viernes, 24 de junio de 2022

EL HOMBRE MÁS GRANDE QUE HA NACIDO DE MUJER. Natividad de San Juan Bautista

 

            Juan es un santo varón, enviado de Dios, un Ángel de Dios, como dice el mismo Padre: Mira, yo te envío Mi Mensajero por delante. Juan, el hombre, más grande que ha nacido de mujer, castiga de este modo su cuerpo inocente, lo abate y lo mortifica. ¿Y vosotros soñáis con vestidos de púrpura y de lino, y banquetear espléndidamente? ¿A esto se reduce toda la grandeza de este día? ¿Este es el homenaje que ofrecéis al Bautista? ¿Este es el regocijo que nos habían prometido por su nacimiento? ¿De quién celebráis la memoria, Sacerdotes refinados? ¿Qué nacimiento festejáis? ¿No es acaso el de aquel que vivió en el desierto con un áspero vestido y muerto de hambre?




            Hijos de Babilonia, ¿qué salisteis a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿A qué salisteis si no? ¿A ver un hombre vestido con elegancia, y alimentado con regalo? Toda la fiesta se reduce para vosotros a seguir las normas del gusto popular, vestir con todo lujo y comer a placer. ¿Tiene algo que ver con Juan? Todo ese le repugnaba y jamás lo hizo. 

           El Ángel dijo: Serán muchos los que se alegren de su nacimiento. Sí, es cierto: muchos se alegran de su nacimiento. Incluso para los paganos, según nos dicen, es un día festivo y solemne. Pero si ellos lo celebran sin conocerlo, para los cristianos no debería ser así. Estos se regocijan en ese día del nacimiento de San Juan, pero ojalá fuera de su natividad, y no de la vanidad. ¿Qué hay bajo el sol sino vanidad de vanidades? ¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que le afligen bajo el sol?

            Hermanos, bajo el sol está todo cuanto abarcan los ojos, y se somete al influjo de esta luz material; ¿y eso qué es, sino una niebla que se ve un poco? ¿No es acaso pura hierba y flor de hierba? Lo dice el Señor: Todo es mortal hierba, y toda su belleza es flor de hierba: se agosta la hierba y cae la flor. En cambio la palabra del Señor permanece para siempre. 

            Hermanos, entreguémonos a esta palabra que nos promete la Vida y el gozo eternos. No trabajemos por el alimento que se acaba, sino por el alimento que dura dando una vida sin término. ¿Y cuál es? No de solo pan vive el hombre, sino también de todo lo que diga Dios por su boca. 

           Queridos hermanos, cultivemos esta palabra, cultivemos el espíritu, porque el que cultiva los bajos instintos sólo cosechará corrupción. Que nuestro gozo sea interior, no un simple gesto exterior. O como dice el Apóstol: Afligidos por la humildad gravedad, y siempre alegres por el gozo interior. Queridos hermanos, alegrémonos en y por el nacimiento de San Juan. 


San Bernardo de Claraval, Doctor de la Iglesia




            "A Isabel se le cumplió el tiempo de su parto y dio a luz un hijo. Los vecinos y parientes, al enterarse del gran favor que el Señor le había hecho, fueron a felicitarla. A los ocho días llevaron a circuncidar al niño. Querían que se llamara Zacarías, como su padre. Pero su madre dijo: "No. Se llamará Juan". Le advirtieron: "No hay nadie en tu familia que se llame así". 

            Preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: "Su nombre es Juan". Todos se quedaron admirados. Inmediatamente se le soltó la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Todos los vecinos se llenaron de temor. Estas cosas se comentaban en toda la montaña de Judea. Todos los que las oían decían pensativos: "¿Qué llegará a ser este niño?".

            Porque la mano del Señor estaba con él. Zacarías, su padre, lleno del Espíritu Santo, profetizó así: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha intervenido para liberar a su pueblo..."


Evangelio de San Lucas, cap.1, vers. 57-68



JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 24: Día de Apostolado

        

            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

            En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



Acto de contrición

            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 24: Día de Apostolado

             "Para que el mundo conozca Mi Bondad necesito apóstoles que le muestren Mi Corazón, pero que sobro todo lo conozcan, porque nadie puede enseñar lo que no sabe. Deseo formar una liga de amor entre Mis almas consagradas para que ellas enseñen y publiquen por el mundo Mi Misericordia y Mi Amor."

