domingo, 20 de mayo de 2012

ROMA Y LA FSSPX, Padre Ernesto Cardozo.





CONSIDERANDO

   Que Mons. Lefebvre se opuso a Dom Gérard cuando se tenía la intención de hacer un acuerdo con las autoridades modernistas de Roma, acuerdo del cual Dom Gérard decía que Roma concedía todo y no pedía nada;

   Que el mismo Mons. Lefebvre, después de las consagraciones [episcopales] dice que, a partir de aquel momento, él sólo firmaría un acuerdo con Roma si las autoridades romanas subscribiesen diversos documentos de la Iglesia que condenan los errores actuales;

   Que aún Mons. Lefebvre se arrepintió de haber firmado un protocolo de preacuerdo con el Vaticano con vistas a obtener un permiso para consagrar obispos, pues llegó a la conclusión de que las intenciones de las autoridades romanas no eran buenas;

   Que nuevamente Mons. Lefebvre dice a Benito XVI, entonces aún Cardenal, que ellos no se podían entender y que nosotros, los tradicionalistas, buscamos cristianizar el mundo y él – el Cardenal– y los demás progresistas procuran descristianizar el mundo;

   Que la Fraternidad de San Pedro, que tenía la facultad concedida por Roma de rezar exclusivamente la Misa tradicional, fue obligada posteriormente a aceptar que sus miembros pudiesen rezar también la Nueva Misa;

   Que Mons. Lefebvre dice no convenir ponernos bajo la autoridad de alguien que no profesa la Fe en su integridad;
   Que en tiempo de guerra, preocuparse en seguir las leyes positivas puede llegar a ser una imprudencia, lo que puede equivaler en ciertos casos al suicidio; (*1)

   Que la experiencia muestra que poquísimos son los que vuelven sobre sus pasos cuando las autoridades romanas no cumplen con sus promesas (como fue el caso de la Fraternidad de San Pedro);

   Que el estado de "reconciliación" con Roma causa un efecto de no considerar más a las autoridades romanas (progresistas) como enemigas a quienes se debe de combatir;

   Que Mons. Lefebvre dice que los progresistas son comparables a una enfermedad contagiosa, de los cuales –por tanto– debemos apartarnos para evitar el contagio;

   Que en todas las partes del orbe, los fieles están en "estado de necesidad", lo cual les da derecho a un sacerdote de íntegra doctrina católica así como a tener los Sacramentos y la Misa tradicionales. Y que los sacerdotes tienen el deber de caridad de ir a atender a esos fieles, aun sin permiso del obispo del lugar.

JUZGAMOS

   Que si Mons. Lefebvre estuviese vivo, él se negaría a hacer cualquier acuerdo con las autoridades romanas, por más que ellas nos ofreciesen y que en verdad no nos pidiesen nada a cambio, si esas mismas autoridades no condenasen los errores modernos que se insinúan en el seno de la Iglesia, condenados por los Papas anteriores;

   Que aún hoy, Mons. Lefebvre no conseguiría entenderse con Benito XVI, puesto que este todavía tiene los mismos pensamientos que tenía cuando era cardenal;


   Que no podemos confiar en las promesas hechas por hombres que violan las garantías de la Tradición, esas garantías que ellos mismos dieran anteriormente;

   Que así como Mons. Lefebvre juzgó, no debemos colocarnos bajo la obediencia de alguien que no profesa la Fe en su integridad;

   Que en la terrible guerra en que nos encontramos (entre la Santa Iglesia y el modernismo; entre la verdad y el error; entre la luz y las tinieblas) buscar la regularización de nuestra situación es una imprudencia y un suicidio: es entregarnos al enemigo;

   Que sería de cierto modo tentar a Dios colocarnos en una situación que probablemente: a) nos conduciría a ceder en puntos importantes cuando las autoridades romanas progresistas exigieran eso de nosotros; b) nos hará dejar de tratar con ciertas autoridades como enemigos a ser combatidos; c) hará que nos dejemos "contaminar" con los progresistas;

   Que sería un error restringirnos nuestro campo de acción a los lugares que nos designasen las autoridades romanas o que permitiesen los obispos diocesanos y no irnos a atender a los fieles que nos llaman, por el hecho de no tener ahí permiso oficial de ejercer el ministerio sacerdotal, pues eso sería desconsiderar el "estado de necesidad" general y grave.


SIN EMBARGO

   Podrían objetarnos que Mons. Lefebvre conocía muy bien todo lo que hemos dicho y que, a pesar de ello, en diversas ocasiones él manifestó el deseo de que la situación de la Fraternidad fuese regularizada ante las autoridades romanas.

RESPONDEMOS

   Que aún que eso sea verdad, sin embargo, desde mayo de 1988, Mons. Lefebvre no manifestó más ese deseo y, por el contrario, a partir de esa época tomó la nueva posición de que cualquier entendimiento con las autoridades romanas debería ser precedido por una profesión de Fe por parte de Roma sobre los grandes documentos antiliberales del Magisterio, como por ejemplo Pascendi, Quanta Cura, etc. Y él conservó esta nueva postura hasta su muerte.El motivo que lo llevó a este cambio fue el hecho de haber pasado a ver claramente que la Roma neomodernista no tenía la menor intención de proteger o de aprobar la Tradición Católica.

CONCLUSIÓN

   ¿Unión jurídica con Roma? Sí, pero en la integridad de la Fe Católica, sin la cual nadie puede salvarse y en la libertad para cumplir nuestros deberes para con Dios y con el prójimo.

Nota
(*1) Por ejemplo, los coches de bomberos y las ambulancias entran en sentido contrario para desempeñar mejor su función de salvar vidas. 




