupasen puestos destacados en Su Reino, momento que Jesús aprovechó para profetizar a ambos hermanos su Martirio; Santiago fue el privilegiado que asistió a la escena de la Transfiguración y que además fue admitido a presenciar la resurrección de la hija de Jairo; pero sin duda, el mayor gesto de amistad que tuvo Cristo con Santiago, fue cuando recibió el encargo de velar cerca del Maestro en la noche de Gethsemaní.

                    Santiago era natural de Betsaida, como Pedro y Andrés, y también como ellos, se dedicaba a la pesca en las aguas del lago de Genesareth, en compañía de su hermano Juan y de su padre Zebedeo. Un día estaban los dos hermanos remendando las redes, cuando acertó a pasar junto a ellos Jesús, y les dijo: "Venid en pos de Mí, Yo os haré pescadores de hombres". Y ellos, dejando las redes y la familia, le siguieron. Impetuosos y ardientes como el rayo, merecieron que el Maestro les bautizase con el nombre de Boanerges, es decir "Hijos del trueno". Cuando el Señor les preguntó si estaban dispuestos a beber Su cáliz, contestaron a una "Podemos", y desde entonces jamás desmintieron su palabra.

                    Después de la Resurrección de Nuestro Señor, Santiago predicó el Evangelio en Judea, Samaría y, según la venerable Tradición, también llegó a España en el año 36; piadosamente se cree que cuando el Apóstol estaba más desfallecido, recibió la visita en carne mortal de la Virgen María, que aún vivía en Jerusalén. Sería la primera Aparición Mariana reconocida, que tuvo lugar a orillas del río Ebro, en la actual Zaragoza, donde se edificó el primero de los muchos templos marianos de la Cristiandad. 

                    El Apóstol, de vuelta a Jerusalén en el año 42-44, sería martirizado por Herodes Agripa, que ordenó que el Discípulo fuese degollado; sus venerables restos serían trasladados a la que fue su patria evangelizada, España. Sus reliquias serían redescubiertas a principios del siglo IX, cerca de Iría, en Compostela (Campo de la estrella). A partir de la Edad Media, el sepulcro que contiene los venerables huesos del Apóstol, se convertiría en uno de los principales Santuarios de peregrinación del Orbe Católico.

                    Según la Tradición, en el transcurso de la Batalla de Clavijo (en la provincia de La Rioja), era el 23 de Mayo de 844, cuando en pleno combate, irrumpió en el campo de batalla la figura del Apóstol montado sobre un brioso caballo blanco, sosteniendo una espada y un estandarte. Inspiradas por la visión, las tropas cristianas lograron una victoria arrolladora (1).

                    El Papa Urbano VIII declaró oficialmente a Santiago Apóstol como el único Patrón de España en el año 1630.


NOTA 

                    1) “Yo, el rey Ramiro, confiando más en la Misericordia de Dios que en la multitud de mi ejército, una vez atravesadas las tierras intermedias, enderecé mi camino a Nájera, de donde pasé a un lugar que se llama Albelda. Pero, entretanto, los sarracenos, conociendo nuestra venida por los rumores que les llegaron, reunieron contra nosotros todos los de aquende el mar; y avisados por cartas y mensajeros los de allende nos acometieron todos con gran multitud y fuerzas muy poderosas […]. 

                    Cayendo muchos de los nuestros a causa de los pecados, maltrechos y heridos los demás, nos dimos a huir y sin orden llegamos al collado que llaman Clavijo […] y estando yo durmiendo, se dignó aparecérseme, en figura corporal, el bienaventurado Santiago […]. 

                    Poseído yo entonces de mayor asombro, que en modo extraordinario me produjeron tales palabras, el bienaventurado apóstol me dijo: […] Buen ánimo y ten valor, pues yo he de venir en tu ayuda y mañana, con el Poder de Dios, vencerás a toda esa gran muchedumbre de enemigos por quienes te ves cercado […] y para que no haya lugar a duda, tanto vosotros como los sarracenos, me veréis sin cesar vestido de blanco, sobre un caballo blanco, llevando en la mano un estandarte blanco […]. 

