martes, 25 de octubre de 2016

NOVENA A LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO, DÍA SEGUNDO




DÍA SEGUNDO DE LA NOVENA
A LAS ALMAS DEL PURGATORIO


- ACTO DE CONTRICIÓN: 

   Señor mío Jesucristo Dios y hombre verdadero…

-OFRECIMIENTO DE LA NOVENA:

   Miradnos, Trinidad Santísima, postrados delante de vuestra Divina Majestad, confundidos y humillados por nuestros pecados, que nos hacen indignos de estar ante Vuestra Presencia Soberana; más, confiando en Vuestra Bondad Infinita, nos atrevemos a pedir misericordia por las Almas del Purgatorio, tan amadas de Vos.

   A Vos, Padre Eterno, que creasteis las almas de la nada; a Vos Hijo Unigénito, que las redimisteis con Vuestra Sangre Preciosísima; a Vos, Espíritu de Amor, que la santificasteis con la gracia, os pedimos clemencia y piedad por aquellas almas, hermanas nuestras que sufren resignadas los tormentos del Purgatorio. 

   Particularmente os pedimos misericordia por aquellas por las cuales tenemos mayor obligación de orar; por las almas de nuestros parientes, amigos y bienhechores; por las almas de aquellos que recibieron de nosotros mal ejemplo u ocasión de pecar; por las más abandonadas, que no reciben ningún recuerdo ni sufragio de los vivos; por las que fueron más devotas del Purgatorio; por las almas de nuestra parroquia, y por aquellas que Vos, ¡OH Dios mío! Más queréis y amáis.

   Os suplicamos que entre éstas queráis contar el alma de… (aquí encomiéndese a Dios el alma por la cual más especialmente se ofrecen los devotos obsequios de esta novena.).

   A todos, Señor, dadles pronto el lugar de la luz; y por sus ruegos y nuestras oraciones quered reunirnos un día en la Patria Celestial por toda la eternidad. Amén.


- ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA:

   A Vos, Madre nuestra amantísima, invocamos por intercesora, esperando obtener por vuestros méritos lo que por nuestras solas oraciones no nos atreveríamos a esperar.

   Vos, que sois Madre de todos, a todos protegednos, y librad con vuestros ruegos, las Santas Almas del Purgatorio, por las cuales ofrecemos esta novena


MEDITACIÓN DIA SEGUNDO:


 Obligación que tenemos de socorrer a las Almas del Purgatorio

   Dice San Alfonso María de Ligorio que los cristianos han de socorrer cuanto puedan a estas Santas Almas, y como quiera que sus necesidades son mayores que las de los vivos, parece que bajo este aspecto están todavía más obligados a ayudarlas.

   Sabemos pues, con certeza, que las Almas del Purgatorio padecen tormentos imponderables, y, por otra parte, es indudable -dice el Santo Doctor de Ligorio- y aún artículo de fe, que podemos aliviar a estas buenas almas con nuestros sufragios y, sobre todo, con nuestras oraciones, devoción no tan solamente recomendada de una manera especial, sino también practicada por la Santa Iglesia.

   Y, siendo así, dice, “no sé hasta qué punto podría excusarse de pecado quien descuidase de procurarles alguna asistencia o socorro, a lo menos por medio de sus oraciones”.

 ( Medítese con calma )


TERMINAMOS LA NOVENA CON LAS SIGUIENTES ORACIONES, 
COMPUESTAS POR SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO


Oración a Jesucristo para obtener Su Misericordia con las Almas del Purgatorio por los Dolores de Su Pasión

- ¡ Oh Jesús Dulcísimo! Por el sudor de sangre que derramasteis en el Huerto de Getsemaní, tened piedad de las Bienaventuradas Almas del Purgatorio.

- Respuesta: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús dulcísimo! Por los terribles dolores que sufristeis en vuestra cruel flagelación, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los terribles dolores que os causaron en vuestra coronación de espinas, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis al llevar la Cruz hasta el Calvario, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis en vuestra cruelísima crucifixión, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sentisteis en vuestra amarguísima agonía, clavado en el árbol de la Cruz, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

-¡Oh Jesús Dulcísimo! Por el inmenso dolor que sufristeis  al entregar vuestra Alma Santísima, tened piedad de estas almas.


AHORA SE REZAN CINCO PADRENUESTROS, AVEMARÍAS Y GLORIAS, EN HONOR DE LAS LLAGAS DE JESÚS, POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO


Oración final:

¡Oh Almas Santas! Por vosotras hemos rogado; pero ya que tan amadas sois del Señor, ya que tenéis la seguridad de no perderle, rogad por nosotros, miserables mortales, expuestos todavía al peligro de condenarnos y de perderle para siempre. 

(Aquí puede cada uno pedir la gracia especial que desea obtener por intercesión de las Almas del Purgatorio)


lunes, 24 de octubre de 2016

NOVENA A LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO, DÍA PRIMERO




DÍA PRIMERO DE LA NOVENA
A LAS ALMAS DEL PURGATORIO


- ACTO DE CONTRICIÓN: 

   Señor mío Jesucristo Dios y hombre verdadero…

-OFRECIMIENTO DE LA NOVENA:

   Miradnos, Trinidad Santísima, postrados delante de vuestra Divina Majestad, confundidos y humillados por nuestros pecados, que nos hacen indignos de estar ante Vuestra Presencia Soberana; más, confiando en Vuestra Bondad Infinita, nos atrevemos a pedir misericordia por las Almas del Purgatorio, tan amadas de Vos.

