lunes, 11 de marzo de 2013

SOR MARÍA DE JESÚS Y EL PURGATORIO ( III )




   Del proceso apostólico sobre su beatificación tomamos el siguiente suceso extraordinario, de un muerto que resucita para confesarse. Veamos lo que dice al respecto el testigo Padre Arriola en su declaración jurada: 

      “Llevaron al convento de la Sierva de Dios un arca grande sin noticia del convento ni de la Madre ni de ninguna otra religiosa. Pidieron al sacristán menor que les abriese la puerta de la iglesia para poner en custodia aquella arca... que era de mercadería... Estando en oración, la sierva oyó unos gemidos tristes y profundos lamentos. Atenta hacia el lugar de donde salían, le pareció que los despedía la boca de algún sepulcro... Y le fue revelado que aquellos lamentables suspiros eran de un alma que acabó impenitente la mortal vida y que su cuerpo estaba en un arca que habían puesto en la iglesia... Y le dijo el mismo Dios a su sierva que, con toda prudencia y brevedad, dispusiese llamar a un confesor para que oyese en confesión al miserable infeliz en quien resplandeció la mayor misericordia... Mandó llamar al Padre Francisco Coronel... En llegando él, le dijo todo el suceso referido. Y éste se llegó adonde estaba el arca, de la cual se levantó el difunto. Y después de haber hecho humildísima postración y adoración al Santísimo Sacramento del Altar y haber estado un breve rato en cruz, vino a los pies del confesor e hizo una confesión dolorosa y verdadera. Dióle la absolución y muy inmediatamente el difunto volvió al arca con imponderables demostraciones de rendimiento y agradecimiento... Y los mismos que habían llevado el cadáver se lo llevaron”.

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jueves, 7 de marzo de 2013

SANTO TOMÁS DE AQUINO



      El Calendario Católico Tradicional nos indica que hoy la Iglesia rememora al gran "Doctor Angélico", Santo Tomás de Aquino.

      Hijo de los Condes de Landulf Aquino, entró en la Orden de Predicadores de Santo Domingo, a pesar de que su familia quiso torcer su vocación intentando hacer que perdiese la santa pureza. En París fue discípulo de San Alberto Magno y después su sucesor en la cátedra; brilló universalmente su talento, escribiendo obras admirables, entra las cuales hay que destacar la enciclopedia católica conocida como "Summa Theológica" y la apologética "Summa contra Gentes", debida a la iniciativa de San Raimundo de Peñafort. Murió en Fosanova en 1274.

      Canonizado en 1323 por el Papa Juan XXII, declarado Doctor de la Iglesia en 1567 por San Pío V y Patrón de las universidades católicas y centros de estudio en 1880 por el Papa Pío IX.


Hoy Jueves, La Semana del Buen Cristiano nos indica que debemos dedicar esta jornada a meditar acerca del Misterio Eucarístico, así como rezar por la santificación de los sacerdotes católicos. Que estas palabras de Santo Tomás de Aquino, nos ayuden para entender un poco más la gran gracia que supone tener a Cristo  en el Sagrario.


OH BANQUETE PRECIOSO Y ADMIRABLE

   El Hijo Único de Dios, queriendo hacernos partícipe de su divinidad, tomó nuestra naturaleza, a fin de que hecho hombre, divinizase a los hombres.

   Además, entregó por nuestra salvación todo cuanto tomó de nosotros. Porque, por nuestra reconciliación ofreció, sobre el Altar de la Cruz, su Cuerpo como Víctima a Dios, su Padre, y derramó su Sangre como precio de nuestra libertad y como baño sagrado que nos lava, para que fuésemos liberados de una miserable esclavitud y purificados de todos nuestros pecados.

   Pero, a fin de que guardásemos por siempre jamás en nosotros la memoria de tan gran beneficio, dejó a los fie­les, bajo la apariencia de pan y de vino, su Cuerpo, para que fuese nuestro alimento, y su Sangre, para que fuese nuestra bebida.

   ¡Oh Banquete precioso y admirable, banquete saluda­ble y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, más precioso que este Banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?

   No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las vir­tudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.

   Se ofrece, en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos para que a todos aproveche, ya que ha sido establecido para la salvación de todos.

   Finalmente, nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiri­tual en su misma fuente y celebramos la memoria del in­menso y sublime amor que Cristo mostró en su Pasión.

   Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el corazón de los fieles, en la Última Cena, cuando, después de celebrar la Pascua con sus discípulos, iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este sacramento como el memorial perenne de su Pasión, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.

 ( De las obras de santo Tomás de Aquino, presbítero. 
Opúsculo 57, en la fiesta del Cuerpo de Cristo )


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viernes, 1 de marzo de 2013

MIRA EL CORAZÓN DE DIOS EN LAS PALABRAS DE DIOS



      "El adorable Corazón de Jesucristo late con amor divino al mismo tiempo que humano, desde que la Virgen María pronunció su Fiat, y el Verbo de Dios, como nota el Apóstol, «al entrar en el mundo dijo: "Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me diste un cuerpo a propósito; holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: Heme aquí presente. En el principio del libro se habla de mí. Quiero hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad..." Por esta "voluntad" hemos sido santificados mediante la "oblación del cuerpo" de Jesucristo, que él ha hecho de una vez para siempre».


      De manera semejante palpitaba de amor su Corazón, en perfecta armonía con los afectos de su voluntad humana y con su amor divino, cuando en la casita de Nazaret mantenía celestiales coloquios con su Dulcísima Madre y con su Padre Putativo, San José, al que obedecía y con quien colaboraba en el fatigoso oficio de carpintero. 

