martes, 20 de mayo de 2014

SAN BERNARDINO DE SIENA, APÓSTOL INCANSABLE DE NUESTRA SEÑORA


"Lo digo tanto a vosotras mujeres como a los hombres; haced que 
este nombre de María lo tengáis en reverencia y devoción... 
Y para que sepas cómo Ella no es ingrata cuando tú la saludas, 
aunque no le ruegues, Ella se vuelve hacia ti, recibiendo tus palabras 
con el mismo afecto que las dices; y si tú le ruegas con reverencia y fe 
¿qué crees que Ella hace? Astitit Regina a destris tuis
Está la Reina Madre de Dios a tu derecha y ruega por ti."


     Nació cerca de Siena en Italia en el año 1380. Su padre era gobernador. El niño quedó huérfano de padre y madre a los siete años. Dos tías se encargaron de su educación y lograron formarlo lo mejor posible en ciencias religiosas y darle una educación muy completa. Sus estudios de bachillerato los hizo con tal dedicación que obtuvo las mejores notas.
     Era muy simpático en el trato y las gentes gozaban en su compañía. Pero cuando oía a alguien que empleaba un vocabulario grosero y atrevido le corregía con toda valentía, para que abandonara esa mala costumbre.
     De joven se afilió a una asociación piadosa llamada "Devotos de Nuestra Señora" que se dedicaba a hacer obras de caridad con los más necesitados. Y sucedió que en el año 1400 estalló en Siena la epidemia de tifo negro. Cada día morían centenares de personas y ya nadie se atrevía a atender los enfermos ni a sepultar a los muertos, por temor a contagiarse. Entonces Bernardino y sus compañeros de la asociación se dedicaron a atender a los apestados. Trabajaban de día y de noche. Bernardino preparaba muy bien a los que ya se iban a morir, para que murieran en paz con Dios y bien arrepentidos de sus pecados. Y como por milagro, este grupo de jóvenes se libró del contagio de la peste del tifo. Pero cuando pasó la enfermedad, Bernardino estaba tan débil y sin alientos, que estuvo por varios meses postrado en cama, con alta fiebre. Esto le disminuyó mucho las fuerzas de su cuerpo, pero le sirvió enormemente para aumentar la santidad de su alma.
     Cuando ya recobró otra vez su salud, de vez en cuando se alejaba de casa y a quienes le preguntaba a dónde se dirigía les respondía: "Voy a visitar a una personita de la cual estoy enamorado". La gente creía que era que se iba a casar, pero un día sus tías le siguieron los pasos y se dieron cuenta de que se iba a una ermita donde había una estatua de la Virgen Santísima y allí le rezaba con gran fervor.
     En el año 1402 entró de religioso franciscano. Lo recibieron en un convento cercano a su familia, pero como allí iban muchos amigos a visitarlo pidió que lo enviaran a otro más alejado y donde la disciplina era muy rígida, y así en el silencio, la oración y la mortificación se fue santificando.
     Nuestro santo había nació el día de la Natividad de la Santísima Virgen, el 8 de septiembre. Y en esa misma fecha recibió el bautismo. Y también un 8 de septiembre recibió el hábito de franciscano y en ese gran día de la Natividad de Nuestra Señora recibió la ordenación sacerdotal (en 1404). Fue pues siempre para él muy grata y muy significativa esta santa fecha.
     Los primeros 12 años de sacerdocio los pasó Bernardino casi sin ser conocido de nadie. Vivía retirado, dedicado al estudio y la oración. Dios lo estaba preparando para su futura misión.
     Ni la voz ni las cualidades oratorias le ayudaban a Bernardino para tener éxito en la predicación. Entonces se dedicó a pedir a Nuestro Señor y a la Sma. Virgen que lo capacitaran para dedicarse a evangelizar con éxito y de pronto Dios le envió a predicar. Y esto sucedió de un modo bien singular. Durante tres días seguidos, estando rezando todos los religiosos por la mañana, de pronto un joven novicio, sin poder contenerse, interrumpió la oración y le dijo: "Hermano Bernardino: no ocultes más las cualidades que Dios te ha dado. Vete a Milán a predicar". Iguales palabras le fueron dichas cada uno de los tres días. Todos consideraron que esto era una manifestación de la voluntad de Dios y le aconsejaron que se fuera a la gran ciudad a predicar la Cuaresma. Y los éxitos fueron impresionantes. Las multitudes empezaron a asistir en inmensas cantidades a sus sermones. Al principio le costaba mucho hacerse oír a lo lejos pero le pidió con toda fe a la Virgen Santísima y Ella le concedió una voz potente y muy sonora (en vez de la voz débil y desagradable que antes tenía).
