domingo, 16 de agosto de 2020

EXPLICACIÓN DE LA SANTA MISA, por San Juan María Vianney, Cura de Ars. PARTE 1: El Sacrificio debido a Dios y los Ornamentos Sacerdotales



In omni loco sacrificatur et ofiertur 
Nomini Meo Oblatio Munda 

"En todas partes, es sacrificada y ofrecida 
en Mi Nombre una Oblación Pura" 

(Profeta Malaquías, cap. 1, vers.11)



EL SACRIFICIO DEBIDO A DIOS

               Es innegable que el hombre, como criatura, debe a Dios el homenaje de todo su ser, y, como pecador, le debe una víctima de expiación; por esto en la Antigua Ley todos los días, en el Templo, era ofrecida a Dios tanta multitud de víctimas. Mas aquellas víctimas no podían satisfacer enteramente por nuestras deudas delante de Dios; era necesaria otra víctima más santa y más pura, la cual había de continuar sacrificándose hasta el fin del mundo, víctima que había de ser capaz de pagar lo que nosotros debemos a Dios: Esta Santa Víctima es el mismo Jesucristo, Dios como su Padre y hombre como nosotros. 




               Todos los días se ofrece en nuestros Altares, como se ofreció en el Calvario y, por esta oblación pura y sin mancha, rinde a Dios los honores que le son debidos, y satisface, por el hombre, todo lo que éste debe a su Criador; se inmola cada día, a fin de reconocer el Soberano Dominio que Dios tiene sobre Sus criaturas, quedando así plenamente reparado el ultraje que el pecado infiere a Dios Nuestro Señor. 

               
Ejerciendo Jesucristo de Mediador entre Dios y los hombres, nos alcanza, por este Sacrificio, cuantas gracias nos son necesarias; y habiéndose hecho al mismo tiempo Víctima de acción de gracias, tributa a Dios por los hombres todo el reconocimiento que ellos le deben. Mas, para hacernos participantes de todas estas ventajas, es preciso que pongamos algo de nuestra parte. Con el fin de haceros sentir mejor todo esto, intentaré ahora exponeros lo más claramente posible: 1º. La gran dicha de que somos participantes al asistir a la santa Misa; 2.° Las disposiciones con que a la misma hemos de asistir; 3.° Como asisten a ella la mayor parte de los cristianos.

LOS ORNAMENTOS SACERDOTALES

               No quiero detenerme en la explicación de lo que significan los ornamentos con que el sacerdote se reviste; creo que todos, o la mayor parte de vosotros, lo sabéis. Cuando el sacerdote se dirige a la sacristía para revestirse, representa a Jesucristo bajando del Cielo para encarnarse en el Seno de la Santísima Virgen, tomando un cuerpo como el nuestro, para sacrificarlo a Su Padre por nuestros pecados. 

               Al tomar el amito, que es aquella tela blanca que se pone sobre sus hombros, se nos representa el momento en que los Judíos vendaron a Jesús los ojos, dándole golpes y diciéndole: «Adivina quién te ha pegado». 

              El alba recuerda la vestidura blanca que por burla le mandó poner Herodes al devolverlo a Pilatos. 

              El cíngulo representa las cuerdas con que le ataron en el Huerto de los Olivos y los azotes con que desgarraron Sus carnes. 

              El manípulo, que lleva el sacerdote en el brazo izquierdo, nos representa las cuerdas con que fue atado Jesús en la columna al ser azotado; se pone el manípulo en el brazo izquierdo por ser el más cercano al corazón, lo cual nos muestra el exceso del Amor de Jesús, a impulsos del cual sufrió, por nuestros pecados, aquella cruel flagelación. 

               La estola nos recuerda la soga que le echaron al cuello al cargarle la Cruz a cuestas. 

               La casulla representa el vestido de púrpura, y la túnica sin costuras sobre la cual echaron suertes...




Continuará...


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