viernes, 7 de febrero de 2020

"...LA LLAVE QUE ABRE LOS TESOROS DE MI CORAZÓN..."




               Sor Benigna Consolata Ferrero entró en la Historia de la Mística Católica por ser un alma confidente del Divino Corazón de Jesús, gracia muy especial de la que han gozado sólo pocos Santos. Desde el anonimato de la clausura, escribía cuanto le dictaba el Sagrado Corazón de Jesús, como lo hiciera el Señor con Santa Gertrudis, de modo semejante a Santa Margarita María de Alacoque y como volverá a pasar con Sor Josefa Menéndez.



De los Dictados de Jesús 
a Sor Benigna Consolata


               "La confianza es la llave que abre los tesoros de Mi infinita Misericordia.

               ¿Sabes cuáles son las almas que más gozan de Mi Bondad? Son aquellas que más confían en Mí. Las almas confiadas son las más ladronas de mis gracias. Escribe, pues, que el placer que experimento en un alma confiada es indecible.

               Si clavaran las manos a un ladrón, ¿podría robar aunque quisiera? Si clavaran las manos a un asesino, ¿podría seguir matando? Pues bien, Benigna Mía. Yo Me he dejado clavar las manos para no poder, por decirlo así, castigar a los pobres pecadores. Escribe esto y me agradarás: ¡quiero que vean lo mucho que les amo!. Sufrió tanto Mi cabeza con la corona de espinas y también Mis ojos por la sangre que entraba en ellos; apenas podía abrirlos; pero de vez en cuando los abría para mirar con mucha compasión a Mis verdugos.

               Si quieres salir del estado de imperfección  en que te hallas, que tanto deploras y del que no puedes verte libre, conviene que hagas dos cosas: que no te fíes de ti, y que confíes en Mí. No basta la una sin la otra; sería un carro al que le faltara una rueda, no podría marchar sin una sola.

              No son las fragilidades las que detienen la Obra del Amor en un alma; son los rodeos del amor propio, y la estima de sí.

              Así es, esta oracioncita sola "Me fío de Ti" Me arrebata el Corazón, porque en esta oración están comprendidos la Confianza, la Fe, el Amor y la Humildad.

               Alma religiosa, ¡cuántas veces no has visto que el soplo del viento hacía ondular las hierbas! Cómo las movía ligeramente, y de pronto se doblaban, y después, cuando el aire cesaba, volvían a su primera posición.

              Así hace el Espíritu Santo con las almas fieles. Las mueve, pero con mucha suavidad. Y el alma fiel sigue el impulso. Así, cuando el Espíritu Santo da una inspiración, aunque brevísima por la duración, el alma se presta a seguirla, y después vuelve igualmente a lo que hacía; ésta es la flexibilidad que el Espíritu Santo quiere encontrar en un alma para cumplir en ella Su Obra de Amor..." 






PRIMER VIERNES DE MES: DESAGRAVIEMOS HOY AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, herido por nuestros pecados


     LOS PRIMEROS VIERNES DE MES es una tradicional devoción hacia el Sacratísimo Corazón de Jesús, que Éste mismo pidiera a Santa Margarita María, religiosa salesa: 

              Yo te prometo, en el exceso de la Misericordia de Mi Corazón, que Mi Amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los Primeros Viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en Mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles Mi asistencia en la hora postrera.




Condiciones para ganar esta gracia


          1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

          2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

          3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

               Debemos ofrecer también -junto con la Sagrada Comunión- cualquier inconveniente, molestia personal, enfermedad... como un ACTO DE DESAGRAVIO; en la aceptación del dolor, nos unimos a los sentimientos del Sagrado Corazón de Jesús, en Su oración en el Huerto de los Olivos, en Su soledad en la cárcel, en sus cruentos dolores durante la Pasión... y ahora, en nuestros días, esos dolores se vuelven pena por tantas almas como viven indiferentes a Su Amor.



Estampa para seguir la Devoción de los Primeros Viernes;
se recomienda su copia y difusión

               El Sagrado Corazón de Jesús, que nada ha escatimado por conquistar nuestro amor, hasta el punto no sólo de dar Su Vida en el Calvario, sino que además renueva ese Sacrificio a diario en los altares por manos de Sus sacerdotes, se presta a ser encerrado en el Sagrario, esperando paciente la limosna de nuestra visita... 