   A Vos, Padre Eterno, que creasteis las almas de la nada; a Vos Hijo Unigénito, que las redimisteis con Vuestra Sangre Preciosísima; a Vos, Espíritu de Amor, que la santificasteis con la gracia, os pedimos clemencia y piedad por aquellas almas, hermanas nuestras que sufren resignadas los tormentos del Purgatorio. 

   Particularmente os pedimos misericordia por aquellas por las cuales tenemos mayor obligación de orar; por las almas de nuestros parientes, amigos y bienhechores; por las almas de aquellos que recibieron de nosotros mal ejemplo u ocasión de pecar; por las más abandonadas, que no reciben ningún recuerdo ni sufragio de los vivos; por las que fueron más devotas del Purgatorio; por las almas de nuestra parroquia, y por aquellas que Vos, ¡Oh Dios mío! Más queréis y amáis.

   Os suplicamos que entre éstas queráis contar el alma de… (aquí encomiéndese a Dios el alma por la cual más especialmente se ofrecen los devotos obsequios de esta novena.).

   A todos, Señor, dadles pronto el lugar de la luz; y por sus ruegos y nuestras oraciones quered reunirnos un día en la Patria Celestial por toda la eternidad. Amén.


- ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA:


   A Vos, Madre nuestra amantísima, invocamos por intercesora, esperando obtener por vuestros méritos lo que por nuestras solas oraciones no nos atreveríamos a esperar.

   Vos, que sois Madre de todos, a todos protegednos, y librad con vuestros ruegos, las Santas Almas del Purgatorio, por las cuales ofrecemos esta novena


MEDITACIÓN DIA PRIMERO:


   ¿Qué es el Purgatorio?


   Es cosa cierta y de fe que hay Purgatorio, que hay un lugar destinado por la amorosa Providencia de Dios, para la expiación y purificación de las almas que han salido de este mundo limpias de culpa mortal, pero no tan puras y santas cual se requiere para ser admitidas en la Gloria del Cielo, donde nada entra que no se absolutamente puro y santo.

   Es cosa que jamás agradeceremos bastante a Dios, el beneficio que nos ha hecho de podernos purificar y de poder expiar nuestros pecados en el Purgatorio, lugar de horribles penas de expiación y de castigo, por las ofensas hechas a Dios. Y no nos ha de parecer exagerado este castigo, pues aún es mayor la ofensa hecha a Dios por el pecado que las penas del Purgatorio, a pesar de ser tan terribles, que, como dicen los Santos, no se puede expresar ni siquiera comprender.


( Medítese con calma )


TERMINAMOS LA NOVENA CON LAS SIGUIENTES ORACIONES, COMPUESTAS POR SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Oración a Jesucristo para obtener Su Misericordia con las Almas del Purgatorio por los Dolores de Su Pasión

- ¡ Oh Jesús Dulcísimo! Por el sudor de sangre que derramasteis en el Huerto de Getsemaní, tened piedad de las Bienaventuradas Almas del Purgatorio.

- Respuesta: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús dulcísimo! Por los terribles dolores que sufristeis en vuestra cruel flagelación, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los terribles dolores que os causaron en vuestra coronación de espinas, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis al llevar la Cruz hasta el Calvario, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sufristeis en vuestra cruelísima crucifixión, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

- ¡Oh Jesús Dulcísimo! Por los dolores que sentisteis en vuestra amarguísima agonía, clavado en el árbol de la Cruz, tened piedad de estas almas.

- R: Tened piedad, Señor, tened piedad.

-¡Oh Jesús Dulcísimo! Por el inmenso dolor que sufristeis  al entregar vuestra Alma Santísima, tened piedad de estas almas.


AHORA SE REZAN CINCO PADRENUESTROS, AVEMARÍAS Y GLORIAS, EN HONOR DE LAS LLAGAS DE JESÚS, POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO


Oración final:

¡Oh Almas Santas! Por vosotras hemos rogado; pero ya que tan amadas sois del Señor, ya que tenéis la seguridad de no perderle, rogad por nosotros, miserables mortales, expuestos todavía al peligro de condenarnos y de perderle para siempre. 

(Aquí puede cada uno pedir la gracia especial que desea obtener por intercesión de las Almas del Purgatorio)


domingo, 23 de octubre de 2016

"ESTOS CANARIOS ME HAN ROBADO EL CORAZÓN", SAN ANTONIO Mª. CLARET






     El 14 de marzo de 1848 llegaba al Puerto de la Luz, en la isla de Gran Canaria el Padre Claret. Venía acompañando al nuevo Obispo, Buenaventura Codina, misionero Paúl. Codina había pedido a Mosén Claret que misionara la Diócesis. 

