sábado, 26 de agosto de 2023

SOR MARÍA DE JESÚS CRUCIFICADO, la mística árabe

 

               María Baouardy nació el 5 de Enero de 1846 en I´billin, un pequeño pueblo de Galilea, a medio camino entre Nazaret y Haifa, en una familia Católica, de rito griego-melquita.

               Antes del nacimiento de María, sus padres perdieron hasta doce hijos que habían muerto en la infancia, uno tras otro. Confiando en Dios, decidieron hacer una peregrinación a Belén para orar en el lugar del Santo Pesebre y pedir la gracia de una hija. Finalmente nació María y un año más tarde llegó su hermano Boulos.

               María quedo huérfana de padre con apenas tres años de edad, confiándola éste al cuidado de San José, y días después fue su madre la que pereció. Una tía adoptó a su hermano Boulos y un tío rico adoptó a María.



               Durante su infancia tuvo ciertas comunicaciones celestiales como cuando en cierta ocasión, se le murieron dos pajaritos que cuidaba; María estaba muy triste cuando escuchó estas palabras en su corazón: "Mira, todas las cosas pasan, pero si quieres darme tu corazón, me quedaré contigo para siempre".

               María pudo recibir a Jesús en su Primera Comunión a los ocho años. Poco después, su tío se mudó a Alejandría con toda la familia; María tenía trece años cuando supo que su tío intentaba buscarle pretendiente para casarla, en concreto con el hermano de su esposa, pero ella se negó porque estaba decidida a ser sólo esposa de Cristo. Los intentos de persuasión, amenazas, humillaciones, malos tratos, no la harían cambiar de opinión. 

               Tres meses más tarde María contactó con un antiguo sirviente de la familia: quería valerse de él para enviar una carta a su hermano, que estaba en Galilea, para que la ayudara en el trance con su tío. Cuando el sirviente, que era musulmán, se enteró de su sufrimiento, le aconsejó que renunciara a la Fe Cristiana y se convirtiera a su religión para casarse con él mismo. María se negó, así que, furioso, sacó su espada, le cortó la garganta a María y luego la arrojó a una zanja, en una calle oscura. El martirio tuvo lugar el 7 de Septiembre del 1858, víspera de la Natividad de la Santísima Virgen.

               Pero María no murió por aquella singular herida; se despertó en una gruta, donde una mujer joven, que parecía ser una monja ya que vestía con un hábito azul. La buena mujer la cuidó, alimentó y enseñó durante cuatro semanas. Años más tarde, en 1874, en la Fiesta de Nuestra Señora de la Natividad, diría durante un éxtasis: "En este mismo día estuve con mi Madre. En este misma día consagré mi vida a María. Alguien me cortó el cuello, y al día siguiente María cuidó de mí."  

               Cuando María fue sanada, la joven la llevó a una iglesia y la ahí la dejó. A partir de ese día María iría de una ciudad a otra (Alejandría, Jerusalén, Beirut...), trabajando como siempre como una humilde empleada doméstica. 

               En Mayo de 1863, conoció en Beirut a las Hermanas de San José de la Aparición, que la animaron a que ingresara en el Noviciado que la Congregación tenía en la ciudad francesa de Marsella. Aunque María tenía por entonces diecinueve años, debido a su aspecto exterior parecía tener menos edad; hablaba mal francés y su salud era frágil, pero fue aceptada en el noviciado y estaba muy feliz de poder entregarse por completo al Señor. Siempre aceptando los trabajos más agotadores, pasó la mayor parte del tiempo en la cocina o en la lavandería. Sin embargo, dos días a la semana ella revivía místicamente la Pasión de Jesús. Recibió los sagrados estigmas (era tan simple que creía que era una enfermedad) y otro tipo de gracias extraordinarias. Algunas Hermanas estaban bastante desconcertadas, y al final de los dos años de noviciado no fue admitida en la Congregación. 

               Sin embargo, otra religiosa de la misma Congregación, la Madre Verónica, que había pedido permiso para ingresar en las Carmelitas Descalzas de Pau, la animó a acompañarla al Convento Carmelitano. Así, María tomó el hábito de Nuestra Señora el veintisiete de Julio de 1867; en el Convento de Pau encontraría siempre el amor y la comprensión para sostenerla en todos sus sufrimientos. Como novicia, recibió el nombre de Hermana María de Jesús Crucificado; sería hermana lega, porque se sentía más a gusto al servir a los demás y también porque tenía dificultades para leer la Liturgia de las Horas. 