      Este mismo triple amor movía a su Corazón en su continuo peregrinar apostólico, cuando realizaba innumerables milagros, cuando resucitaba a los muertos o devolvía la salud a toda clase de enfermos, cuando sufría trabajos, soportaba el sudor, hambre y sed; en las prolongadas vigilias nocturnas pasadas en oración ante su Padre amantísimo; en fin, cuando daba enseñanzas o proponía y explicaba parábolas, especialmente las que más nos hablan de la misericordia, como la parábola de la dracma perdida, la de la oveja descarriada y la del hijo pródigo. En estas palabras y en estas obras, como dice san Gregorio Magno, se manifiesta el Corazón mismo de Dios: «Mira el Corazón de Dios en las palabras de Dios, para que con más ardor suspires por los bienes eternos».

Pio XII, Encíclica "Haurietis Aquas"



miércoles, 27 de febrero de 2013

"LOS OJOS DE DIOS SIEMPRE ME ESTÁN MIRANDO"



   San Gabriel de la Dolorosa nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre trece hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad.

   A los cuatro años quedó huérfano de madre. Su padre, que era un excelente católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio.

   Tuvo la suerte de educarse con dos comunidades religiosos: los Hermanos Cristianos y los Padres Jesuitas; y las enseñanzas recibidas en el colegio le ayudaron mucho para resistir los ataques de sus pasiones y de la mundanalidad.

   El joven era sumamente esmerado en vestirse a la última moda. Y sus facciones elegantes y su fino trato, a la vez que su rebosante alegría y la gran agilidad para bailar , lo hacían el preferido de las muchachas en las fiestas. Su lectura favorita eran las novelas, pero le sucedía como en otro tiempo a San Ignacio, que al leer novelas, en el momento sentía emoción y agrado, pero después le quedaba en el alma una profunda tristeza y un mortal hastío y abatimiento. Sus amigos lo llamaban "el enamoradizo". Pero los amores mundanos eran como un puñal forrado con miel". Dulces por fuera y dolorosos en el alma.

   En una de las cuarenta cartas que de él se conservan, le escribe a un antiguo amigo, cuando ya se ha entrado de religioso: "Mi buen colega; si quieres mantener tu alma libre de pecado y sin la esclavitud de las pasiones y de las malas costumbres tienes que huir siempre de la lectura de novelas y del asistir a teatros donde se dan representaciones mundanas. Mucho cuidado con las reuniones donde hay licor y con las fiestas donde hay sensualidad y huye siempre de toda lectura que pueda hacer daño a tu alma. Yo creo que si yo hubiera permanecido en el mundo no habría conseguido la salvación de mi alma. ¿Dirás que me divertí bastante? Pues de todo ello no me queda sino amargura, remordimiento y temor y hastío. Perdóname si te di algún mal ejemplo y pídele a Dios que me perdone también a mí".


   Al terminar su bachillerato, y cuando ya iba a empezar sus estudios universitarios, Dios lo llamó a la conversión por medio de una grave enfermedad. Lleno de susto prometió que si se curaba de aquel mal, se iría de religioso. Pero apenas estuvo bien de salud, olvidó su promesa y siguió gozando del mundo.

   Un año después enferma mucho más gravemente. Una laringitis que trata de ahogarlo y que casi lo lleva al sepulcro. Lleno de fe invoca la intercesión de un santo jesuita martirizado en las misiones y promete irse de religioso, y al colocarse una reliquia de aquel mártir sobre su pecho, se queda dormido y cuando despierta está curado milagrosamente. Pero apenas se repone de su enfermedad empieza otras vez el atractivo de las fiestas y de los enamoramientos, y olvida su promesa. Es verdad que pide ser admitido como jesuita y es aceptado, pero él cree que para su vida de hombre tan mundano lo que está necesitando es una comunidad rigurosa, y deja para más tarde el entrar a una congregación de religiosos.

   Estalla la peste del cólera en Italia. Miles y miles de personas van muriendo... Y el día menos pensado muere la hermana que él más quiere. Considera que esto es un llamado muy serio de Dios para que se vaya de religioso. Habla con su padre, pero a éste le parece que un joven tan amigo de las fiestas mundanas se va a aburrir demasiado en un convento y que la vocación no le va a durar quizá ni siquiera unos meses.

   Asiste a una procesión con la imagen de la Virgen Santísima. Nuestro joven siempre le ha tenido una gran devoción a la Madre de Dios (y probablemente esta devoción fue la que logró librarlo de las trampas del mundo) y en plena procesión levanta sus ojos hacia la imagen de la Virgen y ve que Ella lo mira fijamente con una mirada que jamás había sentido en su vida. Ante esto ya no puede resistir más. Se va a donde su padre a rogarle que lo deje irse de religioso. El buen hombre le pide el parecer al confesor de su hijo, y recibida la aprobación de este santo sacerdote, le concede el permiso de entrar a una comunidad bien rígida y rigurosa, los Padres Pasionistas.

   Al entrar de religioso se cambia el nombre y en adelante se llamará Gabriel de la Dolorosa. Gabriel, que significa: el que lleva mensajes de Dios. Y de la Dolorosa, porque su devoción mariana más querida consiste en recordar los siete dolores o penas que sufrió la Virgen María. Desde entonces será un hombre totalmente transformado.

   Gabriel había gozado siempre de muchas comodidades en la vida y le había dado gusto a sus sentidos y ahora entra a una comunidad donde se ayuna y donde la alimentación es tosca y nada variada. Los primeros meses sufre un verdadero martirio con este cambio tan brusco, pero nadie le oye jamás una queja, ni lo ve triste o disgustado.


   Gabriel lo que hacía, lo hacía con toda el alma. En el mundo se había dedicado con todas sus fuerzas a las fiestas mundanas, pero ahora, entrado de religioso, se dedicó con todas las fuerzas de su personalidad a cumplir exactamente los Reglamentos de su Comunidad. Los religiosos se quedaban admirados de su gran amabilidad, de la exactitud total con la que cumplía todo lo que se le mandaba, y del fervor impresionante con el que cumplía sus prácticas de piedad.

