lunes, 1 de mayo de 2023

SAN JOSÉ ARTESANO

  

               "...que todos reconozcan la dignidad del trabajo y que ella inspire la vida social y las leyes fundadas sobre la equitativa repartición de derechos y de deberes…. Fiesta Cristiana por tanto, es decir, día de júbilo para el triunfo concreto y progresivo de los Ideales Cristianos de la gran familia del trabajo".


Papa Pío XII, 1 de Mayo de 1955




SÚPLICA A NUESTRO PADRE Y SEÑOR 
SAN JOSÉ ARTESANO


               Oh Glorioso Patriarca San José, humilde y justo artesano de Nazaret, que has dado a todos los Cristianos, pero especialmente a nosotros, el ejemplo de una vida perfecta en el trabajo asiduo y en la admirable unión con María y Jesús, asístenos en nuestra fatiga cotidiana, así de que también nosotros, Artesanos Católicos, podamos encontrar en ella el medio eficaz de glorificar al Señor, de santificarnos y de ser útiles a la Sociedad en la que vivimos, ideales supremos de todas nuestras acciones.

               Alcánzanos del Señor, ¡oh Protector nuestro amadísimo!, humildad y sencillez de corazón; amor al trabajo y benevolencia, hacia aquellos que son en él nuestros compañeros: conformidad con los Designios Divinos, en los trabajos inevitables de esta vida y alegría para soportarlos; conciencia de nuestra específica misión social y sentido de nuestra responsabilidad, espíritu de disciplina y de oración; docilidad y respeto hacia los superiores; fraternidad hacia los iguales, caridad e indulgencia con los dependientes.

               Acompáñanos en los momentos prósperos, cuando todo nos invita a gustar honestamente los frutos de nuestras fatigas; pero sostennos en las horas tristes, cuando el Cielo parece cerrarse sobre nosotros e incluso los instrumentos del trabajo parece como si se revelaran en nuestras manos.

               Haz que, a imitación tuya, tengamos fijos los ojos en Nuestra Madre María, tu esposa dulcísima que en un rincón de tu modesto taller hilaba silenciosa, apuntando sobre Sus labios la más suave sonrisa, y que no alejemos la mirada de Jesús, que se afanaba contigo en tu banco de carpintero, a fin de que de este modo podamos llevar sobre la tierra una vida pacífica y santa, preludio de aquella eternamente feliz, que nos espera en el Cielo, por todos los siglos de los siglos. Amén.



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