miércoles, 8 de enero de 2020

EL APOSTOLADO EN REDES SOCIALES


              La mejor manera de hacer Apostolado Católico en estos días de confusión, es dando a conocer la Doctrina de siempre, el Magisterio y las enseñanzas infalibles de los Romanos Pontífices, aquella Doctrina que no tiene corrupción alguna y que ayudó a santificar a nuestros mayores.

              NO HAY TIEMPO ni lugar para andar con novedades, pues Jesucristo Nuestro Señor nos dio una Enseñanza clara y concisa para nuestra salvación y nuestro deber es practicarla y propagarla, teniendo a la vista siempre que la mejor prédica es el EJEMPLO personal.

               CONFIAMOS PLENAMENTE en la Promesa que sobre Pedro pronunció Nuestro Señor: la indefectibilidad de la Santa Iglesia, que hoy se encuentra en cada alma que aún profesa la genuina Fe Católica, con aquellos sacerdotes y Obispos válidamente ordenados y que de la misma forma profesan la Fe Católica en su integridad.

               Desde esta página deseamos continuar batallando, y qué mejor manera de hacerlo que con la confianza puesta en Aquella que nunca desampara, Nuestra Santa Madre la Virgen María, a quien nos acogemos como fieles esclavos de amor y a quien entregamos esta sencilla labor en favor de las almas y para mayor honra y Gloria de Su Hijo Nuestro Señor Jesucristo.


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2020, AÑO DE NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ


              Lejos de ser una exageración, es de justicia honrar a San José con los títulos de Padre y Señor, pues esa fue su misión en la tierra: ser padre putativo de Cristo Nuestro Señor, quien a su vez, le fue siempre obediente, como perfecto hijo. 

               San José acompañó, protegió, educó al Redentor de los Hombres, al que además enseñó su propio oficio de artesano. Cristo Nuestro Señor, a través de su padre adoptivo, conoció el sentido del trabajo y los rigores de la pobreza material, pues, a pesar de que San José descendía de la familia del Rey David, fue un humilde trabajador; dotado de la virtud de la laboriosidad, jamás dejó de cumplir con su deber de alimentar y custodiar a Jesús y a María, los dos Tesoros que el mismo Dios le había confiado y que San José, obediente a la Voluntad Divina, aceptó con sincero amor.




              ¡Cuántos sinsabores colmaron la existencia terrenal de San José!. El duro trabajo del taller, los clientes que tal vez se aprovechaban de su bondad y no le pagaban, los acreedores que le buscarían para saldar deudas... San José, homo faber, hombre trabajador, supo lo complicado que es sustentar a una familia, padeció la precariedad del trabajo y sin embargo, nunca abandonó la humilde tarea del taller de Nazareth, que a pesar de las modestas ganancias, suponían el sustento de la Sagrada Familia. Por eso se cree, que al morir San José, su hijo, Nuestro Señor mismo, lo sustituyó en la faena, hasta que la dejó para dedicarse a predicar, en el período que conocemos como Vida Pública de Jesús.

               Vemos pues cómo San José, con su condición de artesano, colmado de pobreza material, de no ser un hombre docto en ninguna ciencia humana, fue el varón elegido por el Cielo para ser Esposo Virginal de la Madre de Dios y después Padre Adoptivo de Cristo Nuestro Señor... porque "Dios enaltece a los humildes" (1) la figura de San José se convierte en perfecto modelo de seguidor de Cristo, pues ningún otro varón amó más al Divino Niño Jesús, ningún otro hombre lo cuidó, besó y abrazó con igual afecto al de San José su padre, que también ahora, ocupa un lugar privilegiado en el Trono Celestial, junto a Jesús y a su Esposa María, y desde donde intercede, por ti, por mí y por la Iglesia Universal.

               San José, Padre, Esposo, Custodio... todos los títulos son pocos para honrar al varón lleno de virtudes que siempre siguió los dictados del Altísimo: aceptó a María Virgen cuando ya estaba embarazada y esperaba al Hijo de Dios; no dudó en poner a salvo al Niño y a Su Madre cuando el cruel Herodes organizó la Matanza de los Inocentes. Acometió el difícil regreso desde el exilio de Egipto. Trabajó a destajo para sostener el hogar humildísimo de Nazareth... todo lo hizo y lo sufrió San José por amor a Jesús y a María, sus dos únicos amores. Ningún otro hombre les ha amado tanto, a ningún otro aman Ellos con tanta devoción, pues le deben el alimento de la vida terrenal y la defensa de la casa de Nazareth.