          Desde 1418 hasta su muerte, por 26 años Bernardino recorre pueblos, ciudades y campos predicando de una manera que antes la gente no había escuchado.
      Se levantaba a las 4 de la mañana y durante horas y horas preparaba sus sermones. Y el efecto de cada predicación era un entusiasmarse todos por Jesucristo y una gran conversión de pecadores. Muchísimos terminaban llorando de arrepentimiento al escuchar sus palabras. Cuando su voz potentísima gritaba en medio de la silenciosa multitud: "Temblad tierra entera, al ver que la criatura se ha atrevido a ofender a su Creador", a las gentes les parecía que el piso se movía debajo de sus pies y empezaban a llorar con gran arrepentimiento. Casi siempre tenía que predicar en las plazas y campos porque en los templos no cabía la gente que deseaba escucharle.
     Recorrió todo su país (Italia) a pie, predicando. Cada día predicaba bastantes horas y varios sermones. A todos y siempre les recomendaba que se arrepintieran de sus pecados y que hicieran penitencia por su vida mala pasada. Atacaba sin compasión los vicios y las malas costumbres e invitaba con gran vehemencia a tener un intenso amor a Jesucristo y la Virgen María.
     Por todas partes llevaba y repartía un estandarte con estas tres letras: JHS (Jesús, Hombre, Salvador) e invitaba a sus oyentes a sentir un gran cariño por el nombre de Jesús. Donde quiera que San Bernardino predicaba, quedaban muchos estandartes en palacios y casas con sus tres letras: JHS.
     En Polonia predicó contra los juegos de azar y las gentes quemaron todos los juegos de azar que tenían. Un fabricante de naipes se quejó con el santo diciéndole que lo había dejado en la ruina, y él aconsejó: "Ahora dedíquese a imprimir estampas de Jesús". Así lo hizo y consiguió más dinero que el que había logrado conseguir imprimiendo cartas de naipe.
     Los envidiosos lo acusaron ante el Papa diciendo que Bernardino recomendaba supersticiones. El Papa le prohibió predicar, pero luego lo invitó a Roma y lo examinó delante de los cardenales y quedó tan conmovido el Sumo Pontífice al oírle sus predicaciones, que le dio orden para que pudiera predicar por todas partes.
     El Papa quiso nombrarlo arzobispo, pero el santo no se atrevió a aceptar. Entonces lo nombraron superior de los franciscanos, porque era el que más vocaciones había conseguido para esa comunidad.
     Cuando Bernardino entró en la comunidad de franciscanos observantes, solamente había en Italia 300 de estos religiosos. Cuando él murió ya había más de 4,000.
     Los grandes sacrificios que tenía que hacer para predicar tantas veces y en tan distintos sitios, y los muchos ayunos y penitencias que hacía, lo fueron debilitando notoriamente. En su rostro se notaba que era un verdadero penitente, pero esta misma apariencia de austero y mortificado, le atraía más la admiración de las gentes. El único lujo que aceptó en sus últimos años, fue el de un borriquillo, para no tener que hacer a pie todos sus largos viajes.
      Su deseo de progresar en el arte de la elocuencia y del buen predicar era tal, que donde quiera que sabía que había un buen predicador, se iba a escucharlo y aún ya lleno de años, se sentaba como simple discípulo para escuchar las clases de los maestros afamados que enseñaban cómo hablar bien en público.
     En su ciudad natal, Siena, había muchas divisiones y peleas. Se fue allá y predicó 45 sermones que devolvieron la paz a toda esa región. Uno de los oyentes logró copiar esos sermones y se conservan como una verdadera joya de la elocuencia sagrada, donde se combinan la teología con los consejos prácticos y la agradabilidad con la profundidad. Verdaderamente Bernardino era un gran maestro de oratoria.
     Mientras viajaba por los pueblos predicando, con muy poca salud pero con un inmenso entusiasmo, se sintió muy débil y al llegar al convento de los franciscanos en Aquila, murió santamente el 20 de mayo de 1444.
     Ante la petición de todo el pueblo el Papa Nicolás V , lo declaró santo en 1450 a los 6 años de haber muerto.