                    Armada ya y puesta nuestra gente en orden de batalla, entramos en lucha con los sarracenos y el bienaventurado apóstol de Dios se apareció como lo había prometido, instigando a ambos, pero realmente animando a nuestras huestes para el combate, y entorpeciendo y desbaratando a los contrarios”.  (Extraído de los documentos fundacionales del Voto de Santiago)



martes, 21 de julio de 2026

EXALTADA POR ENCIMA DE LOS COROS DE LOS ÁNGELES



                    "Te suplicamos, Señora Nuestra y Madre de Dios, exaltada por encima de los Coros de los Ángeles, que llenes el vaso de nuestro corazón con la Gracia celestial; que nos hagas resplandecer con el oro de la Sabiduría; que nos sostengas con la Potencia de Tu intercesión; que nos adornes con las preciosas piedras de Tus Virtudes y que derrames sobre nosotros, olivo bendito, el aceite de Tu Misericordia, con el que cubras la multitud de heridas de nuestros pecados; y así merezcamos ser elevados a las alturas de la Gloria Celestial y vivir eternamente dichosos con los Bienaventurados" 


San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia



sábado, 18 de julio de 2026

80º ANIVERSARIO DE SOR MARÍA CONSOLATA BETRONE

  


               Pierina Betrone nació en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de Abril de 1903. Desde muy pequeña estuvo inclinada a la piedad, soñando con ser algún día misionera, por eso, hasta en tres ocasiones intentó consagrarse en congregaciones de vida activa, pero siempre aparecieron impedimentos que cortaron de raíz sus buenas intenciones.

               Su confesor, el Padre Accomasso, le sugirió entonces entrar en el monasterio de Capuchinas de Turín. Pierina, obediente a la voz de su Director, solo acertó a decir "nada me atrae de las Capuchinas"; ingresó en el Monasterio el 17 de Abril de 1929, para tomar el hábito el 28 de Febrero de 1930, momento en el que tornó su nombre de pila por el de María Consolata.

                Fue precisamente en este día que se reveló el Sagrado Corazón de Jesús para rogarle: 

        "Sólo te pido esto: un Acto de Amor continuo".

               A partir de ese momento, viviría una íntima unión con Aquél que es Rey y Centro de todos los corazones. Su nuevo nombre, Consolata, con el que empezaba su vida como Esposa de Cristo, sería el eje de su vida: consolar al Sagrado Corazón de Jesús por tantos pecados e indiferencias. Por eso se resolvió a vivir penitente y abnegada por la Voluntad de Dios, pero oculta a los ojos del mundo ya aún a los de sus Hermanas Capuchinas.

               El 8 de Abril de 1934 hizo los votos perpetuos; Consolata era fiel en sus diferentes labores, como cocinera, zapatera y portera. El 22 de Julio de 1939, sería destinada a la nueva fundación capuchina de Moriondo Moncalieri, donde desempeñó las funciones de enfermera y secretaria.

               Su unión con el Sagrado Corazón de Jesús la llevó a convertirse en "Cirenea" de Cristo, que le reveló Su dolor por un mundo cada vez más hundido en la ruindad y en la miseria del pecado. 

               Por eso, el Divino Corazón le enseñó un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada vez que lo pronunciase salvaría el alma de un pecador y repararía mil blasfemias.

Jesús, María, os amo, salvad almas



               En esa simple fórmula se condensaban los tres amores de todo Cristiano: Nuestro Señor  Jesucristo, la Virgen Santísima y las almas por las que Cristo derramó Su Preciosa Sangre

                El Sagrado Corazón le reveló además:

Piensa en Mí y en las almas. 
En Mí, para amarme; 
en las almas, para salvarlas

 (22 de Agosto de 1934)

               Nuestro Señor le explicó que ese Acto de Amor, debía recitarlo "Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de Mayo de 1936). Y ese mismo Divino Corazón le insistía:

Consolata, di a las almas que prefiero 
un Acto de Amor a cualquier otro don 
que puedan ofrecerme; tengo sed de amor

(16 de Diciembre de 1935)

               El 24 de Septiembre de 1945 sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. En Junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma: "Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.

               Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último Acto de Amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada".

              El 25 de Octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de Noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de Julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de Julio.