             "No todas las almas pueden ir a evangelizar y predicar a países salvajes, pero sí, todas pueden hacer conocer y amar Mi Corazón. Mi Amor se sirve no solamente de su vida ordinaria y de sus menores acciones, sino también de sus miserias y debilidades, y muchas veces de sus caídas para bien de otras almas..."


Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", 
revelaciones privadas de Sor Josefa Menéndez


A continuación rezamos la 


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se recomienda su copia y difusión


Jaculatoria para repetir con frecuencia a lo largo del día

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros Tu Reino

(300 días de indulgencia, concedida por el Papa San Pío X en 1906)



REY Y CENTRO DE TODOS LOS CORAZONES. FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

   


          La Festividad de hoy es como una prolongación de la Fiesta del Corpus Christi. Su objeto es el Amor infinito hacia nosotros que radica en el Corazón del Hombre-Dios, y que se manifestó sobre todo, en Su Pasión y en la Sagrada Eucaristía. 

            Veneramos el Sagrado Corazón de Jesús como símbolo y manifestación de Su Amor a nosotros. Ese Corazón deífico es como la personificación del amor que hemos ido descubriendo al celebrar cada uno de los grandes Misterios del Año Litúrgico. Hoy, no pretendemos otra cosa que honrar ese amor divino-humano y sumergirnos en él, diciendo con San Buenaventura "Puesto que hemos ido ya a este Corazón dulcísimo y es tan bueno permanecer en Él, hagamos lo posible para no salir de Él..." 

            El fundamento de la Devoción del Sagrado Corazón de Jesús radica en el fondo mismo de la Teología Cristiana, aunque la Devoción misma es reciente. Sus primeros heraldos y propagadores fueron las dos Místicas benedictinas del siglo XIII: Santa Gertrudis y Santa Matilde, que tuvieron ya una visión clara de la grandeza de este Misterio. La primera, Santa Gertrudis, tuvo un éxtasis en el cual se le apareció San Juan Evangelista, interpretándole el significado de los Santos Latidos que él mismo oyó en el Corazón Divino durante la Última Cena. Su fuego debía reservarse para calentar el mundo en los Últimos Tiempos, cuando fuese enfriándose la Fe y relajándose la Piedad. Las dos Santas Místicas vieron el Corazón de Jesús sobre un altar en el cual Cristo se ofrecía a sí Mismo como una Víctima agradable a Dios.

            Al empezar la Edad Moderna, el Protestantismo, con su sequedad, debilitó en la Cristiandad el amor y la confianza de los hombres en Dios. Esta tendencia vino a ser verdaderos estragos con las doctrinas sombrías del Jansenismo, y fue entonces, a finales del siglo XVII, cuando aparecieron en la Iglesia los más grandes apóstoles de la Devoción al Sagrado Corazón: en España, el Padre Bernardo de Hoyos, en Francia, San Juan Eudes y Santa Margarita María de Alacoque, que recibió una nueva Visita del Sagrado Corazón de Jesús el 16 de Junio de 1675, para solicitarle que trabajara en pro de esta Devoción y que así fuese reconocida y festejada por la Iglesia; poco después, el Papa Clemente XIII permitió la celebración de la Fiesta, pero hasta la época del Papa Pío IX, no sería de obligada celebración en la Iglesia Universal hasta 1856.

            No pasaría mucho tiempo hasta que Nuestro Señor quisiera recordar al mundo este Mensaje de Paz y Caridad; así lo hizo a principios del pasado siglo XX, cuando se le manifestó a otra religiosa visitandina, Sor Benigna Consolata Ferrero (de Como, Italia) o unos años después a la española Sor Josefa Menéndez: a una y a la otra Jesús desvela los secretos más ocultos de Su Divino Corazón, donde ambas Místicas coinciden en la necesidad de vivir en profunda unión con este Sacratísimo Corazón que solo busca amar y perdonar.