               Desde su toma de hábito, serán continuos los éxtasis, raptos, visiones, profecías; el 24 de Mayo de 1868 sufrirá la transverberación, como Santa Teresa de Jesús. Pero la batalla espiritual fue muy grande; llegó a estar oprimida  por el Diablo. Sor María de Jesús Crucificado clama al Señor y Dios permite que su Ángel de la Guarda se "posesione" de ella y la libere de la influencia satánica.

               Cuando salía de un éxtasis sus palabras se volvieron el fruto de su vida: "Donde hay Caridad, también está Dios. Si piensas hacer el bien a tu hermano, Dios pensará en ti. Si le excavas un hoyo a tu hermano, caerás en él, éste será para ti. Pero si haces el Cielo para tu hermano, éste será para ti". 

               El don de la profecía, sus conversaciones con las Almas del Purgatorio, los ataques del Diablo o los éxtasis… a partir de todas las gracias divinas que recibió engendró ese profundo sentimiento de su nada frente a Dios: cuando se llamaba a sí misma "la pequeña nada" era realmente una expresión profunda de su ser. Eso le permitió penetrar en la profundidad inalcanzable de la Misericordia Divina, donde encontró su alegría, su gozo y su vida. "La humildad es feliz siendo nada, no está apegada a nada, y nunca se cansa de nada… ¡Bienaventurados los pequeños!". Aquí radicó la fuente de su propio abandono a las gracias más extrañas y a las circunstancias humanas más desconcertantes.

               Tres años después, en 1870, se fue con un pequeño grupo para fundar el primer Monasterio Carmelita de la India, en Mangalore. El viaje en el barco fue una verdadera aventura y tres monjas murieron antes de llegar. Pero se enviaron otras hermanas y, a fines de 1870, pudo comenzar la vida monástica. Las experiencias extraordinarias de María de Jesús Crucificado continuaron sin detenerla para efectuar los trabajos más difíciles y los problemas vinculados a una nueva fundación. 

               Durante su éxtasis, las hermanas a veces podían verla en la cocina u otros lugares con una cara radiante. A veces participó en el espíritu en los acontecimientos de la Iglesia, por ejemplo en el momento de las persecuciones en China y a veces parecía estar poseída por el Diablo, pero solo en el exterior, lo que le causaba terribles tormentos.

               Ese fue el comienzo de muchos malentendidos de quienes la rodeaban, y algunas de las Hermanas incluso dudaron de la autenticidad de sus experiencias. No obstante, al final de su noviciado hizo sus votos el 21 de Noviembre de 1871, pero las tensiones dentro del grupo la llevaron a regresar a Pau en 1872.

               Aquí, Sor María encontró de nuevo su vida sencilla de una hermana lega, rodeada por el amor de sus Hermanas, y su alma se completó. Durante algunos de sus éxtasis, a pesar de su casi analfabetismo, pero con el fervor de su gratitud hacia Dios, improvisó poemas de gran belleza, llenos de deleite oriental y encanto, en los que toda la creación canta a su Creador. En otras ocasiones, de repente se encontraba en la cima de un árbol, sobre una rama que no podía soportar ni siquiera a un pajarito, por se encontraba sostenida por el ímpetu de su alma hacia el Señor. "Todos duermen. ¡Y Dios tan lleno de gracia, tan grande, tan digno de alabanza, está olvidado! ¡Nadie piensa en Él! Mira, la naturaleza lo alaba, los cielos, las estrellas, los árboles, la hierba, todas las cosas lo alaban; y el hombre que conoce Su bondad, que debe alabarlo, duerme! Vayamos a despertar al Universo". Mucha gente acudía a ella en busca de consuelo, consejo, oraciones, regresando iluminados y fortalecidos por haberla conocido.

               Poco tiempo después de regresar de Mangalore, comenzó a hablar sobre la fundación de un Carmelo en Belén. Hubo muchos obstáculos, pero gradualmente todos desaparecieron, a veces en contra de todas las expectativas. Finalmente, Roma dio permiso el 20 de Agosto de 1875 y un pequeño grupo de Carmelitas partió a esa aventura. El Señor mismo señaló a Sor María de Jesús Crucificado la ubicación y el diseño de los edificios. 