               Ese Divino Corazón es nuevamente traicionado: ayer por Judas, hoy por aquellos que más debieran amarlo y que sólo le ofrecen las migajas de sus afectos. No quieras contar tú en la lista de los tibios, de los que aman a ratos, pero que no se entregan del todo a las exigencias de una vida cristiana.

                La Piedad Católica no consiste sólo en rezar vocalmente, sino que esas oraciones deben salir de un corazón que desea enamorarse de Jesús y de María; no reces sólo porque tengas problemas o dificultades, pues también el tener salud  y vida es motivo de agradecimiento a Dios. No reces sólo porque tengas ganas de hacerlo o sientas fervor, porque rezar así es bien fácil y consuela mucho; sin embargo, cuando te obligas a rezar, negándote a la pereza, aunque te sientas frío, esa oración será aún más valiosa ante los ojos de Dios, pues Él verá tu superación y el deseo de reparar por aquellas almas que viven de espaldas al Señor.


Indulgencias que podemos ganar
con la Devoción de los Primeros Viernes

               El 7 de Septiembre de 1897, la Sagrada Congregación de las Indulgencias concedió UNA INDULGENCIA PLENARIA por CADA Primer Viernes que se observe la práctica según las condiciones que anteriormente hemos citado. Si no logramos alcanzar la Plenaria, la Misericordia de Dios permitirá que consigamos algunas indulgencias parciales; en uno u otro caso, son aplicables a las Benditas Almas del Purgatorio, especialmente a aquellas que más devotas son del Sagrado Corazón.



jueves, 6 de febrero de 2020

PRIMER JUEVES DE MES: Recemos de manera especial por la Santidad Sacerdotal






               "Yo quisiera. Señor, ser Ángel sembrador de piadosos recuerdos y cristianas enseñanzas y despertador de conciencias dormidas o muertas, para ir visitando uno por uno a todos los vecinos de los pueblos y decirles allá en lo más hondo del alma con el acento más penetrante de mi palabra angélica: Hermano, ¿pero no te has enterado que Jesús está en el Sagrario de tu Parroquia? ¿No te has enterado? ... Y me llevaría diciéndoselo hasta que se enterara del todo.

               Yo quisiera ser el misionero de esas parroquias para gritar diariamente y a cada habitante del pueblo: "¡Hermanos, hermanos, Jesús está solo y no quiere ni debe estar solo!

               Si yo pudiera tener para cada Sagrario desierto un corazón para acompañarte en él y una boca para alabarte y recibirte, ¡qué alegría sentiría mi alma al presentarme delante de Ti en cada uno de ellos y decirte: Corazón Bueno, ya no estás solo!"


Obispo Manuel González 
"Manual de los Discípulos de San Juan"




Oración para desagraviar
a Jesús Sacramentado 
en la soledad del Sagrario


           ¡Oh, amabilísimo Corazón de Jesús! Te adoro profundamente en el augusto Sacramento del Altar y traspasada mi alma de dolor y pena por los muchos pecados que se cometen contra Ti, quiero reparar de algún modo tantas ofensas, especialmente las comuniones sacrílegas y tibias y el olvido y abandono con que los hombres Te dejan solo en tantos Sagrarios, en todos los cuales Te adoro humildemente desde aquí, y de un modo especial en el de... (recuerda el primer Sagrario donde amaste a Jesús Sacramentado o bien aquél otro que sabes es poco frecuentado) para lo cual os ofrezco la Santa Misa, Sagrada Comunión y Visita en unión de las alabanzas y homenajes que has recibido y recibes de Tu Madre la Virgen Inmaculada y de los Santos más amantes de la Sagrada Eucaristía. 


Jaculatorias 
Actos de Amor 
para repetir a lo largo del día de hoy


Jesús manso y humilde de corazón, 
haz mi corazón semejante al Tuyo 

(300 días de Indulgencia. Papa San Pío X)

Amado sea en todas partes 
el Sagrado Corazón de Jesús

(100 días de indulgencia. Papa Pío IX, 1860)





miércoles, 5 de febrero de 2020

"...no podemos amar tanto como Él se merece..."




            "...la oración mental no es más, para mí, que una íntima relación de amistad, un frecuente retención solo a solo con Aquel que sabemos que somos amados. Pero dirán que aún no lo amas. Sí, para que el amor sea verdadero y la amistad duradera, necesitamos igualdad de condiciones, pero sabemos que mientras Nuestro Señor no puede tener ningún defecto, somos viciosos, sensuales y ingratos, por lo que no podemos amar tanto como Él se merece. Sin embargo, teniendo en cuenta lo beneficioso que es tenerlo por amigo y lo mucho que Él te ama, también soportan la pena de estar con alguien que sienten tan diferente a ustedes..."