     El día 20 comenzó la misión en Las Palmas capital. Luego, en los municipios de Telde, Agüimes e Ingenio. En Julio, Arucas; en Agosto, Gáldar y Guía. En Septiembre, Moya y Firgas. La misión de Teror fue en Octubre y la de San Lorenzo en Noviembre. Desde Enero a Marzo de 1849, misionó Tirajana, Tejeda y Santa Brígida. Finalmente, en el mes de Abril estuvo en Lanzarote, dando misiones en Arrecife y Teguise. 

     El 2 de Mayo de 1849 regresó a la Península. Estas Misiones Populares dejaron tan fuerte huella que el recuerdo de «El Padrito» perduró durante muchos años. El mismo Padre Claret había escrito: «estos canarios me han robado el corazón... No ceso nunca de dar gracias a Dios por haberme enviado a estas islas...» 

      Claret fue canonizado por el Papa Pío XII el 7 de Mayo de 1950. En 1951 el Obispo de Canarias, Mons. Pildain, apoyado por todas las Parroquias y Ayuntamientos, solicitó a la Santa Sede que se proclamara Co-Patrono de la Diócesis al nuevo santo. El Santo Padre Pío XII concedió esta gracia el 13 de Abril. Por eso, la imagen peregrina de San Antonio María Claret se venera en la Basílica de Teror, junto a la de la Patrona principal, Nuestra Señora del Pino. 


jueves, 20 de octubre de 2016

LA CARIDAD MÁS HEROICA


  Las Almas retenidas en el Purgatorio son mendigos que no pueden valerse por sí mismas; abandonadas, no pueden hacer otra cosa más que pedir socorro con lágrimas y sollozos. Son amadas de Dios y por ello también lo han de ser nosotros.


   El Catecismo Tradicional nos enseña que “la oración por los difuntos es más agradable a los ojos de Dios que la que se ofrece por los vivos, porque aquellos tienen grandísima necesidad de ella y no pueden socorrerse a sí mismos como estos.” El Omnipotente deja en nuestras manos el rescate de las Almas del Purgatorio.


   Los católicos que de veras quieren socorrer a las Almas de la Iglesia Purgante, no dejan de rezar ni un solo día por estas pobres almas que un día compartieron vida terrenal en medio de nosotros; la mejor manera, la más caritativa, es RENUNCIAR a cuantas indulgencias pudiésemos lucrar en nuestro favor, para OFRECERLAS por las Almas del Purgatorio. Pero no es necesario tener siempre en el pensamiento esta intención, basta con hacer una sola vez el llamado VOTO DE ÁNIMAS.

   Este voto consiste en la oblación o voluntaria donación que el fiel hace  del fruto satisfactorio de sus obras, durante su vida, y de los sufragios que se le aplicarán después de su muerte, poniéndolas en manos de la Santísima Virgen para que las aplique, según su beneplácito, a las almas del Purgatorio

(Tesoro del Sacerdote. Tomo I. Pág. 586).


   El Padre Gaspar Oliden, sacerdote teatino, devoto que vivió a principios del siglo XVIII, predicó la práctica de un tipo de caridad conocido como el Acto heroico de caridad hacia las almas en el purgatorio. Esta devoción fue aprobada por la Iglesia en la figura del Papa Benedcito XIII, el 23 de Agosto de 1728 y ricamente indulgenciada por los Papas Pío VI y Pío IX.

   Así, todo cuanto un católico pueda hacer para la salvación de su propia alma, como son  oraciones, ayunos penitencias, indulgencias, jubileos, e incluso las Santas Misas que por el ofrecieran después de haber fallecido, todos estos sufragios los ofrece a favor de la Benditas Ánimas del Purgatorio.

   Como nuestros pecados son muchos y seguro nuestras debilidades aún mayores, como buenos hijos y esclavos de Nuestra Señora, ponemos este ofrecimiento en Sus Purísimas Manos, para que Ella haga llegar mejor este voto a Dios y distribuya las gracias entre aquellas Almas del Purgatorio que más lo necesitasen.



miércoles, 12 de octubre de 2016

TENEMOS POR GUÍA LA COLUMNA QUE NUNCA SE APARTA DEL PUEBLO




“Tenemos por guía la columna que nunca se aparta del pueblo, de día ni de noche”
 (Sal. 98, 6-7)

“ Me puso en alto sobre su roca, y luego alzó mi cabeza sobre mis enemigos. Afirmó mis pies sobre piedra y aseguró mis pasos” 

(Sal. 26, 6) 



        Según la Sagrada Tradición el Apóstol Santiago, en su anhelo por predicar el Evangelio de Nuestro Señor, llegó hasta Caesaraugusta ( actual Zaragoza ), a orillas del río Ebro. Su prédica no fue fácil, ya que los habitantes de la ciudad eran duros de convertir a la verdadera Fe.

       El Apóstol Santiago sufrió entonces un fuerte desánimo, en medio del cual se planteó si merecía la pena continuar en aquellas tierras. En medio de esa angustia fue consolado por la visita en carne mortal de la Purísima Virgen María ( que aún vivía en Jerusalén ), rodeada esplendorasamente por una corte de ángeles. Todos los escritos coinciden que la bendita aparición tuvo lugar el dos de Enero del año 40.

