jueves, 16 de septiembre de 2021

TÓMAME COMO TU SAGRARIO... Oración de Reparación a Jesús Sacramentado


              Ahora te pido una cosa. Tú sabes, y con dolor lo tienes presente que muchas partículas se desparraman entre suciedades y ruinas en la devastación de las iglesias. Es como si me atropellaran porque Yo estoy en el Sacramento. Pues bien, coloca imaginariamente tu amor como una alfombra preciosa, como un mantel de lino purísimo para recogerme a Mí-Eucaristía, golpeado, herido, profanado, expulsado de Mis tabernáculos, no por los hombres pequeños que destruyen Mis iglesias -ellos no son más que instrumentos- sino por Satanás que les mueve. Por Satanás que sabe que los tiempos aprietan y que ésta es una de las luchas decisivas que anticipan Mi Venida. 



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               Sí, detrás del disfraz de las razas, de los derechos, detrás del móvil de las necesidades políticas, se ocultan en realidad Cielo e Infierno que combaten entre ellos. Y bastaría que la mitad de los creyentes en el Verdadero Dios -¿pero qué digo, menos de esto, menos de un cuarto de los creyentes- fuera realmente creyente en Mi Nombre para que las armas de Satanás fueran domadas. Pero ¿dónde está la Fe?.

               Ámame en la Eucaristía. La Eucaristía es el Corazón de Dios, es Mi Corazón. Os he dado Mi Corazón en la Última Cena; os lo doy con tal que lo queráis siempre. Y no concebiréis en vosotros a Cristo y no lo daréis a la luz si no sabéis vivir en vosotros Su Corazón... Yo os comunico los mismo latidos al corazón cuando me recibís. Vuestra pesantez carnal y espiritual no os permite percibirlos, pero Yo os los doy. Tú ábrete completamente para recibirme.

               Tú, muchas veces al día -no puedo decir en cada momento, como si fueras un querubín y no una criatura que tiene los cansancios de la materia te diría, cada momento repite esta oración: 

               "Jesús, que eres azotado en nuestras Iglesias por manos de Satanás, Te adoro en todas las partículas esparcidas, pisoteadas y destrozadas en el suelo de cada Iglesia por descuido, desinterés e ignorancia de Tu Presencia Real en cada pequeño fragmento de Hostia Santa que se desprende y cae. Tómame como Tu Sagrario, Tu Trono, Tu Altar.

               Sé que no soy digno, pero Tú quieres estar entre los que Te aman, y yo Te amo por mí y por quien no Te ama. Que el dolor me vuelva escarlata como la sangre y me haga digno ornamento para recibirte a Ti, que quieres ser semejante a nosotros en esta hora de Apostasía, confusión, engaño y traición. Que mi amor sea lámpara que arde ante Ti, Santísimo, y mi holocausto incienso. Así sea." (*)


(*) Oración revelada a la mística italiana María Valtorta, 
el 4 de Junio de 1943, en el contexto de la II Guerra Mundial;
fórmula adaptada a las actuales circunstancias



miércoles, 15 de septiembre de 2021

LOS DOLORES DE MARÍA CORREDENTORA

  



               En el siglo V el Papa Sixto III consagró a María Nuestra Señora y a los Santos Mártires la Basílica Liberiana; en su ábside mandó colocar un mosaico en el que se representaba a la Santísima Virgen como Reina de los Mártires, pues Su unión con Su Divino Hijo en el Calvario, la hizo merecedora de tal título por soportar en Su Alma, mayores dolores y sufrimientos que todos los Mártires.

               La devoción a la Virgen Dolorosa arraigó en el pueblo católico a partir del siglo XIII, momento en el que aparece la Orden de los Servitas, consagrados a los Dolores de la Madre de Dios, que pronto popularizaron el hábito negro mediante su Orden Tercera. Nacieron entonces las dos conmemoraciones de esta Devoción: el Viernes de Dolores y el 15 de Septiembre. Ésta última, la que hoy celebramos, fue extendida a toda la Iglesia Universal por el Papa Pío VII en 1817, como gesto de agradecimiento a la Virgen tras ser liberado del exilio impuesto por Napoleón Bonaparte.

               La conmemoración de los Dolores antes de la Semana Santa, nos acerca a la meditación de la agonía que Nuestra Señora padeció a los pies de la Cruz; el recuerdo de este día es el del Dolor de María por la Santa Iglesia de Dios, sometida siempre a las pruebas, a las persecuciones y a los ataques de sus enemigos internos.

               Procura a lo largo de la jornada, honrar los Dolores de Nuestra Señora, mediante la recitación de Stabat Mater Dolorosa, compuesta en el siglo XIII por el franciscano Jacopone da Todi; otro método muy sencillo y que otras veces te he propuesto es el de meditar brevemente en Los Siete Dolores, acompañado de un Avemaría al final. Por último, y si el tiempo y la devoción te lo permiten, puedes recitar el Rosario de los Siete Dolores.