               Yo enseñaré a los pecadores que la Misericordia de Mi Corazón es inagotable, a las almas frías e indiferentes, que Mi Corazón es fuego y fuego que desea abrasarlas porque las ama; a las almas piadosas y buenas que Mi Corazón es el camino para avanzar en la perfección y por Él llegarán con seguridad, al término de la Bienaventuranza. Por último, a las almas que me están consagradas, a los Sacerdotes, a los religiosos, a Mis almas escogidas y preferidas, les pediré una vez más, que me den su amor y no duden nunca del Mío; pero sobre todo, que me den su confianza y no duden de Mi Misericordia. ¡Es tan fácil esperarlo todo de mi Corazón!.

                Yo daré a conocer que Mi Obra se funda sobre la nada y la miseria; éste es el primer eslabón de la cadena de amor que preparo a las almas desde toda la eternidad. Haré que las almas conozcan hasta qué punto las ama y perdona Mi Corazón. Penetro el fondo de las almas, sus deseos de darme gusto, de consolarme y de glorificarme: y el acto de humildad que sus faltas les obligan a hacer, viéndose tan débiles, es precisamente lo que consuela y glorifica Mi Corazón. No importa que las almas sean débiles. Yo suplo lo que les falta.

                Les daré a conocer cómo su misma debilidad puede servirme para dar vida a muchas almas que la han perdido. Daré a conocer que la medida de Mi Amor y de Mi Misericordia para con las almas caídas, no tiene límites…Deseo perdonar... Descanso perdonando… Siempre estoy esperándolas con amor …. ¡Qué no se desanimen!... ¡Qué vengan!... ¡Qué se echen sin temor en Mis brazos!... ¡Soy su Padre! 

                Muchas almas no comprenden cuánto pueden hacer para atraer a Mi Corazón a otras almas que están sumidas en un abismo de ignorancia y no saben cómo deseo que se acerquen a Mí para darles vida... La verdadera vida.

               Yo te enseñaré Mis secretos de amor y tú serás ejemplo vivo de Mi Misericordia, pues sí por ti, que eres miseria y nada, tengo tanta predilección y te amo tanto, ¿qué haré con otras almas mucho más generosas que tú?. Como no eres nada, ven... entra en Mi Corazón... a la nada le es fácil entrar y perderse en este abismo de Amor... Así iré consumiendo tu pequeñez y tu miseria... Yo obraré en ti... Hablaré por ti... Me haré conocer por ti...

               ¡Cuántas almas encontrarán la vida en Mis palabras! ¡Cuántas cobrarán ánimo al ver el fruto de sus trabajos! Un actito de generosidad, de paciencia, de pobreza, puede ser un tesoro que gane para Mi Corazón gran número de almas.



jueves, 23 de junio de 2022

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 23: Día de Amor a las almas

        

            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

            En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



Acto de contrición

            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 23: Día de Amor a las almas

             "Es tanto el amor hacia las almas que me consume el deseo de su salvación. Cuántas se pierden y cuántas esperan sacrificios para salir del estado en que se encuentran. Quiero que te abrases en el deseo de salvarme almas"

             "Yo no puedo contener el amor que siento por las almas, y el Amor es tan fuerte que triunfará de todas las resistencias, no quiero que las almas se aparten de Mí. ¡Las amo tanto! y quiero que sepan que Yo deseo ser su recompensa y su felicidad...".


Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", 
revelaciones privadas de Sor Josefa Menéndez


A continuación rezamos la 


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se recomienda su copia y difusión


Jaculatoria para repetir con frecuencia a lo largo del día

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

(300 días de indulgencia, concedida por el Papa San Pío X en 1906)



HORA SANTA (IV) Dictada a la mística María Valtorta




“Amaos los unos a los otros 
como Yo os he amado”

Evangelio de San Juan, cap. 13, vers. 34



               Desde la cuna hasta la cruz. Desde Belén hasta el monte de los Olivos, os he amado.

               El frío y la miseria de mi primera noche en el mundo no me han impedido amaros con mi espíritu y, anonadadamente hasta no poder deciros, Yo–Verbo: “os amo”, os he dicho aquellas palabras con mi espíritu, inseparable del espíritu del Padre y con Él operante en una actividad inextinguible.

               La agonía de mi última noche en la Tierra no me impidió amaros. Al contrario, ha tocado las más altas cumbres del amor, ha ardido en el incendio más vivo, ha consumado todo lo que no era amor hasta exprimir, junto con la repulsión por el pecado y el dolor por el abandono paterno, la sangre de mis venas.