      Como prueba de su amor por la misión de Santiago dejó una columna de jaspe; en torno a dicha columna, símbolo de la fortaleza de la Fe Católica, los primeros conversos construyeron una modesta capilla, que fue el primer templo dedicado a Nuestra Señora. Se asegura que la columna nunca ha sido movida del lugar primitivo.

      La misma Tradición nos ha legado las prometedoras palabras de la Madre de Dios al Apóstol:




      El Papa Clemente XII estableció la fecha del 12 de Octubre para la Festividad de la Virgen del Pilar. El Papa Pío XII concedió a todas las naciones Hispanoamericanas la posibilidad de celebrar la misma misa de Nuestra Señora del Pilar que se celebraba en España.




martes, 11 de octubre de 2016

EL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA ES LA PUERTA DEL CIELO


 Omnipotencia suplicante, Ella sabrá conseguir para nosotros todo cuanto nuestra flaqueza pide para la gran tarea de nuestro reerguimiento moral. Con este corazón, todos los terrores se disipan, todos los desánimos se desvanecen, todas las incertezas se despejan. El Corazón Inmaculado de María es la Puerta del Cielo, abierta de par en par a los hombres de nuestro tiempo, tan extremadamente débiles. Y esta puerta, nadie la podrá cerrar —ni el demonio, ni el mundo, ni la carne.

Hacer apostolado es, esencialmente, salvar almas. A los que se interesan por el apostolado, nada debe importar más que el conocimiento de las devociones providenciales con que el Espíritu Santo enriquece a la Santa Iglesia en cada época, para el provecho de las almas. El Sumo Pontífice actualmente reinante [Pío XII] señala dos devociones: la del Sagrado Corazón de Jesús, la del Corazón Inmaculado de María.
Al aparecerse en Fátima, Nuestra Señora dijo textualmente a los pastorcitos que una intensa devoción al Corazón Inmaculado de María sería el medio de salvación del mundo contemporáneo. Milagros sin cuenta han atestado la autenticidad del mensaje celestial. No nos resta sino conformarnos al dictamen que de él proviene. Si esa es la salvación del mundo, si queremos salvar el mundo, pregonemos el medio providencial para su salvación. El día en que tuviéramos legiones de personas verdaderamente devotas del Corazón Inmaculado de María, el Corazón de Jesús reinará sobre el mundo entero. En efecto, estas dos devociones no se pueden separar. La devoción a María Santísima es la atmósfera propia de la devoción a Nuestro Señor. El verano trae las flores y los frutos. La devoción a Nuestra Señora genera como fruto necesario el amor sin reservas a Nuestro Señor Jesucristo. Y, el día en que el mundo entero se vuelva a Jesús por María, el mundo se habrá salvado”.

Plinio Corrêa de Oliveira,“Legionario”, 30‑07‑1944


viernes, 7 de octubre de 2016

PÁGINA DE SANTA TERESITA EN FACEBOOK



Para conocer y difundir la vida y espiritualidad de "la Santa más grande los tiempos modernos", hemos creado una sencilla página en Facebook; animamos a los devotos de Santa Teresita a difundir este pequeño apostolado en favor de la Maestra de la Infancia Espiritual; seguro que Santa Teresita sabrá recompensarlos.

Hacer click sobre el siguiente enlace para ir
a la página de Santa Teresita




NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, VICTORIOSA SOBRE LOS ENEMIGOS DE DIOS



 "Aunque ha sido muy célebre esta devoción del Rosario desde el tiempo de Santo Domingo, se hizo más célebre con ocasión de la famosa batalla naval de Lepanto, que se ganó por intercesión de Nuestra Señora, y particularmente por la devoción de Su Santo Rosario...




     Después que Selim II de este nombre, gran turco, rompió las paces con la república de Venecia, y viéndose señor del mar por la multitud de sus naves y soldados, se señoreó del reino de Chipre, y empezó a hacer hostilidades y estragos en los cristianos, el santísimo Pontífice Pio V procuró unir todas las armas católicas contra el enemigo común de la cristiandad que deseaba dominarlo todo con su poder, y presumía eclipsar con sus lunas las luces clarísimas de nuestra fe. Excusáronse los otros príncipes cristianos, y solamente el rey católico Felipe II se coligó con el Papa y con la república de Venecia para oponerse a tan formidable enemigo. Dispúsose una poderosa armada, de la que iba por general D. Juan de Austria, hijo del invicto emperador Carlos V, en quien parecía herencia el valor y patrimonio el vencer. Buscó la armada católica a la turquesa, que esperaba en el golfo de Lepanto. Los turcos contaban doscientas treinta galeras reales, con otras muchas galeotas y vasos menores; los cristianos llevaban más de doscientas galeras: ochenta y una del rey de España, ciento nueve de Venecia, y doce del Sumo Pontífice, tres de Malta y otras de caballeros particulares. Al llegar nuestra armada a vista de la del enemigo, el viento, que para los turcos era favorable y para los cristianos contrario, amainó casi de repente, empezando ya a desfavorecerles este elemento, y el mar se sosegó, como si pretendiera ver con reposo los dos más poderosos ejércitos del mundo disputarse sobre la posesión de él. El de los turcos era muy superior en número; el de los cristianos era mayor en el valor: los turcos presumían alistarse debajo de sus banderas la fortuna, hinchados con repetidas victorias; los cristianos sabían qué venía con ellos la justicia de la causa; ambas armadas tenían presente la batalla y el riesgo, y  esperaban la victoria y el triunfo; pero los infieles lo esperaban de su valor y los fieles del favor divino.