MARÍA DOLOROSA, CORREDENTORA

               "Junto a la Cruz de Jesús, estaba María, su Madre, que, movida de inmenso amor hacia nosotros para acogernos como hijos, ofreció voluntariamente a su Hijo a la justicia divina, muriendo en su corazón con Él, traspasada por una espada de dolor". (Papa León XIII, Encíclica Jucunda semper, 1894)

               "Ella comenzó a velar sobre la Iglesia, a asistirnos y protegernos como una Madre, de modo que después de haber sido cooperadora de la Redención humana, también se convirtió, por el inmenso poder que le fue otorgado, en la dispensadora de la gracia que fluye de esta Redención para siempre". (Papa León XIII, Encíclica Adjutricem populi, 1895)




               "La Santísima Virgen es Dispensadora Universal de todas las gracias, tanto por Su Divina Maternidad: que las obtiene de Su Hijo, como por Su Maternidad Espiritual: que las distribuye entre Sus otros hijos, los hombres. Esto lo hace subordinada a Cristo, pero de manera inmediata. Y ello por una específica y singular determinación de la Voluntad de Dios, que ha querido otorgar a María esta doble función: ser Corredentora y Dispensadora, con alcance universal y para siempre." (Pío X, Encíclica Ed diem illum, 2 de Febrero de 1904) 


MARÍA, REINA DE LOS MÁRTIRES 
Y DE LOS DOLORES

               Sobrado era la muerte de Jesús para salvar al mundo, y aun a infinitos mundos; pero quiso esta buena Madre, por el amor que nos tiene, con los méritos de sus dolores que ofreció por nosotros en el Calvario, concurrir a la causa de nuestra salvación. Y por eso dice San Alberto Magno que así como nosotros estamos obligados a Jesús por su pasión sufrida por nuestro amor, así también estamos obligados a María por el martirio que en la Muerte del Hijo quiso padecer voluntariamente por nuestra salvación... porque conforme reveló el Ángel a Santa Brígida, esta tan piadosa como Benigna Madre nuestra prefirió sufrir todas las penas antes que ver privadas de redención a las almas y sumidas en su antigua perdición...



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               ¡Oh Madre mía Dolorosa! Reina de los Mártires y de los Dolores, que tanto llorasteis a vuestro Hijo sacrificado por mi salud, ¿de qué me aprovecharán vuestras lagrimas si me condeno?.

               Por los méritos pues de vuestros Dolores, alcanzadme un verdadero dolor de mis pecados y una verdadera enmienda de vida, con una perpetua y tierna compasión de la pasión de Jesús y de vuestros Dolores. Y si Jesús y Vos, siendo tan inocentes, tanto habéis padecido por mí, conseguidme que yo, reo del infierno, padezca también alguna cosa por vuestro amor. Oh Señora, os diré con San Buenaventura, si Te ofendí, justo es que hieras mi corazón; si Te he servido, Te pido por merced que le hieras. Oprobio es para mí quedar ileso, viendo a Jesús mi Señor lleno de heridas y herida también a Vos. Finalmente, oh Madre mía, por la pena que sentisteis viendo delante de los ojos a vuestro Hijo entre tantas penas inclinar la cabeza y expirar en la Cruz, os suplico me alcancéis una buena muerte. 

               ¡Ah! No dejéis entonces, oh Abogada de los pecadores, de asistir a mi afligida y combatida alma en aquel tremendo tránsito que deberé hacer a la eternidad. Y porque entonces acaso perderé el habla y la voz para invocar vuestro Nombre y el de Jesús, que sois todas mis esperanzas, por eso desde ahora invoco a vuestro Hijo y a Vos para que me socorráis en aquel último instante, y digo: Jesús y María, a vosotros encomiendo el alma mía. Amén.


San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia



martes, 14 de septiembre de 2021

JESÚS, VIVA YO EN TI TODO MOMENTO

 



               Jesús, bendito sea Tu Nombre. Jesús, eternamente yo Te ame. Jesús, a todas horas yo Te nombre. Jesús, en mis conflictos a Ti clame. Jesús, mi Verdadero Dios y Hombre. Jesús, mi corazón siempre Te llame. Jesús, medite en Ti mi entendimiento. Jesús, viva yo en Ti todo momento.

               Jesús, que cuando enfermo me visitas. Jesús, que cuando caigo me levantas. Jesús, que mi remedio solicitas. Jesús, que al enemigo de mí espantas. Jesús de mis entrañas, yo te ame y óyeme, Jesús cuando te llame. 


               Jesús, que al bien obrar siempre me incitas. Jesús, que en Tu gracia me adelantas. Jesús, por mí en la Cruz crucificado. Jesús, no viva yo ni muera en el pecado.


               En amarte, Jesús, siempre me emplee. Mi Jesús, de adorarte nunca acabe. Jesús, siempre en nombrarte me recree. Jesús, toda criatura a Ti te alabe. Jesús, sólo gozarte a Ti desee.


               Jesús, ¿qué puede haber tan dulce y suave como decir Jesús de noche y día, y con Jesús, nombrarte a Ti, María?


               Dulce Jesús, si lenguas mil tuviera, Jesús, sólo con ellas pronunciara; Jesús, Jesús, Jesús, siempre dijera, dulcísimo Jesús, y no me hartara. 


               Tantas veces, Jesús nombrando, hiciera que a, Ti toda rodilla se doblara, y que nadie, Jesús, Tu Nombre oyese, sin que en Tu Amor su pecho se encendiese.


               Mi lengua a Ti, Jesús, siempre Te nombre; siempre mi corazón en Ti se emplee; arda en amor, Jesús, al oír Tu Nombre; verte, amado Jesús, sólo desee.


               Te adore mi Fe como Dios y hombre. Sólo en Ti mi esperanza se recree. Tengo yo mis potencias y sentidos en Tu Amor, oh Jesús, siempre encendidos.


               Jesús, que cuando eliges para Madre a María, nos la das por Protectora; Jesús, que, si a San José llamas de Padre, es porque nos ampare en esta hora.