               Como era la única hablante de árabe entre las hermanas, Sor María supervisó en particular las obras; la Comunidad comenzó a vivir en el edificio el 21 de Noviembre de 1876, mientras que continuaban las obras. 

               Más pronto que tarde, nuestra Sor María de Jesús Crucificado estaba ocupada preparando otra fundación: la del Carmelo en Nazaret. Fue allí para comprar un terreno en Agosto de 1878. Durante este viaje, tuvo una visión de la ubicación de Emaús, que luego fue comprada para el Carmelo por la benefactora Berthe Dartigaux, afamada actriz de la época.

               Al regresar a Belén continuó con la labor de supervisar las obras; por aquellos días el calor era muy agotador, por lo que Sor María de Jesús Crucificado se ocupaba personalmente en que los trabajadores del Convento no pasaran sed. En uno de esos servicios, el 22 de Agosto de 1878, por un descuido se cayó por las escaleras y se rompió un brazo; la gangrena se instaló rápidamente. A los cuatro días, ya está enferma agónica, por lo que asiste a su lecho el mismo Patriarca de Jerusalén, Monseñor Bracco; ante el Prelado pide perdón por sus faltas a la Comunidad. 

              En la última noche le traen la Sagrada Comunión como Viático. Los Capellanes le susurran que repita la jaculatoria "Jesús mío, Misericordia", a lo que ella responde: "Oh sí, Misericordia". Estas fueron sus últimas palabras. Besa la Cruz, le dan la absolución. Entró en la Vida el 26 de Agosto de 1878, a pocos meses de cumplir los treinta y tres años.



viernes, 25 de agosto de 2023

MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 25º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 25º

        No solamente Jesús vive y permanece continuamente en el Corazón de María, sino que Él mismo es el Corazón de Su Corazón


 San Juan Eudes


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

               Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.



LUISA LATEAU, Alma Víctima


"El evento de Bois D'Haine es extraordinario. 
Puede afirmar, en mi nombre, que la ciencia 
médica nunca podrá explicar tal hecho" 

Palabras del Papa León XIII sobre los hechos milagrosos
de la vida de Luisa Lateau, el 23 de Abril de 1873



               Ana Luisa Lateau nació el 29 de Enero de 1850 en Bois-d'Hainem, en Bélgica; fue la tercera hija de una familia pobre, por lo que conoció el hambre y la miseria desde su infancia. Su madre casi muere al dar a luz y estuvo postrada en cama durante dos años y medio antes de ser recuperada. Su padre murió de viruela diez semanas después de su nacimiento, Luisa -su familia y allegados la llamarían siempre por su segundo nombre- también contrajo esta enfermedad pero se recuperó. La situación familiar mejoró un poco cuando su madre volvió a trabajar como empleada agrícola y la hermana mayor fue colocada como costurera.

               Su pueblo se vio afectado en 1866 por una epidemia de cólera. A petición del Párroco, Luisa atendió a los enfermos con dedicación y sin miedo al contagio, incluso colaboró en  enterrar a los muertos. Luisa sería recibida en la Tercera Orden Franciscana, en Diciembre 1867. 

               Poco después, y mientras realizaba el Vía Crucis en la iglesia, se apoderó de una gran luz y de dolores interiores. Su salud se deterioró hasta el punto que se temió por su vida: recibió los Últimos Sacramentos el 15 de Abril de 1868, sin embargo Luisa no murió: la Providencia le tenía preparada una cruenta misión.

               A partir de 24 de Abril del mismo año, Luisa comenzó a padecer fuertes dolores se repetirán todos los Viernes; aparecerán en su débil cuerpo los estigmas de la Pasión; las santas llagas comenzaron a reproducirse primero en su costado, luego en los pies; el 8 de Mayo serían las manos las que presentaban sendas heridas por donde perdería mucha sangre; el 25 de Septiembre tendría lugar la aparición en la frente de pequeñas manchas de sangre, ocasionadas por entre ocho o doce heridas. La estigmatización se completaría en Abril 1882, cuando aparecieron rastros de azotes en todo su cuerpo, como en la flagelación de Nuestro Señor, así como una severa herida en el hombro derecho.