               Que la vida de Nuestro Padre y Señor San José, sea siempre aliento para continuar en la senda que Dios te ha señalado, aunque no entiendas o no veas con claridad; a ejemplo de San José, reza, trabaja y confía siempre en la Providencia de Dios. Cuando afloren las dificultades, busca la compañía de San José, comparte en oración tus fatigas y dificultades cotidianas, en el trabajo, en casa... San José, que es Padre, Maestro, Guardián, sabrá interceder por tu causa y pronto encontrará remedio y consuelo a tu necesidad. Hónrale ahora compartiendo esta publicación y no desaproveches la ocasión para imitar el ejemplo del Patriarca San José: sean siempre Jesús y María tus grandes Amores.


Padre Alfonso del Santísimo Sacramento



NOTAS ACLARATORIAS

     1 Libro de Job, cap. 5, vers. 11


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martes, 7 de enero de 2020

INTIMIDAD CON CRISTO: Los atascos en la Vida Espiritual. Parte I


               Los hombres se atascan a veces ante obstáculos enormes, y a veces -es interesarlo señalarlo- ante obstáculos minúsculos. Un mero punto de pecado, de no perseverancia, de falta de correspondencia a la gracia, puede detener toda la vida espiritual de una persona.


               Los atascos en la vida espiritual tienen todo tipo de variantes. Su naturaleza depende del obstáculo en el cual el hombre se atasca.


               Los voluptuosos son aquellos que tienen afecto a los deleites sensuales; a otros les gusta la acción, el movimiento, actuar por actuar. Hay también, naturalmente, otros que tienen apego a las dos cosas al mismo tiempo.


               Entre los voluptuosos, podemos encontrar a quienes cuyo placer no es tanto físico, ni espiritual, sino más bien interior.





               Pero, lo que caracteriza propiamente a un atasco es el hecho de negarse a salir del atolladero. Se puede tener un defecto, y no estar atascado en él. Quien, al ser avisado de un defecto se esfuerza por combatirlo no puede ser considerado atascado, sino en la actitud de abandonarlo.


              ¿Qué es propiamente un atascado? Es alguien que tiene un defecto y adquiere en relación a él un apego tal que no quiere corregirse por mucho que se le diga.


             Ese defecto puede no ser necesariamente un pecado mortal. Puede ser un pecado venial, puede ser un hábito que sea incluso un pecado "venialísimo". Pero en la medida en que la persona no quiere renunciar a ese punto, se atasca, y por eso podemos decir que la vida espiritual es una montaña en cuya pendiente se puede atascar uno a cualquier altura.


              Hay quien se atasca muy alto. Es el caso de Fray Ignacio, hermano lego que, después de abandonarlo todo, se apegó a una cerradura. Ello dio origen a un proceso que acabó con su expulsión del convento. Era un hombre que estaba a cierta altura de la vida espiritual, pero se atascó por apego a un objeto. Naturalmente, no había sólo un apego a un determinado objeto, sino también a algo interior a lo que no quería renunciar.


               Cuanto mayor es la altura alcanzada, tanto menor es la bagatela por la cual se atasca uno. Hay una especie de enfermedad de las alturas, pues quien a cierta altura no se ha dejado atascar por miedo a los leones es capaz de parar más arriba por causa de una mariposa. Hay una especie de vértigo en la vida espiritual, un tremendo complejo contra el cual es preciso defenderse con diez mil precauciones.

               Tenemos atascos, por lo tanto, a todas las alturas de la vida espiritual. Cuando a veces conversamos con ciertas personas, vemos que son buenas, que tienen cualidades. Sin embargo, hay algo en ellas que nos da la impresión de estar medio aguado. Vamos a ver lo que pasa: ¡es que se han atascado! Han encontrado un punto cualquiera del cual deberían desapegarse y no han querido hacerlo. Se han aferrado a aquello y a partir de ese momento el dinamismo de la vida espiritual ha empezado a cambiar de figura y a esclerosarse.