     Por esto, ya que se acercaban a tiro de cañón, mandó su alteza enarbolar un crucifijo y muchas imágenes de Nuestra Señora, y todos, puestos de rodillas hicieron oración a Dios, poniendo por intercesora a la Virgen, suplicándole que no diese la victoria a sus enemigos por castigar a los que le confesaban y llamaban arrepentidos de sus culpas. Luego, habiendo esforzado los dos capitanes a sus soldados, y dado la señal de aceptar de ambas partes la batalla con dos tiros de bombarda, se acometieron las naves con increíble ímpetu, y se peleó por espacio de dos horas con extraño valor, con diferentes sucesos, ya prósperos, ya adversos, como los lleva la guerra, sin saberse aún dónde estaba la victoria, hasta que se reconoció en nuestra armada, y se fue declarando tanto por los cristianos, que en breve tiempo quedó desbaratada y deshecha la armada de los turcos; treinta mil con su bajá muertos, diez mil cautivos, ciento ochenta naves presas, noventa sumergidas, quince mil cristianos rescatados, casi trescientos tiros de artillería tomados; el despojo de dineros, joyas y armas no tiene precio ni número; y lo principal fue cobrar las armas católicas la reputación perdida, y perder las mahometanas la soberbia y confianza ganadas en muchas victorias. Murieron de nuestra parte seis mil hombres, por lo cual fue esta batalla la más célebre que han conseguido en el mar los cristianos, y no sé si vio antes primera, ha visto después segunda en sus campañas el elemento del agua. 

     Debióse esta insigne victoria a las oraciones de San Pío V y de la cristiandad, donde el Santo Pontífice les mandó hacer; y fuera del valor de los soldados cristianos, ayudó mucho la devoción y celo con que confesados y bien dispuestos entraron en la batalla, para morir defendiendo la fe, si Dios por nuestras culpas diese a los infieles la victoria; y principalmente se debió a la intercesión de la sacratísima Virgen María Nuestra Señora, singular patrona de las batallas, a quien el Sumo Pontífice encomendó esta empresa, y el general y capitanes hicieron diversos votos. Consiguióse esta victoria en el primer domingo de octubre de 1571, día que la religión de Predicadores tenía consagrado, como todos los primeros domingos de cada mes, al culto de nuestra Señora del Rosario; y en éste, especialmente encomendaba a Dios el buen suceso de las armas católicas, por mandado del Sumo Pontífice San Pío V, el cual, en reconocimiento de tan señalada merced como recibió toda la cristiandad de la Madre de Dios, consagró este día a su culto, con título de "Santa María de la Victoria"; y Gregorio XIII, que le sucedió, mandó que se celebrase cada año, en el primer domingo de octubre, en todas las iglesias del orbe cristiano donde hubiese capilla o altar de nuestra Sñora del Rosario, fiesta a nuestra Señora con título del Rosario, por haberse alcanzado esta victoria por su devoción. Confirmó esta fiesta Clemente VIII, y últimamente nuestro Santísimo Padre Clemente X; a instancia de la reina nuestra señora doña Mariana de Austria. Y se fijó definitivamente para el día 7 de octubre, día de la grandiosa victoria de Nuestra Señora con su arma invencible de todos los tiempos: Su Santísimo Rosario." 


R. P. Rivadeneira S. I.
"Vida y Misterios de Nuestra Señora"


miércoles, 5 de octubre de 2016

QUEREMOS SER CATÓLICOS INTEGRISTAS


     
-ORIGEN DEL INTEGRISMO CATÓLICO



     INTEGRISMO es una palabra ‘acuñada’ en realidad, por el Papa San Pío X, el Papa antimodernista. Este Pontífice persiguió sin piedad al modernismo, convencido del daño que podía producir a la Iglesia. Bajo sus auspicios nació el ‘Sodalitium Pianum’ (o ‘Fraternidad San Pío V’), dirigido por Mons. Umberto Benigni (1862-1934), encargado de detectar a estos elementos en las diócesis y seminarios, y de expulsarlos. Se entiende entonces el odio de todos los medios progresistas hacia el Papa Sarto.

     San Pío X sostuvo y promovió a este grupo y a su prensa, a la que denominó ‘integrista’. Por eso, la denominación de ‘integrista’ debería ser un título de gloria para el católico. Así lo afirma el inmortal Sardá y Salvany en su obra ya clásica: ‘El liberalismo es pecado’. Queremos pues ser integristas.






-LO QUE CONLLEVA SER INTEGRISTA



     Ser integrista significa defender la integridad del Dogma, afirmar todas y cada una de las verdades de Fe que la Iglesia nos enseña; sea por su Magisterio Ordinario, sea por su Magisterio Extraordinario, con todo lo que significan estas verdades, con todas las consecuencias que se derivan de ellas.