domingo, 18 de mayo de 2014

IV DOMINGO DE PASCUA; REFLEXIÓN DOMINICAL


Reflexión para el IV Domingo de Pascua 
tomada del Catecismo Mayor de San Pío X
 en preparación a la Fiesta de Pentecostés;
texto seleccionado por el Padre Héctor Lázaro Romero

DE LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO



¿Cuántos y cuáles son los dones del Espíritu Santo? 
     Los dones del Espíritu Santo son siete: 1° Sabiduría, 2° Entendimiento, 3° Consejo, 4° Fortaleza, 5° Ciencia, 6° Piedad, 7° Temor de Dios.

¿Para qué sirven los dones del Espíritu Santo? 
     Los dones del Espíritu Santo sirven para afianzarnos en la Fe, Esperanza y Caridad, y darnos prontitud para actuar las virtudes necesarias a la perfección de la vida cristiana.

¿Qué es el don de la Sabiduría? 
     Sabiduría es un don con el que, alzando el entendimiento de estas cosas terrenas y caducas, contemplamos las eternas, a saber: la eterna Verdad, que es Dios, amándole y deleitándonos en Él, en lo cual consiste todo nuestro bien.

¿Qué es Entendimiento? 
     Entendimiento es un don que facilita la inteligencia de las verdades de la Fe y de los divinos misterios, inasequibles a la luz natural de nuestro entendimiento.

¿Qué es Consejo? 
     Consejo es un don con el que, en las dudas e incertidumbres de la vida humana, conocemos lo que ha de redundar en mayor gloria de Dios y salud nuestra o de nuestro prójimo.

¿Qué es Fortaleza? 
     Fortaleza es un don que nos inspira valor y aliento para guardar fielmente las leyes de Dios y de la Iglesia, y con el que vencemos todos los obstáculos y asaltos de nuestros enemigos.

¿Qué es Ciencia? 
     Ciencia es un don con el que juzgamos rectamente de las cosas criadas, y conocemos la manera de usar bien de ellas y de enderezarlas al último fin, que es Dios.

¿Qué es Piedad? 
     Piedad es un don con el que veneramos y amamos a los Santos y conservamos un corazón piadoso y benévolo para con nuestro prójimo por amor de Dios.

¿Qué es Temor de Dios? 
     Temor de Dios es un don que nos inspira reverencia de Dios y temor de ofenderle, y nos aparta del mal moviéndonos al bien.



NOTA IMPORTANTE
El Padre Héctor Lázaro Romeroes Director de la revista digital "Integrismo", a la cual pueden acceder desde en enlace de la mismaque se encuentra en el lado izquierdo de esta página. El Padre Romero, tiene a bien celebrar el Santo Sacrificio de la Misa por las personas e intenciones de nuestros amigos y colaboradores.  Si alguien necesita que la Santa Misa sea aplicada por un difunto o por alguna cuestión grave, pueden hacernos llegar su petición a nuestro correo. traditio@hotmail.com




sábado, 17 de mayo de 2014

SAN PASCUAL BAILÓN, APÓSTOL DE LA EUCARISTÍA, ESCLAVO DE MARÍA


Era devotísimo de la Reina del Cielo y de la devoción de su Rosario, 
como se echa de ver en lo que de esto deja escrito de su letra y en que, de ordinario, 
andaba siempre asido con el rosario en las manos.

 Y, cuando las había menester , para algún ministerio, 
se las desembarazaba, echándolo al cuello. Nunca lo dejó en toda su vida 
ni en su última enfermedad, sino que lo tuvo apretado en sus manos
 hasta que dio el espíritu.



          Nació el 16 mayo 1540 en Torrehermosa (Zaragoza). Desde los siete años tuvo que cuidar las cabras y las ovejas de su padre. Supo rodear de piedad su vida de pastoreo, piedad que aumentó sensiblemente desde el día en que recibió la Primera Comunión.

          Tendría unos 12 años cuando su padre le puso al servicio de un vecino llamado Martín García. Éste le ofreció con el tiempo sus rebaños, su hacienda y su propia hija; pero Pascual estaba firmemente decidido a seguir la vocación religiosa; de hecho, su patrón Martín García declaró: "Nuestro buen pastorcito se encomendaba al Señor con continuas oraciones para que le alumbrase y le enseñase el estado en que mejor le pudiese servir. Por lo cual, además de las Horas de Nuestra Señora y del rosario que traía hecho con un cordelillo añudado, hacía otras largas oraciones, poniéndose de rodillas vuelto hacia la ermita de Nuestra Señora de la Sierra, y así solía decir su mayoral, viendo esto: “A mi zagal hallo yo cada mañana hincado de rodillas, vuelto hacia la ermita de Nuestra Señora. Siempre sabía cuándo eran fiestas, témporas y vigilias con las “Horas de Nuestra Señora”. En témporas, vigilias, viernes y miércoles de los dos años que anduvo con él, le vio ayunar a pan y agua."

          Llamó a las puertas del convento alcantarino de Monforte (Alicante)  pero tuvo que sufrir mucho, ya que al principio los frailes eran recelosos de recibir a un muchacho que apenas sabía leer. Sin embargo, comprendiendo el buen espíritu y la sentida devoción de Pascual, le dejaron vestir el hábito franciscano el 2 de febrero de 1564.

          San Pascual sentía un profundo amor por la Divina Eucaristía. Pasaba horas enteras, postrado ante el Tabernáculo y a pesar de ser casi iletrado, defendió maravillosamente la Presencia Real de Cristo en la Sagrada Eucaristía frente a los hugonotes franceses, cuando se dirigía a llevar a una carta al Guardián General de la Orden.

