domingo, 6 de agosto de 2023

LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR, según los escritos de la mística María Valtorta

 


               Estoy con mi Jesús sobre un monte alto. Con Jesús están Pedro, Santiago y Juan. Siguen subiendo. La mirada alcanza los horizontes; es un sereno día que hace que aun las cosas lejanas se distingan bien.

               El monte no forma parte de algún sistema montañoso como el de Judea. Se yergue solitario. Teniendo en cuenta el lugar donde se encuentra, tiene ante sí el oriente, el norte a la izquierda, a la derecha el sur y a sus espaldas el oeste y la cima que se yergue todavía a unos cuantos centenares de pasos.

               Es muy elevado. Uno puede ver hasta muy lejos. El lago de Genesaret parece un trozo de cielo caído para engastarse entre el verdor de la tierra, una turquesa oval encerrada entre esmeraldas de diversa claridad, un espejo que tiembla, que se encrespa un poco al contacto de un ligero viento por el que se resbalan con agilidad de gaviotas, las barcas con sus velas desplegadas, un tantín encorvadas hacia las azulejas ondas, con esa gracia con que el halcón hiende los aires, cuando va de picada en pos de su presa. De esa vasta turquesa sale una vena, de un azul más pálido, allá donde el arenal es más ancho, y más oscuro allá donde las riberas se estrechan, el agua es más profunda y cobriza por la sombra que proyectan los árboles que robustos crecen cerca del río, que se alimentan de sus aguas. El Jordán parece una pincelada casi rectilínea en la verde llanura. Hay poblados sembrados acá y allá del río. Algunos no son más que un puñado de casa, otros más grandes, casi como ciudades. Los caminos principales no son más que líneas amarillentas entre el verdor. Aquí, dada la situación del monte, la llanura está más cultivada y es más fértil, muy bella. Se distinguen los diversos cultivos con sus diversos colores que ríen al sol que desciende de un firmamento muy azul.

               Debe ser Primavera, tal vez Marzo, si calculo bien la latitud de Palestina, porque veo que el trigo está ya crecido, todavía verde, que ondea como un mar, veo los penacho de los árboles más precoces con sus frutos en sus extremidades como nubecillas blancas y rosadas en este pequeño mar vegetal, luego prados todos en flor debido al heno por donde las ovejas van comiendo su cotidiano alimento.

               Junto al monte, en las colinas que le sirven como de base, colinas bajas, cortas, hay dos ciudades, una al Sur, y otra al Norte.

               Después de un breve reposo bajo el fresco de un grupo de árboles, por compasión a Pedro a quien las subidas cuestan mucho, se prosigue la marcha. Llegan casi hasta la cresta, donde hay una llanura de hierba en que hay un semicírculo de árboles hacia la orilla.

              "¡Descansad, amigos! Voy allí a orar". Y señala con la mano una gran roca, que sobresale del monte y que se encuentra no hacia la orilla, sino hacia el interior, hacia la cresta.

               Jesús se arrodilla sobre la tierra cubierta de hierba y apoya las manos y la cabeza sobre la roca, en la misma posición que tendrá en el Getsemaní. No le llega el sol porque lo impide la cresta, pero lo demás está bañado de Él, hasta la sombra que proyectan los árboles donde se han sentado los Apóstoles.

               Pedro se quita las sandalias, les quita el polvo y piedrecillas, y se queda así, descalzo, con los pies entre la hierba fresca, como estirado, con la cabeza sobre un montón de hierba que le sirve de almohada.

               Lo imita Santiago, pero para estar más cómodo busca un tronco de árbol sobre el que pone su manto y sobre él la cabeza.

               Juan se queda sentado mirando al Maestro, pero la tranquilidad del lugar, el suave viento, el silencio, el cansancio lo vencen. Baja la cabeza sobre el pecho, cierra sus ojos. Ninguno de los tres duerme profundamente. Se ha apoderado de ellos esa somnolencia de verano que atonta solamente.