               ¿Qué amor hay más grande que el de aquel que sabe amar sabiéndose odiado? Yo os he amado así.

               El primer gesto de mis manos, una caricia; el último, una bendición. Y entre estos dos gestos, nacido el primero en la oscuridad de una noche de invierno, el último en el resplandor de una abrasadora mañana de verano, treinta y tres años de gestos de amor, que respondían a otros tantos movimientos de amor. Amor de milagros, amor de caricias a los niños y a los amigos, amor de maestro, amor de benefactor, amor de amigo, amor, amor, amor...

               Y amor más que humano en la última Cena. Antes de que fueran atadas y traspasadas, estas manos mías han lavado los pies de los apóstoles incluso de aquel al que habría querido lavar el corazón, y han partido el pan. Y me rompía el Corazón con aquel pan. Ése os daba. porque sabía cercano mi regreso al Cielo y no quería dejaros solos. Porque sabía qué fácil os es olvidaros y quería que os vierais, hermanos sentados a una única mesa, alrededor de mi mesa, para deciros el uno al otro: “Somos de Jesús”.

               ¿Qué amor más grande que el de aquel que sabe amar a quien le tortura? Con todo, Yo os he amado así, y he sabido pedir por vosotros mientras que moría.

               Amaos como Yo os he amado. El odio extingue la luz, e incluso el simple rencor ofusca la paz. Dios es paz, es luz, porque Dios es amor, pero si no amáis, y amáis como Yo os he amado, no podréis tener a Dios.

               Como Yo os he amado. Por eso sin soberbias. De este Sagrario, de esta Cruz, de este Corazón sólo salen palabras de humildad.

               Soy Dios y Soy vuestro Siervo, y estoy aquí en espera de que me digáis: “Tengo hambre” para darme a vosotros hecho Pan. Soy Dios y me expongo a vuestros ojos sobre el madero, que era un patíbulo infame, desnudo y maldito. Soy Dios y os ruego que améis mi Corazón. Os lo ruego. Porque os amo, porque si me amáis os hacéis el bien a vosotros mismos. Yo soy Dios, con o sin vuestro amor sigo siendo Dios, pero vosotros no. Sin mi amor no sois nada: polvo.

               Os quiero Conmigo. Os quiero aquí. Quiero con vuestro polvo hacer una luz de bienaventuranza. Quiero que no muráis, sino que viváis, porque Yo soy la Vida y quiero que vosotros tengáis la Vida.

               Amaos sin egoísmo. Sería un amor impuro, destinado a morir por enfermedad. Amaos queriendo para los demás mayor bien del que deseáis para vosotros mismos. Es muy difícil, lo sé, pero ¿veis este Pan eucarístico? Ha forjado mártires. Eran criaturas como vosotros: miedosas, débiles, hasta viciosas. Este Pan les ha convertido en héroes.

               En el primer punto os he indicado mi Sangre para vuestra purificación. En el tercer punto os indico esta Mesa y este Pan para santificaros. La Sangre, de pecadores os ha hecho justos; el Pan, de justos os hace santos. Un baño limpia pero no nutre; refresca, repone, pero no se hace carne de la carne. La comida, en cambio, se hace sangre y carne, se hace parte de vosotros mismos. Mi Comida se hace parte de vosotros mismos.

               ¡Oh! ¡pensad! Mirad a un niño pequeño. Hoy come su pan y mañana de nuevo y también pasado mañana, y el otro, y el otro. Entonces se hace hombre: alto, robusto, hermoso. ¿Su madre lo hizo así? No, su madre lo ha concebido, llevado en su seno, dado a luz, criado y amado, amado, amado. Pero el pequeño hubiera perecido de inanición, si tras la leche no hubiera tenido más que baños, besos y amor. Este pequeño se hace hombre porque toma comida para adultos. Aquel hombre lo es porque toma su alimento cotidiano.

               Lo mismo sucede con vuestro yo espiritual. Nutridlo con el Alimento verdadero que desciende del Cielo y que desde el Cielo os trae todas las energías para haceros viriles en la Gracia. La virilidad sana y fuerte siempre es buena. Mirad cómo es más fácil ver a un enfermizo ser áspero y sin compasión ni paciencia. Mi Alimento os hará sanos y fuertes en la virilidad del espíritu y sabréis amar a los demás más que a vosotros mismos, como Yo os he amado.