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sábado, 19 de mayo de 2012

NUESTRA SEÑORA, ESPOSA DEL ESPÍRITU SANTO

   Cuando María ha echado sus raíces en un alma, produce en ella maravillas de gracia que sólo Ella puede producir, porque sólo Ella es la Virgen fecunda que nunca ha tenido ni jamás tendrá igual en pureza y en fecundidad.

María ha producido, por el Espíritu Santo, la mayor obra que se haya producido o que pueda producirse jamás, que es un Dios Hombre, y consiguientemente Ella producirá las mayores cosas que haya en los últimos tiempos. La formación y la educación de los grandes Santos que habrá hacia el fin del mundo, le está reservada; porque sólo esta excelente y milagrosa Virgen puede producir, en unión del Espíritu Santo, cosas grandes, extraordinarias, en la Iglesia de Jesucristo.




   Cuando el Espíritu Santo su Esposo la ha encontrado en un alma, vuela allí, entra en ella de lleno, se comunica abundantemente con esa alma, y una de las grandes razones por las cuales el Espíritu Santo no hace ahora maravillas asombrosas en las almas, es porque no encuentra en ellas una unión bastante grande con su fiel e indisoluble Esposa María. Digo indisoluble Esposa, porque después de este Amor substancial del Padre y del Hijo se ha desposado con María para producir a Jesucristo, cabeza de los elegidos, y para producir a Jesucristo en los elegidos, no la ha repudiado jamás, porque María siempre ha sido fecunda y fidelísima Esposa.

   De lo que acabo de decir debe colegirse evidentemente: 1.º Que Maria ha recibido de Dios un gran dominio sobre las almas de los elegidos; pues sin ese dominio no puede hacer su residencia en ellos, como Dios Padre se lo ha ordenado; no puede formarlos en Jesucristo y formar a Jesucristo en ellos; echar en el corazón de los Santos las raíces de sus virtudes y ser la compañera inseparable del Espíritu Santo por sus obras de gracia; digo que Ella no podría realizar todas esas cosas a menos que no tenga derecho y dominio en las almas por una gracia singular del Altísimo, quien habiéndole dado poder sobre su Hijo único y natural, le ha dado también poder sobre sus hijos adoptivos, no sólo en cuanto al cuerpo, lo que sería poca cosa, sino también en cuanto al alma.

San Luis Mª Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción

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jueves, 17 de mayo de 2012

LA ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR

"Varones de Galilea, ¿por qué os asombráis mirando al cielo?; 
del mismo modo que lo habéis visto subir al cielo, así vendrá"
(Act, 1, 11)


En el Monte de los Olivos, donde había iniciado Su Pasión, Nuestro Señor, en presencia de Su Santísima Madre y los Apóstoles, después de haberles dado Su Bendición, se elevó a los cielos donde entró para posicionarse de Su Gloria, sentado a la diestra del Padre.

La Ascensión de Cristo es también la nuestra, porque así como entró en el Cielo, seguido del ejército de Patriarcas y Profetas y todos los Santos y Justos del Antiguo Testamento, siendo Él nuestra cabeza  y nosotros miembros de Su Cuerpo Místico, hemos de estar seguros de que, correspondiendo a Sus Auxilios, nos admitirá en Su compañía en el Paraíso.

Nota característica de esta fiesta, una de las más antiguas de la liturgia, es la ceremonia de apagar el Cirio Pascual al terminar el Evangelio, significando visiblemente que Jesucristo, cuya mística representación ostentaba dicho Cirio, se ha ausentado ya de nosotros.

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miércoles, 16 de mayo de 2012

SAN JOSÉ, OBEDIENTÍSIMO


Miércoles: dedicado a SAN JOSÉ; pedirle que nos mantenga castos, según nuestro estado y que nos otorgue la gracia de morir como él, en medio de Jesús y de María. Recordar a lo largo de este día, la vida de trabajo y contemplación de San José, su pobreza, humildad y valentía de proteger y defender a Jesús y a María.




   San  José es  un  santo que a pesar  del privilegio que tuvo de vivir con Jesús y María, no por eso se vio exento de pasar también por la dura prueba. Al desposarse con María Santísima le viene una dolorosa situación que puso a prueba todas sus virtudes y su entereza.

   Encuentra a su esposa encinta sin saber como ha podido  suceder  eso,   ya que él  no ha intervenido para nada. De lo que nos narra los evangelios se desprende que él no pregunta nada, sino que ve lo que ha ocurrido, calla y bebe el cáliz de la amargura en silencio.

   Es ta  forma de  ser  es  característica de temperamentos bien blindados, bien equilibrados. Cualquier otra persona hubiera estallado en reproches, en celos, aparentemente su honor estaba ultrajado, pero él, hombre silencioso y prudente, sufre en silencio y a solas, sin buscar consuelo ajeno.

   No entiende lo que pasa, pero no se altera. Su prudencia  le hace tomar  una  sabia determinación ,repudiar  a   su   esposa   en silencio, hasta que por revelación de un ángel en sueños, la recibe sin temor alguno porque le ha sido revelado que lo engendrado en Ella, es obra del Espíritu Santo

   Si grande fue la prudencia de este insigne santo , no menos fue su obediencia ,  una obediencia a ciegas que nos sirve a todos nosotros de ejemplo e imitación. San José apenas recibía una orden de Dios,la pone en ejecución, sin pararse a razonar, sin comentarios, con gran diligencia.