Santa Teresa de Jesús, "Vida", Cap. VIII, n. 5



San Felipe de Jesús, Franciscano y Mártir. Primer Santo Canonizado de México


               Se llamaba Felipe de Las Casas, hijo primogénito de Alonso de Las Casas y Antonia, nació en la Ciudad de México, el 1 de Mayo de 1572, en la Fiesta del Apóstol San Felipe, de quien toma su nombre. Tuvo diez hermanos. De padres españoles acaudalados, quienes le educaron en el ambiente de su época y de clase. Don Alonso era teniente-factor, comerciante de los fuertes, que negociaba o intermediaba entre el Galéon que llegaba a Acapulco, “La Nao de China” y el que fondeaba en Veracruz, procedente de España. Felipe creció en la abundancia.




               Su “nana” que lo amamantaba en la niñez, pasará a la historia como profeta, al exclamar que “Felipillo sería santo, sólo si la higuera –seca que conservaban en su patio- reverdecía”, cosa que sucedió el día en que Felipe moría Mártir en Nagasaki, el 5 de Febrero de 1597. Acapulco cuenta hoy, custodiada en un vivero, para posteriormente ser colocada en la nueva Catedral, un retoño de esa bendita higuera, testimonio de la santidad de San Felipe de Jesús.

               Su educación se realizó en el Colegio jesuita de San Pedro y San Pablo, en la Ciudad de México. Más tarde ingresaría al noviciado de Santa Bárbara, con los Padres Franciscanos en Puebla de los Ángeles, sin perseverar. Sus padres lo pusieron a trabajar en la orfebrería, mostrando habilidad para trabajar la plata, pero nuevamente le faltó constancia.

              Entonces Felipe optó por una solución extrema, se alejaría de México, rumbo a un mundo misterioso y perdido en la distancia del mar, iría a Filipinas, y el paso inevitable, abandonar para siempre Acapulco y su preciosa bahía de Santa Lucía. La intención era actuar como agente de compras de su padre en Manila.

               Se embarcará en Acapulco en el Galeón Santiago, en el que navegaba también el nuevo Gobernador de Luzones, Gómez Pérez Dasmariñas, en 1590.

               Fray Juan Pobre, su compañero de travesías nos deja una admirable descripción de Felipe: “mancebo distraído, criado en regalos, cambióse en mucho recogimiento y silencio”. En Manila, conoce la labor misionera de los franciscanos descalzos e ingresa con ellos para dedicarse a la Evangelización, mientras se educaba para ser sacerdote.




               Al finalizar sus estudios, no habiendo Obispo que lo ordenara en Manila, recibió la orden de volver a México para ser ordenado. En la travesía, una fuerte tifón hizo el barco San Felipe naufragara durante 40 días y encallara en las costas de Japón, donde una fiera y universal persecución ordenada por Taicosama lo llevará a la muerte. Apresado en Kyoto, desde donde fueron llevados hasta Nagasaki, donde serían martirizados, recorrieron 900 kilómetros a pie, el trayecto durante 32 días. Durante el camino les cortaron parte de la oreja para ser reconocidos en caso de escapar, y a su paso sufrían el escarnio de la gente que los escupía y maldecía, cargaban su cruz sobre sus hombros en largo vía crucis. Murió junto con otros 25 compañeros (6 frailes franciscanos, 3 jesuitas y 17 seglares japonese) entre los cuales, los más pequeños eran: Tomás de 14 años, Antonio de 13 y Luis Ibaraki de 12. Era el 5 de Febrero de 1597.

               Los testigos del Martirio dan fe, de que Felipe, al llegar a la Colina Santa de Nishizaka, presentaba una palidez de muerte, señal de que ya había perdido toda la sangre, solo lo mantenía en pie su fe en la Resurrección, al ser crucificado, la cruz le quedó muy grande para su tamaño, y al serle colocada una argolla en el cuello, eso le provocó la muerte por asfixia, todavía los verdugos, para asegurar su muerte lo flecharon. Cabe recordar que esa Colina es el mimo lugar donde cincuenta años más tarde alcanzaría el martirio el también mexicano (Acapulco) Fray Bartolomé Días-Laurel, franciscano descalzo como nuestro San Felipe de Jesús.