          En la pedanía de Orito (Monforte del Cid, Alicante) se encuentra la conocida "Ermita de la Aparición" donde San Pascual tuvo una visión de Nuestro Señor en la Eucaristía. Los contemporáneos del Santo narran: 

     "Todos los frailes y seglares notaron mucho en el santo la gran devoción que tenía al Santísimo Sacramento. Cuando se descuidaba (se veía libre) de sus oficios corporales, al punto se hallaba en la iglesia, llevado por la suavísima violencia del amor. Allí acudía mil veces, porque de allí le sacaba otras tantas la obediencia con la campanilla de la portería y, a ratos, debía tener paciencia el que estaba llamando, porque no se podía tan presto librar de las prisiones del amor para acudir a aquel oficio de la obediencia; pero, acabando de dar razón, le habían de hallar oyendo misas o de rodillas, vuelto hacía el sagrario… Tenía una especial reverencia a los sacerdotes, que era cosa notable ver cómo los recibía cuando venían a su puerta, porque, con las dos rodillas puestas en tierra, tomaba la mano del sacerdote con las dos suyas y con mucha pausa las besaba y las apretaba con su cara, ojos y boca… 

     Comulgaba devotísimamente, no haciendo visajes, no dando recios suspiros, sino con un semblante alegre, sosegado y sencillo, mostrando en él el gozo que recibía su alma con la presencia de tal Huésped. 

     Se preparaba la noche antes de la comunión, confesándose devotamente, lo cual hacía muchos días, aunque no hubiese de comulgar. El día que comulgaba estaba, como es razón, más recogido y hablaba menos con los frailes. 



          En 1573 pasó a Valencia, donde residió unos tres años, ocupándose del refectorio, de la portería, de la cocina y de pedir por los pueblos para la manutención de sus Hermanos y de los pobres. 

           Su celo consiguió afamadas conversiones. No obstante, hubo de pasar por el crisol de las tentaciones y de la noche oscura. Más tarde le nombraron Maestro de novicios del convento de Almansa.  Fray Bartolomé Pastor declaró en el Proceso que vio "en el bendito Fray Pascual un fervorosísimo celo de la salvación de las almas y bien espiritual de los prójimos, y así, siempre que se ofrecía ocasión, persuadía a la virtud con tanto fervor que bien mostraba el fuego de la caridad que ardía en aquel santo pecho. Y con tanta erudición exhortaba, que más parecía consumado teólogo que fraile simple, y por esta grande caridad le revelaba Nuestro Señor la conciencia de sus prójimos, y por su medio la remediaba. Y caminando una vez el bendito fraile con el susodicho testigo, estando todos a la mesa comiendo, dijo el bendito Fray Pascual al hermano huésped: "Hermano, confiésese, pues tiene ahora ocasión del hermano predicador."

          De Elche pasó al convento de Jumilla, donde le eligieron Superior. Al hacerse precaria su salud, fue enviado a Ayora y, de allí, a la ciudad del Turia. De Valencia marchó a Játiva y, más tarde, al convento de Nuestra Señora del Rosario, en Villarreal (Castellón), donde, al cabo de tres años, murió el 17 mayo 1592.

          A los seis meses de su muerte, se incoó la causa de canonización en el obispado de Tortosa. Acudieron testigos sin número y de toda condición. El 23 julio 1611 se comprobó que su cuerpo seguía incorrupto. Paulo V le beatificó el 19 octubre 1618 y Alejandro VIII le canonizó el 16 octubre 1690. León XIII dio al santo el título de Patrono particular de los Congresos eucarísticos y de todas las asociaciones eucarísticas en el Breve Providentissimus Deus, de 28 noviembre 1897.

          Cuando los frailes alcantarinos se instalaron en la ermita del Rosario en 1578, éstos procedieron a la construcción de una iglesia para el convento. Este templo fue pasto de las llamas en agosto de 1936, en los primeros meses de la Guerra civil, por lo que ya no existe. Sobre los restos del incendio se construyó el nuevo “Templo Votivo Eucarístico Internacional”. La antigua iglesia conventual, de una nave con bóveda de arista y sin crucero, constaba de cuatro tramos. En el primero de ellos desde la puerta principal se encontraba un coro alto.



         Era el 13 de agosto de 1936: España se encontraba sumergida en plena Cruzada contra el marxismo ateo; el odio a la Fe, llevó a la destrucción del  sepulcro-relicario de San Pascual Bailón, y que su venerable cuerpo incorrupto, fuese profanado y martirizado, para ser arrojado miserablemente por los milicianos republicanos en una hoguera. Así quedó constatado por los Obispos españoles de entonces:

     Ha sido espantosa la profanación de las sagradas reliquias: han sido destrozados o quemados los cuerpos de San Narciso, San Pascual Bailón, la Beata Beatriz de Silva, San Bernardo Calvó y otros. Las formas de profanación son inverosímiles, y casi no se conciben sin subestación diabólica. Las campanas han sido destrozadas y fundidas. El culto, absolutamente suprimido en todo el territorio comunista, si se exceptúa una pequeña porción del norte. Gran número de templos. Entre ellos verdaderas joyas de arte, han sido totalmente arrasados: en esta obra inicua se ha obligado a trabajar a pobres sacerdotes. Famosas imágenes de veneración secular han desaparecido para siempre, destruidas o quemadas”. ( Carta Colectiva del Episcopado Español, 1 de Julio de 1937)



viernes, 16 de mayo de 2014

NUEVA PÁGINA EN FACEBOOK EN HONOR DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS


Con mucho cuidado y esmero, estamos iniciando un pequeño apostolado en pro de la devoción a
 "la Santa más grande de los tiempos modernos", como calificó el Papa San Pío X 
a nuestra amada Teresita; esperamos que de vez en cuando se asomen por esta nueva página en Facebook, donde iremos compartiendo extractos de su vida, anécdotas, milagros, así como sus enseñanzas en lo concerniente a la Infancia Espiritual.

