sábado, 1 de febrero de 2020

"YO PROMETO ASISTIRLOS..." Promesa del Inmaculado Corazón de María a quienes observen los Primeros Sábados



"La perfección cristiana consiste 
en llegar a ser imágenes vivas 
del Corazón Santo de María" 

(San Juan Eudes)


               Sor Lucía Dos Santos, la principal vidente de Nuestra Señora en Fátima, transcurridas las Apariciones de la Madre de Dios en la pequeña pedanía portuguesa, ingresó en el Colegio de la Congregación de las Hermanas Doroteas; contaba entonces Lucía con apenas 14 años.





               Con el tiempo, la  joven, llamada a vivir consagrada por entero a Dios, fue enviada a la casa que la Orden tenía en Pontevedra, al norte de España. La Virgen nunca abandonaría a quien debía ser Su confidente y la encargada de propagar la Devoción a Su Inmaculado Corazón, por eso el 10 de Diciembre de 1925, se volvió a manifestar ante Lucía. Ella misma narraría este celestial encuentro, pero lo dejó reflejado en tercera persona, por su profunda humildad y deseo de seguir oculta a los ojos de todos:

              Se le aparece la Santísima Virgen y, a Su lado, suspendido en una nube luminosa, un Niño. La Santísima Virgen poniéndole su mano en el hombro, le mostró un corazón que tenía en la otra mano rodeado de espinas.

               Al mismo tiempo, dijo el Niño:

              “Ten pena del Corazón de tu Santísima Madre, que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos constantemente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para quitárselas”.

               En seguida, dijo la Santísima Virgen:

               “Mira, hija Mía, Mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos, a cada momento, Me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme y di que a todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y Me acompañen quince minutos, meditando sus Misterios con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de esas almas”.

               Por lo tanto, el pedido de la Madre de Dios es sencillo: desea la Santa Virgen que los Primeros Sábados de cinco meses consecutivos, nos confesemos y comulguemos, recemos cinco Misterios del Rosario y meditemos durante quince minutos sobre tales Misterios; todo esto con el propósito de REPARAR al Inmaculado Corazón de María por los pecados de los hombres. 

               Quienes estén imposibilitados de recibir la Sagrada Comunión, bien sea por no contar con un Sacerdote Católico, o por enfermedad que obligue a permanecer en casa, pueden y deben hacer varias Comuniones Espirituales con la misma intención de DESAGRAVIAR al Inmaculado Corazón de María por cuantas ingratitudes recibe de parte de aquellos que ignoran Su Maternal protección y se niegan a aceptar el Imperio de María sobre las almas.



INDULGENCIAS QUE PODEMOS GANAR
con la práctica de los Primeros Sábados


          "...para promover la Devoción entre los fieles a la Gloriosa e Inmaculada Madre de Dios, y para favorecer el piadoso deseo de los fieles de reparar las execrables blasfemias pronunciadas contra Su augusto Nombre y contra las prerrogativas celestiales de dicha Virgen Bendita, se ha dignado otorgar indulgencia plenaria, aplicable a las Almas de los Difuntos, el Primer Sábado del Mes, a todos aquellos que en ese día se confiesen, reciban la Comunión y hagan ejercicios particulares de Devoción en Honor de la Santísima Virgen María con un espíritu de reparación..."


(Papa San Pío X, 12 de Julio de 1905)






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