               La estigmatización de Luisa tenía un mismo patrón: todas estas llagas aparecían sin causa aparente en la noche de Jueves al Viernes y desaparecían a la noche siguiente. Esto se repetiría todos los Viernes, desde Abril de 1868 hasta su muerte en Agosto de 1883. Los días restantes, Luisa mostraba una actitud completamente normal, desarrollando sus labores, básicamente de costura, para sustentar a su familia.

               Al fenómeno místico del sangrado por los estigmas se añadirá, a partir de Julio de 1868, el de los éxtasis, donde Luisa quedará totalmente absorta y como fuera de este mundo, estos estados de éxtasis se podían prolongar durante ocho horas. Los éxtasis comenzaban  por la mañana, en torno a las 6, después de recibir la Sagrada Comunión; el segundo éxtasis tenía lugar alrededor de las 2 de la tarde y se prolongaba hasta por la noche.

               Durante los éxtasis, Luisa permanecía completamente ausente, no tenía la más mínima percepción de los eventos que ocurrían en su entorno. Podía permanecer en ese estado de contemplación durante horas; por lo general su rostro se transfiguraba: en ocasiones expresaba alegría, otras veces, miedo y tristeza. Luisa caminaba por la habitación, siempre en estado de éxtasis, como reviviendo el Vía Crucis. La escena terminaba simulando los gestos de la crucifixión, la agonía y muerte de Cristo.

               Durante los éxtasis, Luisa era insensible al dolor y no atendía a las llamadas, pero podía salir brevemente, a petición del Párroco de Bois-d'Haine o de algunos eclesiásticos. Durante los éxtasis, Luisa no sólo revivía la Pasión, sino que además tenía visiones de la Vida de Cristo, de la Virgen María y de los Santos.

               Estos fenómenos místicos alcanzaron otro grado cuando, a partir de 1871, el Cielo la bendijo con la inedia y la vigilia: dejó de comer, beber y dormir... pasaría las noches rezando, muchas veces arrodillada a los pies de la cama. El único alimento que aceptaría ya su estómago era la Sagrada Comunión, que recibía a diario. Este ayuno prolongado la acompañaría durante doce años, hasta su muerte.

               También gozó del don de la hierognosis, comprobado en múltiples ocasiones, como cuando le presentaban la reliquia de un Santo o algún Sacerdote aparecía vestido de seglar; Luisa distinguiría siempre entre lo bendito y lo profano, entre seglares y Sacerdotes, como también entre las formas que estaban consagradas y sin consagrar.

               A finales de 1868, el Obispo de Tournai, Gaspar-Joseph Labis, abrió una investigación canónica. La comisión formada por eclesiásticos, como el mismo Cardenal Adolphe Dechamps, Arzobispo de Malinas y un médico, el Doctor Lefebvre de la Universidad de Lovaina; ambos reconocen la sinceridad de Luisa Lateau y la autenticidad de los hechos,  concluyendo que la Ciencia no podía encontrar una explicación racional para la fenomenología que se desarrollaba en la joven  mística belga.

               Con la ayuda de la prensa y amplificando los hechos, la notoriedad de Luisa creció y superó rápidamente las fronteras de Bélgica. Los visitantes llegaban de todas partes e incluso de Rusia y Estados Unidos para ver a la mujer estigmatizada en su modesta casa en Bois-d'Haine. Tampoco faltan las polémicas, como las sátiras burlonas de la prensa atea de la época.

               La Real Academia de Medicina de Bélgica abrió una investigación en 1874. Durante 5 meses, Louise Lateau aceptó someterse a numerosos experimentos a petición de los expertos designados por la Academia. Las conclusiones de la comisión se publican en 1875: no hay engaño sobre los estigmas y los éxtasis, pero el Doctor Warlomont, atribuye los fenómenos presentados a una enfermedad del orden de las neurosis.

               En Enero 1879 su salud se deteriora drásticamente, definitivamente quedará postrada en cama desde entonces hasta su muerte. Los episodios de parálisis y ceguera de vez en cuando empeoran su enfermedad. Los fenómenos de éxtasis y sangrado de los estigmas continuará a pesar de su precaria salud.