              Existe una enfermedad en la que las venas que alimentan el corazón van obstruyéndose y hacen que una parte del órgano muera, a pesar de que continúa latiendo. Miramos a la persona: está andando y de repente tiene un infarto y se para. Se le ha quedado una parte del corazón como muerta.

               Cuando los atascos empiezan a multiplicarse, a partir de cierto momento obligan a la vida espiritual a pararse. En una persona que ya está en estado habitual de gracia o en una fase más alta de la vida espiritual, los atascos son semejantes a las pequeñas obstrucciones que aparecen en el sistema venoso del corazón. De repente, una vena se bloquea y un punto se queda como muerto.

               Un hábito puede ser causa de un atasco. Por ejemplo, digamos que yo tenga la costumbre de llegar y ocupar este sitio, con la generosa condescendencia del sacerdote que nos acompaña, que nunca quiso aceptar sentarse aquí. Llego un día y lo encuentro sentado en este sitio. Él está en su derecho, porque el orden natural de las cosas es ese. Pero yo pienso que no se ha dado cuenta de que está ocupando mi sitio y me quedo de pie un rato. Me quedo molesto porque no me ha cedido el sitio. Él hace algún pequeño gesto, aquello me envenena y el sacerdote se me atraganta. Después, sobre aquella dificultad cae polvo infectado y, como se dice, surge una tirantez.

               ¿Qué es lo que ha ocurrido? Un hábito ha sido contrariado. Un pequeño hábito que ha resultado en un apego, en una especie de indisposición crónica.

               En general, cuando encontramos a alguien que progresa en la vida espiritual, vemos que arrastra tras de sí una cola de apegos de ese género que cuesta hacer que caigan del camino. Así pues, vemos que éste es un problema fundamentalísimo de la vida espiritual. Mientras uno no se ha atascado, va avanzando hacia adelante, pero cuando sobreviene el atasco se deja de caminar. 

              Todo el mundo tiene tendencia a atascarse, aunque no se dé cuenta. Y el peor atasco es el que no se percibe.

              ¿Cómo desatacarse? El misterio está en que, dada la psicología del fenómeno, cuando una persona está atascada, se le pueden dar razones más razonadas y razonables que no sirven para nada. Se queda como el pueblo romano en la idolatría: de nada sirve darle argumentos.

              Hay graduación en el atasco. Hay atascos que no desean, no esperan y no intentan salir de la situación en la que se encuentran.

              Meten la cabeza en el barro y no quieren saber de nada más. Si se va a hablar de ellos, se enfadan echan pestes, gritan, se quedan resentidos. Solamente quieren enfrentamientos, no quieren saber nada de conversiones. Eso puede ocurrir también en las altas etapas de la vida espiritual.

               Hay otros que están atascados, pero desean salir. Conocí a un borracho que iba por la vida diciendo: "Si fuera capaz de no beber, ¡qué bueno sería! Yo preferiría no beber". Él desearía no beber, pero no tiene ninguna esperanza de salir de esa situación y ni siquiera lo intenta. Está sumergido en el barro, pero tiene la cabeza fuera del lodo. Es un grado menos profundo de atasco.

                Hay un grado aún menos profundo de atascos, un poco más curable. La persona desearía avanzar y tiene cierta esperanza de conseguirlo: "Algún día vendrá en que algo pasará en mi vida y me desatascaré".

               Esa situación es comparable a los que viven endeudándose y dando sablazos a todo el mundo. Dicen: "Cuánto me gustaría no ser un sablista. Espera, que un día me toca la lotería y cuadro mis finanzas. Entonces, nunca más dará sablazos a nadie".

               Ellos saben cuán improbable es que les toque la lotería. Pero en fin, al menos tienen una cierta esperanza de salvarse: "Al final de mi vida, en Su Infinita Misericordia, Dios ha de perdonarme y acabaré salvando mi alma".

               Todos esos atascados tienen alguna esperanza de salir de su situación. No están enteramente desesperados.

(Continuará...)