               Felipe de Jesús murió, diciendo como últimas palabras: ¡Jesús!¡Jesús!¡Jesús!. Fue Beatificado, junto con sus compañeros el 14 de Septiembre de 1627 y Canonizado el 8 de Junio de 1862, convirtiéndose en el primer Santo Mártir mexicano.




martes, 4 de febrero de 2020

El último acto de tu vida...




"Imagina que todo lo que haces 
es el último acto de tu vida, 
decisivo en una eternidad de bien 
o en una eternidad de mal." 

Santa María Magdalena de Pazzis



San Andrés Corsini, Carmelita y Obispo


               Lo llamaron Andrés por el Apóstol del mismo nombre, en cuyo día nació, en Florencia, en 1302. Pertenecía a la distinguida familia de los Corsini, y nos dicen que sus padres lo consagraron a Dios antes de su nacimiento; pero a pesar de todos sus cuidados, la primera parte de su juventud la pasó en el vicio y la disipación, entre malos compañeros. Su madre no dejaba de rogar por su conversión, y un día, en la amargura de su pena dijo, «Veo que ciertamente eres el lobo que vi en mi sueño», y explicó que antes de nacer él, había soñado que había dado a luz a un lobo que entró corriendo a una iglesia y se había cambiado en cordero. Añadió que ella y su padre lo habían consagrado al servicio de Dios, bajo la protección de la Santísima Virgen, y que esperaban que llevaría una vida muy diferente de la que llevaba. 

               Estos reproches le causaron honda impresión. Lleno de vergüenza, fue Andrés al día siguiente a la iglesia de los Frailes Carmelitas, y después de haber rezado fervorosamente en el altar de Nuestra Señora, la Gracia de Dios lo alcanzó de tal modo, que resolvió abrazar la vida religiosa en aquel convento. Todos los artificios de sus antiguos camaradas, y las solicitudes de un tío suyo, que trató de volverlo de nuevo al mundo, fueron inútiles para cambiar su propósito: nunca abandonó el primer fervor de su conversión.






               Andrés se ordenó Sacerdote en el año de 1328; pero para escapar a la fiesta y música que su familia había preparado -siguiendo la costumbre de la época- para el día en que celebrara su primera Misa, se retiró a un pequeño convento, a siete kilómetros fuera de la población, y allí, desconocido y con muchísima devoción, ofreció a Dios Todopoderoso los primeros frutos de su sacerdocio. 

               Después de dedicarse algún tiempo a predicar en Florencia, fue enviado a París, donde asistió a las escuelas por tres años. Continuó sus estudios por un tiempo en Aviñón con su tío, el Cardenal Corsini, y en 1332, cuando regresó a Florencia, fue electo Prior de su convento. Dios premió su virtud con el don de la profecía, y también se le atribuían milagros de curaciones. Entre los prodigios de orden moral y conquista de almas endurecidas, fue especialmente notable la conversión de su primo Juan Corsini.

               Cuando el Obispo de Fiésole murió, en 1349, el Capítulo eligió por unanimidad a Andrés Corsini para ocupar la sede vacante. Sin embargo, tan pronto como le informaron de lo que estaba sucediendo, se escondió con los Cartujos de Enna. Los canónigos, desesperados ya por no encontrarlo, iban a proceder a una segunda elección, cuando su escondite fue revelado por un niño. 

               Después de su consagración como Obispo redobló sus anteriores austeridades. Diariamente se daba una severa disciplina mientras rezaba la letanía, y su cama era unas ramas de vid esparcidas en el suelo. Decía que la recreación de sus labores era el meditar y leer las Sagradas Escrituras. Evitaba lo más posible hablar con mujeres, y rehusaba escuchar aduladores o soplones. Su ternura y cuidado para con los pobres eran extremos, y era particularmente solícito en buscar a los que tenían vergüenza de que se supiera su desgracia; a estos ayudaba con toda discreción posible. San Andrés también tenía talento para aplacar disputas, y con frecuencia tenía éxito para restablecer el orden en donde brotaban disturbios populares. Por esa razón, el Papa Urbano V lo envió a Bolonia, donde la Nobleza y el pueblo se hallaban lastimosamente divididos. Después de sufrir muchas humillaciones los apaciguó, y permanecieron en paz durante todo el resto de su vida. Todos los Jueves lavaba los pies a los pobres, y nunca despachaba a ningún mendigo sin darle limosna.