   Su vida religiosa fue breve. Apenas unos seis años. Pero en él se cumple lo que dice el Libro de la Sabiduría: "Terminó sus días en breve tiempo, pero ganó tanto premio como si hubiera vivido muchos años".

   Su naturaleza protestaba porque la vida religiosa era austera y rígida, pero nadie se daba cuenta en lo exterior de las repugnancias casi invencibles que su cuerpo sentí ante las austeridades y penitencias. Su director espiritual sí lo sabía muy bien.

   Al empezar los estudios en el seminario mayor para prepararse al sacerdocio, leyó unas palabras que le sirvieron como de lema para todos sus estudios, y fueron escritas por un sabio de su comunidad, San Vicente María Strambi. Son las siguientes: "Los que se preparan para ser predicadores o catequistas, piensen mientras estudian, que una inmensa cantidad de pobres pecadores les suplica diciendo: por favor: prepárense bien, para que logren llevarnos a nosotros a la eterna salvación". Este consejo tan provechoso lo incitó a dedicarse a los estudios religiosos con todo el entusiasmo de su espíritu.

   Cuando ya Gabriel está bastante cerca de llegar al sacerdocio le llega la terrible enfermedad de la tuberculosis. Tiene que recluirse en la enfermería, y allí acepta con toda alegría y gran paciencia lo que Dios ha permitido que le suceda. De vómito de sangre en vómito de sangre, de ahogo en ahogo, vive todo un año repitiendo de vez en cuando lo que Jesús decía en el Huerto de los Olivos: "Padre, si no es posible que pase de mí este cáliz de amargura, que se cumpla en mí tu santa voluntad".

   La Comunidad de los Pasionistas tiene como principal devoción el meditar en la Santísima Pasión de Jesús. Y al pensar y repensar en lo que Cristo sufrió en la Agonía del Huerto, y en la Flagelación y Coronación de espinas, y en la Subida al Calvario con la Cruz a cuestas y en las horas de mortal agonía que el Señor padeció en la Cruz, sentía Gabriel tan grande aprecio por los sufrimientos que nos vuelven muy semejantes a Jesús sufriente, que lo soportaba todo con un valor y una tranquilidad impresionantes.

   Pero había otra gran ayuda que lo llenaba de valor y esperanza, y era su fervorosa devoción a Nuestra Señora, la Madre de Dios. Su libro mariano preferido era "Las Glorias de María", escrito por San Alfonso, un libro que consuela mucho a los pecadores y débiles, y que aunque lo leamos diez veces, todas las veces nos parece nuevo e impresionante. La devoción a Nuestra Señora llevó a Gabriel a grados altísimos de santidad.

   A un religioso le aconsejaba: "No hay que fijar la mirada en rostros hermosos, porque esto enciende mucho las pasiones". A otro le decía: "Lo que más me ayuda a vivir con el alma en paz es pensar en la presencia de Dios, el recordar que los ojos de Dios siempre me están mirando y sus oídos me están oyendo a toda hora y que el Señor pagará todo lo que se hace por él, aunque sea regalar a otro un vaso de agua".

   Y el 27 de febrero de 1862, después de recibir los santos sacramentos y de haber pedido perdón a todos por cualquier mal ejemplo que les hubiera podido dar, cruzó sus manos sobre el pecho y quedó como si estuviera plácidamente dormido. Su alma había volado a la eternidad a recibir de Dios el premio de sus buenas obras y de sus sacrificios. Apenas iba a cumplir los 25 años.

   Poco después empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y en 1926 el Sumo Pontífice Pío XI, lo declaró Santo y lo nombró Patrono de los Jóvenes laicos que se dedican al apostolado.


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lunes, 25 de febrero de 2013

SOR MARÍA DE JESÚS Y EL PURGATORIO ( II )




En este otro capítulo de la vida de la Venerable Sor María de Jesús de Ágreda, comprobamos cómo nos socorre y alienta el Ángel de la Guarda aún en el Purgatorio.

   También se le apareció el príncipe heredero Don Baltasar Carlos, que murió el nueve de octubre de 1646. Dice ella

      “Para consolarme, el Altísimo me manifestó que el Príncipe se había salvado, aunque era menester ayudarle mucho, porque tenía grandes penas en el Purgatorio. A los siete u ocho días después de su muerte, estando en el coro, se me apareció su alma y me dijo: Sor María, el Ángel Santo de mi Guarda, que es el que me ha consolado desde que se apartó mi alma del cuerpo, me ha declarado cómo ayudaste a mi madre la Reina en el Purgatorio y me ha encaminado por Voluntad Divina y traído a tu presencia para que te pida oraciones... 




      Estos aparecimientos del alma de su Alteza se me fueron continuando otras veces... El alma del Príncipe estuvo en el Purgatorio ochenta y tres días, que hay desde el nueve de octubre de 1646 hasta el primero de enero de 1647, pero he conocido que, por particulares socorros y por la especialísima Misericordia del Todopoderoso, se le aliviaron mucho las penas “.



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jueves, 21 de febrero de 2013

LA APOSTASÍA ACTUAL: NUESTRA POSICIÓN TEOLÓGICA



"...sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no;
 porque lo que es más de esto, 
de mal procede."
 Evangelio de San Mateo, cap. 5, vers. 33-36   

      En estos tiempos de confusión e iniquidad, urge posicionarse frente a los gravísimos acontecimientos que en breve acontecerán en la Roma Apóstata, que -aunque nos pese a muchos- sigue siendo referente para muchas almas que siguen creyendo a pies juntillas que el "Papa" y demás Jerarquía "católica" están asistidos por el Espíritu Santo.