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira 
Comentarios al Libro "El gran medio de la Oración", 
de San Alfonso María de Ligorio



...CUANDO NO PENSABA EN VOS...






domingo, 5 de enero de 2020

EL SANTO NOMBRE DE JESÚS, el Nombre en el que somos salvos




"Por eso Dios lo exaltó y le concedió un nombre 
superior a todo nombre, para que, 
ante el Nombre de Jesús, toda rodilla se doble, 
en el Cielo, la tierra y el abismo; y toda lengua confiese 
para Gloria de Dios Padre: ¡Jesucristo es Señor!" 

(Carta de San Pablo a los Filipenses cap. 2, vers. 9-12.)

               El Santo Nombre de Nuestro Salvador, procede del hebreo Yeshúa ( יֵשׁוּעַ ), y significa "El Salvador". Era un nombre común en el judaísmo del siglo I, sin embargo, este nombre cobrará su verdadero sentido en Nuestro Señor Jesucristo, por cuanto Él es el Salvador del Género Humano. Su Santísimo Nombre será impuesto desde el Cielo, como se lo anunció San Gabriel a la Virgen María: “mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús” (Evangelio de San Lucas, cap. 1, vers. 31).

               El amor que sintieron ya los cristianos de los primeros siglos hacia el nombre del Señor Jesús, Salvador, según nos consta por los escritores apostólicos y por la tradición, y que no sólo informó sus vidas sino que los llevó hasta confesar públicamente su fe y padecer el martirio por esta causa

                Durante el Concilio de Lyon, año 1274, el Papa Gregorio X dictó una Bula encaminada a desagraviar los insultos que se manifestaban contra el Nombre de Jesús. Las Órdenes de los Dominicos y los Franciscanos fueron las encargadas de custodiar y extender dicha devoción por toda Europa. Así, el Papa Gregorio X, escribió una carta al Beato Juan de Vercelli, el entonces Maestro General de los Dominicos, donde declaraba, "Nos, hemos prescrito a los fieles… reverenciar de una manera particular ese Nombre que está por encima de todos los nombres…".

               A partir del siglo XI adquirió gran auge por el influjo sobretodo de los monasterios en donde esta devoción tuvo una característica especial en su fervor, cuyo insigne testimonio es el himno "Iesu dulcis memoria" (1) atribuido a San Bernardo de Claraval.

              No fue hasta el año 1530, cuando el Santo Nombre de Jesús se instituyó como Fiesta Litúrgica por el Papa Clemente VII, como Oficio propio de la Orden Franciscana. Posteriormente, en el año 1721, el Papa Inocencio VI la estableció como Fiesta para toda la Iglesia.



Letanía de Alabanzas al
Santo Nombre de Jesús

(en versión para imprimir; toque sobre la imagen para verla en su tamaño original)






NOTA ACLARATORIA:

1) Himno Jesu Dulcis memoria, atribuido a San Bernardo


LATÍN

Jesu dulcis memoria
Dans vera cordis gaudia:
Sed super mel et omnia
Ejus dulcis praesentia.


Nil eanitur suavius,
Nil auditur jucundius,
Nil eogitatur dulcius,
Quam Jesus Dei Filius.


Jesu, spes poenitentibus,
Quam pius es petentibus!
Quam bonus te quaerentibus!
Sed quid invenientibus?


Nec lingua valet dicere,
Nec littera exprimere:
Expertus potest credere,
Quid sit Jesum diligere.


Sis, Jesu, nostrum gaudium,
Qui es futurus praemium:
Sit nostra in Te gloria,
Per cuncta semper saecula.



ESPAÑOL

Oh Jesús de dulcísima memoria,
Que nos das la alegría verdadera:
Más dulce que la miel y toda cosa
Es para nuestras almas tu presencia.


Nada tan suave para ser cantado,
Nada tan grato para ser oído,
Nada tan dulce para ser pensado
Como Jesús, el Hijo del Altísimo.


Tú que eres esperanza del que sufre,
Tú que eres tierno con el que te ruega,
Tú que eres bueno con el que te busca:
¿Qué no serás con el que al fin te encuentra?


No hay lengua que en verdad pueda decirlo
Ni letra que en verdad pueda expresarlo:
Tan sólo quien su amor experimenta
Es capaz de saber lo que es amarlo.