               Cuando cantaba la Misa de Navidad la noche de 1372, San Andrés cayó enfermo y murió en la Epifanía siguiente, cuando tenía setenta y un años de edad. Inmediatamente, por la voz del pueblo fue proclamado Santo, y el Papa Urbano VIII lo canonizó solemnemente en 1629. 

               Andrés fue sepultado en la iglesia carmelita de Florencia. El Papa Clemente XII, que pertenecía a la familia Corsini, construyó y dotó una capilla en honor de su pariente en la Basílica de Letrán. El arquitecto de esta capilla, en la cual sepultaron al propio Clemente, fue Alejandro Galilei. En 1737, el mismo Papa añadió al Calendario general de la Iglesia occidental a San Andrés Corsini.



"Vidas de los Santos de A. Butler", Herbert Thurston, SI



lunes, 3 de febrero de 2020

Si yo le miro...




               "Nada hay comparable a tener el entendimiento y la voluntad atentos a Dios con toda la alta y noble actividad que pueden desarrollar estas potencias; mirando a Dios, que es el origen de toda verdad y de toda luz y belleza, la fuente de toda alegría, el manantial insondable e inagotable de todo Amor, se embeben estas potencias en luz de amor y delicia; Dios es el Amor de mi alma si yo le miro..."


Padre Valentín de San José, Carmelita Descalzo

Entró en la Vida el 14 de Junio de 1989, en el Santo Desierto 
de San José de las Batuecas, Salamanca (España)



SAN BLAS DE SEBASTE, Obispo y Mártir por Cristo. Protector contra los males de garganta




PRIMEROS AÑOS COMO EREMITA

               Nació en Sebaste, ciudad de Armenia, cuando corría la segunda mitad del siglo III. Allí hizo sus estudios y ejercicio la profesión de médico. Allí lo eligieron obispo y derramó su sangre.

               El ejercicio de la medicina le hizo reflexionar sobre los límites y la caducidad del hombre. Acabó comprendiendo que las miserias y la fugacidad de la vida sólo se pueden superar en el horizonte de la Fe. Llegó a la conclusión de que los bienes eternos eran superiores a todo. Esto le movió a retirarse a una cueva solitaria en el cercano Monte Argeo, para dedicarse más intensamente a la oración, a la meditación y a la penitencia.

               Falleció entonces el Obispo de Sebaste. El clero y los cristianos de la ciudad pensaron en Blas como nuevo Pastor de su diócesis. Se resistió al principio, pero, ante las insistencias, acabó aceptando. Recibió las órdenes sagradas de presbítero y luego de Obispo. Se entregó totalmente al pueblo cristiano repartiendo a manos llenas la palabra de Dios y el pan de la caridad. Su descanso era retirarse a su cueva en la montaña para leer la Sagrada Escritura y pasar horas interminables de oración y ayuno.

               Los animales, cuyo instinto advierte quién se acerca a ellos con intenciones agresivas o pacíficas, acabaron sintiendo la bondad de aquel ermitaño. Poco a poco perdieron el miedo. Su natural desconfianza se fue suavizando. No huían al verle, sino que permanecían tranquilos, llegando al final a tomarle como un amigo que no los recibía con gritos o pedradas, sino con actitud suave y amable.

PROTECTOR DE LA GARGANTA

               El Pontificado de San Blas tuvo una etapa feliz, con la dirección cercana y cordial de los creyentes y con el retiro para darse a la oración y penitencia. Pero llegó la persecución con tortura, prisión y muerte para muchos cristianos. El Obispo atendía por la noche al culto y al servicio de la comunidad. Incluso logró visitar y dar el último auxilio a algunos presos.

               La persecución arreció y el Obispo San Blas fue capturado. Lo condujeron atado con cadenas hasta el gobernador romano. Cuando cruzaba doliente las calles de su ciudad natal, Dios hizo brillar su dolor con un milagro. Refiere el acta martirial que una madre angustiada se acercó al Santo con su hijo moribundo. Una espina le atravesaba la garganta con una infección que lo ahogaba. La madre desesperada, llevando en brazos al niño medio muerto, irrumpe por medio de la comitiva que conducía preso a San Blas, y se dirige a él con esta súplica: "Siervo de Jesucristo apiádate de mi hijo. Es mi único hijo". El mártir olvida sus cadenas, y va a remediar el dolor ajeno. Pone la mano sobre el niño agonizante; traza la señal de la cruz sobre su garganta. Durante unos instantes ora fervorosamente por él. El muchacho se reanima; arroja la espina que le ahogaba, y recupera la salud. De aquí arranca la devoción a San Blas como protector en los enfermos de la garganta.