               El comienzo de 1883 está marcado por un debilitamiento general de su salud; Luisa se expresa cada vez más con dificultad, excepto durante unos minutos que siguen al éxtasis de la Comunión.

               Después de años de entrega sin límites, Luisa rindió su alma a Dios el 25 de Agosto de 1883; tenía 33 años. Su entierro tuvo lugar el 28 de Agosto en la Iglesia de San Juan Bautista de Bois-d'Haine en presencia de varios miles de personas. Su tumba está en la parte trasera de la iglesia de Bois-d'Haine, en el antiguo cementerio comunal, donde espera la resurrección de la carne, al lado de sus padres y sus dos hermanas.



jueves, 24 de agosto de 2023

MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 24º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 24º

        “En Ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Francisco y Jacinta parecían estar en la parte que se elevaba hacia el Cielo y yo en la que se esparcía por la tierra. Delante de la mano derecha de Nuestra Señora había un Corazón rodeado de espinas que parecía se le clavaban por todas partes. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de los hombres y que pedía reparación.”


 Relato de Lucía Dos Santos, Fátima 13 de Junio de 1917


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.



TÚ SERÁS HERMANO HASTA LA MUERTE, de las Revelaciones al Hno. Estanislao José



               Ya hemos visto con qué arranques empezó Estanislao José su formación religiosa, y es posible que estos bríos tan fuertes y tan largos influyesen en su salud; lo cierto es que, al cumplirse un año de nuestra llegada y estando en los ejercicios espirituales del “paso del ecuador” de nuestro Noviciado, se sintió cansado y con asma, de manera que no podía actuar con la facilidad de antes. Le auscultó el médico y como consecuencia el Maestro de Novicios le mandó a la Enfermería, dejando la vida común. El Hermano Enfermero, que veía en él un novicio de tantos, le avisó de que, si no mejoraba, le mandaría a su casa. Esto fue para él una prueba muy grande que no le dejaba reposar; lloraba cuando estaba solo y no cesaba de acudir a la Madre divina con oraciones fervorosas.

               En uno de sus cuadernos lo encuentro quejándose a la Madre lleno de ternura. Transcribo parte de este triste coloquio: 

               "Ay, Madre mía. Sácame de esta tristeza en que me encuentro por estar enfermo y tener tanto miedo porque me van a mandar al mundo. Vos sois mi confianza toda; si no me oís ¿qué será de mí, Madre mía? Pero sí que me oiréis porque a San Estanislao sí que lo oíste cuando os pidió la muerte, y eso que no estaba enfermo, y ¿me lo has de negar a mí, que estoy enfermo? Madre mía, de Vos lo espero, de todo corazón os lo pido; dádmela cuanto antes, prefiero que hagáis tajadas de mi cuerpo antes que ir al mundo traidor; en vos creo y de vos todo lo espero y por vos me muero. No me dejéis, Madre mía, que soy muy débil".

               ...el Hno. Maestro que el Hno. Estanislao está mejor y que muy pronto vendrá al Noviciado. Todos los novicios nos llenamos de alegría, y al día siguiente ya estaba entre nosotros haciendo la vida común, aunque estuvo algún tiempo sometido a régimen especial de comidas. Durante los días de la Novena le llevaron a su cuarto la Sagrada Comunión y uno de los últimos días le dijo claramente la Santísima Virgen después de comulgar, y colocada visiblemente a su lado: "No temas, hijo Mío, tú serás Hermano hasta la muerte".

               Aquello le hizo saltar de alegría y le dio nuevas fuerzas para proseguir su vida de perfección. ¡Cuánto vale la oración, sobre todo en común y en familia! ¡Si lo supieran bien los hombres!... Dios nuestro Señor permitió aquella breve enfermedad y aquella amenaza del H. Enfermero de mandarle a su casa, para que le sirviera de purificación, y su alma encendida en amores divinos, se preparase para recibir nuevos y más grandes favores del Cielo, pues la Virgen Santísima le tenía preparados ricos tesoros de gracia y unos carismas tan extraordinarios que nunca se han oído en la vida de los santos, como vamos a ver en el curso de esta biografía.




miércoles, 23 de agosto de 2023

MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 23º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 23º

        “Mira la Herida de Mi Corazón semejante a la del Corazón de Mi Hijo, y los torrentes de Gracias prontos a brotar. No te dejes abatir por pena ninguna, por ningún engaño, por ningún sufrimiento.”


