sábado, 22 de marzo de 2025

LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DOLOROSA DE CASTELPETROSO, "vestigios de la Divina Misericordia"



                    La historia de las Apariciones de María Santísima Dolorosa de Castelpetroso se inició tal día como hoy, el 22 de Marzo pero de un lejano 1888Bibiana Cicchino y Serafina Valentino, dos campesinas de la zona, se encontraban en las cercanías de un lugar denominado “Cesa tra Santi” (Cesa entre los Santos) para trabajar en un pedazo de tierra; habían llevado con ellas a dos ovejas pero por la tarde se dieron cuenta que una había desaparecidodecidieron separarse para ir a buscarla. Removiendo entre las hierbas altas y arbustos, Fabiana ve a la oveja frente a una gruta de la cual provenía una extraña luz. Llena de curiosidad por el aquel resplandor la buena mujer se acercó y se encontró frente a una visión celestial; en la intensidad de la luz se reconocía la Imagen de la Dolorosa María Santísima, arrodillada con Su Hijo muerto ante Sus pies, la mirada hacia el Cielo y los brazos estirados, al modo sacerdotal, en señal de ofrenda de Su Hijo al Eterno Padre.

Segunda Aparición

                    Después de un primer momento, el 1° de Abril del mismo año de 1888, Domingo de Pascua, la Aparición se renovó y esta vez también Serafina pudo contemplar a la Virgen Dolorosa.

                    Las noticias sobre las Apariciones se difundieron muy pronto entre el pueblo, y no obstante a que muchos dijeron que las dos campesinas solo eran mentirosas, otros comenzaron a peregrinar hacia Lugar Santo, donde fue puesta una Cruz para recordar lo que había sucedido.

Tercera Aparición

                    Monseñor Francesco Macarone Palmieri, Obispo de Bojano, fue nombrado Delegado Apostólico por el mismo Santo Padre León XIII, que le encargó la tarea de inspeccionar la cueva de las Apariciones en nombre de la Santa Sede. El 26 de Septiembre de 1888, se dirigió al lugar de las Apariciones para indagar sobre las presuntas visiones y también tuvo la gracia de ver a la Virgen Dolorosa, tal y como se le había aparecido a las dos campesinas, dando fe de su testimonio por escrito con las siguientes palabras: "Con alegría puedo decir que los portentos de Castelpetroso son los últimos vestigios de la Divina Misericordia, para devolver a las almas perdidas al buen camino. También puedo testificar que, habiendo acudido yo mismo al lugar sagrado y concentrado en la oración, tuve la aparición de la Virgen".



Milagros

                    A las Apariciones se agrega otro evento extraordinario: a los pies del precipicio aparece una fuente de agua, que resultó ser milagrosa.

                    Las noticias sobre los hechos prodigiosos de Castelpetroso se difundieron rápidamente a través de la Estampa; particular atención fue dada de la revista boloñesa “El Siervo de María”, de la cual era director el Conde Carlo Acquaderni.

                    A finales de 1888, Acquaderni se dirigió personalmente a “Cesa tra Santi”, junto a su hijo, Augusto,  de 12 años, gravemente enfermo de tuberculosis ósea, para pedir la gracia de la curación. Augusto bebió el agua de la fuente a la vez que se encomendaba a la intercesión de la Virgen Dolorosa y de inmediato se sintió mejor; tras nuevos exámenes los médicos no aciertan a entender la inexplicable curación.

Cuarta Aparición

                    A los inicios de 1889, después de los estudios médicos que aprobaban la milagrosa curación, Acquaderni y Augusto regresaron nuevamente al acantilado para agradecer a la Virgen la curación del muchacho, y ésta vez fueron ellos los agraciados en verla, en la misma actitud de aquella de las visiones anteriores.



El Santuario

                    Y para darle las gracias a la Madre Dolorosa, quiso el Divino Espíritu Santo, manifestar al Conde Carlo Acquaderni la idea de edificar un Templo en honor de la Santísima Virgen. Encontrando soporte y colaboración con el Obispo Macarone Palmieri, juntos empezaron a movilizarse para buscar fondosle encargaron al ingeniero Francesco Gualandi de Bolonia para proyectar la majestuosa obra.

                    El 28 de Septiembre de 1890, se bendijo y colocó la primera piedra del Santuario de la María Santísima Dolorosa de CastelpetrosoMonseñor Francesco Macarone, con un encendido sermón, dio oficialmente el inicio a los trabajos.



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