     Significa estar convencidos de que la Fe es Una, y que si se niega la más pequeña de las verdades de Fe, o se la pone en duda, se las niega o pone en duda a todas.

     Ser integrista significa pues adherir y prestar asentimiento interno a la totalidad del Magisterio de la Iglesia, también a su Magisterio político, con todas las consecuencias que se desprenden de esto. Significa tener como enemigo mortal al liberalismo, y defender la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo.

     Como se ve, la palabra está preñada de sentido católico. Queremos pues, ser integristas.



  
         -EL INTEGRISMO, RESISTENCIA AL CONCILIO VATICANO II



     Hoy reinan el ecumenismo, la libertad religiosa, la colegialidad, doctrinas éstas que la Iglesia de ayer, la Iglesia ‘integrista’ condenó en diferentes oportunidades.

     En nuestros días la Iglesia sufre una crisis espantosa, puede decirse que la peor de su historia dos veces milenaria.

     Nosotros, al igual que los católicos tradicionalistas, y contándonos entre ellos, señalamos al Concilio Vaticano II como desencadenante de la misma; y afirmamos que el Concilio contradice la enseñanza infalible y tradicional del Magisterio de la Iglesia, particularmente en las tres doctrinas que hemos dicho.

     Pero, ¿cómo es posible que los hombres de Iglesia, aun aquel que ocupa el más alto puesto, avalen doctrinas erróneas? ¿No es esto contrario a la infalibilidad y asistencia divina prometidas a la Iglesia?








lunes, 3 de octubre de 2016

SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS Y DE LA SANTA FAZ, MAESTRA DE LA INFANCIA ESPIRITUAL




   María Francisca Teresa nació el 2 de Enero de 1873 en Francia. Hija de un relojero y una costurera de Alençon. Tuvo una infancia feliz y ordinaria, llena de buenos ejemplos. Teresita era viva e impresionable, pero no particularmente devota.

   En 1877, cuando Teresita tenía cuatro años, murió su madre. Su padre vendió su relojería y se fue a vivir a Lisieux donde sus hijas estarían bajo el ciudado de su tía, la Sra. Guerin, que era una mujer excelente. Santa Teresita era la preferida de su padre. Sus hermanas eran María, Paulina y Celina. La que dirigía la casa era María y Paulina que era la mayor se encargaba de la educación religiosa de sus hermanas. Les leía mucho en el invierno.
   Cuando Teresita tenía 9 años, Paulina ingresó al convento de las Carmelitas. Desde entonces, se sintió inclinada a seguirla por ese camino. Era una niña afable y sensible y la religión ocupaba una parte muy importante de su vida.


   Tenía Teresa catorce años cuando su hermana María se fue también al convento de las carmelitas igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la experiencia que ella llamó su “conversión”. En su biografía cuenta que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeño por amor a ella para hacerla fuerte y valiente.

   Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar al convento de las carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el Obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.

   Algunos meses más tarde fueron a Roma en una peregrinación por el Jubileo Sacerdotal del Papa León XIII. Al arrodillarse frenta al Papa para recibir su bendición, rompió el silencio y le pidió si podía entrar en el convento a los quince años. El Papa quedó impresionado por su aspecto y modales y le dijo que si era la voluntad de Dios así sería.

   Teresita rezó mucho en todos los santuarios de la peregrinación y con el apoyo del Papa, logró entrar en el Carmelo en Abril de 1888. Al entrar al convento, la maestra de novicias dijo; “ Desde su entrada en la orden, su porte tenía una dignidad poco común de su edad, que sorprendió a todas las religiosas.” Profesó como religiosa el 8 de Septiembre de 1890. Su deseo era llegar a la cumbre del monte del amor.

   Cumplió con exactitud las reglas y deberes de las Carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y los misioneros. Debido a esto, fue proclamada después de su muerte, con el título de Patrona de las Misiones, aunque nunca habia salido de su convento.

   Se sometió a todas las austeridades de la orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, la más dura para ella era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía“Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos.” Y un día pudo exclamar “He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce.”


   En 1893, a los veinte años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Prácticamente ella era la maestra de novicias, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, decía ella que hacer el bien sin la ayuda de Dios era tan imposible como hacer que el sol brille a media noche.

   Su padre enfermó perdiendo el uso de la razón a causa de dos ataques de parálisis. Celina, su hermana, se encargó de cuidarlo. Fueron unos año difíciles para las hijas. Al morir el padre, Celina ingresó al convento con sus hermanas.