      Los verdaderos católicos, aquellos que seguimos la Doctrina y el Magisterio Papal hasta la muerte del último Príncipe de Dios, el Sumo Pontífice Pío XII, vamos camino de las neo catacumbas; veremos la Santa Misa más proscrita que nunca; no dudo que tendremos que convertir nuestros hogares en capillas improvisadas, para poder seguir recibiendo los sacramentos por manos de sacerdotes católicos, aquéllos que no doblarán la rodilla ante el Falso Papa.




   POSICIÓN TEOLÓGICA 


      Nos adherimos de todo corazón a la Fe Católica
 tal como ha sido enseñada sistemáticamente 
desde Nuestro Señor Jesucristo.

Con la muerte del Papa Pío XII (año 1958) 
y la convocación del “Concilio Vaticano II”,
 le ha sobrevenido una situación inaudita a la Iglesia 
al quedar vacante la Silla de Pedro.



      I. EL CONCILIO VATICANO II. Convocado por “Juan XXIII” para actualizar la Iglesia (celebrado de 1962-1965) decretó e implementó enseñanzas que habían sido anteriormente condenadas por el Magisterio Infalible de la Iglesia. Dichas enseñanzas trataban principalmente las áreas de la libertad religiosa y el falso ecumenismo, censuradas ya por los siguientes Papas: • Gregorio XVI en Mirari Vos (1832); • Pío IX en Quanta Cura y en el Sílabo de errores (1864); • León XIII en Immortale Dei (1865) y en Libertas Humana (1888);• Pío XI en Quas Primas (1925) y en Mortalium Animos (1928); • Pío XII en Mystici Corporis (1943). Por tanto, el “Concilio Vaticano II” ha de ser rechazado como conciliábulo, pues ha errado en su magisterio sobre la fe y la moral. 

      II. EL NOVUS ORDO MISSÆ. Después del “Vaticano II”, se establecieron varias comisiones para modernizar la Misa y el ritual de los Sacramentos. Dicha comisión encargada de modernizar la Misa incluyó reconocidos teólogos protestantes y según las palabras del Cardenal Alfredo Ottaviani: “[El Novus Ordo Missæ] representa un alejamiento sorprendente de la teología católica de la Misa, tal como fue formulada en la sesión XXII del Concilio de Trento.” La consecuencia de esta actualización fue la redefinición de la Misa (que ahora se asemeja a la Última Cena de Lutero), la alteración de las oraciones del ofertorio — con lo cual se suprime el concepto de un sacrificio expiatorio — y la modificación sustancial de las palabras consagratorias (esto último sucede en las traducciones al vernáculo).

     Esta nueva misa, conocida con el nombre de Novus Ordo Missæ, contradice previas enseñanzas y decretos infalibles de la Iglesia Católica como ser: • Quo Primum y De Defectibus del Papa San Pío V; • el decreto del Concilio de Trento sobre el Santo Sacrificio de la Misa (sesión XXII), • Apostolicae Curae del Papa León XIII (1896), • Mediator Dei del Papa Pío XII (1947), • Sacramentum Ordinis del Papa Pío XII (1948). Por tanto, el Nuevo orden de la misa es inválido, por más que sea ofrecida por el mismísimo Sto. Tomás de Aquino, ya que no es un problema de idioma sino de rito; por esto la participación activa en ella sería un pecado grave para cualquier católico fiel. 




      III. LOS NUEVOS RITOS SACRAMENTALES. De los nuevos ritos que el Vaticano II fabricó para los siete Sacramentos puede decirse lo mismo que del Novus Ordo Missæ: en la medida en que la materia, la forma y la intención de cada uno de ellos haya sido sustancialmente alterados, debe considerarse inválidos. La Iglesia católica siempre ha enseñado, sin duda, cuál es la materia, forma e intención apropiadas en la hechura de los Sacramentos. 

       IV. LA IGLESIA DEL VATICANO II. Por sus cuatro marcas que son: Unidad, Santidad, Catolicidad y Apostolicidad, la Iglesia Católica es la Verdadera Iglesia de Cristo. Más como la nueva misa, los nuevos ritos sacramentales y las enseñanzas del Vaticano II constituyen un alejamiento manifiesto de las enseñanzas tradicionales de la Iglesia Católica, debe concluirse que esta iglesia nueva, católica de nombre únicamente, no posee las primeras dos marcas que son: la Unidad y la Santidad. Su obvia desviación en los últimos cuarenta años de lo que la Iglesia Católica siempre ha sostenido lleva a una sola conclusión: se ha creado una nueva iglesia ecuménica que se encuentra en contradicción con la Verdadera Iglesia Católica. 





      V. LA JERARQUÍA DEL VATICANO II. Considerando lo anterior, debe inferirse que la jerarquía moderna, habiendo aprobado e implementado los errores del Vaticano II, ya no representa a la Iglesia Católica ni a su autoridad legal. Esto incluye a quienes han confirmado, aprobado, decretado e implementado las mencionadas enseñanzas heréticas, es decir, a Paulo VI (Montini) y Juan Pablo II (Wojtyla), Benedicto XVI (Ratzinger) y Francisco I ( Jorge M. Bergoglio); sobre Juan Pablo II debemos decir que, no sólo es sospechoso de herejía, sino que manifestó pertinacia cuando convocó (y participó en) servicios religiosos ecuménicos con acatólicos y religiones no cristianas, cuando impuso las herejías del Vaticano II y cuando promulgó un nuevo Código de Derecho Canónico tan perjudicial a la fe y la moral. Por tanto, si el Primer Concilio Vaticano decretó infaliblemente: “Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia,” estas palabras son ratificadas por sus efectos, porque en la Sede Apostólica la religión católica siempre se ha preservado sin mácula [...] la Sede de San Pedro permanece siempre intacta de cualquier error, según la promesa divina de Nuestro Señor;” y Juan Pablo II ha enseñado manifiestas herejías, promoviendo el ecumenismo y fomentado el culto entre las diferentes creencias; claramente no puede ser reconocido como sucesor de San Pedro en el primado. 