               Jesús, que a Tu Piedad nada hay que cuadre, más que aquel que a Tu Padre fiel implora. ¡Oh si en mi corazón, Jesús Bendito, Jesús, María y José tuviera escrito!


               Jesús me ampare, Jesús me defienda ahora, en la hora de mi muerte y en todas mis necesidades. En Tus manos, ¡oh Dulcísimo Jesús!, encomiendo mi espíritu. Amén.



"Breve Manual Cristiano", por el Obispo 

Fray Manuel María de Sanlúcar Díaz de Bedoya, Capuchino




LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

 


               Cuenta la Historia que Cosroes II, rey persa de la dinastía de los sasánidas, que accedió al trono de manos del emperador bizantino Mauricio, rompió la alianza entre ambos imperios al ser asesinado dicho emperador y toda su familia por Focas, en noviembre del año 602, y aprovechó para atacar al imperio bizantino, reconquistando la provincia de Mesopotamia, tomando Damasco en el año 613, y Jerusalén en el año 614, causando graves daños a la Iglesia del Santo Sepulcro y llevándose consigo la Vera Cruz como trofeo que, se dice, colocó en el escabel de su trono para demostrar su desprecio por los Cristianos. 

               Mientras tanto, depuesto y ejecutado el Emperador Focas por Heraclio, que fue proclamado Emperador del Imperio Bizantino en el año 610, comenzó una serie de campañas contra el imperio persa, al principio desastrosas, pues los persas conquistaron Palestina y Egipto, devastaron Anatolia, y llegaron hasta las misma puertas de Constantinopla; acordada la paz a cambio de onerosas condiciones - un tributo anual de mil talentos de oro, mil talentos de plata, mil vestidos de seda, mil caballos y mil vírgenes para el rey persa -, el emperador Heraclio la utilizó para reconstruir el ejercito imperial, y el 5 de Abril del año  622 partió de Constantinopla, agrupó sus fuerzas en Asia Menor, y lanzó una nueva contraofensiva que, en sucesivas campañas a lo largo de varios años, le llevó hasta las mismas puertas de Ctesifonte, la capital del imperio persa; el rey Cosroes II fue depuesto y asesinado tras un golpe de estado dirigido por su hijo Kavdad II que inmediatamente buscó un acuerdo de paz, aceptando la retirada de todos los territorios ocupados, un golpe del que el imperio persa ya no se recuperó.

               La Santa Cruz fue recuperada, y restaurada a su ubicación en Jerusalén en el año 630, en una ceremonia majestuosa en la que el emperador Heraclio, con toda la pompa propia del esplendor imperial bizantino, quiso cargar con la Vera Cruz, como había hecho Cristo a través de la ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó avanzar hacia el recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado. 

               El Patriarca de Jerusalén, Zacarías, que iba a su lado, le indicó que todo aquel esplendor imperial era contrario a la humildad y dolores de Cristo Nuestro Señor cuando iba cargando con la Bendita Cruz por el Vía Crucis; Heraclio comprendió y se humilló, despojado de su atuendo imperial, depuesta la majestad de sus mantos y de su corona, con ceniza en la cabeza, sayal de penitente y descalzo, la Santa Cruz se volvió ligera en sus brazos y pudo entonces avanzar sin dificultad seguido por todo el pueblo hasta dejar la Cruz en el sitio donde había sido venerada antes del saqueo.


Himno Vexilla Regis

compuesto en el año 569 
por San Venancio Fortunato


Vexilla regis prodeunt:

fulget Crucis mysterium,

quo carne carnis conditor,

suspensus est patibulo.

Vexilla regis prodeunt:

fulget Crucis mysterium,

qua vita mortem pertulit,

et morte vitam protulit.

Impleta sunt quae concinit

David fideli carmine,

dicendo nationibus :

Regnavit a ligno Deus.

Quo vulneratus insuper

mucrone diro lanceae,

ut nos lavaret crimine,

manavit unda sanguine.

Beata, cuius brachiis

sæculi pependit pretium;

statera facta est corporis

prædam tulitque tartari.

O Crux, ave, spes unica,

hoc passionis tempore:

adauge piis gratiam,

reisque dele crimina.

Arbor decora fulgida

ornata regis purpura,

electa digno stipite,

tam sancta membra tangere.

Te, fons salutis, Trinitas,

collaudet omnis spiritus;

quos per crucis mysterium

salvas fove per sæcula. 

Amen.

Te, fons salutis, Trinitas,

collaudet omnis spiritus;

quibus Crucis victoriam

largiris adde proemium

Amen.





TRADUCCIÓN


                 Las banderas del Rey avanzan: resplandece el misterio de la Cruz, donde el creador de la carne, está suspendido en carne en un patíbulo.

                 Las banderas del Rey avanzan: resplandece el misterio de la Cruz, sobre ella la vida soportó la muerte y con la muerte llegó la vida.

                 Se cumplieron ya de David sus proféticos cantares en los que dijo a las naciones: reinó Dios desde un madero.

                 Donde herido además por la punta terrible de la lanza, para lavarnos de la acusación, manó agua con sangre.

                 Dichosa tú, de cuyos brazos, estuvo pendiente el rescate del mundo; se hizo balanza de su propio cuerpo y arrebató la presa del infierno.

                 Salve, oh Cruz, esperanza única, en este tiempo de pasión: aumenta a los justos la santidad y a los reos borra sus culpas.