TORTURADO POR SER FIEL  A CRISTO

               Al día siguiente el reo es conducido al tribunal. El prefecto le propone que abandone la fe cristiana y adore a los dioses paganos. San Blas se reafirma en la Fe Católica. Los verdugos le aplican la escalofriante serie de torturas que entonces se usaban para doblegar a los condenados. El Mártir no se deshace en gritos de dolor; se concentra en su interior alabando al Señor e identificándose con Cristo en la Cruz. Al fin lo conducen fuera de la ciudad y sobre un poyo de piedra le cortan la cabeza. Era el día 3 de Febrero del 316.

               Amigos y devotos recogieron discretamente su cuerpo y lo enterraron con respeto. Sobre el sepulcro se levantó un templo. Desde allí su culto y sus reliquias se extendieron por todo el mundo. Su imagen preside altares y retablos. Se representa llevando la mano derecha hacia la garganta. Tal gesto expresa simbólicamente el patronazgo del Santo sobre los males que pueden afectar a esa parte del cuerpo.








domingo, 2 de febrero de 2020

LOS SIETE DOMINGOS EN HONOR DE SAN JOSÉ... Domingo I


PREPARACIÓN

               Este Ejercicio Piadoso, en Honor de Nuestro Padre y Señor San José apenas te llevará unos minutos; procura hacerlo teniendo cerca una imagen suya, que bien puede ser la que acompaña este artículo. Luego, recogido de las preocupaciones cotidianas, intenta adentrarte en espíritu en la casa de Nazareth, y situado en medio de la Sagrada Familia, contempla la figura paternal de San José, que cuida al Niño, lo besa, lo educa, lo mima... ¿qué podrá negar Jesús Nuestro Señor al que así lo acunó en Su Santa Infancia? 





               Por la señal + de la Santa Cruz, etc.

               En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

               Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, Bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, (se golpea el pecho 2 veces) a mí me pesa, pésame, Señor, de todo corazón haberos ofendido; yo os propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos; confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

              Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como os lo suplico, así confío en Vuestra Divina Bondad y Misericordia infinita, me los perdonaréis, por los merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracias para enmendarme y perseverar en Vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

OFRECIMIENTO

               Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dígnate aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de tus Siete Dolores y Alegrías. Y así como en tu feliz muerte, Jesucristo y Su Madre María, te asistieron y consolaron tan amorosamente, así también, asísteme tú en aquel trance, para que, no faltando yo a la Fe, a la Esperanza y a la Caridad, me haga digno, por los Méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y tu Patrocinio, de la consecución de la Vida Eterna, y por tanto de tu compañía en el Cielo.




         Ahora, reza con piedad un Padrenuestro, un Avejosefino y un Gloria, para terminar diciendo la siguiente jaculatoria:


San José, Modelo y Patrono de aquellos 
que aman al Sagrado Corazón de Jesús, 
ruega por nosotros

        Y terminamos este ejercicio piadoso signándonos en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


INDULGENCIAS QUE PODEMOS GANAR
cuando practicamos 
LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ


               El Papa Gregorio XVI concedió 300 días en cada uno de los seis primeros Domingos; indulgencia plenaria en el séptimo, confesando y comulgando (22 de Enero de 1836)

               El Papa Pío IX concedió una indulgencia plenaria para cada uno de los siete Domingos de San José, si se observan las condiciones de Confesión, Comunión y visita en cualquier templo, rogando por las necesidades de la Santa Iglesia (1 de Febrero de 1847)

               Se pueden rezar también en cualquier época del año, pero, han de ser siete Domingos seguidos, sin interrupción y que en cada Domingo se recen TODOS los Dolores y Gozos de San José; y quien esté impedido a leer, debe rezar siete veces el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria

Las indulgencias son aplicables a 
las Benditas Almas retenidas en el Purgatorio



FIESTA DE LA PURIFICACIÓN DE NUESTRA SEÑORA


               La Fiesta del 2 de Febrero está unida al Misterio de la Navidad.  Celebra al mismo tiempo  la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación (según la Antigua Ley) de la Santísima Virgen, cuarenta días después del Nacimiento del Salvador; los templos y capillas Católicos se llenan de luz con la Candelaria o Procesión de las Candelas, de gran simbolismo pues evoca  la manifestación de Cristo, Luz del mundo, recibido en el Templo por el anciano Simeón.