      VI. EL NUEVO CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO. Y para implementar las enseñanzas del Vaticano II, fue necesario que los modernistas cambiaran el Código de Derecho Canónico de 1917, pues contradecía sus designios al reflejar la mente de la Iglesia en sus doctrinas y disciplinas pasadas. El nuevo código contiene un tópico muy perturbante para el católico informado: según la nueva ley de la iglesia moderna, los no católicos pueden, en ciertas circunstancias, pedir los “sacramentos” a un sacerdote católico (sin tener que abjurar de sus creencias heréticas), y éstos pueden administrárselos. El Concilio de Florencia, así como el Código de Derecho canónico de 1917 (canon 731), estrictamente prohíben esto. Por tanto, como las leyes universales de la Iglesia están protegidas por su infalibilidad, y no pueden imponer obligaciones opuestas a la fe y la moral, el Nuevo Código debe ser considerado como carente de toda fuerza legal; añádase que ha sido promulgado por los que ya no representan a la autoridad católica. 

      VII. EL CAMINO A SEGUIR DE LOS SACERDOTES CATÓLICOS. Debido a la situación inusual de la Iglesia Católica y a la responsabilidad moral que tienen los fieles de recibir los sacramentos válidos, los sacerdotes fieles sin duda deben continuar su misión, santificando a los fieles a través del ofrecimiento del Santo Sacrificio de la Misa, la administración de los Sacramentos, y otras obras pastorales; pues la misión de la Iglesia es que la Gloria de Dios y la Salvación de las almas sea la máxima ley. Asimismo, seguirán teniendo como guía (aunque no obliga) el Código de Derecho canónico de 1917. 



lunes, 18 de febrero de 2013

SOR MARÍA DE JESÚS Y EL PURGATORIO


   La Venerable María de Jesús Agreda (1602-1665) fue varias veces al Purgatorio a visitar a las Almas. En una ocasión oyó que le decían: “María de Jesús, acuérdate de mí” y conoció a una mujer de la Villa de Ágreda, que se llamaba María Lapiedra y que había muerto en Murcia.



   Cuando murió la Reina Isabel de Borbón, el 6 de Octubre de 1644, se le apareció varias veces para pedirle oraciones. Dice en sus escritos: “El día de las Ánimas, dos de noviembre de este año de mil seiscientos y cuarenta y cinco, estando en los maitines y oficio que hace la iglesia por los difuntos, se me manifestó el Purgatorio con grande multitud de almas, que estaban padeciendo y me pedían las socorriese. Conocí muchas, incluida la de la Reina y otra de una persona que yo había tratado y conocido antes. Yo me admiré de que el alma de la Reina, después de tantos sufragios y Misas como se habían ofrecido por ella, estaba todavía en el Purgatorio, aunque sólo había pasado un año y veintiséis días de su muerte... Llegada la noche vi algunos ángeles en la celda con grande hermosura y me dijeron que iban al Purgatorio a sacar el alma de la Reina por quien yo había pedido... Y los ángeles la llevaron al eterno descanso, que gozará mientras Dios fuere Dios”.

sábado, 2 de febrero de 2013

APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA EN LA ISLA DE TENERIFE



  HISTORIA DE LA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE CANDELARIA

   Tal y como señala Fray Alonso de Espinosa en su Historia de Nuestra Señora de Candelaria, es difícil averiguar la fecha precisa de la aparición de la Virgen dado que el relato de este hecho fue pasando de boca en boca sin una constatación escrita. No obstante Fray Alonso de Espinosa señala como probable la fecha de 1400 (105 años antes de la evangelización de la isla). La imagen de la Virgen apareció en un lugar desierto y muy seco a la orilla de la mar, junto a una playa de arena en la que desemboca un barranco. El relato de la aparición narrado por la fuente documental más directa es el siguiente: 

      “Yendo dos naturales por aquella costa repastando su ganado, habiendo de pasar por aquella playa, llegando el ganado, que por la playa iba derramado, a la boca del barranco, se espantó y, no queriendo pasar, remolinaba. Uno de los pastores, creyendo que su ganado se espantaba porque sentía gente y pensando que fuesen algunos naturales que le querían robar (...) para certificarse pasó adelante y mirando hacia aquella parte del barranco, vio la santa imagen que estaba en pie sobre una peña (...


   Y porque entre ellos era costumbre que, si topaban alguna mujer a solas y en un lugar solitario no la hablaban, porque incurrirían en pena de muerte, le hizo señas para que se apartase, porque su ganado que remolinaba tuviese lugar de pasar. Pero como la imagen no hiciese movimiento alguno, ni respondiese palabra, amohinóse el pastor y acudió a sus acostumbradas armas, que eran piedras y, haciendo de una, levantó el brazo, y fuese para amenazarle, o para tirarle con ella. 


   Y así como levantó el brazo, yendo a desembrazar para hacer su tiro, se le quedó, yerto y extendido sin poderlo rodear. 


   El otro compañero, habiendo visto lo que pasaba, y no quedando escarmentado, cobrando atrevimiento de que no había mudamiento ni voz y de que, aunque hablaban al bulto o imagen, no respondía, quiso hacer nueva experiencia, aunque a costa suya y de ver si era cosa viva; Y llegándose cerca con más miedo que vergüenza, tomó una tabona, que es una piedra prieta y lisa como azabache que, herida una con otra, se hace en rajas y queda con filo como navaja, con que sangran y sajan; tomando pues, esta piedra se llegó a la santa imagen para quererle cortar un dedo de la mano, por satisfacer a su ignorancia y ver si sentía; Y poniendo el dedo de la imagen sobre el suyo y comenzando a cortar en él, hallándose el necio burlado porque la herida se daba a sí propio en sus dedos, sin hacer daño a la mano de la santa imagen (...) 