               Porque, mirad, hijos, Yo os he amado no como uno se ama a sí mismo sino más que a Mí mismo. Tanto es así que me he dispuesto a la muerte para salvaros a vosotros de la muerte. Si amáis así conoceréis a Dios.

               ¿Sabéis qué quiere decir conocer a Dios?. Quiere decir conocer el gusto de la verdadera Alegría, de la verdadera Paz, de la verdadera Amistad. ¡Oh! ¡la Amistad, la Paz, la Alegría de Dios! Es el premio prometido a los bienaventurados, pero ya se le da a quien, en la Tierra, ama con todo su ser.

               El amor, para ser verdadero, no lo es de palabras, es de hechos, activo, como su fuente que es Dios. Nunca se cansa de obrar ni siquiera por las decepciones que dan los hermanos. Pobre de aquel amor que cae como un pájaro de débiles alas cuando un obstáculo le hiere.

               El verdadero amor, aún herido, sube. Si no puede volar, trepa con las uñas y con el pico para no yacer en la sombra y en el hielo, para estar en el sol, medicina de todo mal. Y en cuanto está restablecido vuelve a volar. Y va de Dios a los hermanos y de éstos a Dios, mariposa angélica que lleva el polen de los jardines celestiales para fecundar las flores terrestres, y lleva a Dios los perfumes raptados de las flores más humildes, para que los acoja y los bendiga.

               Pero ¡ay de ella si se aleja del sol! El Sol es mi Eucaristía, porque en Ella está bendiciendo el Padre y amante el Espíritu, mientras que Yo, el Verbo, obro.

               Venid y tomad. Éste es mi Alimento que ardientemente pido que sea consumado por vosotros.



miércoles, 22 de junio de 2022

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 22: Día de Inmolación

          

            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

            En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



Acto de contrición

            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 22: Día de Inmolación

             "¡Si vieras cuántas almas me afligen! Por eso busco víctimas que quieran consolarme y sufrir por Mi Amor. Yo te he escogido a ti, sí sufrirás para ganar almas... no temas, Yo Soy tu fortaleza. Cuando el peso de la Cruz te parezca superior a tus fuerzas, pide socorro a Mi Corazón..."

             "Mi Corazón busca víctimas que conquisten el mundo para el Amor. Yo Soy la gran Víctima, tú la víctima pequeñita que uniéndote a Mí, pueda ser el agrado de Mi Padre. La mayor recompensa que puedo dar a un alma es hacerla víctima de Mi Amor y Misericordia, porque la hago semejante a Mí, que soy Víctima Divina por los pecados."


Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", 
revelaciones privadas de Sor Josefa Menéndez


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Jaculatoria para repetir con frecuencia a lo largo del día

Corazón de Jesús, encendido en nuestro amor
inflama mi corazón con Tu Amor

(100 días de indulgencia, concedida por el Papa León XIII en 1893)



PROFECÍAS DEL FIN DE LOS TIEMPOS. LOS TRES DÍAS DE OSCURIDAD (IV) Según las Revelaciones de la mística María Julia Jahenny. Parte 3: La Medalla de Nuestra Señora del Buen Amparo

 


              La mística y estigmatizada francesa Marie Julie Jahenny (1850-1941) fue un alma víctima,  favorecida con varios éxtasis en los que recibía instrucciones de Nuestro Señor y de Su Santa Madre; le revelaron distintas Profecías sobre los tiempos futuros, a la vez que le dieron a conocer nuevos sacramentales, reservados para las almas fieles que vivan el Final de los Tiempos.

               Así, Nuestra Señor reveló a Julia Jahenny el 28 de Noviembre de 1878, la necesidad de acuñar una medalla con la imagen de Nuestra Señora del Buen Amparo, imagen que había llegado providencialmente a las manos de la estigmatizada. Según le reveló la Virgen el 26 de Agosto de 1880 esta medalla "Será para mantener la inocencia, en un momento tan difícil, cuando la corrupción se extenderá por doquier. Todo Cristiano puede armarse con ella, como defensa y arma de la Fe". 




               El 20 de Julio de 1882 la Virgen le dice a Marie Julie Jahenny: "Esta medalla llevará estas palabras: Oh Tú, Virgen Santa, que aplastaste la cabeza de la Serpiente, guarda nuestra Fe y la inocencia de nuestros hijitos".