   Todas las órdenes de Dios las recibía en sueños y su espíritu noble y recto, apenas valoraba que lo que había recibido era de Dios, lo ponía en práctica con obediencia a ciegas y con rapidez. Porque las órdenes de Dios  no se deben hacer esperar, deben cumplirse inmediatamente y en esto San José nos da una lección única, no espera ni un instante , recibe en sueños  la orden  de levantarse, tomar al Niño  y a su Madre para huir a Egipto, y no espera un solo instante, cumple esa orden con una obediencia heroica.



lunes, 14 de mayo de 2012

CARTA ABIERTA DEL PADRE ERNESTO CARDOZO



Por expreso deseo de mi querido Padre Cardozo, 
publico su carta abierta, la cual suscribo punto por punto, 
por ser fiel reflejo de la voluntad de 
Monseñor Lefebvre.
A los que tengan ganas de increparle, aquí no habrá lugar.



   Con la lectura de la carta de los tres Obispos de la Fraternidad a la Casa General y la respuesta de ésta por parte de Mons. Fellay y sus seguidores, (que tienen más o menos los mismos errores que los manifestados en sus días por Dom Gérard, P. Rifan, P. Muñoz), no me queda más que manifestar:


   1º Nuestra total adhesión a la Fraternidad San Pio X y a su Fundador y por ende mi absoluto apoyo a los tres Obispos que permanecen fieles a la obra de Mons. Lefebvre en quienes pongo mi obediencia.


   2º Mi desconocimiento de la autoridad de Mons. Fellay dada su pertinacia y alejamiento de los principios del Fundador y de todos quienes compartan su posición de entrega a Roma, tengan el cargo que tengan y por ende mi repulsa a la postura de este Monseñor fundada en base a sus pareceres y políticas totalmente alejadas del sí-si, no-no del Evangelio y de los fundamentos dados por Mons. Lefebvre. (*)


   3º Nuestro absoluto rechazo también, a cualquier acuerdo con la Roma modernista, a que este obispo, MF, nos está arrastrando desvergonzadamente en una operación suicidio, haciendo caso omiso de los consejos:


a: del Fundador
b: de sus tres hermanos en el Episcopado
c: de distintos sacerdotes que a lo largo de estos últimos años, le objetaron con las debidas razones los pasos dados hacia la comunión con una iglesia que ella misma se define como “post-conciliar” y no católica, que es enemiga de Ntro. Señor y de su reino universal (1) y que terminaron expulsados o renunciando para no acabar en la lamentable situación a la que hoy llegamos.


   4º Por esto hago mi llamamiento a tomar las riendas de la Fraternidad para evitar su desmantelamiento y dispersión a los tres Obispos fieles y que tienen la autoridad legada por el Fundador para ello.


   5º Convoco a los miembros y fieles que aún guardan un mínimo de lealtad, fidelidad y obediencia al Fundador, a apoyar clara y efectivamente a nuestros tres Obispos leales, quitando todo apoyo a los obsecuentes seguidores de quienes han permitido con su anuencia, colaboración y silencio al actual estado de cosas llevando a la Fraternidad a esta división irremediable.


   En razón de nuestro carácter de confirmados, esto es, soldados de Xto. Rey, por el juramento anti-modernista que hiciéramos previa a nuestra ordenación, para no terminar en el perjurio y la apostasía, insto a todos a tomar claramente la postura de la Tradición, apoyar con todos nuestros esfuerzos la defensa de la Fraternidad, barca segura en la que tantos objetivos alcanzamos y sobrevivimos a la apostasía de estos tiempos, mientras esperamos una real y completa conversión del Papa y de Roma a la Roma Eterna.


   Confiados en la consagración hecha otrora de nuestra familia religiosa al Corazón Inmaculado de María, combatir con Ella y para Ella hasta el fin, Amén.

PADRE ERNESTO CARDOZO




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"ESTARÁ EN EL PURGATORIO HASTA EL FIN DEL MUNDO"

   Como cada lunes, siguiendo el esquema de la Semana del Buen Cristiano, el día de hoy lo consagramos a rezar de forma especial por las Benditas Ánimas del Purgatorio, que como bien enseña la Doctrina Católica, ya nada pueden hacer para su propio alivio y en todo dependen de nuestras oraciones, sacrificios, limosnas y, en especial, en ofrecer por Ellas el Santo Sacrificio de la Misa.


   Para aquellos que dudan de la crueldad de las penas del Purgatorio, sería bueno que en este mes, dedicado a la Virgen Nuestra Señora, recordasen aquella Primera Aparición de Nuestra Señora de Fátima y el diálogo que se establece entre Lucía y la Virgen:


–¿De dónde es usted?
Soy del Cielo.
–¿Qué es lo que usted me quiere?
He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quién soy y lo que quiero. Volveré aquí una séptima vez.
Pregunté entonces:
–¿Yo iré al Cielo?
Sí, irás.
–¿Y Jacinta?
Irá también.
–¿Y Francisco?
También irá, pero tiene que rezar antes muchos Rosarios.
Entonces me acordé de preguntar por dos niñas que habían muerto hacía poco. Eran amigas mías y solían venir a casa para aprender a tejer con mi hermana mayor.
–¿Está María de las Nieves en el Cielo?
Sí, está.
Tenía cerca de dieciséis años.
–¿Y Amelia?
Pues estará en el Purgatorio hasta el fin del mundo.
Me parece tenía entre dieciocho y veinte años.

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   Aclaro que, según el historiador de Fátima, el canónigo Sebastiao Martins dos Reis, todo apunta a que la tal Amelia había perdido la virginidad fuera del Sacramento del Matrimonio.

   Y es que todo pecado mortal, como la falta de caridad o la impureza, es un acto extremadamente serio, pues es una ofensa a Dios, un acto de rebeldía contra Nuestro Señor, que nos hace enemigos de Dios y reos del infierno.

   Si tenemos la gracia de poder confesarnos o al menos arrepentirnos de corazón, Dios le devuelve su amistad, pero no deja de cobrar la pena debida a ese pecado, en la tierra o en el Purgatorio.