                 Oh árbol bello y refulgente hermoseado con la púrpura del Rey, escogido del más digno tronco, para tocar tan santos miembros.

                ¡Oh Trinidad, fuente de salvación!, que todo espíritu te alabe; a los que por el misterio de la Cruz salvas, guárdalos del mal por siempre. Así sea.

                 ¡Oh Trinidad, fuente de salvación!, que todo espíritu te alabe; y a los que haces partícipes de la victoria de la Cruz. Dales su recompensa. Así sea.





EL MISTERIO DE LA CRUZ
EN LA DOCTRINA DE LOS SANTOS


               "En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la Cruz." Tertuliano

               "Haced la señal de la Cruz al comer, al beber, cuando os sentáis y cuando os acostáis, y para decirlo en una palabra, en todos tiempos y en todas ocasiones." San Cirilo de Jerusalén

               "Si eres tentado, persígnate la frente con piedad; ya que este es el Signo de la Pasión, conocido y experimentado contra el Diablo. Hazlo con Fe, no para ser visto por los hombres, sino para usarlo hábilmente, como un amparo. Ya que el Adversario, cuando ve la fuerza que surge del interior mismo del hombre, que animado por el Verbo refleja su imagen en el exterior, es alejado por el Espíritu que mora en su corazón. Para simbolizar esto, el Cordero Pascual se inmoló, y Moisés, con su sangre, roció y untó el umbral y los montantes de las puertas. Así demostraba la Fe que está ahora en nosotros, en el Cordero Perfecto, persignándonos la frente y los ojos con la mano, alejamos al que trata de exterminarnos." San Hipólito

                "Dobla la rodilla y adora conmovidso el venerable Madero de la Cruz; y orando con corazón humilde en la tierra empapada con la Sangre Inocente, derrámate en lágrimas." Diácono Rusticus

                "En la criba de los sufrimientos es donde se hace la separación del grano y de la paja: el que se inclina bajo la Cruz y se resigna amorosamente a la Voluntad de Dios, es el buen grano para el Cielo; y el que murmura, se irrita y se aleja por consiguiente del Buen Dios, es paja destinada al fuego." San Agustín de Hipona

                 "La Cruz es el bastón de nuestra peregrinación." Santa Catalina de Siena

                "La medida del poder llevar una Cruz grande o pequeña es la del Amor". Santa Teresa de Jesús

                "Si quieres poseer a Cristo no le busques nunca sin la Cruz." San Juan de la Cruz 

               "Vivir de Amor no es en la cima del Tabor su tienda plantar el peregrino de la vida. Es subir al Calvario siguiendo las huellas de Jesús, y valorar la Cruz como un tesoro." Santa Teresita de Lisieux

                "No queráis huir de aquella Cruz que Dios os manda, porque de seguro tropezaréis con otra mayor." San Felipe Neri

                "Fuera de la Cruz no hay camino por donde pueda subirse al Cielo". Santa Rosa de Lima 

               "En la cama, con mi Cruz, soy más feliz que una reina en su trono". Santa Bernarda de Lourdes  

                "No hay empresa más noble que la de levantar y desplegar al viento las banderas de Nuestro Rey ante aquellos que han seguido banderas falaces y la de reconquistar para la Cruz Victoriosa a los que de ella, por desgracia, se han separado". Papa Pío XII

               "La Cruz es la bandera de los elegidos. No nos separemos de ella y cantaremos victoria en toda batalla". Padre Pío de Pieltrecina






lunes, 13 de septiembre de 2021

LA ILUMINACIÓN DEL SOL VERDADERO, por Santa Catalina de Génova




               No creo que sea posible encontrar un contento comparable al de un Alma del Purgatorio, como no sea en el que tienen los Santos en el Paraíso. Y este contentamiento crece cada día por el influjo de Dios en esas Almas; es decir, aumentado más y más a medida que se van consumiendo los impedimentos que se oponen a ese influjo. 

               La herrumbre del pecado es impedimento, y el fuego lo va consumiendo. Así es como el alma se va abriendo cada vez más al divino influjo. Si una cosa que está cubierta no puede corresponder a la reverberación del sol -no por defecto del sol, que continuamente ilumina, sino por la cobertura que se le opone-, eliminada la cobertura, queda la cosa descubierta al sol. Y tanto más corresponderá a la irradiación luminosa, cuanto más se haya eliminado la cobertura. Pues así sucede con la herrumbre del pecado, que es como la cobertura de las Almas. 

               En el Purgatorio se va consumiendo por el fuego, y cuanto más se consuma, tanto más puede recibir la iluminación del sol verdadero, que es Dios. Y tanto crece el contento, cuanto más falta la herrumbre, y se descubre el alma al divino rayo. Lo uno crece y lo otro disminuye, hasta que se termine el tiempo. Y no es que vaya disminuyendo la pena; lo que disminuye es el tiempo de estar sufriéndola. Y por lo que se refiere a la voluntad de esta alma, jamás ella podrá decir que aquellas penas son penas; hasta tal punto está conforme con la ordenación de Dios, con la cual esa voluntad se une en pura caridad.

                A pesar de lo dicho, sufren estas Almas unas penas tan extremas, que no hay lengua capaz de expresarlas, ni entendimiento alguno las puede comprender mínimamente, a no ser que Dios lo mostrase por una gracia especial. Yo creo que a mí la gracia de Dios me lo ha mostrado, aunque después no sea yo capaz de expresarlo. Y esta visión que me mostró el Señor nunca más se ha apartado de mi mente. Trataré de explicarlo como pueda, y me entenderán aquéllos a quienes el Señor se lo dé a entender.