También es nuestra intención hacer una verdadera CRUZADA POR LOS 24 GLORIAS
en honor de los veinticuatro años que Santa Teresita vivió en la tierra. De ahí que
INVITAMOS A TODOS NUESTROS AMIGOS Y COLABORADORES
a que se unan a nosotros, para rezar diariamente tan bellas oraciones pidiendo la intercesión y ayuda, teniendo por seguras aquellas palabras de la Santa:

"Quiero pasar mi Cielo haciendo el bien sobre la tierra"



Para ir a la página de Facebook en honor de Santa Teresita, pueden hacer click 
en el enlace de abajo, o bien copiar el enlace ya escrito y pegarlo en su navegador.



https://www.facebook.com/sanctaeteresiaeiesuinfante?ref=hl

EMPIEZA A SER UN BUEN DEVOTO DE SANTA TERESITA
Y COMPARTE ESTE POST CON TUS AMIGOS; 
Santa Teresita nunca olvida a sus amigos y devotos


miércoles, 14 de mayo de 2014

CATECISMO DE LA MASONERÍA, por el Padre Enrique de Ossó ( IV )




- ¿De qué hablan los Masones continuamente?

     Hablan de su empeño por la civilización, de su amor por la ínfima plebe, que su único deseo es mejorar la condición de los pueblos y comunicar a cuantos más puedan las ventajas de la sociedad civil.

- ¿Está aquí todo lo que pretenden?

     No, porque además deben los afiliados dar palabra y seguridad ciega y absoluta obediencia a sus jefes y maestros, estar preparados a obedecer a la menor señal e indicación, y de no hacerlo así, a no rehusar los más duros castigos y aun la misma muerte.

- ¿Y es raro dar muerte los Masones a los que faltan a los secretos y a la obediencia?

     No es raro darles muerte, con tal audacia y destreza, que el asesino burla muy a menudo las pesquisas de la policía y el castigo de la justicia.

- ¿Qué hace pues la Masonería?

     Fingir y esconderse, sujetar a los hombres como esclavos con fortísimo lazo y sin causa bastante conocida, valerse para toda maldad de hombres sujetos al capricho de otro, armar a los asesinos procurándoles la impunidad de sus crímenes.

- ¿Qué juicio formáis de la Masonería en vista de estos hechos?

     Juzgamos rectamente que es una monstruosidad que la misma naturaleza rechaza, y por lo tanto, la razón y la misma verdad evidentemente demuestran que la Masonería pugna con la justicia y la probidad naturales.

- ¿Puede conocerse qué son los Masones por alguna regla cierta?

     Sí, señor, porque por grande que sea la astucia de los hombres para ocultarse, por grande que sea su costumbre de mentir, es imposible que no aparezca de algún modo en los efectos la naturaleza de la causa.

- ¿Cuál es esta regla decisiva contra los Masones?

     Aquella del Santo Evangelio (San Mateo 7, 18) :"Por el fruto se conoce al árbol. No puede el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo dar buenos frutos"; y los frutos de la secta masónica son no sólo dañosos, sino acerbísimos.

- ¿Cuál es el último y principal intento de los Masones?

     El último y principal intento de los masones es destruir hasta los fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por el Cristianismo, levantando a su manera otro nuevo con fundamentos y leyes sacadas de las entrañas del Naturalismo.

- ¿Cuál es el principio capital del Naturalismo?

     Como lo declara su mismo nombre, es principio capital del Naturalismo que la naturaleza y la razón humana han de ser en todo maestra y soberana absoluta.

- ¿Qué se sigue de este principio?

     Que descuidan los deberes para con Dios, o se tienen de ellos conceptos vagos y erróneos.

- ¿Qué niegan los Naturalistas?

     Niegan toda divina revelación. No admiten dogma religioso, ni verdad alguna que no pueda comprender la razón humana, ni maestro a quién deba creerse por la autoridad de su oficio.

- ¿Será, pues, grande la saña y ahínco de estos enemigos contra la Iglesia Católica?

     Toda su saña la han vuelto contra ella, porque es oficio propio de la Iglesia Católica, que a ella sola pertenece, el guardar enteramente y defender en su incorrupta pureza el depósito de las doctrinas reveladas por Dios, la autoridad del magisterio, y los demás medios sobrenaturales para la salvación del género humano.