               Según Marie-Julie, "La Santísima Madre lleva esta medalla en Su Corazón y la leo muy bien, Ella me la muestra: Es redonda y blanca". La Santísima Madre añade:

               "No es necesario que esta medalla sea de gran valor, su efecto será el mismo. Esto será para guardar la inocencia en un tiempo tan difícil, cuando la pestilencia de la corrupción se extenderá por todas partes. Todos los cristianos podrán dotarse de esta medalla como defensa y como arma de Fe que vencerá la vida pecaminosa y la traición del mal".


Los otros Sacramentales 
revelados a Marie Julie Jahenny

(Toca sobre el título para acceder al artículo)


La Cruz de los Hijos de la Luz

El Escapulario de Bendición y Protección



martes, 21 de junio de 2022

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 21: Día de Cumplimiento de la Voluntad de Dios

      

            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

            En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



Acto de contrición

            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 21: Día de Cumplimiento de la Voluntad de Dios

             "Almas queridas, aprended de vuestro modelo que la única cosa necesaria, aunque la naturaleza se rebele, es someterse con humildad y entregarse con acto supremo de la voluntad, al cumplimiento de la Voluntad Divina en cualquier ocasión o circunstancia. Lo único que os procurará felicidad cumplida es hacer la Voluntad de Dios"

              "Cuando después de haber pasado por encima de las repugnancias y sutilezas del amor propio que os sugiere vuestra naturaleza, la familia o el mundo, abrazáis con generosidad la Voluntad Divina, sólo entonces llegaréis a gozar de las más inefables dulzuras en una íntima unión de voluntades entre el Divino Esposo y vuestra alma"


Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", 
revelaciones privadas de Sor Josefa Menéndez


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Jaculatoria para repetir con frecuencia a lo largo del día

Oh Jesús, Rey de Amor,
yo confío en Tu Bondad misericordiosa

(Revelada a la Madre Yvonne Aimée de Malestroit el 
17 de Agosto de 1922; aprobada por el Papa Pío XI en 1933)



ALABANZAS A LA SANTA FAZ




               Esta tierna devoción, que según la tradición parece haber instituido el mismo Señor, el día de su muerte, imprimiendo milagrosamente su Efigie ensangrentada en el velo de la Verónica, ha sido conocida y practicada siempre en la Iglesia Católica.

               Jesucristo Nuestro Señor ha concedido gracias enormes a los devotos de Su Santa Faz. Enraizada en la vida de la Iglesia, ya místicas como Santa Gertrudis y Santa Mectildis conocieron y divulgaron tan piadosa vía de santificación. La Venerable Sor María de San Pedro obtuvo, por la fuerza de las visiones y revelaciones que el Redentor diera para ella, que el Papa Pío XII instaurara la fiesta universal de la Santa Faz el Martes anterior al Miércoles de Cenizas.




               La vía dorada para crecer rápidamente en el amor de Dios fue la devoción predilecta y la que con mayor caridad promoviera Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz. Para la Santa de Lisieux, las enormes gracias concedidas a través de esta devoción no son sino el cumplimiento de las promesas dadas por Nuestro Señor a Santa Gertrudis y a Santa Matilde en el pasado.



lunes, 20 de junio de 2022

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 20: Día de Unión con el Corazón de Jesús

       

            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

            En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



Acto de contrición

            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 20: Día de Unión con el Corazón de Jesús

             "Un alma que sabe hacer de su vida una continua unión con la Mía, me glorifica mucho y trabaja útilmente en bien de las almas. Si desde la mañana se une a Mí y ofrece el día con ardiente deseo de que Mi Corazón se sirva de sus acciones para provecho de las almas y va hora a hora, momento a momento cumpliendo con su deber de amor ¡qué tesoros adquiere en un día!."