               La venida del Salvador al Templo es el tema principal de la Fiesta, de ahí que sea considerada como Fiesta del Señor y por eso conocida también como Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo. Sin embargo nosotros veremos que como en toda la Obra de la Salvación, también en toda la composición de la Misa de este día Nuestra Señora se halla presente e íntimamente en relación toda ella. Es más, históricamente sabemos que la Fiesta del 2 de Febrero es una de las más antiguas, si no la más antigua de las Fiestas Marianas de que se tiene noticias. 




              Celebrada ya en Jerusalén desde el siglo IV, la Fiesta de la Purificación pasó después a Constantinopla y luego a Roma, donde la encontramos, en el siglo VII, asociada a una procesión que parece ser anterior a la Fiesta de la Virgen.

               En la celebración Litúrgica de hoy, antes de la Santa Misa, tiene lugar la Bendición de las Velas, compuesta por cinco oraciones que dado el espacio no puedo compartir en este momento, pero que son sumamente ricas en contenido teológico, bíblico y doctrinal, sobre el sentido de las velas benditas como sacramentales,  sobre la gracia infundida en ellas por la oración de la Iglesia y la obra santificadora de Dios Trinidad. Además hacen referencia al Misterio celebrado en que Nuestra Señora porta en Sus benditas manos a Cristo el Señor, que es recibido y anunciado por el Santo Simeón como Luz de las Naciones. 

               Concluidas las oraciones y asperjadas con agua bendita, normalmente son entregadas por el Sacerdote a los ministros y a los fieles para que una vez encendidas, se de inicio a la Procesión de la Candelaria, una de las pocas Procesiones Litúrgicas en el estricto sentido de la palabra, que es acompañada con los cantos de la Iglesia, que hace suyas las palabras de gozo espiritual, confianza y gratitud de Simeón frente al Mesías Niño.

               Terminada la procesión, el sacerdote se reviste con los ornamentos para la Misa que  desde el Introito, tomado del Salmo 47, celebra la llegada del Señor a Su Templo y con Él Su Justicia, esto es, la salvación que nos trae: “Hemos recibido, ¡oh Dios! Tu Misericordia en medio de Tu Templo; como Tu Nombre, ¡oh Dios!, resuena Tu alabanza hasta los confines del mundo; llena está Tu diestra de Tu Justicia. Grande es el Señor y muy digno de alabanza, en la ciudad de nuestro Dios, en Su Monte Santo. Gloria al Padre…”

               Como de costumbre, el resumen de los sentimientos que nuestra Santa Madre la Iglesia quiere comunicarnos, para que los vivamos como fruto de nuestra Participación en el Santo Sacrificio de la Misa, se encuentra en la oración que llamamos Colecta, que para este día dice: Omnipotente y Sempiterno Dios, humildemente suplicamos a Tu Majestad que, así como Tu Unigénito Hijo fue en el día de hoy presentado en el Templo revestido de nuestra carne, así también hagas que Te seamos presentados nosotros con el alma purificada. Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo…

               La epístola está tomada del Libro del Profeta Malaquías (cap. 3, vers. 1-4) y anuncia con imágenes como el fuego y la lejía, la obra de purificación que realizaría la llegada del Mesías.  Esa llegada del Mesías tan lejana para Malaquías, fue anunciada próxima a Simeón y nos es narrada en el pasaje Evangélico de este día (Evangelio de San Lucas, cap. 2, vers. 22-32). Aquel anciano santo, desborda de alegría al ver con sus ojos lo que todos los justos del Antiguo Testamento anhelaron. Y prorrumpe en uno de los cánticos más bellos, junto al de Zacarías y el Magnificat de la Santísima Virgen, y que diariamente entonamos en el Oficio de Completas: “Nunc dimitis…” "Ahora Señor, puedes ya dejar ir a Tu siervo en paz, según Tu palabra; porque han visto mis ojos Tu Salvación, que has preparado a la faz de todos los pueblos, Luz para iluminación de las naciones y para gloria de Tu pueblo Israel."