EL ASESINATO DEL GENERAL JUAN PRIM
El magnicidio jamás resuelto

¿Asesinato masónico?



"La muerte de Prim es una guerra entre masones, 
pues él encabeza la parte masónica monárquica y los que le matan
 es la parte republicana y partidaria de Montpensier".

DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 352 págs.
  • Editoral: PLANETA
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788408124542

martes, 13 de mayo de 2014

EL SANTO PADRE ME CONSAGRARÁ RUSIA...Y SERÁ CONCEDIDO ALGÚN TIEMPO DE PAZ




     Fueron seis las apariciones de Nuestra Señora, del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917. La aparición del mes de agosto ocurrió el día 15 y no el 13. Los tres pastorcitos estuvieron en todas. En la primera solo ellos estaban en Cova de Iría.

     En las otras, el número de personas presentes fue aumentando progresivamente hasta que en la de octubre se reunió una multitud calculada en 70.000 personas.
En la primera aparición, Nuestra Señora anunció que vendría otras cinco veces en cada uno de los meses siguientes y que, más tarde, volvería una séptima vez.

     Digamos al pasar que esta última promesa aún no se realizó. ¿Cuándo será? 

     La Virgen prometió el Cielo a los pastorcitos y les pidió que recibieran los sufrimientos que Dios quisiera enviarles para reparación de los pecados y conversión de los pecadores. Los tres lo aceptaron. Nuestra Señora les predijo que sufrirían mucho, pero que la gracia de Dios no los abandonaría. Además, en todas las apariciones les recomendó que diariamente rezaran el Rosario para alcanzar el fin de la guerra y la paz del mundo.


Devoción al Rosario y al Inmaculado Corazón de María


     En la segunda aparición la Santísima Virgen insistió sobre el Rosario diario y recomendó a los tres niños que aprendieran a leer. En esta ocasión, Nuestra Señora prometió que, en breve, llevaría al cielo a Francisco y Jacinta, y anunció que Lucía viviría más tiempo para cumplir en la tierra una misión providencial: “Jesús quiere servirse de tí para hacerme conocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”

     Al percibir que Lucía estaba aprensiva, Nuestra Señora la confortó diciéndole:  “Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios”.


     En esa aparición, María Santísima mostró a los pastorcitos un Corazón cercado de espinas que se le clavaban por todas partes, ultrajado por los pecados de los hombres y que pedía reparación. En una revelación posterior a la Hermana Lucía, en 1925, la Virgen María prometió asistir en la hora de la muerte, con todas las gracias necesarias para la salvación, a quienes durante cinco meses, en el primer sábado, recibieran la Sagrada Comunión, rezaran el Rosario y la acompañaran quince minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarla.

     Nuestra Señora se apareció por tercera vez el 13 de julio. Después de haber recomendando una vez más el rezo diario del Rosario, enseñó a los pastorcitos una nueva jaculatoria para ser rezada con frecuencia, y especialmente cuando hicieran algún sacrificio: “Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”.




La visión del Infierno


     María Santísima mostró entonces el infierno a los tres pastorcitos: “vimos como un gran mar de fuego y, sumergidos en ese fuego, a los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados —semejante al caer de las chispas en los grandes incendios— sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa”.

     Asustados, y como pidiendo socorro, los videntes levantaron los ojos hacia Nuestra Señora, que les dijo con bondad y tristeza:

          “Visteis el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que Yo os diga, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, vendrá otra peor”.

     Y la Virgen continuó:

          “Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará”.

     Les enseñó además una jaculatoria para ser rezada entre misterio y misterio del Rosario: 

          “Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, llevad todas las almas al cielo y socorred especialmente a las más necesitadas”.



El milagro del sol y el secreto de Fátima


     El 13 de agosto no hubo aparición: los pequeños habían sido secuestrados y puestos a disposición del Administrador de Ourém que por la fuerza quiso arrancarles el secreto. Sin embargo, de forma inesperada, la Virgen apareció el día 15 del mismo mes, ocasión en que prometió un insigne milagro para el mes de octubre, comunicó sus instrucciones relativas al empleo del dinero que los fieles dejaban en el local de las apariciones y una vez más recomendó oraciones y penitencias: “Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que muchas almas se van al infierno por no haber quien se sacrifique y pida por ellas”.



     El 13 de septiembre, la Virgen María insistió también en el rezo diario del Rosario para alcanzar el fin de la guerra, elogió la fidelidad de los pastorcitos, la vida de mortificación que les había pedido y recomendó que se moderasen un tanto en ese punto. Les confirmó la promesa de un milagro en octubre. También les prometió obrar algunas curas que le habían pedido.

     El 13 de octubre Nuestra Señora les dijo: Soy la Señora del Rosario. Anunció que la guerra terminaría a la brevedad y les recomendó: “No ofendan más a Dios Nuestro Señor que ya está muy ofendido”. Lucía le pidió la cura de algunas personas. Nuestra Señora respondió que curaría  “a unos sí, a otros no”. Y agregó: “Es preciso que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados”.