               De pronto los sacude una luminosidad tan viva que anula la del sol, que se esparce, que penetra hasta bajo lo verde de los matorrales y árboles, donde están.

               Abren los ojos sorprendidos y ven a Jesús transfigurado. Es ahora tal y cual como lo veo en las visiones del Paraíso. Naturalmente sin las llagas o sin la señal de la Cruz, pero la majestad de Su Rostro, de Su Cuerpo es igual, igual por la luminosidad, igual por el vestido que de un color rojo oscuro se ha cambiado en un tejido de diamantes, de perlas, en vestido inmaterial, cual lo tiene en el Cielo. Su Rostro es un sol clarísimo, en el que resplandecen Sus ojos de zafiro. Parece todavía más alto, como si Su glorificación hubiese cambiado Su estatura. No sabría decir si la luminosidad, que hace hasta fosforescente la llanura, provenga toda de Él o si sobre la Suya propia está mezclada la luz que hay en el Universo y en los Cielos. Sólo sé que es una cosa indescriptible.

               Jesús está de pie, más bien, como si estuviera levantado sobre la tierra, porque entre Él y el verdor del prado hay como un río de luz, un espacio que produce una luz sobre la que Él esté parado. Pero es tan fuerte que puedo casi decir que el verdor desaparece bajo las plantas de Jesús. Es de un color blanco, incandescente. Jesús está con Su Rostro levantado al Cielo y sonríe a lo que tiene ante Sí.

              Los Apóstoles se sienten presa de miedo, lo llaman, porque les parece que no es más su Maestro. "¡Maestro, Maestro!" lo llaman con ansia.

               Él no oye.

               "Está en éxtasis" dice Pedro tembloroso. "¿Qué estará viendo?"

               Los tres se han puesto de pie, quieren acercarse a Jesús, pero no se atreven.

               La luz aumenta mucho más por dos llamas que bajan del Cielo y se ponen al lado de Jesús. Cuando están ya sobre el verdor, se descorre su velo y aparecen dos majestuosos y luminosos personajes. Uno es más anciano, de mirada penetrante, severa, de larga barba partida en dos. De su frente salen cuernos de luz, que me lo señalan como a Moisés. El otro es más joven, delgado, barbudo y velloso, algo así como el Bautista, al que se parece por su estatura, delgadez, formación corporal y severidad. Mientras la luz de Moisés es blanca como la de Jesús, sobre todo en los rayos que brotan de la frente, la que emana de Elías, es solar, de llama viva.

               Los dos Profetas asumen una actitud de reverencia ante su Dios encarnado y si les habla con familiaridad, ellos no pierden su actitud reverente. No comprendo ni una de las palabras que dicen.

               Los tres Apóstoles caen de rodillas, con la cara entre las manos. Quieren ver, pero tienen miedo. Finalmente Pedro habla: "¡Maestro! ¡Maestro, óyeme!" Jesús vuelve Su mirada con una sonrisa. Pedro toma ánimos y dice: "¡Es bello estar aquí Contigo, con Moisés y Elías! Si quieres haremos tres tiendas, para Ti, para Moisés y para Elías, ¡nos quedaremos aquí a servirte!…"

               Jesús lo mira una vez más y sonríe vivamente. Mira también a Juan y a Santiago, una mirada que los envuelve amorosamente. También Moisés y Elías miran fijamente a los tres. Sus ojos brillan, deben ser como rayos que atraviesan los corazones.

               Los Apóstoles no se atreven a añadir una palabra más. Atemorizados, callan. Parece como si estuvieran un poco ebrios, pero cuando un velo que no es neblina, que no es nube, que no es rayo, envuelve y separa a los tres gloriosos detrás de un resplandor mucho más vivo, los esconde a la mirada de los tres, una voz poderosa,  armoniosa vibra, llena el espacio. Los tres caen con la cara sobre la hierba.



               "Este es Mi Hijo amado, en quien encuentro Mis complacencias. ¡Escuchadlo!"