               El fundamento de todas las penas es el pecado, sea el original o los actuales. Dios ha creado el alma pura, simple, limpia de toda mancha de pecado, con un cierto instinto que le lleva a buscar en Él la felicidad. Pero el pecado original le aleja de esa inclinación, y más aún cuando se le añaden los pecados actuales. Y cuanto más se desvía así de Dios, se va haciendo más maligna, y menos se le comunica Dios.


Santa Catalina de Génova, Tratado del Purgatorio



domingo, 12 de septiembre de 2021

EL DULCE NOMBRE DE MARÍA, la respiración del alma

 

El Nombre de María 
es júbilo en el corazón, 
miel en la boca 
y melodía en los oídos

San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia



              La primera celebración litúrgica del Nombre de María tuvo lugar en España, en 1513, en la ciudad de Cuenca, después de que el Papa León X, concediera a la Catedral de la ciudad dedicar una Capilla con ese título. Debido a la promulgación del Misal de San Pío V en 1570, se hizo necesaria una nueva petición. Por esta razón, el Canónigo Juan del Pozo Palomino, pidió y obtuvo del Papa Sixto V, el 17 de Enero de 1587, poder seguir celebrando dicha Fiesta del Dulce Nombre de María en la Catedral, como Fiesta de la Octava de la Natividad de María y en 1588, logró que se le concediera a toda la Diócesis de Cuenca.

               Pero el fervor mariano de los españoles y en particular, del religioso trinitario Beato Simón de Rojas,  obtuvo de Roma el 31 de Mayo de 1622, el permiso para celebrar el Dulce Nombre de María en todas las casas y capillas de la Orden de los Trinitarios de Castilla, así como en la Diócesis de Toledo. 

               Meses más tarde, el 5 de Enero de 1623, su  Católica Majestad el Rey Felipe IV logró la extensión de la Fiesta a todas las provincias españolas, de tal modo que pudiesen rezar el Oficio del Dulce Nombre de María, todos los Sábados (menos en Cuaresma y Adviento).

               En 1671, el Papa Clemente X autorizó la celebración del Dulce Nombre de María en todos los dominios españoles

               En 1683, el Papa Inocencio XI formó una gran coalición cristiana con el Emperador Leopoldo I, el Rey Juan III Sobieki de Polonia y tropas húngaras para repeler a los mahometanos que amenazaban con invadir Europa. Los ejércitos cristianos conseguirán vencer a los turcos a las puertas de Viena en 1683 y reconquistar Budapest tres años más tarde, con lo que Hungría se verá libre de la presión turca. Como recuerdo por la victoria en Viena, el Papa Inocencio XI proclamó la Festividad del Dulce Nombre de María el 12 de Septiembre de ese mismo año, extendiendo su celebración a toda la Iglesia Universal.



"Oh María, llena de gracia, 
haced que vuestro Nombre 
sea la respiración de mi alma! 
No me cansaré jamás de acudir 
a Vos, repitiendo constantemente: 
¡María! ¡María! 
Qué inefable consuelo, qué dulcedumbre, 
qué ternura experimenta mi alma! 
Oh María!, amable María, 
cuando pronuncio vuestro Nombre, 
doy gracias a Dios por haberos dado 
para mi felicidad Nombre 
tan dulce y amable..."


San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia


               Muy dulce es para sus devotos, durante la vida, el Santísimo Nombre de María, por las gracias supremas que les obtiene... Pero más consolador les resultará en la hora de la muerte, por la suave y santa muerte que les otorgará. 

               El Padre Sergio Caputo, jesuita, exhortaba a todos los que asistieran a un moribundo, que pronunciasen con frecuencia el Nombre de María, dando como razón que este Nombre de vida y esperanza, sólo con pronunciarlo en la hora de la muerte, basta para dispersar a los enemigos y para confortar al enfermo en todas sus angustias. 

               De modo parecido, San Camilo de Lelis, recomendaba muy encarecidamente a sus religiosos que ayudasen a los moribundos con frecuencia a invocar los Nombres de Jesús y de María como él mismo siempre lo había practicado; y mucho mejor lo practicó consigo mismo en la hora de la muerte, como se refiere en su biografía; repetía con tanta dulzura los Nombres, tan amados por él, de Jesús y de María, que inflamaba en amor a todos los que le escuchaban. 




               Y finalmente, con los ojos fijos en aquellas adoradas imágenes, con los brazos en cruz, pronunciando por última vez los dulcísimos Nombres de Jesús y de María, expiró el Santo con una paz celestial. Y es que esta breve oración, la de invocar los Nombres de Jesús y de María, dice Tomás de Kempis, cuanto es fácil retenerla en la memoria, es agradable para meditar y fuerte para proteger al que la utiliza, contra todos los enemigos de su salvación.

               ¡Dichoso –decía San Buenaventura– el que ama Tu Dulce Nombre, oh Madre de Dios! Es tan glorioso y admirable Tu Nombre, que todos los que se acuerdan de invocarlo en la hora de la muerte, no temen los asaltos de todo el infierno.

               Quién tuviera la dicha de morir como murió Fray Fulgencio de Ascoli, capuchino, que expiró cantando: “Oh María, oh María, la criatura más hermosa; quiero ir al Cielo en Tu compañía”. O como murió el Beato Enrique, cisterciense, del que cuentan los anales de su Orden que murió pronunciando el Dulcísimo Nombre de María.