     En ese momento Lucía exclamó: “Miren hacia el sol”.

     Desaparecida María Santísima en la inmensidad del firmamento, se desarrollaron ante los ojos de los videntes tres cuadros sucesivos, simbolizando primero los misterios gozosos del rosario, después los dolorosos y finalmente los gloriosos.

     Aparecieron, al lado del sol, San José con el Niño Jesús y Nuestra Señora del Rosario. Era la Sagrada Familia. San José bendijo a la multitud, haciendo tres veces la señal de la cruz. El Niño Jesús hizo lo mismo. Siguió la visión de Nuestra Señora de los Dolores y después la de Nuestra Señora del Carmen, con el Niño Jesús en los brazos.

     En esta aparición ocurrieron las señales prometidas –el milagro del sol y las ropas mojadas por la lluvia que se secaron súbitamente– para autenticar lo que narraban los pastorcitos.

     En la visión de julio, la Santísima Virgen comunicó su famoso secreto que es de la mayor importancia. Pidió que la humanidad se convirtiera, se enmendara de sus pecados y que el Santo Padre, con todos los obispos, consagrara Rusia a su Inmaculado Corazón. De lo contrario, sobrevendría una nueva guerra, muchas naciones serían aniquiladas, Rusia esparciría sus errores por el mundo y el Santo Padre tendría mucho que sufrir. Y prometió: 

Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. 
El Santo Padre me consagrará Rusia
que se convertirá,
 y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.

( Relato de las Apariciones resumido por el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira )



domingo, 11 de mayo de 2014

REFLEXIÓN DOMINICAL. III DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA

En este III DOMINGO después de Pascua, cuyo Evangelio nos refiere las palabras de Nuestro Señor a sus Discípulos acerca de un “poquito” en que no lo verán y de otro “poquito” en que lo volverán a ver porque va al Padre, ofrecemos como reflexión  un texto de La Imitación de Cristo que nos dice: Espera un “poquito” y verás cuán presto se pasan los males.
( Padre Héctor Lázaro Romero )
TODAS LAS COSAS PASADAS SE DEBEN PADECER POR LA VIDA ETERNA

Jesucristo:

   1. Hijo, no te quebranten los trabajos que has tomado por Mí, ni te abatan del todo las tribulaciones; mas mi promesa te esfuerce y consuele en todo lo que viniere. Yo basto para galardonarte sobre toda manera y medida. No trabajarás aquí mucho tiempo, ni serás agravado siempre de dolores. Espera un poquito y verás cuán presto se pasan los males. Vendrá una hora cuando cesará todo trabajo e inquietud. Poco y breve es todo lo que pasa con el tiempo.

   2. Atiende a tu negocio, trabaja fielmente en mi viña, que yo seré tu galardón. Escribe, lee, canta, suspira, calla, ora, sufre varonilmente lo adverso; la vida eterna digna es de esta y de otras mayores peleas. Vendrá la paz un día que el Señor sabe, el cual no se compondrá de día y noche como en esta vida temporal, sino de luz perpetua, claridad infinita, paz firme y descanso seguro. No dirás entonces: ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? Ni clamarás: ¡Ay de mí que se ha dilatado mi destierro! Porque la muerte estará destruida, y la salud vendrá sin defecto; ninguna congoja habrá ya, sino bienaventurada alegría, compañía dulce y hermosa.
   3. ¡Oh! ¡Si vieses las coronas eternas de los Santos en el Cielo, y de cuánta gloria gozan ahora los que eran en este mundo despreciados, y tenidos por indignos de vivir! Por cierto luego te humillarías hasta la tierra, y desearías más estar sujeto a todos, que mandar a uno solo. Y no codiciarías los días placenteros de esta vida: sino antes te alegrarías de ser atribulado por Dios, y tendrías por grandísima ganancia ser tenido por nada entre los hombres.
   4. ¡Oh! Si gustases estas cosas, y las rumiases profundamente en tu corazón, ¿cómo te atreverías a quejarte ni una sola vez? ¿No te parece que son de sufrir todas las cosas trabajosas por la vida eterna? No es cosa de poco momento ganar o perder el reino de Dios. Levanta, pues, tu rostro al Cielo: mírame a Mí, y conmigo a todos los Santos, los cuales tuvieron graves combates en este siglo; ahora se regocijan, y están consolados y seguros; ahora descansan en paz, y permanecerán conmigo sin fin en el reino de mi Padre.




DEL DÍA DE LA ETERNIDAD Y DE LAS ANGUSTIAS DE ESTA VIDA

El Alma:

   1. ¡Oh bienaventurada mansión de la ciudad soberana! ¡Oh día clarísimo de la eternidad, que no oscurece la noche, sino que siempre le alumbra la pura verdad, día siempre alegre, siempre seguro, y siempre sin mudanza! ¡Oh, si ya amaneciese este día, y desapareciesen todas estas cosas temporales! Alumbra por cierto a los Santos con una perpetua claridad, mas no así a los que están en esta peregrinación sino de lejos, y como en figura.