               Que este Acto de Amor, "Jesús, María, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.




jueves, 16 de julio de 2026

NUESTRA MADRE Y SEÑORA LA VIRGEN DEL CARMEN

 


                   En un momento de gran aflicción para la Orden del Carmen, el entonces Superior de la misma, San Simón Stock, suplicó a la Madre de Dios que le diese una señal de Su protección. Y el día 16 de Julio de 1251, en el Monasterio de Cambridge, en el Reino Unido, la Santísima Virgen se le apareció con el Divino Niño Jesús y le presentó un Escapulario, prometiéndole que todos los que con él muriesen no padecerían el fuego eterno. “Es, pues, una señal de salvación, salvaguardia en los peligros, alianza de paz y de protección sempiterna”, dijo la Madre de Dios, según la versión que nos transmite el General Grossi en su "Viridarium", escrito entre 1413 y 1426. No serían pocos los que pronto quisieron aprovechar esta Revelación de Nuestra Señora, entre ellos el propio Rey Eduardo II y Enrique, Duque de Lancaster, que vistieron el Escapulario del Carmen hasta la muerte.

                   El sentido de esta Promesa es que la persona que muere con el Bendito Escapulario recibirá de la Virgen María, a la hora de la muerte, la perseverancia en el estado de gracia si está en él, o, en caso contrario, el don de la conversión y de la perseverancia final.

                   La predilección de María Santísima por el Carmen fue confirmada de modo aún más maternal cuando se apareció al futuro Papa Juan XXII, entonces Cardenal Duèze, en Avignon, Francia. Allí Nuestra Señora, ampliaría la Promesa de salvación para los que vistiesen Su Escapulario, ya que le aseguró al futuro Papa que Ella daría una especial asistencia no sólo en esta vida, sino incluso más allá de ella, diciendo que los libraría del Purgatorio el primer Sábado después de su muerte.



CONDICIONES PARA RECIBIR EL BENDITO ESCAPULARIO

                   1ª- Que el Escapulario sea como prescribe la Iglesia, es decir, hecho con dos pedazos de lana (y no de otro material) unidos entre sí por cordones, de forma cuadrangular o rectangular y de color marrón.

                  2ª- Haber  recibido debidamente el Escapulario, es decir, impuesto por un sacerdote con poder para tal (actualmente cualquier sacerdote con uso legítimo de órdenes tiene ese poder).

                   3ª- Que una parte caiga sobre el pecho y otra sobre la espalda. (No es válido llevarlo en el bolsillo o carter

                   4ª- Guardar la castidad cada uno según su estado (perfecta para los solteros y matrimonial para los casados).

                   5ª- Rezar las oraciones prescritas: el Oficio Parvo de la Virgen o en su defecto, el rezo diario del Santo Rosario (al menos 5 Misterios).

                  6ª- OPCIONAL: guardar los días de ayuno propios de la Orden Carmelita, como son los Miércoles, Viernes y Sábados, aparte de la abstinencia de la carne; esta última condición no es obligatoria para los seglares, si bien pueden seguirla según sus circunstancias personales y siempre que cuenten con el beneplácito de un Director y no comprometan la salud corporal.




EL ESCAPULARIO DEL CARMELO ES SÍMBOLO DE LA
CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

                  En Sus recientes Manifestaciones, Nuestra Santa Madre ha querido recordar de alguna manera Su amor por el Escapulario; así por ejemplo la última Aparición de la Virgen en Lourdes tuvo lugar el 16 de Julio de 1858, Festividad del Carmen; también en Fátima, narra Sor Lucía Dos Santos que vio a Nuestra Señora en la Aparición del 13 de Octubre, vestida con el hábito del Carmelo; en 1961, sería en San Sebastián de Garabandal en donde la Madre de Dios volvería a manifestarse, con un Escapulario marrón pendiente del brazo...