               Pedro cuando se ha echado por tierra exclama: "¡Misericordia de mí que soy un pecador! Es la Gloria de Dios que desciende". Santiago no dice nada. Juan murmura algo, como si estuviese próximo a desvanecerse: "¡El Señor ha hablado!".

               Nadie se atreve a levantar la cabeza aun cuando el silencio es absoluto. No ven por esto que la luz solar ha vuelto a su estado, que Jesús está solo y que ha tornado a ser el Jesús con Su vestido rojo oscuro. Se dirige a ellos sonriente. Los toca, los mueve, los llama por su nombre.

               "Levantaos. Soy Yo. No tengáis miedo" dice, porque los tres no se han atrevido a levantar su cara e invocan misericordia sobre sus pecados, temiendo que sea el Ángel de Dios que quiere presentarlos ante el Altísimo.

               "¡Levantaos, pues! ¡Os lo ordeno!" repite Jesús con imperio. Levantan la cara y ven a Jesús que sonríe.

               "¡Oh, Maestro! ¡Dios mío!" exclama Pedro. "¿Cómo vamos a hacer para tenerte a nuestro lado, ahora que hemos visto Tu Gloria? ¿Cómo haremos para vivir entre los hombres, nosotros, hombres pecadores, que hemos oído la Voz de Dios?".

               "Debéis vivir a Mi lado, ver Mi Gloria hasta el fin. Haceos dignos porque el tiempo está cercano. Obedeced al Padre Mío y vuestro. Volvamos ahora entre los hombres porque he venido para estar entre ellos y para llevarlos a Dios. Vamos. Sed santos, fuertes, fieles por recuerdo de esta hora. Tendréis parte en Mi completa Gloria, pero no habléis nada de esto, a nadie, ni a los compañeros. Cuando el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos y vuelto a la Gloria del Padre, entonces hablaréis, porque entonces será necesario creer para tener parte en Mi Reino".


Nuestro Señor a la mística María Valtorta, 5 de Agosto de 1944




sábado, 5 de agosto de 2023

LA CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE MARÍA PARA IMPEDIR LA GUERRA. Primer Sábado

  

               "Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación" 

               De esta manera se dirigía Nuestra Señora a Sor Lucía Dos Santos; acontecía la celestial revelación en la ciudad gallega de Pontevedra, era el 10 de Diciembre de 1925 y entonces, la que había sido vidente de la Virgen en Fátima, junto a sus primos Jacinta y Francisco, se preparaba ahora para ser Esposa de Cristo, como religiosa dorotea. 


               Años atrás, en la aldea de Fátima, cuando Lucía y sus primos eran unos niños, habían sido bendecidos con las visitas de la Madre de Dios; en la Aparición del 13 de Junio de 1917, Nuestra Señora les mostró la terrible visión del lugar de penas eternas... "Habéis visto el infierno -les dijo la Virgen- a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón." Fiel a la Voluntad de Dios, la Virgen Santa se manifiesta a una Lucía ya adulta para hacerle cumplir con el pedido que otrora le formulara en Fátima, "Para impedir la guerra vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados..." (13 de Julio de 1917). 


               En la última entrevista fiable que se realizó a Sor Lucía, ésta volvería a reafirmar su Misión de propagar la Devoción al Inmaculado Corazón de María. Fue el Padre Agustín Fuentes Anguiano, quien el 26 de Diciembre de 1957, en calidad de Postulador de la Causa de Canonización de Francisco y Jacinta, tuvo acceso a hablar con Sor Lucía, en un locutorio de la clausura del Monasterio de San José de Coimbra, donde ahora vivía como carmelita descalza.


               Sor Lucía desveló al Padre Fuentes que "mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron porque vieron siempre a la Santísima Virgen muy triste en todas sus apariciones. Nunca se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma..." También aseguró Sor Lucía que "el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del demonio; no hay término medio."


               El Padre Agustín Fuentes dijo que Sor Lucía le aclaró que la Virgen "me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros."