Te invito a copiar e imprimir esta sencilla estampa; ojalá hagas algunas copias para ti y otras personas piadosas; las Benditas Ánimas te recompensarán cuando alcancen el Cielo


   Pensemos ahora en dos cuestiones:

      1ª) En nuestra vida, en cuántos pecados mortales hemos cometido...¿acaso somos mejores, más santos que aquella pobre muchacha de una aldea de principios del siglo XX?, ¿será Nuestro Señor más indulgente con nuestras almas, salpicadas por la impiedad e inmoralidad que nos entra a través de la televisión, internet...?

      2ª) Conocedores de que las penas del Purgatorio puede ser tremendamente largas, ¿por qué no tener compasión de aquellas pobres Almas allí retenidas?. Quizás mañana, cuando nos llegue el momento de presentarnos ante Dios -tú y yo- tengamos que pasar en el Purgatorio mucho tiempo, y entonces, ¿quién nos ayudará?, ¿quién recordará elevar aunque sea una oración por nuestro alivio?.

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NOTA DEL ADMINISTRADOR: Les ruego tengan la caridad de encomendar el alma de mi tía Dolores Ortega Fernández, en su Aniversario. Dios se lo pague y la Virgen se los premie.



domingo, 13 de mayo de 2012

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE FÁTIMA



Al fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará
Sagrado Corazón de Jesús
venga a nosotros Tu Reino,
que venga por María Nuestra Señora



      "...conviene que nuestro espíritu se detenga en la consideración de las últimas perspectivas del mensaje de Fátima. Más allá de la tristeza y de los castigos sumamente probables hacia los cuales caminamos, nos esperan los resplandores sacrales de la aurora del Reino de María: ¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará! Es la perspectiva grandiosa de la victoria universal del corazón regio y materno 
de la Santísima Virgen. Es una promesa tranquilizante, atrayente y, sobre todo, majestuosa y entusiasta.


      Para evitar el castigo en la escasa medida en que es evitable; para obtener la conversión de los hombres en la modesta medida en que, según la economía común de la gracia, ella es aún alcanzable antes del castigo; para apresurar cuanto sea posible la aurora bendita del Reino de María; y para ayudarnos a caminar en medio de las hecatombes que tan gravemente nos amenazan, ¿qué podemos hacer? Nuestra Señora nos lo indica: enfervorizarnos en la devoción a Ella, en la oración y en la penitencia.




      Para estimularnos a rezar, en la última aparición Nuestra Señora se revistió sucesivamente de los atributos propios de las advocaciones de Reina del Santo Rosario, de Madre Dolorosa y de Nuestra Señora del Carmen, indicándonos cuán grato le es ser conocida, amada y venerada así.


      Igualmente, la Virgen de Fátima insistió de modo muy especial en la devoción a su Inmaculado Corazón. Ella se refirió siete veces a su Corazón en sus mensajes (y Nuestro Señor, nueve). Así, el valor teológico de la devoción al Inmaculado Corazón de María, por lo demás ya tan comprobado, encuentra en Fátima una preciosa e impresionante corroboración. Por otro lado, la insistencia de la Santísima Virgen prueba hasta la saciedad que esa devoción es eminentísimamente oportuna."


      Por lo tanto, quien toma en serio las revelaciones de Fátima debe hacer de la devoción al Corazón Purísimo de María uno de los más altos objetivos de la verdadera piedad. 

Doctor Plinio Correa de Oliveira, 
Fundador de TFP (Tradición, Familia y Propiedad)

 Extractos del artículo “Fátima, en una visión de conjunto”, cfr. Catolicismo, Nº 197. Mayo de 1967



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RELIQUIAS DE LOS VIDENTES 

Les comparto dos fotografías de las estampas-relicarios 
de los tres videntes de Fátima;
 las guardo con especial cuidado en mi capilla privada



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sábado, 12 de mayo de 2012

ROMA NO PAGA TRAIDORES ( I )


HACIA EL ACUERDO CON ROMA

   La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X está a punto de firmar un acuerdo con Roma; la rumorología hasta la fecha, nos indica que está todo atado y bien atado.


   Para ello, no hay más que atender a las recientes declaraciones de Monseñor Juan Ignacio Arrieta, Secretario del Consejo Pontificio para la interpretación de los Textos Legislativos, Obispo español perteneciente al Opus Dei, que ha confirmado que no existen ya impedimientos doctrinales para la reconciliación con la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X


   El mismo Obispo se expresa en estos términos: "Pienso que hemos podido esclarecer los problemas doctrinales, incluso si no ha sido fácil ponerlo en el papel. El verdadero problema, el único, a mi parecer, es la separación, la distancia humana que se remonta a 1988".


   O sea, que la única y verdadera cuestión por la que la Fraternidad de San Pío X no se haya adherido a la Roma Modernista, es un mero enfriamiento en las relaciones humanas... vamos, que los Obispos consagrados por Monseñor Lefebvre van a Roma, se toman un par de martinis con Ratzinger ¡y todo arreglado!.


   Este Obispo, siguiendo una línea muy extendida en el Opus, cree que el resto del género humano es tonto. Es algo típico en "la Obra", vivir constantemente poniendo paños calientes a todo, quitando hierro a cuestiones graves, como si nada pasase. Todo en aras de una falsa diplomacia que no es más que doblez mental (su Fundador, San Josemaría, jamás celebró el Novus Ordo).


   El distanciamiento, lejos de ser una cuestión meramente humana fue obra de Mons. Lefebvre, receloso de contagiarse de la espiral de Auto-Demolición que sufre la Iglesia después del Concilio Vaticano II. 




   No nos quepa la menor duda que de estar vivo, el Obispo Defensor de la Fe y la Tradición, hubiese repetido aquellas mismas palabras con las que en su día convenció a sus sacerdotes y fieles de los peligros de estar integrados con la Roma Conciliar:


      "Por lo tanto, salvamos la Fraternidad y la Tradición alejándonos con prudencia."