UN PAPA DE ACUERDO A NUESTRAS NECESIDADES, la trama anticatólica de la Judeomasonería (PARTE II)

 

               Se declara en el principal Manual de Pike que los máximos Maestros de la Masonería se revelan a través del claro simbolismo del ter­cer grado, durante los cuales el candidato es ritualmente acompañado durante un compromiso dramático a reconstruir el Templo de Salomón —la aspiración del judaísmo desde su destrucción, predicha por Nuestro Señor y cumplida en el año 70 de nuestra Era Cristiana. 




               Si alguna duda queda sobre los verdaderos amos y fines de la Masonería, debe ser removido durante el Grado del Arco Real: durante la promulga­ción del ritual del Arco Real de “exaltación” del candidato, se recitan las inequívocas lí­neas, “Por el bien de la Masonería, en general, pero por la nación judía en particular". El servilismo de la Masonería "a la na­ción judía en particular” —o, uno puede de­cir, a los pretendientes judíos modernos— es más evidente con los símbolos de la es­cuadra y el compás presentes en cada una de las Logias. 

              Esta escuadra y el compás son por sí misma un oculto hexagrama incompleto de la Cábala del judaísmo. El hexagrama a su vez, es falsamente llamado Estrella de Da­vid, a pesar de que este símbolo oculto no tie­ne absolutamente nada que ver con el Rey Da­vid ni con el Antiguo Testamento. Adoptado por el Segundo Congreso Sionista en Suiza, 1898, el hexagrama se ha vuelto desde enton­ces conocido como el símbolo del Estado de Israel. El mismo constituye el enlace simbóli­co que une los símbolos más básicos de las Logias y el símbolo judaico más reconocido, es un último Indicio poderoso de que la ver­dadera historia de la Masonería es mucho más complicada que la historia encubierta de la Logia, y de hecho, se entrecruza con el judaísmo, a pesar de que la historia es demasiado compleja como para exponerla en el espacio de este artículo.




               Los Papas conocían muy bien todos los hechos esenciales mencionados, por ello co­menzaron (con Clemente XII) a condenar la Masonería en 1738, poco después de su ini­cio formal. Dicha condena fue posteriormen­te reforzada por muchos Papas más, culmi­nando en la condena más profunda, la Encíclica "Humanum Genus" del Papa León XIII (20 de Abril de 1884).

               ¿Cómo sabían los Papas la verdadera na­turaleza de la Masonería?. Entre muchas pro­bables respuestas, una de ellas vale un comen­tario especial. El gobierno pontifical del Papa Gregorio XVI capturó documentos de la Logia Masónica, conocida como Alta Vendita. El Papa Pío IX le dio a Jacques Crétineau-Joly (1803-1875), periodista e historiador, permi­so para publicar en su libro "La Iglesia y la Revolución", las copias de los documentos y la correspondencia de la Alta Vendita. En Oc­tubre de 1884, aproximadamente seis meses después de la aparición de la "Humanum Ge­nus", se reiteraron estos mismos documentos con comentarios totalmente históricos en una serie de conferencias que dio Monseñor George F. Dillon en Edimburgo, Escocia. Estas con­ferencias impresionaron de tal manera a León XIII que las publicó y distribuyó a su propio costo.

               Los documentos de Alta Vendita son nota­bles, en el punto que declaran expresamente un plan de infiltración y destrucción de la Igle­sia Católica, plan que (fue afirmado) podría llevar un siglo en llevarse a cabo. Algunas ci­tas son típicas: "Nuestro fin último es el mis­mo que tenía Voltaire y la Revolución france­sa —la destrucción final del Catolicismo, e incluso de la idea cristiana... El Papa, quien quiera que sea, nunca vendrá a las socieda­des secretas; son las sociedades secretas las que deben dar el primer paso hacia la Iglesia, con la idea de conquistar a ambos. La tarea que vamos a emprender no es el trabajo de un día, un mes o un año, puede durar varios años, quizás un siglo, pero en nuestras filas los soldados mueren y la lucha continúa... Lo que deberemos pedir, lo que debemos bus­car y esperar, así como los judíos esperan el Mesías, es un Papa de acuerdo a nuestras necesidades. Ustedes lograrán a bajo costo y por sus medios, una reputación como buenos ca­tólicos y patriotas puros. Tal reputación facili­tará el acceso de nuestras doctrinas entre el clero más joven, así como también en lo más profundo de los monasterios. En unos pocos años, por fuerza de las cosas mismas, este cle­ro joven habrá invadido todas las funciones; formarán parte del consejo del soberano y serán llamados para elegir el Pontífice que rei­nará..." 




               En contraposición a este panorama de guerra espiritual y revolución originado en las Logias Masónicas —lo que el Papa Pío IX lla­mó la "Sinagoga de Satanás"— León XIII pu­blicó su atronadora Encíclica contra la Maso­nería. Incluso su propio Secretario de Estado, el Cardenal Rampolla del Tindaro tan cercano a él, sería luego acusado de pertenecer a una de las sectas más diabólicas de esta red infernal de subversión...


Publicado en el periódico Catholic Family News, 
en Agosto de 2003; Niagara Falls, New York, EE.UU.


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sábado, 11 de septiembre de 2021

"...EL ALTÍSIMO LA HA CONSTITUÍDO TESORERA ÚNICA DE SUS RIQUEZAS..."