             "No deseo tan sólo que las alma se unan a Mí de una manera general, quiero que esta unión sea constante, íntima como es la unión de los que se aman y viven juntos, que aunque no estén siempre hablando se miran y se guardan mutuas delicadezas de amor"


Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", 
revelaciones privadas de Sor Josefa Menéndez


A continuación rezamos la 


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Jaculatoria para repetir con frecuencia a lo largo del día

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros Tu Reino

(300 días de indulgencia, concedida por el Papa San Pío X en 1906)



COMO EN EL SENO DE UNA ÍNTIMA AMISTAD



               Leía yo en la vida de Josefa Menéndez: "Si las almas vivieran continuamente unidas a Mí, Me conocerían mucho mejor." Yo Le pregunté: "Señor, ¿en qué consiste ese unirse e Ti?" Él me respondió: "Es simplemente pensar en Mí. Hablar Conmigo como en el seno de una íntima amistad. Es buscar Mis Intereses. Es sufrir por causa Mía. Es tener el cuidado de Mi Reino. Es recordar Mis Sufrimientos. Es dejar que el amor corra hacia dentro de Mi propio Amor en todo momento de la vida. La unión Conmigo es todo lo que se desprende de esto."

 

18 de Octubre 1939


De los escritos de la mística Gabrielle Bossis "Él y yo", 
con el imprimatur en 1957 de Monseñor Jacques Le Cordier, 
Obispo auxiliar de París; también del Obispo de Nantes, 
Monseñor Villepellet y además del entonces Obispo Auxiliar 
y Vicario General de la Arquidiócesis de México, 
Monseñor Francisco Orozco



domingo, 19 de junio de 2022

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. Día 19: Día de la Pureza de Intención

       

            Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor + Dios Nuestro.

            En el Nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.



Acto de contrición

            Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

            Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los Méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.


Día 19: Día de la Pureza de Intención

             "Yo no miro la acción, miro la intención. El acto más pequeño hecho por amor ¡adquiere tanto mérito y puede darme tanto consuelo!... no busco más que amor, no pido más que amor."

             "Para llegar a un alto grado de amor no hay que hacer cosas extraordinarias, sólo poner pureza de intención en las más pequeña como en la más grande y unión íntima con Mi Corazón, el amor hará lo demás".


Palabras de Jesús al alma, tomadas de "Un Llamamiento al Amor", 
revelaciones privadas de Sor Josefa Menéndez


A continuación rezamos la 


Puedes tocar sobre la imagen para verla en su tamaño original;
se recomienda su copia y difusión


Jaculatoria para repetir con frecuencia a lo largo del día

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

(300 días de indulgencia, concedida por el Papa San Pío X en 1906)



CRUCIFICADOS SIN CRUZ: SOR ELENA AIELLO, Alma Víctima, estigmatizada

 


               Sor Elena Aiello nació el 10 de Abril de 1895 en Montalto Uffugo (Cosenza, Italia). Fue la tercera de ocho hijos de Pasquale Aiello, sastre de profesión, y Tereseina Pagilla. Triste e inesperadamente, Tereseina murió a una edad temprana, dejando a su esposo con ocho hijos a su cargo. Su padre era un hombre de gran fe, y la transmitió a sus hijos. De hecho, debe haber sido un hombre especial porque su hijo de un año murió después del fallecimiento de su esposa y mientras cargaba con el dolor adicional, Pasquale ejercía diligentemente su oficio e hizo todo lo posible por cuidar a los niños.

               Incluso cuando era una niña pequeña, Elena era devota. Practicaba la penitencia diariamente y ofrecía oraciones por las almas del Purgatorio. Recibió su Primera Comunión cuando solo tenía nueve años (en ese momento la edad habitual para recibirla era de 12 a 14 años) y recibió su Confirmación cuando tenía 11 años.

               Durante los años de la Primera Guerra Mundial, Elena ayudó a los refugiados, asistió a los prisioneros, cuidó a los inválidos y atendió a los moribundos; nunca se preocupó por los posibles peligros para ella misma o de contraer alguna enfermedad contagiosa.

               En 1920 intentó entrar en las Hermanas de la Preciosísima Sangre, para lo que se dirigió al noviciado que estas religiosas tenían en Pagani. Tuvo que volver a Montalto por muy graves problemas de salud, cuya curación atribuyó a la intercesión de Santa Rita de Casia.

               El Viernes Santo de 1923, a las 3 de la tarde, Sor Elena practicaba en privado la devoción de los trece Viernes de San Francisco de Paula cuando Nuestro Señor se le apareció vestido con una vestidura blanca y con una corona de espinas. Jesús le pidió su consentimiento y luego quitó la corona de Su cabeza y la colocó sobre la de ella. La sangre comenzó a brotar y Jesús le dijo que quería que ella fuera un alma víctima, pidiéndole que sufriera por los muchos pecados cometidos en el mundo. 