        "Roma nunca responde a la pregunta esencial. Nos piden una declaración, nos obligan a adherir a un mínimo de lo que ellos piensan, pero jamás tratan sobre su fondo liberal y modernista. Mientras que yo pongo constantemente sobre el tapiz su modernismo."

        "Queremos permanecer unidos a Nuestro Señor Jesucristo. Ahora bien, el Concilio Vaticano II ha destronado a Nuestro Señor. Queremos seguir siendo fieles a Nuestro Señor, Rey, Príncipe y Dominador del mundo entero. No podemos cambiar nada a esta línea de conducta."


        "Por lo tanto, cuando nos hacen la pregunta de cuándo habrá un acuerdo con Roma, mi respuesta es simple: cuando Roma vuelva a coronar a Nuestro Señor Jesucristo. Nosotros no podemos estar de acuerdo con aquellos que descoronan a Nuestro Señor. El día en que ellos vuelvan a reconocer a Nuestro Señor Rey de los pueblos y de las naciones, no será a nosotros a quienes se unirán, sino a la Iglesia Católica en la cual permanecemos."

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viernes, 11 de mayo de 2012

SOR MARÍA CONSOLATA BETRONE ( III )

   En noviembre de 1944, Sor María Consolata anotó: "Desde hace varios días mi alma se ha detenido en esta frase divina: "Hostia per Hostia ". Y así que, para la paz del mundo, para todas las almas repetía varias veces la oferta de si misma como sacrificio de expiación, de verdadera contemplativa que intercede para la entera humanidad. 

   Pronto empezó a sentirse crucificada con Cristo, para consolar al Sagrado Corazón por las infidelidades y pecados de las almas consagradas, de los sacerdotes y religiosos que no cumplían con sus votos. 

   Así, el 9 de noviembre de 1934 Consolata escribió:

"Jesús me desveló los sufrimientos íntimos de su Corazón provocados por 
la infidelidad de almas a El consagradas"

   Entramos así en el temblor más profundo de su mundo interior, que la conduciría con generosidad a la cima del dolor y a una ilimitada maternidad de almas para llevar a la salvación.



"Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas".

"No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma"


   El 24 de septiembre de 1945 sor Consolata pidió media jornada de reposo y se extendió. La Madre Abadesa le probó la fiebre: ¡ casi 39° ! En junio de 1939 se le escapó una frase de su pluma: "Me cuesta morir a pedacitos". En su oculta situación de enfermedad y la rigurosa vida de penitencia se sumarían en breve también los difíciles años de la segunda Guerra Mundial.

   Consolata padecería literalmente el hambre, pero con la generosidad de siempre. Fue el último acto de amor: el que le costó la vida. En el invierno de 1944 su color cadavérico la traicionó. Por obediencia se sometió a una visita médica. El dictamen del médico fue simplemente: "Esta religiosa no tiene ninguna enfermedad: está extenuada"

   El 25 de octubre de 1945 la radiografía descubrió la catástrofe en sus pulmones. El 4 de noviembre partió hacia el sanatorio. Ahí permanecería hasta el 3 de julio de 1946, cuando una ambulancia la llevaría de nuevo, consumida hasta lo imposible, al Monasterio de Moriondo. La Hermana muerte la visitó al alba del 18 de julio.


Que este Acto de Amor, "Jesús, Maria, os amo, salvad almas", sea nuestro primer pensamiento al despertar; durante el día repítelo frecuentemente, en casa, en la calle, mientras conduces... después de las oraciones de la noche, prueba a encontrar el sueño mientras repites con cariño el Acto de Amor.

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jueves, 10 de mayo de 2012

JESÚS, SACERDOTE SANTO

   ¡Bendita sea eternamente la Misericordia de nuestro Dios por habernos dado un Sacerdote Santo, Santísimo, que ofrece al Eterno Padre este Divino Sacrificio en todos los países, puesto que la luz de la fe ilumina hoy al mundo entero!


   Sí, en todo tiempo, todos los días y a todas horas; porque el sol no se oculta a nuestra vista sino para alumbrar a otros puntos del globo; a todas horas, por consiguiente, este Sacerdote Santo ofrece a su Eterno Padre su Cuerpo, su Sangre, su Alma, a sí mismo, todo por nosotros, y tantas veces como Misas se celebren en todo el universo. ¡Oh, qué inmenso y precioso tesoro! ¡Qué mina de riquezas inestimables poseemos en la Iglesia de Dios! 




   ¡Qué dicha la nuestra si pudiéramos asistir a todas esas Misas! ¡Qué capital de méritos adquiriríamos! ¡Qué cosecha de gracias recogeríamos durante nuestra vida, y qué inmensidad de gloria para la eternidad, asistiendo con fervor a tantos y tan Santos Sacrificios!


   Pero, ¿qué digo, asistiendo? Los que oyen la Santa Misa, no solamente desempeñan el oficio de asistentes, sino también el de oferentes; así que con razón se les puede llamar sacerdotes: Fecisti nos Deo nostro regnum, et sacerdotes. El celebrante es, en cierto modo, el ministro público de la Iglesia, pues obra en nombre de todos: es el mediador de los fieles, y particularmente de los que asisten a la Santa Misa, para con el Sacerdote invisible, que es Jesucristo Nuestro Señor; y juntamente con El, ofrece al Padre Eterno, en nombre de todos y en el suyo, el precio infinito de la redención del género humano. 