   Estos fueron los dos primeros milagros que esta Señora, para bien de los naturales hizo en ellos mismos, y confirmólos después, como se verá”. 


   Los pastores admirados, deciden comunicar el hecho al mencey de Güimar, tierra de la que eran vasallos y donde la imagen apareció. Este convoca a sus nobles y vasallos en el Tagoror y deciden visitar el lugar indicado. 



   Cuenta Fray Alonso de Espinosa, el asombro que causaba la contemplación de la imagen al no ver en ella movimiento alguno. Deciden llevarla a casa del rey a pesar del miedo que les causaba esa extraña mujer vestida con ropas para ellos desconocidas. Fueron los pastores que la hallaron los primeros en alzar la imagen y en ese instante se curaron de sus males. A continuación todos querían cargar con ella pero era tan pesada que pronto pedían socorro [2] para que les ayudasen a portearla. 


   La depositaron en la cueva del rey de Güimar donde fue agasajada con pieles de cabra y oveja. El mencey ordenó comunicar el hallazgo y el milagro ocurrido a los restantes menceyatos. Reunidos todos los menceyes (Taoro, Abona, Adeje, Anaga, Tegueste y Tacoronte) acuerdan rendir obediencia y admiración a esta imagen “que aquello debía ser alguna cosa del cielo, y como tal fuese reverenciada”[3]. La imagen permaneció en la cueva del mencey de Güimar durante treinta o cuarenta años. 


   Es ahora el momento en el que aparece la persona de Antón, lugareño que fue apresado por los españoles y educado en la fe cristiana. Narra Fray Alonso de Espinosa que alrededor de 1420, las islas de Fuerteventura y Lanzarote ya estaban evangelizadas y que con frecuencia salían de ella moradores en navíos a saltear y llevar presos cautivos. Uno de ellos fue un muchacho que hallaron pescando en las costas de Güimar, al que bautizaron con el nombre de Antón. 



   Años más tarde, Antón es liberado y regresa al Menceyato de Güimar. Allí le muestran la imagen que con tanto cuidado custodiaban, al verla se postra de rodillas ante ella e indica a los presentes que hagan lo mismo. 


   En este momento Antón predica el bien, el tesoro y las virtudes de esta imagen. Les explica que con esta señora, patrona no tienen nada que temer, que es la madre del sustentador del cielo y la tierra. Por consejo de Antón, los menceyes deciden darle una morada más digna en la cueva de Achbinico, hoy llamada cueva de San Blas. Antón fue el guardián de esta ermita y empezaron a celebrarse fiestas como las de Febrero al terminar las sementeras[4] y la de Agosto después de la recogida de las cosechas. En esta memorable fiesta se vio sobre la arenosa playa una procesión católica, siendo paseada la imagen a hombros de los menceyes de Taoro, Güimar, Anaga y Tacoronte.

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viernes, 11 de enero de 2013

"QUE LA ALMAS ME DEVUELVAN AMOR"



   "Yo soy el Amor. Mi Corazón no puede contener la llama que constantemente le devora.

   Yo amo a las almas hasta tal punto que he dado la vida por ellas.

   Por su amor he querido quedarme prisionero en el Sagrario, y hace veinte siglos que permanezco allí noche y día, oculto bajo las especies de pan, escondido en la Hostia, soportando por amor, el olvido, la soledad los desprecios, blasfemias, ultrajes y sacrilegios.




   El amor a las almas me impulsó a dejarles el sacramento de la Penitencia, para perdonarlas no una vez ni dos sino cuantas veces necesiten recobrar la gracia: Allí las estoy esperando; allí deseo que vengan a lavarse de sus culpas, no con agua, sino con mi propia Sangre.

   Ahora quiero algo más; sí, en retorno del amor que tengo a las almas, les pido que ellas me devuelvan amor; pero no es éste mi único deseo; quiero que crean en mi Misericordia, que lo esperen todo de mi Bondad, que no dude nunca de mi perdón.

   Sí, amo a las almas después que han cometido el primer pecado si vienen a pedirme humildemente perdón... Las amo después de llorar el segundo pecado. ¡Y si esto se repite no un millar de veces, sino un millón de millares, las amo las perdono y lavo con mi misma Sangre el último pecado como el primero!.

   No me canso de las almas y mi Corazón está siempre esperando que vengan a refugirse en Mí. Tanto más cuanto más miserables sean.

   ¡Es tan fácil esperarlo todo de mi Corazón!.



(Tomado de "UN LLAMAMIENTO AL AMOR",
 Revelaciones del Sagrado Corazón a Sor Josefa Menéndez)

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jueves, 10 de enero de 2013

LA BEATA ÁNGELA DE FOLIGNO Y LA SAGRADA EUCARISTÍA



   "Es necesario que el alma penetre hasta lo íntimo del Dios-Hombre y descubra su plan de amor, actuado en el Santo Sacrificio. El alma debe mirar a ese inefable Amor de Dios que lo impulsó a excogitar todo medio, para quedarse totalmente con nosotros. Y quiso este Sacramento, no sólo en memoria de su muerte, que es nuestra salvación, sino también para quedarse con nosotros, todo y siempre. Y el que quiera sondear este abismo de amor, es menester que tenga buenos ojos...