               Desde entonces, la efusión de sangre en su cara es un fenómeno que se repetirá cada Viernes de Marzo y especialmente en Viernes Santo; al fenómeno físico del sangrado se unía el dolor, la privación de los sentidos, el hablar proféticamente en nombre de Nuestro Señor, de la Purísima María o de San Francisco de Paula. Los estigmas se reproducirían durante 38 años, hasta su muerte en 1961.

               En 1928 con Gina Mazza dan inicio en Cosenza a las Mínimas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, con el objetivo de honrar la Pasión del Señor y socorrer espiritual y materialmente a los pobres, especialmente a la infancia necesitada. El instituto obtuvo el reconocimiento de Derecho Pontificio en 1948, por el Papa Pío XII, quien conocía personalmente a Sor Elena.

               Entre sus muchas profecías y avisos, Sor Elena advirtió el trágico fin de Mussolini. El dictador italiano murió fusilado el 28 de Abril de 1945 tras ser detenido cuando trataba de escapar de Italia disfrazado de soldado alemán.



               "¿Os acordáis cuando el 7 de Julio del año pasado me preguntabais que le podría ocurrir al Duce, y que yo os respondí que si no permanecía unido al Papa, tendría un fin peor que el de Napoleón? Ahora os repito las mismas palabras: si el Duce no salva Italia haciendo todo cuanto diga y haga el Santo Padre, pronto caerá", decía la profecía.

               Sin embargo, su profecía más conocida es la del Viernes Santo de 1954 en la que, entre otras cosas, advirtió los escándalos en la Iglesia por los pecados de los Sacerdotes: "Escucha bien lo que digo y comunícalo a todos: Mi corazón está triste por los muchos sufrimientos que amenazan a este mundo. La Justicia de Nuestro Padre Celestial está ofendida gravemente. El mundo está inundado por una crecida de corrupción. Los gobiernos de los pueblos se han levantado como demonios en carne humana, y mientras hablan de paz, preparan la guerra con instrumentos devastadores, para aniquilar pueblos y naciones. Innumerables escándalos llevan las almas a la ruina, especialmente de la juventud".

               "El hogar, fuente de la Fe y de Santidad, está manchado y destruido. Continúan viviendo pertinazmente en sus pecados. Cerca está el azote para limpiar la tierra del mal. La Justicia divina reclama la satisfacción de tantas ofensas y maldades que cubren la tierra y no se puede tolerar más. Los hombres obstinados en sus culpas no se vuelven a su Dios. La gente no se somete a la Iglesia, y desprecia a los Sacerdotes por haber muchos malos entre ellos, que son causa de escándalos".

               "Hacen falta oración y sacrificios, que vuelvan a los hombres a Dios y a mi Corazón Inmaculado. Propaga a gritos todo esto, en todo el mundo, como eco verdadero de mi voz. Hazlo saber porque ayudará a salvar muchas almas e impedirá mucha destrucción en la Iglesia y en el mundo"

               En otra ocasión Nuestra Señora le reveló "Levanta la voz, hasta que los Sacerdotes de Dios presten oído a mi mensaje, y avisen a los hombres que el tiempo está cerca, y si no se convierten a Dios con oraciones y sacrificios, el mundo se verá envuelto en una nueva guerra […] Nubes con rayos de fuego, y una tempestad de fuego pasarán sobre el mundo, y el azote será el más terrible que ha conocido la historia. Durará setenta horas. Los impíos serán aplastados y eliminados. Muchos se perderán, porque permanecen en sus pecados…



               Las horas de las Tinieblas están cerca […] Yo me inclino sobre el mundo y detengo la Justicia de Dios, de otra manera estas cosas hubieran sucedido ya. Hacen falta oración y sacrificios, que vuelvan a los hombres a Dios y a Mi Corazón Inmaculado. Propaga a gritos todo esto, en todo el mundo, como eco verdadero de mi voz. Hazlo saber porque ayudará a salvar muchas almas e impedirá mucha destrucción en la Iglesia y en el mundo".

               Sor Elena Aiello entregó su alma a Dios el 19 de Junio de 1961.