   Sin embargo, no está solo en el ejercicio de este augusto misterio; con él concurren a ofrecer el Sacrificio todos los que asisten a la Santa Misa. Por eso el celebrante al dirigirse a los asistentes, les dice: Orate, fratres: "Orad hermanos, para que mi sacrificio, que también es el vuestro, sea agradable a Dios Padre todopoderoso". Por estas palabras nos da a entender que, aun cuando él desempeña en el altar el principal papel de ministro visible, no obstante todos los presentes hacen con él la ofrenda de la Víctima Santa.


EL TESORO ESCONDIDO DE LA SANTA MISA
 San Leonardo de Porto Mauricio 


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martes, 8 de mayo de 2012

SAN FRANCISCO Y LOS ÁNGELES


   Sucedió un día que, estando San Francisco orando en el bosque, llegó a la puerta del eremitorio un joven apuesto y hermoso con atuendo de viaje, que llamó con tanta prisa, tan fuerte y tan largo, que los hermanos se alarmaron ante tan extraño modo de llamar. Fue el hermano Maseo a abrir la puerta y dijo al joven:


-- ¿De dónde vienes, hijo, que llamas de esa forma? Parece que no has estado nunca aquí.


-- Pues ¿cómo hay que llamar? -respondió el mancebo.


-- Da tres golpes pausadamente, uno después de otro -le dijo el hermano Maseo-; después espera hasta que el hermano haya tenido tiempo para rezar el padrenuestro y llegue; si en este intervalo no viene, llama otra vez.


-- Es que tengo mucha prisa -repuso el mancebo-, y he llamado tan fuerte porque tengo que hacer un viaje largo. He venido aquí para hablar con el hermano Francisco, pero él está ahora en contemplación en el bosque y no quiero molestarle; pero anda haz venir al hermano Elías, que quiero hacerle una pregunta, pues he oído decir que es muy sabio.


   Fue el hermano Maseo y dijo al hermano Elías que aquel joven quería estar con él. Pero el hermano Elías se incomodó y no quiso ir. El hermano Maseo quedó sin saber qué hacer ni qué respuesta dar al joven: si decía que el hermano no podía ir, mentía; y si decía cómo se había incomodado y no quería ir, temía darle mal ejemplo. Viendo que el hermano Maseo tardaba en volver, el joven llamó otra vez lo mismo que antes. A poco llegó el hermano Maseo a la puerta y dijo al mancebo:


-- No has llamado como yo te enseñé.


-- El hermano Elías -replicó él- no quiere venir; vete, pues, y dile al hermano Francisco que yo he venido para hablar con él; pero, como no quiero interrumpir su oración, dile que me mande al hermano Elías.


   Entonces, el hermano Maseo fue a encontrar al hermano Francisco, que estaba orando en el bosque con el rostro elevado hacia el cielo, y le comunicó toda la embajada del joven y la respuesta del hermano Elías. Aquel mancebo era un ángel de Dios en forma humana. Entonces, San Francisco, sin cambiar de postura ni bajar la cabeza, dijo al hermano Maseo:


-- Anda y dile al hermano Elías que, por obediencia, vaya en seguida a ver a ese joven.


Al oír el hermano Elías el mandato de San Francisco, fue a la puerta muy molesto, la abrió estrepitosamente y dijo al joven:


-- ¿Qué es lo que quieres?


-- Apacíguate primero -le dijo el joven-, porque veo que estás alterado. La ira oscurece la mente y no le permite discernir la verdad.


-- ¡Dime de una vez lo que quieres! -insistió el hermano Elías.


-- Te pregunto -continuó el joven- si es lícito a los seguidores del santo Evangelio comer de lo que les ponen delante, como lo dijo Cristo a sus discípulos (Lc 10,7). Y te pregunto, además, si le está permitido a nadie disponer algo en contra de la libertad evangélica.


-- ¡Eso bien me lo sé yo! -respondió el hermano Elías altivamente-; pero no quiero responderte. Métete en tus cosas.


-- Yo sabría responder a esa pregunta mejor que tú -dijo el joven.


   A este punto, el hermano Elías, encolerizado, cerró la puerta con rabia y se fue.
Pero luego comenzó a pensar en la pregunta y dudaba dentro de sí, sin saber qué respuesta dar, ya que, siendo como era vicario de la Orden, había prescrito por medio de una constitución, en desacuerdo con el Evangelio y con la Regla de San Francisco, que ningún hermano de la Orden comiese carne.


   La cuestión que le había sido planteada iba, pues, expresamente contra él. No acertando a ver claro por sí mismo y reflexionando sobre la modestia del joven al decirle que él sabría responder a la cuestión mejor que él, volvió a la puerta y abrió para pedir al joven la respuesta a dicha pregunta; pero ya se había marchado. La soberbia había hecho al hermano Elías indigno de hablar con el ángel.


En esto volvió del bosque San Francisco, a quien todo esto había sido revelado por Dios, y reprendió fuertemente en alta voz al hermano Elías, diciéndole:


-- Haces mal, hermano Elías orgulloso, echando de nosotros a los santos ángeles que vienen a enseñarnos. A fe que temo mucho que esa soberbia te haga acabar fuera de esta Orden.


Y así sucedió, como San Francisco se lo había predicho, ya que murió fuera de la Orden.






lunes, 7 de mayo de 2012

NUESTRA SEÑORA, ALIVIO DEL PURGATORIO

   Reveló la Virgen María a santa Brígida lo siguiente: "Yo soy la Madre de todas las almas que estén en el Purgatorio, y todas las penas que tienen que purgar por las faltas cometidas, constantemente son aliviadas y mitigadas por mis plegarias". Y no se desdeña esta piadosa Madre a las veces, hasta de hacerse presente en aquella santa prisión para visitar y consolar a sus hijas afligidas. "Yo me paseé por lo hondo del abismo" (Ecclo 24,5). A lo que hace san Buenaventura este comentario: "Abismo, es decir, el Purgatorio, por el que se pasea María para aliviar con su presencia, ayudando a las almas santas". Dice san Vicente Ferrer: "¡Cuán buena se manifiesta María con los que están en el Purgatorio, ya que por ella obtienen continuos refrigerios!"




