domingo, 5 de abril de 2026

LA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO: EL ARGUMENTO SUPREMO DE NUESTRA FE



                    La Resurrección representa el Triunfo externo y definitivo de Nuestro Señor Jesucristo, la derrota completa de Sus adversarios y el argumento supremo de nuestra Fe. San Pablo afirma que si Cristo no hubiera resucitado, nuestra Fe sería vana. Es en el espíritu sobrenatural de la Resurrección donde se fundamenta toda la estructura de nuestras creencias. 

                    Mucho se ha dicho… y se ha soñado con la resistencia de Santo Tomás a admitir la Resurrección. Quizás haya algo de exageración en esto. Lo que está claro es que tenemos ante nuestros ojos ejemplos de una incredulidad incomparablemente más obstinada que la del Apóstol. De hecho, Santo Tomás dijo que necesitaba tocar a Nuestro Señor con sus manos para creer. Pero, cuando lo vio, creyó inmediatamente, antes de tocarlo. San Agustín ve en esta dificultad inicial del Apóstol una disposición providencial: el Santo Doctor de Hipona dice que el mundo entero está suspendido del dedo de Santo Tomás, y que su gran meticulosidad al aceptar las razones para creer, sirve como garantía a todas las almas temerosas de todos los siglos sobre la objetividad de la Resurrección, que no es fruto de imaginaciones desbordadas.

                    Todo lo que se refiere a Nuestro Señor tiene una aplicación por analogía con la Santa Iglesia Católica. En la Historia de la Iglesia vemos a menudo que, cuando parecía irremediablemente perdida y todos los síntomas de una catástrofe inminente apuntaban a la debilidad de su organismo, siempre ocurrían acontecimientos que la mantenían viva contra todo pronóstico.

                    Resulta curioso que a veces no sean los amigos de la Santa Iglesia quienes acuden en su ayuda, sino sus propios enemigos. En una época muy delicada para el Catolicismo, como lo fue durante el reinado de Napoleón, se contó mil veces el curioso episodio en el Cónclave para elegir al Papa Pío VII, que tuvo lugar bajo la protección de tropas de los rusos, cismáticos, lideradas por un soberano cismático. En Rusia, la práctica de la Religión Católica se veía obstaculizada de mil maneras, sin embargo, las tropas de ese país aseguraron en Italia la libre elección de un Pontífice Soberano, precisamente en el momento en que la vacante de la Sede de Pedro había provocado la indignación de aquellos que -humanamente hablando- quizás nunca resucitarían.

                    Estos son medios maravillosos que la Providencia utiliza para demostrar que tiene el gobierno supremo de todas las cosas. Pero no pensemos que la Iglesia deba su salvación a Constantino, a Carlomagno, a Don Juan de Austria o a las tropas rusas: aun cuando parezca completamente abandonada, e incluso cuando parezca faltar el medio más indispensable para la victoria en el orden natural, podemos estar seguros de que la Santa Iglesia no morirá. Cuanto más inexplicable sea, humanamente hablando, la aparente resurrección de la Iglesia -aparente, enfatizamos, porque la muerte de la Iglesia jamás será real-, más gloriosa será la victoria.

                    En estos años turbulentos y tristes que vivimos, confiemos. Pero no confiemos en tal o cual poder, en tal o cual hombre, en tal o cual corriente ideológica, para que obre la restauración de todas las cosas en el Reino de Cristo, sino que debemos confiar en la Divina Providencia, que volverá a abrir los mares, moverá montañas y sacudirá la tierra entera si es necesario, para el cumplimiento de la divina promesa: "Las puertas del Infierno prevalecerán contra ella". 


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.