¿Cómo practicar la Devoción 
de los Cinco Primeros Sábados del Mes?


               1) Confesarse, dentro de los ocho días anteriores, con la intención de desagraviar las ofensas al Inmaculado Corazón de María. 

               2) Recibir la Comunión en el primer Sábado del mes, en gracia de Dios, con la misma intención de consolar y reparar al Doloroso Corazón de María. La Confesión y la Comunión deben repetirse durante cinco meses consecutivos, sin interrupción, de lo contrario se debe comenzar de nuevo.

               3) Rezar el Santo Rosario, al menos cinco Misterios, con la misma intención de desagraviar al Corazón de María.

               4) Hacer compañía a la Virgen durante quince minutos, meditando los Misterios del Rosario. Esto se puede hacer leyendo un pasaje de la Sagrada Escritura alusivo a los Misterios del Santo Rosario (por ejemplo la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen Purísima). 





MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 5º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 5

               Es propio de Dios el dar las gracias a cada criatura según el fin a que la destina, y como Dios destinó a María para ser Madre, Hija y Esposa del mismo Dios y Madre del hombre, de aquí se infiere qué Corazón le daría y con qué gracia la adornaría.

San Antonio María Claret


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.



NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES, Patrona de la isla de San Miguel de La Palma



ORÍGENES DE LA DEVOCIÓN


                Una antigua tradición cuenta que en Roma vivían unos esposos ricos, de nobles familias patricias, que deseaban donar su fortuna a fin de hacer alguna obra buena en favor de la religión cristiana. En la noche del 5 de agosto del año 358, escucharon en sueños una voz que les decía: “Acudan mañana al Monte Esquilino y en el sitio donde haya nieve, allí deben levantar un templo a la Santísima Virgen”.

                Al día siguiente acudieron al lugar señalado, situado en una de las siete colinas de Roma, y encontraron, con gran sorpresa, una franja de terreno cubierta de nieve en pleno verano. Con el apoyo del Papa Liberio, se empezó a construir el templo dedicado a Nuestra Señora, conocido más tarde como Basílica Liberiana, siendo el primer templo dedicado a la Madre de Dios y puesta bajo el título de Nuestra Señora de las Nieves. Con el tiempo, el templo se fue deteriorando, pero para mantener  aquél bendito lugar dedicado a la Virgen, se construyó otro templo en el año 434, ocupando en la actualidad ese milagroso lugar la Basílica de Santa María la Mayor, que es una de las cuatro basílicas mayores de Roma y una de las cinco patriarcales asociadas con la Pentarquía: San Juan de Letrán, San Lorenzo Extramuros, San Pedro, San Pablo extramuros y la citada.


PATRONA DE LA ISLA DE SAN MIGUEL DE LA PALMA
(Archipiélago Canario, España)


                La presencia de Nuestra Señora de Las Nieves en La Palma está envuelta en la leyenda. La Bula del Papa Martino V, fechada en Roma el 20 de noviembre de 1423, hace mención a “Santa María de la Palma” y su llegada a la Isla se asienta sobre las hipótesis de algunos cronistas, que se refieren a viajes de frailes irlandeses o navegantes del Mediterráneo, misiones del Obispado de Telde o incursiones de los normandos asentados en las islas orientales desde comienzos del siglo XV.



EL VOLCÁN SOFOCADO POR LA VIRGEN


               Existe un documento de especial interés y que se refiere a la erupción del volcán de San Antonio, ocurrida en 1677. La versión corresponde al visitador Juan Pinto de Guisla, venerable beneficiado de la parroquia de El Salvador y visitador general de La Palma, testigo presencial, según parece, del acontecimiento y que se expresa en los siguientes términos:

      “Ha padecido esta isla diversas veces la calamidad de estos volcanes, en la parte que mira al sur, o mediodía, como se reconoce por la tierra quemada reducida a riscos que llaman “mal país”, en que convierte la materia que arroja de sí, y aún está muy viva la memoria del último que reventó por principio del mes de Octubre del año 1646, que duró hasta 18 de Diciembre del mismo año, en que se celebra la fiesta de la Expectación de Ntra. Señora, día en que amaneció de nieve la boca del volcán, con universal aclamación de milagro de Ntra. Señora de las Nieves, cuya Santa Imagen se venera como Patrona de esta isla y a cuyo patrocinio se recurre en sus mayores aflicciones y necesidades, como se recurrió en aquélla trayéndola a la Parroquia de esta ciudad, donde estaba colocada cuando cesó el volcán, y se cubrió de nieve”.




viernes, 4 de agosto de 2023

MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 4º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 4

               Piensa en el Corazón de Mi Madre como piensas en el Mío, vive en Su Corazón como quieres vivir en el Mío (…) Ese Amor será para ti y para el mundo Fuente de Gracias y traerá grandes bendiciones. Entrégate a Mi Amor. El deseo de Mi Corazón te será confiado.


Nuestro Señor a la Mística Berthe Petit, 7 de Febrero de 1910


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.



DÍPTICO DE LOS PRIMEROS VIERNES DE MES



Exterior


Interior


Se recomienda su impresión y difusión, sin fines lucrativos




jueves, 3 de agosto de 2023

QUE HONREN POR MEDIO DE LA EUCARISTÍA MIS SANTAS LLAGAS. Primer Jueves de Mes

 


              Alejandrina Da Costa era una joven portuguesa que contaba apenas 14 años cuando sufrió un intento de violación; tratando de huir de su agresor se arrojó por una ventana, lo que le ocasionó una grave lesión que más adelante la obligaría a permanecer en la cama más de 30 años, hasta su muerte. Se ofreció como Alma Víctima para reparar el abandono de los Sagrarios y pedir misericordia por las profanaciones hacia Jesús Sacramentado. 

             En este lamentable estado físico el Señor la agració con múltiples revelaciones privadas, donde también intervendría la Santa Virgen María; padeció, por amor a las almas, dolores atroces que eran recompensados con dones sobrenaturales, como la inedia o alimentarse tan sólo del Sacrosanto Cuerpo de Nuestro Señor Sacramentado. El 25 de Febrero de 1949, en medio de un éxtasis, Jesús hizo esta promesa a Alejandrina:

              "Hija Mía, Mi esposa querida, haz que Yo sea amado, consolado y reparado en Mi Eucaristía. Haz saber en Mi Nombre que, todos cuantos hagan bien la Comunión con sincera humildad, fervor y amor, durante los seis primeros Jueves de mes consecutivos y pasen una hora de Adoración ante Mi Sagrario en íntima unión Conmigo, les prometo el Cielo". 

               Las condiciones para realizar con fruto los Primeros Jueves son cuatro:

     -Recibir la Sagrada Comunión durante los primeros 6 Jueves de mes seguidos (obviamente en gracia de Dios, haber confesado antes, o al menos, no tener conciencia de pecado grave)

     -Adoración al Santísimo Sacramento (expuesto o en la reserva del Sagrario)

     -Honrar las principales Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, sobre todo la de Su espalda.

     -Honrar los Siete Dolores de la Virgen María, Corredentora de las Almas.



MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 3º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 3

               "Mira, hija mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación."


Nuestra Señora a Sor Lucía Dos Santos, Diciembre de 1925 


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.



miércoles, 2 de agosto de 2023

MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 2º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 2

               "...el Corazón de María es la fuente y el principio de todas las grandezas y excelencias que la adornan y que la hacen estar por encima de todas las criaturas; por ser Hija predilecta de Dios Padre, Madre muy amada de Jesús y Esposa fiel del Espíritu Santo....".


San Juan Eudes


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.



SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO, DOCTOR, OBISPO Y FUNDADOR

 

               Nació en Marianella, cerca de Nápoles, el 27 de Septiembre de 1696. Sus padres fueron José de Ligorio, Capitán de la Armada naval y Ana Cabalieri, ambos pertenecientes a la Aristocracia napolitana.