   Qué otra, sino María es su consoladora en medio de aquellas penas, y quién su socorro, sino esta Madre de misericordia? Santa Brígida oyó que Jesús decía a su Madre:

"Tú eres mi Madre, Tú la Madre misericordiosa, Tú la consoladora de los que están en el Purgatorio"

Y la misma Virgen dijo a santa Brígida que como un enfermo, afligido y abandonado en su lecho, se siente reconfortado con cualquier palabra de consuelo, así aquellas almas se sienten aliviadas con solo oír su nombre.

   El solo nombre de María, nombre de esperanza y de salvación es el que constantemente invocan en aquella cárcel sus hijas queridas, siéndoles de gran consuelo. Y después, dice Novarino, la Madre amorosa, sintiéndose invocar por ellas, las une a sus plegarias ante Dios, con lo que socorre a aquellas almas, y así quedan como refrigeradas de sus grandes ardores, con celestial lluvia.

San Alfonso Mª. de Ligorio
Las Glorias de María

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sábado, 5 de mayo de 2012

LA VIRGEN NUESTRA SEÑORA Y SAN PÍO V


   Según el Calendario Litúrgico Tradicional, hoy celebramos la memoria del Papa San Pío V.


   Antonio Ghiselieri, nació en Bosco, 17 de enero de 1504. A los catorce años ingresó en la Orden de Predicadores (Padres Dominicos), donde tornó su nombre de pila por el de Miguel.


   Ordenado sacerdote en 1528 en la ciudad de Génova. Por su rectitud y ortodoxia doctrinal. fue nombrado Inquisidor para la ciudad de Como.


   El Papa Paulo IV  le confirió el cargo de Obispo de las Diócesis de Sutri y Nepi, el Cardenalato con el título de Alejandrino y el honor de ser Gran Inquisidor. Bajo el Papa Pío IV , se convirtió en Obispo de Mondovi en el Piamonte, pero su oposición al Pontífice propició su despido del palacio y el fin de su autoridad como Inquisidor.


   El 7 de enero de 1566 Ghislieri fue elegido para la Silla Papal, donde adoptó el nombre de Pío V, convirtiéndose en el Papa número 225 de la Iglesia Católica.


   Se propuso restaurar la disciplina y moralidad de Roma encauzando la vida espiritual del mundo cristiano, y aun la terrenal también, mediante la bula In cœna Domini proclamó la supremacía de la iglesia de Roma y de su cabeza visible sobre todos los poderes civiles y sobre quienes los ostentaban.


   Mediante la promulgación de la bula Quo Primum tempore, de 1570, San Pío V hizo de la Misa Gregoriana el único modelo para la Iglesia Católica Romana, excepto allí donde la liturgia de la Misa fuera anterior a 1370 y aún estuviera en uso. Esta forma de la misa ha permanecido esencialmente intacta hasta nuestros días.



   Financió la participación de la Iglesia en las Guerras Santas en Francia contra los hugonotes, o la expulsión de los judíos de los estados de su jurisdicción.

   Contra los turcos promovió el Papa San Pío V  la Liga Santa que quedó constituida por España, Venecia y los propios Estados Pontificios, con participación genovesa. Al frente de las fuerzas combinadas puso el papa a don Juan de Austria, hermanastro de Felipe II.

   Murió el 1 de mayo de 1572, unos meses después de que la Liga obtuviese un gran triunfo en la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571.

   Fue canonizado por Clemente XI en 1712.

Escudo Papal 
de San Pío V

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viernes, 4 de mayo de 2012

SOR MARÍA CONSOLATA BETRONE ( II )

   Sor Consolata le pidió un día a Jesús: "Jesús enséñame a orar". Y he aquí la Divina respuesta: " ¿No sabes orar?" ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?.


   Y es que mediante esta sencilla jaculatoria, tal y como enseñó el Sagrado Corazón de Jesús a Sor María Consolata, podemos obtener la salvación del alma de un pecador y reparar mil blasfemias.


Esta sencilla estampa está preparada para ser impresa.
 Los que lo deseen, pueden guardarla e imprimirla. También se
autoriza usarla para difundir el Acto de Amor


   Algunos podrán pensar, "¿cómo una simple jaculatoria puede tener semejante fuerza?". Pues muy fácil: porque mediante esta oración que es el Acto de Amor, cumplimos el primero de los Mandamientos, "amar a Dios sobre todas las cosas (Jesús, María, Os amo) y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Salvad almas)".


   Existe un profundo parangón entre Sor María Consolata y la gran Santa Teresita de Liseux; ambas religiosas entendían que sólo en el abandono total al Sagrado Corazón de Jesús, podrían hacer de su vida un continuo holocausto en pro de la salvación de los pecadores, a la vez que reparaban el pecado, santificaban a los sacerdotes y aliviaban a las Almas retenidas en el Purgatorio.


   Y ese es el secreto de la santidad: "La santidad no consiste en tal o cual práctica; consiste en una disposición del corazón, que nos hace humilde y pequeño, en manos de Dios, consciente de nuestra debilidad y confiado, hasta la audacia, en su bondad de Padre" (Santa Teresita del Niño Jesús)


   Por esta razón, Sor María Consolata vivió entregada de continuo en ese Acto de Amor que le pidió el Divino Corazón; dentro de la estricta clausura capuchina, desempeñó las labores de portera, zapatera, cocinera... pero en medio de estos trabajos, en su alma y en su boca tenía siempre presente aquella oración que aprendió de los labios de Nuestro Salvador... "Jesús, María, Os amo, Salvad almas"


   Pero aquella íntima amistad con el Sagrado Corazón no sólo le iba a reportar consuelo y alegría; bien sabemos que Dios prueba a quienes ama, y a los que viven enamorados y entregados por completo a su Obra Redentora, Nuestro Señor les anima a cargar con Su Cruz y los padecimientos de esta... pero ese tema, dada su trascendencia, lo dejaré para el próximo viernes.