 Nuestra Señora a la Mística Berthe Petit, 1911


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

          Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.



martes, 22 de agosto de 2023

MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 22º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 22º

          “Vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si atendieran Mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. 

          Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas... Por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”


 Nuestra Señora en Su Aparición en Fátima, el 13 de Julio de 1917


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

              Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.



FESTIVIDAD DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA



"María guardaba todas estas cosas
en Su Corazón, y las meditaba" 

Evangelio de San Lucas, cap. 2, vers. 19


               Si bien la Historia de la Devoción al Corazón de María hunde sus raíces en la Edad Media, ésta, no alcanzó su plenitud hasta el siglo XVII con el enorme Apostolado que San Juan Eudes realizó en favor de los Sagrados Corazones; vería un nuevo renacer a mediados del siglo XIX por el empeño de San Antonio María Claret y en las primeras décadas del pasado siglo XX, transcurridas las Apariciones de Nuestra Señora en la aldea de Fátima, la Devoción al Inmaculado Corazón de María volvió a brillar como en épocas anteriores.

              El 4 de Marzo de 1944, con el Decreto "Cultus liturgicus", el Sumo Pontífice Pío XII extendió a toda la Iglesia la Fiesta litúrgica del Inmaculado Corazón de María, y asigno como día propio el 22 de Agosto, Octava de la Asunción. 

              Transcurridos algunos años, el mismo Papa Pío XII consagró específicamente Rusia al Inmaculado Corazón de María, mediante el Breve Apostólico "Vergente Anno", del 7 de Julio de 1952: “… al igual como hace unos años Nos consagramos todo el género humano al Inmaculado Corazón de la Virgen María, Madre de Dios, así hoy Nos consagramos, y una manera más especial, encomendamos a todos los pueblos de Rusia a este Inmaculado Corazón…”

                Al venerar el Inmaculado Corazón de María, unimos en Él todas las otras devociones que podamos tener por la Virgen, pues en Su Purísimo Corazón se encierran todos los amores y gracias que esta Buena Madre nos regala; el rezo del Santo Rosario, el uso del Escapulario, el Voto de Esclavitud Mariana... el Venerable Pío XII hablaba del Escapulario del Carmen "como signo de consagración al Inmaculado Corazón de María"...todas estas hermosas prácticas se unen de una vez para siempre en el culto al Amor de María, en la ofrenda sincera de nuestro corazón hacia el Suyo.

               En el transcurso de la segunda Aparición de Nuestra Señora en Fátima, la Virgen manifestó la intención de Su Hijo, "Jesús quiere establecer en el mundo la Devoción a Mi Inmaculado Corazón...". Fijémonos bien que Nuestra Santa Madre sólo trasmite el deseo imperativo de Su Divino Hijo, "Jesús quiere", Nuestro Señor no lo ruega, lo dispone, y como en Evangelio, la Purísima Madre una vez más pide "haced lo que Él os dice" (Evangelio de San Juan, cap. 2, vers. 1-11)

               Añadió la Virgen a Lucía sobre los beneficios espirituales de quienes se hicieran devotos de Su Corazón, asegurando que aquellas almas que practicasen esta Devoción "serán queridas por Dios como flores" puestas por Ella para adornar Su Trono. La Virgen misma es pues quien desea que la amemos fijándonos en su Inmaculado Corazón, en el que según el Evangelista Lucas, meditaba las gracias que recibía constantemente del Altísimo. Amar al Corazón de María, tener una imagen suya delante, nos ha de animar a contemplarla e imitarla en Sus virtudes, especialmente en la humildad y en la pureza. 

               Tengamos presente que el Corazón de María se ha convertido en el Sagrario donde Jesús mismo vive y desea esparcir Su Misericordia, pero siempre será más benévolo y generoso si lo hacemos por mediación de Su Madre, si recurrimos a Su Corazón bondadoso que todo lo puede alcanzar de Su Hijo amado; el corazón de una madre siempre tiene espacio para la comprensión de nuestras debilidades, cuánto más el de la Virgen que es Nuestra Santa Madre, que nos ganó como hijos a los pies del Calvario, y que desde entonces, hasta nuestros días, no nos ha dejado ni por un instante, cuidando de sus devotos que acuden a Ella con la confianza de un hijo que se sabe escuchado.