   Pienso que esta verdad ha de ser escudriñada por todos los que quieren celebrar y recibir este Sacrificio. De ahí no se aleje el alma, sino que se detenga y quede, porque la mirada que el Dios-Hombre dirigió al género humano era tan amable que es absolutamente necesario destacar ese inefable amor, cuando decidió inmolarse todo por nosotros en el Santo Sacrificio.


   Deteneos a considerar quién es el que quiso quedarse en este Sacrificio. “Él es el que es”. Y él que es todo el ser, se quedó todo en ese Sacramento. Por eso nadie se extrañe de cómo puede existir simultáneamente en tantos altares, aquende y allende los mares, y allá como acá, y acá como allá. El habló así: «Yo soy Dios, incomprensible para vosotros. Todo lo hice sin vosotros, y obro sin vosotros. Frente a lo que no comprendéis, inclinad la cabeza, porque para mí nada es imposible.

   ¿Hay algún alma tan insensible que, contemplando esa mirada tan amorosa y tan sincera, al instante no se transforme toda en amor?... ¿Y puede haber algún alma tan escasa de amor que, al ver cómo ha sido amada y cómo Él dispuso todas las cosas para quedarse totalmente con nosotros en el santo sacrificio, no se transforme toda en amor?..."


lunes, 7 de enero de 2013

LA POBREZA DE LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO



   Son por tanto espantosamente grandes las penas de las Ánimas Benditas del Purgatorio, y además Ellas no pueden valerse por sí mismas. Lo decía el Santo Job con aquellas palabras: Encadenadas están y amarradas con cuerdas de pobreza. Reinas son y destinadas al reino eterno, pero no podrán tomar posesión de él, y tendrán que gemir desterradas hasta que queden totalmente purificadas.


   Sostienen algunos teólogos que pueden Ellas en parte mitigar sus tormentos con sus plegarias, pero de todos modos no podrán nunca hallar en sí mismas los recursos suficientes y tendrán que quedar entre aquellas cadenas hasta que no hayan pagado cumplidamente a la justicia divina. Así lo decía un fraile cisterciense, condenado al Purgatorio, al hermano sacristán de su monasterio. -Ayúdame- le suplicaba, -con tus oraciones, que yo por mí nada puedo. Y esto mismo parece repetir San Buenaventura con aquellas palabras: Tan pobres son aquellas Benditas Ánimas, que por sí mismas no pueden pagar sus deudas.

   Lo que sí es cierto y dogma de fe es que podemos socorrer con nuestros sufragios y sobre todo con nuestras oraciones a aquellas Almas Santas. La Iglesia alaba estas plegarias y ella misma va delante con su ejemplo. Siendo esto así, no sé cómo puede excusarse de culpa aquel que pasa mucho tiempo sin ayudarlas en algo, al menos con sus oraciones.

   Si a ello no nos mueve este deber de caridad, muévanos el saber el placer grande que proporcionamos a Jesucristo, cuando vea que nos esforzamos en romper las cadenas de aquellas sus amadas esposas para que vayan a gozar de su amor en el Cielo. Muévanos también el pensamiento de los muchos méritos que por este medio adquirimos, puesto que hacemos un acto de caridad tan grande con aquellas Benditas Ánimas; y bien seguros podemos estar que Ellas a su vez, agradecidas al bien que les hemos procurado, sacándolas con nuestras oraciones de aquellas penas y anticipándoles la hora de su entrada en el Cielo, no dejarán de rogar por nosotros cuando ya se hallen en medio en la bienaventuranza.

San Alfonso María de Ligorio
EL GRAN MEDIO DE LA ORACIÓN


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domingo, 6 de enero de 2013

EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO




"Surge et illumináre, Ierusalem, quia glória Dómini
 super te orta est"

Levántate Jerusalem y revístete de claridad,
 porque amanece sobre ti la gloria del Señor.

(Matth. 2, 2)

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LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS,
DE LOS ESCRITOS DE ANA CATALINA EMMERICH

   "Los Reyes siguieron a San José, y al llegar bajo el alero que estaba delante de la gruta, cubrieron la mesa con la carpeta y cada uno de ellos puso encima las cajas de oro y los vasos que desprendieron de su cintura : eran los presentes que ofrecían entre todos.
Ménsor y los demás se quitaron las sandalias, y José abrió la puerta de la gruta. Dos jóvenes del séquito de Ménsor iban delante de él; tendieron una tela sobre el piso de la gruta, retirándose luego hacia atrás ; otros dos los siguieron con la mesa, sobre la que estaban los presentes.

   Una vez llegado delante de la Santísima Virgen, Ménsor los tomó, y poniendo una rodilla en tierra, los depositó respetuosamente a sus plantas. Detrás de Ménsor se hallaban los cuatro hombres de su familia que se inclinaban con humildad. Saír y Teóceno, con sus acompañantes, se habían quedado atrás, cerca de la entrada.

   Cuando se adelantaron, estaban como ebrios de alegría y de emoción, e inundados por la luz que llenaba la gruta. Sin embargo, allí sólo había una luz : la Luz del mundo.

  María, apoyada sobre un brazo, se hallaba más bien recostada que sentada sobre una especie de alfombra, a la izquierda del Niño Jesús, el cual estaba acostado dentro de una gamella cubierta con una carpeta y colocada sobre una tarima, en el lugar en que había nacido; pero en el momento en que ellos entraron, la Santísima Virgen se sentó, se cubrió con su velo y tomó entre sus brazos al Niño Jesús, cubierto también por su amplio velo.

  Ménsor se arrodilló, y colocando los presentes ante él, pronunció palabras conmovedoras rindiéndole homenaje, cruzando las manos sobre el pecho e inclinando su cabeza descubierta.
Entre tanto, María había desnudado el busto del Niño, el cual miraba con semblante amable desde el centro del velo en que se hallaba envuelto; su madre sostenía su cabecita con uno de sus brazos y lo rodeaba con el otro. Tenía sus manitas juntas sobre el pecho, y a menudo las tendía graciosamente a su alrededor.