   Mientras tanto les animo a re-leer la publicación primera de esta Clarisa Capuchina que colgué el viernes pasado; y si quieren, tengan la caridad de encomendarme a Sor María Consolata.



miércoles, 2 de mayo de 2012

SAN JOSÉ, MODELO DE PADRE DE FAMILIA


  
   “Oh, hombres, volved la mirada a Nazaret, entrad en aquella modesta morada. Mirad a aquel carpintero, Custodio santísimo de los secretos divinos, que con sus sudores sustenta a la familia humilde y elevada más que la de los césares de Roma; observad con qué veneración y respeto ayuda y venera a aquella Madre, su esposa Inmaculada y Pura: mirad al que se cree Hijo del carpintero (Mateo, 13, 55), virtud y sabiduría omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, y sin el cual nada ha sido hecho (Juan, 1, 3), cómo ningún hombre puede sin Él hacer nada, y que, sin embargo, no se desdeña de los pequeños servicios de la casa y del taller y de estar sometido a María y a José. Contemplad un tan grande modelo de santa vida familiar, espectáculo que maravilla a las jerarquías angélicas, que lo adoran” (S.S. Pío XII, A los recién casados, 15 de abril de 1942).


   “Tomad ejemplo de San José. Él contemplaba frente a sí a la Santísima Virgen, mejor, más alta y más excelsa que él mismo; un respeto soberano le hacía venerar en ella a la Reina de los ángeles y de los hombres, a la Madre de Dios. Sin embargo, él permanecía y continuaba en su puesto de jefe de la Sagrada Familia, sin faltar a ninguna de las altas obligaciones que le imponía semejante título” (Pío XII, A los recién casados, 10 de septiembre de 1941).




martes, 1 de mayo de 2012

MAYO: MES DE NUESTRA SEÑORA



MES CONSAGRADO A NUESTRA SEÑORA

   Piadoso lector, ¿por qué este mes de Mayo lo dedicamos a Nuestra Señora?. Seguramente porque en esta época, tras la época de lluvias, la naturaleza alcanza su apogeo, regalándonos la hermosura y frescor de toda clase de flores, por eso llamamos al mes de Mayo "mes de las flores".


   ¿Cómo entonces no vamos a asociar este mes con la Virgen Purísima, si Ella es la más hermosa de todas las maravillas que han salido de las manos de Dios, la Rosa Mística, signo del Paraíso? 


   En el siglo XIII, en España el Rey Alfonso X "El Sabio",  invitaba a alabar e invocar a Nuestra Señora ante su altar, en el mes de las flores. Y él mismo escribió las "Cantigas de Santa María" porque quería "trovar en honor de la Rosa de las Rosas y de la Flor de las flores".


   En Italia fue San Felipe Neri, en el siglo XVI, el iniciador del Mes de Mayo dedicado a María, con la costumbre de invitar a los jóvenes a cantar, llevar flores y ofrecer sacrificios a la Virgen.


   Y en América, fueron los celosos misioneros los que transportaron esta hermosa tradición de honrar a la Madre de Dios, de forma especial en este mes de Mayo.


PARA HONRAR A LA VIRGEN SANTA

   

Rezar diariamente al menos cinco Misterios del Santo Rosario, arma poderosa contra los enemigos del alma; devoción propagada por todos los Santos, bendecida e indulgenciada por numerosos Pontífices.

Para aquellos que aún no tengan impuesto el Santo Escapulario del Carmen, ¿qué mejor momento que este Mes de María para hacérselo imponer y bendecir por un sacerdote facultado para ello?. Llevar esta prenda de la Virgen Santa es signo de nuestra futura salvación, donde contaremos con Ella como Abogada. 

No dejemos de llevar colgada al cuello o en nuestro Rosario, la Medalla Milagrosa, tan protectora y cargada de bendiciones.


Dedicar cada día un rato a una lectura mariana, como por ejemplo "El Tratado de la Verdadera Devoción" o "El Secreto de María" de San Luis Mª. Grignión de Montfort (muy presente en este pequeño blog). También es muy recomendable "Las Glorias de María" del gran San Alfonso Mª. de Ligorio.

Cada Sábado, como hacemos siempre en este Blog, honremos más que otro día a la Purísima Virgen; procuremos rezar los quince Misterios Tradicionales (Gozosos, Dolorosos y Gloriosos) y ofrezcamos algún pequeño sacrificio a Nuestra Señora (como privarse del café, del azúcar, no ver la televisión...) además de visitar a algún enfermo o anciano que esté necesitado de compañía.

Como Hijos y Esclavos de Amor de Nuestra Señora, usemos estas prácticas sencillas prácticas de piedad para asemejarnos más a Aquella que dijo siempre "Sí" a la Voluntad de Dios

   No nos quejemos por el frío o el calor, soportemos con alegría los problemas diarios, nuestros conflictos con nuestros hijos y allegados; en el mes de Mayo, intentemos ver la vida como la entendería la Virgen María: con amor, con dulzura, pero firmes y alegres ante los conflictos que se nos planteen.

Cada mañana, besemos nuestro Escapulario, que es lo mismo que besar a la Virgen y ofrezcamos a Ella la jornada, con todo lo bueno y lo no tan bueno; abandonándonos en las Purísimas manos de Nuestra Señora, ¿habrá problema que no tenga solución?.



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