martes, 13 de abril de 2021

MI SANTA FAZ COMO PRENDA SENSIBLE DE MI DOLOR POR LOS PECADOS...


               Pierina de Micheli era natural de Centonara D´Artò, provincia de Novara, Milán. Desde muy niña fue devota de Nuestra Señora y de la Pasión de Cristo. De muchacha le gustaba enseñar el Catecismo a los niños y se apresuraba a seguir al Sacerdote cuando éste iba a administrar la Extremaunción a los moribundos porque, según expresión de la propia Pierina "es hermoso acompañar a un alma hacia el Paraíso". 




               No se sabe bien cuándo floreció en ella la vocación a la vida consagrada, pero tenía 23 años cuando se hizo religiosa en la Congregación de las Hijas de la Inmaculada Concepción; poco después sería destinada con otras compañeras a Argentina, donde, en 1921, emitiría los Votos Perpetuos que la unirían para siempre su Esposo. A finales de ese mismo año vuelve a Italia, a la casa que sus Hermanas han abierto en Milán, donde, más adelante, se convierte en Superiora. 

               En este período la amistad y el trato íntimo con Jesús se hace más querido y familiar, hasta el punto que Nuestro Señor se le representa en visiones místicas para comunicar a Pierina su misión en este mundo. Lejos de resultar consoladoras, estas experiencias sobrenaturales acongojan el espíritu de la humilde monja, que de continuo verá a Cristo como representado según Su Cruenta Pasión: azotado, coronado de espinas, crucificado...

               Una vez más entendemos que la verdadera amistad con Jesús se demuestra en nuestro anhelo por cargar con nuestra cruz diaria, con Su Cruz, si queremos de veras alcanzar la dicha eterna mediante una vida sacrificada y según la Ley de Dios.

               Igualmente, Nuestro Señor elige como a Sus predilectas a estas almas dispuestas a desaparecer a sí mismas, almas que desprecien sus gustos y aficiones personales a fin de ser Verónicas que enjuguen y reparen el Rostro de Jesús, afeado y ultrajado por el pecado de la humanidad. 

               Te presento aquí algunos párrafos del Diario espiritual de la Madre Pierina de Micheli, líneas que escribió por obediencia a su Director y en donde reflejó con naturalidad la estrecha comunicación que mantuvo esta esposa de Cristo con su amado Señor; líneas breves pero de las que se desprende la finura y el amor que Nuestro Señor siente hacia las almas.




               Tenía una gran amargura en el corazón. Fui a la Iglesia y prorrumpí en llanto lamentándome con Jesús. 

               Se me presentó con el Rostro ensangrentado y con una expresión de dolor tal que conmovería a cualquiera. Con una ternura que jamás olvidaré me dijo:

               "Y Yo, ¿qué he hecho?". Comprendí… y a partir de ese día el Divino Rostro se convirtió en mi libro de meditación, la puerta de entrada a Su Corazón…

              De tanto en tanto, en los años siguientes se me aparecía ya triste, ya ensangrentado, comunicándome Sus penas y pidiéndome reparación y sufrimientos, llamándome a inmolarme ocultamente por la salvación de las almas.

               En mitad de una oración contemplativa Nuestro Señor le manifiesta a Pierina: "Quiero que Mi Rostro, que refleja las penas más íntimas, el dolor y el amor de Mi Corazón, sea más honrado. Quien me contempla, me consuela."

               En otra parte del Diario podemos leer: "Se me presentó Jesús con la cara ensangrentada y después de haberme comunicado Sus penas, me dijo: "Ofrece Mi Santa Faz al Eterno Padre; con este ofrecimiento conseguirás la salvación y la santificación de las almas. Cuando la ofrezcas para Mis Sacerdotes, se operarán maravillas...

               Contempla Mi Faz y penetra las profundidades del Dolor de Mi Corazón. Consuélame, y busca almas que se inmolen conmigo...

               ¿Ves cómo sufro? Sin embargo, muy pocos me consuelan. ¡Cuánta ingratitud de los que dicen que me quieren...! 

               He dado Mi Corazón para demostrar Mi gran Amor por los hombres, y doy Mi Santa Faz como prenda sensible de Mi Dolor por los pecados de los hombres..."



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