Sé nuestro regocijo de este día,
Tú que serás nuestro futuro premio,
Y haz que sólo se cifre nuestra gloria
En la Tuya sin límite y sin tiempo.



sábado, 4 de enero de 2020

LA COMUNIÓN REPARADORA de los PRIMEROS SÁBADOS


               Nuestra Santa Madre, en Su Aparición en Fátima el día 13 de Julio de 1917, anunció: “Para impedir la guerra vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados”




               La que había sido la principal vidente de Nuestra Señora en Fátima, Lucía Dos Santos, contaba en 1921 con 14 años de edad, cuando decidió ingresar en el Colegio de las Hermanas Doroteas en la localidad de Vilar, cerca de Oporto; en 1928, sintiendo deseos de consagrarse por entero a Dios, se une a las Hermanas como postulante y se traslada al Convento de esta Orden en Tuy, Pontevedra (Galicia, España), para más tarde ser trasladada al convento que tenían en la ciudad de Pontevedra, donde el 10 de Diciembre de 1925 se le volvería a aparecer la Virgen Santísima.

                En esa nueva ocasión, Lucía narra que vio a la Madre de Dios sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Virgen Nuestra Señora puso Su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía Su Corazón rodeado de espinas. El Niño le dijo entonces: 

          "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: 


          "Mira, hija mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."


REPARACIÓN SABATINA EN HONOR DEL 
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA




DEPRECACIONES

    I.- Os venero, amabilísimo Corazón de María, que ardéis continuamente en vivas llamas de Amor Divino; por él suplico, Madre mía amorosísima, abraséis mi tibio corazón en ese divino fuego en que estáis toda inflamada.

Rezar Avemaría 

    II.- Os venero, Purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella os pido, Madre mía Inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad.

Rezar Avemaría 

    III.- Os venero, afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la pasión y muerte de Vuestro querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a Su Divina Majestad; dignaos, Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias, que está recibiendo de los pecadores el Divino Corazón de mi adorable Redentor.

Rezar Avemaría



viernes, 3 de enero de 2020

PRIMER VIERNES DEL AÑO: comencemos desde hoy la necesaria Reparación al Sagrado Corazón de Jesús


LOS PRIMEROS VIERNES DE MES 
consiste en una tradicional devoción hacia el Sacratísimo Corazón de Jesús, 
que Éste mismo pidiera a Santa Margarita María, religiosa salesa, 
el 16 de Junio de 1675, en el Monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial, Francia. En España, el Padre Bernardo de Hoyos, desde 1735,
fue el principal impulsor de esta práctica de la
Comunión de los Primeros Viernes




Condiciones para ganar esta gracia

          1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (sin estar en pecado mortal). Se recomiendo acercarse a la Confesión, a fin de estar en total estado de gracia, y todo ello, siempre con la piadosa intención de reparar los ultrajes de desamor hacia el Sagrado Corazón de Jesús.

          2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús; hacerlo especialmente por aquellos que debieran hacerlo y no lo hacen. Pedir a Jesús la gracia de alcanzar la perseverancia final.

          3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento del Altar; por eso, al terminar la Santa Misa, o ya recogido en tu casa, procurare situarte como si estuvieras ante el Sagrario y acompaña a Jesús en la soledad del Tabernáculo.




Toque sobre la imagen para verla en su tamaño original; 
se recomienda su copia y difusión como apostolado en favor
del Sagrado Corazón de Jesús


            Fíjate bien en esta Promesa, consoladoras palabras salidas de los labios de Nuestro Señor y que un día bendito, fueron confiadas a Santa Margarita María de Alacoque, la Apóstol del Sagrado Corazón de Jesús. Nos promete el Señor la gracia de la perseverancia final, que es sinónimo de la SALVACIÓN ETERNA.

              ¡Cuánto nos ama el Sagrado Corazón! A pesar de nuestros pecados y negativas de entregarnos a Él, porque muchas veces preferimos -como locos- las miserias de este mundo, nos da muestras de Su Amor y nos tiende la mano para darnos aliento en un mundo que cada vez anda más desorientado.

               Nos pide tan poco y le damos... ¡NADA! ¿Con qué derecho nos quejamos?. Qué desfachatez la nuestra que apenas le damos unas migajas del tiempo libre, cuando TODO lo deberíamos hacer pensando en darle gloria, buscando en todo momento agradarle.