               San Alfonso fue el primogénito de siete hermanos; cuando aún era niño sus padres recibieron la visita del misionero jesuita San Francisco Jerónimo, que bendijo a Alfonso y profetizó: "Este chiquitín vivirá 90 años, será Obispo y hará mucho bien".

               Siendo un muchacho, San Alfonso ingresaría en la Hermandad de la Nobleza, donde comenzó su formación intelectual aprendiendo varios idiomas: español, francés, griego y latín. A los 16 años, obtuvo el grado de Doctor en Derecho Civil y Canónico.



               Su padre deseaba hacer de él un brillante político, estudió varios idiomas y aprendió música, artes y detalles de la vida caballeresca. En su profesión de abogado iba obteniendo grandes triunfos. Todo esto no le dejaba satisfecho por el gran peligro que hoy existe en el mundo de ofender a Dios. A sus compañeros les repetía: "Amigos, en el mundo corremos peligro de condenarnos".

               Más tarde escribió: "Las vanidades del mundo están llenas de amargura y desengaños. Lo sé por propia y amarga experiencia".

               Su noble padre quería que se casase con alguna joven, de familia muy distinguida, para que formara un hogar de alta clase social. Pero cada vez que le preparaban algún noviazgo, la "novia" de turno terminaba por exclamar: "Muy noble, muy culto, muy atento, pero... ¡vive más en lo espiritual que en lo material!

               Hubo un pleito entre el Doctor Orsini y el gran Duque de Toscana. El joven Doctor Alfonso defendía la causa de Orsini. Su exposición fue maravillosa, brillante. Sumamente aplaudida. Creía haber obtenido el triunfo para su defendido. Pero apenas terminada su intervención, se le acercó el jefe de la parte contraria, le alargó un papel y le dijo: "Todo lo que nos ha dicho con tanta elocuencia cae de su base ante este documento".

               Alfonso lo lee, y exclama: "Señores, me he equivocado", y sale de la sala diciendo en su interior: "Mundo traidor, ya te he conocido. En adelante no te serviré ni un minuto más". Se encierra en su cuarto y está tres días sin comer. No hace sino rezar y llorar.

               Después se dedicará a visitar enfermos, y un día en un hospital de incurables le parece que Jesús le dice: "Alfonso, apártate del mundo y dedícate sólo a servirme a mí". Emocionado le responde: "Señor, ¿qué queréis que yo haga?".

               Y se dirige luego a la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced y ante el Sagrario hace voto de dejar el mundo. Y como señal de compromiso deja su espada ante el Altar de la Purísima Virgen.

               Pero tuvo que sostener una gran lucha espiritual para convencer a su padre, el cual cifraba en este hijo suyo, brillantísimo abogado, toda la esperanza del futuro de su familia. "Alfonso mío - le decía llorando - ¿Cómo vas a dejar tu familia? - y él respondía: Padre, el único negocio que ahora me interesa es el de salvar almas".

               Al fin, el 21 de Diciembre de 1726, cuando San Alfonso contaba 30 años de edad, es ordenado Sacerdote de Cristo. Desde entonces se dedica trabajar con la gente de los barrios más pobres de Nápoles y de otras ciudades. Reúne a los niños y a la gente humilde, al aire libre y les enseña Catecismo.



Carta manuscrita y firmada por
San Alfonso María de Ligorio


               Su padre que gozaba oyendo sus discursos de abogado, ahora no quiere ir a escuchar sus sencillos sermones sacerdotales. Pero un día entra por curiosidad a escucharle una de sus pláticas, y sin poderse contener exclama emocionado: "Este hijo mío me ha hecho conocer a Dios". Y esto lo repetirá después muchas veces.