   2. Los ciudadanos del Cielo saben cuán alegre sea aquel día; los desterrados hijos de Eva gimen de ver que éste sea tan amargo y lleno de tedio. Los días de este mundo son pocos y malos, llenos de dolores y angustias, donde el hombre se ve manchado con muchos pecados; enredado en muchas pasiones, angustiado de muchos temores, ocupado con muchos cuidados, distraído con muchas curiosidades, complicado en muchas vanidades, envuelto en muchos errores, quebrantado con muchos trabajos; las tentaciones lo acosan, los placeres lo afeminan, la pobreza le atormenta.

   3. ¡Oh, cuándo se acabarán todos estos males! ¡Cuándo me veré libre de la servidumbre de los vicios! ¡Cuándo me acordaré, Señor, de Ti solo! ¡Cuándo me alegraré cumplidamente en Ti! ¡Cuándo estaré sin ningún impedimento en verdadera libertad, y sin ninguna molestia de alma y cuerpo! ¡Cuándo tendré firme paz, paz imperturbable y segura; paz por dentro y por fuera; paz del todo permanente! ¡Oh buen Jesús! ¡Cuándo estaré para verte! ¡Cuándo contemplaré la gloria de tu reino! ¡Cuándo me serás todo en todas las cosas! ¡Cuándo estaré contigo en tu reino, el cual preparaste desde la eternidad para tus escogidos! Me han dejado acá, pobre y desterrado en tierra de enemigos, donde hay continuas peleas y grandes calamidades.

   4. Consuela mi destierro, mitiga mi dolor, porque a Ti suspira todo mi deseo. Todo el placer del mundo es para mí pesada carga. Deseo gozarte íntimamente; mas no puedo conseguirlo. Deseo estar unido con las cosas celestiales; pero me abaten las temporales y las pasiones no mortificadas. Con el espíritu quiero elevarme sobre todas las cosas; pero la carne me violenta a estar debajo de ellas. Así yo, hombre infeliz, peleo conmigo, y me soy enfadoso a mí mismo, viendo que el espíritu busca lo de arriba, y la carne lo de abajo.

   5. ¡Oh Señor, cuanto padezco cuando revuelvo en mi pensamiento las cosas celestiales, y luego se me ofrece un tropel de cosas del mundo! Dios mío, no te alejes de mí, ni te desvíes con ira de tu siervo. Resplandezca un rayo de tu claridad, y destruya estas tinieblas; envía tus saetas, y contúrbense todas las asechanzas del enemigo. Recoge todos mis sentidos en Ti; hazme olvidar todas las cosas mundanas, otórgame desechar y apartar de mí aun las sombras de los vicios. Socórreme, Verdad eterna, para que no me mueva vanidad alguna. Ven, suavidad celestial, y huya de tu presencia toda torpeza.

   6. Perdóname también y mírame con misericordia todas cuantas veces pienso en la oración alguna cosa fuera de Ti. Pues confieso ingenuamente que acostumbro a estar muy distraído. De modo que muchas veces no estoy allí donde se halla mi cuerpo en pie o sentado, sino más bien allá donde me lleva mi pensamiento. Allí estoy donde está mi pensamiento; allí está mi pensamiento a menudo donde está lo que amo. Al punto me ocurre lo que naturalmente deleita o agrada por la costumbre.

   7. Por lo cual, Tú, Verdad eterna, dijiste: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón. Si amo al Cielo, con gusto pienso en las cosas celestiales. Si amo el mundo, alégrome con sus prosperidades, y me entristezco con sus adversidades. Si amo la carne, muchas veces pienso en las cosas carnales. Si amo el espíritu, recréome en pensar cosas espirituales. Porque de todas las cosas que amo, hablo y oigo con gusto, y lleno conmigo a mi casa las ideas de ellas. Pero bienaventurado aquel por tu amor da repudio a todo lo criado; que hace fuerza a su natural, y crucifica los apetitos carnales con el fervor del espíritu, para que, serena su conciencia, te ofrezca oración pura, y sea digno de estar entre los coros angélicos, desechadas dentro y fuera de sí todas las cosas terrenas.


NOTA IMPORTANTE
El Padre Héctor Lázaro Romeroes Director de la revista digital "Integrismo", a la cual pueden acceder desde en enlace de la mismaque se encuentra en el lado izquierdo de esta página. El Padre Romero, tiene a bien celebrar el Santo Sacrificio de la Misa por las personas e intenciones de nuestros amigos y colaboradores.  Si alguien necesita que la Santa Misa sea aplicada por un difunto o por alguna cuestión grave, pueden hacernos llegar su petición a nuestro correo. traditio@hotmail.com