   ¡Oh, qué felices se sentían de adorar al Niño Rey aquellos buenos hombres venidos de Oriente!"



jueves, 20 de diciembre de 2012

EL SACRIFICIO PERPETUO SERÁ ABOLIDO




"En los tiempos finales... el sacrificio perpetuo será abolido, 
la iniquidad se posará sobre él; el santuario profanado
 y la verdad arrojada a tierra". (Daniel, VIII, 11). 

"Este es el Sacrificio de nuestros altares,
 que entonces, en esos terribles días, 
será proscrito, en todas partes prohibido; 
y, salvo los Sacrificios, que podrán celebrarse 
en las sombras subterráneas de las catacumbas,
 quedará interrumpido en todas partes".

Cardenal Billot, S. I.

      Según se puede deducir de los lugares del Antiguo Testamento, donde se habla de la Abominación de la Desolación (por ejemplo, I Mac. 1,47; 50, 57 y II Mac. c. 6), la Abominación de la Desolación no es otra cosa que la sustitución del verdadero culto de Dios por un culto falso, ofrecido a los ídolos, o la profanación del lugar sagrado. De ahí, la íntima relación entre la supresión del Sacrificio perpetuo y la Abominación de la Desolación.

      Esto quiere decir que, al aplicar Cristo a una profecía suya, la profecía de Daniel, la supresión del Sacrificio perpetuo (o lo que es igual la supresión del Santo Sacrificio de la Misa) estaba ya evidentemente profetizada en el Antiguo Testamento; pues, el único Sacrificio Perpetuo, a partir del Sacrificio del Calvario, cuando quedó abolida la antigua alianza y establecida la nueva y eterna, es el SACRIFICIO DE LA MISA. No hay otro. Todo esto lo explica y aplica muy acertada y exactamente el Card. Billot, en su citada obra.

      Conclusión: Abominación de la Desolación es igual a la supresión del verdadero culto de Dios, a la supresión del Sacrificio perpetuo. Es así que el único Sacrificio perpetuo, cuando Jerusalén fue tomada por las tropas romanas y fue destruido el templo, era el Sacrificio de la MISA, luego lo que se profetizó es que la MISA, la OBLATIO MUNDA, que le sería ofrecida a Dios, desde la salida del sol hasta el ocaso, habría de ser abolida. Esto es lo que sucedió con la promulgación del Novus Ordo Missae, "la nueva misa" promulgada por Montini, alias "Pablo VI".



viernes, 14 de diciembre de 2012

QUE LAS ALMAS NO TENGAN MIEDO DE MI



En Sus mensajes, Jesús dice:

  “Amor busco, amo a las almas y deseo ser correspondido. 
Por eso Mi Corazón está herido, porque encuentro frialdad en vez de amor. 
Yo soy todo Amor y no deseo más que amor.

 ¡Ah! Si las almas supieran cómo las espero, lleno de misericordia! 
Soy el Amor de los amores… Tengo sed de que las almas se salven…
 ¡Que las almas vengan a Mí!... 
¡Que las almas no tengan miedo de Mí!... 
¡Qué las almas tengan confianza en Mí!”



13 de Mayo de 1921, Jesús dice a Sor Josefa Menéndez:

“Mi Corazón nunca niega el perdón al alma que su humilla y,
 sobre todo, entiéndelo bien, Josefa, si lo pide con verdadera confianza. 
Yo haré un gran edificio sobra la nada, es decir, sobre tu humildad, 
tu abandono y tu amor”.

Oración enseñada por Nuestro Señor Jesucristo 
a Sor Josefa Menéndez

¡Padre Eterno! ¡Padre Misericordioso! ¡Recibid la Sangre de Vuestro Hijo! ¡Tomad sus Llagas, recibid su Corazón por estas almas! Mirad su cabeza traspasada de espinas. No permitáis que una vez más esta Sangre sea inútil. Mirad la sed que tengo de daros almas... Padre mío, no permitáis que estas almas se pierdan... Salvadlas para que os glorifiquen eternamente.

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martes, 11 de diciembre de 2012

EL ÁNGEL DE LA GUARDA, NUESTRO CENTINELA



      "El hombre se encuentra en la vida presente como en un camino por el que ha de marchar hacia su patria. En este camino le amenazan muchos peligros, tanto interiores como exteriores, según aquello del Sal 141,4: "En la senda por donde voy me han escondido una trampa". Por eso, así como a los que van por caminos inseguros se les pone guardias, así también a cada uno de los hombres, mientras camina por este mundo, se le da un ángel que le guarde. Pero cuando haya llegado al término de este camino, ya no tendrá ángel custodio, sino que tendrá en el cielo un ángel que con él reine, o en el infierno un demonio que le torture."


( Santo Tomás de Aquino, Suma teológica - Parte 1ª - Cuestión 113 )


ORACIÓN AL ÁNGEL CUSTODIO
COMPUESTA POR SAN JUAN BERCHMANS

Ángel Santo, amado de Dios, que después de haberme tomado, por disposición divina, bajo tu bienaventurada guarda, jamás cesas de defenderme, de iluminarme y de dirigirme: yo te venero como a protector, te amo como a custodio; me someto a tu dirección y me entrego todo a ti, para ser gobernado por ti. Te ruego, por lo tanto, y por amor a Jesucristo te suplico, que cuando sea ingrato para ti y obstinadamente sordo a tus inspiraciones, no quieras, a pesar de esto, abandonarme; antes al contrario, ponme pronto en el recto camino, si me he desviado de él; enséñame, si soy ignorante; levántame, si he caído; sosténme, si estoy en peligro y condúceme al cielo para poseer en él una felicidad eterna. Amén.

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