                  Estas continuas referencias a Su Bendito Escapulario demuestran que la Virgen María desea que sigamos usando el Escapulario, como medio seguro de entregarnos a Ella y defensa contra los enemigos del alma. Así pues, el Escapulario no sólo es un sacramental, sino un símbolo tangible, una prueba palpable de nuestro amor y entrega a Nuestra Santa Madre, como lo sentenciaría el Papa Pío XII a mediados del siglo pasado:

                  "Todos los Carmelitas que forman por un especial vínculo de amor la misma familia de la Santísima Madre, reconozcan en este memorial de la Virgen (el Bendito Escapulario) un espejo de humildad y castidad; vean en la forma sencilla de su hechura un compendio de modestia y candor; vean sobre todo en esa librea que visten día y noche significada con simbolismo elocuente la oración con la cual invocan el auxilio divino; reconozcan, por fin en ella su Consagración al Corazón Sacratísimo de la Virgen Inmaculada..." (Pío XII, 11 de Febrero de 1950) 

                  Palabras claras del Papa, que serían confirmadas por la vidente de Fátima, Lucía Dos Santos:  "...ahora el Santo Padre lo ha afirmado así al mundo entero, diciendo que el Escapulario es signo de Consagración al Inmaculado Corazón. El Rosario y el Escapulario son inseparables" (Sor Lucía de Fátima, en una entrevista con el Padre Fray Howard Rafferty, O.C.D, el 15 de Agosto de 1950)




EL ESCAPULARIO DEL CARMEN, FUENTE DE INDULGENCIAS

              Indulgencias que podemos conseguir los que llevamos impuesto el Escapulario del Carmen y que podemos aplicar en favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio:

             A) Indulgencias Plenarias

     1. El día que se impone el Escapulario y el que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.

     2. En estas Fiestas de la Orden Carmelita:

a) Virgen del Carmen (16 de Julio)
b) San Simón Stock (16 de Mayo)
c) San Elías Profeta (20 de Julio)
d) Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre)
e) Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz (3 de Octubre)
f) San Juan de la Cruz (14 de Diciembre)
g) Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre).

             B) Indulgencia Plenaria el día de Nuestra Señora del Carmen, 16 de Julio, o en la fecha que exactamente se celebre, tiene concedida una indulgencia plenaria.

             C) Indulgencia parcial: Se gana indulgencia parcial por vestir a diario el Santo Escapulario. Se puede obtener indulgencias además por por besarlo, así como por cualquier otro acto de afecto y devoción. Y no sólo al Escapulario Tradicional, el de tela, sino también a la medalla-escapulario.

    

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miércoles, 15 de julio de 2026

PARA VER TU PODER Y TU GLORIA




Deus, Deus meus, ad Te de luce vigilo. Sitivit in Te anima mea; 
quam multipliciter Tibi caro mea! In terra deserta, et invia, et inaquosa, 
sic in Sancto Apparui Tibi, ut viderem Virtutem Tuam et Gloriam Tuam.

Quoniam melior est Misericordia Tua super vitas, labia mea laudabunt Te. 
Sic benedicam Te in vita mea, et in nomine Tuo levabo manus meas.

Sicut adipe et pinguedine repleatur anima mea, et labiis exsultationis laudabit 
os meum. Si memor fui Tui super stratum meum, in matutinis meditabor in Te.

Quia fuisti adjutor meus, et in velamento alarum tuarum exsultabo. 
Adhaesit anima mea post Te; me suscepit dextera Tua.

Ipsi vero in vanum quaesierunt animam meam: introibunt in inferiora terrae; 
tradentur in manus gladii: partes vulpium erunt.

Rex vero laetabitur in Deo; laudabuntur omnes qui jurant in Eo: 
quia obstructum est os loquentium iniqua.


Psalmi 62, Biblia Vulgata


Oh Dios, Tú eres mi Dios; Te buscaré con afán.
Mi alma tiene sed de Ti, mi carne Te anhela
cual tierra seca y árida donde no hay agua.

Así Te contemplaba en el Santuario,
para ver Tu Poder y Tu Gloria.

Porque Tu Misericordia es mejor que la vida,
mis labios Te alabarán.

Así Te bendeciré mientras viva,
en Tu nombre alzaré mis manos. 

Como con médula y grosura está saciada mi alma;
y con labios jubilosos Te alaba mi boca.

Cuando en mi lecho me acuerdo de Ti,
en Ti medito durante las vigilias de la noche.

Porque Tú has sido mi socorro,
y a la sombra de Tus alas canto gozoso.
A Ti se aferra mi alma; Tu diestra me sostiene.

Pero los que buscan mi vida para destruirla,
caerán a las profundidades de la tierra.

Serán entregados al poder de la espada;
presa serán de las zorras.

Mas el rey se regocijará en Dios;
y todo el que por Él jura se gloriará,
porque la boca de los que dicen mentiras será cerrada.