   En este mismo año, Teresita se enfermó de tuberculosis. Quería ir a una misión en Indochina pero su salud no se lo permitió. Sufrió mucho los últimos 18 meses de su vida. Fue un período de sufrimiento corporal y de pruebas espirituales. En junio de 1897 fue trasladada a la enfermería del Convento de la que no volvió a salir. A partir de agosto ya no podía recibir la Comunión debido a la enfermedad y murió el 30 de Septiembre de ese año.Sus últimas palabras fueron "Oh, le amo, Dios mío, os amo".





viernes, 30 de septiembre de 2016

EL SANTO ÁNGEL CUSTODIO DE ESPAÑA




“No se trata de una devoción de origen privado, que pueda parecer a unos o a otros más o menos acertada; se trata de una devoción aprobada por la suprema autoridad de la Iglesia, y litúrgica, oficial. La Santa Sede Romana, accediendo a los piadosos deseos del Rey D. Fernando VII, concedió a España que el día 1º de Octubre de cada año se tuviere la fiesta del Santo Angel Custodio de este Reino, con oficio propio, para darle gracias por la asistencia con que nos favorece, por haber puesto fin al cautiverio del Rey y a tantas calamidades como acaba de pasar España y para impetrar su auxilio y protección en los tiempos venideros” 

("Novena al Santo Angel Custodio de España", por Mons. Leopoldo Eijo Garay, Obispo de Tuy, Meditación del día Cuarto,
 Imprenta Enrique Teodoro, primera edición Madrid, 1917).

ORACIÓN AL SANTO ANGEL
CUSTODIO DE ESPAÑA 

   Oh, bienaventurado espíritu celestial, a quien la Divina Misericordia se ha dignado confiar el glorioso Reino de España, para que lo defiendas y custodies; postrados ante ti y en amorosa unión contigo damos al Señor humildes y fervientes gracias por haber tenido para con nosotros la misericordiosa providencia de ponernos bajo tu protección; contigo le alabamos y bendecimos y a su divino servicio rendidamente nos ofrecemos.

   Acepta, Ángel Santo, estos piadosos cultos que a tu honor dedicamos, ilumina nuestras inteligencias, conforta nuestras voluntades, presenta al Señor nuestras plegarias avaloradas con las tuyas; defiéndenos del enemigo de nuestras almas, que también lo es, y muy feroz, de nuestra Patria; alcánzanos del Señor que saquemos fruto y provecho espiritual de estos cultos, que crezcamos en la veneración a ti, en tu amor y en la docilidad a tus enseñanzas y dirección para que defendidos, custodiados y regidos por ti sirvamos fidelísimamente a Dios en nuestra vida privada y pública; para que se salven muestras almas y las de nuestros compatriotas todos; para que España sea siempre el paladín de la Fe Católica y Dios Nuestro Señor la bendiga, prospere y glorifique. Amén.

jueves, 29 de septiembre de 2016

EL PRÍNCIPE DE LAS MILICIAS CELESTIALES




Príncipe de los ángeles fieles al Señor. Su nombre significa: «¿Quién como Dios?». En la Sagrada Escritura, aparece en el Libro de Daniel, en la Epístola del Apóstol Judas y en el Apocalipsis. Como a Gabriel y Rafael, se le llama "arcángel".

Miguel es figura principal entre los que sirven inmediatamente al trono del Señor y bajan a la tierra para anunciar o hacer cumplir sus designios. Protector del pueblo de Dios, de Israel, en la antigua Ley; de la Iglesia de Cristo en el Nuevo Testamento. En la Sagrada Escritura ha hallado su fundamento la piedad popular de todos los tiempos para erigir a San Miguel en Príncipe de los ejércitos celestiales, guerrero victorioso en las luchas cósmicas contra el espíritu rebelde, el dragón de las tinieblas.

Daniel, el profeta de las revelaciones angélicas, nos da a conocer el nombre de nuestro Arcángel. Miguel, llamado gran jefe de los israelitas, que luchan por la liberación del pueblo de Dios, desterrado y sometido al dominio persa. Allí mismo se habla de los príncipes de Persia y de Grecia, refiriéndose, según el común sentir, a los ángeles guardianes de estas naciones.

El Apocalipsis, nos presenta a San Miguel en su misión definitiva, culminante. Ante la aparición de la Mujer, símbolo de María y de la Iglesia, con su Hijo, en el cielo se traba una batalla. Miguel y el Dragón frente a frente, el Arcángel fiel contra el soberbio ángel de la luz. Cada uno manda un ejército de ángeles. Vence Miguel y el Dragón es sepultado en los infiernos.

De esta visión del profeta de Patmos se derivan las imágenes medievales del guerrero de alas brillantes con labrada armadura, al que no le falta la lanza que destruye al dragón, vencido a sus pies.

La Iglesia misma le reconoce el título de defensor de sus huestes, le llama "Ángel del Paraíso", "príncipe de las milicias espirituales", y en las Letanías de los Santos le asigna el primer lugar detrás de la Santísima Virgen. Su protección no nos abandona hasta después de la muerte.

En el momento solemne de ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa por sus difuntos, la Iglesia le invoca para que presente las almas a la luz santa del Juicio Divino.





La devoción popular, que ha influido notablemente en estos textos litúrgicos, le considera como "pesador de las almas", y así le vemos en curiosas miniaturas de la Edad Media, con la balanza de la justicia divina en las manos, felizmente inclinado un platillo hacia la gloria del Cielo.