               El verso del Aleluya es una curiosa, pero bella composición breve,  que he querido dejar para concluir, ya que encierra el ideal de la vida del buen Católico: ser seguidores e imitadores de Cristo Nuestro Señor, pero a la vez, portadores de Su Bendita Cruz; no de palabra, sino con el ejemplo de nuestra vida es como deberíamos llevar a Cristo a todos los ambientes en que nos desenvolvemos. Dice el texto sagrado: "Senex púerum portábat; puer autem senem regébat" (El anciano lleva al niño, pero el niño guía al anciano). 

               Quiera Dios darnos la gracia de dejarnos guiar, por ese Niño, Dios Encarnado; dejarnos guiar y transformar por Sus Palabras, por Su Vida, por Su Ley... de modo que siendo guiados por Él, le podamos presentar a los otros no solo de palabra, sino con nuestro ejemplo y buenas obras. 

               Que nos ayude a conseguir este fin la intercesión de Nuestra Señora, la Siempre Virgen María y San San José, a quien justo hoy también honramos con la tradicional Devoción de sus Siete Domingos.


Padre Alfonso del Santísimo Sacramento


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sábado, 1 de febrero de 2020

"YO PROMETO ASISTIRLOS..." Promesa del Inmaculado Corazón de María a quienes observen los Primeros Sábados



"La perfección cristiana consiste 
en llegar a ser imágenes vivas 
del Corazón Santo de María" 

(San Juan Eudes)


               Sor Lucía Dos Santos, la principal vidente de Nuestra Señora en Fátima, transcurridas las Apariciones de la Madre de Dios en la pequeña pedanía portuguesa, ingresó en el Colegio de la Congregación de las Hermanas Doroteas; contaba entonces Lucía con apenas 14 años.





               Con el tiempo, la  joven, llamada a vivir consagrada por entero a Dios, fue enviada a la casa que la Orden tenía en Pontevedra, al norte de España. La Virgen nunca abandonaría a quien debía ser Su confidente y la encargada de propagar la Devoción a Su Inmaculado Corazón, por eso el 10 de Diciembre de 1925, se volvió a manifestar ante Lucía. Ella misma narraría este celestial encuentro, pero lo dejó reflejado en tercera persona, por su profunda humildad y deseo de seguir oculta a los ojos de todos:

              Se le aparece la Santísima Virgen y, a Su lado, suspendido en una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen poniéndole su mano en el hombro, le mostró un corazón que tenía en la otra mano rodeado de espinas.

               Al mismo tiempo, dijo el Niño:

              “Ten pena del Corazón de tu Santísima Madre, que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos constantemente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para quitárselas”.

               En seguida, dijo la Santísima Virgen:

               “Mira, hija Mía, Mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos, a cada momento, Me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme y di que a todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y Me acompañen quince minutos, meditando sus Misterios con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de esas almas”.

               Por lo tanto, el pedido de la Madre de Dios es sencillo: desea la Santa Virgen que los Primeros Sábados de cinco meses consecutivos, nos confesemos y comulguemos, recemos cinco Misterios del Rosario y meditemos durante quince minutos sobre tales Misterios; todo esto con el propósito de REPARAR al Inmaculado Corazón de María por los pecados de los hombres. 

               Quienes estén imposibilitados de recibir la Sagrada Comunión, bien sea por no contar con un Sacerdote Católico, o por enfermedad que obligue a permanecer en casa, pueden y deben hacer varias Comuniones Espirituales con la misma intención de DESAGRAVIAR al Inmaculado Corazón de María por cuantas ingratitudes recibe de parte de aquellos que ignoran Su Maternal protección y se niegan a aceptar el Imperio de María sobre las almas.



INDULGENCIAS QUE PODEMOS GANAR
con la práctica de los Primeros Sábados


          "...para promover la Devoción entre los fieles a la Gloriosa e Inmaculada Madre de Dios, y para favorecer el piadoso deseo de los fieles de reparar las execrables blasfemias pronunciadas contra Su augusto Nombre y contra las prerrogativas celestiales de dicha Virgen Bendita, se ha dignado otorgar indulgencia plenaria, aplicable a las Almas de los Difuntos, el Primer Sábado del Mes, a todos aquellos que en ese día se confiesen, reciban la Comunión y hagan ejercicios particulares de Devoción en Honor de la Santísima Virgen María con un espíritu de reparación..."


(Papa San Pío X, 12 de Julio de 1905)