jueves, 19 de marzo de 2026

LE ROGUÉ QUE VELASE POR MÍ... el amor de Santa Teresita por San José



                    "¡Oh, qué bueno es San José!. ¡Cuántas cosas le he confiado y cuántas veces me ha respondido!"

                    "Desde mi infancia había sentido hacia San José una devoción que se confundía con mi amor a la Santísima Virgen... Rogué también a San José que velase por mí. Todos los días le rezaba la oración: “San José, padre y protector de las vírgenes”. Con esto, emprendí sin miedo el largo viaje..." (Historia de un alma, escrita por Santa Teresa de Niño Jesús y de la Santa Faz)

                    El amor y la confianza que Santa Teresita profesó a San José le acompañará en toda su vida; a él dedicará una poesía: 


Vuestra admirable vida en la sombra, 
José, se deslizó humilde y escondida, 
¡pero fue augusto privilegio vuestro 
contemplar muy de cerca 
la belleza de Jesús y María! 

¡Más de una vez, el que es Hijo de Dios,  
y entonces era niño y sometido en todo 
a la obediencia vuestra, sobre el dulce refugio 
de vuestro pecho amante descansó con placer! 

Y como vos, nosotros, en la tranquila soledad, 
servimos a María y Jesús, nuestro mayor cuidado 
es contentarles, no deseamos más. 

A vos, Teresa, nuestra Santa Madre,
acudía amorosa y confiada en la necesidad, 
y asegura que nunca su plegaria
dejasteis de escuchar. 

Tenemos la esperanza de que un día,
cuando haya terminado la prueba de esta vida,  
al lado de María iremos, Padre, a veros.
Bendecid, tierno Padre, nuestro Carmelo, 
y tras el destierro de esta vida ¡reunidnos en el Cielo! 


Santa Teresa del Niño Jesús, “A Nuestro Padre San José” (Poesía Nº 14)


                    ¡Qué hermoso será conocer en el Cielo todo lo que ocurrió en el seno de la Sagrada Familia! […] ¿Y San José?, ¡ay, cuánto lo quiero!. Él no podía ayunar, debido a su trabajo. Lo veo acepillar, y después secarse la frente de vez en cuando. ¡Qué lástima me da de él!. ¡Qué sencilla me parece que debió de ser la vida de los tres! […] 

                    …Lo que me hace mucho bien, cuando pienso en la Sagrada Familia, es imaginármela llevando una vida totalmente ordinaria. […] No, el Niño Jesús no hacía milagros inútiles como ésos, ni siquiera por complacer a Su Madre. Y si no, ¿por qué no fueron transportados a Egipto en virtud de un milagro, que, por lo demás, habría sido más necesario y tan fácil para Dios?. En un abrir y cerrar de ojos habrían sido llevados allá. Pero no, en su vida todo discurrió como en la nuestra. ¡Y cuántas penas, cuántas decepciones!. ¡Cuántas veces se le habrán hecho reproches al bueno de San José!. ¡Cuántas veces se habrán negado a pagarle su trabajo!. ¡Qué sorprendidos quedaríamos si supiésemos todo lo que sufrieron!. 


Santa Teresa del Niño Jesús, "Últimas conversaciones"



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.