               Solo María halló gracia delante de Dios sin auxilio de ninguna creatura. Solo por Ella han hallado gracia ante Dios cuantos después de Ella la han hallado, y solo por Ella la encontrarán cuantos la hallarán en un futuro.

               Ya estaba llena de gracia cuando la saludó el Arcángel San Gabriel. Quedó sobreabundantemente llena de gracia cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra inefable. Y siguió creciendo de día en día y de momento en momento en esta doble plenitud, de tal manera que llegó a un grado inmenso e incomprensible de gracia.

               Por eso el Altísimo la ha constituido Tesorera única de Sus riquezas y Dispensadora exclusiva de Sus gracias para que embellezca, levante y enriquezca a quien Ella quiera; haga transitar por la estrecha senda del Cielo a quien Ella quiera; introduzca, a pesar de todos los obstáculos, por la angosta senda de la vida a quien Ella quiera; y dé el trono, el cetro y la corona regia a quien Ella quiera.

               Jesús es siempre y en todas partes el fruto e Hijo de María; y María es en todas partes el Verdadero Árbol que lleva el fruto de Vida y la Verdadera Madre que lo produce.

               Solo a María ha entregado Dios las llaves que le dan entrada a las bodegas del Amor Divino y el poder entrar y dar entrada a los demás por los caminos más sublimes y secretos de la perfección.

               Solo María permite la entrada en el Paraíso terrestre a los pobres hijos de la Eva infiel para pasearse allí agradablemente con Dios, esconderse de sus enemigos con seguridad, alimentarse deliciosamente -sin temer ya la muerte- del fruto de los árboles de la vida y de la ciencia del bien y del mal, y beber a boca llena las aguas celestiales de la hermosa fuente que allí mana en abundancia. Mejor dicho, siendo Ella misma este Paraíso terrestre o tierra virgen y bendita de la que fueron arrojados Adán y Eva pecadores, permite entrar solamente a aquellos a quienes place para hacerlos llegar a la Santidad.


San Luis María Grignión de Montfort
Tratado de la Verdadera Devoción, nº 44 - 45



viernes, 10 de septiembre de 2021

SAN NICOLÁS DE TOLENTINO

 

                 San Nicolás de Tolentino nació en San Angelo, pueblo que queda cerca de Fermo, en la Marca de Ancona, hacia el año 1245. Sus padres, muy pobres pero sumamente cristianos, lo bautizaron con ese nombre en honor a San Nicolás de Bari, al que se había encomendado la madre para quedarse embarazada. Desde niño fue un alma mortificada, que ayunaba tres veces por semana a base de pan y agua, que en no pocas ocasiones compartía con los pobres, por los que sentía especial afecto.

                Siendo muy joven, San Nicolás fue escogido para el cargo de canónigo en la Iglesia de Nuestro Salvador. Esta ocupación iba en extremo de acuerdo con su inclinación de ocuparse en el servicio a Dios. No obstante, el santo aspiraba a un estado que le permitiera consagrar directamente todo su tiempo y sus pensamientos a Dios, sin interrupciones ni distracciones.




                Con estos deseos de entregarse por entero a Dios, escuchó en cierta ocasión un sermón, de un fraile o ermitaño de la orden de San Agustín, sobre la vanidad del mundo, el cual lo hizo decidirse a renunciar al mundo de manera absoluta e ingresar en la orden de aquel santo predicador. Esto lo hizo sin pérdida de tiempo, entrando como religioso en el convento del pequeño pueblo de Tolentino.

                Nicolás hizo su noviciado bajo la dirección del mismo predicador e hizo su profesión religiosa antes de haber cumplido los 18 años de edad. Lo enviaron a varios conventos de su orden en Recanati, Macerata y otros. En todos tuvo mucho éxito en su misión. En 1271 fue ordenado Sacerdote por el Obispo de Osimo en el Convento de Cingole.

                Su aspecto en el Altar era angelical. Las personas devotas se esmeraban por asistir a su Misa todos los días, pues notaban que era un sacrificio ofrecido por las manos de un Santo. Nicolás parecía disfrutar de una especie de anticipación de los deleites del Cielo, debido a las comunicaciones secretas que se suscitaban entre su alma tan pura y Dios en la contemplación, en particular cuando acababa de estar en el Altar o en el confesionario.

                Durante los últimos treinta años de su vida, Nicolás vivió en Tolentino y su celo por la salvación de las almas produjo abundantes frutos. Predicaba en las calles casi todos los días y sus sermones iban acompañados de grandiosas conversiones. Solía administrar los sacramentos en los ancianatos, hospitales y prisiones; pasaba largas horas en el confesionario. Sus exhortaciones, ya fueran mientras confesaba o cuando daba el catecismo, llegaban siempre al corazón y dejando huellas que perduraban para siempre en quienes lo oían.

                También, con el poder del Señor, realizó innumerables milagros, en los que les pedía a los recipientes: "No digan nada sobre esto. Denle las gracias a Dios, no a mí." Los fieles estaban impresionados de ver sus poderes de persuasión y su espiritualidad tan elevada por lo que tenían gran confianza en su intercesión para aliviar los sufrimientos de las almas en el purgatorio. Esta confianza se confirmó muchos años después de su muerte cuando fue nombrado el "Patrón de las Benditas Almas".

