lunes, 7 de febrero de 2022

PENETRA EN MÍ Y NO TE AUSENTES JAMÁS

 


               Vengo a conversar contigo, mi pequeña Hostia querida. Sabes que amo tu sencillez. Entra...

               Adéntrate en Mí. Pierde de vista las cosas de la tierra, que ni las más grandes son nada. El más allá, he ahí tu morada.

               ¿Sabes, los árboles grandes? Es necesario que sus raíces toquen la tierra, pero su cima ondea hacia el Cielo, y los pájaros, como pensamientos alados, reposan en ella. ¡Oh! ¡Que Yo sea tu reposo! ¡Y que Mi reposo sea tu corazón...!

               ¡Pobre hija Mía, tan frágil, examínate...!

               ¿Qué es lo que eres? ¿Por qué te he revestido de este peso de amor? Es el requerimiento de Mi ardor... Encuentra en ello la sed de abandonarte a tu gran Amigo: a cada instante penetra en Mí y no te ausentes jamás. Piensa: estoy en Dios... respiro en Dios... me muevo en Dios, como el pececillo llevado por las profundas aguas, pero con Dios en ti, llenándote de Él. ¿Qué mayor intimidad?

               Que tu voluntad no se resista en nada. Deja que Mi alegría sea tuya. ¡Es tan sencilla la vida de otro Cristo en los brazos de Cristo! ¡Aspira, toma de Mí para ti...no temas... es para ti... enriquécete. Revístete. Preséntate ante el Padre y ríndele los tres homenajes de Adoración, Reparación, Agradecimiento.

               Di: Amor, consúmeme y fortaléceme. Abrasa y refrigera. Glorifícate en Mi miseria. Y luego piensa en la Iglesia Doliente y en la Militante. Son esperadas en el Cielo. Ayúdalas. ¿Amor? ¿No ves que todos Mis dictados están hechos de Amor?. Habría que escribirlos con ascuas, y no sería aún bastante.

               Llámame tu Brasa divina. Si Yo emplease palabras más ardorosas, ¡cuántos se escandalizarían...!

               ¡Ponen tanta distancia entre el Creador y la criatura, cuando Yo invito a la más amorosa intimidad!

               Tú, comprende, ama como Yo deseo ser amado, en todos los instantes de vuestra corta vida: Soy vuestra Vida, ¿me oyes...? Soy Yo tu Vida.

20 de Noviembre de 1941


De los escritos de la mística Gabrielle Bossis "Él y yo", 
con el imprimatur en 1957 de Monseñor Jacques Le Cordier, 
Obispo auxiliar de París; también del Obispo de Nantes, 
Monseñor Villepellet y además del entonces Obispo Auxiliar 
y Vicario General de la Arquidiócesis de México, 
Monseñor Francisco Orozco


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