               Sea el Corazón de María nuestra Devoción predilecta por la Virgen; sea Su Corazón siempre venerado con el de Su Hijo Nuestro Señor y que ambos, formen nuestra mística bandera en la batalla contra los enemigos del alma.

              Comienza esta batalla compartiendo este artículo, para mayor Gloria de Dios y de la Purísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.



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Acto de Consagración del Mundo 
al Inmaculado Corazón de María
compuesto por el Papa Pío XII


               ¡Oh Reina del Santísimo Rosario, Auxilio de los Cristianos, Refugio del Género Humano, Vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa Bondad de vuestro Maternal Corazón.

               En esta hora trágica de la Historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, Cuerpo Místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

               Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.

               Vos, oh Madre de Misericordia, impetradnos de Dios la Paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la Paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la Paz por que suspiran los pueblos, la Paz en la Verdad, en la Justicia, en la Caridad de Cristo. Dadle la Paz de las armas y la Paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el Reino de Dios.

              Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concededles la paz y haced que brille para ellos el Sol de la Verdad y puedan repetir con nosotros ante el Único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

              Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único Redil de Cristo bajo el único Verdadero Pastor.

              Obtened Paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la Vida Cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

              Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en Él todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el Triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen Bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de Gloria, de Amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.




lunes, 21 de agosto de 2023

MES DEDICADO AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, DÍA 21º

 

          En el Nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

          Señor Jesús, quien en el Calvario y en la Sagrada Eucaristía te has descubierto a nosotros como el Dios de Amor y Misericordia: arrodillados humildemente a Tus pies, te adoramos y una vez más, te pedimos perdón e imploramos Tu Piedad Divina. 

          Recordamos que por Tu propia Ley en el Calvario, la raza humana, representada por Tu amado discípulo Juan, heredó una Madre en la Virgen Dolorosa; por eso ahora, deseamos homenajear los sufrimientos y dolores del Corazón de Nuestra Santa Madre, ofreciéndonos a Ella en solemne consagración. 

          Es justo, Oh María, que nuestras almas se esfuercen en venerarte con un homenaje especial, bajo el título del Doloroso e Inmaculado Corazón, gracia otorgada por compartir toda la Pasión de Tu Hijo y así cooperar, con la obra de nuestra Redención. 

          Creemos y nos encerramos, en el Sagrado Corazón de Jesús y en Tu propio Corazón, desgarrado por la Herida del Suyo. Amén.




MEDITACIÓN DÍA 21º

          Es el Corazón Inmaculado de Mi Madre el que Yo quiero hacer triunfar, porque después de haber cooperado en la salvación de las almas, este Corazón tiene derecho a una misma cooperación en la manifestación de Mi Justicia y de Mi Amor


 Nuestro Señor a la Mística Berthe Petit, Pascua de 1911


SÚPLICA 

(Compuesta por la Mística Berthe Petit, aprobada por el Card. Mercier)

          ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María! Habitación Pura y Santa: cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección, así permanecerá fiel a la voz de Jesús y mi alma, podrá entonces corresponder a Su Amor y obedecer Su Divina Voluntad.

   -Dios te salve, María, etc...

           Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de Co-Redentora; con este recuerdo, viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de vuestro Divino Hijo.

   -Dios te salve, María, etc...

           Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a éste Divino Corazón y protegedme ahora y siempre.

   -Dios te salve, María, etc...


ORACIÓN FINAL

              Nos consagramos por lo tanto, Oh María, a Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, junto con nuestras familias, nuestra Patria. Ten piedad de nosotros; mira las tribulaciones y las angustias de nuestros corazones en medio del luto y calamidades que atacan a este mundo. 

               Dígnate, Oh Madre de Dios, obtenernos la Misericordia para que, una vez siendo convertidos y purificados por la tristeza y fortalecidos en la Fe, de ahora en adelante seamos devotos sirvientes de Jesucristo y de su Iglesia, por cuyo triunfo oramos. 

              Oh María Inmaculada, prometemos ser fieles devotos de Tu Doloroso Corazón. Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Tu Hijo, para que, al grito de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Su Poder Divino lleve a cabo con rapidez el triunfo de los Derechos y la Justicia de Dios. Amén.