               El 13 de Mayo de 1731, junto a la Venerable María Celeste Crostarosa, San Alfonso fundó la rama femenina de la Congregación del Santísimo Redentor; se le reunieron otros Sacerdotes y con ellos, el 9 de Noviembre de 1732, fundó en la localidad de Scala (Nápoles) la Congregación de los Padres Redentoristas. Y a imitación de Jesús Nuestro Señor se dedicaron a recorrer ciudades, pueblos y campos predicando el evangelio. Su lema era el de Jesús: "Soy enviado para evangelizar a los pobres". El 25 de Febrero de 1749, el Papa Benedicto XIV aprueba la Regla de la naciente Comunidad.​

               Durante 30 años, con su equipo de Misioneros, recorre campos, pueblos, ciudades, provincias, permaneciendo en cada sitio 10 o 15 días predicando, para que no quedara ningún grupo sin ser instruido y atendido espiritualmente.

               La gente al ver su gran espíritu de sacrificio, corría a su confesionario a pedirle perdón de sus pecados. Solía decir que el predicador siembra y el confesor recoge la cosecha.

               Es admirable como a San Alfonso le alcanzaba el tiempo para hacer tantas cosas. Predicaba, confesaba, preparaba misiones y escribía. Hay una explicación: Había hecho votos de no perder ni un minuto de su tiempo. Y aprovechaba este tesoro hasta lo máximo. Al morir deja 111 libros y opúsculos impresos y dos mil manuscritos. Durante su vida vio 402 ediciones de sus obras.

               Su obra ha sido traducida a 70 lenguas, y ya en vida llegó a ver más de 40 traducciones de sus escritos.

               Para su libro más famoso, "Las Glorias de María", empezó San Alfonso a recoger materiales cuando tenía 38 años de edad, y terminó de escribirlo a los 54 años, en 1750. Su redacción le gastó 16 años.

               En 1762 el Papa lo nombró Obispo de Santa Águeda, cargo que aceptó por obediencia al Papa con estas palabras "Cúmplase la Voluntad de Dios. Este sufrimiento por mis pecados" - exclamó - y aceptó. Tenía entonces 66 años.

               Durante los trece años de su Episcopado en Santa Águeda visitó cada dos años los pueblos. En cada pueblo de su diócesis hizo predicar misiones, y él mismo predicaba el sermón de la Virgen o el de la despedida.



               Vino el hambre y vendió todos sus utensilios, hasta su sombrero y anillo episcopal y la mula y el carro del Obispo para dar de comer a los hambrientos. Enfermo, presentó su renuncia como Obispo y al ser ésta aceptada exclamó: "Bendito sea Dios que me ha quitado una montaña de mis hombros".

               Dios lo probó con enfermedades. Fue perdiendo la vista y el oído. "Soy medio sordo y medio ciego - decía - pero si Dios quiere que lo sea más y más, lo acepto con gusto".

               La delicia de nuestro Santo era pasar las horas junto al Santísimo Sacramento. A veces se acercaba al Sagrario, tocaba a la puertecilla y decía: "¿Jesús, me oyes?"

               Durante su convalecencia le encantaba que le leyeran Vidas de Santos. Un hermano tras otro pasaban a leerle por horas y horas. Preguntaba con frecuencia: ¿Ya rezamos el Rosario? Perdonadme, pero es que del Rosario depende mi salvación. "Traedme, a Jesucristo", decía, pidiendo la Sagrada Comunión.

               San Alfonso entregó el alma a Dios Todopoderoso el 1 de Agosto de 1787, a mediodía, con el rezo del Ángelus; alcanzó los 90 años de vida terrenal. Sería Beatificado el 15 de Septiembre de 1815 por Pío VII. El Papa Gregorio XVI lo canonizó en 1839 y el Papa Pío IX lo declaró Doctor de la Iglesia en 1875.



martes, 1 de agosto de 2023

MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 1º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 1

               Para mí, María, Su Corazón Inmaculado, ha sido siempre y es, mi fuerza, mi guía, mi consuelo, mi modelo, mi Maestra, mi Todo después de Jesús.

San Antonio María Claret


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.