             ¿Será acaso tan pesado para ti, acercarte al confesonario para limpiar tu alma y luego ir a recibirlo en la Sagrada Comunión?. Con este sencillo gesto, realizado NUEVE PRIMEROS VIERNES de mes -o mejor, cada primer viernes durante todo el año- estaremos seguros de ser merecedores de tan importante Promesa.

               Sencilla práctica, pero con inestimables consecuencias para el alma. No desoigas más la voz de Aquél que te busca sin descanso. Sé un buen devoto del Sagrado Corazón, y comparte este artículo, para que otras almas se arrimen al que, como decía Santa Margarita, "es el Trono de las Misericordias, donde los más pecadores son los mejor recibidos".







jueves, 2 de enero de 2020

PRIMER JUEVES DE MES: Oremos por la Santidad de nuestros Sacerdotes


                En el tradicional esquema de piedad de La Semana del Buen Cristiano dedicamos el día Jueves al Misterio Eucarístico y a orar por la santidad de los sacerdotes católicos; lo hacemos precisamente este día porque fue Nuestro Señor mismo quien eligió el Jueves Santo para instituir el Sacerdocio Católico y el Santo Sacrificio de la Misa. 

                De forma sencilla explicaba esto mismo el Romano Pontífice Pío XI en la Encíclica "Sobre el Sacerdocio Católico"; hacía poco de la valiente entrega de tantos Sacerdotes en México, que dieron su vida por Dios y Su Santa Iglesia. Transcurridos unos meses, aquella entrega martirial de los cristeros mexicanos, sería nuevamente rubricada en la Madre Patria, donde también miles de seglares, Sacerdotes, religiosos y algunos Obispos, fueron asesinados por el simple hecho de ser católicos.

               Por tanta sangre derramada por nuestros Gloriosos Mártires, los sacerdotes de hoy debemos dar valiente testimonio de ser hombres de Dios, íntegros, austeros, pobres y dispuestos siempre a abrazar la cruz martirial de la indiferencia o marginalidad.








LA APOSTASÍA ACTUAL: Los Católicos no deben someterse a Falsos Pastores


                Durante la primera oración del Canon de la Santa Misa Tradicional, que comienza con "Te igitur", el sacerdote en los tiempos normales debe recitar "un cum Papa nostro..." ¿Qué significa esta breve frase: "una cum", una con?

               Unidos en la Fe, unidos en el Gobierno, unidos en Misa y en los Sacramentos.. unidos... ¡este es el significado! ¿Puede un Sacerdote Tradicional recitar honestamente en el Canon de la Misa "una cum Franciscum"? ¿En qué consiste esa unión con Francisco?: En las enseñanzas conciliares, en el gobierno, en la nueva misa y en los sacramentos oficiales...




               Después del Concilio Vaticano II, se hizo necesario que los neo-liberales se deshicieran del Santo Sacrificio de la Misa porque les suponía una barrera con los protestantes. En nombre del ecumenismo, seis teólogos protestantes que representaban al Consejo Mundial de Iglesias, la Iglesia Luterana, la Iglesia Anglicana y la Iglesia Presbiteriana, participaron activamente en la comisión especial establecida por Pablo VI para reescribir la Misa. El resultado final de esta comisión, como sabemos, fue el Novus Ordo Missae, el Nuevo Orden de la Misa, que de ninguna manera representa más el Sacrificio propiciatorio del Calvario, sino que lo definieron con las propias palabras de Lutero, "La Cena del Señor".

               En los últimos años, la jerarquía moderna ha promulgado diariamente estos errores con sus "enseñanzas ordinarias y universales". Jorge Bergoglio, repite regularmente los principios falsos y masónicos de la libertad religiosa una y otra vez y practica el ecumenismo falso, no solo con los protestantes, sino también con los no cristianos.

               ¿Cómo puede la jerarquía moderna representar el Magisterio Infalible de la Iglesia Católica? ¿Cómo pueden los "Papas" del Concilio Vaticano II representar la Roca sobre la cual Cristo fundó la Iglesia? ¿Pueden las palabras del Concilio Vaticano I "en las enseñanzas de la Sede Apostólica, la religión católica siempre se ha mantenido impecable" y "esta Sede de San Pedro siempre está intacta de cualquier error" puede aplicarse a la jerarquía moderna?