Acontecimientos prodigiosos, ocurridos en Oriente y Occidente, contribuyeron a formar este hálito universal en torno a la figura del Arcángel. Es tradición oriental que, ya en los primeros decenios del cristianismo, salvó de la destrucción un templo dedicado a su honor en Colosae y que por su intervención milagrosa brotaron allí mismo aguas medicinales, por lo cual le honraban como médico celestial.

Sus apariciones más famosas son las del Monte Gárgano en Italia, alrededor del año 500, y la del monte Adriano, donde el año 611 el Papa Adriano IV le construye un oratorio, sobre el que sería más tarde Castillo de Sant' Angelo.

En España alcanzó renombre su aparición en la serranía navarra de Aralar para ayudar al noble caballero don Teodosio de Goñi en lucha contra el dragón infernal.

El Mont Saint-Michel, en Normandía, con una abadía gótica dedicada a su honor, también testificó su ayuda para con los navegantes.

Hoy día el Arcángel se mantiene fiel a su misión de Custodio de la Iglesia, como lo proclama la oración a él dirigida al fin de la Misa, preceptuada por León XIII.




ORACIÓN PRIMITIVA DEL PAPA LEÓN XIII 

A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

(lo ideal es rezarla de rodillas y asperger el lugar 
con agua bendita, exorcizada con sal)


     ¡Oh Glorioso Príncipe de las Milicias Celestiales, San Miguel Arcángel, defendednos en el combate y terrible lucha que tenemos que sostener contra los poderes y potestades, contra los príncipes de este mundo de tinieblas y contra los malignos espíritus (Ef. 6, 12)! Venid en auxilio de los hombres que Dios hizo inmortales, formó a Su imagen y semejanza, y redimió a gran precio de la tiranía del demonio (Sab. 2, 23; I Cor. 6, 20).
     Pelead en este día con el ejército de los Santos Ángeles las batallas del Señor, como en peleasteis en otra ocasión contra Lucifer, jefe de los soberbios, y contra los ángeles apóstatas, que fueron impotentes a resistiros, y para los cuales no hubo ya lugar en el cielo.
     Sí, ese monstruo, esa antigua serpiente que se llama demonio y Satanás, que seduce al mundo entero, fue precipitado con sus ángeles al fondo del abismo (Apoc. 12, 8-9). Pero he aquí que este antiguo enemigo, este primer homicida ha levantado fieramente la cabeza. Transfigurado en ángel de luz y seguido de toda la turba de espíritus malditos, recorre la tierra entera para apoderarse de ella y desterrar el nombre de Dios y de su Cristo, para robar, matar y entregar a la eterna perdición las almas destinadas a la eterna corona de gloria. Además de los hombres de alma ya pervertida y corrompido corazón, este dragón perverso lanza encima, como un torrente de fango impuro, el veneno de su malicia, es decir, el espíritu de mentira, de impiedad y blasfemia, y el soplo emponzoñado de la impureza, de los vicios y de todas las abominaciones.
     Enemigos llenos de astucia han llenado de injurias y saturado de amargura a la Iglesia, Esposa del Cordero inmaculado; y sobre sus más sagrados bienes han puesto sus manos criminales. En el mismo Lugar Santo, donde ha sido establecida la Silla de Pedro y la Cátedra de la verdad, que debe iluminar el mundo, han alzado el abominable trono de su impiedad, con la intención perversa de herir al Pastor y dispersar el rebaño. (*)
     Os suplicamos, pues, oh Príncipe invencible, socorráis al pueblo de Dios contra los ataques de esos espíritus malditos, y le concedáis la victoria. Este pueblo os venera como su protector y patrono, y la Iglesia se gloría de teneros por defensor contra las malignas potestades del infierno. Dios os ha confiado el cuidado de conducir las almas a la celeste bienaventuranza. ¡Ah, rogad, pues, al Dios de paz, ponga bajo nuestros pies a Satanás y de tal modo aplastado, que no pueda retener más a los hombres en la esclavitud, ni causar perjuicio a la Iglesia! Presentad nuestras súplicas ante el Todopoderoso, para que seamos prevenidos cuanto antes de las misericordias del Señor. Apoderaos del dragón, la serpiente antigua que es el diablo y Satanás, encadenadlo y precipitadlo en el abismo, para que no pueda seducir más a las naciones (Apoc. 20, 2-3). Amén.
V/ He aquí la Cruz del Señor, huid, potestades enemigas;
R/ Venció el León de la tribu de Judá, el vástago de David.
V/ Cúmplanse en nosotros, Señor, vuestras misericordias;
R/ Como hemos esperado de Vos.
V/ Escuchad, Señor, mi oración:
R/ Y llegue mi clamor hasta Vos.

     Oremos. Oh Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, invocamos vuestro santo nombre, e imploramos con instancia vuestra clemencia, para que, por la intercesión de María Inmaculada siempre Virgen, Madre nuestra, y del glorioso arcángel San Miguel, os dignéis socorrernos contra Satanás y contra todos los otros espíritus inmundos que recorren la tierra para dañar al género humano y perder las almas. Amén”.


(*)  Como si fuese una verdadera profecía, León XIII intuyó y plasmó en esta oración la terrible realidad de nuestros días, ¡la usurpación de la Cátedra de San Pedro!