                Hacia los últimos años de su vida, cuando estaba pasando por una enfermedad prolongada, sus superiores le ordenaron que tomara alimentos más fuertes que las pequeñas raciones que acostumbraba ingerir, pero sin éxito, ya que, a pesar de que el santo obedeció, su salud continuó igual. Una noche se le apareció la Virgen María, le dio instrucciones de que pidiera un trozo de pan, lo mojara en agua y luego se lo comiera, prometiéndole que se curaría por su obediencia. Como gesto de gratitud por su inmediata recuperación, Nicolás comenzó a bendecir trozos de pan similares y a distribuirlos entre los enfermos. Esta práctica produjo favores numerosos y grandes  sanaciones.

                En conmemoración de estos milagros, el Santuario del Santo conserva una distribución mundial de los "Panes de San Nicolás" que son bendecidos y continúan concediendo favores y gracias.

                La última enfermedad del Santo duró un año, al cabo de la cual murió el 10 de Septiembre de 1305. Su Fiesta Litúrgica se conmemora el mismo día. San Nicolás fue enterrado en la iglesia de su convento en Tolentino, en una capilla en la que solía celebrar la Santa Misa.

                A los cuarenta años de su muerte, su cuerpo fue hallado incorrupto y fue expuesto a los fieles. Durante esta exhibición los brazos del santo fueron removidos, y así se inició una serie de extraordinarios derramamientos de sangre que fueron presenciados y documentados.

                El Santuario no tiene pruebas documentadas respecto a la identidad del individuo que le amputó los brazos al Santo, aunque la leyenda se ha apropiado del reporte de que un monje alemán, Teodoro, fue quien lo hizo; pretendiendo llevárselos como reliquias a su país natal. Sin embargo, sí se sabe con certeza que un flujo de sangre fue la señal del hecho y fue lo que provocó su captura. Un siglo después, durante el reconocimiento de las reliquias, encontraron los huesos del santo, pero los brazos amputados se hallaban completamente intactos y empapados en sangre. Estos fueron colocados en hermosas cajas de plata, cada uno se componía de un antebrazo y una mano.

                San Nicolás de Tolentino fue canonizado por el Papa Eugenio IV, en el año 1446. Hacia finales del mismo siglo XV, hubo un derramamiento de sangre fresca de los brazos, evento que se repitió veinte veces; el más célebre ocurrió en 1699, cuando el flujo empezó el 29 de Mayo y continuó hasta el 1 de Septiembre. El monasterio agustino y los archivos del Obispo de Camerino (Macerata) poseen muchos documentos en referencia a estos sangramientos.

                San Nicolás fue uno de los Santos (junto a San Juan Bautista y San Agustín), que vinieron del Cielo para llevar a Santa Rita al convento.



jueves, 9 de septiembre de 2021

LAS PROFECÍAS DE LA SALETTE, 175 Aniversario (Parte II) "...muchas casas religiosas perderán completamente la Fe"

 


               La Iglesia tiene enemigos, y los tiene muy poderosos. Y tiene enemigos sobrenaturales, con visión sobrenatural de la Iglesia . Ya lo dice el Apóstol: «no es nuestra lucha contra la carne y la sangre, sino contra los principados contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires»(Carta a los Efesios, 16, 12). Y en la tierra hay enemigos de la Iglesia con visión diabólica. Y estos enemigos, se proponen utilizar en la medida de lo posible a elementos de la Iglesia misma en la edificación de su ciudad de la Contra Iglesia. 

               Porque el enemigo -y el progresismo cristiano va en esto a la zaga de los enemigos de la Iglesia-, va a tratar de aprovechar este misericordioso acto de la Iglesia como una victoria que autoriza a ablandar el Catolicismo y, en consecuencia, a rechazarlo en su formulación «tradicional», «íntegra», «romana», «tomista». Se va a tratar entonces de utilizar esta actitud de apertura de la pastoral de la Iglesia hacia el hombre moderno para demoler y deshacer ese bastión representado por el Catolicismo «tradicional» y «romano».




               ...así como Cristo conoció Su Divina Pasión y Muerte, que dio vida al mundo, así también la Iglesia puede conocer días oscuros de Pasión. Es muy difícil determinar si los decretos del "Concilio Vaticano II" a inaugurar una era de esplendor para la Iglesia, y que haga llegar su influencia salvadora a los pueblos, o, en cambio, haya de abrir un tiempo de oscuridad y recesión bajo el poder también misterioso de sus poderosos enemigos. Ambas posibilidades están en manos de Dios. Si hemos de apreciar con criterio humano, hemos de decir que este optimismo de la corriente progresista que embarga hoy a muchos y lo llena de frenético y razonable entusiasmo, no parece ser síntoma halagüeño. Porque en esta apertura de la verdad hacia formas más amplias y menos severas de contenido y de expresión, lo razonable, dada la mala voluntad de un Enemigo con gran poder en los medios de comunicación, es que la Verdad pierda y no consiga en cambio nada que la favorezca. 

                La Iglesia, Esposa legítima de Jesucristo, puede estar expuesta a un peligroso parangón con fámulas de orden inferior, si los ojos que han de ser la estimación son también de rango inferior. Además que la saludable voluntad de la Iglesia para un clima de leal libertad religiosa puede ser utilizada en manos de un Enemigo poderoso justamente en contra de la Verdad religiosa y la Cátedra Romana, única Verdad que tiene derecho nato a la más total libertad.


Padre Julio Meinvielle
 La Iglesia y el mundo moderno, Buenos Aires, 1966



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CLAUSURADOS EN ESPAÑA