               El Católico que opta por ser sedevacantista, reconoce honestamente que su Fe no es actualmente la misma que la de Jorge Bergoglio y la Iglesia Conciliar. Reconoce que actualmente no está sujeto ni obedece a Francisco. Como Católico Tradicional, el sedevacantista cree y profesa todas las Enseñanzas de la Santa Iglesia Católica, y esta profesión de la Verdadera Fe incluye el rechazo de las falsas enseñanzas del Concilio Vaticano II.




Monseñor Marco Antonio Pivarunas, Obispo
Superior General de la Congregación 


miércoles, 1 de enero de 2020

FIESTA DE LA CIRCUNCISIÓN de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


            La circuncisión es el símbolo de la Alianza entre Yahveh y el pueblo judío, el predilecto de Dios hasta la muerte en Cruz de Nuestro Señor, que abolió dicha Alianza. 

            "Dijo Dios a Abraham: [...] ‘todos vuestros varones serán circuncidados. Os circuncidaréis la carne del prepucio y eso será la señal de la alianza entre Yo y vosotros" (Libro del Génesis, cap. 17).

            Y el momento de realizarla, un momento muy concreto y preciso que determina con toda exactitud el Libro del Génesis:

            "A los ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón" (Libro del Génesis, cap. 17, vers. 12).

              La Virgen María, Nuestra Santa Madre y Su casto esposo San José, obedientes a la Ley de Dios, llevaron al Niño Jesús al Templo para cumplir con el precepto:

            "Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el Ángel antes de ser concebido en el seno" (Evangelio de San Lucas, cap. 2, vers. 21)




              Es sabido que las grandes fiestas litúrgicas Pascua, Pentecostés, Navidad, Etc., gozan del privilegio de extender su celebración durante ocho días, es lo que llamamos la Octava. Sin embargo La Octava de Navidad es a mi parecer una de las que más significado litúrgico tiene pues encierra en sí misma un misterio más a considerar. Nos narra el Evangelio de San Lucas (2, 1) que escucharemos este día que: “Llegado el día octavo, en que debía circuncidarse al Niño, se le llamó con el nombre de Jesús, nombre que le dio el ángel antes de ser concebido.” De este texto toma entonces su nombre una de las tres Fiestas que la Liturgia romana celebra este día.

               Sí, tres Fiestas, y es que aunque normalmente nos referimos a este día solo como la Fiesta de la Circuncisión del Señor, aún la nota del Misal de Dom Gaspar Lefebvre nos refiere que la primera es la que se designa en los sacramentarios romanos con el título de Octava del Señor de ahí que tome algunos de los textos propios de la Misa de Navidad (Introito, Gradual, Ofertorio y Comunión). 

                La segunda Fiesta corresponde posiblemente a la dedicación de la Iglesia de Santa María la Antigua en el foro. Un vestigio de esta fiesta la encontramos en las oraciones de la Misa de este día que cantan de manera bellísima la Maternidad de María.

                La tercera Fiesta la de la Circuncisión se remonta al siglo VI y es precisamente la que mencioné al comenzar esta pequeña nota.

                Recordemos que el nombre que le fue puesto a Nuestro Señor a los ocho días de Su Nacimiento, encierra la sustancia de Su Misión en la tierra: Él es el Salvador, “Él salvará a Su pueblo de sus pecados” había anunciado el Ángel. Supliquemos pues en este primer día del año que los efectos de Su Obra Salvadora se hagan eficaces en nuestra vida, en nuestras familias, en la pobre sociedad sin Dios en que vivimos, y claro, también en nuestra amada Iglesia en estos días tan humillada, atacada y perseguida desde fuera, pero más gravemente desde dentro. 

                Supliquemos esta gracia por la intercesión de nuestra Señora la Bendita Madre de Dios y los invito a hacerlo con las palabras de la oración colecta de este día: 

                “Oh Dios que por la fecunda virginidad de la Bienaventurada Virgen María, procuraste al género humano la gracia de la Salvación Eterna: haznos sentir la eficacia de Su intervención, por la cual nos fue dado recibir al Autor de la Vida, Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, el cual vive y reina contigo en unión del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén."